Posteado por: Javier | junio 8, 2011

El “lobby homosexual” y la ley del silencio

Tiempos un poco mejores para la libertad de expresión corren últimamente por España.

No lo sé, no me consta, pero, por si acaso, por si algún tontaina me hubiera tachado anteriormente de “apoyar a Otegui” o “apoyar a Bildu“, por entradas de hace ya varias semanas, ahora digo lo mismo: nos han llegado en los últimos días sentencias muy interesantes. ¿Quién sabe? A lo mejor, hay algún que otro liberal en la judicatura.

La pasada semana la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo absolvió a cuatro neonazis a los que la Audiencia Provincial de Barcelona había impuesto penas de hasta tres años y medio de prisión por difundir publicaciones que disculpaban el Holocausto, elogiaban el Tercer Reich y vertían opiniones favorables a la eliminación de los judíos y a la discriminación de colectivos como los negros o los homosexuales. El Tribunal subraya que la Constitución Española “no prohíbe las ideologías” y que “las ideas, como tales, no deben ser perseguidas penalmente” aunque, como en este caso, sean “execrables”. EFECTIVAMENTE: LO MISMO CON OTEGUI, QUE CON BILDU, CON ESTOS NEONAZIS. LO DELICTIVO SON LOS ACTOS, NO LAS IDEAS O LAS OPINIONES, aunque sean unas ideas u opiniones repugnantes, como lo son en estos casos.

Es cierto que, aparte de la Constitución, está el Código Penal, pero la sentencia precisa muy bien que “no basta con difundir doctrinas que justifiquen el delito de genocidio o que mediante afirmaciones u opiniones favorables lo disculpen o lo vengan a considerar un mal menor. Es preciso, además, que, por la forma y ámbito de la difusión y por su contenido, vengan a constituir una incitación indirecta a su comisión o que supongan la creación de un clima de opinión o de sentimientos que den lugar a un peligro cierto de comisión de actos concretos de discriminación, odio o violencia contra los grupos o los integrantes de los mismos“.

Ayer, otra buena noticia.

¿Recuerdan la sanción que hace algo menos de un año impuso el Ministerio de Industria a Intereconomía?

Fue, en concreto, por la emisión, en 273 ocasiones, entre el 22 de julio y el 17 de septiembre de 2009, de la campaña de autopromoción presidida por el lema “Día del Orgullo Gay, 364 días de Orgullo de la gente normal y corriente”, al estimar que el anuncio vulnera el artículo 8.1 de la ley que incorporó al ordenamiento jurídico una directiva comunitaria relativa al ejercicio de actividades de Radiodifusión Televisiva y que define como publicidad ilícita los contenidos que “atenten contra el debido respeto a la dignidad de las personas o discriminen por razones de sexo, raza, etc.”.

Pues bien, Intereconomía recurrió la sanción, al considerar que “suponía únicamente una crítica a un preciso acto festivo que no resulta ser representativo de la totalidad de los homosexuales, sino de un grupo de personas, diferente del anterior, que está enfrentado con otros en lo que se refiere a la celebración del Día del Orgullo Gay” y ayer la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional declaró nula de pleno derecho esta sanción. El fallo se basa, según se recoge en la sentencia, en “el carácter prioritario que ostenta la libertad constitucional de opinión, y más aún cuando es formulada por un medio de comunicación”.

No me voy a dedicar defender aquí a Intereconomía. El anuncio en cuestión, probablemente, sí, está en la línea de la ideología cutre de esta cadena de televisión, y es un poco zafio, aunque tenga razón, al final, al preguntarse sobre qué supuesto “derecho” hay a pagar cosas como el “Orgullo gay” con dinero público, como tanto gusta hacer al “alcaide” de Madrid, Ruiz Gallardón.

Posiblemente, más de un contenido de Intereconomía, al tratar este tema sí se pueda considerar homofobo: sobre todo, si acotamos bien qué es “homofobia”. Un buen ejemplo es el imbécil de Xavier Horcajo. Precisamente, a mí me parece condenable insultar o mofarse de alguien por ser gay porque es muy mezquino hacer mofa y burla de la caída de alguien en un pecado como la homosexualidad; porque a mí la homosexualidad es algo QUE NO ME HACE NINGUNA GRACIA ni que deba ser objeto de burla. Y, sobre todo, porque no todos los homosexuales son como Zerolo o como los de la carroza del “Orgullo Gay”.

El verdadero problema es pretender convertir algo como la orientación sexual en una militancia.

Un homosexual tiene los mismos derechos que un heterosexual, por supuesto. Pero ni uno más ni uno menos. La condición de homosexual no quita pero tampoco da derechos (la realidad es que en un sistema liberal no se puede pretender darle a nadie por ley lo que no puede conseguir por si mismo). Igual que algunos, organizados en un lobby, opinan que tienen derecho a pensar que lo suyo, pasearse por las calles semidesnudos, con pelucas, maquillajes y máscaras es una cosa de lo más habitual y cotidiano y que, es más, que tienen derecho a que les subvencionen por ello, muchos también tenemos el legítimo derecho a pensar que eso no es normal. ¿O vamos a instaurar la policía orwelliana del pensamiento? Siempre que este no sea el de estos lobbies, por supuesto.

Exigir coactivamente de otros que den su aprobación a un estilo de vida y que, por narices, aunque sea tácitamente, les tenga que parecer bien es una magnífica muestra de totalitarismo. No deja de tener su gracia que en la sanción se hablase de “dignidad de las personas”, cuando en el vídeo aparece primero un sodomita gritando exaltado “jodete Rajoy, yo me caso hoy” y, al final, otro, con una curiosa máscara, diciendo “la religión te mata, el Papa nos sofoca, el Papa quiere acabar con tu pelo (creo que “el pelo” es lo que dice), con tus hijos”. No es que me parezca mal que al que le de la gana critique a quien quiera, a la oposición, al Papa de Roma, al teniente coronel Magoya o a quien sea, pero lo que se está pidiendo es respeto ante la zafiedad:

.

Esta ideología “rosa-colectivista” ha convertido a los homosexuales en un grupo definido y condicionado por su condición sexual, hipersensibilizado e hiperprotegido frente a cualquier consideración que no se adapte a sus propios esquemas. El comportamiento de una persona normal de la calle, en función de esta perversa forma de pretender poner una especie de escudo a una minoría frente a la crítica de la mayoría, se convierte en algo aberrante, imposible de comparar con el exhibicionismo más obsceno, sin que el primero no reciba castigo.

Lo que estos colectivos, del tipo que sean, no solo algunos homosexuales, buscan, al organizarse, no es una supuesta “igualdad de derechos, sino la obligatoriedad de una aprobación social de su estilo de vida. Pero, ¿qué igualdad de derechos existe cuando no hay posibilidad para nadie, fuera de estos colectivos, de dar una opinión o valoración propia a su estilo de vida, salvo que esta sea aprobatoria? La idea tan difundida y manoseada de la “igualdad de derechos” (cuando es que, realmente, tienen igualdad ante la ley) se ha convertido en la vía para conseguir privilegios especiales para este colectivo, que los colocan por encima del resto de ciudadanos, en este caso, poniendo una mordaza a los demás frente a las críticas.

Estos privilegios no solo se plasman a nivel mediático o informativo sino educativo, mediante la promoción de la homosexualidad en las escuelas públicas, perder el tiempo en esto, mientras nuestros niveles son realmente paupérrimos. Pero, a un nivel y otro, seguimos bajo el chantaje de lo políticamente correcto.

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Responses

  1. Pues di lo que te salga de la polla, ¿quién te lo impide? Puedes decir todo lo que te salga de la punta del nabo, no creo que nadie te esté coaccionando ni obligándote a decir nada.

    Lo que queda totalmente claro es que eres homófobo, por mucho que lo disimules en lo que has escrito. Yo es que esto nunca lo he entendido, alucino de los que se dicen liberales y sin embargo no se preocupan de su vida y dejar vivir la suya a los demás.

    Me da más bien que no eres más que un nazi y un supremacista camuflado, debido a que alabas que lamentablemente hayan absuelto a unos nazis. Así esta la justicia, y dijo alguien que la justicia en España es un cachondeo, con gente que defiende estas atrocidades como absolver a unos nazis. Es impresentable que en Europa y en el siglo XXI se permita que unos nazis propaguen sus mensajes de odio y xenofobia.

  2. ¡Ay! Qué asco me ha entrado al ver la vomitiva intervención de “detector de nazis”, hasta nauseas me han entrado.

    Mire, “detector”, yo también he detectado algo. En este caso, he detectado su gilipollez inmediatamente y eso que la máquina detectora de gilipollas no la he encendido hoy, pero como su caso es tan evidente no ha sido necesario. Mira que su opinión podría ser debatible y debatida pero, como es un despojo mental, se la ha cargado. Sería recomendable que se lavara la boca, cerdo asqueroso, ¿cómo que “lo que me salga de la polla”?

    Desde luego, cruzarse en la calle con engendros como este “detector” justificaría escupirles como si fueran perros sarnosos.

  3. Javier: Igual es un “lapsus” del tipejo fascista ese — porque a él no le saldrá NADA por ningún sitio más que su boquita sucia (aunque le entra mucho más de lo que le sale).

    ¿Cómo se atreve a hablarle así a un compañero mío, estúpido? ¿Detector de qué? Este señorito envidioso no sabe ni siquiera detectar la ironía y a poco que salga a la calle, seguramente le reventarían (no ya un nazi, que hay por desgracia bastante de esos, sino hasta una abuelita le puede hacer daño a este bicho maleducado). Páseme el correo de ese individuo, Javier, igual le conozco ya.

    Pues sí, además escupirles no es delito. Todavía.

    —————
    Vamos al tema serio:

    Hay que dejar bien claro, Javier, que el pecado no es para reírse y yo por eso siempre lo diré y lo digo aquí — YO NO ME MOFO de los homosexuales — REZO por ellos, que es distinto. En cuanto al anuncio, ¿pues qué quiere que le diga Javier? Me pareció — y me parece — un anuncio de mal gusto que además incita al desórden y al odio pero es que incitar al odio tampoco debe ser punible salvo si se interpreta de forma estrecha – por ejemplo: no hay derecho a gritar FUEGO en un teatro abarrotado de gente si no hay fuego porque puedes incluso provocar la muerte de inocentes. .

    Decir: “La mayoría de los ladrones son gitanos y moros” no puede ser incitación al odio, porque es un HECHO ESTADÍSTICO Y SE PUEDE COMPROBAR.

    Ahora bien — decirle a un grupo criminal algo como: “deberiais matar a todos los gitanos y maricones”, pues mire, eso sí debe ser punible porque estás incitando a un instrumento criminal a cometer un delito de asesinato muy específico.

    Esa situación no es la que tenemos en este caso y se intentó castigar ideología, y eso es algo totalmente repugnante para el liberalismo y para nuestra Constitución.

    En cuanto a la homofobia: La jurisprudencia debe establecer un criterio CLARO, CLARÍSIMO, acerca de lo que es y no es la homofobia:

    1. Para mí SER homófobo no es nada delictivo – para mí es una condición PERSONAL — como ser cojo, o alto, negro, blanquito, o mulato, o moreno o guapos y españoles como nosotros.

    2. Homofobia: MIEDO a los homosexuales — ¿acaso le tenemos miedo a los homosexuales? Pena sí, y mucha, pero ¿miedo? ¿Fobia? Pues no.

    3. Si fobia significa miedo, ¿por qué algunos piensan que es punible? ¿Acaso debe ser punible la judeo-fobia? Mucho me temo que el tontito del primer comentario es jude-ófobo pero de los de verdad y que seguramente tiene muchísmo más en común con los nazis de lo que él se cree, el muy imbécil porque quiere prohibir ideas, igualito que los fascistas asquerosos.

    4. Yo soy Zapaterófobo — ese SÍ me da miedo y Rajoófobo –¿soy malo o qué? ¡Huy qué malo ej Alfredo! ¡Malo mú malo tronko! ¿K pasa? ¿Haj oido? ¡El tio está en contra de la homosexualidad como práctica sexual! UFFF VAYA ESCÁNDALO.

    PAYASOS.

  4. El asqueroso este ha puesto xxxxxxxxxx@hotmail.com, encima un correo falso. Con tantas Xs como pone, será que a lo mejor es un fan de lo sadomaso.

    El anuncio verdaderamente está en la línea cutre de “Intereconomierda”, una emisora extremista y ultracatólica, que ahora andan pasando el cepillo entre sus espectadores (debe ser la fuerza de la costumbre), como si fuera una especie de ONG en lugar de una empresa privada. Cada cual, mientras sea lícito, puede buscar las formas de financiación que mejor se le ocurran, pero esto es patético (sí que es verdad que, por lo menos, no cobran subvenciones, a diferencia de los medios progres):

    Pero por supuesto, multar a la cadena por el anuncio sería como pretender multar la estupidez. ¿Qué multa tendría que caerle al estúpido de antes, en ese caso?

    Lo de la “…-fobia”, es verdad, siempre me ha hecho mucha gracia. Se supone que “fobia” viene de “fobos”, de miedo. Pero, incluso aceptando homofobia como “odio” a los gays, de lo que algunos tontitos no se enterarán en la vida es que una cosa es condenar moralmente la conducta o las costumbres de alguien u opinar que no son aceptables, y otra muy distinta otra odiarle.

  5. En España siempre se han contado chistes de maricas y nunca ha pasado nada, que pasa? que ahora nos podemos reir de los leperos y de los maricas no? Que ahora tambien nos van a decir con que reirnos y con que no?

    Incitar al odio? Querras decir Alfredo, libertad de expresion, o tampoco se va a poder decir que me parece mal e inmoral?
    Yo discriminare a quien me de la gana y de la misma manera que no me junto con determinadas personas que no vienen al caso o que me caigan mal, tampoco me juntare con maricas. Quien no puede discriminar es el Estado.

  6. Javier:

    Ah, ya me extrañaba que un tipejo como ese tuviera el valor de dejar sus datos. Bueno al menos se ha desahogado el pobre diablo.

    Rubén:

    No, quiero decir exáctamente lo que he dicho: no es lo mismo la libertad de expresión que la incitación explícita a cometer actos delictivos. Eso no es aceptable. ¿Cuándo he dicho que eso incluya que no se pueda decir que la homosexualidad es mala e inmoral? No he dicho eso.

    Estoy de acuerdo en lo demás. De todas formas, las leyes hay que cumplirlas…ahora viene la de Igualdad.

  7. La Ley de Igualdad de Trato es otro de los bodrios que vienen. Ya veremos hasta donde llegan, se rumorea que a los “chistes de mariquitas” también, por qué no, si mofarse de alguien perteneciente a un colectivo concreto es digno de una multa (reírse de los calvos o de los gafotas, por ejemplo, según parece, no), según la ideología ortopédica y mostrenca de estos iluminados, ese tipo de chistes pueden estar incluidos dentro de estas conductas sancionables. Sí parece claro que los homosexuales van a ser uno de los colectivos más protegidos por esta ley, aunque por fortuna España todavía es un país de leyes y ahí está la Constitución, como bien ha recordado la Audiencia Nacional en este caso.

  8. Con solo repasar los 30 articulos de la Declaracion Universal de los Derechos Humanos donde se enumeran los derechos civiles y politicos basicos asi como economicos sociales y culturales uno se da cuenta sobre quien debe apuntar el dedo acusador.


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