Posteado por: Javier | abril 4, 2011

No merecen gobernar

Qué alivio, ¡qué alivio!, Dios mío, desde que el sábado supe que el nefasto que nos (des)gobierna, desde aquel fatídico marzo de 2004, definitivamente, se despide de nosotros dentro de un año. No me cabe la menor duda de que lo ideal sería que se despidiera ahora mismo, YA, en lugar de aguantar la agonía aferrado al sillón hasta marzo de 2012, pero algo es algo.

La segunda legislatura ha sido bastante peor que la primera, y con mucha diferencia, en todos los ámbitos, pero, globalmente, se va el presidente de las componendas políticas con ETA, del Estatut de Cataluña, de la alianza internacional con casi cualquier tiranía que fuera anti-occidental, llámese Cuba, Bolivia o Venezuela, eso sí, del apoyo moral a los terroristas morunos que amenazan a Israel, de la pañoleta palestina al cuello (como si fuera un chaval de 15 años camino del “insti”), de leyes como la del matrimonio homosexual, la “igualdad de trato”, la memoria histórica (es muy digno y noble recordar a las víctimas de ese asesino llamado Franco, pero NO de la forma sectaria como ha hecho el PSOE), el tabaco, el aborto, la “paridad” llevada hasta las relaciones privadas, etc…, en estos siete años no ha habido un palo que no hayan querido tocar ni una curva que no hayan querido enderezar.

Los españoles han tragado gustosamente todo esto y más aún hubieran tragado de no ser por la crisis económica. Esto ha sido lo que se ha llevado por delante a ZP y no otra cosa. Es curioso que cuando ha tomado tres o cuatro decisiones económicas más o menos sensatas, aunque haya sido presionado por los totalitarios bruselenses que intentan salvar el cáncer del euro a toda costa, temerosos de que la situación de los “PIIGS” se cargue su juguetito, la “monea común uropea”, ha sido justo al tomar estas decisiones cuando su crédito y popularidad ha comenzado a despeñarse.

Seguramente, en el PSOE han dado ya por amortizado al personaje, pero lo anterior no nos debe hacer olvidar una cosa: en España una gran parte de la población, en cuanto a simpatías, es izquierdista. Luego, en actitudes mentales y ante la vida muchos serán hasta liberales y, a veces, hasta libertarianos o anárquicos, incluso, pero eso es otra cosa. Al español medio le fastidia de sobremanera tener que pagar impuestos. Normalmente, pide toda clase de servicios públicos, pero gratis. No tiene una conciencia de que el dinero público sale de algún sitio, de que todo cuesta dinero: la sanidad, la educación, … absolutamente todo. Muchos, a la hora de votar son muy izquierdistas, pero cuando el socialismo en el poder empieza a subir impuestos para pagar sus políticas, la reacción de los españolitos no es que sea muy izquierdista que digamos.

En principio, cuesta pensar que la Chacón, el Bono o Rubalcaba vayan a ilusionar mínimamente a alguien, y el PSOE no tiene más recambios fiables para Zapatero, pero muchísimos españoles, cuando llegue la hora de la verdad, votarán a los socialistas, en ese momento pensarán que si se quedan en sus casas facilitarán el que la derecha llegue al poder, la cual será mucho peor de lo que puedan ser “los suyos”, incluso en el mejor de los casos.

Ahí sí, SÍ que ha estado muy hábil ZP hay que reconocerlo. Como ha dicho, ahora el PP tendrá más difícil hacer oposición pues han estado “centrados en mí”. Zapatero ha concentrado hasta ahora todos los “argumentos” peperos (argumentos, por llamarlos de alguna forma) pero ya no es el candidato “a batir” para el 2012. Ahora la pelota pasa al tejado del PP, que va tener que rediseñar su estrategia ante un candidato que no nunca estará tan desprestigiado como pueda estar Zapatero.

Muy difícil tarea cuando a lo único que te has dedicado es a contemplar complacido la decadencia de tu rival (aunque esa decadencia tenga efectos perniciosos para el resto de españoles) y el desmoronamiento de la economía, sin proponer absolutamente nada, poco sabemos aparte del “plan Rajoy”, que no tiene sentido ninguno. Ojalá me equivoque, pero es un “plan” que no va a sacar a España de la crisis, pues es imposible salir recortando impuestos pero no gasto o pretendiendo dirigir la economía hacia el turismo y la construcción.

Esto no cambia de la noche a la mañana sólo con sustituir a Zapatero por Rajoy. Posiblemente, con un hipotético gobierno de Don Mariano estaríamos puede que sólo un poco mejor, sus ministros no serían tan inéptos como los de Zapatero e incluso algun@s (como gusta poner a algunos obsesionados con la ideología de género) de ell@s no tendría como principal preocupación el supuesto “sexismo” de algunos cuentos infantiles, como el la caso de la inefable Aído. Pero la derecha socialista de este país tiene también su cuota de culpa en la situación a la que hemos llegado. Socialista en lo económico y libertariano-anárquica en lo social. El liberalismo no es el culpable de la crisis económica que sufrimos en España, puesto que aquí nunca se ha aplicado. El PP y el PSOE NO son partidos liberales. Don Mariano tiene de liberal lo que yo de progre. El propio Aznar es liberal AHORA, años después de abandonar el gobierno. La derecha política española nunca ha sido liberal (o “neoliberal”, como se dice desde la izquierda).

Una parte no pequeña del electorado del PSOE en 2008 pertenecía a la izquierda más radical o al nacionalismo (el catalán fue clave), y, por tanto, para un partido de la derecha, las posibilidades de pescar en ese caladero son nulas. Por esta misma razón, no será extraño que, llegadas las elecciones, no las simples encuestas, gran parte de ese porcentaje de electorado, que ahora se decanta por IU, acuda en masa siguiendo el toque de corneta del PSOE con el “que no gane la derecha”. De modo que, o el PP se esfuerza en dar una imagen distinta a la de este a la que ha venido dando hasta ahora y en consolidar y atraer a nuevos apoyos de entre sus potenciales votantes, o el futuro de Rajoy y los suyos no será demasiado halagüeño.

Si esta legislatura ha sido la de la apoteosis de la ineptitud y la incompetencia por parte del Gobierno ZP, en el PP ha sido la de las sospechas de corrupción y la de una serie de sucesos que han erosionado seriamente la posición de Rajoy como líder del PP, tanto entre los militantes de este partido como ante la opinión pública.

Aunque mediaticamente ahora no esté de actualidad, aún colea lo vivido en relación al escándalo del “caso Gürtel”, con todas sus ramificaciones, algo que ha sido un verdadero quebradero de cabeza para Rajoy, una supuesta trama de corrupción en el entorno del PP. Dos tramas, dos ramificaciones, han sido las más importantes: la madrileña y la valenciana. Lo fundamental es que, aparte de los ex alcaldes del PP en las localidades madrileñas de Boadilla del Monte y Majadahonda, Arturo González Panero y Guillermo Ortega, se vieron salpicados nada menos que el diputado del PP, Jesús Merino, y el senador, Luis Bárcenas. El caso de este último especialmente peliagudo, teniendo en cuenta que era el tesorero del partido y hombre de confianza de Rajoy, quien guardó un desesperante silencio sobre su situación. Bárcenas dejó las cuentas de partido el 28 de julio de 2009, tras semanas de presiones, si bien no dejó su acta como senador hasta el 19 de abril de 2010, después del levantamiento del secreto del sumario. Él y Merino aún continúan siendo investigados por su implicación en la trama Gürtel y Rajoy no acabó demasiado bien parado, todo lo contrario que Esperanza Aguirre, todo hay que decirlo, aquí no actuó mal, quien no lo dudó y pidió a los implicados con responsabilidades públicas que dejaran sus puestos hasta que la Justicia dictaminara contra ellos. Nada que ver la dirección nacional y la del PP valenciano, verdaderamente nefastas ambas en su proceder.

Con respecto a la Comunidad Valenciana, la cosa no fue menos delicada cuando el mismísimo presidente valenciano, Francisco Camps, uno de los barones regionales que más han apoyado a Rajoy, se vio salpicado a cuenta de unos regalos recibidos de parte de Francisco Correa, presunto líder y cerebro de la trama de corrupción, a cambio de concesiones de contratos públicos. Allá por el verano de 2009, el Tribunal Superior de Justicia de Valencia sobreseyó la causa abierta contra Camps y el ex portavoz del PP en las Cortes autonómicas y secretario general del PPCV, Ricardo Costa; el ex vicepresidente y ex consejero, Víctor Campos, y el ex jefe de gabinete de la Consejería de Turismo y responsable de Protocolo de la Diputación de Valencia, Rafael Betoret. Sin embargo, y con independencia de no ser imputado, por el momento, Camps había perdido la oportunidad de haber reconocido que había recibido un regalo, asegurar que lo aceptó ignorando los sucios tejemanejes de la trama de Correa, pagar a continuación su importe y pedir perdón a la opinión pública, salvando, al menos, un poco su ya de por si deteriorada imagen.

Pero el susto para el PP valenciano no iba a quedar ahí. A finales de ese mismo verano de 2009, El País filtraba un informe policial que apuntaba a una posible financiación irregular en el seno del PPCV. De igual manera, quedaban al descubierto unas conversaciones muy poco decorosas que afectaban, entre otros, al ya mencionado secretario general del PPCV, Ricardo Costa. La dirección nacional del PP exigió a Camps el 28 de septiembre el cese de Ricardo Costa, pero el esperpento político llegaría a su momento más álgido la fatídica noche del martes 13 de octubre (martes y 13, tuvo que ser, para los que sean supersticiosos), cuando el líder valenciano ratificó a Costa en su puesto y luego mintió a Rajoy diciéndole que había sido cesado. Rajoy, ante este desaguisado, llegó a amenazar a Camps con montarle una gestora en la Comunidad Valenciana. Finalmente, Costa cayó el 29 de octubre de 2010, no sin algún que otro contratiempo.

Todo esto no saldrá ya en el telediario de las 3 de la tarde, pero sigue abierto y bien abierto, sobre todo para el presidente valenciano, el lamentable Camps, quien volverá a ser candidato regional ¡PESE A CONTINUAR IMPUTADO!, puesto que el 12 de mayo de 2010 el Tribunal Supremo estimó los recursos presentados por la Fiscalía y el Partido Socialista valenciano en contra del sobreseimiento de la causa en la trama Gürtel en la Comunidad Valenciana por su Tribunal Superior de Justicia, y devolvió la causa al mismo para que se reabriera y siguiera la instrucción. Sobre Camps pesa la posibilidad de una condena de hasta tres años de prisión y ocho de inhabilitación por un delito de cohecho propio y, sin embargo, en el PP valenciano han tenido la “feliz” idea de que se presente como candidato… sin aparecer en los carteles de campaña. ¡CON UN PAR! Eso sí que se llama tomar a la gente por imbécil.

Unos hechos turbios, trufados con alguna que otra, por que no decirlo, desvergüenza del PSOE, en su afán por utilizarlos en provecho propio, y, presuntamente, del inefable Garzón, pero, en los cuales, lo más reseñable ha sido la torpeza de Rajoy a la hora de dar una respuesta contundente a los mismos, sin otra contestación, durante largas semanas y más largos aún meses, que el silencio.

Con todos estos antecedentes, ¿merece alguien gobernar España? ¿O es que tenemos justamente lo que nos merecemos?

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