Posteado por: Javier | enero 1, 2011

Recuerdo del año que se ha ido: el “duelo” con “Cliente X”

El año que ya es historia, el 2010, ha sido particularmente intenso y recuerdos quedarán muchos otros.

Bastante satisfecho me ha dejado el acuerdo alcanzado con la izquierda democrática y moderada para condenar el franquismo como un régimen totalitario y antiliberal, así como para desvincular a la derecha clásica de toda clase de fascismos. Pero, aparte de esto, uno concreto que voy a traer arroja bastante luz sobre los confusionismos existentes actualmente en el liberalismo en España.

Que hay demasiado Estado (sobre todo “del Bienestar”), una pasión desaforada por regular todo y que la libertad individual empieza en la económica (aunque ésta, necesariamente, no garantice la primera) eso es algo en lo que, a grandes rasgos, coincidimos todos. Hoy mismo, 1 de enero de 2011, lo vemos con la entrada en vigor de la liberticida “Ley anti-tabaco”.

Pero, ¿nos lleva eso a que debe ser, en concreto, la regulación de la prostitución y la legalización del tráfico de drogas un caballo de batalla para los liberales? Verdaderamente, ¿los liberales clásicos de los siglos XVIII y XIX defenderían esto, la existencia de un supuesto derecho a ejercer ambas actividades, o, como mínimo, lo tendrían como una prioridad? O, en el siglo XX, ¿Theodore Roosevelt, Ronald Reagan o Margaret Thatcher (o, incluso, Barry Goldwater)?

Todo empieza por un comentario bastante largo y elaborado, que recibí a finales de agosto, de un lector que se hacía llamar Cliente X, en el que explica su visión de la prostitución. Los motivos a favor de su regulación los conocía ya todos con anterioridad, puesto que, actualmente, la postura favorable está muy en boga y es casi mayoritaria en prácticamente todas las blogosferas liberales. En España, desde luego, aunque no solo en nuestro país. Aquí vemos y hemos asistido en los últimos años a la defensa de la legalización de la prostitución infantil, del “derecho” al suicidio, del canibalismo y el tráfico de carne humana, del contrabando o la evasión de impuestos, del derecho consuetudinario somalí o el tráfico de órganos, todo ello en nombre del liberalismo. Como defenderse, incluso se ha defendido hasta la prohibición del ejercicio de toda una confesión religiosa, sin que nadie se escandalice lo más mínimo por ello, pues ya se sabe: “Pon un crucifijo en tu blog”… y di todas las barbaridades que quieras. Incluso un topo, parece ser, se coló en el corazón mismo del liberalismo institucional español, como una broma-experimento en la que defendía todo tipo de ideas extremistas, muy similares a estas, bajo la afirmación, eso sí, de ser “católico practicante”, la que mayor inmunidad da en España a la hora de sostener lo que sea sin problemas, y, alguna más como la legitimidad de la esclavitud por deudas, sin que fuera puesto en duda su “liberalismo”. De modo que está claro que se puede decir hasta que la defensa del intercambio sexual libre y consentido entre adultos como una actividad mercantil más y regulada, con posibilidad de exigir del Estado protección para la misma como si fuera un derecho, no es lo peor ni lo más extravagante que se ve hoy día.

Pero, aún así, lo he leído con atención puesto que, por mi parte, al igual que aquí dejo abiertos los comentarios a cualquiera sin moderación previa, incluso si lo que quieren hacer es insultarme (lo único que no toleraré nunca es apología del terrorismo), siempre estoy dispuesto a escuchar cualquier opinión y, por supuesto, estoy a favor de la libre expresión total, incluso aunque fuera para defender cosas deleznables, extremistas o totalitarias. Para mí, las dos libertades primordiales son la ideológica y de expresión, así como la confesional, siempre que esta no atente contra la vida o propiedades de otros, puesto que limitarlas es la mejor forma de atenazar a una persona.

Así que traigo aquí todas las respuestas a su escrito.

“Hola Javier, saludos liberales. Soy un amigo de Marien que quiere aportar su punto de vista tanto desde la perspectiva práctica como cliente (y profundo conocedor del tema) como la teórica de liberal. Si te interesa tengo un blog en el que escribo sobre prostitución siguiendo este doble enfoque.

En primer lugar he de corregirte, ese texto de las diez razones para no legalizar la prostitución es obra de Janice G.Raymond, conocida feminista COLECTIVISTA estadounidense. Data de Marzo del 2003, no tengo problema en comentarlo en mi blog, como ya he hecho con otros textos abolicionistas. Pero voy a centrarme en responder a lo que tú has escrito.

El abolicionismo lo que pretende es imponer su visión particular de las cosas a toda la sociedad. Eso es TOTALITARISMO. Consideran que la prostitución es, per se, y bajo cualquier circunstancia, una forma de degradación y humillación, que necesariamente es indigna y que nadie puede elegir dedicarse a ella voluntariamente.

En cambio los regulacionistas son quienes entienden que ésta actividad debe ser considerada como cualquier otra, que su carácter sexual no la hace forzosamente más nociva, y que se debe respetar la libertad de las partes para llegar a un acuerdo. Hago esta distinción porque en tu entrada le has dado la vuelta a los términos.

Cuando se argumenta que la prostitución es antiquísima no es tanto para revestirla de una especie de legitimidad histórica, sino para mostrar que es un hecho social persistente, que se ha dado en todas las épocas y todas las sociedades, porque EXISTE UNA DEMANDA REAL. Es decir, la SOCIEDAD CIVIL lo requiere, como liberales tendremos que respetar las opciones personales en vez de tratar de implantar medidas dirigistas de ingeniería social. Pones el ejemplo de las drogas, de hecho dedicas a este tema tu última entrada, pues a mí como a tantos otros liberales me parece que se hace muy mal en prohibirlas. Efectivamente, Friedman era partidario de legalizar las drogas, y también la prostitución. Obviamente como liberales pensamos con nuestras cabecitas, no porque lo dijese una personalidad como él hemos de aceptarlo sin más, sin embargo es una muestra de peso de que los principios liberales son totalmente compatibles con la permisividad de ciertas prácticas que en la actualidad son condenadas (moral, social y hasta penalmente).

Te pongo varios ejemplos de liberales que se han pronunciado a favor de la prostitución, no tanto para que me des la razón como para que reflexiones sobre sus argumentos.

He escrito sobre Isabel San Sebastián, Montserrat Nebrera, Federico Jorge Jiménez Losantos, Francisco Capella y María Blanco.

También tengo que hablar de Luis Herrero, Albert Esplugas, Juan Morillo y Jorge Valín, que defienden la prostitución desde una perspectiva liberal”.

Cuando el ejercicio de la prostitución es totalmente voluntario e, incluso, sin que haya necesidad económica por medio, sino por los beneficios dinerarios que reporta, con mayor razón aún.

Como he dicho en una entrada anterior, el Estado debe tolerar ideas aunque sean falsas o profundamente inmorales, así como estilos de vida de este tipo, siempre que no afecten a terceros. Tolerar es simplemente eso, tolerar, no dedicarse a promocionarlos. ¿Siempre ha habido prostitución y siempre la habrá? Indudablemente, por algo la llaman “el oficio más antiguo del mundo”. Que un hombre y una mujer que no sean cónyuges tengan un intercambio sexual voluntario (como si son tres, cuatro o cinco o quieren montar una orgía), haya dinero o no por medio (dejamos aparte a quienes sean forzadas a ejercer la prostitución) es asunto de ellos, por supuesto. Pero en el caso concreto de que haya un pago, ¿qué “derecho” otorga eso a cualquiera de las dos partes? Siempre ha habido puteros, adúlteros y fornicarios y siempre los habrá pero convertir la prostitución en una actividad regulada, mercantil o laboral, es hacer que el Estado se encargue de la promoción de estos estilos de vida. Cierto que, en España, el Estado, dirigido por el tándem mancomunado Zapatero-Rubalcaba, no es el más indicado para dar lecciones de moralidad a nadie, pero lo que tampoco debe hacer aquí ni en ningún sitio es promocionarlos, que es, finalmente, el efecto de su legalización.

Que estén en la ilegalidad no hará que esto se acabe ni desaparezcan, efectivamente, siempre habrá demanda (eso sí minoritaria, no es una demanda generalizada) pero la idea esencial es que reclamar su regulación no es liberal. Cada uno puede defender lo que mejor le parezca, pero esta idea no es liberal. Más aún, siendo cierto que, en muchas ocasiones, lo que hay es mero ánimo de lucro ¿qué “derecho” generan los estilos de vida y las demandas de una minoría?

Es a lo que me refiero, al hablar de no legalizar.

Bueno, en fin, sobre esta gente, salvo Isabel San Sebastián, Montserrat Nebrera, María Blanco y Luis Herrero, a quienes no conozco ni he leído suficiente como para poder opinar, del resto ya hemos visto arriba alguna de las cosas que defienden.

“Los liberales nunca hemos dicho que cada cual haga lo que le dé la gana sin más. No, al concepto de LIBERTAD unimos, indisociablemente, el de RESPONSABILIDAD. Usted puede hacer lo que desee siempre que no perjudique a otro, y si lo hace ha de responsabilizarse de ello. Pero es que en la prostitución, ¿a quién se daña? Es razonable que se prohíba el robo, el asesinato y otros delitos que atentan contra la vida o la propiedad. ¿Pero la prostitución? ¿En base a qué, estimado Javier?

Uno de los principales problemas que tienen quienes ejercen la prostitución es la falta de reconocimiento social, la tremenda carga negativa que conlleva su actividad. Es lo que se conoce como EL ESTIGMA. Su actividad está muy minusvalorada socialmente, y gracias a una regulación se podría avanzar hacia una NORMALIZACIÓN de su actividad. Lo que queremos es que no se discrimine a nadie por ningún motivo. Hoy ya parece trasnochada la discriminación por razón de color de piel, creencia religiosa o tendencia sexual. Discriminaciones que existieron en España, y fueron devastadoras para quienes las padecieron. Pues bien, en el año 2010 todavía tenemos que superar el rechazo que sufren decenas de miles de personas en este país por el simple hecho de ejercer la prostitución. Para una parte de la sociedad no son personas sino “putas”. O mejor dicho, “putas asquerosas”.

Pero hay más. Este estigma tiene implicaciones prácticas. ¿Sabías que hay ciertos vecinos que insultan y agreden a estas chicas, especialmente a las que trabajan en la calle? ¿Qué hay comerciantes que no las permiten entrar a sus negocios no porque armen peleas, griten o roben, sino simplemente PORQUE SON PUTAS (“son”, no “trabajan de”)? ¿Qué la policía las extorsiona exigiéndolas el pago de una cantidad semanal para permitirlas trabajar, las viola y si se resisten las detiene ilegalmente?

Es un sector de la población que ve vulnerados sus derechos fundamentales día a día, y casi nadie se preocupa por ellas. La explotación sexual se nutre de la alegalidad de este negocio, si fuesen consideradas como cualquier otro trabajador estoy convencido de que no sufrirían los abusos que están padeciendo, que resultarían inadmisibles para cualquier otro colectivo. Hablas también del tráfico de personas, en concreto del de menores. Bueno, supongo que te referirás a la TRATA, a que las traigan forzadas, engañadas, contra su voluntad. Afortunadamente esa práctica es marginal en España. Ni Marien, ni yo, ni los cientos de chicas o clientes que conozco han encontrado ni en UNA SOLA OCASIÓN alguien en semejante situación, afortunadamente. Creemos que forma parte de la estrategia abolicionista para crear mala imagen de la prostitución. El tráfico de personas significa otra cosa, introducir a alguien en nuestro país saltándose los cauces legales. Evidentemente como liberal me opongo a cualquier ley que restrinja la libre circulación de capital, mercancías o personas; y en particular a la actual Ley de Extranjería. Es absurdo que, mientras los flujos financieros circulan globalmente sin impedimento alguno, a las personas se las pongan tantas pegas. La inmigración ilegal se produce porque la legal no se permite”.

Quede, ante todo, claro la enorme repugnancia que me producen las agresiones a las mujeres, al igual que los insultos gratuitos, sea donde sea y por el motivo que sea, ya sea violencia doméstica (aunque no comparta, en absoluto que haya una regulación penal especial en esta materia) o, como en este caso concreto, cuando las víctimas son atacadas por ser prostitutas, ante todo porque normalmente las protagonizan maricones (sí, maricones, con todas las letras) que normalmente no tendrían lo que hay que tener para enfrentarse a un hombre. Además de porque incluso, como dije, aunque el estilo de vida de alguien sea inmoral y anticristiano, y pese a que se condene con fuerza, hay que tratarle con amor constructivo, no con odio destructivo. Lo mismo habría que decir de agresiones o extorsiones policiales, por cierto, aunque eso se resolvería expedientando y expulsando inmediatamente del cuerpo a los agentes que estuvieran implicados en cosas así, no solo contra prostitutas, contra cualquiera.

Pero también hay que recordar que, diga lo que diga Bibiana Aído, decidir a quién contratas para tu empresa o a quien dejas entrar en tu domicilio o establecimiento no es una discriminación que debiera sancionarse legalmente (otra cosa es que el Estado dicte leyes que impongan cuotas, por ejemplo, femeninas, como mientras funcionó ese maravilloso y utilísimo “Ministerio de Igualdad”). Existe un derecho a discriminar en el ámbito privado (que no en el público, OJO).

Otra cosa son los espacios públicos, donde no se pueden establecer discriminaciones por el motivo que sea (raciales, religiosos,…) y, de hecho, ahí siempre defenderé, solo por poner otro ejemplo, el derecho de las mujeres musulmanas a llevar sus trapos en la cabeza, si así lo quieren, puesto que existe una libertad que es la confesional. Nadie puede impedir a nadie, por ser prostituta, el ejercicio de sus derechos. Argumentar lo contrario es adoptar una postura similar a la que toman los partidarios de la discriminación positiva.

Tendría que volver a insistir, como dije en los comentarios, que los derechos son individuales y muy precisos (vida, propiedad, libertad de prensa, posesión de armas, asamblea, petición, habeas corpus, libertad confesional y libertad ideológica), nunca colectivos.

Pedir la protección jurídica de prostitutas y clientes (también podríamos incluir dueños de burdeles), en el caso de las primeras regular su actividad como si fuera una profesión, es pedir que el Estado proteja un estilo de vida. No nos engañemos, vuelvo a insistir, es un estilo de vida que llevan a cabo dos colectivos minoritarios.

Con estos colectivos ocurriría algo similar a lo que ha sucedido, y más de una vez ha apuntado Thomas Sowell, otro de los liberales serios del siglo XX, con el de los homosexuales. Lo que estos colectivos, del tipo que sean, buscan, al organizarse, no es la “igualdad de derechos”, sino la obligatoriedad de una aprobación social de su estilo de vida. En el caso concreto de los homosexuales, ¿qué igualdad de derechos existe cuando no hay posibilidad para nadie, fuera de estos colectivos, de dar una opinión o valoración propia a su estilo de vida, salvo que esta sea aprobatoria? La idea tan difundida y manoseada de la “igualdad de derechos” (cuando es que, realmente, tienen igualdad ante la ley) se ha convertido en la vía para conseguir privilegios especiales para este colectivo, que los colocan por encima del resto de ciudadanos, en este caso. Sirve para el caso de los homosexuales o para cualquiera, puesto que con cualquiera llegaríamos a una situación similar.

Es por lo que, admitiendo que no todas las prostitutas proceden del tráfico de mujeres y que las hay que no llevan a cabo su actividad por necesidad sino por dinero, al ser bastante lucrativo, pues en ese caso con mayor razón aún para no considerar liberal asumir como propias las reivindicaciones de un colectivo que, en más de un caso, lo que pide es que se le de cobertura legal a su estilo de vida, ni más ni menos. Un colectivo cuyos miembros, individualmente, dicho sea de paso, no es cierto que no sean iguales ante la ley al común de los ciudadanos, sí son iguales ante la ley. Lo liberal es la igualdad ante la ley, no la igualdad mediante la ley.

Aparte de que lo que estarían exigiendo es la aprobación de un tercero a su conducta, lo cual es absurdo. Nadie tiene derecho a exigir a otro su aprobación ni su beneplácito, sobre todo, cuando se insiste tanto en que lo que haga con otro u otra es asunto exclusivo de los dos.

Atentos, por otro lado, a estos dos párrafos, que muestran la inconsistencia de estos argumentos: “EXISTE UNA DEMANDA REAL. Es decir, la SOCIEDAD CIVIL lo requiere, como liberales tendremos que respetar las opciones personales en vez de tratar de implantar medidas dirigistas de ingeniería social.”, y luego “Pues bien, en el año 2010 todavía tenemos que superar el rechazo que sufren decenas de miles de personas en este país por el simple hecho de ejercer la prostitución. Para una parte de la sociedad no son personas sino “putas”. O mejor dicho, “putas asquerosas”.

O sea, primero me habla de no hacer “ingeniería social”, sino de respetar las opciones personales, y luego de imponer una opinión de respetabilidad a toda la sociedad sobre una determinada forma de vida: la de las putas y puteros. Hay que respetar las opciones personales “a mi gusto”. Prostituirme y ser putero eso: respetable. Y, si algunos opinan que es asqueroso: ni se le ocurra decirlo, ¡QUE LE MULTEN!

Yo no puedo exigir un “derecho” a que nadie hable ni opine, para bien o para mal, del estilo de vida que he escogido, sea más limpio o más sucio.

Es decir: libertad para vivir mi vida como a mí me de la real gana, pero no para que los demás expresen lo que les parezca sobre el modo en que me conduzco.

LA LIBERTAD, YA SE SABE, ES MUY DURA PARA LOS QUE ESTÁN HECHOS DE MANTEQUILLA.

¿Liberal o ingeniero social en potencia? Más bien, lo segundo.

Por cierto, la libre circulación de personas, las fronteras abiertas, es algo también dudosamente liberal. Esto lo explica bastante bien Hans-Hermann Hoppe, que no es liberal sino anarcocapitalista, pero que aquí tiene bastante razón: “Otro motivo para el entusiasmo por las fronteras abiertas entre los libertarios de izquierda contemporáneos es su igualitarismo. Lo que los trajo al libertarismo cuando jóvenes fueron las ideas de “anti-autoritarismo” y la aparente “tolerancia”, en particular hacia los estilos de vida “alternativos” (no burgueses). Sin embargo, han quedado estancados en esa fase de desarrollo mental una vez alcanzada la edad adulta. Expresan una “sensibilidad” especial por cualquier tipo de discriminación y no dudan en usar el poder del estado para imponer estatutos anti-discriminatorios o de “derechos civiles” sobre la sociedad. Por consiguiente, al prohibir a otros propietarios a que discriminen según crean conveniente, los libertarios de izquierda están viviendo a costa de los demás. Se dan el gusto de llevar su estilo de vida “alternativo” sin tener que pagar el precio normal de tal conducta, a saber, discriminación y exclusión. Para legitimar tales acciones, insisten en todos los estilos de vida son igualmente aceptables. Lo anterior lleva primero al multiculturalismo, luego al relativismo cultural y por último, a las “fronteras abiertas”.

Las fronteras abiertas, con la excusa de que las personas cruzan unas fronteras, que serían una creación artificial por parte del Estado, para establecer relaciones y concertar contratos con otros individuos que los aceptan libremente, a lo que lleva, paradójicamente, es la imposición por parte del Estado de la aceptación forzosa por parte de la mayoría de determinados estilos de vida minoritarios. La integración forzosa de inmigrantes es un caballo de batalla en la mayoría de países occidentales en los últimos años y un castigo inútil para las arcas públicas (más todavía, con lo depauperadas que están ahora con la crisis económica). Inútil puesto que el mero hecho de obligar forzosamente, por ejemplo, a norteafricanos a integrarse en nuestra cultura y costumbres es un sinsentido y, salvo casos puntuales, siempre fracasará. Igualmente, se abren las fronteras de manera indiscriminada a los extranjeros permitiéndoles el uso de bienes públicos del país (carreteras, calles, plazas y parques públicos, playas, servicios sanitarios y de educación, etc.) como usuarios gratuitos de los mismos, es decir creando costes externos a los ciudadanos de ese Estado que se ven obligados a aceptar la integración forzosa de los extranjeros incluso contra sus deseos o bajo condiciones que no estarían dispuestos a pactar voluntariamente. El Estado se olvidaría de que la gente prefiere residir en entornos culturalmente homogéneos, imponiéndoles un multiculturalismo forzoso.

Pero en este caso concreto:

¿Liberal, o más bien, mundialista?

“Sobre la minoría de edad cada administración establece la que considera conveniente, usted ha de cumplir las leyes de allí donde vaya. En muchos estados de los EEUU se fija en 21 años, si usted con 18 va y bebe alcohol le pueden detener. Fíjese, de lo poco, creo que en lo único que apoyo al PSOE es en la propuesta que hicieron en su día (no sé si la mantienen) de rebajar la mayoría de edad a los 16 años.

Una prostituta, como cualquier hijo de vecino, trabaja por dinero. Recuerde que no recibimos el pan, la carne o la leche que comemos de la generosidad del panadero, el carnicero o el lechero, sino de su propio interés, de su egoísmo. La prostituta, como todos ellos, realiza un intercambio voluntario, ¿no resulta OBVIO? Si la otra parte no tiene nada que intercambiar, la transacción no se realiza. Usted no puede ir al supermercado sin dinero, ¿cierto? Pues a un burdel tampoco”.

Es cierto que no podemos esperar la benevolencia del cervecero, pero no veo a Adam Smith defendiendo todo esto como un postulado liberal.

“Además, como con las drogas, las fuerzas de seguridad podrán dedicarse a lo que realmente hacen falta, perseguir a los delincuentes y no a los ciudadanos inocentes. Serán necesarios menos efectivos, lo que implica menor gasto público y por consiguiente MENOS IMPUESTOS. Si unimos lo que se deja de (mal) gastar por un lado y lo que se obtiene por el otro (en Holanda la prostitución representa el 5% del PIB, se calcula que en España vendría a ser un 3%, más que toda nuestra producción agrícola) convendremos en que los efectos económicos serán realmente positivos”.

Es cierto que si esto se regula el Estado “meterá la nariz”, al menos lo hará de manera LEGAL, siempre será mejor que estas personas paguen impuestos que extorsiones policiales. Habrá PREVISIBILIDAD y SEGURIDAD JURÍDICA, dos requisitos necesarios para el mercado libre”.

En el fondo, la cuestión es la misma: no es liberal el asumir las reivindicaciones particulares de ciertos colectivos ni pretender que, a golpe de ley, la sociedad considere más dignas sus actividades. Al final, dándole la vuelta a la cuestión, no hay individualismo alguno, sino una forma más de colectivismo.

Por supuesto, cualquiera tiene derecho a denominarse liberal y exponer sus ideas (para muchos, yo tampoco seré liberal, posiblemente). Pero lo preocupante es, ya más allá de la prostitución y las drogas, cómo parte del “liberalismo” centra los debates en la legalidad del canibalismo voluntario, la legitimidad del contrabando o en que dos personas adultas se puedan batir en duelo a muerte, que también se ha planteado, provocando un absoluto descrédito del liberalismo, muy bien aprovechado por la izquierda en sus ataques.

De las fuerzas de seguridad es una de las cosas en las que no recortaría en ningún caso. La obligación del Estado es proteger nuestra vida y nuestra propiedad privada.

“Nada más, espero que mi extenso comentario haya servido para arrojar más luces sobre esta realidad tan desconocida para muchos. Recibe un saludo, ah, y ya que veo que habláis de Ron Paul. ¿Sabías que fue apoyado por el propietario del burdel más famoso de Nevada?. ¿No te resulta curioso?

Cliente X, el putero liberal

Bueno… no tan curioso. De Ron Paul me lo espero todo.

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Responses

  1. SHALOM !

    ACABAS DE RECIBIR UN PREMIO.
    FELICITACIONES Y FELIZ AÑO NUEVO !

    http://bajurtov.wordpress.com/2011/01/01/premio-primates-2010/

  2. Muchas gracias, Bajur, y Feliz Año Nuevo.

    Aunque los palestinos como chimpancés (si es que no son palestinofilos con la kefiya al cuello lo que representa la caricatura), hombre, no beneficia a Israel. Es verdad que muchos, y yo mismo, por ejemplo, llamamos “gorila” a Chávez pero es distinto porque es una persona en particular. Piense que lo de representar a gente como monos es lo que llevan décadas haciendo los antisemitas con ustedes los judíos, desde los autores de los Protocolos de los Sabios de Sión, pasando por los nazis hasta las dictaduras y terroristas moros.

    En todo caso, gracias por el reconocimiento.

    Saludos.

  3. Javier, ¡¡lo sabía!! Lo sabía. Es usted ¡un JUDÍO infiltrado! ¿Sabe cómo lo sé? ¡¡Que me lo han dicho los neo nazis Javier!! Y usted sabe que siempre hay que creer lo que dice un skin.

    Bien, ahora ya bromas y chistecitos aparte, por supuesto que estoy de acuerdo con su artículo como es obvio. Simplemente quería decirle que deberíamos ir pensando en una “estrategia” para la cuestión migratoria porque ya están aquí y allí muchos.

    Sobre el tema de la prostitución, pues me parece pecaminoso insultarlas “sin más” como también me parece que la prostitución es delito y pecado contra DIOS.

    Cuando he visto lo de “maricones” al principio me he confundido, pensando que se refería a gays en concreto pero ya veo lo que quiso decir jeje. Yo creo que igual, con ese tema, hemos sido bastante duros y no nos hemos explicado bien. Ya usted se explicó en una entrada anterior aunque no sé si opina que debo redactar una también sobre esa cuestión.

    Por último, está la cuestión de la igualdad. Ese será el debate primordial a desarrollar en los próximos meses. Es decir, ¿hasta qué punto fomentamos la igualdad aceptable y cuando ya no es aceptable?

    El cliente X….vaya vaya vaya. Sin comentarios.

    PD: Lo que sí noto es que aquí en USA no tienen esa obsesión con la integración del extranjero…como ya habíamos hablado en mi web hace un tiempo. Sí que son duros con la ley vigente y cuando llueven balas en el Bronx o Brooklyn, la policía llega enseguida y a veces hay batallas campales de pistoleo pero se ve como eso: una batalla entre negros delincuentes y las Fuerzas del Orden. Nadie se plantea aquí hablar de que “ohhhh es que necesitan integrarse” y estupideces similares. El modelo aquí es el más “ideal” dentro de la tragedia multicultural: el Estado multiétnico que yo defiendo. Es decir, reconocer las étnias y razas, y obrar la política en consecuencia a esas identidades.

    Saludos Javier

  4. Jajajajajaja, sí, ejerciendo la “judaización” de la blogosfera.

    En EEUU sí que es más lógico por lo que se ha optado, ya que tenemos instalado el multiculturalismo, respetar lo multiétnico con los que ya están aquí y obrar en consecuencia, controlando la inmigración y luchando contra la ilegal, no es mala salida, la menos mala, en realidad. Imponerles la integración forzosa tanto a ellos como a nosotros es totalitario; mientras sus costumbres no violen las leyes (que es lo fundamental, el que todos respeten las normas y sean iguales ante la ley) no sé por qué hay que imponerles que se sientan como “españoles de pura cepa”, ni que nosotros los tengamos que aceptar así por narices, cuando eso nunca va a ser así.

    El “cliente” por lo menos no era revoltoso y tenía una mínima educación, aunque estaba un poco obsesionado con lo suyo, pero, eso sí, echando la vista atrás, la verdad es que este año se han conseguido buenas victorias tanto contra el totalitarismo como contra el relativismo.

    Saludos.

  5. Hola de nuevo! Vaya, parece que dejé huella, jajaja. Bueno, tampoco quiero resultar pesado pero sí me gustaría clarificar algunas cosas. Que usted piense que soy o dejo de ser liberal la verdad es que me importa poco, más me preocupa que se tergiversen los argumentos que doy.

    Mire, sé que el tema de la prostitución no es prioritario en la agenda política de la derecha, sólo que usted escribió sobre el tema y quise dar mi opinión. Personalmente estoy muy implicado en el tema, cierto, pero soy perfectamente consciente de que no es de las principales preocupaciones de los españoles. La mía sí porque considero que cuando se vulneran los derechos de cualquier persona en un sitio es como si violasen los de los demás en cualquier parte, como dijo Luther KIng. Si no le ponemos freno a los desmanes del poder público, mañana nosotros podemos ser sus siguientes víctimas.

    Eso me lleva al argumento central de su artículo, eso de que queremos que el Estado nos proteja y promocione nuestra forma de vida a la vez que buscamos que sancione a quienes nos discriminan. Oiga, no. Rebata lo que yo digo, no lo que NO DIGO. Hay muchas formas de regular, yo lo que quiero no es que se legisle para que la administración garantice unos derechos o como colectivo históricamente discriminado nos arree subvenciones. NO. La experiencia me ha mostrado que los poderes públicos no defienden al ciudadano, antes al contrario, son su peor enemigo. YO QUIERO UNA LEY PARA SUJETAR A LA ADMINISTRACIÓN, NO PARA QUE ME RECONOZCA NI ME DÉ NADA. Una regulación en el mismo sentido a la que se mostró favorable Esperanza Aguirre, buscando que quien ejerza la prostitución no se vea sometido a ningún tipo de extorsión.

    ¿Es que acaso es usted tan ingenuo como para creer que el derecho refleja la realidad social? No, la administración no se limita a ejercer las competencias que tiene atribuidas, y no es raro que actúe al margen de la legalidad que ella misma impone. Podríamos decir que más que la prostitución lo que estoy tratando de defender es al Estado de Derecho.

    Critica usted que se proteja a “colectivos minoritarios”. En primer lugar le reitero que no queremos ningún tipo de “discriminación positiva”, sólo que no nos jodan. Que nos dejen tranquilos, que no se nos multe, ni acose ni exijan “impuestos especiales”. Pero es que además, no somos en absoluto un grupo minoritario. Que usted viva en otro entorno es comprensible, lo que le pido es que abra los ojos y se dé cuenta de que hay muchas personas en este país vinculadas de una forma u otra con la prostitución, no sólo las chicas, sus clientes y los empresarios. Hay gente trabajando de telefonistas, limpiadoras, taxistas que tienen en ellas a sus mejores clientas, empresas que venden licores y refrescos, bares y restaurantes donde comen… esto mueve mucho dinero, mucho (principal razón por la que no se regula). Y aunque fuésemos una minoría, ¿no debe un sistema liberal proteger a las minorías? No hablo de imponer estilos de vida, que le veo venir, sino de respetarlos y evitar que los pequeños grupos sean aplastados por la, a veces, tiránica mayoría.

    Si al fin y al cabo lo que queremos es esa igualdad ante la ley, una igualdad de oportunidades y de trato QUE NO TENEMOS. Que supuestamente existe de iure pero no de facto. Le estoy diciendo que no es infrecuente que sea la propia administración la que conculque los derechos fundamentales de las prostitutas como se hartan de denunciar las asociaciones que trabajan con ellas como Ambit Dona, Génera, o LICIT.

    Espero haber despejado sus dudas.
    Como son muy creyentes, vayan con Dios.

  6. Cliente X eres un enfermo, yo no entiendo que obsesión tienen algunos puteros con estar todo el día metidos en foros, en blogs, o buscando prostitutas, travestis… tienen un problema mental y lo saben

    Yo trabajo de esto que se llama prostitución y me parece repulsivo, pero hambre no voy a pasar y estoy sola…

    Hay días que recibo 5, 6 clientes, hay días que nada… pero no los entiendo, que placer tienen?

    Saben que lo hacemos por trabajo, que no son un buen rato para nosotras, pero siguen buscando y van con una y otra y otra.

    No se dan cuenta de que es una enfermedad lo que tienen?

    No estan llenos núnca, nada los satisface, los que tienen pareja, no sé para que se casan o para que tienen novia si van a estar buscando sexo fuera y encima pagando… como si alguien los obligara a tener pareja!

    Que bichos más raros realmente…

    No sé les da placer sentirse que pueden dominar a una persona? Nosotras tenemos necesidad de dinero y tenemos que acceder a estar con alguien que no nos gusta. es eso entonces…

    O tan feos y tontos son que no pueden seducir a una mujer que quiera sexo?

    No hace falta citas y citas, ni hacer regalos como dicen por ahí cuando una mujer quiere sexo, por eso lo que los excita es tener poder sobre otra persona.

    Yo ya he sacado a varios clientes a cuchillazos, si quieren una esclava para hacer lo que quieran vayanse a la mierda…

    No buscan sexo ya, en vez de cerrar la boca, dedicarse a hacer sexo e irse… no siempre viendo a ver que más les podemos dar…

    Me pueden decir que placer obtienen con una persona que les miente en la cara y que no tiene ganas de sexo?

    Yo trato de ser simpática es mi trabajo, a veces incluso algunos se hacen los enamorados… como si tuvieramos algo…

    Son tan tontos que piensan que una prostituta se va a enamorar…

    Alguna vez me ha invitado a comer alguno y como estaba aburrida fui, pero no me interesa nada más… yo sigo cobrando.

    es acaso asoledad lo que intentan llenar? pagar con una y otra y otra para sentirse más machos?

    No tiene mérito follar pagando.

    Cuando nosotras tenemos ganas de follar nos buscamos un hombre que nos guste y nos desee, sería aburridisimo y frio tener que pagarle a alguien para que me toque…

    Pero bueno son unos enfermitos… espero salirme pronto de esto, porque quema la cabeza…hay que tener una defensas psicologicas muy altas para que no te supere.

    Sigan disfrutando señores…. zombies

  7. El testimonio de la persona que firma Escort me parece la mar de significativo. Es además un tipo de testimonio que se repite una y otra vez entre las personas que han ejercido o ejercen prostitución. Así pues, la conclusión que parece razonable extraer de ello es que los hombres somos bastante incapaces de escuchar cuando las ‘prostitutas’ se muestran sinceras; somos verdaderos necios.
    Lean si tienen la ocasión el libro-testimonio que lleva por título “El Polvo Imaginario”, de la ‘prostituta’ y activista ya fallecida, Grisélidis Réal, pues este testimonio apunta en dicha dirección con la máxima evidencia.


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