Posteado por: Javier | mayo 25, 2011

Abraham Lincoln y sus revisionistas neo-confederados (III): los sudistas, esos “liberales”

Continuamos hoy viendo otros aspectos relacionados con Lincoln.

Ahora, una de las grandes acusaciones “libertarianas” que se hacen a este gran presidente: fue un tirano que adoptó medidas dictatoriales, mientras que las aristocracias del Sur fueron representantes de la mejor de las tradiciones liberales.

La consolidación de la Unión con Lincoln se habría cargado, de este modo, la establecida en la Constitución de 1787, en la cual, según estas interpretaciones, la pertenencia a la misma era totalmente libre y el “derecho” a la secesión algo posible y legal en cualquier momento. Esto último lo hemos rebatido en la segunda parte: LA SECESIÓN ERA ILEGAL.

Pero, sin duda, lo más disparatado de todo esto es el argumento de los sudistas “liberales”.

Todo lo contrario: ¿cuáles fueron los únicos países que entablaron algo similar más o menos a relaciones diplomáticas con la Confederación? Adivínenlo. El ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha y… la Santa Sede. El Papa Pío IX calificó, en su correspondencia privada, a Lincoln de “tirano y usurpador”, como escribió a los cardenales de Nueva York y Nueva Orleans.

Y no olvidemos, por supuesto, el apoyo de los carlistas españoles a la causa confederada.

Se calcula que entre 4.000 y 7.000 carlistas se unieron a las tropas confederadas al inicio de la Guerra de Secesión. Es posible que esta cifra pudiera ser incluso superior, dado que otros contingentes de la boina roja se unieron a mitad de la contienda e, incluso, hacia el final de la misma.

Normal, tanto los oligarcas y terratenientes sureños como los carlistas defendían cosas parecidas: un orden tradicional y agrario, basado en el aristocrátismo y el orden basado en la casta de nacimiento, los “derechos de los estados” y una concepción religiosa muy similar, puesto que la iglesia mayoritaria por aquellos tiempos en el Sur, la Episcopal, siempre ha sido la más similar a la católica.

La realidad es que la aristocracia sureña era profundamente anti-liberal en sus usos y en sus convicciones y la esclavitud, aunque no era lo único, era la más inmoral de las instituciones impuestas en el Sur.

La Constitución de los Estados Confederados de América eliminó las tarifas interestatales, prohibió aplicar lo recaudado en un Estado a los gastos de otro y la “cláusula de comercio” quedó suprimida en el territorio confederado (Commerce Clause”, el Artículo I, Sección 8ª, apartado 3º de la Constitución de EEUU, que otorga la exclusividad al Gobierno federal de comerciar con Estados extranjeros), quitando, de este modo, poder al Congreso para regular cualquier aspecto comercial, y una de las principales alegaciones sudistas para declarar la secesión fueron los altos aranceles que, según ellos, imponían los Estados del Norte a sus productos agrícolas, el algodón fundamentalmente, mientras Lincoln continuó con la idea, heredada del Partido Whig, del American System, y de aquí bien pudiera proceder la imagen de los sudistas como “defensores del liberalismo”.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En el Norte, Lincoln tomó medidas excepcionales (en tiempos excepcionales, eso sí; la guerra se rige por códigos distintos a los de los tiempos de paz), aunque no tan extremas como las que adoptó Wilson frente a los pacifistas, durante la Primera Guerra Mundial, o Roosevelt, con el internamiento de japoneses residentes en EEUU en campos de prisioneros, durante la Segunda, o en el propio territorio de la Confederación, sometido a gobiernos militares bajo la ley marcial, puesto que no solo se empleó al ejército para el arresto de sospechosos de ser simpatizantes con la Unión, sino que la propia libertad de circulación y de desplazarse de uno a otro de los Estados Confederados era enormemente obstaculizada.

Pese a que los confederados afirmasen que la esclavitud también existía en el Norte (no era incierto, aunque en mucha menor medida que en el Sur) y, que para ellos, no era esta la principal motivación para la secesión, no obstante, su mantenimiento era toda una seña de identidad en esas tierras y una causa por la que luchar. A diferencia del Norte, donde el presbiterianismo defendió el abolicionismo, algunos pastores del Sur, como Benjamín Palmer, en un sermón del Día de Acción de Gracias de 1860, defendieron la esclavitud, argumentando que los blancos debían actuar como guardianes” de los afectuosos y leales” aunque desamparados” negros, para salvaguardar sus intereses económicos, y para actuar como defensores del “cristianismo” contra el “ateísmo abolicionista”.

El vicepresidente de la Confederación, Alexander Stephens afirmó, en un famoso discurso, que la “piedra angular” del nuevo gobierno confederado, y en el que se apoyaba, era la gran verdad de que el negro no es igual al hombre blanco, esta esclavitud, subordinación a una raza superior, es su natural y normal condición. Nuestro nuevo gobierno es el primero, en la historia del mundo, basado sobre esta gran verdad física, filosófica y moral”. Los Estados de Carolina del Sur, Misisipi, Georgia y Texas, por su parte , hicieron declaraciones formales de sus motivaciones para la secesión donde identificaron a la amenaza sobre los derechos de los poseedores de esclavos como la causa mayor de la misma.

Pretender presentar a los secesionistas confederados como supuestos “liberales” es algo que, a veces, se plantea ingeniosamente, pero que no soporta el más mínimo análisis serio. Es algo sobre lo que no es necesario extenderse más puesto que cae por su propio peso.

En la próxima entrega continuaremos con la cuestión abolicionista en el Norte, así como con la influencia que sobre la misma ejerció la fe puritana. Voy poco a poco, puesto que son muchos temas y muchas “leyendas urbanas” y tópicos a analizar.

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Responses

  1. Vuelve el “indignado” a votarle negativo. ¡Qué manía le tienen!

    Muy cierto lo que ud comenta – la iglesia papal y los carlistas apoyaron la causa sureña.

    En el fondo, muchos neo-secesionistas siguen pensando lo mismo que Alexander Stephens.

  2. Será un neo-confederado. Bueno, digo yo que será confederado, ofendiéndose como se ofende tanto.

    También creo que siguen pensando lo mismo, aparte de mucho “libertarían” confederado hay mucho neo-nazi, igualmente, en ese movimiento.

  3. lavozliberal.wordpress.com is very interesting !

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  4. “Se calcula que entre 4.000 y 7.000 carlistas se unieron a las tropas confederadas al inicio de la Guerra de Secesión. Es posible que esta cifra pudiera ser incluso superior, dado que otros contingentes de la boina roja se unieron a mitad de la contienda e, incluso, hacia el final de la misma.”

    Esto es falso, invento de un perturbado, así lo dicen los propios carlistas además de expertos en historia militar:

    http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?f=45&t=15051&sid=c8d6b496fe97e1615885faac375f8923

    http://elgritodelalechuza.blogspot.com/2009/01/carlistas-en-el-ejrcito-confederado.html

    Así mismo es muy discutible el reconocimeinto del Vaticano. Wikipedia:

    ——————–En noviembre de 1863, el diplomático confederado A. Dudley Mann se reunió con el Papa Pío IX, tras la cual la Confederación recibió una carta con el tratamiento «Al ilustre y honorable Jefferson Davis, presidente de los Estados Confederados de América». Mann quiso interpretar en este encabezamiento de la misiva un «reconocimiento positivo de nuestro gobierno», y asemejarlo a un reconocimiento de facto de los Estados Confederados de América. El Secretario de Estado de los confederados, Judah P. Benjamin, sin embargo, interpreta esta carta como «un mero reconocimiento referencial, no relacionado con la cuestión política, ni con el establecimiento regular de relaciones diplomáticas» y así no se le atribuyó la importancia de un reconocimiento formal. Por el tiempo que quedaba de guerra, los comisionados confederados continuaron reuniéndose con el Cardenal Antonelli, Secretario de Estado del Vaticano. En 1864, antes de la creación de la Santa Sede, el obispo católico Patrick N. Lynch viajó al Vaticano con la autorización de Jefferson Davis para representar a la Confederación.—————-

    En cambio a modo de anecdota tenemos al irlandés Myles Keogh, que después de servir en guradia vaticana en las guerras de Italia fue reclutado
    por el arzobispo de NY para la Unión y terminó la guerra como teniente coronel. Murió en Little Big Horn con el 7 de caballería.
    En cualquier caso, muy interesantes las tres entradas sobre los “neoconfederados”

  5. Gracias por su interés y comentarios.

    En realidad, ninguna nación tuvo relaciones diplomáticas plenas con la Confederación, no he dicho exactamente eso.

    Lo del Vaticano fue un contacto “más o menos diplomático”, como he dicho, nada raro puesto que detrás de muchas de las tiranías liberticidas en Occidente, ahí ha estado la Iglesia de Roma apoyándolas. De hecho, incluso actualmente, uno de los principales confederados pro-sureños es un romanista de cuidado como Thomas DiLorenzo. A título individual sí hubo católicos que apoyaron al Norte, pero eso ya es algo distinto que Roma como institución eclesiástica. Sobre los carlistas españoles, son cifras aproximadas, realmente es difícil concretar cuántos estuvieron allí sobre el terreno y de cuántos el apoyo solo fue moral, pero incluso muchos carlistas actuales reconocen que los del siglo XIX apoyaron con fervor al sur feudal y aristocrático y detestaban a Lincoln (y por eso algunos “liberales” españoles de hoy, sin duda herederos de lo peor del franquismo del pasado siglo, siguen apoyando al “sur” en el nombre de la “libertad”):

    http://hispanismo.org/historia-y-antropologia/4030-los-carlistas-en-la-guerra-de-secesion-norteamericana.html

    Si le interesa, hay alguna entrada más sobre el tema:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/05/28/abraham-lincoln-y-sus-revisionistas-neo-confederados-iv-pegados-a-la-biblia-y-abolicionistas/

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/06/07/abraham-lincoln-y-sus-revisionistas-neo-confederados-v-la-fe-de-lincoln/

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/06/10/abraham-lincoln-y-sus-revisionistas-neo-confederados-vi-norte-y-sur/

  6. ¿Cifras aproximadas sobre la presencia carlista en el ejército confederado? ¿Estás de broma? Como lo ha explicado claramente el anónimo del 24-7-2011, es todo una trola de un tal David Odalric de Caixal i Mata, el mismo “ultra” que se inventó unidades vascas, catalanas, suizas y suecas de las Waffen-SS. ¿Que hay gente que ha picado o que por cerrazón ideológica quiere creer esa majadería de Caixal? Pues vale, pero sigue siendo una trola, y bastante mediocre. En el Confederate States Army hubo un brigadier excarlista (Henningsen, británico) y un coronel o brigadier exisabelino (Büchel, alemán de la Legión Argelina francesa). Lo de la bromita de Caixal hace tiempo que dejó de hacerme gracia.


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