Posteado por: Javier | noviembre 21, 2010

¿Qué hacéis en los toros?

¿Hay “derecho” a ir a los toros? Pues, no, no hay derecho. Ya sé que, alguna vez, me han acusado de no ser muy amigo de “ampliar derechos” o de “reconocer derechos”, pero al liberal lo que le corresponde es intentar evitar que el Estado meta sus narices despojando a cada uno de sus derechos inalienables, no ampliarlos ni, mucho menos, sacarse de la manga nuevos “derechos” basados en los gustos y preferencias personales (o vicios) de cada uno. No hay “derecho a fumar”, no hay “derecho a beber alcohol”, no hay “derecho a irse de putas”, no hay “derecho a esnifar farlopa”, y así podría llevarme hasta mañana.

Igualmente, no hay “derecho” a martirizar hasta la muerte a un animalito en medio de un espectáculo público bruto, sangriento y cateto, por mucho que lo llamen “arte” o “cultura”. Arte y cultura de España son Cervantes, Quevedo, Machado, Murillo, Velázquez, etc…. Con ese legado tan rico que tiene nuestra patria es de vergüenza que solo se nos conozca en el exterior por los toros, la sangría, la paella, el “ailolailolaaaaaaa, ailolailolaaaaaaa”, y por ser el destino turístico de guiris que pisotean nuestras calles con sus chanclas mugrientas compradas en un todo a un euro.

Vaya por delante que no soy taurino, pero, aún así, igual que es totalmente legítimo considerar las corridas de toros como un espectáculo cruel y desagradable, también lo es defender la tauromaquia, por supuesto, cómo no. Particularmente, pienso que un animal no es asimilable a un ser humano pero, aún así, sólo nos es lícito matarlos para alimentarnos, para nuestro sustento. El maltrato gratuito y sin motivo a los animales me repugna profundamente y, por ejemplo, los toros me desagradan bastante, aparte de que es un espectáculo al que no le veo interés. Una vez, me invitaron a ver una corrida de toros y después de ver al animalito tambaleándose sobre las cuatro patas tras una estocada certera y derramando sangre por la boca antes de desplomarse muerto no tengo ninguna gana de repetir.

Desde un punto de vista cristiano, pues diría que Dios nos otorgó el dominio sobre los animales y la posibilidad de domesticarlos como compañía o fuente de sustento, como dice en Génesis 1: 26. “Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. 27. Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió. 28. Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

Pero no a martirizarlos y matarlos gratuitamente, seres de Su Creación son también. Otra cosa es lo de ciertos activistas que pretenden “animalizar” al ser humano y presentarlo, más o menos, como un bicho más de la biosfera, algunos llegan a lo demencial. El señorío implica una responsabilidad en cómo se ejerce, sobre todo si es con seres indefensos, como son la mayoría de animales.

Por cierto, una cosa que me deja fascinado de los toros es esa mezcla sincretista y mística entre catolicismo y supersticiones que rodea el mundo de la tauromaquia. Nada extraño, este país es de los más idólatras del mundo. No solo con las imágenes, también con los amuletos, con la superchería, con la superstición, con la suerte… cree seguir a Cristo, por parte de mucha gente, y, a la vez, le da culto a la “diosa Fortuna” (debe ser de los que más juegan a loterías en el mundo).

En cuanto a Cataluña y su prohibición pues, siendo claros, es cierto que allí no hubo en ningún momento compasión por el sufrimiento de un animal. Puesto que, por ejemplo, en modo alguno se debatió sobre las condiciones en que los animales son sacrificados en los mataderos o, sin ir más lejos, y sin salir del todo del mundo taurino, sobre el espectáculo de los “correbous”, típico de muchas poblaciones catalanas, en el que el toro es atado a un poste para colocarle antorchas en los pitones, y más tarde verle correr despavorido por su temor natural al fuego mientras las brasas le caen en los ojos como tortura añadida. Un espectáculo, indudablemente, mucho más cruel con el animal que la lidia tradicional, sometida a un ritual perfectamente delimitado y de obligado cumplimiento para los matadores. En esta iniciativa, lo que primaron las ansias de borrar de Cataluña una cosa más que huela a “española”. Porque, en este caso, a los nacional-progres de Cataluña lo que molesta y desagrada, seamos claros, no es la crueldad con un animal, sino el calificativo de “nacional” que tiene para mucha gente la fiesta de los toros. Los organizadores de festejos taurinos en zonas limítrofes a Cataluña, a buen seguro, conociendo el gran arraigo de los toros allí, se forrarán.

Eso sí, motivos en Cataluña han sido los que han sido, pero, desde luego, no se puede tachar de ilegítima ni de atentado contra la libertad el proceso seguido desde la iniciativa legislativa popular inicial hasta la votación final. Una serie de ciudadanos, fueran cuales fueran sus motivaciones, nacionalistas o caritativas, utilizaron el cauce democrático y parlamentario, presentando una iniciativa y teniendo éxito al final. Nada de sacarse de la manga un hipotético “derecho a no ser salpicados por la sangre del toro” (o algo así) ni de rogarle a los tribunales que se los inventen.

Lo demás son milongas.

Anuncios

Responses

  1. ¡ESPECTACULAR, JAVIER! ¡ESPECTACULAR ARTÍCULO! Ya era hora y BASTA YA de las mismas historietas de que “AYYY YO TENGO UN DERECHO A” — no señor: usted tiene un DEBER, y ese deber se llama DEFENDER AL LIBERTAD ESTABLECIDA. Es decir: defender que los hombres sean libres PERO DENTRO DE UN MARCO legal y ordenado.

    Dice usted:

    “Arte y cultura de España son Cervantes, Quevedo, Machado, Murillo, Velázquez, etc…. Con ese legado tan rico que tiene nuestra patria es de vergüenza que solo se nos conozca en el exterior por los toros, la sangría, la paella, el “ailolailolaaaaaaa, ailolailolaaaaaaa“, y por ser el destino turístico de guiris que pisotean nuestras calles con sus chanclas mugrientas compradas en un todo a un euro.”

    Así es — a mí los toros NO ME DICEN NADA y mucho menos me puedo identificar con esa tortura gratuita y asquerosa a un animal. No sé, será que yo soy “demasiado anglosajón” como me dicen pero lo cierto es que una persona normal no puede identificarse con ese espectáculo tan reprobable. Jeje, muy de acuerdo también con lo de las “chanclas mugrientas” compradas en un todo a un euro. ¿Pero esto qué es, Javier? ¿Dónde ha quedado el RESPETO A NUESTRO PAÍS? Yo NO quiero que España siga siendo el meadero de media Europa.

    Yo soy un amante de los animales, Javier — y creo que ese aspecto lo tenemos personas que conservamos algún rasgo ancestral noble — ojo, no noble de dinero, no, no hablo de nobleza, digo noble en el sentido que seguramente los que sentimos ese cariño por los animales tenemos algún ancestro o ancestros que formaban parte de tribus más del “norte” de España o Europa donde esas “tradiciones” no existían. Sepa usted que en mi caso particular, no conozco a ningún familiar, ni siquiera gente mayor, ni siquiera bisabuelos, que aprobaban de este espectáculo tan esperpéntico.

    Usted hace un par de días colgó un vídeo — dos vídeos, de Lutero y la Reforma (bendito sea octubre jeje), usted me entiende, y hoy los he visto. Curiosamente yo me puede identificar perfectamente con esa cara de confusión y asco que pone Lutero en su visita a Roma, donde estaba rodeado de paganos supersticiosos. ¿Acaso no se ha sentido usted así muchas veces rodeado de tanta gente tonta y mediocre? No lo digo por orgullo, porque el orgullo soberbio es pecado y yo bien sé que no tengo nada que ofrecerle al Señor, pues soy un pecador repugnante, pero más bien hablo en un sentido carnal.

    “Una serie de ciudadanos, fueran cuales fueran sus motivaciones, nacionalistas o caritativas, utilizaron el cauce democrático y parlamentario, presentando una iniciativa y teniendo éxito al final. Nada de sacarse de la manga un hipotético ”derecho a no ser salpicados por la sangre del toro” (o algo así) ni de rogarle a los tribunales que se los inventen.”

    Justamente la vía legítima para cambiar las cosas, desde luego.

    “Lo demás son milongas”.

    Sí, y gilipolleces también.

    Gracias por este artículo, Javier. Yo bien sabía que nunca me equivoqué cuando pensé que usted era de “los míos”.

  2. La verdad es que sigo sin comprender su concepto de derecho, debe ser por mi falta de formación jurídica. Si me permite la pregunta, ¿a qué tenemos derecho?

    Yo me opongo al toreo, pero no estoy a favor de prohibirlo. Por muy cruel que me parezca torturar a un toro, los animales no tienen derechos.

  3. Francisco: nadie aquí ha dicho que los animales tengan derechos — si no los tienen muchos seres humanos, menos un animal — hablamos del PROCESO, esto es: los derechos, salvo los que son realmente inalienables, son meras construcciones de las épocas- hay una serie de derechos que nosotros no cuestionamos: confesional con límites (por ejemplo no es lícito el sacrificio humano en el nombre de tu fe), armas, propiedad y libertad de expresión entre algunos — es decir, más que de “derechos”, yo prefiero hablar de cosas que el gobierno o estado NO puede hacer — ¿ve la diferencia? No caiga en el afrancesamiento por favor.

    Rousseau ha muerto y lo hemos matado nosotros.

  4. Alfredo, esto me ha gustado muchísimo:

    “más que de “derechos”, yo prefiero hablar de cosas que el gobierno o estado NO puede hacer”

    Precisamente ahora estoy leyendo un ensayo de Hayek titulado “Individualismo: el verdadero y el falso”, en el cual defiende la tradición individualista británica (Smith, Burke,…) como verdadera, frente a la francesa/europea (Rousseau, fisiócratas,…) como falsa.

  5. Francisco:

    No, si, de hecho, los toros tampoco abogo por prohibirlos, solo digo que la vía por la que se ha hecho es la correcta.

    Derechos son aquellos activos, que puedo tomar, sin necesidad de que el Estado se expanda más de lo necesario para tener que garantizarlos: vida, propiedad, libertad de prensa y expresión, posesión de armas, asamblea, asociación, petición, habeas corpus, libertad confesional y libertad ideológica.

    Derechos no son mis gustos personales ni aquellos que dependen de que me den algo (la sanidad, por ejemplo). Suponga que hubiera derecho a los toros. Y que las empresas que organizan los festejos quebrasen. Si fuera un derecho, como poder, hasta podría reclamar al Estado que se dedicara a financiar las corridas de toros, al no poder hacerlo el sector privado, para que mis “derechos tauromáquicos” no resultasen menoscabados.

    Con fumar o beber es igual. No se prohíben por el arraigo que tiene tanto fumar tabaco como beber alcohol, pero reclamarlo como un derecho es como pedir al Estado que me de un derecho pasivo al respeto a mis vicios personales.

  6. Cuando yo hablo de un derecho, lo hago en el sentido de que el Estado o una persona o grupo de personas no tienen pueden impedírmelo. Por ejemplo, en mi propiedad privada yo tng “derecho” a fumar, a beber o a organizar una corrida de toros. (Dentro de unos límites, no voy a organizar una corrida de toros en mi propiedad privada si ésta es un piso en la cuarta planta de un edificio).

  7. Alfredo:

    Pues, por vía materna, sí tengo ancestros en la zona de Cantabria, mi segundo apellido aquí es desconocido y cuando lo doy, a veces, tengo que repetirlo y hasta casi deletrearlo a veces. Por la zona norteña sí que tengo entendido que tiene cierta historia, sobre todo, en Galicia. En cambio, por parte paterna sí que tengo un origen más del pueblo, más castizo (o plebeyo, como diría el amigo Sigfrido, jejeje, no tengo problema con eso). O sea que creo que tengo una mezcla curiosa de caracteres, lo cual no está mal, me parece que sé ser noble (sin nada que ver con lo económico, en efecto, sino con la forma de ser) cuando hay que serlo y algo más llano o castizo también cuando hay que serlo.

  8. Francisco:

    Mi postura es exáctamente la de Hayek: el gobierno NO PUEDE hacer ciertas cosas. Por ejemplo, mire, le voy a dar algún criterio para tranquilizarle ya que muchos se han mosqueado conmigo y lo de la privacidad: si bien es cierto que yo NO reconozco el “derecho” a la intimidad, hay cosas que la policía, por ejemplo NUNCA debe hacer — la policía española, por ejemplo, incauta muchas veces el cuchillo de un manifestante — pues bien, como sí reconozco que el gobierno no debe nunca abusar la propiedad privada, yo reformaría la policía española: un policía que te quite tu navaja en una manifestación, tendría que darte el número de agente y también un RECIBO — como hace la policía metropolitana de Londres — el gobierno NO PUEDE quitar armas así como así y en ese recibo usted podría ir a comisaría para recuperar SU propiedad privada. Si el policía acredita en el juicio que usted no debería tenerla, eso ya es otro asunto pero lo que no puede ser es quitarte lo que es tuyo y que no pase nada. ¿Ahora nos entiende?

    Javier:

    Yo tengo origenes gallego-valencianos, ¡vaya mezcla!, pero también, al igual que usted, tengo un toque ultra-castizo y “plebeyo” o pueblerino sí — eso me dicen, pero me da lo mismo — yo sé que mi espíritu es urbanita, pero mi mentalidad es silvestre y LIBRE.

  9. Grande grande grande!!!.., se lo firmo de la a a la z!!

    Saludos!

  10. Hola,

    Intentaba dar un voto positivo al artículo, pero no he encontrado la manera.
    Valga el comentario para darlo.

    Saludos,

  11. La discriminación moral apelando a la especie animal se llama especismo y es tan arbitraria como el racismo, el sexismo, etc.

    Saludos,
    David.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: