Posteado por: Javier | noviembre 1, 2010

El Día de la Reforma: la Biblia y el capitalismo

Pasada ya la noche de Halloween, esa horterada de orígenes paganos y anticristianos (sus inicios hay que buscarlos en la festividad céltica del Samhain la noche en la que los antiguos celtas creían que todo tipo de espíritus, benévolos y malignos, utilizándose, para espantar a estos últimos, trajes y máscaras con las que adoptar su apariencia), aquí, como en todo, importando siempre de EEUU solamente estas tonterías y nunca lo bueno, no está de más recordar que ayer se celebró el Día de la Reforma, 493 años después de que Martín Lutero clavase sus famosas 95 tesis en la Iglesia del Palacio de Wittenberg

En aquel palacio se guardaba una de las colecciones individuales de reliquias más grandes de Europa, acumuladas por Federico III de Sajonia. Hacia 1509, Federico llegó a poseer alrededor de 5.005 piezas, incluyendo varios frascos con la leche de la Virgen María, paja del pesebre donde nació Jesús, y el cadáver entero de uno de los inocentes masacrados por orden de Herodes el Grande. Estas reliquias eran mantenidas en relicarios (recipientes artísticos, labrados, sobre todo, en plata dorada) y exhibidos una vez al año para que los fieles las contemplasen y venerasen y así “ganar el perdón de los pecados”. En 1509, cada devoto visitante que hizo alguna donación para el mantenimiento de la Iglesia del Palacio recibió una indulgencia de cien días por cada reliquia. Antes de 1520, la colección de reliquias había aumentado hasta las 19.013 piezas, lo que permitía a los devotos peregrinos que donaran a la Iglesia del Palacio recibir una indulgencia que, según la creencia, reduciría su tiempo en el purgatorio hasta un millón novecientos mil días.

El acto de Lutero de clavar sus 95 tesis, sin embargo, no iba dirigido inicialmente contra esta colección, sino en respuesta a la venta de indulgencias por parte de Johann Tetzel, un dominico comisionado para ello por el Arzobispo de Mainz y por el Papa León X y más que un acto de rebeldía era una invitación al debate en el seno de la Iglesia. El propósito de Tetzel con la venta de indulgencias era desarrollar una campaña de recolección de fondos para financiar la renovación de la Basílica de San Pedro en Roma, y aunque el príncipe de Sajonia, y el príncipe del territorio vecino, Jorge el Barbado, duque de Sajonia, prohibieron la venta en sus dominios, feligreses de Lutero viajaron para comprarlas. Cuando estos creyentes venían luego a confesión, presentaban las indulgencias plenarias que habían adquirido, demandando que ya no necesitaban arrepentirse de sus pecados, puesto que el documento prometía perdón para todos ellos y más.

La acción de Lutero, por otra parte, estaba llena de una gran ingenuidad. Su primera reacción fue pensar “¿Y el Papa sabe esto?”. Estaba convencido de que León X no tenía conocimiento del proceder de Tetzel y, es más, que, de saberlo, lo condenaría. Creía que aquello era únicamente una cuestión de corrupción en estratos intermedios de la jerarquía de la Iglesia. Para comprobar la inocencia de Lutero, quien aún se consideraba por aquellos tiempos un fiel hijo de la Iglesia Católica Romana, no hay más que leer sus propias palabras: “Hay que enseñar a los cristianos que si el Papa supiera las exacciones cometidas por los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de san Pedro se viera reducida a cenizas antes que levantarla con el pellejo, la carne y los huesos de sus ovejas. Hay que enseñar a los cristianos que el Papa, como es natural, estaría dispuesto, aunque para ello tuviera que vender la basílica de san Pedro, a dar de su propio dinero a aquellos a los que se lo sacan algunos predicadores de indulgencias”. Dos años antes, en 1515, había hecho el descubrimiento que le dio la paz espiritual que llevaba años buscando, el versículo 17 del capítulo primero de la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos:Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. El justo no lo es a través de las propias obras, sino que se es justo porque Dios imputa esa justicia al que cree en Jesucristo.

Sea como fuere, aunque Lutero no buscaba eso inicialmente, aquello fue el inicio de la Reforma. Lutero remitió sus tesis al Arzobispo de Mainz, al Papa y a algunas universidades. Pronto fueron impresas y, antes de 1518, ya habían sido extensamente leídas por toda Europa. León X, vacilante en un principio, condenó finalmente las tesis mediante la bula “Exsurge Domine”, exigiéndo a Lutero que se retractara, al menos de 41 de ellas, sin éxito alguno, pues este se negó publicamente a hacerlo en la Dieta de Worms, durante su comparecencia del 16 al 18 de abril de 1521: “A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes -ya que no confío en el Papa, ní en su Concilio, debido a que ellos han errado continuamente y se han contradecido- me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. Que Dios me ayude. Amén”. Lutero rechazaba formalmente la interpretación de la Biblia bajo las directrices de la Iglesia, así como el carácter revelado de la Tradición.

El 25 de mayo de ese año se publicaba el Edicto de Worms, en el que se catalogaba a Lutero como delincuente, se prohibía la posesión y lectura de sus escritos y se autorizaba a cualquiera a matarlo. A fin de protegerlo, el príncipe Federico de Sajonia lo apresó en el camino de regreso y lo escondió en el Castillo de Wartburg, donde inició su traducción de la Biblia al alemán. El apoyo popular a Lutero hizo que el Edicto quedase virtualmente sin efecto. Se inició así un proceso que, desde el punto de vista católico está claro que fue un proceso que hizo perder a la  Santa Sede la mitad del continente europeo, pero que, sin embargo, fue el comienzo de un regreso al cristianismo primitivo y a una liberación espiritual que cambió muy beneficiosamente el mundo.

No hay ninguna duda de que el pensamiento liberal clásico y capitalista tuvo en la reforma protestante uno de sus antecedentes. La ruptura de la unidad religiosa anterior, supeditada a una única instancia totalmente jerarquizada y siendo la única legitimada para la lectura e interpretación de las Sagradas Escrituras, pasando al libre examen de las mismas por parte de los fieles, que arrancó con Martín Lutero y continuó, muy especialmente, con Juan Calvino, llevó a una ola de pluralismo religioso y político que se expandió por el norte de Europa, las islas británicas y Norteamérica, tras la llegada de los puritanos a mediados del siglo XVII, nunca vista antes en el mundo occidental. Hubo claroscuros, no hay duda, podemos pensar, por ejemplo, en el furibundo antisemitismo de Lutero en los escritos de sus últimos años o en la ejecución de Miguel Servet ordenada por el gobierno ginebrino de inspiración calvinista, pero es innegable lo positivo del legado tanto del teólogo alemán como de Calvino.

El libre examen llevó al surgimiento de una fe racional, alejada de los dogmas impuestos más allá del contenido de la Palabra de Dios manifestado en la Biblia, y basada en el libre pensamiento. Superada la teología rígida imperante hasta entonces, al examinar cada hombre las Escrituras en busca de la verdad revelada, se abrieron numerosos campos de debate y razonamiento que se trasladaron a otros ámbitos distintos del religioso. El pensamiento se desligaba de la imposición de instancias humanas al afirmarse que, en la lectura de la Biblia, la única guía para el hombre sería el Espíritu Santo y que el hombre únicamente sería responsable ante Dios de la interpretación que realizara. La salvación dependía enteramente de Dios, puesto que el hombre está inhabilitado para obtenerla, pero ya no estaríamos hablando de “méritos ante otros hombres”, origen esta idea del principio de responsabilidad individual, puesto que se rechazaban los conceptos inmutables impuestos al ser humano por autoridades ajenas a su propia conciencia.

Esta interpretación personal de las Escrituras que promovió el protestantismo, sobre todo a partir del calvinismo, llevó a la concepción de una serie de principios de libertad económica que, a partir del siglo XVI, encontraron su legitimación como libertades que Dios concedía a los hombres y que ninguna institución mundana, fuera estatal o eclesiástica, podía impedir o limitar. El capitalismo es cierto que no surgió a raíz del protestantismo, sino en ciudades mercantiles italianas como Florencia durante la Baja Edad Media, pero sí es verdad que el pensamiento reformado le dio una dimensión moral que no había tenido hasta entonces. Mientras en el mundo católico existía una visión, procedente de una errónea interpretación del Evangelio, de que la ganancia y el éxito es algo moralmente reprobable (eso ha quedado grabado a sangre y fuego en España, sin ir más lejos), el liberalismo capitalista triunfó en el protestante al extraerse una serie de ideas gracias al libre examen y discusión de las Escrituras, tales como la censura del gasto público excesivo (ej.: Samuel se opuso al deseo de Israel de ser gobernado por un rey ante los enormes gastos que ocasionaría el mantenimiento de la estructura administrativa de la realeza), un tipo impositivo único (la Biblia, en Números y Deuteronomio, fija un tipo único del 10%, el diezmo, para toda la población de Israel, sin excepciones), el respeto a la propiedad privada (la historia de Nabot y cómo se opone a la expropiación de su viña por el rey Acab), el cumplimiento de lo estipulado en los contratos (la parábola de los viñadores, Mateo 1:20-16), la dignidad de todo tipo de trabajo, la virtud del ahorro, un espíritu emprendedor, basado en las confianza en las promesas de Dios, sin esperar a que otro te ponga el plato de comida en la mesa, la conveniencia de no despilfarrar en épocas de bonanza económica sino llenar el “granero” de las arcas públicas (las medidas ordenadas por José cuando fue nombrado gobernador de Egipto), la prohibición de los préstamos “subprime” (como podemos inferir de Levítico 19:9-10, 25:35-43), la igualdad ante la ley (Éxodo 23:6 o Levítico 19:15) o la prohibición de una política monetaria inflacionista (en Isaías 1:22 se nos dice “Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua”).

La uniforme y monolítica interpretación católica de la Biblia, primero, y, después, la del intervencionismo socialista, que bebe de la primera aunque, en teoría, sea un contendiente en el plano moral, han difundido la idea de que el progreso económico, la ganancia y la competencia son malos, inaceptables e inmorales per se.

Siempre se olvida que los principios económicos bíblicos solo se pueden deducir conociéndola e interpretándola globalmente. Muchos versículos tomados sin tener en cuenta el contexto y el resto de la Biblia y, lo más desastroso, interpretándolos desde un punto de vista ateísta y humanista, podrían dar la idea de que en las Escrituras se defienden cosas como la redistribución forzosa de la riqueza, por ejemplo, cuando Cristo habla de no acumular riquezas en este mundo porque serán corroídas por la carcoma no habla de que empecemos a desprendernos desaforadamente de lo que tengamos, sino de que esa no debe ser, como cristianos, nuestra fijación en esta vida, no debemos adorar al dios dinero en lugar de a Dios (“no tendrás dioses ajenos delante de mí” dijo Dios a Moisés en el Sinaí). Pero por supuesto que no nos pueden obligar forzosamente a desprendernos de lo que hemos ganado más allá de lo que tengamos que pagar para el sostenimiento de las cargas del Estado (ese 10% que se fija en la Ley Mosaica).

Siempre hay que partir de la base de que la Biblia contiene numerosos mensajes inspirados por Dios, no de lo que nosotros entendamos, como humanos, que deba ser.

Uno de los pasajes del Evangelio más manipulado interesadamente es el de Marcos 10, del cual, normalmente, solo se cita el versículo 25:

23 Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas! 25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. 26 Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse? 27 Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

No es la única, es una de las muchas ocasiones en que Jesús dice que la salvación no es por nuestros méritos sino por gracia de Dios, para quien todo es posible, incluso salvar a algo tan impío como el hombre. No son las riquezas terrenas sino las del alma las que nos salvan. Las primeras no son malas, la prosperidad económica en sí no es mala pero no debe ser la única fijación en la vida, el dios dinero o el dios metal (“no tendrás dioses ajenos delante de mí”, recordemos) pero la verdadera riqueza son las segundas, el Evangelio, como sigue diciendo Cristo:

28 Entonces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. 29 Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio, 30 Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

Algo muy similar se dice en Proverbios 11:28, “El que confía en sus riquezas, caerá, pero los justos prosperarán como la hoja verde”.

La Biblia no condena la riqueza sino el culto al materialismo sin Dios, nos pone unos límites morales con los cuales todos los liberales estamos de acuerdo.

En la Biblia hay una defensa sumamente clara de la propiedad privada, contrariamente a lo que muchos piensen. Lo cierto y verdad, es que si contemplamos otros pueblos de la Antigüedad, Israel fue verdaderamente revolucionario en este sentido. En aquellos tiempos los hombres no eran propietarios, eran propiedad del monarca junto con la tierra que habitaban y de la que vivían (los propios israelitas fueron esclavos en Egipto durante cuatro siglos). La propiedad privada de los israelitas fue algo único entre las naciones.

El derecho de propiedad es atribuido en la Biblia al hombre y su familia, no al Estado, en virtud de la soberanía de Dios sobre todas las cosas. La libertad individual se asegura cuando los ciudadanos de una nación poseen propiedad privada, esto asegura que ninguno será esclavizado. Cualquiera que posea la propiedad, tiene el poder y la autoridad en una nación: desde los tiempos del esclavismo, pasando por el feudalismo medieval, la Revolución Francesa, el marxismo o el fascismo, muchas ideologías han violentado la propiedad privada de los individuos, caracterizadas por la negación de esta concepción cristiana de la soberanía divina absoluta sobre este mundo.

Desde esta perspectiva, el hombre no puede negar su derecho de propiedad a otros hombres. Obviamente, siendo un fedatario, el hombre no podría discutírselo a Dios, pero, en el caso de gobiernos despóticos que priven de sus propiedades a los individuos, saqueándola en lugar de protegerla, éste habría dejado de cumplir su propósito divino (Romanos 13:1-7), reinando la tiranía. El propósito del gobierno civil es proteger la propiedad privada de sus ciudadanos.

Dios entregó la tierra a Israel por sorteo, poseyendo cada familia tierra individualmente, no los gobernantes. En Números 33:54, leemos: “Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis”, así como en Números 26:55-56: “Pero la tierra se dividirá por suerte. Recibirán su heredad según los nombres de las tribus de sus padres. Según la selección por suerte se dividirá la heredad entre el grupo más grande y el más pequeño”. No obstante, pese a ser algo instituido por Dios, la amenaza de la corruptibilidad del hombre no cesó: Samuel hubo de avisar al pueblo de que un rey, como ellos pedían, podría apropiarse en cualquier momento de su propiedad y de su libertad.

Algo no demasiado distinto ocurrió en los tiempos de la fundación de Estados Unidos, lo aplicado en Israel, la propiedad individual procedente de Dios. Allí se rechazó el feudalismo, la posesión de todo por el rey, quien daba a sus súbditos derechos de propiedad, que había sido predominante en buena parte de Europa. En los primeros días de la nación norteamericana, el gobierno no poseía grandes extensiones de tierra de manera permanente y, cuando se adquirían nuevas tierras, éstas se ponían a disposición del público en general, se tendía siempre a favorecer la propiedad individual. Actualmente, en las tierras del este, sobre todo en el antiguo territorio de las trece colonias, hay muy poco suelo de propiedad gubernamental, a diferencia de las del oeste, donde hay grandes extensiones de titularidad pública. El estatismo, poco a poco, fue creciendo también en los Estados Unidos. La mayoría de grandes parques y bosques nacionales, aparte, fueron instituidos durante el siglo pasado.

La propiedad privada, en consecuencia, es parte del orden de Dios para el hombre, aunque no es legítimo conseguirla de cualquier forma. Proverbios 13:22 nos dice que “El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos, pero la riqueza del pecador está reservada para el justo”, hay unas manera incorrectas y otras correctas de obtener riqueza: estas últimas son el trabajo, para obtener lo que necesitamos y para poder dar a aquellos que estén en necesidad, la donación y la herencia.

El “estado niñera”, “estado de beneficencia” o “Estado del Bienestar”, por tanto, se encuentra fuera de esto, al incautar, sin consentimiento, el dinero de algunos para dárselo a otros. Roba tanto al contribuyente como al beneficiario (éste se convierte en alguien atado al Estado e incapaz de sustentarse a sí mismo). Las necesidades de otros deben cubrirse como parte de las buenas obras que son el reflejo de la fe. Hoy día, incluso numerosas entidades benéficas ejercen esta solidaridad voluntaria, aparte de la familia como red de seguridad.

Para concluir, no existe en la Biblia ningún impuesto que grave la propiedad (un tributo como el Impuesto sobre el Patrimonio sería antibíblico). “Los cielos son los cielos de Jehová: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres” dice Salmo 115:16. Si el Estado impone impuestos sobre la propiedad es como si se erigiera en el lugar de aquel que, en realidad, la ha concedido.

————————

Por cierto, si no han visto la película “Lutero“, la recomiendo encarecidamente. Para lo que se ve, hoy día, en el cine es una película bastante correcta y relativamente fiel, salvo algunos detalles, a la historia. Es cierto que, en parte, fue financiada por la Iglesia Luterana, con lo que se han omitido los casi indescriptibles e irreproducibles insultos que Lutero lanzaba contra el Papa León X, la sangrienta represión y aplastamiento de la rebelión de los campesinos de 1525 y el profundo antijudaísmo de sus últimos escritos. Pero, en general, muy buena película.

La pueden encontrar en YouTube, en varias partes. Este video está basado en algunos fragmentos de la película:

 

 

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Responses

  1. Pero vamos a ver, SIGLO XXI, hoy la “biblia” no se aplica porque han cambiado los tiempos. La voz liberal?¡¡??? Me suena a mi como la voz fundamentalista.

    Osea abogas por anarquia basicamente, en serio que pretendes no tener impuestos_?? surrealista

    Tu sigues todo lo que dice ese libro? o eres todavia virgen?¡?

    Oye y como te atrevas a publicar mi “ip” vas a tener problemas ok?¡? ya se que a ti y a coll les gusta eso pero es ILEGAL.

  2. ¿Liberal?

    Hombre, tanto como “liberal”, si por aquí lo que hay es un pestazo a CHRISTIAN COALITION, QUE ECHA PARA ATRÁS, MACHO.

  3. Con que ¿“Embestida contra la derecha”, eh?

    Tiene usted un problema de personalidad múltiple: un día es “cuidado conmigo”, otro “combatiendo a los tiranos”. Ahora es “Embestida contra la derecha”. Lo único cierto es que nunca se le vio embestir a Zelaya cuando, con su sombrero de cowboy, quiso implantar el comunismo en Honduras.

    Qué pesado es usted. Salga ya del ciber-café mugriento y lleno de cucarachas de Tegucigalpa, desde el que está escribiendo, y póngase a doblar el espinazo y trabajar un poco para levantar su broma de país. El subsidio del chavismo bananero radical que reciben los flojos como usted no va a durar siempre.

    ENDALO:

    Usted sí que debe apestar pero a vino tinto de tetra brick caducado, pervertido asqueroso.

  4. al tal “endalo” — ¿es el mismo troll, Javier?

    Usted si que emite una peste a borracho barriobajero porrero que da miedo. Eso de “macho” le delata, cacho de chusma.

    “Embestida:”

    A usted sí que le van a embestir cuando le pillen – preferiblemente con un misil.

  5. No, no es el mismo.

    Hoy, todos los sado-putos parece que se han puesto de acuerdo.

    Deben estar reactivados después de emborracharse y emporrarse durante el puente.

  6. jejeje me gustaría ver a Javier y al Alfredo trabajando “duro”. Seguro que sois unos señoritos con origenes adinerados. SE OS VE EL PLUMERO. Oye Javi, pon tu foto que me gustaría poder ver la cara del personaje detrás de esta locura de artículo.

    Ah y yo sí te doy mi email, el de verdad, pruéba y escribe a mi mail si tienes huevos para contestarme. El otro día te metiste con un amigo mío que solo te estaba intentando dar un consejo de buenas formas y te pones chulo. Pero ya está bien las buenas formas cuando vosotros nunca la teneis con nosotros o cuando se os lleva la contraria.

    Menos mal que de gente fundamentalista como tú queda poco. ¿De verdad te crees toda esa basura que has escrito? Dices que en la Biblia no hay impuestos pero el otro día criticabas, en la red de Alfredo, a los ancaps. Pues aquí estás todo hecho un ancap. Creo que en realidad te gusta escucharte mucho. Folla más y estudia menos hombre.

  7. “Tu comentario está pendiente de moderación. ”

    uyyy luego decis que no hay censura. eres virgen seguramente jaja. ¿has follado?

  8. “jejeje me gustaría ver a Javier y al Alfredo trabajando “duro”.”

    jejeje, otro troll, esto se pone divertido.

    “Folla más y estudia menos hombre.”

    Uy, no, no. Yo no tengo necesidad de hacerme chapero como usted.

    Ya lo ha dicho:

    “Seguro que sois unos señoritos con origenes adinerados”

    Pues eso.

    “Oye Javi, pon tu foto”
    “escribe a mi mail”

    No, si lo que busca aquí, son clientes, eso no lo va a encontrar.

    Y, aunque a mí me fuera eso, con usted ni loco. Debe tener, por lo que parece, más enfermedades venéreas que una rata de cloaca.

    Sé que el oficio de chapero está muy duro en estos tiempos, pero lo siento.

    “eres virgen seguramente jaja. ¿has follado?”

    No tanto como su madre, aunque eso no es difícil, teniendo en cuenta su profesión.

    ¡VENGA, SIGUIENTE IMBÉCIL! ¡QUE PASE YA, QUE NO TENGO TODO EL DÍA!

  9. JAJAJAJAJA no soy chapero, que más quisieras tú. será que es la única posibilidad que tienes para follar.

    A mi tu no me gritas ok?? Te he dicho lo del mail porque ACUSAS A OTROS de que no dejan su mail y yo te dejo el mio por si tienes algún problema.

    oye ¿y qué si yo fuera gay? ¿algún problema con eso?? Lo dices como si fuera malo ser gay jajaja.

    Déja ya tu religiosidad absurda Javier que estás haciendo el ridículo y tu blog ABURRE. Lo que me anima a comentarte sin embargo es ver como te pones cuando alguien te lleva la contraria y te deja en evidencia. ¡eres agresivo y careces de un sentido del humor!

    O eres un puto bully en el colegio o a ti te acosaban…me inclino por pensar que eras un bully de cuidado.

    perdona si te has ofendido, ese es tu problema. El que se pica, ajos come.

    Alfredo:

    déja de defender a tu amiguito anda…CRIMINAL ASESINO.

  10. “Te he dicho lo del mail porque ACUSAS A OTROS de que no dejan su mail y yo te dejo el mio por si tienes algún problema.”

    No les acuso de nada, los que acusan de censurar es porque ponen mails falsos y esos, mientras, no los recupere, WordPress los manda directo a la papelera, a la basura, al sitio que corresponde a elementos putrefactos como usted, así como los que comentan por primera vez quedan “pendientes de moderación”.

    Usted mismo ha hecho el ridículo acusando de censurar, no intente taparlo ahora con chistecitos. Censura la de sus admirados regímenes genocidas comunistas, cerdo, por algo se pone “bolchevike” en el gravatar.

    “Alfredo:

    déja de defender a tu amiguito anda…CRIMINAL ASESINO.”

    Pinchando en su gravatar aparece “bolchevike” (aahhh y con “k” de “radikal”, de porrero), así que tendría que hacerse mirar quién es aquí el admirador de criminales y asesinos. GUARRO ASQUEROSO.

    Déjelo ya, no tengo la solución a la intoxicación cannabica que ha sufrido este fin de semana.

  11. Es impresionante lo del puente, esta gentuza se ha puesto hasta arriba de todo y han venido en manada a vomitar aquí.

  12. Me compadezco de usted Javier // “es lo que hay”. Yo ya paso normalmente de esta escoria.

    Hay cosas mucho más importantes pendientes.

  13. Pues sí, es lo que hay.

    Es curioso que esta escoria dice que no tengo sentido del humor. En fin, no sé. De todas formas, por poco que tenga, no es nada comparado con el poco sentido del humor que le va a quedar a él cuando se le acabe vivir del cuento. Porque puede tener por cierto que este chollo de que los que producen te paguen la grifa y la litrona se va a acabar, más tarde o más temprano. Eso sí que va ser una perdida del sentido del humor.

    En el fondo, no me importa que escriban, es más, me alegra. Así se ve la clase de morralla y bazofia, sacada directamente del estercolero, que son.

  14. […] El Octavo Mandamiento implica que el hombre tiene un derecho otorgado por Dios a poseer propiedad privada. Ya traté este asunto en una extensa entrada del pasado mes de noviembre sobre la relación histórica entre la Reforma Protestante y la expansión del capitalismo. […]


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