Posteado por: Javier | marzo 8, 2011

Sobre fútbol, nacionalismos y mamarrachos

Un servidor de ustedes no se puede preciar de ser un gran seguidor del fútbol. La verdad es que alguna vez me pongo a ver un partido y al medio tiempo ya casi estoy aburrido como una ostra y siempre me ha parecido un fenómeno digno de estudio el de aquellas personas que no parecen tener otra preocupación en la vida más que el fútbol ni mayor disgusto que el que su equipo pierda ese fin de semana. La realidad es que se podría considerar lo balompédico otra forma más de idolatría, aumentada en los últimos años, si cabe, por el calendario: es impresionante, el día que no hay fútbol se puede considerar como un fenómeno que roza casi lo paranormal.

Esto no es exclusivo de España. Aquí hay mucho borrego pero no más que en otros sitios. Como si acaso en otros países la gente en su tiempo libre lo que hiciera fuera leer ensayos de filosofía o literatura clásica. O como si acaso en EEUU, ya que nos gusta tanto compararnos con los useños, más de la mitad de los americanos no tuvieran como único ocio estar tirados en el sofá, delante de la caja tonta, viendo béisbol, la NBA o fútbol americano y poniéndose hasta arriba de hamburguesas y otros alimentos altamente grasientos y cerveza, aumentando cada vez más el volumen de la panza.

Pero, mira por donde, aunque no lo sigas mucho, hay veces que el fútbol te puede dar pequeñas satisfacciones y motivos para reírte un ratito. No sé si me la dará esta noche el Barça, que juega contra unos ingleses que se hacen llamar el Arsenal. En principio, estoy mentalizado y tengo asumido que va a ganar porque, claro, deportivamente son un super equipo, ahí la cosa está muy clarita. Pero, humm, bueno, y si pierde… en fin, a ver qué pasa.

Porque lo confieso: siempre me ha caído gordo el Barça. Pero, desde hace unos años, más todavía. No es que me caiga muy bien el Real Madrid tampoco: más bien, me cae como el culo .

Sí que es cierto que ya no está el personaje que era mi “debilidad”: Joan Laporta.

Laporta puede ser, sin ningún género de dudas, uno de los personajes más pintorescos y bizarros de nuestro país (que también es el suyo, se ponga como se ponga), capaz de soltar estupideces como lo que dijo al presidente de Cantabria, que “España está machacando a Cataluña”, protagonista de imágenes tan grotescas y esperpénticas como verle encabezando una marcha por la independencia o sus declaraciones allí pidiendo que Cataluña tenga un Estado. Desde luego, el granito de arena que podría poner Laporta para la independencia y evitar que Cataluña siga siendo “machacada por España” sería muy importante: retirar a su club de la competición organizada por el país que, según él, oprime los derechos de “su pueblo” y solicitar su admisión en la liga regional catalana, con apasionantes duelos del Barça contra el Lleida, el Nastic de Tarragona o el Hospitalet. Pero es muy bonito usufructuar los beneficios de pertenecer deportivamente a España mientras se hacen mimos y carontoñas a lo más granado del nacionalismo independentista, utilizando la presidencia de un equipo como plataforma de despegue de su carrera política: la ya conocida por todos, la que protagonizó junto a la actriz porno María Lapiedra. Sí que es verdad que, en la “porno-campaña” electoral de Cataluña, Laporta fue un elemento más, el más surrealista dentro de la podredumbre moral que impregna a esta región, mucho más que a otras de España, pero uno más, al fin y al cabo.

¿Otras declaraciones de este personaje dignas del absurdo? Manifestar que la detención de Maciá Alavedra y Lluís Prenafeta, ex altos cargos del gobierno de Jordi Pujol, ordenada por Garzón en el marco de la “Operación Pretoria”, era “humillante para Cataluña”. ¿Humillante para una región que detengan a dos personas imputadas por un delito?

Toda la presidencia de Laporta al frente del Barça, y cada vez, más ha sido una espiral en la que parecía empeñado en intentar batir una y otra vez su propio record en cuanto a lo surrealista y bizarro de sus declaraciones. No contento con decir que Cataluña es una nación que necesita un estado o que se siente machacado por España y la “caverna mediática” de Madrid, en una jugosa entrevista publicada en El Mundo, dijo que la victoria sobre el Real Madrid en el Bernabéu en 2009 era un resultado que la caverna mediática españolista no podrá digerir nunca” porque “el Barça encarna la épica que guía a la libertad a los pueblos sometidos”.

Se erigió, de este modo, Laporta en portavoz de los sometidos del mundo a través del altavoz que le proporciona su cargo como presidente del Barcelona. Ya saben los iraníes, cubanos y todos aquellos oprimidos por dictaduras y tiranías dónde tienen su representante.

Pero no se quedó ahí, añadiendo que “me seduce presentarme con un partido nuevo abierto a quien entienda que Cataluña necesita un estado propio” y quedándose a gusto concluyendo que “aún no sé si Cataluña quiere un líder o un mártir. Yo no quiero ser un mártir. Sí que puedo ser un líder, y me parece muy bella la aspiración nacional de conseguir la libertad para mi país”.

Laporta, sin duda, es la suprema encarnación de toda la mendacidad nacionalista elevada a la enésima potencia. Que alguien como él, con pinta de cualquier cosa menos de ser una especie de proletario, ex-presidente de uno de los clubes más ricos del mundo, se presente como una especie de “voz de los sin voz”o de faro y guía de “los oprimidos” no provocaría otra cosa más que risa, si no fuera por toda la porquería intelectual y moral sobre la que se apoya.

Cualquiera que, sin tener la más mínima idea ni conocimiento sobre España o los nacionalismos, lo escuchara, pensaría que los catalanes viven sin poder expresarse ni manifestar sus opiniones y, es más, creería que el propio Laporta debe ser una especie de perseguido o de preso político o de conciencia. No en la realidad: alguien que tan oprimidos y “machacados” ve a sus conciudadanos, que no se priva de decir absolutamente ninguna de las ocurrencias con las que nos obsequia de cuando en cuando, curiosamente, sin que ningún “opresor” se lo impida.

En las elecciones catalanas, Laporta consiguió su aspiración de ser diputado en el “Parlament”. Habrá que esperar y desear que cumpla su palabra y dé el paso para liderar la “aspiración nacional” de “su país”. Sería una gran noticia: nunca estaría más cerca de la debacle el nacionalismo… que teniendo como líder a este sujeto.

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Responses

  1. Bueno me gustaría “discrepar”, sí sí, ¿por qué no variar un poco? con usted pero sólo más bien un matiz — no es tanto una discrepancia como un pequeño matiz que estoy seguro ud compartirá conmigo.

    Y no, no discrepo con usted en la cuestión que usted critica aquí — no. Me gustaría añadir un matiz, si cabe:

    Si bien es cierto que mucha gente que vive por el fútbol es muy borrega, yo creo que el deporte también tiene su momento y puede ser sano — los jóvenes, de hecho, los jóvenes “sanos” deben sentarse a ver más deporte y participar en los deportes. Sólo caben dos tipos de jóvenes “normales” que yo acepto y defiendo: los estudiosos como supongo que era ud en su día, o yo (sigo siéndolo — gafas, chaquetita americana, corbatita, libros gordos, leyes, etc) y los que participan en deportes y evitan ser parte de grupos neonazis, etc.

    Eso es todo.

    Un saludo

  2. Por supuesto, me refería solamente al “fútbol-sofá” como único contacto con el deporte. Para los jóvenes sí es bueno hacer deporte, mejor eso que otras cosas. Yo, de hecho, de joven también jugaba al fútbol y me gustaba el ciclismo y la natación. Ahora mismo, menos, por cuestiones de tiempo, pero nunca está de más hacer algo para cuidarse un poco.

  3. No, no veo yo tan estúpido el planteamiento de Joan Laporta.

    En las pasadas elecciones catalanas estaba claro antes de empezar la campaña que CiU ganaría ( aunque no lo estaba tanto si obtendría la mayoría absoluta ) y que la coalición PSC-ERC-IC perdería diputados ( la duda era saber cuantos ).

    Luego era algo de particular interés para los “peperos” el ver si éramos capaces con el “estilo Rajoy” de superar aquel resultado histórico de Vidal-Quadras ( sí que se logró en parte ).

    Y finalmente estaba en juego la presencia o no en el nuevo parlamento de multitud de pequeños partidos de nueva creación.

    Así, enseguida empezó una carrera por hacerse ver y conocer y un día un “facha” se anunciaba como el hijo secreto de Le Pen, al otro una antigua gran señora del PP nos enseñaba lo repeinada que era capaz de salir ella de la ducha y al otro el Joan decía la más gorda, muy al estilo del Carod Rovira de cuatro años antes.

    Ya digo que lo importante era aparecer y el que mejor lo hizo atendiendo a los resultados fue Laporta.

    Y ahora rompe con su plataforma política y se integra en ERC de cara a las municipales, y dentro de cuatro años volverá a presentarse a la Presidencia del F.C. Barcelona.

    No, no creo que Joan Laporta sea un estúpido, mejor será que le tengamos vigilado.

  4. A mí no me pareció mal del todo que ganara CiU. Ya que, de todas formas, va a haber nacionalismo, que sea derechista por lo menos. Lo cual no quita que eso siga siendo un verdadero estercolero en todos los términos, han convertido esa región más que en “Cataluña”, a este paso, en “Cacaluña”.

    No, Laporta no es ningún estúpido, no hay más que ver la carrera que ha hecho. Él y sus fans se merecen mútuamente, el uno a los otros y los otros al uno.

  5. ¿Nacionalismo derechista? Eso no existe — en todo caso sería nacionalismo pepero o ciu-ero pero derechista para mí ya se sabe: el modelo de Thatcher, y eso no es nacionalista en absoluto — sí es patriota, que son dos cosas distintas.

    CIU es una basura de partido — no olvidemos que gracias a CIU y PNV, Zapatero sigue en La Moncloa. No, de derechistas no tienen un pelo — sobre todo ahora que no paran de subir impuestos. Cataluña no existe, en gran parte parece una provincia marroquí o extremeña.

    Javier: vaya, otra casualidad. A mí también me encantaba el ciclismo aunque no tanto la natación — estar en la piscina sí, por supuesto, aunque ahora ya no me interese. En aquellos tiempos sí porque a la piscina iba la gente guapa y española…y yo no podía faltar…

  6. ¿CiU? Sí, sí, claro que es una basura, como el resto de partidos de Cataluña y el nacionalismo en general. Pero es que lo del “tripartit” eso ya era de auténtica pandereta. Y el inepto es una verdadera bendición para los intereses de la casta nacionalista y ésta intentará mantenerlo como sea, aunque sea con respiración asistida, ocurra lo que ocurra.

    En realidad, bueno, si es con respiración asistida, mejor, tanto mejor para ellos.

    Ahora bien, teniendo en cuenta que en Cataluña casi un cuarto de la población está o dentro o rozando el límite de la pobreza, pues, cada cual recoge lo que siembra.

    Los que estaban aplaudiendo a rabiar a esta parejita, les está bien empleado:


    —————————–

    Pues sí que es curioso lo del ciclismo, a mí de niño y de adolescente me encantaba ir y montar en bici por sitios de campo, era una buena costumbre los domingos, ya totalmente perdida.


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