Posteado por: Javier | noviembre 9, 2010

¿Está usted hecho un austriaco?

De todos los cuestionarios sobre política y economía que pueden encontrarse en internet (los hay malos de verdad), posiblemente, el más interesante es el que nos propone el Ludwig von Mises Institute en 25 preguntas (o una versión abreviada de 10 preguntas), el famoso “¿Es usted austriaco?”, sobre distintos asuntos económicos, a través del cual podremos saber si nuestro punto de vista está más cerca del de la Escuela Austríaca, la Escuela de Chicago, la Escuela Keynesiana o el Socialismo. Dicho cuestionario puede entregarse dejando una dirección de correo electrónico en el cual se recibirán los resultados.

Una buena forma de aprender un poco más, después de realizarlo, es comprobar al pensamiento de qué escuela se adapta cada una de las distintas respuestas.

Después de realizar el cuestionario, los resultados de un servidor han sido los siguientes:8% Escuela Austriaca

92% Escuela de Chicago
 

Pues no, muy austriaco no estoy. Teniendo la libertad económica como el sistema más justo y un requisito previo para la libertad política, en cuanto a la forma de solventar situaciones que surjan en la evolución de la economía de un país, podrían debatirse los métodos de estudio para afrontarlas, aunque, personalmente, me incline más por los de la Escuela de Chicago: la recolección de datos, su ordenamiento, y, a partir de ellos, la extracción de conclusiones y predicciones acerca de las variables económicas, o el uso del mecanismo de precios como una forma de transmisión de la información necesaria para saber dónde se necesita mayor o menor esfuerzo económico. Frente a los austriacos: sacar las conclusiones a partir de axiomas que ellos consideran evidentes en sí mismos, pero expuestos todos ellos de una forma excesivamente dogmática y casi considerando como “socialismo” (Mises llamó “socialista” a Friedman) cualquier mínima intervención del Estado, por pequeña que sea.

Para la Escuela de Chicago, el objetivo final de la teoría es explicar integralmente los fenómenos observados para así hacer predicciones válidas sobre fenómenos todavía no observados. La recolección de datos, su ordenamiento y extracción de conclusiones empíricas son entonces tan importantes como la teoría económica. La idea de Milton Friedman fue construir un sistema de generalizaciones que pudiera usarse para hacer predicciones correctas sobre las consecuencias de cualquier cambio de las circunstancias. Su desempeño debe juzgarse por la precisión, el alcance y la conformidad con la experiencia de las predicciones que produce, es decir, para él, la economía era éticamente neutra, una ciencia objetiva, en el mismo sentido que cualquiera de las ciencias físicas. Para este método, el mercado haría las veces de medio de información, a través de los precios.

Friedman defendió los impuestos a los gastos, en lugar de a los ingresos. Estos impuestos tendrían la ventaja de estimular el ahorro y reducir la demanda sin la necesidad de que el Estado provocase distorsiones en los precios, ya que dirigidos al ingreso destinado al consumo, no sobre las ventas, puesto que estos últimos distorsionan los precios.

Su teoría monetarista se basaba, fundamentalmente, en que la oferta de dinero es el único factor sistemático determinante del nivel de gasto y de la actividad económica, de forma que, para asegurar la estabilidad de precios, el banco central debía establecer un índice de crecimiento de la oferta de dinero a una tasa aproximadamente igual al crecimiento real de la economía.

Friedman criticó el gran tamaño adquirido por el sector público en los países occidentales, denunciando la distorsión que la intervención estatal introduce en el funcionamiento de los mercados. En un mundo globalizado, el capitalismo es el modelo hegemónico debido a su carácter flexible, apto para adaptarse a las diferentes realidades existentes y presentado como sustento de la democracia moderna. Dentro de la defensa de esta democracia, aparece Milton Friedman como un bastión, bajo sus postulados de libertad económica y libertad individual.

Junto con su defensa del libre mercado, también se mostró a favor de restringir los monopolios y el comportamiento empresarial contrario a la competencia.

Propuso desmontar el Estado de bienestar y dejar que actuasen libremente las leyes de la oferta y la demanda, volviendo a la pureza original del sistema que definiera Adam Smith. Sin embargo, defendió, al mismo tiempo, medidas de protección frente a la pobreza, como un impuesto negativo sobre la renta o el cheque escolar para los ciudadanos de menores ingresos.

Estas han sido mis respuestas al cuestionario:

1. ¿Qué función debe desempeñar la propiedad privada?

La propiedad desempeña una función central en la prosperidad y en el crecimiento económico. Por consiguiente, es de la mayor importancia que el Estado, o más abstractamente la ley, mantenga y modifique las asignaciones de los derechos de propiedad para que distribuya los costes de transacción de tal modo que promuevan el máximo crecimiento y eficiencia económica. La propiedad no surge de forma natural sino que es el producto del sistema legal (Escuela de Chicago).

 2. ¿Cuál es el método adecuado para la investigación en la ciencia económica?

Como el físico, el economista (si quiere ser científico) debe construir un modelo preciso que ofrezca predicciones cuantitativas acerca de las variables económicas, tales como el PIB y el desempleo. Entonces, el economista debe contrastar esas predicciones con los datos recogidos por los investigadores estadísticos. En cualquier momento, la mejor explicación o “teoría” de un determinado fenómeno económico es aquel modelo que ofrece el mejor encaje entre las predicciones y los datos reales (Escuela de Chicago).

3. ¿Cuál es el origen del interés? ¿Debería ser regulado?

Los pagos de interés son una retribución al capital y el tipo de interés en equilibrio se iguala al producto marginal del capital. La situación es perfectamente análoga a la del trabajo, donde los salarios se igualan al producto marginal del trabajo. Hay varias recetas tecnológicas que ofrecen producción para varias fechas futuras, y los consumidores tienen preferencias acerca del consumo para varias fechas futuras. En el margen, se preferirá el consumo presente al consumo futuro y una unidad adicional de capital invertido producirá un incremento en la producción (disponible en el futuro) que hará que los consumidores se muestren indiferentes entre consumir ahora o esperar una unidad adicional de tiempo y consumir la mayor producción que la productividad del capital habrá hecho posible. El gobierno no debería tocar los tipos de interés por las mismas razones por las que no debería tocar los salarios (Escuela de Chicago).

4. ¿Cuál es el impacto económico del ahorro?

No hay inversión ni hay, por tanto, crecimiento económico, sin ahorro. Por esta razón, el incentivo a ahorrar debería ser una prioridad económica. El principal motivo por el que la política de estabilidad monetaria debería estar en manos de un banco central es que la inflación desincentiva el ahorro. Estudios empíricos muestran que el ahorro tiene lugar a lo largo del ciclo de vida de los individuos. Pueden darse errores de cálculo, lo que explica que el gobierno pueda necesitar incentivar los fondos de pensiones privados, un sistema que es más eficiente que la Seguridad Social porque ofrece mayores rendimientos (Escuela de Chicago).

5. ¿Cuál es el origen del valor económico?

El valor de un bien se determina por la interdependencia entre la oferta y la demanda, o lo que podría llamarse la interacción del coste y la utilidad. A diferencia de algunas escuelas de pensamiento, que intentan explicar el valor basándose únicamente en la utilidad, el enfoque correcto es el de Alfred Marshall, que se dio cuenta de que el valor económico se debe tanto a preferencias subjetivas como a condiciones tecnológicas objetivas. Para ver esto más claramente, consideremos que si los costes de producción aumentan para un determinado bien, en el nuevo equilibrio su precio final deberá ser tanto más elevado (Escuela de Chicago).

6. ¿Qué es el dinero? ¿Cuál es su origen?

El dinero puede surgir del trueque, pero los intereses privados probablemente no lo desarrollarán hasta satisfacer las necesidades de una economía moderna. Necesitamos bancos centrales para sostener al sector financiero. Los intentos para manipular la economía usando la oferta monetaria fracasarán en el mejor de los casos y causarán graves problemas en el peor. Las autoridades monetarias no deberían incrementar la oferta monetaria a su discreción. Deberían aumentarla a buen ritmo, a la par con el nivel de crecimiento a largo plazo de la economía (Escuela de Chicago).

7. ¿Cuál es la causa del ciclo económico?

Las variaciones en la oferta monetaria hacen que el crecimiento del PIB se desvíe de su tendencia general. En ausencia de estas variaciones, la economía es relativamente estable. Las variaciones en la oferta monetaria causan auges inflacionarios y crisis. Los retrasos en el ajuste de los salarios con estos ciclos significa que los auges y las crisis conllevarán importantes cambios en los niveles de desempleo (Escuela de Chicago).

8. ¿Cuál es la política correcta contra las recesiones?

El banco central puede estimular la economía a través de tipos de interés bajos y el congreso puede aumentar la demanda agregada, aunque conlleve déficits. Una vez la economía vuelve a su curso, el banco central puede permitir que los tipos de interés suban y el gobierno puede reducir el gasto (Escuela de Chicago).

9. ¿Cuán viable es el socialismo?

La experiencia ha demostrado que, de momento, la libre empresa ha sido más productiva que la mayoría de experimentos socialistas. Esto puede deberse a una falta de incentivos a producir o a la mala calidad de la planificación bajo el socialismo. Un mercado completamente desregulado, sin embargo, también comete sus errores, por lo cual debe ser controlado en algunos aspectos. En cualquier caso, es fútil buscar una teoría general que nos permita decir a priori que todos los planes socialistas fallan. La historia nos enseña que algunas formas de planificación central funcionan. Los bancos centrales practican la planificación, así como los jueces y los reguladores, y lo hacen de manera bastante exitosa. Lo deseable de la intervención estatal, más allá de su función de promulgar leyes y hacerlas obedecer, dependerá de la severidad de las imperfecciones de los mercados comparadas con las del gobierno (Escuela de Chicago).

10. ¿Cuáles son el tamaño y el área de actuación óptimos del gobierno?

Los mercados ofrecen bienes de consumo y de producción ordinarios de manera relativamente eficiente. Sin embargo, debido a varias razones económicas y políticas, las transacciones privadas para instituciones y servicios fundamentales como la ley, el dinero y la defensa fallan estrepitosamente. No tiene sentido discutir sobre los mercados sin la necesidad previa del Estado. Los gobiernos deben existir para hacer cumplir las “reglas del juego” para que la sociedad emerja del caos. Los gobiernos deben establecer y aplicar leyes para la sociedad, pero deben evitar intervenciones arbitrarias o desestabilizadoras en los mercados (Escuela de Chicago).

11. ¿Quién y cómo debería regular los productos de consumo?

Los productos de consumo se desarrollan mediante la experimentación. Las preferencias de los consumidores también cambian y se desarrollan gradualmente a lo largo del tiempo. Para satisfacerlas, es necesario el criterio empresarial. A parte de unas pocas demandas innatas referidas al hambre y a la temperatura, las preferencias de los consumidores son el resultado de la interacción entre muchos individuos. Gastando dinero, cada consumidor regula los bienes de consumo que consume. No hay ningún sustituto bueno para el proceso de mercado en lo referente al desarrollo y diseminación de los bienes de consumo (Escuela Austriaca).

12. ¿Qué son los salarios?

Los salarios representan la productividad descontada del trabajo en satisfacer la demanda de los consumidores. La demanda de bienes de consumo se traduce en demanda de trabajadores. Los mercados nos permiten calcular el valor de diferentes tipos de trabajo para así poder dirigir el uso del trabajo a lo que más se valora. La intervención pública en los mercados (por ejemplo, leyes de salario mínimo) provoca desempleo entre los trabajadores menos productivos (Escuela Austriaca).

13. ¿Cuál es la causa del crecimiento económico?

Una relación equilibrada entre la demanda agregada y la oferta agregada es el principal determinante del crecimiento económico. Puesto que los mercados no siempre pueden proporcionar esto, se necesitan entornos institucionales estables. El sector privado desempeña una función vital en asegurar el crecimiento económico al proveer un marco de instituciones legales y financieras. Diversas iniciativas del sector público, como unos tipos de interés bajos y subsidios, pueden también desempeñar una función positiva. Un poco de regulación es necesaria, pero esto no tiene porqué se siempre así (Escuela de Chicago).

14. ¿Cuál es su punto de vista sobre la economía y el medio ambiente?

La mayoría de los asuntos relacionados con el medio ambiente se resuelven mejor mediante la confianza en los incentivos de los mercados. Los juzgados deberían ser cuidadosos con la necesidad de establecer claramente los límites de cada propiedad cuando surgen conflictos. Pueden resolverse asuntos referidos a externalidades mediante intercambios de compensación entre propietarios, establecidos con arbitraje. En cuanto a la polución, puede minimizarse mediante un mercado de derechos de polución, y se pueden comercializar para que los costes de la polución corran a cargo de los que causan tal polución. Generalmente se fijan tarifas para el uso de las tierras públicas demasiado bajos, animando así su abuso. Unos precios más altos son la clave para la conservación (Escuela de Chicago).

15. ¿Qué financian los impuestos?

Puesto que los mercados son imperfectos, el gasto público podría destinarse a subsidiar la provisión de alguno de los muchos bienes o intereses públicos que el mercado de otro modo no proveería. Los impuestos también pueden mitigar los costes sociales y disuadir el consumo de bienes que no deberían ser asequibles a través del mercado. Idealmente, la competencia política entre grupos de interés transfiere renta a aquellos que más la valoran. Es posible que los impuestos se usen de manera no económica, pero la competencia política probablemente mitigará los peores ejemplos de derroche público (Escuela de Chicago).

16. ¿Cuál fue la causa de la Gran Depresión? ¿Cuán efectivo fue el New Deal?

La Gran Depresión empezó como un ciclo económico típico, caracterizado por la deflación, que podría haber sido combatido mediante una expansión monetaria. Pero Hoover no supo ver la gravedad de la situación y permitió que los bancos quebraran en vez de restablecer la fe en la divisa nacional. Esto llevó a la elección de Roosevelt, quien hizo bien en mantener la nación fuera del patrón oro pero se erró al establecer controles sobre la economía nacional. Fue la Segunda Guerra Mundial, no el New Deal, lo que acabó con la depresión. Con dinero fiduciario y un banco central presto a intervenir, la experiencia no tiene porqué repetirse (Escuela de Chicago).

17. ¿Los mercados crean monopolios? ¿Qué debería hacerse al respecto?

La regulación contra los monopolios ha causado más daños que beneficios al proteger algunos competidores en particular, no a la competencia. Algunos tipos de regulación contra los “trusts” se basan en modelos erróneos que no consiguen comprender que algunas empresas ganan cuota de mercado meramente por lo deseable de sus productos a los consumidores. La mayoría de casos citados de “dependencia histórica” resultaron ser falsos. ¿Qué pueden hacer los reguladores? Como dijo Adam Smith, deberían evitar que la conspiración empresarial y el comportamiento descaradamente predatorio, así como asegurar un terreno de juego que sea tendente a la competencia genuina. Finalmente, algunos bienes son mejor proporcionados por monopolios, por ejemplo, los tribunales y la defensa (Escuela de Chicago).

 18. ¿Cuál es la función de la igualdad y la desigualdad?

 Es un gran error hacer de la igualdad de resultados un objetivo político porque la legislación igualitaria puede acabar con los incentivos a mejorar. Castigar a los ricos es contraproducente, incluso para los pobres que intentan abrirse camino. La igualdad de oportunidades, en cambio, es diferente. Es algo que todo el mundo merece por su propia dignidad como ser humano. Así, una nación debería esforzarse por conseguir instituciones educativas de calidad, establecer un impuesto sobre la herencia limitado y asistir a aquellos que, sin que sea culpa suya, carecen de los medios para entrar en la división del trabajo. Una vez establecidas estas instituciones, nos encontraremos con que las fuerzas de la competencia del mercado conseguirán objetivos igualitarios por medios predominantemente voluntarios (Escuela de Chicago).

19. ¿Cuál es su opinión respecto al libre comercio y la globalización?

El libre comercio tiene efectos positivos pero requiere algún apoyo público. La especialización laboral y la inversión en capital por parte de las multinacionales aumenta la productividad y los niveles de vida. Sin embargo, necesitamos un gobierno mundial mediante la Organización Mundial de Comercio que provea las condiciones legales y financieras, tales como las leyes de transparencia y la protección de los derechos de propiedad intelectual, si es que vamos a desarrollar las ventajas de la cooperación económica mundial. Se requieren algunas instituciones públicas a nivel mundial para que el comercio internacional y la globalización funcionen en para beneficio de todos (Escuela de Chicago).

20. ¿Cuál es la función de la bolsa?

El mercado de valores ayuda a alinear los incentivos en la producción y cribar las empresas productivas de las improductivas. En cualquier momento, los precios del mercado de valores reflejan toda la información disponible relevante y éste es el motivo de que las previsiones acierten en término medio y de que ningún inversor pueda pasarse de listo con el mercado. Las absorciones y fusiones presionan a los ejecutivos para servir a los intereses de los inversores, grandes y pequeños. El sistema funciona mientras la legislación obligue a la plena transparencia y no se retenga deliberadamente ninguna información relevante. De esta manera, la intervención pública puede mejorar el funcionamiento de los mercados de valores (Escuela de Chicago).

 21. ¿Para qué sirven los sindicatos?

Los sindicatos son monopolistas, pero pueden servir para algunos fines positivos. Su función histórica ha sido la de compensar el poder industrial. Al mismo tiempo, demasiado poder sindical puede subir los salarios por encima de los niveles competitivos y reducir el empleo y la producción. Los efectos de los sindicatos pueden variar según las circunstancias particulares, así que no hay base alguna sobre la que formar una opinión sobre los méritos de los sindicatos. Depende de las circunstancias del momento y del lugar (Escuela de Chicago).

22. ¿Cuáles son las implicaciones de la defensa nacional?

La defensa nacional es neutral al mercado. Por un lado, cuesta dinero a los contribuyentes; pero, por otro lado, provee un ambiente estable que permite que la paz florezca y los derechos sean protegidos. Por su propia naturaleza, el gobierno debería mantener un monopolio sobre el uso de la fuerza, y de esta obligación principal se desprende que ha de defender a la nación de los enemigos externos e internos. Antes siquiera de que podamos hablar de producción económica, la defensa y la seguridad ofrecidas por el gobierno han de estar firmemente asentadas. De lo contrario, estamos otra vez en la jungla Hobbesiana (Escuela de Chicago).

23. ¿Qué hay de bienes como la educación y las carreteras?

No cabe duda de que las carreteras y la educación son necesidades esenciales, sin embargo, no es de esperar que el mercado los ofrezca en suficiente cantidad. La única pregunta relevante se refiere a la administración pública. Hay formas buenas y malas de ofrecer estos servicios. Los incentivos del mercado pueden mejorar su eficiencia. Para la construcción y administración pueden contratarse empresas. Los problemas de tráfico pueden ser corregidos mediante multas y otras formas de racionamiento del mercado. Se puede conseguir que las escuelas sean más competitivas mediante vales y sistemas innovadores de concesiones públicas para satisfacer necesidades especiales (Escuela de Chicago).

24. ¿Cuáles son las implicaciones económicas de la guerra?

La guerra reduce el bienestar económico al destruir los recursos reales. Puede favorecer a unos pocos que se benefician del gasto público, pero podría ser también importante en términos de intereses nacionales. Si la diplomacia falla, el bienestar común de una sociedad puede aumentar como resultado de alcanzar importantes objetivos nacionales mediante la guerra. Las guerras defensivas están siempre justificadas. Las guerras ofensivas pueden ser buenas en algunas ocasiones (Escuela de Chicago).

 25. ¿Quién sirve mejor a la sociedad?

Los políticos persiguen sus propios intereses, pero la competencia política y el proceso de la política pública les lleva a servir al público hasta cierto punto. Los emprendedores también sirven al público hasta cierto punto, puesto que se ganan un beneficio sirviendo a los clientes. La pregunta de si sirven mejor al público los funcionarios públicos o los emprendedores queda abierta. Esto depende de las circunstancias particulares de cada momento y lugar. Con el tiempo, la sociedad democrática ha se ha demostrado capaz de resolver estas cuestiones de gestión social (Escuela de Chicago).

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Responses

  1. Pues yo 100% Chicago como usted bien sabe. A raíz de este artículo, y debido a que toca temas que hemos discutido, voy a elaborar una serie de preguntas “interesantes” para mi próximo artículo.

    Una de las réplicas me ha hecho pensar en lo de la “función social de la propiedad” — a mi juicio, ya que estábamos hablando en otro hilo sobre la Constitución de los EEUU, creo que es interesante que la CE de 1978 incluya esa frase y no es, en absoluto, desafortunada.

  2. A la opción de la Escuela Austriaca en la pregunta “¿Quién y cómo debería regular los productos de consumo?” he llegado un poco más por suposición que por convicción.

    En la pregunta de los salarios hace poco publiqué una entrada sobre las leyes de salario mínimo, aunque después he estado pensando si dar por hecho que el establecer un salario mínimo automáticamente es perjudicial para la creación de empleo no es quizás demasiado axiomático, y, más bien, puede que dependa de la cuantía en que se fije, que el problema sea que es demasiado alto.

    Por lo demás, con Friedman, normalmente, estoy de acuerdo en su teoría económica (no tanto ya en cuestiones sociales, ahí se nos ponía un poquito libertariano, incluso, defendiendo que usar el cinturón de seguridad en los coches no debiera ser obligatorio, que es problema exclusivo del que quiera salir disparado a través del cristal delantero).

    En la propiedad ciertos límites sí existen, como el ejemplo que alguna vez hemos hablado de un bosque que esté dentro de mi parcela. Yo no puedo quemarlo y reducirlo a cenizas porque diga que “es mío y hago lo que me dé la gana”.

  3. Javier, en mi opinión hay que alejarse de los “axiomas” a pesar de que pueden resultar muy atractivos y eso es obvio. Pero si nos ponemos muy axiomáticos, caemos en el dogmatismo. Mire, lo mismo ocurre con la “religión” — cada vez estoy más convencido que no es bueno el dogma íntegro en esas cuestiones. En relación con esto y el salario mínimo, yo no apoyo el salario mínimo porque sí creo que genera paro pero, a la vez, no es un dogma para mí y si se comprueba que no, pues no tendría problema mayor con el concepto.

    Muy cierto lo del libertarianismo de Friedman y eso no lo comparto en absoluto, en absoluto Javier y me alegro que usted tampoco.

    En cuanto a la propiedad y sus límites, me sigue mosqueando algunas cosas del “Bill of Rights” — como partes de la IV y V Enmienda de EEUU. Muchas veces creo que en EEUU se le da mucha supremacía al poder judicial y eso puede impedir medidas eficaces. Ya dije alguna vez que con Lord Bacon comparto muchas veces la idea de utilidad y progreso. Ojo, no “progresismo” absurdo — hablo de PROGRESO, progreso científico, tecnológico, etc, etc aunque no creo que las leyes contribuyan al progreso en absoluto. Es más bien que pienso que si le damos demasiado énfasis a lo judicial, puede impedir ciertos controles del todo necesario. Usted por ejemplo me ha comentado que no ha leído la “Ley del Menor” y yo sí la he leído. Si hablamos desde una perspectiva puramente empírica, le diré que en España ha menos jóvenes violentos, a pesar de esa ley, que en EEUU, con un sistema judicial mucho más duro y clásico que el español.

  4. También, en principio, pienso que el salario mínimo perjudica a los trabajadores menos cualificados y a muchos jóvenes, que tienen como arma la posibilidad de aceptar salarios inferiores, aunque tenemos ejemplos como España. Aquí, nada más llegar ZP, en la primera legislatura, se subió el SMI y, sin embargo, por un par de años se siguió creando empleo, bien es cierto que en un entorno burbujístico que venía de antes y que, al final, pinchó y a partir de ahí comenzó la hecatombe laboral. O sea que todo es cuestión de estudiar los factores que han provocado un fenómenos económico y que pueden variar de un país a otro, como dice usted, también tenemos que ver cuál es la realidad que tenemos en España. Probablemente sí se pueden tener ciertas ideas pero siempre estando abiertos a la comprobación y a poder rectificar si vemos que no se cumplen en el medio en el que nos encontramos.

    Friedman sí tenía unas ideas muy acertadas en lo económico pero no tan claras en la política y la sociología. Aún así el dogmatismo creo que hay que evitarlo incluso a la hora de tomar a un autor como referencia. Ahora estoy releyendo “Libertad para elegir” y, por ejemplo, estoy de acuerdo con la receta que da para poder haber evitado el crack del 29, al haberme convencido de que, a buen seguro, el rescate financiero de Bush II evitó un nuevo crack (si Bush hubiera actuado como Hoover, Dios sabe cómo estaríamos ahora), y, sin embargo, no estoy nada de acuerdo con sus críticas a la política arancelaria impulsada por Hamilton en los primeros años de los EEUU, pues está claro que dio bastantes buenos resultados.

    Usted, que conoce bien a la juventud española y a la norteamericana, pues sí, sabe que la segunda tiene, con todos los defectos de la nuestra, una naturaleza más violenta. Me parece que, a los jóvenes anglosajones, el alcohol los pone más violentos, no hay más que ver a los hooligans ingleses en el fútbol, suelen provocar unos incidentes que no suelen verse aquí. Por eso, aparte de que no la he leído a fondo porque no es mi ámbito de trabajo, siempre es bueno mirar la realidad antes de lanzarse a criticar demagógicamente una legislación.

  5. […] en la web del Mises Institute, que hice por curiosidad hace algún tiempo, salí un 8% de la Escuela Austriaca y un 92% de la Escuela de Chicago, aunque, aún así, creo que no es una cuestión de santificar una u otra, simplemente es un […]


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