Posteado por: Javier | octubre 27, 2010

Drogas y prostitución: que no, que no, que no hay derecho

No hace demasiado, en verano, que hablé de esto, pero, como no me importa ni ser pesado ni un martillo pilón, quiero dejar esto definitivamente zanjado. Practicamente, es lo mismo pero un poco más ampliado.

Los libertarianos defienden la venta legal de estupefacientes y la regulación de la prostitución como un derecho, en aras de la libertad individual y del derecho a hacer con nuestro cuerpo y nuestra vida aquello que nos plazca, con el único requisito de que no agredamos a terceros, e insisten en que debe ser esto un caballo de batalla del liberalismo. Por supuesto, la libertad individual hay que defenderla pero hay que saber diferenciar entre lo que son derechos y lo que son pseudo-derechos que pretendamos sacarnos de la chistera, como si fueran un conejo blanco. Así como ser realistas.

DROGAS:

Sí, sé que Friedman apoyaba la legalización de las drogas. El bueno de Milton, quizás involuntariamente, se encargó, con su sello, de dar apariencia de seriedad a esta idea. Friedman era liberal, de eso no hay duda y, no en vano, en economía soy más bien friedmaniano, no en todo, pero sí en bastantes cosas, y creo que en ello debió quedarse, en lo suyo, la economía. Además, todos nos equivocamos y ser algo irresponsables en un momento determinado. Porque lo dijera Friedman, ¿ya por eso hay que sacralizarlo? Ronald Reagan, de quien tampoco se puede dudar de que fuera liberal, lanzó en los 80 un agresivo plan contra las drogas, continuado por Bush padre, que estaba dando resultados prácticos, hasta que la izquierda, comandada por el inefable Bill Clinton, comenzó a relajarlo, con nefastos resultados y una espectacular expansión del consumo de estas sustancias, fundamentalmente de la marihuana, entre jóvenes menores de edad.

Pero es que, además, por lo menos Friedman lo hacía con un poco de seriedad: se basaba en estadísticas, según las cuales, entendía que la guerra contra las drogas estaba fracasando. Para nada en el típico “es mi cuerpo, y con mi cuerpo hago lo que me da la gana pues, además, no le hago daño a nadie”.

Como cuestión previa, tenemos el alcohol y el tabaco como drogas legales. Ambas causan muchas más muertes al año que las demás (sean derivados del cannabis, heroína, cocaína, etc.). Según muchos los estudios, la nicotina, causa principal de la adicción que crea el tabaco, es la sustancia más adictiva entre todas las drogas, ello, aparte de todas las enfermedades que causa su consumo. El alcohol es un verdadero problema para la seguridad en las carreteras. Sin embargo, hay que puntualizar que, pese a la adicción que genera, el tabaco no causa ningún trastorno de personalidad en el consumidor. Ningún delito se ha cometido jamás por nadie que esté bajo los efectos del tabaco. Sí bajo los efectos del alcohol, aparte de los delitos contra la seguridad vial, que constituyen un tipo penal muy concreto. El alcohol sí causa trastornos en la personalidad de quienes abusan de esta droga y algunos delincuentes en potencia, en estado de embriaguez, pueden perder cualquier restricción a la hora de lanzarse a cometer un delito, lo que, posiblemente, no harían estando sobrios. Existen casos de alcohólicos crónicos pero, generalmente, el alcohol no genera adicción al mismo nivel que el tabaco y las drogas ilícitas. Por otra parte, el alcohol, en pequeñas cantidades y moderadamente tiene efectos dañinos prácticamente inapreciables. Alcohol y tabaco, matan mucho más en todo el mundo que las drogas ilícitas, es cierto, pero no hay que olvidar que esto se produce en una situación de prohibición. ¿Cuánto matarían si se legalizaran?

Una de las razones que se esgrimen es que la legalización de las drogas, al convertirse su comercialización en algo lícito, acabaría con el narcotráfico y con el mercado negro, haría que la calidad de las sustancias consumidas por los drogodependientes aumentara y más controlable el problema de la adicción. Más bien todo lo contrario: la legalización no haría desaparecer la venta ilegal, sino que esta pasaría a concentrarse en el mercado de los menores de edad, quienes no podrían consumir drogas aunque estas se legalizaran; el campo para el fomento de la venta ilegal de drogas, terriblemente, pasaría a estar en las capas más jóvenes de la población. A quienes, además, muy probablemente, irían dirigidas sustancias de una calidad bastante más ínfima que aquella que circulase en el mercado legal.

El tráfico ilegal de drogas, salvo que se legalice la venta de todo tipo de sustancias y para todas las edades nunca desaparecerá. Un narcotraficante, alguien que se hubiera dedicado toda su vida al delito, que haya, literalmente, “mamado” el crimen, aun cuando se reconvirtiera en comercializador de drogas legales, no es muy realista pensar que abandonará, de la noche a la mañana, todas sus actividades ilegales, que renunciará a las ganancias que pueda obtener con ellas: si no se legalizan para los menores de edad (y eso sería algo temible) o no se legalizan todas, incluidas las “drogas duras”, no faltarán delincuentes que las vendan.

Por otra parte, no, no sería más controlable el problema del control de la adicción y no hay más que remitirse a las veces en que ha intentado ponerse esto en práctica. Excepto en los Países Bajos, en todos aquellos sitios en que se ha experimentado con la legalización o despenalización de las drogas, ha habido que volver a la prohibición anterior ante la caótica situación creada y el aumento de la adicción, sobre todo entre los jóvenes. En 1975, en Alaska se aumentó la permisividad para poseer una mayor cantidad de marihuana. Para 1988, entre los jóvenes de 12 a 17 años, el consumo aumentó hasta alcanzar más del doble que el promedio nacional de Estados Unidos. Finalmente, en 1990, se volvió a la prohibición y el consumo empezó a disminuir lentamente. En el Reino Unido, entre 1960 y 1970, los adictos a la heroína se multiplicaron por 30 y, durante la década de los 80, el número creció hasta cerca del 40% anual. Ahora se ven obligados a afrontar el enorme costo de tratar a miles de adictos. En comparación, en todo ese tiempo el número de adictos a la heroína en Estados Unidos se mantuvo en cifras de alrededor de quinientos mil. En Suiza, en un parque de la ciudad de Zurich llamado Platzpitz, hubo una experiencia aún más dantesca: se definió como lugar de tolerancia para usar drogas. En 1987 tenía 300 visitantes drogadictos permanentes. Para 1992, eran veinte mil y, de hecho, tuvieron que cerrar el parque, como única forma de acabar con el lastimoso espectáculo de gente inyectándose y drogándose a toda hora. Recuerdo, es más, haber visto un reportaje en televisión sobre este curioso “parque de la droga”, con imágenes de operarios de limpieza barriendo para retirar montañas de jeringuillas.

¿Que las sustancias que se comercializarían no serían tan duras? En los Países Bajos, el único país que no ha dado marcha atrás a la despenalización del uso de las llamadas “drogas blandas”, cuando se despenalizó la marihuana, en 1976, su contenido de tetrahidrocanabinol, su principal ingrediente activo y aquel que produce los principales daños a la salud, era del 3 al 5%. Hoy día, es del 35%, cantidad que produce problemas notables de salud. El número de usuarios de estas drogas aumentó, en 10 años, de treinta mil a quinientos mil y el uso de marihuana entre los jóvenes de 18 a 25 años creció un 200%, mientras que en Estados Unidos, precisamente gracias a la política contra las drogas implementada por Reagan, en ese mismo periodo, la tasa se redujo en más del 50%. Las propias autoridades sanitarias neerlandesas atribuyen el 65% del aumento en el crimen juvenil producido allí al uso de estas drogas, y el uso de “drogas duras” como la heroína se ha triplicado desde la despenalización de la marihuana, pero, sin embargo, los gobernantes de dicho país desean seguir instalados en la irresponsabilidad.

Puesto que, esa es otra, un aumento en el consumo es exponernos a un aumento del delito. Casi el 70% de los presos en doce de las áreas metropolitanas de los Estados Unidos cometieron el delito por el que fueron condenados estando bajo influencia de las drogas. La tercera parte las había tomado inmediatamente antes. El 28% de los homicidas y el 20% de los violadores cometieron sus delitos bajo influencia de drogas. En el 80% de los casos de maltrato infantil en que el niño murió, el agresor se encontraba bajo influencia del crack. Sustancias que están detrás de la comisión de no pocos crímenes pasarían a poder venderse libremente en el mercado. Pero, eso sí, los medicamentos seguirían estando sometidos a un estricto control, con la venta bajo prescripción médica, justo para evitar el uso indebido y los efectos secundarios, es decir ¡muchas drogas podrían comprarse como quien compra un paquete de cigarrillos pero los medicamentos no! ¿Cómo se comería que la acción administrativa del Estado se mantuviera para una cosa sí y para la otra no?

Todo esto son muchos datos y estadísticas pero, a la vez, la plasmación en la realidad de los errores de una teoría. No dudo de las buenas intenciones de muchos que piensen que con la legalización de las drogas se eliminarían el tráfico, la adicción y se ampliaría el campo de la libertad, de la responsabilidad individual. Pero el caso es que los efectos de las drogas actualmente ilegales no revierten solamente sobre los individuos que las consumen sino sobre toda la sociedad. Legalizarlas no es más que expandir esos problemas.

No solo eso. Es más. ¿Qué quieren los libertarianos? ¿Menos Estado o casi la ausencia del mismo? La legalización lo reforzaría, pues cobraría impuestos como sobre cualquier otro producto. En España, el Estado recauda miles de millones de euros en concepto de impuestos sobre el tabaco mientras prohíbe fumar en bares y restaurantes. Y, ¿cómo se regularía su uso? ¿Cada vez más cerco al tabaco y, en su lugar, libertad para pincharse en cualquier sitio?

¿De dónde sale que consumir drogas es un “derecho”? Yo, por ejemplo, no tengo “derecho” a fumar, el Estado tiene legitimidad para regular su venta y consumo. Fumar tabaco es un vicio. Los vicios no siempre son delitos, como dijo el impresentable de Spooner, pero tampoco son derechos. Aunque la nueva ley anti-tabaco hay que cumplirla y el no dejar fumar en bares ni restaurantes pues se acatará y ya está, pues es una ley legítima, por lo que no estoy a favor de las leyes antitabaco es porque entiendo que eso debería quedar a criterio del dueño del establecimiento, porque estamos hablando de su propiedad privada, no porque yo tenga un “derecho a fumar”, efectivamente. Yo no tengo un “derecho a fumar”, sino que es mi vicio y, en consecuencia, debo adaptar mi vicio a las leyes vigentes. Aunque bares y restaurantes sean lugares abiertos al público, no obstante, tienen un propietario a quien, lógicamente, un fumador nunca podrá coaccionar para que se le permita fumar, si el primero no lo quiere así, ni, por el contrario, el no fumador podrá exigirle al propietario que prohíba fumar si se siente molesto por el humo que exhalen los fumadores allí presentes. A nadie obligan a punta de pistola a entrar en un local donde haya gente fumando. Podría argumentarse que esta libertad del propietario, así como de sus clientes fumadores, chocaría con el daño a la salud que podrían ocasionar a otros que serían fumadores pasivos pero, aún así, habría que volver a lo antes dicho: nadie es obligado ni coaccionado para que entre en lugares frecuentados por fumadores. Pero, a lo que voy, es esto lo que se defiende, la propiedad privada, no un supuesto “derecho a fumar”. Cierto que la propiedad privada tiene unos límites. Yo no puedo arrasar tierras de cultivo de mi propiedad ni sembrarlas de sal para que no vuelva a crecer nada, como hicieron los romanos en Cartago. Tengo que respetar lo que va ser la futura propiedad de mis herederos. Tampoco puedo preparar un atentado terrorista en mi casa y que decir que eso es solo cosa mía pues se está llevando a cabo en mi propiedad. Pero con el tabaco no estamos hablando de actos ilícitos.

Pero, ¿a quién hace libre el tabaco? Un servidor, nada más levantarse, se fuma un cigarrillo, las horas en la cama sin fumar hace que tenga unas ganas casi irresistibles de ello, luego no soy libre, aunque a otras horas del día me pueda controlar más. Pues los vicios si que no siempre serán delito, pero siempre matan la libertad de actuar porque hacen que obres de una manera determinada, te crean un deseo a veces casi irresistible de procurarte ese vicio: ¿cómo construir un “derecho” a partir de algo que hace que no actúes con plena libertad? Si la respuesta fuera que yo hago con mi libertad lo que quiero, pues “para eso es mía y no hago daño a terceros” llegaríamos al planteamiento libertariano de que yo, como poder, puedo hasta vender mi libertad, convirtiéndome en esclavo de otra persona, lo estaría haciendo con total libertad, el autoprivarme de ella. Lo miremos por donde lo miremos, es delirante.

Dijo Fidel Castro que la droga era la mejor manera de “liquidarle una generación entera al imperialismo en su propio territorio” y no andaba falto de razón, una magnífica forma de minar y degradar a la juventud de un país. Si queremos comprobar la “libertad” que proporcionan las drogas no tenemos más que ver la “libertad” de los enganchados. El adicto no es libre y los productores y traficantes de drogas son criminales, distribuidores de venenos. La Dama de Hierro sí que lo dijo claro: los asimiló a los terroristas.

PROSTITUCIÓN:

Es bueno puntualizar que lo que se persigue penalmente en España no es el ejercicio en sí por la prostituta (o prostituto), sino el forzar a una persona mayor de edad a la misma, como se establece en el artículo 188 del Código Penal vigente, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, castigándose este delito con las penas de prisión de dos a cuatro años y multa de 12 a 24 meses. En la misma pena incurre quien se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma.

Es decir, en España la conducta que se persigue es pretender la explotación mercantil de la prostitución, sea con el consentimiento o no de la persona prostituida. El argumento fundamental del abolicionismo es que cada persona debe ser la única que tome decisiones sobre su vida y sus propiedades, entre ellas su cuerpo. En consecuencia, una prostituta no sería más que una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La prostitución sería un negocio asimilable a una compraventa, por ejemplo, pues cada parte le entregaría voluntariamente una cosa a alguien, ambas estarían en una posición de igualdad (algo muy discutible en este caso) y cada una perseguiría sus propios fines. A partir de aquí, la idea es que las prostitutas verían sustancialmente mejorada su situación, serían trabajadoras por cuenta ajena que prestarían sus servicios a empresarios que ejercerían una actividad mercantil plenamente legal, ofertando una serie de servicios sexuales a clientes totalmente legales.

Se habla también de que la prostitución es tan antigua como la humanidad y que sigue siendo fuertemente demandada, moviendo cantidades astronómicas de dinero cada año. Pues sí, siempre ha habido y habrá prostitución, por algo la llaman “el oficio más antiguo del mundo”. Que un hombre y una mujer que no sean cónyuges tengan un intercambio sexual voluntario (como si son tres, cuatro o cinco o se quieren montar una orgía), haya dinero o no por medio (dejamos aparte a quienes sean forzadas a ejercer la prostitución) es asunto de ellos, por supuesto. Pero en el caso concreto de que haya un pago, ¿qué “derecho” otorga eso a cualquiera de las dos partes? Siempre ha habido puteros, adúlteros y fornicarios y siempre los habrá pero convertir la prostitución en una actividad regulada, mercantil o laboral, es hacer que el Estado se encargue de la promoción de estos estilos de vida. Cierto que, en España, el Estado, dirigido por el tándem mancomunado Zapatero-Rubalcaba, no es el más indicado para dar lecciones de moralidad a nadie, pero lo que tampoco debe hacer aquí ni en ningún sitio es promocionarlos, que es, finalmente, el efecto de su legalización.

Que estén en la ilegalidad no hará que esto se acabe ni desaparezcan, efectivamente, siempre habrá demanda (eso sí minoritaria, no es una demanda generalizada) pero la idea esencial es que reclamar su regulación no es liberal. Cada uno puede defender lo que mejor le parezca, pero esta idea no es liberal. Más aún, siendo cierto que, en muchas ocasiones, lo que hay es mero ánimo de lucro ¿qué “derecho” generan los estilos de vida y las demandas de una minoría?

Por cierto, también negocios ilícitos como el mismo tráfico de drogas del que acabo de hablar mueven miles de millones al año. Y numerosos delitos son, igualmente, tan antiguos como la propia humanidad, sin que nos planteemos su legalización como forma de combatirlos.

Otra razón que se da desde los círculos libertarianos que se apuntan a esta moda de pedir la legalización de la prostitución es que el liberalismo se podría resumir en una sola idea, que sería que cada ser humano es propietario absoluto de sí mismo. Si es así, si se olvida el realismo y el análisis de las consecuencias de legalizar ciertos actos, bajo esta excusa, y todo lo reducimos al “yo con mi cuerpo hago lo que me da la real gana”, es que buena parte del liberalismo, actualmente, anda bastante corto de ideas en muchos de sus representantes.

Es indudable que estos “empresarios” de la prostitución estarían en una situación bastante mejor, se verían dignificados, pero ¿hasta qué punto dignifica a quienes la ejerzan?

La lucha contra el negocio de la prostitución, como la lucha contra las drogas, nos cuesta una fortuna. Ahora bien, cabría plantearnos si su legalización no puede hacer que los problemas que, ya de por sí, plantea se agraven, una vez abierto el campo. Uno de ellos es el tráfico de seres humanos y, más concretamente, el de menores. ¿Alguien piensa seriamente que va a dejar de forzarse a muchas mujeres a ejercer la prostitución porque ésta sea legal? ¿Que se va a proteger a alguien aparte de al empresario prostibulario y al cliente? ¿Qué hacemos con las menores de edad de otras nacionalidades? La mayoría de edad la fija el Estado. En España está en dieciocho años pero en otros países llega hasta a los veintiuno; podemos llegar hasta a legalizar la pederastia por este camino.

Incluso admitiendo que no todas las prostitutas proceden del tráfico de mujeres y que las hay que no llevan a cabo su actividad por necesidad sino por dinero, al ser bastante lucrativo, pues en ese caso con mayor razón aún para no considerar liberal asumir como propias las reivindicaciones de un colectivo que, en más de un caso, lo que pide es que se le de cobertura legal a su estilo de vida, ni más ni menos. Un colectivo cuyos miembros, individualmente, dicho sea de paso, no es cierto que no sean iguales ante la ley al común de los ciudadanos, sí son iguales ante la ley. Lo liberal es la igualdad ante la ley, no la igualdad mediante la ley.

Es decir, hasta imaginándonos que alguien se prostituya por puro vicio: ¿alguien me puede decir qué “derecho” genera el vicio, vuelta a lo mismo que antes, o el interés pecuniario para prostituirse?

Se habla de la prostitución como si fuera un negocio cualquiera. Alguien puede verse obligado a vender algo de su propiedad por una situación de necesidad o apreturas financieras, pero lo normal será para lucrarse revendiéndolo por un precio mayor a aquel por el cual lo adquirió o para recuperar parte de la inversión inicial, si esta no le ha sido rentable. ¿Se da esto en la prostitución? ¿Acaso una mujer que empieza a ejercer la prostitución, salvo en contados casos, lo hace por un mero interés de lucro y no por un estado de necesidad? ¿Qué es eso de que es un intercambio voluntario en el que una de las partes dispone libremente de su propio cuerpo? ¿Por ser legal van a dejar algunos de explotar sexualmente a muchas mujeres que entren en este mundo por necesidad?

Por último, de forma parecida con el tráfico de drogas, se argumenta que el Estado impone a través de la prohibición de este negocio un gran recorte de libertades y extrae una enorme cantidad de recursos destinados a prohibir y perseguir estas actividades. Pero, ¿alguien piensa en serio que el Estado, porque sea legal, no va a dejar de meter la nariz aquí, en forma de más regulaciones y más impuestos? ¿Acaso no habría muchas “profesionales” de la prostitución que seguirían ejerciendo en la clandestinidad para eludir estas cargas fiscales y controles gubernamentales? Posiblemente, lo que haríamos sería expandir el mercado negro. ¿Qué libertad estaríamos ampliando? Las leyes debieran ser únicamente negativas, prohibir comportamientos puntuales; no pueden dedicarse a “crear” o “expandir” derechos (en este caso, un “derecho” a disponer sexualmente del propio cuerpo o a lucrarnos con este acto de disposición de otra persona que esté a nuestro servicio), puesto que estos son preexistentes a la ley, ésta debe limitarse a no tocarlos. Las leyes negativas tratan un mal específico y así el gobierno puede castigar a aquellos que cometan tal mal. Esto limita al Estado, y, en consecuencia, su poder. Una ley positiva es ilimitada puesto Estado puede regular y dirigir cada una de las áreas de la vida del hombre. No solamente controla a los hombres que cometan actos ilícitos, sino a todos los hombres. Cualquier ley no puede hacer más moral al hombre, está claro que no está para eso, pero sí para regular un marco de orden público y convivencia.

El Estado no está para dar auxilio, ni hacernos gastar dinero, a través de nuestros impuestos, en eso, a quienes se sientan defraudados en su interés a causa del incumplimiento de un contrato de este tipo por una de las partes del mismo.


Responses

  1. “Los vicios no siempre son delitos, como dijo el impresentable de Spooner, pero tampoco son derechos. ”

    ¿Impresentable por qué?

    “La legalización lo reforzaría, pues cobraría impuestos como sobre cualquier otro producto.”

    No entiendo su visión estatista. Que algo se “mueva” no significa que haya que ponerle un impuesto.

    El artículo podemos resumirlo en su título: “Drogas y prostitución: que no, que no, que no hay derecho” y en ningún momento usted lo ha demostrado.

    De hecho, no solo tengo derecho a hacer lo que “quiera” con mi cuerpo, sino que tampoco ha demostrado usted su derecho a impedírmelo.

  2. “La visión gubernamental de la economía puede resumirse en unas cortas frases: si se mueve, póngasele un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlese, y si no se mueve más, otórguesele un subsidio” (Reagan)

  3. Hola, Francisco.

    Hombre, yo a Spooner no tuve el gusto de conocerlo en persona, 🙂

    Impresentable su opinión, más bien, aclaro:

    http://www.liberalismo.org/articulo/356/53/vicios/son/delitos/

    “De hecho, no solo tengo derecho a hacer lo que “quiera” con mi cuerpo, sino que tampoco ha demostrado usted su derecho a impedírmelo”.

    Ya, pero, por ejemplo, si en el supuesto de que usted o que yo fuéramos drogadictos y quien nos suministre la droga trate de engañarnos, nos dé una “mierda”, como dicen en las películas americanas, de menor calidad o pureza que la que le hayamos encargado o menor cantidad, no tenemos derecho a demandarle por incumplimiento de contrato.

    “La visión gubernamental de la economía puede resumirse en unas cortas frases: si se mueve, póngasele un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlese, y si no se mueve más, otórguesele un subsidio” (Reagan)”

    Pero es que Ronald Reagan no legalizaría las drogas. Sí que es verdad que Reagan también dio gran importancia a la pedagogía, decía que el problema de las drogas no pasaba solamente por el control policial sino por también convencer a sus usuarios de que es algo nocivo y ganárselos.

  4. “De hecho, no solo tengo derecho a hacer lo que “quiera” con mi cuerpo, sino que tampoco ha demostrado usted su derecho a impedírmelo.”

    yo sí:

    http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2010/09/04/%C2%BFquien-es-liberal-i/

    el cuerpo humano no puede poseerse, Francisco.

  5. Javier por cierto, ya que hemos hablado muchas veces de lo mismo, yo creo que por mi parte, va siendo hora de abandonar el tabaco. Estoy cada vez más cerca de cumplir con ese objetivo: me he convencido de una realidad. Cada vez que pago por una cajetilla, le estoy dando dinero al Estado.

  6. Por mi parte, me remito, en cuanto a demostrar, a esto:

    “los vicios si que no siempre serán delito, pero siempre matan la libertad de actuar porque hacen que obres de una manera determinada, te crean un deseo a veces casi irresistible de procurarte ese vicio: ¿cómo construir un “derecho” a partir de algo que hace que no actúes con plena libertad? Si la respuesta fuera que yo hago con mi libertad lo que quiero, pues “para eso es mía y no hago daño a terceros” llegaríamos al planteamiento libertariano de que yo, como poder, puedo hasta vender mi libertad, convirtiéndome en esclavo de otra persona, lo estaría haciendo con total libertad, el autoprivarme de ella.”

    De verdad, es que hay que tener un trabajo como el mío y tener ocasión, alguna vez, de ver lo “libre” que es un heroinómano o cocainómano.

    Alfredo:

    ¿Cuánto es, más o menos, lo que pagamos al Estado por cada cajetilla? ¿El 50%, más o menos, no?

    Es algo que he pensado alguna vez, hacer el cálculo de cuánto dinero no iría al Estado sino que se quedaría en mi bolsillo.

  7. Según mi estanquero, es el 70% Javier. He logrado convencerme por fin que yo no quiero eso para mí, y mucho menos ahora que nos van a intentar “humillar” en enero. Que no cuenten con mi dinero. Haciendo los cálculos, yo me ahorraría una buena pasta y la utilizaré para fines privados y a la vez privar al Estado de una fuente de financiación. Estoy decidido, ahora lo difícil es acostumbrarme – creo que a partir de enero, no más Javier. Se acabó.

  8. Javier:

    “Hombre, yo a Spooner no tuve el gusto de conocerlo en persona”

    Yo tampoco, por eso me parece un poco gratuito lo de “impresentable”.

    “Impresentable su opinión, más bien, aclaro:”

    Conozco el ensayo. Y tampoco me parece que diga algo como para que, aunque no se comparta sus tesis, se le considere “impresentable”.

    “si en el supuesto de que usted o que yo fuéramos drogadictos y quien nos suministre la droga trate de engañarnos, nos dé una “mierda”, como dicen en las películas americanas, de menor calidad o pureza que la que le hayamos encargado o menor cantidad, no tenemos derecho a demandarle por incumplimiento de contrato.”

    No termino de entender lo que quiere decir aquí. ¿Qué diferencia hay en el caso de que me vendan una manzana o marihuana en mal estado?

  9. Alfredo, en el artículo que enlaza afirma que:

    “La doctrina liberal sostiene y defiende que cualquier límite contra estas libertades básicas se han de imponer sólo para proteger y mantener las libertades básicas de otras personas y los derechos y deberes de la justicia que necesita sostenerlos.”

    Muy correcto. Ni el consumo de drogas o la prostitución merman “las libertades básicas de otras personas”. Lo que tendría que prohibirse no es el consumo o la prostitución, sino los comportamientos derivados de ellos que si lo hagan.

  10. Hola Francisco, sí, he visto que me ha dejado un comentario en esa serie de artículos – ahí es donde critico uno de los errores del argumento “es nuestro cuerpo y con mi cuerpo yo hago lo que me plazca”

    Dice usted que:

    “Ni el consumo de drogas o la prostitución merman “las libertades básicas de otras personas”. Lo que tendría que prohibirse no es el consumo o la prostitución, sino los comportamientos derivados de ellos que si lo hagan.”

    Pero es que yo afirmo que la prostitución es enajenación y defender la enajenación no es liberal – sería un oxímoron.

  11. Pero yo creo que es una cuestión moral, de milenios de prejuicios. ¿Qué diferencia hay entre dar un masaje y prestar un servicio sexual?

    (Insisto que hablo de la práctica en si, no de otras actividades delictivas que puedan acompañar a la profesión.)

  12. Francisco: yo creo que si usted analiza mi postura bien, estará de acuerdo: básicamente lo que me niego es a convertir una práctica en un “derecho” inalienable — son los parlamentos, el Poder Legislativo, los que, no obstante de nuestros derechos “inalienables” o “de Dios”, los que nos quitan o dan ese tipo de derechos – de la misma forma que no todo lo que es odioso y asqueroso (la tortura por ejemplo) es necesariamente inconstitucional, no todos nuestros vicios son “derechos constitucionales” – otra cosa es lo que quiera proponer el Poder Legislativo. Obviamente también es una cuestión moral pero no, mi argumento no es moral, es legalista: yo no puedo pretender convertir en derechos absolutos todas mis preferencias particulares. A mí no me van las putas, a otros sí, y yo fumo, otros no: no por ello digo que “fumar es un derecho inalienable”.

  13. “¿Qué diferencia hay en el caso de que me vendan una manzana o marihuana en mal estado?”

    La manzana es un alimento y la marihuana un veneno.

    “Ni el consumo de drogas o la prostitución merman “las libertades básicas de otras personas”. Lo que tendría que prohibirse no es el consumo o la prostitución, sino los comportamientos derivados de ellos que si lo hagan.”

    Lo que dije en la entrada:

    “Puesto que, esa es otra, un aumento en el consumo es exponernos a un aumento del delito. Casi el 70% de los presos en doce de las áreas metropolitanas de los Estados Unidos cometieron el delito por el que fueron condenados estando bajo influencia de las drogas. La tercera parte las había tomado inmediatamente antes. El 28% de los homicidas y el 20% de los violadores cometieron sus delitos bajo influencia de drogas. En el 80% de los casos de maltrato infantil en que el niño murió, el agresor se encontraba bajo influencia del crack. Sustancias que están detrás de la comisión de no pocos crímenes pasarían a poder venderse libremente en el mercado. Pero, eso sí, los medicamentos seguirían estando sometidos a un estricto control, con la venta bajo prescripción médica, justo para evitar el uso indebido y los efectos secundarios, es decir ¡muchas drogas podrían comprarse como quien compra un paquete de cigarrillos pero los medicamentos no!”

    El consumo de drogas sí tiene una incidencia en terceros pues los efectos que causa sobre el consumidor en no pocas ocasiones le llevan a cometer delitos. Una madre que tome drogas está dañando al feto, ahí existe también un daño a terceros.

    Sobre la prostitución, me parece muy bueno este argumento de Alfredo en esa entrada:

    “El problema viene cuando los “libertarianos” exigen que estas relaciones, que son entre íntimos y por lo tanto desconocidas para la sociedad en sí, deben introducirse al mecanismo legal del concepto de “contrato” y la institución de la propiedad privada. Aquí ya no es aceptable porque ya no es un asunto “entre adultos” ni “consentimiento entre adultos.” Ahora ya es una cuestión civil, de Derecho Civil y un derecho públicamente reconocido. Lo que pretenden, por ejemplo, los amiguitos del cannabis y las putas es que los demás, la “ciudadanía” en su conjunto, reconozcamos como derecho algo que es un acuerdo PRIVADO pactado en la intimidad. Ahora nos llaman a adoptar una actitud pública paralela y tratar a una persona, no como un ser con derechos que merecen respeto y consideración, sino como propiedad. La alienación de estos derechos básicos, de ser reconocidos públicamente, impone deberes no sólo al cedente, sino también a los demás y nos quieren obligar a respetar y apoyar tales “transacciones”.”

    El consumo de drogas o el ejercicio de la prostitución penalmente no están castigados en España, sino el cultivo y tráfico de las primeras y el proxenetismo, pero ello no significa que ambos no puedan prohibirse por este mismo motivo, la ley no puede dar amparo público a esas conductas.

  14. Esto me recuerda la contradicción fatal en la que incurría el “Cliente X”. Me decía:

    “EXISTE UNA DEMANDA REAL. Es decir, la SOCIEDAD CIVIL lo requiere, como liberales tendremos que respetar las opciones personales en vez de tratar de implantar medidas dirigistas de ingeniería social.”

    Y luego:

    “Pues bien, en el año 2010 todavía tenemos que superar el rechazo que sufren decenas de miles de personas en este país por el simple hecho de ejercer la prostitución. Para una parte de la sociedad no son personas sino “putas”. O mejor dicho, “putas asquerosas”.”

    O sea, primero me habla de no hacer “ingeniería social”, sino de respetar las opciones personales, y luego de imponer una opinión de respetabilidad a toda la sociedad sobre una determinada forma de vida: la de las putas y puteros. Hay que respetar las opciones personales “a mi gusto”. Prostituirme y ser putero eso: respetable. Si algunos opinan que es asqueroso: ni se le ocurra decirlo, ¡QUE LE MULTEN!

    Es lo que dijo hace poco: la libertad es muy dura para sujetos hechos de mantequilla.

    • Hola de nuevo, os acordáis de mí? Soy ese jodido pervertido llamado Cliente X, un amigo me dijo que había encontrado una entrada donde hablaban de mí y veo que es cierto.

      No sé si llegaréis a leer esto, pero bueno, como se reclamaba mi atención pues ya estoy por aquí.

      Lamento deslusionarios pero no hubo ninguna venérea ni susto ni nada, sencillamente ¿cómo iba a saber que seguías elucubrando sobre el tema? Os pasé el enlace a mi blog, no me dijisteis nada en él. Si queríais que os respondiese nada más sencillo que avisarme por correo electrónico. Está muy feo eso de hablar de alguien a sus espaldas.

      Sobre la supuesta “contradicción”, la aclaro. El artículo 14 de la Constitución Española prohíbe toda discriminación, y entiendo que cualquier liberal entenderá que no podemos hablar de igualdad de oportunidades cuando existen colectivos que sufren un tratamiento discriminatorio. No hablo de que el Estado intervenga a FAVOR de putas y puteros multando a quien nos critique, no, sino que no establezca leyes que nos discriminen. Porque EL PRIMERO EN VULNERAR NUESTROS DERECHOS ES EL ESTADO (y administraciones públicas subordinadas). Antes citábais el art 188 del Código Penal que establece la imposibilidad de lucrarse del ejercicio de la prostitución ajena, lo que el derecho anglosajón denomina “living on the avails of prostitution”. Bueno, pues ese artículo es claramente discriminatorio y ANTICONSTITUCIONAL. Porque a nadie se le prohíbe que contrate (y por tanto, se lucre de su trabajo) a un camarero, a una dependienta o a un repartidor. No estamos hablando únicamente del trabajo sexual como actividad autónoma, lo cual efectivamente no es ilegal, sino de su consideración como un TRABAJO y no, como habéis dicho por aquí, como un “vicio”.

      Porque hay muchas personas, aunque a vosotros os parezcan una minoría porque os movéis en otro mundo, que viven de esto (una exprostituta que ha escrito recientemente un libro, Marta Elisa de León, asegura que hay muchísima pero que están “ocultas”) y que desempeñan su actividad en un centro de trabajo, cumpliendo unos horarios, bajo la dirección de un empresario… cumplen todas las notas o requisitos que el Estatuto de los Trabajadores establece para considerar una actividad como trabajo POR CUENTA AJENA. Pero esas personas no pueden ver reconocida su situación POR EL SENCILLO MOTIVO DE QUE LA LEY NO SE LO PERMITE. Si eso es lo que me importa, la legislación existente, el que una pandilla de mendrugos piense que soy un cochino me la suda.

      ¿Cuáles son las carencias o problemas que conlleva esta falta de reconocimiento? Os las copio del informe ESCODE realizado en el 2006 para el Ministerio de Trabajo, que podéis consultar aquí (http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/51873.pdf). Página 41, para más señas:

      En concreto, la regulación de la prostitución posibilitaría el acceso de los trabajadores
      sexuales a los siguientes derechos:

      Derecho al trabajo: Derecho a unas condiciones de trabajo dignas: garantías jurídicas de protección frente a la patronal, inclusión en el Estatuto de los Trabajadores (siempre mejorable por Convenio Colectivo), libertad de asociación y sindicación, abolición del trabajo infantil, eliminación de la discriminación respecto al empleo, descansos semanales, horarios limitados, vacaciones pagadas, horas extraordinarias, plus de
      nocturnidad, protección frente al despido, salud e higiene en el lugar de
      trabajo, prevención de riesgos laborales, entre otros.

      Derecho a la Seguridad Social: lamentablemente, todavía en el Estado de
      Bienestar Español, el derecho a la Seguridad Social está íntimamente
      ligado a la relación contractual con el mercado laboral. Y dentro de
      esta encontramos prestaciones tan importantes como: desempleo,
      incapacidad laboral temporal o permanente, por enfermedad, y la
      jubilación.

      Pero es que aún hay más. Todo lo que he dicho hasta ahora es lo formalmente correcto, lo que está escrito sobre el papel. Sin embargo, el papel lo aguanta todo, es la teoría que luego en la práctica puede resultar (y de hecho, resulta) muy distinta. Miren, nuestra reclamación más inmediata es que se despenalice el proxenetismo NO COACTIVO, es decir, que se vuelva a la reforma anterior al Código Penal del 2003, la de 1999. ¿Por qué? Pues porque bajo esa figura de “proxeneta” se hallan muchas veces las propias parejas de las chicas, sus familiares, compañeras de trabajo… Si una mujer envía dinero a su madre, que está cuidando de su hija, eso ya la convierte en “proxeneta” y se la persigue de oficio. Entonces la chica se encuentra con que la policía la dice: “mira, tenemos pruebas de que esta persona se enriquece a tu costa, la vamos a detener… A NO SER QUE…” Y ahí entra la perversión de la Ley, que en vez de defender a las prostitutas respalda a los policías que la explotan permitiendo que exista un elemento de chantaje. Le piden a la chica dinero o favores sexuales (o ambos) con la excusa de no llevarse preso a su marido, a su madre, a su hermana… ESA ES LA PUTA REALIDAD QUE SE VIVE A DÍA DE HOY EN LA CALLE. ¿Me queréis decir que es una situación justa y a la que le dais el visto bueno?

  15. Ya, Javier, yo creo que el “cliente x” se “acojonó” cuando vio que no le ibamos a ceder nada y que tenemos argumentos. Como la mantequilla, lo hemos derretido y no ha vuelto a aparecer.

    Igual ha contraído alguna enfermedad, quién sabe…con esas “señoritas” que le gustan tanto…

    • Ves, Varcárcel? Si lo que tenéis es un montón de prejuicios y bichos en la cabeza. En primer lugar yo estoy en esto no sólo pq m gusten mucho mis amiguitas sino sobre todo pq DETESTO los abusos, y éstos provienen en su mayoría por parte de los poderes públicos. Pero también de lerdos que opinan sin saber, a ver, pareces sugerir que las chicas están enfermas. ¿CÓMO LO SABES? ¿Te han pegado alguna vez algo? Pero si es que no hay personas más limpias, por la cuenta que las trae. Conozco a muchas mujeres fuera de la prostitución que en su vida, jamás, se han hecho una sola prueba de ETS. Y yo con las chicas que entro se las hacen frecuentemente, desde cada 6 meses (chicas que trabajan en club) a semanalmente (las de la calle). Es muy pero que muy raro que alguna enferme por este motivo, porque de hacerlo no la permiten seguir trabajando, os aseguro que se cuidan muy mucho ya que es de lo que viven.

      Si queréis hablar del tema conociendo la realidad, estoy a vuestra disposición. Pero si queréis enrocaros en vuestros dogmas e ideas preconcebidas ahí os dejo para que os derritaís como la mantequilla.

      Quien quiera escribirme puede hacerlo a defensadelaprostitucion@gmail.com

  16. “La manzana es un alimento y la marihuana un veneno.”

    Si, una cuestión física/química, pero me refería a con respecto a la siguiente afirmación:

    “si en el supuesto de que usted o que yo fuéramos drogadictos y quien nos suministre la droga trate de engañarnos, nos dé una “mierda”, como dicen en las películas americanas, de menor calidad o pureza que la que le hayamos encargado o menor cantidad, no tenemos derecho a demandarle por incumplimiento de contrato.”

    Cuando dice que:

    ““Puesto que, esa es otra, un aumento en el consumo es exponernos a un aumento del delito. Casi el 70% de los presos en doce de las áreas metropolitanas de los Estados Unidos cometieron el delito por el que fueron condenados estando bajo influencia de las drogas. La tercera parte las había tomado inmediatamente antes. El 28% de los homicidas y el 20% de los violadores cometieron sus delitos bajo influencia de drogas. En el 80% de los casos de maltrato infantil en que el niño murió, el agresor se encontraba bajo influencia del crack. Sustancias que están detrás de la comisión de no pocos crímenes pasarían a poder venderse libremente en el mercado. ”

    No aporta nada con respecto a mi comentario:

    “Lo que tendría que prohibirse no es el consumo o la prostitución, sino los comportamientos derivados de ellos que si lo hagan.

    Esto se convertiría en una contradicción obsoleta:

    “Pero, eso sí, los medicamentos seguirían estando sometidos a un estricto control, con la venta bajo prescripción médica, justo para evitar el uso indebido y los efectos secundarios, es decir ¡muchas drogas podrían comprarse como quien compra un paquete de cigarrillos pero los medicamentos no!”

    Este me parece una buena justificación para prohibir el consumo de drogas en este determinado caso:

    “Una madre que tome drogas está dañando al feto, ahí existe también un daño a terceros.”

    No termino de entender (probablemente por mi falta de formación jurídica) lo siguiente (de la entrada de Alfredo):

    “Lo que pretenden, por ejemplo, los amiguitos del cannabis y las putas es que los demás, la “ciudadanía” en su conjunto, reconozcamos como derecho algo que es un acuerdo PRIVADO pactado en la intimidad”

    ¿Acaso el matrimonio (x citar un ejemplo) no es también un acuerdo privado pactado en la intimidad?

  17. Creo que terminó de asustarse con una contestación mía, en otra entrada hizo un chistecito diciendo que era “luterano” unas veces daba” por el “uter” y otras “por el ano” y le contesté, sobre lo último, que a mí no me hacía ni puñetera gracia ese crimen repugnante contra Dios. No sé si sería expresamente por eso, pero ya no volvió a escribir. De todas formas, aquí tiene abiertos los “micrófonos”, si ha generado mejores argumentos, aunque no me haga mucha gracia que pulule por aquí un amigo de Valín, no le puedo tapar la boca a nadie.

    Sobre el tema, pues a eso iríamos, está claro que no es tanto una cuestión de que nos parezca moralmente mejor o peor, sino del criterio que tomaríamos caso de ser legisladores (otros pues seguirían otro y legalizarían ambos) y de que, en todo caso, no es admisible reclamar eso del Parlamento como un derecho individual que la ley deba proteger. Si alguien quiere llevarlo allí no tiene más que constituir un partido político que lo promueva, en eso está la libertad de asociación, y presentarse a las elecciones llevándolo a su programa.

    En Holanda, por ejemplo, está claro que los políticos que se sientan en el Parlamento están por la legalización, aunque eso no cambia lo anterior.

  18. “O sea, primero me habla de no hacer “ingeniería social”, sino de respetar las opciones personales, y luego de imponer una opinión de respetabilidad a toda la sociedad sobre una determinada forma de vida”

    Aquí me vuelve a fallar mi falta de conocimientos sobre derecho. Yo pensaba que los contratos privados estaban al margen del derecho civil (pero por el comentario anterior entiendo que no).

    Para mi todo contrato debería ser estrictamente privado, para evitar que tenga que ser “reconocido” por la “sociedad”.

    Tomemos de nuevo el ejemplo del matrimonio y que este pase a ser un contracto exclusivamente privado.

    Si yo soy homófobo y dueño de un hotel en el cual decido hacer descuento a parejas que hayan contraido matrimonio. Si un matrimonio (o “unión civil”) homosexual viniese a mi hotel, no tendría porque hacerles el descuento ya que ni quiero ni estoy obligado a reconocer su contrato de matrimonio.

  19. Este párrafo me parece muy interesante:

    “Sobre el tema, pues a eso iríamos, está claro que no es tanto una cuestión de que nos parezca moralmente mejor o peor, sino del criterio que tomaríamos caso de ser legisladores (otros pues seguirían otro y legalizarían ambos) y de que, en todo caso, no es admisible reclamar eso del Parlamento como un derecho individual que la ley deba proteger. Si alguien quiere llevarlo allí no tiene más que constituir un partido político que lo promueva, en eso está la libertad de asociación, y presentarse a las elecciones llevándolo a su programa.”

    Realmente no es cuestión de que “proteja el derecho”, sino de que no me lo impida. Lo único que tiene que proteger es que se cumpla el contrato establecido entre el vendedor de drogas/prostituta y el cliente.

  20. Francisco:

    “¿Acaso el matrimonio (x citar un ejemplo) no es también un acuerdo privado pactado en la intimidad?”

    Vamos a ver: actualmente NO — el matrimonio es actualmente “público” – y hay que registrarlo. Esa es la ley Francisco, nos guste o no —

    por eso lo que digo es que lo importante es que este tipo de cosas se promuevan o no desde el Poder Legislativo, no desde los tribunales.

    Javier:

    Quiero corregirle a usted una pequeña cosita:

    Sí, sí, el Poder Legislativo, si quiere, puede convertir tal o cual cosa en derecho – para eso está. Mire: hace 50 años, teniamos el “derecho” a fumar donde nos daba la gana, ahora el Poder Legislativo dirá que no — las sociedades cambian, y piden prohibir o no tal o cual cosa, o permitir a o b – lo que NO procede es que la justicia, es decir, los tribunales, digan “sí” a derechos que no hayan sido reconocidos por el poder legislativo. ¿Comprende caballero?

    Luego me paso por aquí a contestar otras cosas que ha dicho Francisco.

  21. Me ha quedado un poco lamentable lo de que no es admisible reclamar eso del Parlamento como un derecho individual que la ley deba proteger. Me acabo de cargar el derecho de petición. Está claro que, como poder se puede pedir cualquier cosa por extravagante que sea y reconocerlo el Parlamento como “derecho” a respetar.

    Alfredo:

    Sí, hace poco dijimos que, para el Juez, hacer justicia es justamente aplicar la ley vigente. En España está claro que el Congreso ha dicho, un ejemplo, que el matrimonio homosexual es un “derecho” y esa es la realidad de la legislación que hay que aplicar. Si un juez o alcalde se niega a casar a dos hombres, estos señores pueden reclamar de los tribunales que se cumpla la ley.

    Lo que no podrían hacer es, antes de 2005, haberse sacado el derecho de la manga y acudir a los tribunales con eso. Ni un juez inventarse ese derecho para estos dos señores.

    Lógicamente, con lo de no crear un derecho, hablo desde mi óptica, como en lo anterior, la de los derechos preexistentes a la ley, pero está claro que, a lo largo de la historia, moldear los reconocidos o “crear” nuevos por los parlamentos es una constante y, si es algo que no nos parezca bien, para eso están los procesos democráticos.

  22. 100% de acuerdo Javier.

  23. Me da la sensación de que gran parte del “problema” es de entendimiento. Si no me equivoco, para ustedes todo derecho tiene un carácter “positivo” y siempre emana de un parlamento.

    Yo no abogo por ir “amontonando” derecho en el código civil. Sino más bien todo lo contrario, ir “limpiándolo” y que todos esos derechos emanen de contratos privados.

  24. Bueno, yo más bien creo que emanan de Dios y son preexistentes a la ley. El Parlamento lo único que hace es reconocerlos. Más o menos como indica la Declaración de Independencia de EE.UU.: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados”. Algo muy similar, por cierto, lo último, a lo que dice el Capítulo 13 de la Carta a los Romanos.

    Pero claro: ESA ES MI VISIÓN. La que yo defiendo y defendería en un proyecto político.

    Luego hay otras. Hay quienes opinan que los derechos los crea y los da el Parlamento. Usted, Francisco, opina que la única fuente debieran ser los contratos privados.

    Ahí está luego el juego de las mayorías políticas que salen de los procesos democráticos, pues tener, tenemos todos el derecho a plantear y defender nuestra visión mediante la petición o la asociación, pero, en todo caso, las leyes hay que cumplirlas pues son legítimas, tienen esa presunción.

    Yo, por cuestiones de utilitarismo, orden público y por lo que hemos hablado, que el propio cuerpo no puede ser objeto de negocio, no legalizaría la venta de drogas ni la promoción de la prostitución, el proxenetismo. Y ahora mismo, la mayoría puede que tampoco. Aunque está claro que nunca es descartable que una ley, en un futuro, llame a eso “derecho”.

  25. “Bueno, yo más bien creo que emanan de Dios y son preexistentes a la ley. El Parlamento lo único que hace es reconocerlos.”

    Si, si. Conocía esta postura.

    La ventaja que le veo a que emane del contrato privado es que no se obliga a nadie a compartir esa postura (véase el ejemplo anterior del “hostelero homófobo”).

  26. Mañana respondo a Francisco porque ahora estoy liado con mi hilo pero si se actualiza, no quiero que se abandone del todo este hilo.

    Saludos

  27. Comparto en su totalidad la postura de Javier en su último comentario – esa es nuestra visión y sobre todo me gusta que Javier reconoce que al margen de que sí hay derechos que Dios nos ha dado, todo lo demás son derechos artificiales que varían con los tiempos – hace 100 años la mujer no podía votar, hoy sí, hace 100 años, se tenía que ser propietario y mayor de 21 años, hoy no, y quizás mañana algo que no podemos hacer hoy esté permitido o vice-versa – la humanidad es así de inconsistente y borrega, débil como la leche.

    Ahora paso a responder a unos puntos de Francisco:

    Su postura de tener todo en contratos privados está muy bien como teoría pero no puede funcionar ya que, le repito, tendríamos que legitimar absolutamente todo tipo de contratos, lo cual es imposible y surrealista: ¿y si alguien demanda al hostelero “homófobo”? ¿quién ejecuta su contrato? La ley y la realidad social en España no pinta muy bien para el hostelero, y en general ahora mismo tampoco pinta bien para los hosteleros en general, sean homófobos o no. Obligaría a la “sociedad” es decir, a las instituciones del gobierno, a reconocer absolutamente todo tipo de contratos y eso no puede ser jamás – hay límites siempre. Ahora bien, si usted cree oportuno defender que, por ejemplo, debe haber una ley que permita que se discrimine en el ámbito privado de los hosteleros, yo sería el primero en aprobarla pero creo que antes que todo eso, los que defendemos tal o cual ley debemos convencer a la población: en estos momentos, los que abogamos por mantener la prohibición contra las drogas somos mayoría absoluta en casi todos los países. Incluso en Méjico se ha dicho que si se legaliza la marihuana en EEUU, los que la fuman tendrán las manos manchadas de sangre porque muchísima gente muere en Méjico gracias al narcotráfico. Ahora bien, es posible que en 20 años o menos se legalicen las drogas y el poder legislativo lo permita – no me gustaría pero lo aceptaría obviamente como ley.

    Javier:

    Sí, “hacer justicia” es aplicar la ley — usted que entiende mucho inglés, le recomiendo esta indispensable rueda de prensa de Reagan en 1967 criticando el movimiento estudiantil de los “derechos civiles”, condenando la violencia de los líderes de los negros, y toca muchísimos temas que usted seguramente, al igual que yo, compartirá. Reagan aquí en el minuto 7 creo que es habla de que muchos tribunales usurpan la legitimidad del poder legislativo cuando se sacan de la chistera derechos especiales para las minorías – ahora lo hacen con los gays pero antes era con los negros. Cuando veo cosas así es cuando me reafirmo más: Reagan ha sido uno de los mejores presidentes que ha tenido EEUU en los últimos tiempos modernos. Aquí el era gobernador del estado de California.

  28. Perdón, Reagan habla a partir del minuto 1 sobre este tema de los tribunales y critica el activismo político del progrerío en los tribunales politizados. El pobre, si viera lo que muchas veces ocurre en España…

  29. Estoy bastante de acuerdo con lo de hacer pedagogía a través de los cauces legales y democráticos que tenemos. Francisco, por ejemplo, estaría de acuerdo con nosotros en que el hombre tiene un derecho a portar armas (bueno, con la pequeña diferencia de que Alfredo o yo pensamos que eso viene recogido en la Biblia, Dios da ese derecho), pero lo cierto es que, culturalmente, en España hay una gran hostilidad hacia esa idea y una creencia generalizada de que con libertad de armas esto se convertiría en el Far West y una competición de a ver quién es el pistolero más rápido del condado. España necesitaría mucha educación en ese sentido.

    Es algo parecido a lo que he concluido con el aborto (puede que escriba sobre ello próximamente). Hace tiempo me oponía en lo moral y lo legal pero, francamente, lo necesario es también educación y exponer su inmoralidad, antes que pretender colarnos casa por casa y moralizar forzosamente a sus inquilinos con una ley. La nueva ley lo da como “derecho” y así está la situación ahora.

    El Juez está sujeto a la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico y es inadmisible que con una toga se dedique desde su estrado a hacer política, que eso es en lo que termina cuando piensa que puede retorcerla para darle el sentido de lo que él entienda por justicia. Es por eso que lo de Garzón es intolerable. En mi opinión Garzón es un trápala y sus motivos no es que sean muy altruistas, más bien lo que busca es autopublicitarse y promocionarse a ver si lo colocan en alguno de estos tribunales justicieros universales. Pero, suponiendo que fuera un idealista de la “justicia universal” y de que hay que honrar legalmente a las víctimas del franquismo, que puede ser muy noble, no lo pongo en duda, Garzón tiene todo el derecho a hacerlo colgando la toga y constituyendo una asociación y presentando una iniciativa legislativa en el Congreso, o afiliándose a un partido político, o ejerciendo su libertad de expresión en libros o conferencias, etc… pero no retorciendo o violando la ley.

    No, no crea que entiendo tanto inglés, Alfredo, escrito bastante más (a veces me siento como un ignorante por eso, me voy a tener que poner a practicar en serio pues, muchas veces, sobre estos temas, lo que hay en inglés es mucho más interesante que lo que se puede encontrar en español). Pero me imagino que esa es la posición de Reagan. Si viera lo de aquí le entrarían ganas de sacar la escoba.
    ——————-
    Un pequeño OFF TOPIC (aunque no tanto): ¿Qué opina de Richard Land (el Presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur)?

  30. Nada que añadir Javier — lo comparto.

    En cuanto a Richard Land – la verdad es que no le conozco lo suficiente como para comentar. Sé que firmó la Decl. de Manhattan entre otras cosas. ¿Por?

  31. Se lo he comentado porque el miércoles estuvo en Sevilla, en una conferencia, en la Facultad de Derecho, sobre la historia de los orígenes cristianos de EEUU y sobre libertad religiosa. La exposición la verdad es que estuvo bastante bien, aunque sí que es cierto que puede que sea algo ecuménico puesto que, en su opinión, el que la mayoría de jueces del TS sean católicos no es motivo de debate en EEUU, bastante más que casi todos sean neoyorkinos. Sobre la famosa mezquita de Manhattan no dijo que hubiera que prohibirla, además de que es algo que no tiene encaje constitucionalmente, sino que cualquiera tiene derecho a adorar donde quiera pero que la ubicación no era la más adecuada.

    También dijo que la impresión que le dio espiritualmente Obama, que pertenece a la United Church of Christ, la más liberal de EEUU, fue de que no entendía ni aceptaba que sus padres ateos no fueran salvos. Bush, en cambio, sí que le dijo que tenía a Jesucristo como salvador personal. Fue una anécdota curiosa.

  32. Javier, no se pierda esto:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/30/espana/1288421248.html

    Y no se pierda los comentarios tales como:

    “Si se legalizara esta profesión, se acabaría con muchos de los problemas que está generando, como pueden ser: economía sumergida, tratas de mujeres y de hombres, problemas con la salud de estas personas, enriquecimiento de las mafias y creación de éstas, etc. La cuetión es sencilla, si hay tanta demanda, por que hay tanta hipocresia para hablar y resolver el tema. LEGALIZACION YA”

    Precisamente se podría decir que “eso es lo bueno” — es decir, yo NO quiero que las prostitutas tengan acceso a la sanidad ni “protección” de ningún tipo – esto me recuerda al argumento a favor de legalizaciones masivas de inmigrantes.

    “porque regulándolo y controlándolo sacará grandes beneficios por impuestos y otras cuestiones indirectas (controles de sanidad, puestos de trabajo estable etc…”

    Eso es lo malo: más dinero para el Estado – es que NO SE ENTERAN los liberales estos ancaps.

  33. La verdad es que eso es algo que llama mucho la atención: quienes defienden la legalización de drogas y prostitución teóricamente son los que menos Estado quieren o simplemente que no haya Estado (salvo para trincar). Pues eso es algo que al Estado lo pondría más gordo y lustroso aún.

    Precisamente, los reparos que le estoy poniendo al tabaco es que, cada vez que enciendo un cigarrillo, estoy cebando un poco al Estado. Lo malo es que es un vicio inmundo muy difícil de dejar.

  34. Sí, es difícil dejarlo Javier pero precisamente recuerdo que mi mejor etapa “intelectual” era justamente cuando NO fumaba — empecé a fumar de forma esporádica en 1996 pero antes de eso “brillaba” y por eso cada vez más lo estoy dejando porque hay que recuperar la nostalgia de mejores tiempos. Si quiere más ayuda sobre eso, avíseme.

  35. En el tema de las drogas y la prostitución, las opiniones siempre están en función de la cercanía personal al asunto.

    Los que compran drogas y alquilan mujeres para hacerles sus guarradas sexuales (los amantes de cierto refinamiento -o de refinamiento cierto- no rebajan a su hombría ni a la feminidad de la otra parte a semejantes comercios) siempre encuentran argumentos ‘liberales’ para justificar sus adicciones o sus indignidades.

    Pero bueno, la dignidad moral del individuo y de la sociedad, como la libertad frente a cualquier adicción, son cosas muy poco modernas. Los viejos ascetas y moralistas cristianos hablaban mucho de ellas. Pero Europa hace mucho que olvidó aquellos valores tan retro.

  36. […] Viene a confirmar punto por punto lo que decía en un artículo de hace ya años. […]


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