Posteado por: Javier | diciembre 5, 2010

En defensa de Israel… pero no del sionismo cristiano (I)

Del “cristianismo sionista” y su influencia en la política norteamericana, que hace palidecer a la del conocido como “lobby judío”, de eso hablare mañana, ahora, esta primera parte, solo versa de política y geoestratégia.

Un error absoluto, dejar claro, no obstante, este sionismo cristiano, que debe ser rechazado por cualquier cristiano de convicciones bíblicas, pues es una desvirtuación total del Evangelio.

Eso sí, por supuesto, el Estado de Israel es el único país democrático de Oriente Medio, además de una nación necesaria para Occidente en la zona. Realmente, es una nación occidental enclavada en Oriente Medio. Los judíos, pese a que el judaísmo es una religión falsa, están más cerca del protestantismo bíblico incluso que otras confesiones de las denominadas también “cristianas”. Además, la economía hebrea bíblica es muy capitalista, no es de extrañar que, habitualmente y en muchos países, quiénes más éxito en los negocios y prosperidad han alcanzado han sido protestantes y judíos.

Sobre el “sionismo cristiano” hablaré mañana, pero evidentemente el apoyo a Israel debe ser político. Déjense de dispensacionalismos y de “planes de Dios para los judíos”. De entre los judíos, serán salvos los que acepten al Señor Jesucristo como el Salvador, igual que cualquier miserable pecador humano, pero, mientras, en esta vida terrenal, son unos buenos aliados en defensa de la libertad y frente a totalitarismos.

Con Israel ocurre algo muy sencillo: una idea que es comúnmente aceptada en todo el mundo, sin embargo, no parece aplicable en Oriente Medio y en relación al conflicto árabe-israelí: LAS DERROTAS, CUANDO TÚ ERES EL AGRESOR, NO SALEN GRATIS.

Israel es el único país del mundo que ha devuelto territorios conquistados en un enfrentamiento bélico, como en el caso del Sinaí con Egipto. La mayoría de fronteras europeas se definieron después de guerras en las que el perdedor sufrió siempre detrimentos territoriales. ¿Alguien piensa seriamente que, por ejemplo, Polonia debe entregar a Alemania el territorio perdido por ésta tras la derrota en la II Guerra Mundial? ¿O que Rusia debe devolverle el enclave de Kaliningrado? Israel fue atacado conjuntamente por varias naciones árabes en 1949, así como en 1967 (Guerra de los Seis Días) y 1973 (Guerra del Yom Kippur), con intenciones claramente exterminatorias. Todas las intentonas fracasaron y, no obstante, desde las dictaduras árabes que rodean al país hebreo y desde parte de la comunidad internacional se sigue insistiendo en que, tras romper la baraja y no tener éxito en esta tramposa maniobra, se puede volver a pedir que se repartan las cartas.

Pese a las testarudas afirmaciones de que los árabes luchan contra “la ocupación”, en realidad siempre lucharon contra la existencia misma de Israel. La verdadera “nakba”  o “catástrofe” (como llaman a la creación del Estado de Israel) de los árabes ha sido haberse concentrado en la destrucción del ajeno, y no en la construcción de su propia sociedad.

Para los regímenes totalitarios árabes, la cuestión de los refugiados palestinos no ha sido más que una forma de obtener carne de cañón para cultivar el odio a Israel entre sus poblaciones. No hace falta ni abundar mucho, todos lo conocemos, en el efecto propagandístico que consiguen en Occidente.

Es bueno recordar que, en algunos países árabes, la inmigración palestina está totalmente prohibida. En otros, los campos de refugiados han verdaderas cárceles sostenidas con la millonaria dádiva internacional, dentro de los ricos estados árabes, para mantener encerrados a los “hermanos” de Palestina y usarlos como peones políticos.

Aparte de las dictaduras islámicas, los principales responsables del infortunio de los palestinos son sus propios líderes, quienes prefieren utilizar los millones de dólares entregados por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel (rara vez los países árabes ayudaron a los palestinos económicamente) en armamento para cometer atentados, pero no en comida ni edificación ni educación ni en nada que pueda ayudar a la población a mejorar las condiciones de vida.

Algunos medios de comunicación occidentales endosan gustosamente las farsas lanzadas desde algunos de los regímenes islamistas (y petroleros) más abyectos con el fin de difamar y criminalizar a Israel y los judíos. Los “Protocolos de los Sabios de Sión”, son lectura de cabecera en esos bárbaros países. ¿Protocolos de los Sabios de Sión? Más bien, hablemos de Protocolos de los Sabios del Petróleo. Si fuera cierto este “control de los judíos” sobre las finanzas y medios de comunicación de todo el mundo, que sostienen como teoría esas tiranías, seguramente no asistiríamos a estas descaradas manipulaciones, como la de la “Flotilla de la Libertad”, hace pocos meses.

En Occidente, quienes consideran como absolutamente desproporcionadas las reacciones de Israel frente a agresiones como las de Hamás con cohetes sobre las localidades limítrofes con la Franja de Gaza, y que dieron lugar a la “Operación Plomo Fundido”, entre diciembre de 2008 y enero de 2009, olvidan siempre un detalle: Hamás no es un movimiento de “liberación palestino”.

Nada más lejos de las intenciones de Hamás. Esta organización criminal no es más que el agente del fundamentalismo islámico en la zona, el mandatario obediente de Irán y de las corruptas petromonarquías del Golfo, un peón más en el objetivo del islamismo más radical de borrar Israel del mapa. El régimen de los ayatolás aporta anualmente 30 millones de dólares a la causa de Hamás, Kuwait donó gustosamente 90 millones en 1990, antes de que, tras la invasión iraquí del emirato petrolero, los grupos terroristas palestinos se posicionaran a favor de la invasión y de la dictadura de Saddam Hussein.

El destino o la suerte del pueblo palestino importa bien poco a los líderes de Hamás puesto que su objetivo no es la creación de un Estado Palestino (la cual no se menciona ni en su Acta fundacional ni en un único párrafo de su literatura), sino la destrucción de Israel. Hamás es un enano comparado con una de las maquinarias bélicas más poderosas del planeta, nunca destruirá el Estado de Israel, correcto. Pero tan cierto como esto es lo dicho anteriormente: es solamente un peón más, un elemento más de hostigamiento al “pequeño Satán”, al Estado hebreo, dentro de la estrategia global del terrorismo islamista no sólo contra Israel sino contra todo Occidente.

Toda pérdida de vidas humanas es triste, menos las de terroristas, por supuesto. Israel debe poner todo el cuidado en evitar al máximo víctimas civiles pues es el representante de la civilización en la zona frente a la barbarie de Hamás, pero no hay que olvidar que a estos abyectos criminales no importan las vidas palestinas que puedan perderse en el camino de sus delirios. Hamás conoce un único camino: la muerte. Es incapaz de ingeniar nada positivo para el pueblo al que dice representar puesto que lo único que enseña a amar a los niños y adolescentes palestinos es la muerte, en forma de planificación de atentados como islamikazes suicidas. La valla de separación entre Cisjordania y el territorio israelí ha evitado más atentados sangrientos.

En el norte, Israel se enfrenta a la amenaza persistente del grupo terrorista islamolibanés de obediencia iraní Hezbolá, autores del atentado de 1983, en Beirut, que costó la vida a 241 marines estadounidenses. Más al oriente, la ya conocida del programa nuclear de los sátrapas ayatolás iraníes: una amenaza para Israel y para nosotros.

Mañana continúo, hablando un poco del sionismo cristiano y sus errores herejes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: