Posteado por: Javier | octubre 13, 2010

Idolatría (III)

Tras hablar en las dos entradas anteriores de la idolatría a las imágenes y a la pseudo-ciencia, toca hablar para finalizar de la más extendida: la idolatría al Estado, el dios Estado como sustituto del Dios de la Biblia.

Cierto es que estoy de acuerdo en que nos queda Estado grande para rato. Y educación pública, sanidad pública, beneficencia pública,… El Estado tiene su sitio y sus funciones, no olvidemos Romanos 13 ni Jueces 25:21, y, en efecto, es poco realista pensar que, de la noche a la mañana, vamos a reducirlo. No se trata de desmantelar de golpe el Estado del Bienestar, pensar eso es una extravagancia, en todo caso, ir dando pasos para hacerlo más racional, como, no hay que olvidar, hizo Margaret Thatcher en su primera legislatura como Primera Ministra del Reino Unido, con algunas medidas como los cheques para parados, sin que nadie, que esté mínimamente cuerdo, la tache de “socialista” por ello. Si se suprimiera de golpe, sería una catástrofe, precisamente por el descomunal tamaño que ha adquirido el Estado-niñera y el empobrecimiento y gente dependiente de él que ha creado. Como dije, al iniciar la web, el objetivo es la reforma del mal llamado Estado del Bienestar y acabar con la cultura del subsidio y la dependencia, intentar tender a que lo único imprescindible fueran prestaciones mínimas (sanitarias, educativas, etc.) para las clases socialmente excluidas. Entretanto, mientras no se llegue a este fin, los servicios básicos deben estar garantizados pero de la manera más eficiente posible, para evitar el parasitismo y la gorronería, dando prioridad a los sistemas de gestión privados en aquellos ámbitos que funcionen mejor e incentivando la iniciativa privada de acuerdo a unos parámetros de calidad.

Esta entrada, simplemente, pretende ilustrar sobre cómo la ausencia de responsabilidades mata la virtud en una sociedad.

The Economist publicó, a principios de año, un informe, según el cual, hemos sido testigos de un amplio crecimiento del tamaño del Estado desde bastantes años antes de la crisis económica. Cierto que el semanario británico está más bien escorado al libertarianismo, pero, aún así, dio una serie de datos interesantes como que, en el Reino Unido, los laboristas habían aumentado el gasto público en el National Health Service (sistema público de salud) en un 6% anual, así como el gasto en educación, con el beneplácito de los conservadores, durante sus 13 años de gobierno, hasta el punto de que, en ese período, dos tercios de los nuevos trabajos habían sido creados por el sector público, donde los salarios también crecieron más que en el privado, más burocracia y más gente dependiente del Estado y en mayor medida. En Estados Unidos, durante la presidencia de George W. Bush, había aumentado el gasto en Medicare, el programa público de salud, se había extendido el control del Estado sobre la educación, se creó el mayor organismo burocrático desde la II Guerra Mundial, el Departamento de Seguridad Nacional, si bien es cierto que no debemos olvidar y puntualizar, en relación a esto último, que, desde el 11-S, se ha producido una situación totalmente anómala hasta entonces como ha sido la constante alerta ante posibles nuevos macroatentados terroristas (Ronald Reagan también hubo de dedicar un buen trozo del PIB a las investigaciones destinadas a la Iniciativa de Defensa Estratégica, el programa para detección e interceptación de posibles ataques soviéticos con misiles intercontinentales, la conocida también como Guerra de las Galaxias, y al sprint final de la Guerra Fría) y el número de páginas de las regulaciones federales aumentó en más de 7.000.

La realidad es que, por ejemplo, pese a la cantidad de leyendas urbanas que circulan, en cuanto a sanidad pública, hasta el plan de Obama, Estados Unidos dedicaba a la misma aproximadamente el 16% del PIB, más que cualquier otro entre los países desarrollados. Los ciudadanos sin seguro representan apenas el 15,6% de una población de más 300 millones de habitantes. No tener seguro médico es muy distinto a no recibir asistencia sanitaria. ¿Acaso alguien piensa que la gente sin seguro no recibe atención médica y se la deja morir en plena calle? La realidad de las cifras indica que, mientras que el intervencionismo extremo no lo estropee convirtiéndolo en una Europa “socialdemocratizada” al otro lado del Atlántico, Estados Unidos cuenta con la mejor infraestructura hospitalaria del mundo, los últimos adelantos terapéuticos y los más eficientes equipos de tecnología médica e innovación investigadora. Y todo ello, además, en manos de los mejores profesionales de la medicina y de investigadores reconocidos y premiados por su labor en las más altas esferas de la investigación médica. Lo que siempre se omite al hablar del 15,6% de norteamericanos no cubiertos por un seguro médico es que no todos están en una situación en la cual no pueden permitírselo económicamente, sino que, la inmensa mayoría, por su juventud o por deseo expreso, no quieren pagar a una aseguradora, ni tampoco esperan que el Estado les pague el seguro.

El gasto público en Estados Unidos, a mediados de 2008, equivalía a más del 40% del ingreso nacional, sin contar gastos por fuera del presupuesto, como aquellos por cuenta de las empresas del Gobierno Fannie Mae y Freddie Mac, ni los empleados en los rescates financieros. Más de cuarenta de cada cien dólares generados por la economía, son retenidos por el Gobierno en contra de la voluntad de los ciudadanos individuales que han logrado tal ingreso.

La crisis financiera, que empezó a asomar las orejas, con sus síntomas, a finales de 2007 y a mostrar su cara a mediados de 2008, provocó un desplome de los mercados, los Estados intervinieron a una escala sin precedentes en décadas, para inyectar liquidez, nacionalizar o rescatar bancos y compañías que eran consideradas como demasiado importantes para las economías nacionales como para dejarlas quebrar así como así. El plan de rescate financiero firmado por Bush, en octubre de 2008, libró a muchos de responsabilizarse de sus errores, cometidos al poner el crédito en manos de quienes no podían devolverlo, al preverse en el mismo una compra por casi 700.000 millones de dólares de activos dudosos vinculados al crédito hipotecario. Ya en 2009, el Gobierno norteamericano se hizo cargo de General Motors, siendo adquiridas el 60% de sus acciones por el Tesoro de los Estados Unidos (aparte, un 11% pertenece al Gobierno canadiense y otro 10% al sindicato mayoritario en la empresa), comenzaba a gestionar empresas hasta entonces privadas y no solo al otro lado del Atlántico. En el Reino Unido, el Gobierno comenzaba también a gestionar bancos mientras otros países comprometían hasta el 2,5% del PIB en estímulos a la economía.

Es indudable que estamos en una época de profunda desconfianza hacia lo individual y en la que el impulso es recostarse en el regazo del Estado, de lo colectivo.

De la mayor o menor eficacia de la intervención estatal frente a lo privado, no hablaré aquí (porqué en los Estados Unidos la esperanza de vida son 78 años y en la socializada Europa son 79, la sanidad pública nos “proporciona” una año más de vida), quizás más adelante. A lo principal que quiero llegar es a algo que señaló genialmente William Whitelaw, quien ocupó el puesto de representante en funciones de Margaret Thatcher durante muchos años: el Partido Laborista se dedicaba a ir por todo el Reino Unido fomentando la apatía. Los gobiernos grandes tienen como una de sus armas, precisamente esa, crear la sensación de que los problemas son tan abrumadores, tan complejos, tan inabordables que tan solo intentar ponerse a buscarles salida supone un quebradero de cabeza terrible y que lo cómodo es mostrarse indiferente y aceptar que sólo el gobierno puede abordarlos. Gubernamentalizar, asumir por parte del Estado las responsabilidades individuales, es algo que cuesta un dinero y, tras los trece años de laborismo, casi tres cuartas partes de la economía en tierras británicas dependían del gasto público.

Pero esto no siempre fue así en el mundo angloparlante, erase una vez liberal. La responsabilidad individual es uno de los pilares fundamentales sobre los cuales cimenta el liberalismo clásico su defensa de la libertad. Pese a Obama, Estados Unidos aún es y será la líder dentro del mundo democrático y libre. Este principio entronca directamente con la tradición cristiana de los puritanos ingleses que arribaron al Nuevo Mundo allá por el siglo XVII: al igual que la salvación eterna era una responsabilidad individual de cada hombre con Dios, en la sociedad humana cada persona sería responsable de sus actos, de sus aciertos y de sus fracasos. Y así lo plasmó la joven nación americana en los valores que forjaron su Constitución, a fines del XVIII.

El socialismo combate vehementemente este principio a base de leyes a través de las cuales nos promete una vida fácil y placentera sin tener que realizar esfuerzo alguno, sin arriesgarnos en nuestras decisiones y sin que tengamos que asumir las consecuencias de nuestros errores, porque sabe perfectamente que esto es algo muy atractivo, sobre todo para los más jóvenes. Es una salida y una huida hacia adelante muy fácil pensar que, por el hecho de haber nacido, tenemos el derecho a que otros vengan a tapar el resultado de las elecciones que realicemos, por muy idiotas que estas sean. Y porque sabe perfectamente que ésta es la mejor forma de poner los cimientos para construir enormes gobiernos que controlen cuantos más aspectos de la vida de los individuos, mejor.

Pero los individuos tenemos derechos activos, no pasivos. En nuestro país, la Constitución reconoce un amplio catálogo de los primeros y de los segundos, aunque algunos sean principios de actuación de los poderes públicos, más que derechos propiamente dichos, y conste que hay que decir que, pese a estas deficiencias, ha sido un instrumento que, al menos, ha proporcionado a España tres décadas mínimamente estables, como no habíamos tenido en nuestro país en siglos. Tenemos derecho a trabajar, pero no a que nos den un empleo. Tenemos derecho a usar el dinero que obtengamos por ese trabajo en cubrir las necesidades que entendamos más urgentes. No tenemos derecho a que nos den algo porque digamos “yo no tengo dinero para pagarlo”. Un médico sí tiene derecho a que le paguemos por su trabajo, un abogado tiene derecho a que le abonemos sus servicios profesionales, igual que el dueño de la tienda de alimentación a que le paguemos por la comida que le compremos. Los derechos son derechos a hacer, no a recibir pasivamente cosas de otros. Ni a coaccionar a esos otros para que nos las den porque “yo no tengo dinero para pagarlo”. Si otros me lo dan cuando yo esté en situación de necesidad será encomiable por su parte, pero voluntario. Los liberales no estamos en contra de la solidaridad con los demás. Incluso un libertariano como Robert Nozick consideraba encomiable la caridad y la solidaridad con los menesterosos, precisamente por ser voluntaria. Con mayor razón aún los liberales. No hablamos, en estos casos, de derechos, sino de necesidades. La comida y el agua son necesidades diarias, muchísimo más urgentes y perentorias que la sanidad, que es más costosa pero más eventual en la vida de una persona. Y nadie en su sano juicio habla de universalizar el suministro de agua y alimentos.

Las políticas de destrozo de la idea de familia van en la misma dirección. La familia es la red en la cual el individuo puede apoyarse en situaciones de necesidad, lejos de la ayuda que el Estado le ofrezca a cambio de aceptar sus imposiciones. Ojo, que un servidor, a sus poco más de 30 años, por voluntad de Dios, por supuesto, aún no está casado, pero la verdad es así. Situación, la personal mía, que, por supuesto, resolverá Dios cuando crea oportuno.

Las sociedades sin responsabilidad individual y con gobiernos grandes e intrusivos se caracterizan por su empobrecimiento. La suma de individuos empobrecidos no sólo materialmente sino, también, moral e intelectualmente genera una sociedad empobrecida en lo material, lo moral y lo intelectual. Estos individuos no tendrán inconveniente en poner a disposición del Estado, si es necesario, hasta el 50% de su patrimonio, a través de una expoliatoria política fiscal, trabajando hasta el verano sólo para pagarle a este Leviatán, con tal de que le garanticen salir del trabajo el viernes al mediodía y sentarse ante el televisor hasta el domingo por la noche sin preocupación alguna. Las personas que tienen miedo de las responsabilidades tienen miedo de la libertad misma.

Como he dicho al principio, la realidad es que es propio de una utopía pensar que a esto le va a quedar poco, pero las dos manifestaciones más preeminentes de este descargo sobre el Estado de la responsabilidad individual propia y de la creciente dependencia hacia él son el sistema educativo y la sanidad pública.

Moralmente, al restringir amplias parcelas de la libertad de la gente y eximirles de responsabilidades individuales, familiares y sociales, el Estado también hace innecesaria la virtud. Hay pocos espacios de la vida diaria donde el Estado no tenga, como mínimo, alguna influencia en la manera en cómo vivimos. Pero al librarnos de nuestra libertad y de la posibilidad de errar en nuestras decisiones, a la vez, nos libera también de nuestra obligación, y esto nos deja con una ética social que carece de cualquier virtud real. Evidentemente, no es lo mismo atender a las necesidades ajenas de forma voluntaria que de forma coactiva.

¿Tiene esto alguna incidencia en la vida en la fe cristiana? Indudablemente. Recordemos Santiago 2:14-17: “Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene las obras? ¿Por ventura esta tal fe le podrá salvar? Y si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿qué les aprovechará? Así también la fe, si no tuviere las obras, es muerta en sí misma”, y Efesios 2:8-10: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. No somos justificados por nuestras buenas obras sino por la gracia de Dios, como dijo Calvino, lo cierto es que somos justificados no sin obras pero no por obras, ya que en nuestra comunión en Cristo, que nos justifica, la santificación está tan incluida como la justicia. En resumidas cuentas, las obras no es lo que nos salva, para que no quitemos nada de esa gloria a Dios, sino que son el testimonio de esa salvación. Jesucristo dijo que “Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”, lo que significa que si quienes dicen ser cristianos, quienes profesan haber sido justificados sólo por la fe y por lo tanto confiesan que no tienen nada que contribuir a su justificación, si no se comportan, sin embargo, de una manera superior al comportamiento del resto de personas, las que esperan salvarse por sus obras, y las que, directamente, son incrédulas, no entrarán en el reino de Dios, puesto que no será cierto que su justificación se haya producido, sus obras no habrán dado testimonio de esa salvación.

Es evidente que el Estado no me va a hacer que “me condene”. El Estado es casi omnipresente en nuestros días pero nada puede hacer ante la omnipotencia del eterno decreto del Creador. Nadie que sea salvo perderá su salvación. Sin embargo, si ya no soy responsable por ayudar a mi vecino porque el Estado lo hace por mí ya no tengo la oportunidad de practicar las virtudes cristianas, el Estado me está privando de la oportunidad de practicar plenamente la fe cristiana. Igualmente, si me sobrecarga de impuestos y me dificulta poder emplear parte de mis ingresos en atender las necesidades de otros puesto que la cantidad que me queda es la justa para mantener a mi familia, hasta tal punto que, si me privara de algo de ese dinero, tendría que acudir a los programas de beneficencia pública y secular, el Leviatán estatal también me está obstaculizando en la práctica y el cultivo de la virtud cristiana, de esas buenas obras.

Esto genera un tipo de sociedad basada en una ética socialista de la beneficencia estatal, en lugar de una que sea fruto de una ética de libertad individual vinculada a un fuerte sentido de familia y responsabilidad individual. El Estado adopta un papel que en ningún momento le da la Biblia y para ello nos exige una cantidad de nuestros ingresos muy superior a la del diezmo bíblico (el 10%). Incluso las iglesias se colocan en un rol muy distinto al que les corresponde. Aunque estemos hablando de una institución mundana, como la Iglesia Católica Romana, en España, en virtud de varios Acuerdos firmados entre el Estado español y la Santa Sede, el 3 de enero de 1979, disfruta de un régimen privilegiado frente a otras confesiones, mediante el cual se mezcla con el Estado, como en los tiempos del Imperio Romano. El modelo de financiación supone, de facto, que todos los españoles están obligados a la financiación de la Iglesia Católica Romana, y por otra parte, se perturba el derecho a no ser obligado a declarar sobre las creencias religiosas. La Iglesia presume de sus obras de caridad financiadas, sin embargo, en gran parte, con cargo a fondos públicos, es parte de la beneficencia socializadora estatal. Incluso ha incorporado a su doctrina la retórica redistributiva estatalista, en la práctica, desarrolla un socialismo con agua bendita. No debiera importarme demasiado, en principio, puesto que es una iglesia que es bien sabido que está comprometida en íntimo sincretismo con la religión que prevalece actualmente, la del humanismo secular, y que venera a su principal ídolo, el Estado, el problema es tener que contribuir a esto con nuestros impuestos. La propia idolatría católica se expande a través de los canales que le proporciona el Estado mediante la presencia de crucifijos y otros símbolos papistas en edificios públicos y en las tomas de posesión de altos cargos, o el paseo de imágenes e ídolos por miembros de las fuerzas de seguridad o del ejército, sin que gobiernos como el actual del PSOE (tan comprometidos, en teoría, con la libertad religiosa y la separación Iglesia-Estado) muevan ni un dedo (mucho menos esperemos que lo haga uno del PP). Pero no solo esto, en otros países, incluso ministerios de algunas iglesias cristianas son financiados por programas del Estado, el cual, como es lógico, exige fidelidad a su nueva religión humanista, obligando a las iglesias a que diluyan su carácter cristiano. Muchos cristianos tienen puesta toda su confianza en el Estado, en lugar de en la forma bíblica de cubrir las necesidades.

La Biblia es uno de los libros que señala más claramente los límites de un gobierno legítimo, con reglas muy claras para lograr la prosperidad personal y nacional, precisamente a través de los principios que más han expandido la prosperidad y el bienestar por todo el mundo: jueces independientes, impuestos bajos, educación en valores, esfuerzo personal, responsabilidad individual, respeto a la propiedad privada y trabajo bien hecho. En Samuel I, 2:30, se nos dice que “Yo honraré a los que me honran y los que me desprecian serán tenidos en poco”. Dios bendice a quienes obedecen sus enseñanzas y deja a su destino a los que deciden volverles la espalda. No hay más que ver el destino de las naciones que caen en el relativismo y el anticristianismo, la degradación material y moral. No sólo moral, porque muchos dirán que la moral es algo relativo, sino también material. Puesto que el caso es que, hoy en día, estas bendiciones a las naciones se buscan a través del nuevo dios, el Estado, no a través del Dios bíblico, nosotros mismos convertimos al Estado en una religión, en un ídolo. Dejamos que sobrepase sus funciones legítimas y que éstas las cumpla muy deficientemente o ni siquiera las cumpla. Se piensa que seguridad y defensa son cuestiones menores. La justicia, hasta que no nos toca sufrirla, otro tanto de lo mismo. OJO: DEBEMOS CUMPLIR LAS LEYES. Los ancapistas locos no tienen sitio ni en el Cuerpo de Cristo ni entre los liberales clásicos. Los gobiernos son instituidos por Dios para bien o para mal, Romanos 13:1-2 no hace excepciones: Toda alma se someta á las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas. Así que, el que se opone a la potestad, a la ordenación de Dios resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí”. El Estado ha sido ordenado por Dios, rechazando toda forma de anarquía, fundamentalmente para preservar nuestra libertad y propiedad y establecer unas normas de orden público de obligado cumplimiento para todos, pero no para usurpar las funciones que corresponden a los individuos, las familias y las iglesias ni arrebatarnos la libertad. Ahí es donde comienza a convertirse en un ídolo.

El problema, además, es cuando incumple las funciones que le señalan los dos siguientes versículos: “Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme: porque no en vano lleva la espada; porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo”. El socialismo, precisamente, tiende a menospreciar estas funciones legítimas del Estado, la defensa de los inocentes y el castigo de quien hace el mal a otros. Desarrolla teorías criminológicas, según las cuales, el delito siempre se cometería por alguna razón especial que no forma parte per se de la naturaleza del individuo: pobreza, desempleo, discriminación, enfermedades mentales; es decir causas ajenas a él que enajenan su voluntad. El criminal terminaría convirtiéndose en una víctima. Para evitar esto, insiste en que el Estado debe copar todo lo que es función de la sociedad, arrogarse la justificación del malvado, lo cual corresponde solo a Dios y, en cambio, se evade de una de sus funciones terrenales, cual es el castigo del crimen. El Estado ya no pronuncia justicia, ya no ejecuta castigo contra el malvado.

Mientras, se muestra hiperactivo y con un músculo muy fuerte a la hora de hacer lo que no debe: limitar nuestra libertad y difuminar la responsabilidad y la virtud. Sobre esto último, el Estado no es que deba, es que ni siquiera puede hacernos más virtuosos. Ahora bien, sí que puede hundirnos en la falta de virtud. Tampoco nos puede hacer más libres pero sí puede actuar como un tirano.

Si negamos la potestad de Dios para predestinarnos es que la predestinación que reconocemos es la de otros dioses. Hoy día, para la mayoría, el Estado es ese dios predestinante, desde la cuna a la tumba. Siempre adoraremos, el hombre es un ser adorador y un idólatra en potencia. Será al Dios de la Biblia o a otros dioses. El agnosticismo y el ateísmo, contrariamente a lo que se piensa, no son ausencia de dios. La palabra “ateo” ni siquiera parece en la Biblia, cuando se habla en la Escritura de seguir a otros dioses y abandonar a Dios, debemos interpretarlo en su contexto pues igual que los israelitas mezclaban el culto a Dios con el culto a Baal y Moloc, hoy día mezclamos el cristianismo con el humanismo secular. Si no seguimos al Dios de la escritura, siempre habrá otro dios al que seguiremos. Y, hoy día, el Estado es el dios que predomina.

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Responses

  1. Una última Serie de artículos interesantísimos y con muy buena calidad. Deberías sindicarlos a buscadores para darles más difusión.

    Saludos!

  2. Muchas gracias, aunque no sé muy bien, la verdad, cómo se hace eso. La informática no es mi fuerte.

    Saludos.

  3. Vamos a ver, por partes, que es algo largo.

    Dice usted:

    “dando prioridad a los sistemas de gestión privados en aquellos ámbitos que funcionen mejor e incentivando la iniciativa privada de acuerdo a unos parámetros de calidad.”

    En efecto, cada vez me gusta más los términos que usted requiere y su estílo de explicar las cosas. Sería una locura desmantelar todo el Estado de Bienestar y usted y yo lo sabemos bien.

    Sobre la justicia, le voy a provocar con una frase.

    “La función de un juez es hacer justicia.”

    ¿Está usted de acuerdo con esa frase Javier?

    Sobre la criminología, pues sí que es verdad que tendemos a culpar a la “sociedad” (algo que no existe para nada) — ¿qué opina usted de la actual ley del menor en España?

    Lo del socialismo con agua bendita es así y comparto la postura como usted ya sabe.

    ¿No cree usted que habría que suprimir de una vez ese concordato?

    En cuanto a lo demás el problema que me plantean algunos en el mundo laboral es que si eliminamos los concertados, por ejemplo, el estado tendría entonces que educar a esa gente en instituciones públicas y sería mucho más caro.

    ¿Qué solución o réplica plantea usted a ese problema?

  4. Sí, es cierto que es de esos mamotretos que me salen de vez en cuando y en los que toco cosas muy variadas. No me he metido de lleno en temas educativos para que no haya equívocos: no se puede obligar coactivamente a que se enseñe nuestra moral particular en un colegio público.

    “Sería una locura desmantelar todo el Estado de Bienestar y usted y yo lo sabemos bien”.

    Está claro que hay que vivir en la realidad y no en castillos en el aire o torres de marfil austriacas. Aún a riesgo de que algún cateto nos llame “rojeras” (esto ya es lo que me ha dejado a cuadritos, definitivamente, esta gente está cada vez peor). 🙂

    “La función de un juez es hacer justicia.”

    Hmmm, pues sí, es provocadora. Lo cierto es que los jueces están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, su función es aplicar la ley. En el escrito intento dejar claro que las leyes hemos de cumplirlas (aquí nada de ancapistas locos).

    Si miramos en el diccionario el significado de justicia:

    1 Cualidad o virtud de proceder o juzgar respetando la verdad y de poner en práctica el derecho que asiste a toda persona a que se respeten sus derechos, que le sea reconocido lo que le corresponde o las consecuencias de su comportamiento.

    2 Aplicación de un castigo o una pena tras un juicio.

    3 Organismo oficial que se encarga de juzgar y de aplicar las leyes.

    4 Derecho, razón, equidad.

    Está claro que el juez hace justicia aplicando la ley, aunque la ley puede permitir un cierto margen a la equidad.

    “¿qué opina usted de la actual ley del menor en España?”

    La ley del menor, aunque parezca mentira, no la conozco lo suficiente, pues no es mi ámbito de actuación. Preferiría leerla, antes de lanzarme a criticarla o no.

    “¿No cree usted que habría que suprimir de una vez ese concordato?”

    Como usted, creo que es una figura obsoleta. Me parece que hay que distinguir dos cosas:

    – Libertad confesional: en España, en mi opinión, estamos razonablemente bien, en lo que es libertad individual. Lo que se está confundiendo por quienes se quejan de la hipotética retirada de símbolos religiosos católicos de edificios públicos (que ya veremos) es que eso no es una vulneración de la libertad de cada individuo de llevar él personalmente el que desee y le de la gana. ZP será nefasto en otras cosas pero lo siento, aquí no hay ningún tipo de “fatwa” dictada contra los católicos y hay quienes están confundiendo a gente que no dudo que será bienintencionada pero que no está muy informada.

    – Separación Iglesia-Estado: es aquí donde falla la cosa. Ni el PP tiene muchas ganas de acabar con esa simbiosis Estado-Iglesia Católica y lo de ZP no han sido más que escenificaciones. Mucho hablar y, si analizamos, no ha hecho casi nada. Hace poco he leído un artículo de Jaime Campmany, que es católico, pero que, sin embargo, reconocía que la Iglesia Católica debía financiarse mediante aportaciones de sus fieles y que si no se hace es porque es la excusa de los distintos gobiernos del PPSOE para tener una casilla en la declaración a través de la cual canalizar dinero a toda su pléyade de ONGs y fundaciones afines.

    “¿Qué solución o réplica plantea usted a ese problema?”

    Está claro que los concertados algo de dinero ahorran al Estado. Pero estamos en un supuesto muy similar al del caso constitucional y la puntualización que hizo, que es cierta. Deberían adoptar una posición neutral, como instituciones de enseñanza, no de adoctrinamiento (del que sea, tampoco sería aceptable que impusieran una confesionalidad protestante cualquiera o judía) para mantener esa ayuda en dinero público.

  5. Javier — ¡cómo sintoniza usted conmigo! Es increíble. Precisamente le hice la pregunta sobre lo del juez y la justicia BUSCANDO una réplica que yo ya tenía en mente y defiendo: hacer justicia es ejecutar la ley, sin más — ni más ni menos. Eso es hacer justicia. Yo dejo que las cuestiones de “justicia” estén en manos de los ciudadanos que, ciertamente, cambian de criterio sobre lo que es justo o no cada generación o momento. Para eso está el poder legislativo: para redactar o “reflejar” las tendencias democráticas de cada momento histórico. Está claro que lejos de lo que dicen los progresistas, no siempre “obtenemos más derechos” — a veces retrocedemos y perdemos unos, otras veces no. Hace 100 años no existía un “derecho universal” a votar o a tener sanidad pública – sin embargo sí existía el derecho a portar armas en España y a no identificarse con DNI. Nunca obtenemos más: siempre se sacrifican unos derechos para tener otros. Hay una frase que lo resume: “el patrón de la decencia evoluciona.”

    Sobre la cuestión “religiosa” intentaré hablar mañana pero una última cosa:

    ¿Cree usted que ExC es “adoctrinamiento” y liberticida?

    Un saludo

  6. Jeje, pues la verdad es que sí. Al fin y al cabo, yo juré, en su momento, ante la Biblia respetar la Constitución y las leyes y es uno de los parámetros principales de mi trabajo. Otra cosa es que, yo personalmente, me pueda abstener de cosas que moralmente me repugnen como defender a narcotraficantes, pero lo que no puedo ir negando es que esta gente también tenga un derecho constitucional a la defensa.

    EpC es una asignatura que sé que existe en otros países y no estaría mal para enseñar, por lo menos, algo de la Constitución, nociones de las leyes, no como un curso de Derecho claro, pero sí saber algunas de las normas por las que nos regimos, aunque fuera de forma muy general, o, incluso, normas de urbanidad en las que todos estemos de acuerdo. El problema es que puede tener su peligro y no solo en manos del PSOE, que parece que es el único problema: Rajoy dijo hace varios meses que su intención no es derogarla sino hacerla transversal entre varias asignaturas, una de ellas, sobre valores constitucionales (esta sí pudiera estar bien), pero el caso es que, en la parte que se pudiera entender “doctrinaria”, el PP también pudiera tener la tentación de meter la mano y colar sus ideas propias.

    También es verdad una cosa: según he estado leyendo últimamente, parece ser que muchos de los contenidos ya estaban en otras asignaturas desde hace años sin que nadie protestase por ello. Porque, y esa es otra, muchas veces solo se protesta cuando los no afines son los que están gobernando. No estoy a favor de ningún tipo de adoctrinamiento, pero la verdad es que la izquierda en eso es mucho más lista que la derecha: todavía recuerdo libros de historia en el instituto en los que sutilmente incluso se eliminaban hechos que pudieran ser controvertidos para la izquierda, como no hacer mención alguna a la masacre de La Vendee, en la Revolución francesa, o a la ejecución del zar Nicolás y su familia, en la Revolución Rusa.

    El problema son los añadidos que sí tengan una clara identificación ideológica o que pretendan llevar al alumno en una determinada dirección.

    Algo, por lo menos, de adoctrinamiento sí creo que hay, puesto que, solo es un ejemplo, pero el presidente de la fundación socialista “Cives” (otra de las que pagamos a través de la casilla de “otros fines de interés social”), una de las impulsoras de EpC, Victorino Mayoral, dijo en una entrevista radiofónica hace un par de años, y eso se lo escuche en directo que había que “contrarrestar los valores del neoliberalismo conservador”.

    De cara al Derecho, puesto que para algo somos abogados, lo cierto es que el Tribunal Supremo, al pronunciarse hace año y medio, no es que se mojara mucho, pues dijo que no cabía objeción de conciencia en los casos estrictos que se habían planteado y que había analizado pero dejando una puerta abierta a impugnar otros contenidos, pero sí dejó claro que no se permite a las autoridades administrativas o escolares, ni a los profesores, imponer a los alumnos criterios morales o éticos que son objeto de discusión en la sociedad y que el contenido debía centrarse en la educación de principios y valores constitucionales.

  7. Pues, sin más, totalmente de acuerdo con usted Javier. Estoy impresionado con el hecho de que yo haya encontrado y aprendido que una de las personas más “afines” a mi pensamiento es del sur. No porque yo sea colectivista tonto que piense que los andaluces tienen que ser socialista — es que da la casualidad que hasta conocerle usted en esto de las redes, el 99% de mis lectores “afines” eran madrileños, valencianos y gallegos y casi todas las críticas venían de “ip’s andaluzas” en el caso español o catalanas (con estos sí que me temo que no habrá reconciliación) pero bueno, esto ha sido una sorpresa. A mí me “gustó” la sentencia del TS el año pasado — es lo que pensé también.

  8. A ver si aprendeis que ExC es ADOCTRINAMIENTO, resabiondos pedantes. LA GENTE DICE NO>y vosotros ahi en alianzas con los rojeras en estos asuntos. Poco mas y vuestros proyectos se van a llenar de maricones,tarde o temprano si seguis cediendo. Me quedo con el excelente art’iculo de Manuel Llamas en Libertad Digital.
    …………………………………..

    Manuel Llamas

    El estado es bueno, el empresario malo. Con esta frase se podría resumir las enseñanzas que recoge Educación para Ciudadanía en España. Los alumnos de Secundaria aprenden a denostar la figura del empresario y la empresa, mientras que el Estado es encumbrado como un ente protector de los más débiles en los principales manuales de esta nueva asignatura.

    La Asociación Madrileña de la Empresa Familiar (AMEF) ha elaborado un documento bajo el título Educación para la Ciudadanía: Las falacias del desconocimiento, en el que recoge algunas de estas perlas de la formación económica en el vigente sistema de enseñanza pública.

    “Es un hecho difícilmente rebatible que se está constantemente transmitiendo a la sociedad una imagen falseada y anacrónica de lo que es una empresa y de los que son los empresarios. Según todas esas leyendas que se transmiten en muchos medios y en casi todos los colegios de España, la empresa y el empresario son poco menos que la reencarnación, bajo nueva vestimenta, del mismo demonio. Para esa literatura tan extendida, el empresario es, en esencia y por esencia, malo”, indica el informe.

    Un ejemplo claro de esas “leyendas” pueden encontrarse en las citas recogidas de los libros de texto que estudian los niños y adolescentes españoles en segundo de educación secundaria (14 años). “Son verdaderamente sorprendentes”, alerta AMEF.

    1. Editorial ANAYA

    Página 90: “El poder político es el poder supremo que, en una sociedad, decide, de manera obligatoria para todos, lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse”.

    Página 104: “El Estado como red se seguridad […] A lo largo de la vida podemos tener contratiempos inesperados. Para hacer frente a esas situaciones, un verdadero Estado de bienestar debe cumplir una función similar a la de la red de seguridad que suelen usar los trapecistas en el circo: en caso de que caigamos en algún momento de nuestras vidas, debe impedir que nos estrellemos”.

    2. Editorial SM

    Página 143: “[…] Por desgracia, el derecho al trabajo no significa que todas las personas tengan asegurado un puesto de trabajo, sino que los Estados deben de hacer todo lo posible para lograrlo”.

    “Durante siglos, apenas hubo regulaciones en el trabajo. Los horarios eran muy largos, no había vacaciones pagadas, ni jubilaciones. El que contrataba podía exigir lo que quisiera. Siempre había un trabajador dispuesto a hacer lo mismo por menos dinero”.

    “Los sindicatos, que son las organizaciones de trabajadores para la defensa de sus derechos, han tenido mucha importancia a la hora de conseguir algunas mejoras. Los sindicatos luchan por la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores”.

    Página 153: “Las empresas multinacionales de los países desarrollados trasladan sus industrias a países con mano de obra barata y en los que hay menor protección de los trabajadores. De esta forma, obtienen mayores beneficios a costa de las condiciones laborales de los trabajadores de estos países”.

    Las alternativas: “En el año 2001 tuvo lugar la primera reunión del Foro Social Mundial en Porto Alegre […] Algunas de sus propuestas son: fomentar el comercio justo, perdonar la deuda externa de los países menos desarrollados, invertir en los países del Tercer Mundo, disminuir el gasto militar. Esto permitiría a los países más desarrollados destinar el 0,7% del PIB a políticas de solidaridad con los países en vías de desarrollo”.

    3. Editorial MC GRAW HILL

    Página 73: “[…] la inmensa mayoría de la población era esclava de sus necesidades y no le quedaba más remedio que aceptar las condiciones laborales que le imponían los dueños de las fábricas, los talleres y las otras fuentes de riqueza”.

    Página 139: “[…] si los servicios públicos dependieran exclusivamente del capital y la buena voluntad de las personas particulares o de las empresas privadas, probablemente, un gran número de ciudadanos nos veríamos privados de determinados bienes comunes”.

    “¿Por qué? Porque en la mayor parte de los casos, tanto las personas particulares como las empresas privadas atenderían preferentemente a sus beneficios económicos […] En la sociedad del bienestar, como es natural, los servicios públicos no cesan de incrementarse”.

    Página 209: “¿Qué es el neoliberalismo económico? Es una teoría económica que defiende la libertad absoluta del mercado. Es decir, que sostiene que tanto en las relaciones laborales como a la hora de vender y comprar hay que regirse exclusivamente por la ley de la oferta y de la demanda”.

    “Esta teoría resulta funesta para las economías más débiles, para los obreros en general ¿Por qué? Porque casi todos los países son más las personas que quieren trabajar que los puestos de trabajo disponibles: por lo tanto, el trabajo es escaso”.

    “¿Y qué ocurre cuando el trabajo es escaso? Que por la ley de la oferta y la demanda, los salarios tienden a bajar. En consecuencia, el neoliberalismo económico, en principio, perjudica a todos los trabajadores, pero sobre todo a las mujeres trabajadoras”.

    Página 236: “¿Has oído la palabra deslocalización? Como sabes, debido a la globalización, el capital y las mercancías circulan libremente por todo el mundo […]

    ¿Para qué lo hacen las empresas? Para obtener mayores ganancias, pues en los países de menor nivel económico los salarios son más reducidos, la legislación suele permitir jornadas más largas y los obrero son menos reivindicativos”.

    “Esta situación perjudica extraordinariamente a los trabajadores de los países desarrollados. ¿Por qué? Porque si las empresas se van aumenta el paro y, porque ante esta posibilidad, se ven obligados a moderar y reducir sus reivindicaciones, conformarse con salarios más bajos, e incluso a veces, a renunciar a ciertos derechos que tenían adquiridos con anterioridad”.

    4. Editorial OXFORD

    Página 81: “D. Ramón era el dueño de una de las más importantes fábricas de papel del país. Debido a su avaricia por ganar dinero, no le importó que su fábrica contaminara el río sobre el que se asentaba, lo que provocó un vertido tóxico en el agua que llevó a la muerte a muchos peces y a la intoxicación de otros animales debido al consumo de agua y pescado contaminados. Quedaron afectadas gravemente las riberas, la fauna doméstica y salvaje, e incluso la atmósfera, por evaporación. D. Ramón conocía todo lo ocurrido y no le causaba la menor preocupación […]”.

    Imagen “falsa” del empresario

    Ante estas lecciones, AMEF señala que “casi nada de la verdadera esencia de lo empresarial tiene que ver con esa pintura gruesa, estereotipada y falsa que se hace de empresas y empresarios en los libros de texto de Educación para la Ciudadanía. Pintura que es la que los niños de nuestro país están aprendiendo, de forma descarada, en los colegios”.

    Todo eso es, en el peor sentido de la palabra, “literatura” o, si se prefiere, “ficción literario-sociológica”. La entidad recuerda que el empresario y la empresa “no están emparentados con el depredador, como tan machaconamente se insiste y tan irresponsablemente se repite en los libros de Educación para la Ciudadanía, sino que sus verdaderos ancestros son otros: el explorador, el inventor, el descubridor científico o el creador artístico”.

    Y es que, “también el empresario es un inventor de posibilidades, que crea e inventa, casi siempre, en soledad, sin que el entorno social entienda sus anhelos, y entre grandes dificultades de toda índole”.

    Además, la empresa es una “institución que cumple importantísimas funciones sociales, como crear puestos de trabajo, posibilitar el desarrollo profesional de los trabajadores, ascí como ser una “fuente importantísima de impuestos y contribuciones sociales que ayudan a mantenerse al Estado. El Estado ni genera dinero ni ahorra, se sustenta por lo que obtiene de ciudadanos y empresas”.

    Al contrario de los que se enseña son las “empresas y los empresarios, en su fuerza para multiplicarse, crearse y destruirse, las que impulsan la vitalidad de las sociedades. Y toda esa multiplicación se vuelve casi imposible cuando el multiplicador es uno y único: el Estado”, añade.

    Sin embargo, según AMEF, “nada de todo eso se explica o se cuenta en los colegios españoles. Lo único que se hace es seguir expandiendo falsos estereotipos que se venden como ideas, y que no sólo están congeladas en el pasado, sino que están muy poco sustentadas por los hechos. Son esencialmente ideológicas y falsas”.

    Esas simplezas lo único que consiguen es “paralizar y anestesiar los ojos y las mentes de las personas, especialmente de nuestros jóvenes”, denuncian los empresarios familiares de Madrid. Lo que está haciendo el Gobierno con esta asignatura es “crear mentes dogmáticas y destruir el verdadero espíritu crítico”

  9. “Tu comentario está pendiente de moderación”

    jejeje “no se censura aqui” decis.

    =y una mierda!

  10. “jejeje “no se censura aqui” decis.
    =y una mierda!”

    Si usted pone como mail uno falso, semeolvidasiemprejeje@yahoo.es, no le extrañe que sus comentarios vayan directos a la basura. También es cierto que su basura termina en el sitio que le corresponde: el estercolero.

    “A ver si aprendeis que ExC es ADOCTRINAMIENTO”,

    Aprenda a leer, yo mismo he dicho que sí tiene elementos adoctrinantes y, es más, un importante sociata a cargo de una fundación lo reconoció implícitamente.

    ¿Usted ha venido a iluminar?

    ” resabiondos pedantes”

    ¿Mejor ser un indigente cerebral como usted?

    “LA GENTE DICE NO>y vosotros ahi en alianzas con los rojeras en estos asuntos”.

    No, en alianza con la verdad.

    “Poco mas y vuestros proyectos se van a llenar de maricones,tarde o temprano si seguis cediendo”.

    No se van a llenar de maricones, como tampoco de catetos, mentirosos ni caraduras.

    “Me quedo con el excelente art’iculo de Manuel Llamas en Libertad Digital”.

    Del resto, no tengo porqué contestar punto por punto a un copio y pego. El arte del “copy-paste” se ve que lo domina a la perfección. Solo decir que ya había leído ese artículo y había oído hablar de la denuncia de la Asociación Madrileña de la Empresa Familiar y nunca he negado, como he dicho, que EpC tiene aspectos adoctrinadores.

    Pero está claro que, por lo garrulo que parece ser usted, leyendo su escupitiajo, a más allá de pegar berridos es incapaz de llegar.

  11. Ah, y votitos negativos, como en los últimos días. Parece que hay algunos, que no sé si serán trolls izquierdistas, si serán de incienso y misa a las 12 o si serán anarco-extremistas, pero que parece que son incapaces de generar ni un argumento y que se desahogan votando negativo.

  12. madre mía, otro vómito de la ancapia y el fascismo patrio.

    “El estado es bueno, el empresario malo.”

    A veces es así: sobre todo teniendo en cuenta lo que ustedes dicen que es un empresario.

    “Con esta frase se podría resumir las enseñanzas que recoge Educación para Ciudadanía en España.”

    No, no creo, es mucho más complicado que eso.

    “Los alumnos de Secundaria aprenden a denostar la figura del empresario y la empresa, mientras que el Estado es encumbrado como un ente protector de los más débiles en los principales manuales de esta nueva asignatura.”

    Ya, no es muy distinto a lo que hacen ustedes a la inversa cuando hablan sobre el supuesto paraíso ancap.

    “Para esa literatura tan extendida, el empresario es, en esencia y por esencia, malo”, indica el informe.”

    Yo no he visto que se diga eso en los textos.

    “Página 90: “El poder político es el poder supremo que, en una sociedad, decide, de manera obligatoria para todos, lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse”.

    Así es: se llama DEMOCRACIA. Lo que faltaba sería que un grupo de empresarios no elegidos decidan por nosotros.

    “Página 104: “El Estado como red se seguridad […] A lo largo de la vida podemos tener contratiempos inesperados. Para hacer frente a esas situaciones, un verdadero Estado de bienestar debe cumplir una función similar a la de la red de seguridad que suelen usar los trapecistas en el circo: en caso de que caigamos en algún momento de nuestras vidas, debe impedir que nos estrellemos”.

    En efecto: esa es la definición del Estado de bienestar y la misma que doy yo y cualquier liberal con sentido común, la misma definición que daba Enoch Powell, Thatcher y Hayek.

    “Página 143: “[…] Por desgracia, el derecho al trabajo no significa que todas las personas tengan asegurado un puesto de trabajo, sino que los Estados deben de hacer todo lo posible para lograrlo”.”

    Ya, no estoy de acuerdo con que el “estado debe lograrlo” pero sí que es una desgracia que en realidad no puede existir el pleno empleo. No veo qué tiene de “bueno” esa realidad pero es una realidad y le deben enseñar eso a los alumnos: NO HAY PARA TODOS.

    “Los sindicatos, que son las organizaciones de trabajadores para la defensa de sus derechos, han tenido mucha importancia a la hora de conseguir algunas mejoras. Los sindicatos luchan por la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores”.

    Bueno le corresponde al alumno refutarlo.

    “Página 153: “Las empresas multinacionales de los países desarrollados trasladan sus industrias a países con mano de obra barata y en los que hay menor protección de los trabajadores. De esta forma, obtienen mayores beneficios a costa de las condiciones laborales de los trabajadores de estos países”.”

    Pero es que esto es cierto. ¿Cual es la mentira?

    “Página 139: “[…] si los servicios públicos dependieran exclusivamente del capital y la buena voluntad de las personas particulares o de las empresas privadas, probablemente, un gran número de ciudadanos nos veríamos privados de determinados bienes comunes”.

    Bueno la premisa aquí es falsa pero no es muy distinto a lo que se imparte en clase de “ética”.

    “Página 209: “¿Qué es el neoliberalismo económico? Es una teoría económica que defiende la libertad absoluta del mercado. Es decir, que sostiene que tanto en las relaciones laborales como a la hora de vender y comprar hay que regirse exclusivamente por la ley de la oferta y de la demanda”.

    La definición, ciertamente, es falsa pero bueno…nada nuevo.

    “¿Y qué ocurre cuando el trabajo es escaso? Que por la ley de la oferta y la demanda, los salarios tienden a bajar. En consecuencia, el neoliberalismo económico, en principio, perjudica a todos los trabajadores, pero sobre todo a las mujeres trabajadoras”.

    FALSO pero de nuevo pregunto, ¿acaso no es eso lo que dice la propia iglesia católica que ustedes defienden?

    “Imagen “falsa” del empresario”

    Hombre, hay empresarios así, y más cuando se trata de empresarios corruptos como los amigos que ustedes tienen.

    “Todo eso es, en el peor sentido de la palabra, “literatura” o, si se prefiere, “ficción literario-sociológica”.

    Cierto que hay problemas: pero es parte del irracionalismo de esta sociedad, el mismo que ustedes defienden a rajatabla.

    “Y es que, “también el empresario es un inventor de posibilidades, que crea e inventa, casi siempre, en soledad, sin que el entorno social entienda sus anhelos, y entre grandes dificultades de toda índole”.

    Jejeje, sí pero en España no.

    “Además, la empresa es una “institución que cumple importantísimas funciones sociales, como crear puestos de trabajo”,

    Crear puestos de trabajo no es una “función social” — es un deber que surge lógicamente de querer ganar dinero y es una buena consecuencia pero de ninguna manera es un deber social.

    “posibilitar el desarrollo profesional de los trabajadores,”

    ¿Y qué pasó en el caso de Calzada o el suyo?

    “ascí como ser una “fuente importantísima de impuestos y contribuciones sociales que ayudan a mantenerse al Estado. El Estado ni genera dinero ni ahorra, se sustenta por lo que obtiene de ciudadanos y empresas”.

    Cierto, aquí si estoy de acuerdo.

    “Al contrario de los que se enseña son las “empresas y los empresarios, en su fuerza para multiplicarse, crearse y destruirse, las que impulsan la vitalidad de las sociedades.”

    De acuerdo.

    Todo es esencialmente ideológico, aunque hay ideas falsas e ideas lógicas. Usted tiene de las primeras.

    “Esas simplezas lo único que consiguen es “paralizar y anestesiar los ojos y las mentes de las personas, especialmente de nuestros jóvenes”,

    Pues anda que no vi yo a jóvenes anestesiados en su grupito mafioso…

    “Lo que está haciendo el Gobierno con esta asignatura es “crear mentes dogmáticas y destruir el verdadero espíritu crítico””

    Je, y esto lo dice el dogmático número 1, el señor Llamas, que encima ha cometido plagios en sus artículos a veces.

    No nos venda la moto, PAYASO.

    Buenas tardes.

  13. Joder, estos tipos deben ser los típicos gafa-pastas, se parecerá y todo a Juan Manuel de Prada pero solo fisicamente y será un desalmado, que aparecían hace muchos años en debates con chaquetas del año de Mari Castaña dándoselas de intelectuales que tienen que pastorear a la plebe y a las masas, que para eso son “incultos e ignorantes”. Que hay paro y familias que no llegan a final de mes. Da igual, estos señoritos atacando y atacando inmisericordemente a la iglesia, que eso ahora es importantísimo y urgentísimo, como está la situación del país. Total ¿paro? a mí me da igual, a los parados que les vayan dando.

    He visto algunos escritos anteriores y tú chavalote parece que no sabes que con una vez sobra para que uno se de cuenta que tienes una obsesión casi paranoica con la iglesia, no hace falta que estés un día sí y otro también dando la tabarra con lo mismo.

  14. Y otro publicando con un correo falso…

    ” Joder, estos tipos deben ser los típicos gafa-pastas”

    Sí, yo también uso gafas normalmente, ¿algún problema con eso, caballero?

    “se parecerá y todo a Juan Manuel de Prada pero solo fisicamente”

    No. Soy joven, guapo y español.

    ” y será un desalmado”

    No soy un desalmado, usted puede que sí sea un “carajote” como ha puesto en su correo falso.

    ” dándoselas de intelectuales que tienen que pastorear a la plebe”

    No, no tengo por costumbre inflar mi curriculum.

    ” Que hay paro y familias que no llegan a final de mes.”

    Y para eso lo mejor ya se sabe: contratos basura y un país de camareros

    “Da igual, estos señoritos atacando y atacando inmisericordemente a la iglesia, que eso ahora es importantísimo y urgentísimo, como está la situación del país.” ” He visto algunos escritos anteriores y tú chavalote parece que no sabes que con una vez sobra para que uno se de cuenta que tienes una obsesión casi paranoica con la iglesia, no hace falta que estés un día sí y otro también dando la tabarra con lo mismo”.

    Hombre, es que a la gente hay que advertirla e informarla de ciertos abusos.

    ” a los parados que les vayan dando.”

    ¿Y por qué dejan la imagen de España en el extranjero por los suelos perjudicando a las empresas que podrían crear empleo?

  15. Por cierto, el tal “combatiendo a los tiranos” es el mismo individuo que escribió hace una semana haciéndose llamar “cuidado conmigo”, solo que camuflado detrás de otro pseudónimo.

    Mucho gusto en volver a verle, FASCISTA INDIO.

  16. señorito montoya: ¿QUÉ LE PASA A USTED? ¿Ha estado mirándose al ombligo o a otra cosa? ¿sabe lo que yo haría si usted no fuése un ser humano? Le cogería y le enviaría a la basura, donde posteriormente sería incinerado para siempre.

    El único que le está dando a los “parados” es su querido Jose María Aznar y Zapatero y por supuestísimo su estimada santa iglesia que se aprovecha de este paro y miseria para aumentar sus tentáculos en el ámbito social.

    ¿Ah, con que el indio putumaya es el hondureño? Vaya, yo no recuerdo haberle leído que esté combatiendo contra el tirano Zelaya.

    Usted, señor montoya, seguramente no aporta ni una sola solución al paro. Cuéntenos qué solución tiene.

    Por cierto, yo llevo gafas a veces, otras veces lentillas pero seguramente no seré como usted con chaqueta de cuero, cara de fracasado y melenudo.

    En cuanto a que somos “desalmados” (sic) – no, lo siento, somos realistas y los hechos de la vida son muy crueles. Mírese al espejo y verá que usted se quedará sin alma.

  17. “combatiendo a los tiranos”, seguramente, combatió tan “bien” a Zelaya que cuando volvió el del sombrero a Honduras, con intención de tomar otra vez el poder, ya tendría el billete de avión listo y todo el dinero en un banco extranjero.

  18. Perdón por el “desvío” pero esta gente luego son los que “admiran” a Mrs. Sarah Palin – tome note Javier de la incompetencia de esta señora:

    La verdad es que creo que mi mechero tiene más tamaño que el cerebro de Palin. Javier, el día que yo le tenga cara a cara y le haga preguntas, ¡por favor no me haga esto! Je, sé que no lo hará porque usted sabe pensar.

  19. La Palin puede tener algunas buenas ideas conservadoras pero es un lastre más que una ayuda para los republicanos. Puede parecer que moviliza a mucha gente pero la realidad es que no es tanta como parece, la diferencia es que es más ruidosa que el común de los mortales norteamericanos, como los del “Tea Party”.

    Ya que hablamos ayer de aborto, lo del “Tea Party” me recuerda a las movilizaciones de estos años contra la nueva ley. Pueden tener un efecto, al principio, de demostrar que la gente está viva, al principio lo veía así, pero, al final, en la práctica, políticamente se traduce en nada, la prueba es que el PP perdió las elecciones de 2008. Aunque está claro que no las voy a comparar con las de la izquierda y su violencia, durante la guerra de Irak o tras el 11-M, creo que la derecha nunca ha sido de movimientos de masas ni de populismo, eso no le sale bien ni es, desde luego, algo muy serio como para intentar construir algo a partir de ahí.

    No sea muy cruel conmigo cuando nos veamos.

  20. Javier: la derecha CLÁSICA y real siempre ha sido lo que nosotros representamos — quieta, serena, racional, lógica, informada. La izquierda es la que es populista, bulliciosa, socarrona, cínica e irrespetuosa. Déjemos que sean ellos los que hagan el ruido porque a nosotros nos corresponde otra cosa: estar informados.

    No seré cruel con usted Javier: con los “machos” que saben lo que defienden y por qué no hay nada que temer. Otra cosa le diría si usted fuese como pecho lobo.


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