Posteado por: Javier | abril 16, 2011

Una Iglesia Santa y Católica (I)

Pues bien, señores:

Ya estamos en Semana Santa, o Semana de Pasión. Mañana, Domingo de Ramos.

La Semana Santa está ahí en el calendario, pero los cristianos reformados no la celebramos, al menos no como “fiesta religiosa”, puesto que todo el año somos parte de la muerte y resurrección de Cristo, no solo en estos siete días, aparte de que en la Biblia no se nos dice en ninguna parte que debamos celebrarla. De todas formas, posiblemente, dedique alguna entrada, en estos días, a la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesucristo.

Como vivo en Sevilla, es muy difícil abstraerse de todo esto de las procesiones. Seguramente, no iré a ver ninguna, no lo creo, aunque no solo por motivos de fe, no me gustan nada las aglomeraciones que se forman, sobre todo en las calles más céntricas de mi ciudad, donde tienes que ir a base de codazos y empujones para moverte, ni estar esperando una hora u hora y media para ver una procesión.

Si algún hermano va solo a verlas, por ver arte, en principio, no es algo que yo condene (otra cosa es que las vieran como algo “sagrado”), puesto que algunas manifestaciones del arte católico no me desagradan y forman parte de nuestra historia, eso es cierto, aunque sea indudable que las imágenes son ídolos. Habrá católicos que no las considerarán objeto de adoración, no digo que no, que sí sabrán que a quien se debe rendir culto es a Dios, pero eso no quita que muchísimos sí practican la idolatría con esas imágenes, al igual que con medallas, estampas u otros objetos, sea por ignorancia, sea por la razón que sea. Al igual que dan culto a la virgen María, a pesar de que no digo que sí habrá algunos que sepan que, igual, solo a Dios debe darse culto.

Recordar los hechos de la Semana de Pasión, tal y como se narran en los Evangelios, sí, es magnífico, aunque cualquier momento del año es bueno. Si es ahora, bien. Si es en agosto, también, cuando sea es un extraordinario momento. La Semana de la Pasión se describe en los capítulos 21-27 de Mateo, los capítulos 11-15 de Marcos, los capítulos 19-23 de Lucas, y los capítulos 12-19 Juan y ahí tienen todo el relato. La Semana Santa comienza con la entrada triunfal del Domingo de Ramos montado sobre un asno, como fue profetizado en Zacarías 9:9, y termina con el triunfo del Señor Jesucristo sobre la muerte.

Esta entrada, como otras dominicales, no tiene nada que ver con la política.

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Seguramente, en alguna ocasión, más de un hermano en la fe habrá tenido ocasión de echar un vistazo y leer alguna web de apologética católica romana. Todas ellas tienen algún apartado relativo al protestantismo y normalmente suelen repetir varias ideas equívocas pero las más habituales son que las iglesias evangélicas fueron fundadas por Lutero hace apenas 500 años, que existen “32.000 iglesias” en el protestantismo y que la Reforma rompió la unidad en la Iglesia Católica Universal.

No digo que todas, pero algunas también insisten en que el cristiano protestante es, ante todo “anti católico”, que esa es la razón de su fe, o que desea “robarle su fe al católico”. Francamente, son calumnias muy feas.

En primer lugar, la razón de la fe del cristiano protestante es Cristo y predicar la libertad del Evangelio. Si el cristiano protestante fuera “anti alguien”, seguramente, no perdería ni un minuto de su tiempo en intentar predicarle a ese alguien, ¡todo lo contrario!, lo que buscaría es, precisamente, que su “enemigo” permaneciera perpetuamente en la ignorancia, en lugar de que conociera la Biblia y la salvación en Cristo. Puede que haya gente que lo que busque sea la confrontación por la confrontación, no por defender la verdad. Esto no es defendible, pero está claro que el Evangelio siempre va a chocar con las doctrinas sean religiosas o humanísticas de los demás. Pero el cristiano protestante no predica el Evangelio buscando ni con el objetivo “ofender” o “molestar” a católicos o de la confesión que sean. Ya sabemos que, en los tiempos que corren, sobre todo, estamos rodeados de señoritas de ambos sexos, caracterizado/as por una hipersensibilidad asombrosa pero ¿vamos a ocultar la Verdad porque pueda ofender a quienes tengamos delante? Si algún católico romano se ofende o se siente mal porque le señalemos los errores de su iglesia, unos errores que, además, son un camino en línea recta al infierno, y preferimos no hacerlo porque “hombre, es que inquietar a esta pobre persona es que eso no es “amor””. ¿QUÉ “AMOR”? ¿Acaso es “amor” dejar a alguien en un error que le lleva a la muerte y perdición eternas?

Aparte, hay muchísimos católicos que, humanamente, son personas ejemplares y muy decentes. Pero esto no es lo que nos justifica ante Dios, sino solamente la obra perfecta de Jesucristo en la Cruz. No dudo que las vidas de muchos santos venerados por la religión católica fueron ejemplares. Pero eso no los hace dignos de la veneración de la que solo Dios es tributario. Contra los fieles católicos, algunos de los cuales sí serán verdaderos cristianos, NADA, contra una institución como la Iglesia de Roma, TODO. No solo contra el papado, sobre todo, esto punto y aparte, contra una orden como la de los jesuitas, que no ha podido ser más dañina, fundada en 1534 por alguien como Ignacio de Loyola (la “Espada de la Contrarreforma”), quien dijo que “Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo creer que es negro, si la Iglesia Jerárquica así lo determina” (Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, Reglas para sentir con la Iglesia, 365:1). Ignacio de Loyola recomendaba obediencia ciega a la Jerarquía eclesial Católica Romana, por encima de lo que Dios hubiera prescrito en las Escrituras y así seguimos. Una iglesia que fomenta el desconocimiento de la Palabra de Dios.

Segundo, el cristiano protestante no busca “robarle su fe a nadie”. ¿Buscaba “robarles su fe” el apóstol Pedro cuando predicaba a los judíos? ¿O el apóstol Pablo cuando predicaba a los gentiles paganos? El cristiano protestante predica a Jesucristo, no es un publicista o apologista de la denominación concreta a la que pertenezca. OJO: lamentablemente, hay protestantes que sí hacen esto, sí son propagandistas de su denominación o de la iglesia física, la iglesia como institución terrenal, a la que pertenezcan. Esto es muy lamentable, pero la fe cristiana NO es eso. Esos “protestantes” son primos hermanos del romanismo, terminan incurriendo en los mismos vicios que denunciaron los reformadores en el siglo XVI. No hay salvación para nadie si no es en Jesucristo, la Iglesia de Cristo es el Cuerpo formado por Sus redimidos en todos los tiempos, pasados, presentes y futuros, no la que ponga “Iglesia A” o “Iglesia B” en la puerta.

Esto es muy importante tenerlo claro puesto que Iglesia no hay más que UNA Y CATÓLICA (es decir, UNIVERSAL). Pero la realidad es que, con el paso de los siglos, se ha producido un confusionismo en el lenguaje que, en modo alguno, tenían los primeros reformadores: ellos SÍ se consideraban plenamente miembros de la SANTA IGLESIA CRISTIANA CATÓLICA.

Leamos lo que decían, en 1563, Zacarías Ursino y Gaspar Oleviano, en el Catecismo de Heidelberg, por supuesto, con apoyo en las Sagradas Escrituras:

“22. ¿Qué es lo que debe creer el Cristiano?

 Respuesta: Todo lo que se nos ha prometido en el Santo Evangelio (a), sumariamante contenido en el Símbolo Apostólico, en cuyos artículos se expresa la fe universal e infalible de todos los cristianos.

a. Juan 20:31; Mateo 28:19; Marc. 1:15.

23. Pregunta: ¿Qué dicen estos artículos?

Respuesta: Creo en Dios Padre, todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos,y al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios, Padre todopoderoso, de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el espíritu Santo; una Santa Iglesia cristiana católica (1), la Comunión de los Santos; la remisión de los pecados, la resurrección del cuerpo y la vida eterna. Amén.

1 .- Católica, tiene el significado de universal: en todos los lugares y tiempos.

 […]

 54. Pregunta: ¿Qué crees de la santa Iglesia cristiana católica?

 Respuesta: Que el Hijo de Dios (a), desde el principio hasta el fin del mundo (b), de todo el género humano (c), congrega, guarda y proteje para sí (d), por su Espíritu y su palabra (e) en la unidad de la verdadera fe (f), una comunidad, elegida para la vida eterna (g); de la cual yo soy un miembro vivo (h) y permaneceré para siempre (i).

a. Efes. 5:26; Juan 10:11; Hechos 20:28; Efes. 4:11-13.- b. Salmo 71:17, 18; Isaías 59:21; 1 Cor. 11:26.- c. Gén. 26:4; Apoc. 5:9.- d. Mateo 16:18; Juan 10:28-30; Salmo 129:1-5.- e. Isaías 59:21; Rom. 1:16; Rom. 10:14-17; Efes. 5:26.- f. Hechos 2:42; Efes. 4:3-5.- g. Rom. 8:29; Efes.1:10-13.- h. 1 Juan 3:14, 19, 20, 21; 2 Cor.13:5; Rom. 8:10.- i. Salmo 23:6 1 Cor. 1:8, 9, Juan 10:28; 1 Juan 2:19; 1 Pedro 1:5.

El cristiano protestante antes que presbiteriano, bautista, luterano, anglicano, metodista, etc… es principal y fundamentalmente CRISTIANO. Antes que a la denominación a la que pertenezca o a la que asista al culto de los domingos pertenece a Cristo. En el Cuerpo de Cristo están injertadas personas que pertenecen a distintas denominaciones, incluso algunos que pertenecen a la Iglesia de Roma, esto es algo que no niego, que dentro de Roma, como los hubo antes de la Reforma, también haya cristianos, redimidos en Cristo y adoptados por Dios como hijos. El verdadero cristiano tiene por cabeza de la Iglesia a Cristo y no considera imprescindible someter su vida espiritual a ningún jerarca religioso temporal.

La Reforma Protestante NO FUE UN “CISMA”, como Roma predica, puesto que la primera en separar es la propia Roma. Según la Iglesia de Roma, “fuera de ella no hay salvación” (Catecismo 846), calificando de hereje a todo fiel que no acate sus disposiciones doctrinales: “Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma…” (Catecismo 2089).

Desde siglos antes a la Reforma, los verdaderos cristianos se alejaban todo lo que podían de Roma, pero no se estaban separando de la Iglesia de Jesucristo, sino de la corrupción de una institución mundana, que se arrogaba para sí misma la jurisdicción no solo terrenal sino espiritual sobre toda la cristiandad: no solo, el magisterio y la administración de los sacramentos, sino incluso hurtaba a Dios el decidir sobre la salvación o la condenación.

La Iglesia de Roma pretendía ser ella la que “administrara” la salvación de sus fieles, pues esta era la forma de mantener su inmenso poder en la tierra. Para ello no dudaba en “vender” la salvación mediante indulgencias que aumentaron enormemente su riqueza o imponer un celibato obligatorio a sus sacerdotes y cargos eclesiásticos para que su poder quedara siempre en manos de una reducida camarilla.

Seguramente, si Jesús o cualquiera de los apóstoles hubieran vivido en el siglo XVI y visto esto, se habrían convertido en los primeros “protestantes”. Si hubieran vivido en esa época, la Inquisición los habría mandado a la hoguera por “herejes”, a Jesús incluido. Aunque suene muy “fuerte”, no nos debe extrañar: en un estado similar estaba la “iglesia institucional”, Israel, en el siglo I y pidieron encarecidamente al poder romano que crucificara a Cristo.

Estos cristianos que se apartaban de Roma no se apartaban del Cuerpo de Cristo, todo lo contrario, estaban más unidos que nunca a la Iglesia Santa y Católica que Él fundó. Si de la Iglesia de Cristo hablamos, más bien los “separados” son quienes han decidido seguir mandamientos y tradiciones de hombres antes que obedecer lo revelado por Dios en la Sagrada Escritura.

En la entrega siguiente hablaré un poco de nuestros padres en la fe protestante y bíblica en la España del siglo XVI y cómo tenían esto muy claro: eran miembros de la Iglesia Católica y Apostólica, pero no “Romana”.

Continuaremos el próximo fin de semana.

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Responses

  1. LA PAIDEIA GRIEGA DE CRISTO: La semana santa es tiempo de recogimiento, meditación, ejercicios espirituales y rectificación: La paideia griega tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a fin de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador, utilizando el discurso filosófico y la discusión de casos y ejemplos prácticos, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el currículo y objetivo de la filosofía griega. Y por su autentico valor pedagógico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el currículo y la metodología de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido que la teología judeo cristiana fruto de la unión de la paideia de Cristo con Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar y retomar la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su teología fantástica que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

  2. Rodolfo Plata:

    Ud. no se entera de que sus sábanas insufribles e infumables no interesan absolutamente a nadie y de que está perdiendo el tiempo, mientras escribe estas tonterías.

    “Paideia”, la del camino al infierno que sigue ud. con sus doctrinas satánicas.


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