Posteado por: Javier | enero 24, 2011

La agenda de la democracia

Mucho se habla de que hay que defender la “cultura occidental” o la “civilización occidental” o de que los liberales “queremos imponerlas”. Pero ¿qué es Occidente?

Vamos a ver, cuando hablemos de Occidente, no pensemos en una determinada forma de vida o unas determinadas costumbres. Los gobiernos no deben fijar una serie de hábitos como definidores de lo que es Occidente, lo que deben hacer es no recortar  libertad política, libertad de mercado ni tolerancia religiosa y cultural. Tampoco estamos para defender con uñas y dientes lo primero sino para evitar que se limite lo segundo.

Porque Occidente, en definitiva, es eso: libertad política, libertad de mercado y tolerancia religiosa y cultural. Ahora bien, la libertad es un valor universal. Se ha desarrollado en nuestro ámbito, pero sirve para todos, en cualquier parte del mundo y no hay que renunciar a la idea de que nadie merece estar tiranizado. Es muy mezquino pensar que ciertos países marcharán mejor sin libertad, pues a la hora de la verdad, cada vez que se da a elegir, todos escogen la libertad.

Occidente puede ser una fuerza civilizadora, de hecho lo es, cualquiera, sea de la raza, etnia o nacionalidad que sea, ha llegado a la civilización a través de Occidente, pero para ello debemos volver a creer en estos valores. El problema principal es la relativización de todo esto, no que hayan dejado de tener vigencia.

Aquí, una agenda, corta pero bastante sencilla, para la libertad y la democracia en el mundo:

– Fortalecer el consenso democrático de libre mercado, incluyendo el régimen de comercio global libre, con el objetivo de hacer el “status quo” atractivo para los recién llegados. Eso entraña construir sobre los éxitos de las décadas pasadas. Estos éxitos, como el colapso y descrédito del comunismo, han destruido la idea del progreso centrada en el estatismo, en el proteccionismo económico y en sacrificar la democracia en pos de la “eficacia” y la “igualdad”.

De los beneficios del libre mercado para todos ya he hablado varias entradas atrás y no me voy a repetir en lo mismo. El capitalismo no garantiza la libertad individual pero la facilita. Con el capitalismo puede o no haber libertad, pero podemos dar por seguro que sin capitalismo y libertad económica, la individual nunca existirá.

– Mantener y fortalecer la estructura de alianza entre las democracias liberales, incluida la OTAN, demostrando que los problemas se resuelven mejor dentro de esta estructura de alianza, que reduce cualquier incentivo a que sus miembros sigan políticas que puedan conducirlos a entrar en conflicto entre sí. Fortalecer las normas internacionales a favor de la democracia puede demostrar que la estructura de esta alianza descansa no en necesidades prácticas de las relaciones entre potencias sino, más bien, en una visión compartida sobre la vida humana en el siglo XXI. Francia y Alemania son naciones democráticas, de eso no cabe duda, pero lo que sí es dudoso es que crean en los beneficios de la expansión de la democracia en el mundo, como demostraron oponiéndose a eliminar al tirano marrón Saddam Hussein. Junto con Rusia y la ONU, otro fracaso, para ellos era más importante seguir participando en los beneficios de “petróleo por alimentos”, programa que dependía del mantenimiento del dictador en el poder. Está claro que sus diferencias de criterio no generarán conflictos militares con otras democracias, pero, aún así, no son fiables. El ideal sería una alianza de las democracias en la que España participase junto con Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Aparte, otros posibles socios: Israel, Japón, Chile o Colombia. De la Europa del Este sería magnífico contar con República Checa, Polonia y las repúblicas del Báltico, Lituania (como hablaré de ello al final), Letonia y Estonia, es decir, aquellos países que con más vehemencia rechazaron el totalitarismo soviético hasta hace dos décadas. Algo que siempre diré: Aznar nos dejó bastantes problemas pese al crecimiento económico durante su gobierno, parte de sus medidas crearon una cultura del burbujismo y la riqueza ficticia que ha pinchado. Pero en materia exterior es el político español que en el siglo XX lo ha tenido más claro. Seguramente, influyó en parte su ego, no voy a negar que Aznar es una de las personas más prepotentes que ha dado la política española en años, y algunos consejos de sus asesores, pero a mí lo que me gusta es el resultado. Ver la bandera de España junto a las de quienes defiendan la libertad.

Con la democracia y la libertad pasa como con el libre mercado, el éxito de la libertad aquí depende del éxito de la libertad en otros lugares. En Oriente Medio se podría haber conseguido más pero tras las elecciones en Irak, que las mujeres voten en Kuwait o que se hayan celebrado elecciones locales en Arabia Saudí, parecerá muy poco, algo muy pequeño, pero algo es algo, en avances donde eran impensables hace 10 años. Precisamente, en los primeros años, la agenda en Oriente Medio parece haber sido un fracaso, pero por lo ambicioso de la misma. “América, en este joven siglo, proclama la libertad para todo el mundo y todos sus habitantes”, concluyó Bush II en su segundo discurso de investidura, en enero de 2005. Seis años después, aquello parece muy lejano y que haya sido un relativo fracaso o, al menos, que sea un objetivo que esté muy lejos, pero por lo ambicioso del mismo, hay que reiterar. Posiblemente, de no haberse acumulado los contratiempos en Irak y ser necesario buscar aliados, aunque no fueran los más recomendables, con los que gestionar el día a día, se habría buscado acelerar los cambios, más allá de los que se han producido.

– Tratar eficazmente con los Estados “canallas” y las dictaduras “gamberras”. Ello redunda no sólo en un mayor grado de protección del resto de Estados frente a estos, sino que además priva a un posible competidor de las grandes potencias de aliados potenciales. Un Estado decidido a organizar un gran ataque al “statu quo” encontraría en una de estas dictaduras una fuente de apoyo contra las democracias aliadas. Bush I fue un buen presidente de Estados Unidos pero, seguramente, falló en dar la estocada final a Saddam Hussein, como sí la dio al narcotraficante panameño Noriega, en 1989. Después, en los 90, la tendencia de Clinton a contemporizar en lugar de afrontar los desafíos de este tirano, salvo los aguijonazos de diciembre de 1998, no hizo más que aumentar los problemas para el futuro. Idem con Milosevic y sus actuaciones en Bosnia y Kosovo, como hemos visto hace dos entradas. Corea del Norte, por ejemplo: China es su “primo de zumosol” y, en cambio, los norcoreanos, un régimen más disparatado y enloquecido que el chino, es el mamporrero de estos en la zona, intimidando con su programa nuclear a sus vecinos democráticos, como Corea del Sur, Japón o Taiwán, ese “oscuro objeto del deseo” de la China continental. Ya dije, hace un par de meses, que la caída del régimen paleoestalinista de Pyonyang podría ser positiva e interesante: una oleada de emigrantes norcoreanos al norte de su gigantesco vecino podría desestabilizar a los chinos. El apoyo a Corea del Sur y Taiwán, sobre todo a esta última, dejar claro a China, que la democracia de la isla de Formosa es intocable. Irán y su programa nuclear son otro problema y quién sabe hasta dónde habrían llegado, que bastante lejos han llegado ya, de no tener, al este y al oeste, el cepo de las tropas americanas, en Afganistán e Irak. No parece probable que, directamente, Irán utilice armas nucleares para atacar a otro país pero, junto con Siria, es el sostén y proveedor de grupos terroristas como Hamás o Hezbolá e, incluso se cree que de los que han estado años operando en el Irak post-Saddam.

Hoy día puede parecer que no hay en el horizonte una potencia totalitaria tan agresiva como el III Reich. Pero lo mismo parecía en 1932. Y, en 1935, nadie veía (salvo Churchill) a Alemania, Japón e Italia como amenazas. Ni en 1936, ni en 1937, ni en 1938 ni hasta el mismísimo estallido de la II Guerra Mundial. La opción de evitar este trágico conflicto bélico estuvo ahí, fue una realidad en esos años, si se hubiera parado los pies a Hitler aprovechando que el Reich aún era débil militarmente. Pero las democracias occidentales no temían una derrota contra Hitler, imposible en ese momento. Temían a la propia guerra contra Hitler. Desdeñando todas las señales, no solo no estaban preparados, más aún, llevaban años desarmándose: material, en armamento y hombres, y moralmente, esto último no hay que olvidarlo.

– Guste o no guste en Europa, la única alternativa de liderazgo democrático es, hoy por hoy, los Estados Unidos de América. Los estadounidenses, aunque tengan una relación de cooperación con sus aliados y compartan algunas cargas, no obstante, son los únicos con capacidad real para tomar la iniciativa en torno a la cual otros se congreguen, como se vio en el caso de Bush I y Bush II frente al régimen de Saddam Hussein. La preeminencia estadounidense se basa en el volumen de su presupuesto militar, en comparación con el de otras naciones, aunque también es cierto que las cargas que recaen sobre sus fuerzas armadas son mucho más pesadas que las que deben sobrellevar otros países. Los norteamericanos deben mantener su capacidad militar para afrontar sus responsabilidades, y este es uno de los puntos en que es admisible cierto déficit, el cual, necesariamente, se producirá.

Nos parezca bien o no, por supuesto, la estabilidad del mundo, la libertad de mercado y la democracia dependen de lo que los americanos quieran y decidan ser. La clave no está ni en la ONU, ni en la Unión Europea, una pequeña potencia con múltiples voces que se divide, como se dividió en 2003, cada vez que hay que decantarse entre Estados Unidos y lo que diga el eje franco-alemán (quienes, al final, son, en realidad, la UE, poco más hay aparte de la voluntad de estos dos países), ni en Pekín (por mucho que más de un iluminado sueñe con China como la superpotencia del siglo XXI), ni en Berlín (su interés es el imperialismo monetario, no más, a través del euro) o París (suerte que nos libramos ya del funesto Chirac) ni en Moscú (aunque retornase un poderío militar siquiera similar al de la extinta URSS, los rusos con poder ya hemos visto en que devienen: en la tiranía). Obama, hasta ahora, esto no lo ha entendido pues él no valora el papel que Estados Unidos ha tenido, primero, contra el nazi-fascismo y, después, contra el comunismo. Obama cree que Estados Unidos debe ir pidiendo perdón por lo que es (todavía) y ha sido.

El mundo puede parecer más “tranquilo” y “sosegado” ahora que hace dos años, pero… ¿es así en realidad? Las amenazas a la libertad y la democracia siguen estando ahí, no se han marchado. Lo que ha cambiado es la actitud con que se afrontan. Pero si, tras la caída de Francia, en 1940, Churchill hubiera dado el visto bueno a los planes de Hitler, a buen seguro, Europa también hubiera sido una balsa de aceite en esa década. Una balsa de aceite nazi, pero balsa de aceite, al fin y al cabo. La paz hubiera reinado en todo el continente. Al igual que el totalitarismo más atroz. La contemporización puede crear una situación de aparente calma, pero esta calma no es, ni mucho menos, el reflejo de una situación de menos riesgo y más seguridad.

Pero Obama por lo que ha optado es por convertirse en el nuevo Jimmy Carter, mostrándose complaciente con los Chávez de Hispanoamérica, posicionándose junto al castro-bolivarianismo durante la crisis de Honduras, débil e indeciso frente a los ayatolás iraníes, insistiendo en que Israel realice concesiones frente a los árabes sin que el estado hebreo tenga ni una mínima garantía de seguridad o renunciando al escudo antimisiles, dejando a Europa del Este a merced del totalitarismo ruso. Eso sí, al menos, algo ha sacado, un Nobel de la Paz, el toque de atención de que no deje la senda que ha tomado. La paz es un bien deseable, pero no siempre es sinónimo de democracia ni de libertad.

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OFF TOPIC:

La semana pasada se cumplieron 20 años de unos sucesos bastante impactantes, que fueron un poco difuminados, en su momento, con el inicio de la Guerra del Golfo, pero que, muy posiblemente, marcaron la defunción definitiva del régimen soviético y la demostración, pese a las buenas palabras de Mijail Gorbachov, de que era totalmente irreformable para presentarlo ante el resto del mundo con un rostro más amable.

Se trata de la intervención del Ejército soviético en la pequeña república báltica de Lituania (a la que siguieron en Letonia y Estonia), el 13 de enero de 1991, en un intento por sofocar militarmente la conocida como “Revolución Cantada”, un movimiento cívico pacífico y desarmado, y volver a someterla al poder central de Moscú, eliminando su autonomía. Hay que recordar que Lituania, Letonia y Estonia habían sido independientes antes de la II Guerra Mundial y llevaban ocupadas desde que el pacto Molotov- Von Ribbentrop dejó a la URSS la potestad de hacer y deshacer a su antojo en la mitad de Europa del Este.

En la fecha de aquellos sucesos, el antiguo imperio soviético había dejado ya de ser una superpotencia, estaba en proceso de franca descomposición y asolado por una crisis económica que hacía necesaria la ayuda económica occidental, mientras los soviéticos pasaban enormes dificultades. No fue el peor invierno el de 1990-1991, eso sí. Diciembre de 1991 fue aún peor, cuando la Unión Soviética, declarada en bancarrota, a pocos días de su defunción, hubo de decretar el racionamiento del pan y otros víveres, algo que no se conocía desde la II Guerra Mundial y la invasión por parte de los nazis. Mientras Gorbachov, destituido de facto por Yeltsin y los presidentes de otras repúblicas, rogaba a Occidente que no reconociera el referéndum independentista del día 1 de ese mes en Ucrania, en un intento desesperado por salvar la Unión, los ciudadanos de la supuesta superpotencia mundial se arremolinaban en largas colas para conseguir un pedazo de pan.

“Cada invierno pensamos que el siguiente no puede ser peor pero cada año es más difícil sobrevivir”, eran palabras textuales de algunos soviéticos que reflejaban, en 1991, un fracaso, el del sistema y la planificación central comunistas, que hasta entonces había sido tapado con la censura y la propaganda gubernamentales y las compras de miles de toneladas de trigo al “enemigo capitalista”.

Lo cierto es que la URSS, en enero de 1991, habiendo renunciado a la carrera con EEUU, tras la perestroika, la glasnost y tener que rendirse al no poder mantener el pulso militar con los norteamericanos, era un cúmulo de intereses entre el Ejército, el Partido Comunista y el KGB, con Gorbachov atrapado entre ellos, en el que estos tres elementos el único interés que tenían era consolidar su poder y que el invento soviético no se fuera al traste.

Lituania, tras cinco décadas de ocupación soviética, había declarado su independencia de la URSS el 11 de marzo de 1990, siendo seguida posteriormente por Letonia y Estonia. Casi todas las naciones de la comunidad internacional, excepto Islandia, dudaron en primera instancia en reconocer la restauración de la independencia lituana, concretamente hasta agosto de 1991, tras el fallido golpe de Estado en la URSS.

Moscú, temiendo que el ejemplo lituano se expandiera a otras repúblicas de la Unión, tras decretar el bloqueo económico tras la declaración de independencia, llevó a cabo un intento de recuperar por la fuerza el poder en el país. El 13 de enero de 1991, fuerzas paracaidistas soviéticas mataron a catorce manifestantes, resultando también heridos cientos de manifestantes no violentos en Vilnius, la capital lituana, mientras defendían la torre de televisión de de la ciudad y el Parlamento de los tanques y tropas de asalto de Moscú. El extraordinario coraje y disciplina de los lituanos, cantando frente a los tanques y las piezas de artillería soviéticas, impidió que se produjera una mayor pérdida de vidas, y simbolizó frente al mundo la bancarrota moral de la Unión Soviética y lo ilegítimo de su ocupación. En eso consistió la Revolución Cantada, que se había iniciado tres años antes, el movimiento de un pueblo pequeño, pacífico y amante de la libertad, como el lituano, el cantar canciones patrióticas de ese país, prohibidas por el régimen soviético, en desafío a las autoridades comunistas.

Lo cierto es que, siendo yo todavía un chaval, los lituanos se ganaron mi simpatía en aquellos tiempos. Me alegró enormemente cuando recuperaron su libertad en agosto de ese año y, aunque no sigo el baloncesto, cuando su selección ganó una medalla en las Olimpiadas del año siguiente. Y sigo pensando en que son buenos aliados pues están muy vacunados frente al totalitarismo.

Ellos, seguramente, clavaron el último clavo en el ataud de la tiranía comunista en Europa.

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Disfruten del día y esta noche, aparte de con los angelitos, sueñen con libertad, capitalismo, el fin de la Unión Europea y con que se dé muerte a los tiranos (qué asquito les tengo). 🙂

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Responses

  1. ¡¡Pero!! ¡¡No puede ser Javier!! Espero que deje este artículo colgado más de un día porque hay mucho que comentar. Lo he leído ahora por encima y me ha encantado el texto. A ver si ya luego por la noche comento los temas porque hay mucha carne aquí.

  2. Hola Javier: En primer lugar, no sé si usted lo sabía pero el libro de Bush tiene un capítulo titulado “Freedom Agenda” — y como veo que usted ha utilizado la palabra “agenda” con democracia, pues me ha parecido una coincidencia interesante.

    “Vamos a ver, cuando hablemos de Occidente, no pensemos en una determinada forma de vida o unas determinadas costumbres. Los gobiernos no deben fijar una serie de hábitos como definidores de lo que es Occidente, lo que deben hacer es no recortar libertad política, libertad de mercado ni tolerancia religiosa y cultural. Tampoco estamos para defender con uñas y dientes lo primero sino para evitar que se limite lo segundo.”

    Hmm…esto me ha parecido interesante porque realmente nunca lo habia visto así tan concreto. Al margen de que yo esté de acuerdo en que los gobiernos no deben fijar costumbres, sí que es algo novedoso ver que Occidente no debe tratarse como “algo determinado”. Eso tiene un corolario — ya sabe usted que me gustan los corolarios y ser consecuente —

    Quizá por eso no tiene excesivo sentido intentar eso de la “preservación cultural” de un país. Por ejemplo yo suelo leer mucho sobre ese tema y como los políticos (algunos) dicen que si hay mucha inmigración eso es una amenaza para “la cultura del país”. Aparte de que eso posiblemente choca con su concepto de lo “occidental”, también es posible que va conta el comercio y el enriquecimiento personal.

    Totalmente de acuerdo con el problema del relativismo moral, Javier. En Europa se nota muchísimo — mire. En los EEUU gran porcentaje de la población aún ve el mundo en términos de “buenos y malos”. Esa visión me parece correctísima pero ya ve, en Europa se ridiculiza cualquier postura “moralmente absolutista”. No nos debe extrañar luego que es precisamente en esa “Uropa” de algunos donde muchos países históricamente han apaciguado a dictadores y genocidas — especialmente Francia, todo sea dicho.

    TOTALMENTE DE ACUERDO con el tema de las alianzas y los “resultados” de Aznar.

    Dice usted, no obstante, que “fortalecer las normas internacionales a favor de la democracia puede demostrar que la estructura de esta alianza descansa no en necesidades prácticas de las relaciones entre potencias sino, más bien, en una visión compartida sobre la vida humana en el siglo XXI.”

    MUY INTERESANTE pero realmente ¿en qué consiste? Explíquese — explique en qué consiste eso de la “visión compartida sobre la vida humana en el siglo XXI” porque se me ocurren varias “objeciones” posibles.

    ¿Qué normas internacionales? ¿Se refiere al Derecho Internacional, Javier?

    Sobre el tema de las tropas y el peso que soportan las tropas norteamericanas — a mí personalmente me gustaría ver mucha más implicación en combate conjunto de parte de nuestros chicos con los americanos. No es de recibo eso de “misión de paz” — la verdadera “misión de paz” duradera es eliminar las amenazas a la paz mundial. Por ello, habría que reformar el sistema de nuestras FFAA para que se impliquen más en la “caña” de la batalla. Al mismo tiempo, me gustaría por supuesto no tener que depender de la UE y promover más alistamientos en las FFAA sobre todo para jóvenes de cierto perfil adecuado para eso.

    Quiero mantener este hilo “abierto” así que aunque actualice yo seguiré por aquí porque necesito comentar más cosas. Sólo le digo eso por ahora de momento. Luego por la noche diré más. ¡¡Es que—¡¡¡¡hay tantos temas!!!

    Saludos

  3. Buenos días.

    No hay problema, además, esta semana ando un poco atareado y mucho tiempo para actualizar no voy a tener.

    “En primer lugar, no sé si usted lo sabía pero el libro de Bush tiene un capítulo titulado “Freedom Agenda” — y como veo que usted ha utilizado la palabra “agenda” con democracia, pues me ha parecido una coincidencia interesante.”

    No lo sabía, pero, más o menos, se puede decir que desde hace unos diez años EEUU, RU y otros aliados, algunos del Este de Europa, por eso esa zona no la desdeño totalmente, es la actuación que han venido desarrollando. Nosotros, lamentablemente, esa agenda la tiramos a la basura en 2004, y pasamos a pensar y asumir que había que coexistir con los Chávez y los Castros de este mundo, pero estuvimos también ahí. Francia y Alemania por supuesto no estuvieron, por propia decisión, claro, pero, como dice más adelante, ya conocemos la predisposición francesa a apaciguar dictadores bananeros.

    “Quizá por eso no tiene excesivo sentido intentar eso de la “preservación cultural” de un país. Por ejemplo yo suelo leer mucho sobre ese tema y como los políticos (algunos) dicen que si hay mucha inmigración eso es una amenaza para “la cultura del país”. Aparte de que eso posiblemente choca con su concepto de lo “occidental”, también es posible que va conta el comercio y el enriquecimiento personal.”

    Eso de la “defensa de la cultura” de un país puede que sea una exceso tanto como el multiculturalismo impuesto desde los gobiernos. Yo sí creo que hay una cultura del país pero esta se genera espontáneamente. Antes España era más católica, ahora lo es nominalmente, más que otra cosa, antes a casi todos gustaban los toros y ahora es una espectáculo que cada vez genera menos interés, no hay porqué declararlos “Bien de Interés Cultural” como Aguirre porque ¿quién fija la cultura de una país? ¿Aguirre?

    Es lo que hemos hablado bastante en su bitácora en los últimos meses: lo ideal sería una inmigración legal y controlada, que no rompa la convivencia con los españoles y otros extranjeros que vivan ya aquí, la “paz interétnica”, pero por eso, no por esa cuestión de lo “cultural”. Si aportan y cubren algunos puestos en los que la mano de obra del país es escasa, sí pueden interesar. Para estar hacinados en el paro o delinquiendo, no.

    Bueno, y respetar sus costumbres siempre que estas no violen las leyes, alguien no puede pretender convertirse en su propia ley. En realidad, el principio sería ese respeto a la ley del país que te ha acogido y, si la violas la pagas, no que te tengas que “españolizar”. Ni siquiera una latinoamericano se va a “españolizar”. Como si yo me voy a EEUU o Inglaterra, “culturalmente” voy a seguir siendo español.

    “Totalmente de acuerdo con el problema del relativismo moral, Javier. En Europa se nota muchísimo — mire. En los EEUU gran porcentaje de la población aún ve el mundo en términos de “buenos y malos”. Esa visión me parece correctísima pero ya ve, en Europa se ridiculiza cualquier postura “moralmente absolutista”. No nos debe extrañar luego que es precisamente en esa “Uropa” de algunos donde muchos países históricamente han apaciguado a dictadores y genocidas — especialmente Francia, todo sea dicho.”

    Sí, en Europa hablas con mucha gente que ve eso muy “maniqueo”. Y es cierto que piensan eso de los americanos, sobre todo, aunque por extensión de otros anglosajones.

    “MUY INTERESANTE pero realmente ¿en qué consiste? Explíquese — explique en qué consiste eso de la “visión compartida sobre la vida humana en el siglo XXI” porque se me ocurren varias “objeciones” posibles.

    ¿Qué normas internacionales? ¿Se refiere al Derecho Internacional, Javier?”

    El Derecho Internacional que emana de la ONU o de cualquiera de los entes actuales tipo UE, que obstaculiza la soberanía de los estados y pretende sustituir su Derecho interno, mi aspiración, por supuesto, no sería consolidarlo (todo esfuerzo que debilite a ese ente corrupto y tiránico es poco), sino sustituirlo (aparte de la desaparición de la UE, pero eso es tema aparte) por una serie de normas mínimas en las que estén de acuerdo esos estados que compongan esta hipotética alianza de las democracias. Más que unas normas, puede que sea más correcto hablar de unos principios comunes de la libertad: fijar aquellas que no pueden ser suprimidas. Puede que sea un poco idealista, quizás, al igual que eso de la visión compartida de la vida humana, a la que me refiero en el sentido de que todos aquellos que quieran subirse al carro deben respetar como principio que el hombre debe ser libre política, económica, confesional e ideológicamente.

    Digamos que es una idea al contrario de lo que pretende la ONU, imponer sus normas, sobre todo si estas son para proteger a dictadores marrones, como en el caso de Saddam Hussein.

    “Sobre el tema de las tropas y el peso que soportan las tropas norteamericanas — a mí personalmente me gustaría ver mucha más implicación en combate conjunto de parte de nuestros chicos con los americanos. No es de recibo eso de “misión de paz” — la verdadera “misión de paz” duradera es eliminar las amenazas a la paz mundial. Por ello, habría que reformar el sistema de nuestras FFAA para que se impliquen más en la “caña” de la batalla. Al mismo tiempo, me gustaría por supuesto no tener que depender de la UE y promover más alistamientos en las FFAA sobre todo para jóvenes de cierto perfil adecuado para eso.”

    La verdad es que no veo mal que dentro de las fuerzas armadas que acudan a esas zonas en conflicto como Afganistán vaya personal especializado para atender a los civiles, pero eso es una cosa y otra que pretendan plantarnos la imagen de que los soldados van allí a repartir tiritas, vendas y golosinas a los niños. La realidad sobre el terreno no es esa pero con lo de “misiones de paz” eso se nos vende. Cuando la verdad es que la paz no llegará, por ejemplo, en Afganistán hasta que los talibanes no sean derrotados y destruidas las bases terroristas.

    Desde luego habría que aumentar las partidas destinadas a defensa para equipar a las tropas con armas más modernas y eficaces. Lamentablemente, tenemos una izquierda ideologizada en contra de eso y una derecha acomplejada, por otro. Hay que dar caña para cambiar esa mentalidad.

  4. Javier:

    “Eso de la “defensa de la cultura” de un país puede que sea una exceso tanto como el multiculturalismo impuesto desde los gobiernos. Yo sí creo que hay una cultura del país pero esta se genera espontáneamente. Antes España era más católica, ahora lo es nominalmente, más que otra cosa, antes a casi todos gustaban los toros y ahora es una espectáculo que cada vez genera menos interés, no hay porqué declararlos “Bien de Interés Cultural” como Aguirre porque ¿quién fija la cultura de una país? ¿Aguirre?”

    Claro Javier, porque Aguirre sabe más que nosotros qué merece proteger y qué no. Me ha parecido interesante su punto de vista y de hecho es muy razonable y humano además de cierto.

    “lo ideal sería una inmigración legal y controlada, que no rompa la convivencia con los españoles y otros extranjeros que vivan ya aquí, la “paz interétnica”, pero por eso, no por esa cuestión de lo “cultural”. Si aportan y cubren algunos puestos en los que la mano de obra del país es escasa, sí pueden interesar. Para estar hacinados en el paro o delinquiendo, no.”

    Correcto.

    “Bueno, y respetar sus costumbres siempre que estas no violen las leyes, alguien no puede pretender convertirse en su propia ley. En realidad, el principio sería ese respeto a la ley del país que te ha acogido y, si la violas la pagas, no que te tengas que “españolizar”. Ni siquiera una latinoamericano se va a “españolizar”. Como si yo me voy a EEUU o Inglaterra, “culturalmente” voy a seguir siendo español.”

    Eso es cierto — yo jamás me “anglosajonicé” — porque no es natural ni normal ni mucho menos liberal adoptar una identidad de forma forzosa — ya tenemos a los Milosevichs de este mundo para eso.

    “Sí, en Europa hablas con mucha gente que ve eso muy “maniqueo”. Y es cierto que piensan eso de los americanos, sobre todo, aunque por extensión de otros anglosajones.”

    Sin embargo yo no me fío de los “europeistas” relativistas. Yo me quedo igual de asombrado con ellos que ellos conmigo.

    “El Derecho Internacional que emana de la ONU o de cualquiera de los entes actuales tipo UE, que obstaculiza la soberanía de los estados y pretende sustituir su Derecho interno, mi aspiración, por supuesto, no sería consolidarlo (todo esfuerzo que debilite a ese ente corrupto y tiránico es poco), sino sustituirlo (aparte de la desaparición de la UE, pero eso es tema aparte) por una serie de normas mínimas en las que estén de acuerdo esos estados que compongan esta hipotética alianza de las democracias.”

    Ok, bien.

    “Más que unas normas, puede que sea más correcto hablar de unos principios comunes de la libertad: fijar aquellas que no pueden ser suprimidas. Puede que sea un poco idealista, quizás, al igual que eso de la visión compartida de la vida humana, a la que me refiero en el sentido de que todos aquellos que quieran subirse al carro deben respetar como principio que el hombre debe ser libre política, económica, confesional e ideológicamente.”

    Sí, lo comparto.

    “Digamos que es una idea al contrario de lo que pretende la ONU, imponer sus normas, sobre todo si estas son para proteger a dictadores marrones, como en el caso de Saddam Hussein.”

    Ya — usted lo que propone es una LIGA clásica. Lo veo bien.

    “La verdad es que no veo mal que dentro de las fuerzas armadas que acudan a esas zonas en conflicto como Afganistán vaya personal especializado para atender a los civiles”

    No, no, yo tampoco veo mal eso–necesitan enfermeras y médicos por ejemplo.

    “Cuando la verdad es que la paz no llegará, por ejemplo, en Afganistán hasta que los talibanes no sean derrotados y destruidas las bases terroristas.”

    CORRECTO.

    “Desde luego habría que aumentar las partidas destinadas a defensa para equipar a las tropas con armas más modernas y eficaces. Lamentablemente, tenemos una izquierda ideologizada en contra de eso y una derecha acomplejada, por otro. Hay que dar caña para cambiar esa mentalidad.”

    El “problema” es que en un país en el que todavía se cree eso de “fuera es mejor”, pues mucho más difícil aún tener jóvenes dispuestos a dar guerra por España y nuestros intereses. De alguna forma, habrá que hundirles el “sueño europeo”. Ya me están resultando un poquito pesados con eso, y o se dan un baño de realidad o yo pronto voy a cabrearme con ellos, y MUCHO.

  5. Hola Javier,

    Ha tenido el honor de ser el primer comentario del nuevo blog, jeje.

    Quería puntualizar una cosa de su artículo. Yo no quiero un mercado global con países que no respetan los DD.HH ni los derechos laborales de sus trabajadores, yo no quiero la extensión de la OTAN, no quiero que EEUU mande en occidente y no me gusta una política internacional agresiva militarmente con las tiranías. Y, a pesar de esto, soy tan occidental como cualquiera y defiendo las esencias occidentales de libertad y democracia, además de su cultura pública.
    Ha sido excesivamente cerrado defiendo occidente y sus intereses. Yo soy mucho más como Francia y Alemania, a las que usted critica en estos puntos.

    Por otro lado puntualizar algo sobre la URSS. Recordemos que, cuando cayó la URSS, Rusia colapsó económicamente durante una década y su PIB se redujo a la mitad.
    Si los últimos años de la URSS fueron difíciles, los primeros de Rusia fueron mas difíciles cuando los rusos se acabaron el cheque de las privatizaciones. Y, lo pero para la Rusia actual, la mayoría de analistas dicen que técnicamente había más democracia en la URSS de la glasnost y la perestroika (en un sentido político y de libertades públicas, no en propiedad) que en la Rusia actual. Esto es algo muy grave y creo que demuestra como la tradición zarista se ha apoderado de todos los regímenes en Rusia, Imperio, comunismo o capitalismo.

    Saludos,

  6. Pedro:

    Hola, creo que ha hecho bien cambiando a blogspot.com. Creo que una vez dijo que lo de blogspot.es era por motivos patrióticos y eso está muy bien, pero el nuevo soporte está mucho mejor.

    “Quería puntualizar una cosa de su artículo. Yo no quiero un mercado global con países que no respetan los DD.HH ni los derechos laborales de sus trabajadores, yo no quiero la extensión de la OTAN, no quiero que EEUU mande en occidente y no me gusta una política internacional agresiva militarmente con las tiranías. Y, a pesar de esto, soy tan occidental como cualquiera y defiendo las esencias occidentales de libertad y democracia, además de su cultura pública.

    Ha sido excesivamente cerrado defiendo occidente y sus intereses. Yo soy mucho más como Francia y Alemania, a las que usted critica en estos puntos.”

    ¡no quiere usted nada!

    Pero sí, quien defienda estas libertades sí se puede considerar occidental. Lo que ocurre es que tiene una perspectiva distinta, que lo exterior no incide aquí y que actualmente no hay ninguna amenaza externa frente a la que haya que actuar. Pero es que la situación internacional es algo de más cambiante y turbulento, lo que no se supone posible en un momento, puede ser una realidad en años o incluso en meses. No me voy a ir otra vez, para no parecer pesado, a los años 30, pero, por ejemplo, ya que estamos hablando de la URSS: el 18 de agosto de 1991 había glasnost, perestroika, Gorbachov era un amigo y todo era magnífico y feliz. Al día siguiente, un golpe de estado en Moscú del sector duro del PCUS y del KGB, Gorbachov destituido y retenido en su dacha de Crimea y la Administración de Bush I teniendo que cambiar, en cuestión de 24 horas, lo previo a otro escenario, a uno de hipotética vuelta a la Guerra Fría. En tres días aquello quedó en nada y los golpistas tuvieron que desistirse, pero fue una realidad, pues el régimen que pudo haberse instaurado estaba integrado por los elementos más ultra-ortodoxos del PCUS.

    Con EEUU más que mandar, lo que se puede decir es que era y es el país más poderoso dentro de una serie de países democráticos y capitalistas, aunque ejerza el liderazgo de estos países, nadie piensa en serio en una invasión americana de Alemania o Francia porque estos se opongan a alguna decisión o iniciativa de los estadounidenses o porque surjan discrepancias entre ellos y EEUU.

    Francia y Alemania las critico, fundamentalmente, por la tradición que tienen, la de los segundos no ha podido ser más totalitaria e imperialista.

    Después comento algo del tema soviético, ya que ha surgido.

    Saludos.

  7. Bueno, Javier: quiero empezar contestando a Pedro.

    Pedro:

    Dices que no eres “menos” occidental. Pues hombre, debes tener en cuenta que hasta hace poco, el este de Alemania por ejemplo JAMÁS se consideró como “Occidente”. Tienes un concepto demasiado amplio de lo que es Occidente y no voy a permitir que mantengas esa definición. Básicamente si hablamos estrictamente en términos geográficos, Occidente es: España + Francia + Islas Británicas + USA + Canadá — sí sí, geográficos y políticos porque “Occidente” también es algo “político”.

    Dices:

    “Yo no quiero un mercado global con países que no respetan los DD.HH ni los derechos laborales de sus trabajadores, yo no quiero la extensión de la OTAN, no quiero que EEUU mande en occidente y no me gusta una política internacional agresiva militarmente con las tiranías. Y, a pesar de esto, soy tan occidental como cualquiera y defiendo las esencias occidentales de libertad y democracia, además de su cultura pública.”

    La mejor forma de combatir la tiranía es precisamente con más comercio. Mira el tema de los Juegos Olímpicos en Pekín – lo siento Pedro pero tarde o temprano cuando la gente saborea lo que es libertad, acaban pidiendo más libertad. Lo mismo podrá ocurrir en China. Yo creo que eres personalmente “occidental”, pero un “occidental malo”, si me lo permites — tus ideas de política exterior son horrorosas. ¿Cómo pretendes defender la libertad y la democracia si no quieres compartirla con el mundo y te niegas a que la gente sea liberada? ¿Cómo puedes decir eso cuando te negaste y te niegas a defender la liberación de los iraquíes de un BRUTAL ASESINO genocida como Saddam Hussein? Ya lo he dicho muchas veces y lo repito: hay que tener muy malos sentimientos para no alegrarte de la liberación de los iraquíes. No sé cuáles son tus sentimientos pero deberías hacértelo mirar. No es normal esa oposición a combatir contra tiranos genocidas.

    Javier:

    Enlazando un par de temas relacionados, le comento lo que tenía pendiente:

    ¡¡Ay Europa! Ja ja ja y JA. Aún recuerdo la conferencia de la OTAN en el 2008 sobre Georgia y Ucrania — se discutía sobre si aceptarles en la OTAN. Tanto yo como Bush II apoyamos fuertemente el ingreso de estos países en la OTAN pero, ya sabe que para que un país nuevo entre, hace falta la unanimidad de todos los países de la OTAN. Como era de esperar de la putrefacta Europa de los alemanes y franceses, tanto Angela Merkel como el Sarkozy estaban en contra de que esos dos países entraran a formar parte de la OTAN. Ellos sabían que Georgia y Ucrania no tenían buenas relaciones con Moscú pero “argumentaban” que la OTAN podría verse arrastrada en un conflicto o guerra con Rusia y también decían que les preocupaba la “corrupción”.

    Como bien dice Bush II y otra gente Atlantista como nosotros, la amenaza de Rusia precisamente es lo que más justifica que esos dos países entren en la OTAN. Rusia estuviera menos dispuesta a atacarles. Por cierto, Bush se horrorizó cuando Jacques Chirac afirmó que Ucrania es “en realidad parte de Rusia”.

    No es extrañar que un adulador de dictadorzuelos marrones y de jardín diga eso.

    Además de eso, Chirac dijo que “Putin dirige muy bien a su país y no importa CÓMO que nosotros no éramos nadie para criticarle”. La misma estupidez afirmó el tal Gerhard Schroeder de Alemania — tal vez por eso le hayan dado la presidencia de Gazprom. 😉

    Como también vimos después, Rusia agredió a GEORGIA. Tal vez si Georgia hubiese estado en la OTAN, no se hubieran atrevido a atacarles de esa forma tan sanguinaria. Encima, el tal Putin se burló de todos nosotros diciendo que el presidente de Georgia era “como Saddam Hussein”.

    Me alegro de que usted, Javier, defienda los valores que yo siempre he defendido: mire, gracias a los Atlantistas, hoy la gente de Ucrania y Georgia son libres, Kosovo es una nación independiente, y la OTAN ya tiene 26 miembros, y la democracia colombiana se vio fortalecida con Álvaro Uribe, junto con la democracia peruana. Uribe pudo dominar bien a los narco-terroristas que al parecer quiere defender la Trinidad Jiménez en Bolivia, apoyando la legalización de la hoja de coca. ¡¡QUÉ VERGÜENZA!!

    Hoy Próximo Oriente es mejor también gracias a esa política exterior “agresiva” que tanto odia Pedro.

    Irak es hoy un país libre, multi-étnico y multi-religioso, y un aliado de USA.

    Estamos siendo testigos también de los movimientos a favor de la libertad en Egipto y en el Líbano y en Túnez.

    Lo cierto es que pese a quien le pese, vivimos en un mundo mejor y viviremos en mundos mejores si aplicamos más nuestras ideas y combatimos a los genocidas donde quiera que estén.

  8. Del golpe de estado en la URSS no me acordé antes de otro apunte: aunque Mitterrand fue, dentro de lo malo, un estadista superior al nefasto e infame Chirac, esos días vimos otra muestra de cómo actúa Francia cuando siente el aliento del oso ruso (y otros totalitarios, no solo esos):

    Mitterrand estaba dispuesto a reconocer a los golpistas ultra-comunistas que querían liquidar lo poco de libertad que había ido surgiendo en la URSS y a entablar relaciones normales con ellos. El único gobierno occidental que reaccionó así.

  9. Sí Javier, así son los dirigentes franceses. No por nada, el gran autor anglosajón, Mark Twain, decía lo siguiente de los franceses:

    “Francia no tiene ni invierno, ni verano, ni moral. Aparte de esos inconvenientes, es un buen país. Francia normalmente ha estado gobernada por prostitutas”.

    Aunque esto fue lo que yo le dije a la delegación francesa en mi universidad cuando me comunicaron la frase de Chirac sobre la guerra:

    Jacques Chirac dijo:

    “Tal y como yo lo veo y entiendo, las guerras siempre son un fracaso”.

    En una carta, yo le contesté en el 2003 lo siguiente:

    “Tal y como yo entiendo a Francia, tiene usted razón, Monsieur Chirac”.

    Nunca me contestó mi carta pero sé que la recibieron en el Elíseo porque tengo el sello de recibimiento que devuelven.

  10. Es que, si de Francia o Alemania dependiera, no solo seguiría en el poder Saddam Hussein, no se estarían produciendo ninguno de los movimientos que han ocurrido en el mundo árabe (aparte de Túnez o Egipto, hasta corren rumores de Marruecos también) ni los ayatolás se hubieran visto encajonados entre las tropas americanas en Irak y Afganistán. El plan para Oriente Medio no era algo de la noche a la mañana, por lo ambicioso, que Irak, como foco, irradiase a toda la zona, y hace varios años todo parecía un desastre, pero la situación, poco a poco, está cambiando.

    Rusia, por supuesto, estaría chuleando y chantajeando energéticamente o militarmente no solo a las ex-repúblicas soviéticas, sino a sus ex-satélites del Este también.

    Jacques Chirac, hombre, si fuera un idealista, pues sería un atontado diciendo eso. Un atontado peligroso, pero nada más que un atontado, al fin y al cabo. Pero no. Es que encima era un sinvergüenza de cuidado.

  11. Ojalá los marroquíes hagan lo propio, Javier. Lo que está clarísimo, Javier, por mal que algunos les pueda parecer, es que se agota ya para siempre la impunidad indefinida de los dictadores.

    La verdad Javier es que yo me siento mal cuando la gente democrática como Pedro no nos da las gracias a los Atlantistas por intentar construir un mundo mejor.

    Vivimos en tiempos confusos, pero podemos mejorarlo siempre. Parece ser que está naciendo un mundo que tiene hambre de más libertad. Por eso digo que se está acabando la impunidad de los dictadorzuelos.

    Es cada vez menos “fashion” ser totalitario. Las naciones oprimidas están encaminadas haca la democracia a través de la puerta del clamor liberal por la libertad. Quieren participar en nuestros mercados libres, que son claves para la prosperidad. La libertad es el único sistema que puede satisfacer la curiosidad intelectual y la necesidad moral de cada uno.

    Usted y yo sabemos lo que funciona: la libertad. También sabemos qué es lo correcto: la libertad. El hombre sólo podrá ser más libre a través de mercados libres, libertad de expresión, elecciones libres y el ejercicio de la prosperidad individual SIN LIMITACIONES por ningún estado o político con dedos pegajosos en el bolsillo ajeno.

    Hay que trabajar ahora para liberar a las personas que están aquí que tienen adicción al estado de bienestar y a ser, por ejemplo, madres solteras que en muchos casos no aman a sus hijos. Tan perniciosa es la adicción al tabaco como la adicción al gobierno, que sólo engendra una ciudadanía ociosa y amoral.

    Ya he terminado y ya puede usted “actualizar” sin problemas.

  12. “off topic” —

    échele un vistazo, Javier, a este índice de prosperidad: Como puede comprobar, España supera a Italia (que no es decir mucho pero bueno, en comparación….) somos más libres y liberales que ellos. No me extraña lo más mínimo. España es “white”, Italy es “mediterranean”.

    http://www.prosperity.com/rankings.aspx

  13. Sí, por supuesto, por poco, pero a los italianos les ganamos. Pero ya se sabe aquí la fiebre que hay con Italia, que hay que ver “ojalá fuéramos como Italia”, “que penita que no somos como Italia”. Aquí es lo que ha comentado alguna vez, hay mucho borrego pero no más que en otros sitios. Como si acaso en otros países la gente en su tiempo libre lo que hiciera fuera leer ensayos de filosofía o literatura clásica. O como si acaso en EEUU más de la mitad de los americanos no tuvieran como único ocio estar tirados en el sofá, delante de la caja tonta, viendo béisbol, la NBA o fútbol americano y poniéndose hasta arriba de hamburguesas y cerveza, aumentando cada vez más el volumen de la panza.

  14. Sobre lo que ha comentado Pedro sobre el desplome económico ruso en los 90:

    ” Por otro lado puntualizar algo sobre la URSS. Recordemos que, cuando cayó la URSS, Rusia colapsó económicamente durante una década y su PIB se redujo a la mitad.
    Si los últimos años de la URSS fueron difíciles, los primeros de Rusia fueron mas difíciles cuando los rusos se acabaron el cheque de las privatizaciones.”

    Este desplome se puso de manifiesto en esa época pero todos los problemas venían de antes y, en 1985 ya eran acuciantes. Las reformas de Gorbachov empezaron por ese motivo. A pesar de todo el dinero que gastaba el Estado, el sistema eléctrico estaba obsoleto (había continuos apagones en muchas zonas de la URSS), la producción de cereales era nefasta, hasta el punto de que tenían que importar el trigo de EEUU, la maquinaria agrícola gran parte de ella era de los años 50 y 60, encima, parte de las cosechas se pudrían antes de llegar a las tiendas (normal pues en los planes quinquenales, un burócrata en un despacho en Moscú decidía cuándo se iba a pasar a recoger, en qué día preciso, dentro de cuatro o cinco años, la cosecha futura de un campo de Ucrania que no había pisado en toda su vida) y ya ese año el crecimiento del PIB soviético era nulo (eso mientras casi el 40%, o más, de ese PIB se dedicaba a mantener la paridad militar y espacial con EEUU) y la esperanza de vida estaba bajando. Todo eso por no hablar de catástrofes ecológicas, no solo la de Chernobil (que puso de manifiesto lo obsoleto del programa nuclear civil de la URSS), también la del lago Baikal o el mar de Aral, y unos grados horribles de polución, incluso radiactiva en algunas zonas.

    “Y, lo pero para la Rusia actual, la mayoría de analistas dicen que técnicamente había más democracia en la URSS de la glasnost y la perestroika (en un sentido político y de libertades públicas, no en propiedad) que en la Rusia actual.”

    Posiblemente, libertad de expresión con la glastnost sí había más. Se liberaron presos políticos y se llegó hasta a tolerar la crítica al sistema. Aunque los sectores más ortodoxos del PCUS y el KGB seguían vigilantes.

    Ahora, simplemente, es una cleptocracia que actúa contra sus adversarios con métodos mafiosos.

    “Esto es algo muy grave y creo que demuestra como la tradición zarista se ha apoderado de todos los regímenes en Rusia, Imperio, comunismo o capitalismo.”

    Eso es muy cierto, los zares nunca han dejado el Kremlin, y Rusia es otro de los países del mundo con una tradición más totalitaria y autoritaria.

  15. […] Enero. La agenda de la democracia […]


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