Posteado por: Javier | noviembre 30, 2010

Último día de noviembre: recordando la “Conspiración de la pólvora”

No quiero que se me olvide, hoy último día de este mes (es increíble, ya tenemos encima las navidades y el fin de año), recordar cómo fue abortada, un mes de noviembre de 1605, la conocida como “Conspiración de la pólvora”, la cual terminó con la ejecución de Guy Fawkes.

Fawkes, fue un conspirador inglés, católico y terrorista anarquista en potencia, perteneciente a un grupo del Restauracionismo Católico en Inglaterra, que planificó la conocida como “Conspiración de la pólvora”, con el objetivo de hacer volar el Parlamento y asesinar al Rey Jacobo I, sus familiares y al resto de los miembros de la Cámara de los Lores mediante explosivos situados en la base del edificio, y que Fawkes debía hacer explotar cuando los parlamentarios estuviesen reunidos. Entre sus planes también estaba secuestrar a los infantes reales, no presentes en el Parlamento, e incitar una rebelión en las “Tierras Medias”inglesas.

Fawkes aprovechó la experiencia adquirida en Flandes luchando en favor de la causa de Felipe II. El objetivo era instaurar en Inglaterra un régimen unido de nuevo estrechamente al Papa de Roma. Para ello, los trece conspiradores alquilaron una dependencia en los sótanos del Parlamento, donde poco a poco fueron almacenando 36 barriles de pólvora, aguardando a que el rey abriese oficialmente las puertas del Parlamento a principios de octubre de 1605 para hacerlos estallar, aunque una epidemia de peste en Londres obligó a aplazar la intentona hasta el 5 de noviembre.

El complot fue desbaratado de una forma casi milagrosa. El 26 de octubre de 1605 Lord Monteagle, un noble católico, cuñado de Francis Tresham, uno de los conspiradores, recibió una carta anónima advirtiéndole que se mantuviera alejado del Parlamento ese día, el 5 de noviembre. Monteagle mostró la carta al rey Jacobo, quien ordenó que se condujera la búsqueda en las bodegas debajo del parlamento, a tempranas horas del 5 de noviembre. Fawkes fue descubierto saliendo de la bodega que habían alquilado y fue arrestado. Dentro de la bodega se encontraron barriles de pólvora debajo de leña y carbón. El 31 de enero de 1606 fue llevado a juicio, donde fue hallado culpable, y ejecutado ese mismo día, como Dios manda, en el Old Palace Yard, en Westminster.

Una exposición muy buena de los hechos la hizo Adán, un comentarista, en una entrada de septiembre:

En las primeras horas del día 5 de noviembre de 1605, la víspera de la solemne Apertura de la Segunda Sesión del Primer Parlamento del reinado de Jacobo I, un soldado llamado Guy Fawkes (que luchó junto a los tercios españoles en Flandes para combatir la religión protestante de los Paises Bajos, y firmaba como Guido Fawkes, nombre españolizado que adoptó), fue descubierto en los sótanos del Palacio de Westminster con un reloj de bolsillo, una linterna y fósforos, no lejos de una pila de leña y dos decenas de barriles de pólvora con los que pretendía hacer volar por los aires el Palacio al día siguiente, provocando la muerte, como el propio Rey señaló, “no sólo… de mi persona, o de mi esposa y posteridad (…), sino de todo el cuerpo del Estado”. Una teoría, mantenida por algunos historiadores, es que el Complot de la Pólvora fue hábilmente urdido por Robert Cecil (principal consejero del nuevo rey y ministro destacado de la reina Isabel I), o que al menos tuvo conocimiento previo de ella y la permitió desarrollarse, sólo para “descubrirla” y abortarla en el último momento. Esta teoría concluye que el plan de Robert Cecil era crear un sentimiento de unidad nacional que permitiera que el Parlamento concediera al Rey las sumas de dinero que le pedía. Si esta teoría fuera correcta, Guy Fawkes y sus colegas habrían sido meros peones en un juego mucho mayor.

El presunto plan de estos extremistas católicos, conducidos por Robert Catesby, era sustituir a Jacobo por su hija Isabel, a la cual esperaban poder convertir al catolicismo romano. Con el apoyo regio y la vuelta a la obediencia a Roma, toda Inglaterra podría ser recatolizada. El descubrimiento de la “Conspiración de la Pólvora”, como fue rápidamente conocida, provocó un sentimiento popular que Robert Cecil (Conde de Salisbury) explotó para obtener del Parlamento unos subsidios mucho mayores de los que había recibido la reina Isabel I.

Ese día (5 de noviembre) Guy Fawkes fue arrestado por ser parte de un complot para volar el parlamento de Inglaterra como reacción a la discriminación contra los católicos ingleses. Cuando el plan fue descubierto y Fawkes apresado, los habitantes de Londres fueron animados a celebrar la salvación de su Rey con hogueras, algo que tiempo después se convirtió en una celebración anual en la que se queman figuras con la efigie de Fawkes (figura simpática y popular), que se convirtió en un mito con tantos admiradores como detractores. Arrestado el 5 de noviembre de 1605, declaró que quería volar el Parlamento para acabar con las persecuciones religiosas. Se negó a denunciar a sus cómplices. Fue encarcelado en la Torre de Londres y torturado hasta que finalmente el día 7 de noviembre dio los nombres de los otros 13 cómplices que actuaron con él en este “complot de la pólvora”. Fue condenado a morir en la hoguera, colgado y descuartizado. A los otros 13 cómplices también los arrestaron y los ejecutaron o fueron asesinados.

Desde entonces, el 5 de noviembre, se rememora en Inglaterra la “Noche de Guy Fawkes” (Bonfire night, La noche de las hogueras) donde se simula que se quema en la hoguera a Guy Fawkes.

Surgió una canción popular para que nadie se olvidara de esa crónica histórica: ” Remember, remember, the fifth of november, The Gunpowder Plot, treason and plot, I know of no reason why the gunpowder treason should ever be forgot”. (recuerda, recuerda, el cinco de noviembre, La Conjura de la Pólvora, traición y complot, yo sé que no hay razón por la que la traición de la pólvora deba ser olvidada).

El “Complot de la pólvora” llevó al Rey a reconsiderar su política de relativa tolerancia hacia los católicos, en mayo de 1606, el Parlamento aprobó un acta que requería a todos los súbditos británicos un Juramento de Obediencia, incorporando la negación expresa de la autoridad del Papa sobre el monarca inglés. En la práctica, Jacobo demostró ser indulgente, y toleró el catolicismo y el cripto-catolicismo incluso en la Corte. Fue conocido históricamente como “el bobo más sabio de la cristiandad”. El logro más importante fue la autorización a una traducción oficial de la Biblia, que vino a ser conocida como la versión del rey Jacobo (King James’ version), completada en el año 1610 y considerada una obra maestra de la prosa jacobina“.

El hecho es recordado, de forma bastante idealizada, por la película de 2005 ”V de vendetta”, dirigida por James McTeigue, con un guión de los hermanos Wachowski (los directores de la saga de “Matrix”), basado en la novela gráfica de Alan Moore, se las trae desde el principio. Comienza recordando la ejecución de Guy Fawkes, con estas frases: “No comprendo ninguna razón por la cual la traición de la pólvora deba ser olvidada […] Nos han enseñado a recordar a la idea, no al hombre. Porque el hombre puede fallar. Pero la idea puede cambiar el mundo 400 años después”. Toda una declaración de intenciones.

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De la película, lamentable, ya hablé en verano pero no tengo inconveniente en volver a traer a colación la entrada.

A partir de ahí, de la escena de la muerte de Fawkes, en una estructura circular, la película intenta trazar un paralelismo entre dicha conspiración y lo que sería una nueva, en un futuro más o menos próximo, en una Inglaterra que ha caído bajo el control de un régimen fascista totalitario, gobernado por el partido único Fuego Nórdico, dirigido por el líder Adam Sutler (interpretado, por cierto, por John Hurt), tras tomar el poder veinte años atrás, después de organizar una serie de atentados con armas bacteriológicas para obtener el poder mediante la generación del miedo en la población. Se narra como un misterioso personaje enmascarado, conocido por el pseudónimo de “V”, planea y ejecuta el asesinato, uno a uno, de los más importantes cargos y funcionarios del régimen como venganza a su internamiento, años atrás, en un horrendo campo de prisioneros. Su plan final es volar el Parlamento, lo que intentó de forma frustrada Guy Fakwes, el 5 de noviembre, aniversario de la “Conspiración de la pólvora”, así como el Big Ben. Para ello, decide valerse de un tren cargado de explosivos que pasará bajo el Palacio de Westminster a través de la red del metro de Londres.

La película, sin meterme en muchos más detalles del argumento para quien no la haya visto, es absurda en muchos aspectos y nada original. Como mucho, se salva que no está mal realizada y visualmente tiene cierto interés, con su estética bastante cercana al comic, pero una distopía en una Inglaterra del futuro gobernada por un régimen totalitario es algo ya visto, machacado y remachacado hasta la saciedad (quien haya leído “1984” de George Orwell se la puede ahorrar). Lo que inquieta de verdad es el efecto que pudiera tener de que las audiencias que acudieran a las salas de cine salieran aplaudiendo a un terrorista que logra hacer volar en mil pedazos el Big Ben, mediante explosivos transportados en el sistema del suburbano londinense. Sí que es cierto, que la voladura que cierra la película no causa víctimas mortales (como sí las buscaba, y a montones, el atentado que preparaba Guy Fawkes) pero no deja de ser terrorismo puro y duro.

El estreno de “V de Vendetta”, en principio, estaba previsto para noviembre de 2005, pero decidió posponerse hasta marzo de 2006 (en España la vimos al mes siguiente), por la cercanía con los atentados islamistas del mes de julio, en Londres. Los asesores marketineros debieron pensar que la exaltación del terrorismo era demasiado fuerte para el estómago, de muy mal gusto, solo cuatro meses después de la pesadilla vivida en la capital británica. Pero, ¿qué momento es bueno?

Se puede alegar que el protagonista, V, lucha, mediante sus acciones, frente a un régimen fascista. ¿Y? ¿Está justificado el terrorismo, esa nihilista forma de lucha basada en la búsqueda de la causación indiscriminada de un número incierto de víctimas, la propaganda por el hecho, en ese caso? Ya en la vida real, ¿elevamos a los altares, pues, a Luis Posada Carriles y Orlando Bosch por luchar contra el régimen de Fidel Castro? ¿dejan, acaso, de deber ser considerados como terroristas solo por pretender, mediante esas acciones, luchar contra un régimen totalitario como el comunista de los tiranosaurios cubanos?

La película, por mucho que más de uno intentara, en el momento de su estreno, arrimar el ascua a su sardina “liberal”, por eso del apasionamiento y el cierto morbillo que causa en ciertos sectores liberales, aceptemos “liberal” aunque sea entre comillas, cualquier forma de oposición al poder estatal, la ideología que subyace tanto en el libro original como en la película no es liberal sino anarquista. Cómo no, el terrorismo entra dentro de los métodos legítimos de este anarquismo, que no es más que un marxismo invertido, llegar al mismo puerto que este último, solo que suprimiendo la etapa transitoria de dictadura del proletariado que postulan los marxistas ortodoxos. El tipo de régimen contra el que combata V es algo secundario. El propio autor de la obra original, Alan Moore, no es más que un anarquista clásico (fíjense en él), para nada un liberal.

La propia concepción del argumento de “V de Vendetta”, como novela gráfica, parte del antithatcherismo furibundo de Moore. Publicada a mediados de los años 80 y ambientada en 1997, tras una guerra nuclear entre EEUU y la URSS, con un Reino Unido que ha sido neutral en esa contienda. Moore llegó a imaginarse ese futuro después de elucubrar que, tras la, para él, por supuesto, nefasta gestión de Thatcher y del Partido Conservador al frente del Gobierno, el Partido Laborista ganaría las elecciones futuras sin discusión alguna, se alzaría al poder, retiraría las armas nucleares estadounidenses del territorio inglés, y así evitaría que el Reino Unido se involucrara en una guerra nuclear. Y otra cosa más: el partido único Fuego Nórdico no es más que… el Partido Conservador camuflado bajo otro nombre y reconvertido en fascista. ¡El Partido Conservador! ¡Que planto cara en Europa a los nazis en la II Guerra Mundial!

No solo eso es paranóico el que la derecha anglosajona devenga en fascista, sino que es más… prohibe el Corán, uno de cuyos únicos ejemplares es conservado… por un homosexual. Los amigos de lo multiculti, extasiados como es lógico. La película tiene más manipulación que metraje, y eso que es larga. Pero muy apta para cretinos que salen de una sala de cine tras ponerse hasta arriba de palomitas y refrescos creyéndose que han descubierto la enésima conspiración judeo-masónico-capitalista-fundamentalista-cristiana (porque los cristianos, esos sí, son fundamentalistas, racistas, violentos, machistas y todos los “istas” que se les ocurra) que mueve, en la sombra, los hilos de este mundo. Pasa como con los espectadores del “Código da Vinci”. Aunque la película vaya contra una institución repugnante como el Opus Dei, suelta tal cantidad de tonterías pseudo-históricas sobre los orígenes del cristianismo que luego te llegan enteradillos de tres al cuarto que dicen poder “refutar” el Evangelio en base a lo que han visto en esa soberana memez de película.

El protagonista ideado por Moore, muy dulcificado en la película, eso sí, no es ninguna especie de “superhéroe” defensor de la libertad, sino un terrorista anarquista mesiánico enloquecido. No confundamos los términos. El terrorismo es terrorismo y sus ejecutores no son más que vulgares terroristas, se ejerza contra quien se ejerza.

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Responses

  1. Pues yo opino que igual de exagerado es defender que el protagonista de la película es un liberal o un anarquista.

    Todo en la película está insinuado y, si quieres, enmascarado en discursos que bien pueden entenderse en un sentido o en el contrario.

    Y la trama es la típica de las novelas caballerescas y de aventuras ( Robin Hood, … ), en las que siempre hay un asalto final al castillo y el triunfo de las fuerzas rebeldes sobre los gobiernos tiranos.

    De hecho, siempre se tiene que recurrir a relatar la biografía, el pensamiento y las opiniones políticas expresadas por el autor para intentar explicar la presunta ideología interna de la cinta.

    Lo que sí contemplo es una especial picazón en vosotros los protestantes con este personaje y lo achaco a ese actual acercamiento de los anglicanos a la Iglesia Católica.

  2. Perdone Javier: es que he tenido fuerte dolores de cabeza pero ya, gracias a Dios, estoy más que recuperado.

    En los EEUU, antes de la independencia, este día se conocía como “Pope Day” — “el día del Papa”. Tras la independencia, tengo entendido que George Washington dijo que era repugnante y ofensivo a los católicos (no sé si esto es cierto, Y LO DUDO MUCHO pero eso dicen los papistas hoy en día en EEUU y por eso no se celebra en USA).

    Más bien pienso que el nuevo gobierno de EEUU quiso separarse por completo de tradiciones británicas en esos momentos para forjar una nueva identidad.

    De acuerdo con lo que dice de la película y de la chusma ilustrada.

  3. Su intento de tergiversar la historia (al decir que Guy Fawkes era anarquista cuando era un estatista católico) y su defensa de los tiranos (al criticar a los que luchan contra ellos) solo provocan arcadas.

    Sic semper tyrannis

  4. Francisco:

    Pero, vamos a ver, ¿dónde defiendo yo a los tiranos? ¿Volar un avión con decenas de pasajeros es combatir contra los tiranos?

    Sobre Guy Fawkes, ya lo dije en su momento. No digo que Fawkes se definiera como un anarquista ni que desarrollara teorías anarquistas, pero su método, lo que quería ejecutar, el terrorismo, sí ha sido un proceder, no de todos, pero sí de algunos anarquistas a lo largo de la historia, aparte de que su objetivo era sumir Inglaterra en el caos, descabezando la Casa Real y fulminando el Parlamento, quería crear una situación de anarquía en el país (aunque solo fuera un paso previo a reinstaurar el orden bajo la Iglesia Católica).

  5. Alfredo:

    Posiblemente fue así, en EEUU, justo tras la independencia, los católicos eran muy minoritarios. Seguramente, se buscó el desligarse de las festividades inglesas.

    Moly:

    Es cierto que en la película está mucho más diluido que, al parecer, en el comic, pero, de tapadillo, posiblemente es la mayor apología del terrorismo nihilista realizada en toda la historia del cine.

    La Iglesia Anglicana, aunque adoptó posturas reformadas en el siglo XVII no nació por un cisma teológico con la de Roma, sino por el deseo de Enrique VIII de ser él la cabeza de la iglesia en Inglaterra, y actualmente no es más que una especie de “vía media” ecuménica.

    En todo caso, el anglicano más conocido que haya vuelto al catolicismo fue John Henry Newman y no hay más que ver lo que escribía: “Se nos dice de varias maneras en Eusebio (V. Const III, 1, IV, 23 etc), que Constantino, a fin de recomendar la nueva religión a los paganos, transfirió a la misma los ornamentos externos a los que aquellos habían estado acostumbrados por su parte. No es necesario entrar en un tema con el que la diligencia de los escritores protestantes nos ha familiarizado a la mayoría de nosotros. El uso de templos, especialmente los dedicados a santos concretos, y adornados en ocasiones con ramas de árboles; el incienso; las lámparas y velas; las ofrendas votivas al curarse de una enfermedad; el agua bendita; los asilos; los días y épocas sagrados; el uso de calendarios, las procesiones, las bendiciones de los campos; las vestiduras sacerdotales, la tonsura, el anillo matrimonial, el volverse hacia Oriente, las imágenes en una fecha posterior, quizá el cántico eclesiástico, y el Kirie Eleison, son todos de origen pagano, y santificados por su adopción en la Iglesia”.

    ¡Reconocía que la Iglesia Católica había adoptado los ceremoniales paganos y decía que, con ello, estos habían sido “santificados”!

  6. Francisco: ¿nos podría decir quiénes son los “tiranos”? ¿El Parlamento elegido por los ciudadanos libres es “el tirano”? ¡Eso sí que es un nuevo concepto tergiversado!

    Díganos aquí quiénes eran los tiranos, uno por uno, y entonces podemos hablar de arcadas. Detestamos a todos los tiranos, pero en este caso, estamos hablando de un gran terrorista, un criminal, un conspirador, un violento, un sedicioso y un Bin Laden inglés. Francamente, no sé al resto de los señores, pero a mí los criminales sí que me producen arcadas, sobre todo los que destruyen la democracia.

    Posada Carriles era un terrorista también y debe ser procesado por un crimen internacional: si se demuestra que Carriles pudo casi matar a civiles inocentes, por muy malos que sean sus dirigentes (¡¡no sé qué culpa tendrían los civiles en el avión de lo que hacía Castro!!) debe ser enjuiciado, posteriormente condenado, y finalmente colocado en la silla eléctrica, junto con el resto de terroristas condenados de cualquier tipo, color, tamaño o ideología. Esa es la postura del ciudadano libre y decente y lo demás son milongas y cuentos chinos. Más Hamilton, más Thatcher, más Reagan, menos Rothbard.

  7. Alfredo:

    Mi comentario se divide en dos partes. En una expongo que Guy Fawkes no tiene nada que ver con el anarquismo. En la otra hablo de la lucha contra la tiranía, refiriéndome a la película, en la que Inglaterra está bajo un gobierno fascista.

  8. Javier:

    – Usted critica que en la película se luche contra el gobierno fascista. Pongamos un ejemplo real, imaginemos que soy un norcoreano. ¿Me está diciendo que no puedo pegarle un tiro o ponerle una bomba a Kim Jong-il? ¿Qué pretende que me siente a esperar a que se atragante o a que EE.UU. decida invadirnos?

    – Al negar que Guy Fawkes tuviera planteamientos teóricos anarquistas está poniendo en evidencia su visión corta de miras y su demagogia. Según su exposición, parece que Guy Fawkes era una alegre inglés que un día decidió volar el parlamento para crear el caos. Pero no es así, Guy Fawkes formaba parte de una conspiración para derrocar a un rey protestante y poner en su lugar a uno católico. En ningún momento planteaba una sociedad basada en el orden espontáneo y la asociación voluntaria. Es como si analizamos la invasión de Iraq y nos centramos solo en que Bush mandó invadir y derrocar un gobierno. ¿Acaso es Bush un anarquista? No, Bush mandó invaidr Iraq para derrocar a un dictador y poner en su lugar una democracia.

  9. Francisco: ok, gracias por aclararlo. En cuanto a su pregunta, creo que ha sido contestada hace tiempo cuando hablé sobre cuando matar a un tirano en mi bitácora. No es que no sea siempre ilícito: es que en el ejemplo de Carriles, ¿ponerle una bomba a pasajeros es ponérsela a Castro?

  10. Un punto importante de esta película y de otras es ese regusto del anglosajón por imaginar el aspecto que tendría una dictadura en Inglaterra o EE.UU., y que enlaza también con esa curiosidad morbosa por un mundo post apocalíptico.

    En otros países no tenemos esa curiosidad intelectual por tener aún muy presentes los recuerdos de nuestras dictaduras pasadas y también de las hambrunas y necesidades que padecieron nuestros abuelos y bisabuelos.

    En cuanto a lo del “Código da Vinci” su merito ha sido el reunir y hacer participe al gran público de toda una serie de mitos y leyendas ya muy conocidas por todo aficionado a las novelas templarias y de conspiraciones masónicas.

    Luego, como muchas otras novelas, comete infinidad de errores de documentación y localización.

    Por ejemplo, la imagen que da del Opus es la propia de alguien muy alejado de la Iglesia Católica y hace recordar a la que se tenía hace siglos de los jesuitas y a esa confusión para el que es ajeno al catolicismo con el concepto “militar”.

    Sí, desde el lado católico, vuestro “fanatismo” a la hora de denunciar nuestra obediencia al Papa, nuestro respeto de la tradición o nuestra devoción ( no digo adoración ) por ciertas representaciones y ritos, lo vemos también “algo idólatra, con perdón”.

  11. […]  https://lavozliberal.wordpress.com/2010/11/30/ultimo-dia-de-noviembre-recordando-la-conspiracion-de-l… […]


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