Posteado por: Javier | junio 17, 2011

A vueltas con Pío Moa

Desde hace algún tiempo a esta parte, uno de los personajes que más me ha mosqueado que sean relacionados con el liberalismo, sin duda, es Pío Moa.

Que quede claro: Pío Moa tiene todo el derecho del mundo a vender como “historia” lo que le dé la real gana y quien quiera que compre su mercancía. Desde luego, no es cuestión de pretender criminalizar sus opiniones, como cuando fue denunciado hace unos años por Izmierda Hundida (tiene gracia que IU tache a alguien de “totalitario”, ellos que simpatizan con un régimen asesino como el castrista). Quien quiera puede contratarle y tenerle en nómina como un “respetable historiador”.

Ahora bien, hay que tener un poco más de honestidad intelectual. Si eres franquista, pues eres franquista y ya está. Eres muy libre de serlo, pero no, por favor, no te vendas como un “liberal”. Prefiero mil veces a un fascista que se precie de serlo que otro que me venga diciendo “yo soy liberal”.  Si eres un fascista, pues ten los cojones de reconocerlo, pero no te escudes detrás de la palabra “liberal”, que bastante desacreditada está ya en España. Porque es algo de lo que no debe caber la menor duda: la RESPONSABILIDAD FUNDAMENTAL de que la derecha liberal y democrática en España sea constantemente confundida y relacionada con franquismo y con la derecha fascista, que, por desgracia, hemos tenido, durante buena parte del siglo XX, en nuestro país, está en personajes como Pío Moa.

La cuestión no es que Pío Moa expresamente se defina como “liberal”. Nunca se lo he leído o escuchado expresamente. Ni siquiera el debate acerca de si el régimen republicano fue mejor o peor o si el franquismo fue mejor o peor que las dictaduras comunistas que sometían al Este de Europa, Rusia o China. ¿Tiene alguna defensa el franquismo porque los regímenes comunistas fueran y sean mucho más tiránicos?

El disparate es, como dice en uno de sus últimos artículos: que el franquismo no solo es defendible, sino que debe ser defendido desde posiciones liberales. En todo caso, en lo único que tiene razón es que sí, en España hay un verdadero páramo intelectual en el que nunca hay debate. Las cosas son agrupadas inmediatamente en “muy buenas” o “muy malas” y nunca se estudian todos sus elementos ni todos sus matices. Pero lo que no puede esperar es que desde el liberalismo se coja alegremente la bandera franquista (el águila de San Juan es un símbolo anterior a Franco, es verdad, pero hoy día quien la lleva es un simpatizante del franquismo y aceptémoslo como tal) y empiece a ondearse.

Moa parte siempre del mismo presupuesto: la maldad del régimen republicano y del Frente Popular. A mí que no me esperen para coger la tricolor republicana, lo he dicho muchas veces, pero Moa lo que hace es comparar dos opciones nefastas y, a partir de ahí, la que el supone menos mala elevarla como algo estupendo y positivo, o, por lo menos, disculpable. ¿Justifica la violencia y el terror desatados en la zona republicana la posterior represión franquista de casi 30.000 víctimas? Aparte de lo cuestionable que es todo esto. Uno de los muchos motivos que por los que se considera que los republicanos perdieron la Guerra Civil fue por la incapacidad de coordinarse para la estrategia bélica entre la cantidad de partidos y grupúsculos que había en la zona republicana, comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos liberales, etc., frente a la unidad que había en el bando nacional. Desde luego, interpretaciones históricas hay para todos los gustos (y Moa lo que hace es sacar sus conclusiones primero y, después, recopilar datos históricos, que no son inciertos, pero que sean los que justamente corroboren su conclusión), pero, mirando a la España de aquella época, los meses previos a la Guerra y el desarrollo de la contienda, todo apunta a que mientras que la represión por los nacionales sí fue una estrategia, lo ocurrido en la zona republicana, sin entrar en si fue más o menos que en la nacional (son igualmente condenables unos y otros hechos), se debió a la incompetencia del gobierno de la República para controlar a los elementos más radicales, precisamente por esa heterogeneidad de partidos y corrientes políticas que había en la zona republicana. Es una tesis muy redundante de Moa que el franquismo evitó una revolución comunista por parte del Frente Popular. Ya antes del alzamiento se estaban produciendo episodios de violencia izquierdista contra políticos de la derecha y miembros de la Iglesia Católica (pero no hay que olvidar que la extrema derecha no era ajena a protagonizar acciones violentas) pero la verdadera revolución en la zona republicana se desató después del inicio de la Guerra. Seguramente, el alzamiento nacional del 18 de julio de 1936 dio a muchos elementos incontrolados la excusa perfecta para desatar el terror en las checas y otras acciones revolucionarias violentas e incluso sangrientas (que no voy a negar, claro). Más bien, podrá decirse que la acción de Franco aceleró e, incluso, facilitó la revolución ante el caos creado. Porque no hay que olvidar que aquello fue el contexto de una guerra, aunque, como hay que reiterar, nada sea defendible.

Dice Moa que la democracia actual viene directamente del franquismo y del paso “de la ley a la ley”. Es cierto que en la Transición lo que se buscó no fue una ruptura violenta (mejor que no, a la vista de experiencias anteriores), sino la reforma democrática. Pero de ahí a que la democracia que tenemos hoy en España procede del franquismo… La democracia procede del consenso pacífico, al que a Dios gracias, se llegó tras la muerte de Franco y la legitimidad se sustenta en una Constitución que fue aprobada por unas Cortes salidas de unas elecciones, las de 1977, y votada en referéndum, en 1978. Las Cortes franquistas aprobaron una Ley de Reforma Política tras la muerte del dictador, sí, cierto. Pero no es de ellas de donde procede la legitimidad democrática actual. No podría ser así puesto que la legitimidad de las leyes fundamentales del franquismo procedía de la victoria de una guerra y de un régimen impuesto a los españoles. En Derecho político y constitucional hay dos principios que son el de consentimiento y legitimidad. Hoy día hay leyes promulgadas en época de Franco que siguen vigentes pero en todo aquello en que no se opongan a la legalidad constitucional.

El franquismo no tiene defensa desde el liberalismo puesto que un régimen liberal debe respetar y reconocer (que no otorgar) una serie de libertades al individuo. ¿Que durante el franquismo había más espacios de libertad que en muchas dictaduras de signo comunista? Sí. No hay más que recordar los regímenes tras el Telón de Acero, tras los cuales, en la mayoría de esos países, sus ciudadanos estaban encerrados a cal y canto sin posibilidad de viajar a otros países ni de tener contacto alguno con el mundo occidental, como en la antigua Alemania del Este. Pero… ¿y? Más espacios de “libertad” había y menos encadenado al Estado estaba el individuo en el Chile de Pinochet que en la España de Franco y, aún así, el pinochetismo, como régimen, aunque, al menos, Pinochet entregase el poder 17 años después de tomarlo (otra diferencia con Franco), tampoco es defendible.

Comenta que el régimen franquista no fue totalitario, sino autoritario. Aquí no podemos dejarnos llevar con la imagen que tengamos de la época de Franco en los 60, del boom del turismo, de las suecas en las playas de Benidorm y de la familia que se compró su primer 600. El franquismo fue totalitario en sus primeros años, fundamentalmente, de 1936 a 1945, cuando buscó asimilarse a la Alemania nazi o la Italia fascista (sus aliados en la Guerra Civil, dicho sea de paso), cuando estuvo dominado por el falangismo. Es en esos años cuando tiene todos los rasgos de un régimen totalitario (y no negará Moa que no faltaba ninguno): justificación del régimen mediante la propaganda, la educación y la propagación de consignas, socavación de la libertad de expresión, destrucción de las instituciones ciudadanas y civiles, ocupadas por gente afín, control ideológico total de la población en su vida privada y pública, represión, destrucción del enemigo, falta de seguridad jurídica, militarismo, victimismo y manía persecutoria (la famosa “conspiración judeo masónica” de los “enemigos interiores y exteriores de España”).

Que, tras el aplastamiento del nazi-fascismo por las potencias liberales y democráticas, muy “cucamente”, empezara a deslizarse hacia un régimen no totalitario, sino autoritario, sustituyendo el falangismo por el nacional-catolicismo, eso es otra cuestión. Circunstancias históricas le obligaban a ello.

Para Moa, el aislamiento de España en los años inmediatamente posteriores de la II Guerra Mundial fue “injusto”. Sí, seguramente, tenían “manía” al “pobre” Franco. Si su régimen no había tenido ninguna relación con el nazi-fascismo y no había mostrado interés alguno en posicionarse con el Eje, ¿cómo es que los vencedores de la II Guerra Mundial fueron tan duros? Franco no evitó la entrada de España en la Guerra, fue Hitler quien le descartó como un aliado serio. Suficiente tenía con un aliado tan patético como el italiano Mussolini para tener la carga de Franco. No voy a comparar a Italia con los españoles, por supuesto, pero es que España estaba totalmente depauperada material y económicamente después de tres años de guerra. Pero, a cambio de eso, muy gustosamente, Franco dio apoyo moral y comercial al Eje, enviando incluso la División Azul a combatir en la Unión Soviética junto a las tropas de Hitler. Si las retiró posteriormente fue por presiones de los aliados. Y por pura estrategia, cuando no había que ser un lince para ver que el Eje se derrumbaba. No porque quisiera mantener a España ajena a la Guerra.

Pocas cosas positivas puede extraerse del franquismo y menos aún desde un punto de vista liberal. Fue un régimen que dejó un desierto de complejos de inferioridad (mientras en el resto de la Europa Occidental se asentaban regímenes democráticos, nosotros teníamos que conformarnos con una dictadura), pobreza material y moral y de apropiación torticera de la Historia y los símbolos de nuestra Nación.

Es cierto que buena parte del antifranquismo actual procede de la izquierda más radical y del nacionalismo. El propio Moa ha sido víctima en ocasiones del totalitarismo violento de estos elementos (no menos totalitarios que el propio franquismo) y ello es condenable y a eso debe oponerse cualquier liberal.

Pero ya es hora de que los derechistas liberales rechacemos intelectualmente estas disparatadas tesis, según las cuales, tenemos que “blanquear” el franquismo, solo porque algunos de los miembros más despreciables, dentro de la izquierda más violenta y sediciosa, son enemigos mortales del mismo.

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Responses

  1. Me ha gustado, Javier, pero dos puntualizaciones:

    – Las opiniones de Moa son refritos de la bibliografía franquista. Esto de que en España había preparada una revolución comunista en 1936 es un disparate mayúsculo que no se lo puede creer nadie serio. Con un partido comunista con 17 diputados de 400 y con un gobierno compuesto exclusivamente por republicanos burgueses lo de la revolución comunista no es más que un cuento chino para justificar lo injustificable.

    – 30.000 víctimas contabilizadas por la represión Franquista es una cifra bajísima. Es posible que ese fuera en número de condenados a muerte tras la guerra civil, pero la represión política en los territorios controlados durante la guerra fue aún mayor.
    Los estudios son complicados, pues es muy difícil segregar los muertos de la guerra y posteriores al ser ejecuciones sin control y extrajudiciales. Ni siquiera conocemos la represión en su total amplitud, pero se estima que la represión total en la zona nacional costó la via a unas 130.000 personas, casi 100.000 durante la guerra y el resto posteriormente.

    Quiero recordar, también, que el señor Moa lleva al radicalismo en la sangre, hoy conversa al azul. Fue miembro del GRAPO y es conocido por haber rematado un policía militar con un martillo después del tiro de un colega suyo. Ese fanatismo se ha reconvertido en lo contrario que defendía antes, pero su visceralidad, irracionalidad y gusto por la sangre parecen intactos.

    Saludos,

  2. Hola, Pedro:

    Lo cierto es que pretender justificar la dictadura franquista de cualquier forma no tiene sentido y es un verdadero disparate. Lo que creo de Moa es que su método es formar previamente su opinión y después seleccionar los datos y las fuentes que le convengan para sostenerla. De hecho, lo de la democracia “traída por el franquismo” y el paso de “ley a ley” tuvo como autor a Torcuato Fernández-Miranda, en los últimos años del régimen.

    Moa fue un terrorista en su juventud y el crimen que cometió hubiera sido merecedor de la pena capital (también lo condenaron por un secuestro en los 80), junto con su compinche; ahora, al menos, lo único que hace es escribir pero, por mucho que diga que “la democracia viene del franquismo”, su nueva ideología es tan totalitaria como la anterior.

  3. ¡Huy! Ya le han vuelto a dar un negativo. Lo peor de todo es que también sabemos de quién se trata. Pobrecillo el chaval – se cree que puede mantener su anonimato.

  4. Alfredo:

    Jejejeje, pues sí, el personaje, además, se mosquea especialmente cuando se tocan algunos temas sensibles, o sea, que confederado, pro-negrero (habrá que entenderlo así, pues se ha molestado cuando se ha hablado de la esclavitud) y franquista.

    Una verdadera joya.

  5. […] https://lavozliberal.wordpress.com/2011/06/17/a-vueltas-con-pio… […]


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