Posteado por: Javier | noviembre 5, 2010

La homofobia: mi postura y el caso de Irán

Como han surgido numerosos malentendidos es bueno aclarar algunos puntos: por qué la condena a la homofobia debe ser individual y en el plano moral, no a través del colectivismo de algunos lobbies, y hablar de la represión a estas personas en regímenes islamistas y totalitarios como el de los ayatolás en Irán (aunque valdría también para otros países islámicos de los considerados como “moderados”: Arabia Saudí, Qatar, EAU, etc.)

HOMOFOBIA: En el cristianismo, es cierto, hay una condena moral a la homosexualidad, pero es que hay una condena moral a cualquier pecado, creo que es lo que nunca termina de entenderse bien y todos, absolutamente todos, sin excepción alguna, somos unos pecadores depravados.

Yo, personalmente, pienso que es deleznable insultar o ridiculizar a alguien por ser homosexual. Lo más piadoso que puede hacer un cristiano por alguien homosexual es orar por él y condenar, moralmente, por supuesto, actitudes repugnantes como, por poner un ejemplo, la del pastor bautista Fred Phelps, de la Westboro Baptist Church, de Topeka (Kansas), alguien quien, desde su púlpito, aparte de organizar actos en los que se insulta a los caídos en la guerra contra el terrorismo, predica que Dios “odia a los maricones” y que castigará a cualquier persona que no odie lo suficiente los homosexuales (a los que dentro de su iglesia se llama despectivamente “fag enabler”, es decir, “permitidor de maricas”).

Este asqueroso sujeto afirma que las muertes de soldados estadounidenses en Irak o Afganistán, al igual que otros sucesos trágicos como los atentados del 11-S o el huracán Katrina son un castigo de Dios a los Estados Unidos debido a la tolerancia hacia los homosexuales en el país norteamericano.

Tanto a Phelps como a los miembros de su congregación les ampara la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, es cierto, por otra parte. Uno y otros, en su momento, recibirán el justo castigo de Dios, en esta vida o en la posterior a la muerte, puesto que aunque el estilo de vida de alguien sea inmoral y anticristiano, y pese a que no se le pueda dar una aprobación moral, hay que tratarle con amor constructivo, no con odio destructivo. Más de un cristiano comete el grave error de pensar “yo soy mejor que esos otros”, cuando la pura realidad es que, sin tener la redención en Cristo Rey, ninguna persona de las que caminan sobre la faz de la tierra (yo mismo, cualquiera) estamos destinados a otra cosa más que a la justa condenación eterna por nuestros pecados.

Pero está claro que eso es una opinión personal mía, yo no puedo ir exigiendo a otros que la compartan. Lo que es totalitario es una ley que pretendiera “moralizar” a golpe de multa a quienes no piensen así o sancionar a alguien por insultar o vejar a alguien no como individuo sino como miembro de un colectivo. A mí, por ejemplo, me puede doler que me critiquen duramente por ser cristiano pero lo que no verán nunca es pedir que pongan una mordaza a quienes me ataquen por eso.

Lo que tiene que haber es igualdad ante la ley y por eso no podemos subirnos al carro de determinadas personas que se consideren un colectivo concreto y determinado y reclamen derechos especiales (y no todos los homosexuales son así ni están en la FEGLT).

Desigualdad ante la ley, por cierto, no era el que dos personas del mismo sexo, hasta el año 2005,  no pudieran casarse. En España no existe discriminación en el ámbito público hacia nadie por su orientación sexual. La Constitución dice que el hombre y la mujer tienen derecho al matrimonio. Que el Código Civil no considerase incluidas en el concepto de matrimonio las uniones homosexuales, sino que hablase de marido y mujer, no consistía, en modo alguno, en una discriminación sino el tratamiento distinto a dos situaciones completamente diferentes. Tratamiento distinto no implica discriminación.

En mi opinión, el matrimonio no es un derecho ni siquiera para los heterosexuales, sino una institución y una fuente de obligaciones para ambos legales impuestas por el Estado porque éste entiende que es parte interesada en el asunto, ya que se trata de unas uniones que tienen el potencial de engendrar hijos, lo que afecta directamente a la población del territorio sobre el que se asienta aquél. No sería un derecho sino una serie de limitaciones a la autonomía individual. Si alguien se casa, salvo que su régimen económico sea el de separación de bienes, determinados bienes que usted adquiera, por ejemplo, el salario que perciba por su trabajo, incluso si le pagan en especie, no puede venderlos o donarlos sin consentimiento de su mujer. Si percibe por su trabajo 1000 €, por ejemplo, necesita el consentimiento expreso de su esposa si quiere donarlos o gastárselos en lo que le dé la gana, no puede hacer lo que quiera con ellos. ¿Qué “derecho” es ese?

Pero el legislador español así lo ha recogido, como un derecho, tanto para los heterosexuales como para los homosexuales, desde hace cinco años. Y a partir de ahí se ha construido la idea de que había una discriminación por no contemplarse en la ley el matrimonio de dos personas del mismo sexo. A nosotros nos toca defender que los jueces y tribunales deben aplicar lo que los poderes públicos han determinado, aunque no nos guste. Un juez (o un alcalde) legítimamente pueden pensar que el matrimonio es exclusivamente entre un hombre y una mujer (y yo lo comparto) pero deben cumplir las leyes: no pueden negarse a autorizar el matrimonio de dos hombres o dos mujeres, pues estarían haciendo una dejación de funciones.

La homofobia, en definitiva, lo que implicaría es un odio irracional hacia las personas homosexuales. Opiniones como “los gays son enfermos” o “los gays transmiten el VIH a otras personas” sí serían homofobas y condenables pero eso sí, moralmente, y por los individuos. Pero lo que NO ES LIBERAL es exigir que el poder público castigue a quienes no respeten o tengan este tipo de opiniones sobre estas personas.

EL CASO DE IRÁN: En 2007,  en la Universidad norteamericana de Columbia, el sátrapa iraní Mahmud Ahmadineyad afirmó: “No tenemos homosexuales como en vuestro país. No sufrimos eso en nuestro país. No sufrimos este fenómeno; no sé quién os ha informado de que lo sufrimos”.

De ser verdad lo dicho por Ahmadineyad, ello sería porque ya los habrían matado a todos, puesto que se cree que varios miles de ellos han podido ser ejecutados desde la Revolución Islámica jomeinista. Ello no solo en Irán, sino en todo el mundo islámico. La tiranía persa es chií pero distintas escuelas de jurisprudencia islámica sunita también tienen distintas opiniones sobre qué castigo imponer a la homosexualidad.

La escuela Hanafi dictamina una severa paliza por la primera ofensa y la pena capital si el delincuente reincide. La escuela Shafi ’i dictamina 100 latigazos para el homosexual soltero y la pena de muerte por lapidación si está casado. La escuela Hanbali exige la lapidación en cualquier caso. El Código Penal Islámico de Irán contra los Homosexuales pide la pena capital por sodomía y un centenar de latigazos por prácticas lésbicas en las tres primeras ofensas, con la pena de muerte en caso de una cuarta. La homosexualidad es la ofensa capital no solamente en Irán, sino también en Arabia Saudí, Sudán, Yemen y Mauritania. En Malasia, puede conllevar una pena de cárcel de 20 años, y también es ilegal en Afganistán, Argelia, Bahrein, Bangladesh, Bosnia, Egipto, Jordania, Kuwait, el Líbano, Libia, Malasia, Marruecos, Omán, Pakistán, Somalia, Siria, Túnez, Turkmenistán, los Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán, entre otros sitios. En Afganistán, antes de la intervención de la coalición internacional liderada por EEUU, los talibanes mataban a los homosexuales derribando muros sobre ellos. El código penal paquistaní dictamina dos años de prisión por los actos homosexuales, pero las sentencias islámicas tradicionales de latigazos y lapidaciones siguen siendo tremendamente populares. En noviembre de 2005, las autoridades anunciaban planes de someter a los varones no solamente a latigazos y penas de cárcel, sino también a tratamientos hormonales.

Nos podrán decir que en la Biblia, en el Antiguo Testamento, también se prescribe la pena de muerte para la homosexualidad. Sí, sí, es cierto, en Levítico se establece la pena de muerte para la homosexualidad. Pero recuerden que el Antiguo Testamento contiene leyes civiles, ceremoniales y morales. Las civiles, entre ellas la que condenaba la homosexualidad con la pena de muerte, regían el Israel bíblico, las ceremoniales fueron cumplidas por Cristo en su oficio de sacerdote y las morales quedan vigentes. Desde Cristo, la homosexualidad es un pecado que no conlleva la pena de muerte sino la condena de Dios (y como con todas las transgresiones a la ley moral, la salvación solo está en el arrepentimiento, reconocer el pecado y poner toda la fe en Cristo), como para tantos otros pecados y transgresiones. Un cristiano NO DEFIENDE la pena de muerte para los homosexuales por su condición.

Pero, centrándonos en Irán, ¿debe permitirse a este régimen tan repulsivo y opresor, no solo con los homosexuales, sino también con disidentes religiosos o políticos obtener armamento nuclear? La cuenta atrás para ello ha empezado ya pero parece ser que tendrá que ser una administración republicana en los EEUU, a partir de 2012, la que coja el toro por los cuernos. De Barack Hussein Obama, más centrado en la equidistancia entre los regímenes islámicos y la defensa de la libertad, en purgar “los pecados anteriores de América”, olvídense. Mientras tanto, el Estado de Israel tendrá que encargarse, si no de eliminar, al menos de obstaculizar el programa nuclear iraní. Pero los israelíes no tienen capacidad para destruir, solo para dañar las instalaciones nucleares persas y una operación como la de Osirak, en 1981, es harto complicada de repetir logísticamente en Irán, aunque para el Estado hebreo no parezca haber nada imposible en lo que a operaciones audaces se refiere.

Es espantoso y descorazonador, por otro lado, el silencio absoluto, cuando no connivencia, de parte de la izquierda y algunos que dicen defender “derechos de los homosexuales” ante esta realidad.

Eso sí, a los Zerolos y compañía invítenlos a atacar gratuitamente a los cristianos, que NO SON los que piden que los homosexuales sean encarcelados o ejecutados por el mero hecho de su orientación sexual, o a criminalizar a Israel, un país no solo tolerante sino, incluso, considerado bastante “gay-friendly”.

Ya verán lo contentos que se ponen y como se apuntan sin dudarlo.

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Responses

  1. “todos, absolutamente todos, sin excepción alguna, somos unos pecadores depravados.”

    No he entendido esto. Una persona creyente, que siga los 10 mandamientos, rece y haga todo lo que diga el “protocolo cristiano” ¿también lo sería?

    En general estoy de acuerdo con el texto. Los derechos pertenecen a los individuos y ser homosexual ni te da ni te quita derechos. Las uniones entre un hombre y una mujer creo que han de ser reconocidas por el Estado porque de ellas y de su reproducción, imposible entre homosexuales, depende la supervivencia de la especie humana. Ahora, una relación amorosa y/o sexual entre dos hombres o dos mujeres no aporta absolutamente nada ni a la sociedad ni a la especie humana, por lo que no veo porque hacer leyes en ese sentido.

    Con lo que nunca he estado de acuerdo es con que puedan adoptar. Creo que darle a alguien por ley lo que es incapaz de conseguir por sí mismo es lo más antiliberal que podamos imaginar. ¿Qué se supone que es eso, una “redistribución marxista de la paternidad”?

    Un saludo.

  2. La depravación total es una doctrina difícil de entender si no se es creyente o, incluso, siéndolo, si no se sigue una teología que sea completamente bíblica.

    No quiere decir que cada hombre es tan malvado como pueda ser, ni que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios, ni tampoco de que sea incapaz de hacer algún bien hacia su prójimo.
    Lo que sí se quiere decir es que cuando el hombre cayó en el Huerto del Edén cayó en su totalidad. La personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extiende al completo de las facultades, la voluntad, el entendimiento, el afecto y todo lo demás, con lo que es incapaz de evitar completamente caer en el pecado, los comete todos los días, de hecho. OJO: los hechos que se cuentan en el Génesis no tienen porque haber sido literalmente verídicos, lo fundamental es la enseñanza teológica.

    Intentar salvarse cumpliendo los Diez Mandamientos es imposible, el hombre siempre los va a transgredir de una u otra forma, precisamente, demuestran la condición pecaminosa del hombre (lo que no quiere decir que no sean de obligado cumplimiento). Si por “protocolos” hablamos de un ceremonial, no, tampoco. De hecho, el hombre nada puede hacer para salvarse, no “se salva” sino que “es salvado” por la gracia de Dios otorgada a través de la fe en Cristo.
    ————–
    En España y en otros países, está claro que el legislador no reconoce derechos, sino que “los da”.

  3. No nos salvamos por nuestras obras Suko — NADIE NADIE es bueno, y ya eso lo dijo Jesucristo a los fariseos: nadie busca a Dios realmente porque somos hijos del pecado.

    Dicho eso y más allá de lo que dice Javier (que comparto lógicamente) yo no creo que es responsable tomarse el Génesis como algo LITERAL — ni siquiera la propia Biblia dice que se debe tomar LITERALMENTE así que es bueno que Javier lo puntualice.

    Bien, sobre los “gays” es decir, personas homosexuales, ya está todo dicho.

    Yo me opongo frontalmente a la adopción y también al “matrimonio” gay — el Estado debe RECONOCER derechos inalienables, como ocurre en EEUU, no “dar” nada — en España es la mala mala mala costumbre afrancesada de “dar derechos” cuando los derechos no se dan, los derechos se toman, nos los ha dado Dios y el matrimonio NO ES un derecho. Los liberales españoles en su mayoría tienen un cacao mental impresionante, fruto de la influencia francesa podrida de Rousseau.

    Ahora al artículo:

    Lo peor de todo, Javier, es que hay supuestos “liberales” (sic) que defienden al régimen iraní en el nombre de la “paz” y el “comercio” y encima algunos otros justifican lo que hace el régimen iraní. Más reprobable que eso, los tenemos aquí mismo en casa – sabemos quiénes son y estamos escandalizados.

    Un saludo

  4. Con la adopción ocurre tres cuartos de lo mismo que con el matrimonio, también se ha “creado” vía ley un derecho incluso para heterosexuales.

    Aunque parezca mentira los hay tan poco inteligentes como para creer que mostrándose condescendientes y apaciguadores con el régimen de los ayatolás estos van a cambiar. Es lamentable que haya algunos tipo Zapatero que, en apariencia, respeten la democracia, el libre mercado y la propiedad privada pero que, en el fondo, lo que les pida de verdad el cuerpo sea estar tratando con radicales islámicos, ofreciéndoles “alianzas de civilizaciones” y con regímenes pseudocomunistas, Chávez y Morales, o comunistas, Castro, haciéndoles continuos guiños y ofreciéndose para ser su contacto con el mundo civilizado y democrático.

    Pero más todavía que haya “liberales” que lo hagan en aras de la “no intervención” u otros intereses. Esto sí que es escandaloso y reprochable.

  5. Esto que usted dice, Javier, me ha hecho pensar en un punto controvertido — que igual escribo sobre eso pero así a bote pronto, ¿cree que la famosa inclusión del “Bill of Rights” en la Const. de EEUU fue acertada?

  6. Probablemente el error en la Constitución fue que, sobre esos derechos contenidos en el “Bill of Rights”, no se hablara expresamente de derechos preexistentes e inalienables, como en la Declaración de Independencia, sino que pareciera darse a entender que es el Congreso elegido por el pueblo (el famoso “We the People”) quien los da, en lugar de limitarse reconocerlos. No hubiera estado de más una mención a ello.

    Desde luego, me gusta más esto:

    ” Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados”

    Los gobiernos no los “dan”, los garantizan, así como su ejercicio.

  7. Pues yo no estoy tan seguro, Javier, como jurista, que haya sido una decisión acertada — le recomiendo por si lo desconoce que lea El Federalista, Nº 84 para ver lo que dijo Hamilton, nuestro liberal auténtico, al respecto.

    También pienso como usted sobre “We the people” — me hubiera gustado más algo así como “God, The Lord, does hereby grant us these rights”….

    en vez de “We the People”, quizá fuese mejor en su día “The Lord Our God”.

    De acuerdo con que el preámbulo de la decl. de independencia es más acertado pero aún así…

    Hay que tener cuidado con eso del “Bill of Rights” porque podría servir como pretexto para la anarquía y la sedición contra la autoridad.

  8. Sobre la posibilidad de la legitimidad de la sedición, antes he cortado donde empieza a decir que:

    ” que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”

    Es la parte que ya me gusta menos. Hume, todavía, al menos, hablaba de que rebelarse contra el gobierno solo pudiera ser legítimo en caso de flagrante tiranía. Pero aquí se habla de que la forma de gobierno se haga destructora de los principios anteriormente enumerados y se deja la determinación de eso en manos de algo tan vago como “el pueblo”. ¿Cómo determina una masa de individuos que el gobernante está quebrantando una serie de principios como para desalojarlo del poder fuera del proceso democrático?

    “El Federalista” lo he encontrado completo en español y hay un párrafo bastante interesante:

    “Voy más lejos y afirmo que las declaraciones de derechos, en el sentido y con la amplitud que se pretenden, no sólo son innecesarias en la Constitución proyectada, sino que resultarían hasta peligrosas. Contendrían varias excepciones a poderes no concedidos y por ello mismo proporcionarían un pretexto plausible para reclamar más facultades de las que otorgan. ¿Con qué objeto declarar que no se harán cosas que no se está autorizado a efectuar? Por ejemplo: ¿para qué se afirmaría que la libertad de la prensa no sufrirá menoscabo, si no se confiere el poder de imponerle restricciones? No es que sostenga que una disposición de esa clase atribuiría facultades de reglamentación; pero es evidente que suministraría a los hombres con tendencias usurpadoras, una excusa atendible para reclamar ese poder. Podrían argumentar con cierta apariencia de razón que no se debe imputar a la Constitución el absurdo de precaverse contra el abuso de una potestad que no existe y que la disposición que prohíbe limitar la libertad de la prensa autoriza claramente a inferir la intención de dotar al gobierno nacional de la facultad de prescribir normas apropiadas en el caso de dicha libertad. Esto puede servir de ejemplo de los numerosos asideros que se ofrecerían a la doctrina de los poderes de interpretación si se transige con este imprudente celo en favor de las declaraciones de derechos”.

  9. jeje sí, a ese párrafo me refería — y es mi sentimiento exacto.

    “¿Cómo determina una masa de individuos que el gobernante está quebrantando una serie de principios como para desalojarlo del poder fuera del proceso democrático?”

    Es que ese Jefferson…

    Javier — estas cuestiones me apasionan demasiado pero he estado pensando en que si tuviésemos “poderes” o autoridades absolutas, del “Bill” ¿qué derechos añadiría usted o cuáles modificaría?

  10. Jefferson diríase que fue el padre intelectual del ancapismo.

    Artículos del “Bill of Rights” me parecen muy ambiguos, el Noveno, “No por el hecho de que la Constitución enumera ciertos derechos ha de entenderse que niega o menosprecia otros que retiene el pueblo”, parece que deja la puerta abierta a “inventarse” derechos o a que quien quiera tome para sí lo que él entienda como “derecho”.

    O el Décimo, “Los poderes que la Constitución no delega a los Estados Unidos ni prohíbe a los Estados, quedan reservados a los Estados respectivamente o al pueblo”. ¿Qué poderes? ¿Cuándo a los Estados y cuándo al pueblo? ¿Cómo ejercita el pueblo esos poderes?

    Eso, a bote pronto.

    Como es ya una hora algo intempestiva y estoy escribiendo con bastante sueño, este hilo veo bien dejarlo abierto, sobre todo porque la siguiente entrada es más bien histórica y sobre algunos temillas en los que estamos de acuerdo.
    Saludos.

  11. Precisamente el Noveno es el más utilizado por los “lobbys gays” para presionar a que se les aplique la XIV Enmienda y se les otorgue un supuesto “derecho” al matrimonio. Lo cierto es que el 9º es dañino sí, a mi juicio.

    Sobre el 10º, este sí que lo entiendo mejor: se refiere a poderes de decisión — referéndums por ejemplo o cosas en las que no hay jurisprudencia exacta o lagunas. También se refiere a la posibilidad de enmiendas.

    Veo sí, que usted es una auténtica ave nocturna Javier. Yo también pero voy a tener que cambiar ese hábito pronto.

    De todas formas, no estaría mal alguna entrada (lo digo por mí más que nada) donde subrayemos los aspectos “positivos” de España respecto a los EEUU porque no todo es negativo aquí y vice-versa.


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