Posteado por: Javier | enero 18, 2011

Salvamos a dos millones de personas

Hoy, una cuestión muy polémica en la “vieja” Europa.

Aquí no voy a entrar en debates y elucubraciones sobre la historia de Kosovo, como “cuna de la Patria Serbia”. Considerar un territorio tu “cuna”, no te da derecho a limpiarlo étnicamente. Por un lado, puede ser cierto que Serbia como nación tenga derecho a su integridad territorial y que Kosovo sea un estado de dudosa viabilidad, hasta el punto de que hasta pudiera ser un estado fallido, pero los serbios, a raíz de la intervención de su líder Milosevic en este territorio, perdieron buena parte de su legitimidad. Porque algo está claro: las aventuras militares totalitarias, cuando eres el agresor y pierdes, se pagan, como ocurrió con Alemania en la II Guerra Mundial.

Esta historia comienza en 1980, con la muerte del mariscal Josip Broz, o Tito, comenzó a fragmentarse y resquebrajarse el equilibrio existente entre las nacionalidades que componían la hasta entonces apacible República Federativa Socialista de Yugoslavia, un estado creado artificialmente tras la I Guerra Mundial, por la unión de Serbia, Montenegro y partes desgajadas del derrotado Imperio Austro-Hungaro, y que, hasta entonces, se había mantenido estable por el pegamento comunista. Con respecto a Kosovo, Tito había reconocido en 1968 la autonomía de esta provincia, poblada por un 90% de albaneses y un 10% de serbios, dentro de la República Socialista de Serbia.

A mediados de los 80, aunque Tito nunca quiso ser parte del bloque soviético, el comunismo entró en crisis en la Europa Oriental y, en ese momento, Yugoslavia comenzó a precipitarse a su disolución como país. Tras la muerte del mariscal, en medio de una gravísima crisis económica y con una acuciante deuda externa, se había formado un gobierno de coalición entre las seis repúblicas yugoslavas. Este gobierno se caracterizó por su debilidad, intentando ser dominado por los serbios, quienes sentían que habían sido hasta entonces afrentados por el régimen del croata Tito, quien no habría respetado la preeminencia que ellos pensaban que “por derecho” correspondía a Serbia dentro del estado yugoslavo. A la vez, surgían grupos nacionalistas y separatistas en las demás repúblicas, fundamentalmente, en Eslovenia y Croacia.

Serbia, sobre todo a partir de que un personaje que será inolvidable en la historia europea de los 90, de nombre Slobodan Milosevic, llegara al liderazgo de los comunistas en esta república, en 1986, comenzó pronto a comprender que Yugoslavia estaba casi finiquitada como país y que en lugar de buscar el predominio serbio en ese estado que ya casi se mantenía aún vivo solo con respiración asistida, lo que había que hacer era “cazar” todo lo posible en los restos de la demolición y edificar sobre ellos la “Gran Serbia”. En 1989, Milosevic llegó a la presidencia de Serbia, estableció la ley marcial en la provincia de Kosovo, limitó su autonomía e inició una limpieza étnica, con el objetivo de convertirla en un territorio 100% serbio, obligando a los albaneses a emigrar a Albania o Macedonia.

Entre 1990 y 1991, la situación en Yugoslavia ya era insostenible, y, en ese último año, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia declararon su independencia, después de la crisis constitucional en la que Milosevic impidió que un croata ocupara la presidencia rotativa yugoslava. El 27 de abril de 1992, Serbia y Montenegro, se unieron formando la República Federal de Yugoslavia, la cual declararon sucesora del anterior estado yugoslavo, aceptando de forma tácita la independencia de las demás repúblicas, que ya habían sido reconocidas internacionalmente.

Sin embargo, Milosevic no se daba con ello por satisfecho. La “Gran Serbia” tenía que ponerse en marcha. No se nos olvide algo, antes de continuar: Milosevic fue uno de los criminales más despreciables del pasado siglo y su proceder fue comparable, en naturaleza, aunque no lo fuera en número, a los crímenes nazis o los desarraigos y deportaciones de pueblos de Stalin, cuando intentó “rusificar” la antigua Unión Soviética. Europa y la administración de Billy Clinton permanecieron impasibles durante años, más allá de vagas advertencias y amenazas al dictador serbio y peticiones de que fuera “bueno”. Ya sabemos el efecto que suelen tener este tipo de súplicas piadosas: sujetos, como Saddam Hussein, en su momento, o Slobodan Milosevic, al igual que el propio Adolf Hitler en los años 30, el único lenguaje que entienden es el del palo. Cuando lo que reciben son estas carontoñas y este apaciguamiento, al principio, se quedan perplejos de que las naciones libres y democráticas reaccionen así ante ellos, pero, acto seguido, comienzan a despanzurrarse de la risa ante la bajada de pantalones. La debilidad del mundo libre es como un reconstituyente para ellos, inmediatamente, comienzan a adelantar sus planes con mayor rapidez y seguridad aún, al ver que no hay contestación.

La realidad es que YA EN 1989, se debió haber actuado contra Milosevic. El dictador serbio no solo atacó la autonomía de Kosovo, sino que prohibió a los kosovares albaneses sus escuelas y toda representatividad pública, y, pese a constituir el 90% de la población, los convirtió en ciudadanos de segunda respecto al 10% restante, la minoría serbia. Si no una intervención de la OTAN, con 10 años de adelanto, sí, al menos, apoyar a los partidarios de la democracia en Yugoslavia frente al apparatchik de Belgrado, que se dedicaba mediante el nacionalismo serbio a provocar al resto de repúblicas creando un sentimiento de división y xenofobia que impedía la democratización del país, lo que más temía Milosevic, pues ello hubiera acabado con su régimen.

Lo que ocurrió los siguientes años es bien conocido. Una nefasta influencia sobre Bosnia, utilizando, a la manera de Hitler con la región de los Sudetes en la Checoslovaquia de los años 30, a la minoría serbia de esa república como avanzadilla para su expansionismo, campos de concentración, asesinatos colectivos y masacres de civiles musulmanes. Doscientos mil muertos en total, mientras Clinton y Europa se perdían en advertencias. Muchos de los que ahora apoyan la supresión de derechos confesionales a musulmanes en Europa, callando, como si los serbios hubieran estado haciendo un “trabajo sucio” en Bosnia. El mundo islámico utilizando el dolor de sus “hermanos” musulmanes en Bosnia para inmiscuirse en Europa, al modo en que intentan desestabilizar a países próximos a Occidente en Oriente Medio. Irán intentó involucrarse, y es conocido, en Bosnia y hasta generaron la simpatía de musulmanes moderados. Se estaba generando una verdadera bomba. Milosevic era un experto a la hora de utilizar oleadas de refugiados para desestabilizar a sus vecinos y debilitar sus enemigos. De no haberse parado aquello en 1995, muchos más musulmanes podrían haber venido como refugiados desde Bosnia a Europa Occidental. Ya conocemos el efecto de eso: aumento de la xenofobia y de los movimientos y partidos neo-nazis y extremistas. ¿Quién quiere eso?

De Europa se esperaba la parálisis ante los crímenes de Milosevic. Todos conocemos su historia. Pero, ¿de EEUU? La respuesta hay que buscarla en el inquilino de la Casa Blanca por aquellos años. La personalidad de un Presidente juega una papel de enorme importancia en la conducción de los asuntos internacionales, tanto por el respeto que genera a nivel doméstico como por el que genera en el extranjero. Y los fines de Bill Clinton en política exterior siempre fueron determinados por su esfuerzo en intuir no lo que hubiera que hacer por la libertad en el resto del mundo, sino lo que deseara la opinión pública en cada momento. La personalidad de Clinton era más que dudosa desde el punto de vista moral y así se reflejaba en sus cualidades. Ante Saddam Hussein y sus desafíos al régimen de control de armamentos, impuesto tras la Guerra del Golfo de 1991, solo vagas amenazas de 1993 a 1998 y un ataque aéreo de menos de una semana, que dejó intacto al régimen, en diciembre de 1998. Con Milosevic, no tuvo más remedio que intervenir en 1995 ante los niveles de vergüenza pública que estaba generando su pasividad ante el ver el regreso de los campos de concentración a Europa tras la II Guerra Mundial.

Tanto en Kosovo como en Bosnia (con el agravante del embargo de armas que impidió a los bosnios musulmanes defenderse, mientras eran masacrados) demasiado tiempo se tardó en hacer algo. El problema no es que interviniera la OTAN en Yugoslavia, sino que no lo hiciera hasta 1999 y, así y todo, con el error de anunciar públicamente que excluía toda acción militar terrestre, limitándose a operaciones aéreas, lo que fue toda una indicación a Milosevic de que podía poner en marcha su plan de limpieza étnica de Kosovo sin oposición alguna.

En plena Conferencia de Rambouillet, entre enero y marzo de 1999, Milosevic movilizó a 40.000 soldados de su ejército hacia Kosovo, aislando la provincia mediante la expulsión de la prensa internacional. Más de medio millón de kosovares fueron expulsados al extranjero y 250.000 desplazados dentro de la propia provincia de Kosovo, a ambos grupos tras requisarles sus documentos personales, quemando los registros públicos y toda documentación que acreditase que eran propietarios de casas, tierras o, incluso, de que alguna vez vivieron allí, o hasta que existieron. Milosevic estaba totalmente enloquecido y disparado: no hacer nada implicaba dejarle las manos libres para hacer lo que quisiera. Su objetivo era borrar a los albaneses de Kosovo, ¿dos millones de refugiados en otros países? O quizás, no dos millones, sino los que hubieran sobrevivido al exterminio.

Tras los ataques aéreos, Serbia quedó convertida en una piltrafa de país y perdió el control de facto sobre Kosovo. Nada que no deba achacarse más que a la exclusiva responsabilidad de Slobodan Milosevic. Los países democráticos nunca son equiparables moralmente a las dictaduras, salvo en la mente de algunos iluminados. Del mismo modo que no lo eran los bombardeos aliados sobre Alemania en la II Guerra Mundial con los de la Luftwaffe sobre los países atacados por Hitler. Los nazis iniciaron la guerra pensando que la fiesta iba a ser continua, que podían bombardear impunemente ciudad tras ciudad y que no iba a haber consecuencia alguna. Milosevic también creyó que la fiesta y la barra libre no se iba a acabar en toda la noche.

Comunistas y neo-nazis europeos se opusieron a la intervención de la OTAN: el pacto Molotov-von Ribbentrop, reeditado en plenos años 90 en su “campaña pacifista” contra la OTAN. Tristemente, más de un “demócrata” seguramente pensó que los serbios estaban luchando en Bosnia y Kosovo contra los “musulmanes enemigos de nuestra civilización”.

Pero, por encima de eso, a los verdaderos liberales siempre nos queda saber que se apoyó y aún se apoya que la OTAN salvara a dos millones de personas:

 

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Responses

  1. Ya venía siendo hora, Javier, de que alguien tocáse este tema agudo. Suscribo cada palabra que usted dice y añado unas mías.

    ¿Sabía used que los albaneses afirmaban que Kosovo era suyo dado que sus ancestros ya habitaban esa tierra MUCHO ANTES que las tribus serbias llegásen en el siglo VI?

    Estaban ahí ANTES que los serbios.

    2. Tampoco olvidemos que de hecho en 1989, la propia “serbia” le CERRÓ las puertas del parlamento a los albaneses. Sí sí, como lo lee Javier: CERRÓ el parlamento a este “colectivo” para impedir que tengan representación.

    3. El 28 de marzo del ’89, cinco días después de que Kosovo perdiera su estatuto de autonomía, los serbios proclamaron que Serbia era UNA UNA UNA (parecido a los franquistas aquí) — el 28 de junio, el 600 aniversario de la batalla conocido como Kosovo Polje, 1.000.000 de serbios se reunieron en ese sitio, cerca de Pristina, para saludar a Milosevic el asesino — Milosevic descendió de un helicóptero — algo que nos debería recordar a cuando el avión de Hitler “emergía” de las nubes y los alemanes saludaban para iniciar la macro manifestación de Nuremberg de 1934.

    No olvidemos ni ignoremos tampoco que a los serbios SÍ se les dio NUMEROSAS OPORTUNIDADES para la paz. La última oportunidad fue el “Contact Group” que organizó EEUU y la OTAN para ver si finalmente esta pandilla de borrachos nacionalistas puedan ser capaces de comportarse con un mínimo de sentido de civilización.

    Je, y eso sin contar la VERGÜENZA de Francia y su “método”. Me explico compañero Javier — me explico.

    Atención:

    Los “serbios” trataron todas las oportuniaddes, sobre todo esta última, como si fuera un chiste o una broma de los occidentales (recordemos que ellos NO son occidentales ni blancos). Los serbios, el día 6 de febrero de la conferencia, bebieron hasta reventar, festejaban, y cantaban hasta altas horas de la madrugada. Los franceses, por su parte y para poder “poner un poco de orden” dejaron de dar clases de “queso francés” a los serbios y hasta advirtieron que ya no quedaba coñac.

    Finalmente como era de esperar, los serbios rechazan el tratado de Rambouillet, y el resto lo sabemos: los albaneses eran los “buenos” en esta contienda.

    Yo me alegro que personalmente ya en 1999 apoyé la decisión de la OTAN y los bombardeos. Europa hoy es mejor sin ese asesino haciendo lo que le DABA LA REAL GANA y chuleando. A los liberales que amamos la libertad no se nos chulea sin consecuencias.

    Un saludo

  2. Efectivamente, lo cierto es que sobre lo de Kosovo como “la cuna de Serbia” en eso no me he metido, pero la emigración eslava no empezó hasta el siglo VI y, aún así, la región no fue anexionada por el Imperio Serbio hasta 1346, cuando ya los serbios llevaban varios siglos colonizando el territorio. Pero, aunque esa leyenda fuera verdad, negar los derechos individuales a los habitantes actuales de una región por el hecho de que pertenezcan a una etnia concreta, albaneses en este caso, te convierte en un criminal. Y esto NO ES como si vinieran aquí, por ejemplo, a Murcia, miles de inmigrantes, se enseñorearan del territorio y se declarasen independientes, esa gente llevaba siglos viviendo allí.

    A Milosevic lo tenemos aquí, dándose el baño de masas:

    No sería un Hitler ni un Stalin, pero en lo cuantitativo, claro, ¿qué diferencia hay entre sus métodos y los de otros tiranos del siglo XX?

    Y en Rambouillet, lo enviados serbios, aparte de ponerse hasta arriba de alcohol, seguramente no cogieron fusiles y se pusieron a disparar al aire, algo que allí parece deporte nacional, por las restricciones a las armas en Francia y porque allí es delito, que si no… No es raro que hagan eso cuando sus deportistas, sobre todo la selección de baloncesto, consigue algún éxito.

    Está claro que algo había que hacer, los países limítrofes no tenían la capacidad para ello, lo único que podían hacer era acoger refugiados. Si a este tipo no le paran los pies, hubiese terminado de incendiar todo el sudeste de Europa.

  3. “Efectivamente, lo cierto es que sobre lo de Kosovo como “la cuna de Serbia” en eso no me he metido, pero la emigración eslava no empezó hasta el siglo VI y, aún así, la región no fue anexionada por el Imperio Serbio hasta 1346, cuando ya los serbios llevaban varios siglos colonizando el territorio.”

    Correcto.

    “Pero, aunque esa leyenda fuera verdad, negar los derechos individuales a los habitantes actuales de una región por el hecho de que pertenezcan a una etnia concreta, albaneses en este caso, te convierte en un criminal.”

    Esto es verdad Javier — no es de extrañar que los que más defendían al Milosevich eran precisamente neo-nazis y paleocons.

    “No sería un Hitler ni un Stalin, pero en lo cuantitativo, claro, ¿qué diferencia hay entre sus métodos y los de otros tiranos del siglo XX?”

    Ninguno — ¿y qué diferencia hay entre sus seguidores y los de Stalin y Hitler? Ninguna.

    “Y en Rambouillet, lo enviados serbios, aparte de ponerse hasta arriba de alcohol, seguramente no cogieron fusiles y se pusieron a disparar al aire, algo que allí parece deporte nacional, por las restricciones a las armas en Francia y porque allí es delito, que si no… No es raro que hagan eso cuando sus deportistas, sobre todo la selección de baloncesto, consigue algún éxito.”

    Ya, es que los serbios son muy moros, por mucho que ellos lo nieguen.

    “Está claro que algo había que hacer, los países limítrofes no tenían la capacidad para ello, lo único que podían hacer era acoger refugiados. Si a este tipo no le paran los pies, hubiese terminado de incendiar todo el sudeste de Europa.”

    Exacto y provocar una crisis de refugiados.

  4. Javier: no ignoremos tampoco la CONSTITUCIONALIDAD de esta decisión. Muchos listillos vomitivos dijeron que atacar a Serbia fue “un acto ilegal e inconstitucional”. Sí, los mismos que critican la liberación de Irak.

    Veamos:

    El presidente de EEUU tiene autorización para perseguir ciertos fines de ciertos organismos multilaterales como la OTAN.

    Al margen de que las atrocidades serbias VIOLAN TODOS LOS TRATADOS de “derecho internacional” — ese mismo derecho que tanto invocan los amigos de los dictadores mugrientos, así como violaciones de las resoluciones de la ONU y de la OTAN, el presidente tiene autoridad para decidir de forma unilateral si atacar o no a un individuo criminal como Milosevic. El presidente tiene autoridad constitucional para conducir la política exterior porque es el COMANDANTE EN JEFE y EJECUTIVO MÁXIMO en el esquema constitucional de la República de los EEUU.

    Que no nos vengan con cuentos Javier — lo que odian no es la supuesta violación del derecho “global” internacional — lo que odian es la iniciativa liberal a favor de la democracia.

  5. Pensando en lo de disparar al aire para celebrar cosas, eso tampoco es raro en Turquía (alguna vez hasta ha habido algún accidente grave por eso), lo cierto es que esa zona de Europa está muy “turquificada” y serbios, rumanos o búlgaros, junto a los griegos, siguen teniendo mucho de turcos, aparte del componente africanizado de Grecia.

    Con esto del “derecho internacional” y sus “violaciones” se sabe que se invocan siempre para proteger a este tipo de dictadores, normalmente si son marrones o tienen cierta aureola “anti-yanki”. Aparte, está la soberanía de los estados, igual, se invoca cuando interesa. Con Milosevic sí había que respetar la soberanía de Serbia pero con Pinochet bien que en ese caso no había “soberanía de Chile” que valiera. Desde luego, tan absurdo sería, por poner los dos extremos, el pretender procesar a Fidel Castro fuera de Cuba como a Pinochet fuera de Chile, si finalmente se hubiera hecho. Sería un disparate en un caso y otro.

    Aparte, tampoco hay que olvidar el racismo velado que hay también en esto, eso más bien de parte de la derecha “paleo”, no de la izquierda progre. Posiblemente, y es triste decirlo, si los kosovares no hubieran sido musulmanes, como parte de los bosnios, hubieran estado desde años antes pidiendo hacer algo con Milosevic. El sinvergüenza de Milosevic, de hecho, tras el 11-S dijo que eso se lo veía venir, que en Bosnia y Kosovo había estado “luchando contra el fundamentalismo islamista” y que Osama Bin Laden “había estado implicado en la guerra de Kosovo”.

  6. Hola,

    Querría puntualizar algo sobre el texto, pues creo que es importante no focalizar simplemente la maldad y las culpas sobre un genocida como Milosevic. Sin caer en una equis¡distancia falsa y peligrosa, creo que sí procede analizar unas cuantas perspectivas.

    Primero quería decir que si bien el Mariscal Tito nació en Croacia,él era de Padre Croata y de madre Eslovena. Tito, por esta razón, no se podía sentir parte de ninguna de las nacionalidades de Yugoslavia. Eso, unido a su internacionalismo comunista, hacía coherente su defensa de la artificial Yugoslavia, pues para él esa unión de pueblos no era artificial.
    El mariscal Tito es uno de los personajes más interesantes del siglo XX. Fue el único comunista que se pudo resistir a Stalin y a la influencia de la URSS, y creó un tipo de comunismo muy particular, con un estado central con pocos poderes y con ciertas libertades que no existían en el resto del mundo comunista. Recordemos que Yugoslavia era un estado profundamente descentralizado (aunque siendo todas las repúblicas dominadas por el PC la verdad es que era bastante fácil así la gobernación), donde la economía no estaba en manos del estado, pues era cooperativista, donde existía la propiedad privada de forma más amplia y reconocida que en cualquier país comunista, y que sí existían ciertas libertades formales, aunque no siempre se llevaban a la práctica. Me gustaría destacar que Tito, excombatiente republicano en España, jamás reconoció al gobierno de Franco, el único país junto con México.

    Pero el nacionalismo empezó a surgir por todas las repúblicas durante los 60 y 70, y explotó tras la muerte de Tito. Es muy interesante ver cómo casi todos los excomunistas del este se han transmutado en ultranacionalistas identitarios. Tan sólo en algunos de los países más abiertos por cultura e historia (checoslovaquia, hungría) algunos se hicieron socialdemócratas. Esta trasnformación del comunista internacionalistas al ultranacionalismo demuestra claramente hasta qué punto todo lo que existía políticamente en el este era una falacia, y cómo el espítitu autárquico zarista se llegó a mezclar con el Marxismo creando una aberracíón.

    Milosevic intentó crear la gran Serbia, y fue un genocida. Pero también hubieron otros ultrancionalistas en las repúblicas que optaron por la secesión que fueron tan asesinos como él luchando por un nacionalismo distinto. Unos mataban bosnios y croatas, y otros mataban Serbios. Serbia era la fuerte, y eso lleva a condenar especialmente sus actos, pero creo que es importante señalar como ese nacionalismo generó en odio y crimen por ambas partes.
    Respecto a Kosovo también ha existido un famoso grupo terrorista que no ha sido mejor que Milosevic en sus instintos.

    LOs países Occidentales tardaron en entrar en esta Guerra. En cierta manera era lógico, pues nada había en Yugoslavia que interesase al resto de potencias (no implicaba nada geoestrategicamente, o así lo pensaron las potencias). Por otro lado tampoco parece coherente entrar en un país de primeras sin atender a los pasos lógicos que se deben seguir en este tipo de situaciones complicadas.
    Bien es cierto que esta tardanza produjo muchas muertes evitables, pero estos procedimientos son necesarios porque, de no hacerlos, generariamos un precedente peligroso de que la comunidad internacional, o una parte de ella, puede intervenir donde quiera y cuando quiera siempre que se produzca algo grave. Y no es que me parezca que aquello no tuviese la gravedad necesaria para intervenir, que la tenía, pero podriamos encontrarnos en una situación donde “la comunidad internacional” y la “gravedad” fuesen conceptos subjetivos que puediesen permitir pillerías y excesos por parte de las potencias.

    Quería hacer, básicamente, estas consideraciones, y también mostrar mi alegría por que este hombre pasase sus últimos días arrestado por crímenes contra la humanidad y genocidio.

    Saludos,

  7. Pedro:

    Sí, cuando he dicho el croata Tito, no fue en el sentido de que impusiera una especie de “supremacismo croata” en Yugoslavia frente a los serbios o frente a otras repúblicas o étnias de ese estado, simplemente era para aclarar que no era serbio. El régimen comunista con Tito sí que es cierto que, dentro de lo que eran los de Europa Oriental, aunque no formara parte del bloque soviético (en 1984, junto con Rumania, no secundó el boicot comunista a las olimpiadas de Los Ángeles, por ejemplo), se podía considerar un poquito más “relajado” dentro de lo que cabe (si se puede hablar de eso en un régimen comunista) que otros, más que el de la URSS o el de la RDA, seguramente. Siempre fue un “verso libre” con los soviéticos. Tanto que Stalin parece ser que mandó varias veces, sin éxito, a asesinos para matarle. Tito le respondió en una carta: “Deje de enviar personas a matarme, ya hemos capturado a cinco, uno de ellos con una bomba, y otro con un rifle. Si no deja de enviarme asesinos, enviaré uno a Moscú y no tendré que enviar un segundo”.

    Sobre lo que comenta sobre el UÇK, por supuesto, actos terroristas que hayan cometido son condenables (el terrorismo es terrorismo venga de donde venga), igual que las muertes de civiles de etnia serbia a manos de croatas o bosnios, una cosa no elimina la otra, aunque quien adoptase una posición expansionista y más agresiva con sus vecinos fuera Serbia.

    Con este tipo de tribunales internacionales no estoy nada de acuerdo pero, aún así, el de la antigua Yugoslavia para algo sirvió, para que Milosevic pasara sus últimos días en una celda. Ahí comparto su alegría.

    Saludos.

  8. Si me da tiempo, mañana contesto a Pedro pero lo dudo. No obstante, Javier:

    “Pensando en lo de disparar al aire para celebrar cosas, eso tampoco es raro en Turquía (alguna vez hasta ha habido algún accidente grave por eso), lo cierto es que esa zona de Europa está muy “turquificada” y serbios, rumanos o búlgaros, junto a los griegos, siguen teniendo mucho de turcos, aparte del componente africanizado de Grecia.”

    Eso es. Por eso es MUY osado afirmar categóricamente que son “blancos”. Eso es falso – hay obviamente gente blanca y occidental pero en lo general son más bien turcos y en el caso griego lo que hay es es eso, mucha sangre negra e influencia oriental también.

    “Con esto del “derecho internacional” y sus “violaciones” se sabe que se invocan siempre para proteger a este tipo de dictadores, normalmente si son marrones o tienen cierta aureola “anti-yanki”.”

    Sí — recuerde como lo hacían con Yasser Arafat el TERRORISTA. Todos criticaban a Israel con lo del derecho internacional pero NI UNA PALABRA contra Ratafat.

    “Aparte, está la soberanía de los estados, igual, se invoca cuando interesa. Con Milosevic sí había que respetar la soberanía de Serbia pero con Pinochet bien que en ese caso no había “soberanía de Chile” que valiera.”

    Jajaja, así es. No se aclaran nunca. ¡¡LA ZOBERANÍA DEL ESTAO TRONKO! (Que si no me quitan las subvenciones por culpa de la Merkel).

    Situación II:

    España se llena de ILEGALES. “Jo tio son seres humanos!!”

    Soberanía, pues sí, para lo que les conviene porque la mayoria detesta a España.

    “Aparte, tampoco hay que olvidar el racismo velado que hay también en esto, eso más bien de parte de la derecha “paleo”, no de la izquierda progre. Posiblemente, y es triste decirlo, si los kosovares no hubieran sido musulmanes, como parte de los bosnios, hubieran estado desde años antes pidiendo hacer algo con Milosevic. El sinvergüenza de Milosevic, de hecho, tras el 11-S dijo que eso se lo veía venir, que en Bosnia y Kosovo había estado “luchando contra el fundamentalismo islamista” y que Osama Bin Laden “había estado implicado en la guerra de Kosovo”

    Esto no lo sabía pero sí — mire: mucha gente nos quiso acusar en su día a los liberales clásicos y democráticos de querer “imponer” los valores occidentales. Pues no señor — la libertad es un valor UNIVERSAL y cuando la gente puede elegir, ELIGEN LA LIBERTAD.

  9. […] el caso de Kosovo, del que ya hablé en enero, aparte de que no podía consentirse que, todavía a finales del siglo XX, un dictador totalitario […]


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