Posteado por: Javier | noviembre 28, 2010

Irlanda

Otro país más que cede su soberanía a Alemania y a la Babel bruselense, también conocida como Unión Europea, convirtiéndose en un protectorado. A principios del mes de mayo fueron los griegos y, a mediados de esta semana que termina, le ha tocado a los irlandeses. Casi 90.000 millones van a recibir e, incluso, van a contribuir los británicos, a pesar de no formar parte de la zona euro.

El problema del país heleno, recordemos, fue una brutal deuda pública de casi 300.00 millones de euros, para lo cual se puso a su disposición por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, unos fondos internacionales de 135.000 millones, con el fin de salvar al país de la bancarrota. El primer año se pondrán a disposición de Atenas 45.000 millones de euros, de ellos 30.000 millones procedentes de préstamos bilaterales de los países de la zona euro y 15.000 millones del FMI. Para reducir el déficit, que en 2009 ascendió al 13,6% del PIB, hasta el 3,6% en el año 2013, los griegos deberán de hacer frente a drásticos recortes en el próximo trienio, con el fin de ahorrar 30.000 millones de euros para sanear las arcas públicas.

En Grecia, los políticos se volvieron adictos al gasto y a la deuda, con unos presupuestos desequilibrados y, encima, falsificados, y ahora les toca a los habitantes de la antigua Hélade pagar las facturas. Van a tener que trabajar durante años no para consumir, ni para acumular un patrimonio mayor, sino sólo y exclusivamente para devolver el dinero que dilapidaron sus políticos. Sufrirán toda clase de recortes y restricciones en su calidad de vida, como consecuencia directa de las desmedidas e irreales capacidades de gasto con las que contaron sus irresponsables gobernantes.

El problema de Irlanda es un poco distinto.

Allí, la raíz del problema se encuentra en un burbujismo y una falsa prosperidad cimentada en lamentables inversiones costeadas sobre crédito y dinero creado de la nada por el sistema bancario. Estas cosas pasan factura y generaron, durante las dos últimas décadas, lo que fue conocido como “milagro irlandés”. Pero el milagro se esfuma y, como nosotros, los irlandeses vuelven a la realidad, vuelven a ser un país pobre. No le falta razón a nuestro estimado amigo Pedro en el sentido de que las bicocas no existen en el mundo de las inversiones y en que no es normal que uno de los países más pobres de la Europa occidental pase, en una sola generación, de tener una de las rentas per capita más bajas a la segunda, solo por detrás de Luxemburgo. Ahí hay una bomba que puede estallar en cualquier momento. Pero esto no es liberalismo por mucho que algunos medios “liberales” dieran loas al “milagro irlandés” o el del “Tigre Celta”, como también lo han denominado. El tigre era de papel.  

Y es que lo de Irlanda ha sido totalmente disparatado. Las grandes multinacionales acudían a la isla esmeralda y llevaban a cabo allí masivas inversiones animadas por un bajísimo impuesto de sociedades, mientras los bancos irlandeses se lanzaron desaforadamente al negocio inmobiliario, construyendo casas y más casas, más de las que el mercado era capaz de absorber, puesto que mucha gente se dedicaba a comprarlas como una inversión (¿les suena familiar? ¿a que sí?), endeudaban con un banco, el cual, a su vez, se endeudaba también con otros bancos. Gran parte de la población se endeudó a corto plazo para una inversión a largo. Como no podía ser de otra forma, el mercado inmobiliario irlandés hizo ¡BOOOOOM! a finales de 2007.

Los bancos irlandeses inundaron de dinero, el mercado creando una situación de “riqueza” que tenía los pies de barro. Al estallar la crisis el gobierno irlandés tuvo que empezar a inyectar dinero en la banca adquiriendo sus activos tóxicos y nacionalizando algunos bancos. Aún así, se ha encontrado, al final, en la imposibilidad de rescatar un sistema financiero que tiene un tamaño diez veces superior al de su PIB.

Encima, el Estado irlandés se embarcó en megaproyectos arquitectónicos y urbanísticos gracias a que el dinero le caía en las manos casi por castigo: autopistas, puentes, aeropuertos y rascacielos como la Torre Elysian de Cork, o la Torre Riverpoint de Limerick. Y eso que la crisis ha obligado a cancelar proyectos como la red de metro de Dublín o la Torre U2, un super rascacielos en el centro de Dublín.

En lugar de aplicar una rígida y estricta disciplina monetarista (sí, sí, el demonizado monetarismo), como Thatcher en los 80, los irlandeses se lanzaron a generar una marea de dinero fácil. Ahora, al igual que aquí habrá que gastar menos en copas, allí correrán menos pintas de Guinness.

¿Qué culpa tiene, pues, Thatcher, como parece que ahora va a ser la culpable, de lo ocurrido en Irlanda?

Todo lo contrario, los irlandeses no hicieron caso a la Dama (y así les ha ido):

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Responses

  1. ¡Eso sin hablar del enchufismo “cosa nostra” en la República de la IRA! Ups, perdón, quise decir, Irlanda.

  2. jejeje

    De historia de Irlanda creo que sabe un rato.

    Como en otras cosas, en España tenemos bastante poca perspectiva y nos basamos en no pocos tópicos a la hora de formarnos una idea sobre muchas cosas. Una de ellas es el conflicto de Irlanda del Norte. Parece que existe una tendencia natural a simpatizar automáticamente con la República de Irlanda y la comunidad católica norirlandesa. Desde ámbitos radicales poco recomendables, ligados a la izquierda más radical y separatista vasca, por ejemplo, es indudable (no todos los católicos irlandeses han apoyado el terrorismo del IRA, por supuesto, no digo eso, y quede dicho, es más, ni siquiera la mayoría, pero he de reconocer que me pone los pelos de punta ver a abertzales o ultras radicales pro-etarras en los campos de fútbol del País Vasco portando banderas de la República de Irlanda).

    No sé si por esa natural tendencia que tenemos en este país a pensar que el, en apariencia, menos fuerte automáticamente tiene la razón (es lo que ocurre con el conflicto entre Israel y los palestinos, sin ir más lejos). Tampoco sé si es por una cierta empatía católica con los irlandeses, cuando la realidad es que, ahora mismo, España ni es católica, ni cristiana, ni es nada, no es ni fu ni fa, ni chicha ni limoná, España no cree en casi nada actualmente y cada vez menos.

    El caso es que existiría una percepción generalizada de que la población protestante del Ulster serían una especie de invasores que habrían colonizado a la fuerza, hace siglos, con apoyo de la poderosa Inglaterra, esas tierras imponiendo su dominio injustamente a los irlandeses católicos, legítimos dueños de la misma.

    Estoy bastante de acuerdo con lo que han estado comentando en su blog sobre los irlandeses, italianos y griegos y su carácter “ethnic”, allí donde se asientan. Los ingleses, los franceses y los españoles no hacemos eso allí adonde vamos.

  3. “Estoy bastante de acuerdo con lo que han estado comentando en su blog sobre los irlandeses, italianos y griegos y su carácter “ethnic”, allí donde se asientan. Los ingleses, los franceses y los españoles no hacemos eso allí adonde vamos.”

    No: nosotros formamos colonias. 😉 Es distinto jeje pero efectivamente.

    De acuerdo con su análisis también: pero, también tiene que ver con la tradicional enemistad en la historia entre España y los intereses ingleses, lo cual ha contribuido a odiar a Inglaterra.

  4. Pues puede ser cierto que el odio a Inglaterra es una parte importante de eso. Por ejemplo, con la presbiteriana Escocia también hay cierta empatía, me parece, y en ese caso el catolicismo no tiene nada que ver. Lo que cae mal es “lo inglés”.


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