Posteado por: Javier | junio 18, 2011

Cuidado con los falsos maestros (I): la religión mundial

ESTAS DOS ENTRADAS, LA DE HOY Y MAÑANA, ESTÁN EXCLUSIVAMENTE DESTINADAS A LOS LECTORES CRISTIANOS. Como, en muchas ocasiones, una imagen vale más que mil palabras, en la segunda parte, vamos a ir viéndo el tema a través de tres videos. El último, lo advierto, será muy severo. Si NO ERES cristiano o si eres un cristiano sensiblón o un poco afeminado, el último no lo entenderás, te parecerá muy “fuerte”, a pesar de que lo que se dice es la Verdad. Igual, hasta te deja mal cuerpo. Mejor cinco minutos de mal cuerpo que una eternidad abrasándose en el infierno, pero, en todo caso, sino te gusta, ahí tienes iglesias como la de Benny Hinn, Joel Osteen o Marcos Witt, de las que saldrás diciendo “tos mu güenos, ¡vamos tos al Cielo, que somos tos mu gúenos!” o “eres un fornicario, un borracho y un codicioso que buscas la bendición de Dios para tener un Rolls Royce, pero tú tranqui, Dios te ama, tío, ¡alabado sea el Señor! ¡Aleluya!”. Y a lo mejor, hasta te dan un Premio Grammy, como a Witt, y vas a galas a dar la mano y una palmadita en la espalda a personajes absolutamente inmorales, promotores de música totalmente anticristiana.

Hace un par de semanas recibí un mail en el que me recomendaban ver un video publicado en una web papista pre-conciliar sobre las herejías del difunto Papa de Roma Juan Pablo II. Los dueños de esa página, lógicamente, son enemigos de la fe y unos totalitarios de cuidado: evidentemente, están en contra totalmente de la libertad religiosa (la única religión legal debiera ser la católica romana y las demás deben quedar exclusivamente en el ámbito privado) y, por supuesto, la iglesia verdadera fuera de la cual no hay salvación posible es la Católica Apostólica y Romana, eso sí, la anterior al Concilio Vaticano II; pero, no obstante, hay que reconocerles que son coherentes. Defienden la predestinación; por supuesto, según su doctrina, los predestinados lo son a pertenecer a la Iglesia Católica Romana, no al Cuerpo de Cristo.

Pero, esencialmente, son coherentes en algo que, las cosas como son, no es incierto del todo: desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica defiende el “indiferentismo religioso”, y eso llegó a su máxima expresión con Juan Pablo II, Arzobispo de Satanás. Para la Iglesia católica, da igual qué religión sigas. Da igual si conoces a Jesucristo o no. Si eres un fiel practicante, aunque sea la de un chamán africano de una tribu pagana, tú estás buscando a Dios “con sinceridad” y eres salvo. El argumento es un poco rocambolesco. Sí, no hay salvación fuera de la Iglesia Católica Romana, pero, aunque no conozcas a Jesucristo, si practicas tu religión con sinceridad y “buen rollo” es que lo estás buscando y allí “está Cristo”. Y como “allí donde esté Cristo está la Iglesia Católica”, tú estás dentro de la Iglesia Católica y tienes la posibilidad de ser salvo. Ahora bien, si tú has conocido a Jesucristo, pero rechazas a la Iglesia Católica: sí, señor, entonces SÍ estás condenado al infierno para toda la eternidad. Ya me dirán ustedes, entonces ¿qué sentido tiene predicar, en ese caso, el catolicismo romano? Dejen a todos esos paganos buscar a Dios con su “sinceridad” y no los expongan al riesgo de conocer a la Iglesia Católica y que la rechacen, condenándose al infierno. Miren el catecismo romano. En él, se llega a decir expresamente que incluso “aquellos que no han recibido el Evangelio están relacionados con el Pueblo de Dios de varias maneras” (párrafo 839). Por ejemplo, no hay que predicar a los judíos, debido a que la fe del Pueblo Judío – descrito en el Catecismo como “el primero en escuchar la Palabra de Dios […] a diferencia de otras religiones Cristianas, es ya una respuesta a la revelación de Dios en el Antiguo Testamento” (párrafo 839), porque a los judíos les pertenecen “todos losprivilegios delineados en Romanos 9:4-5” (párrafo 839), y porque con los cristianos “aguardan la venida del Mesías” (párrafo 840), el Pueblo de Dios abarca al pueblo judío. Da igual, por tanto, que los judíos rechacen la divinidad de Jesucristo y la Trinidad.

Los musulmanes, igual: “reconocen al Creador, … profesan tener la fe de Abraham [claro que no tienen la fe de Abraham; son Ismaelitas espirituales], y junto con nosotros [los Cristianos]… adoran al único Dios misericordioso [los Musulmanes y los Cristianos no “adoran” al mismo “único Dios misericordioso”],”ellos también están incluidos dentro del plan de salvación” (párrafo 841). Rechazan al Dios trinitario y el sacrificio de Cristo en la Cruz, pero… total, ¿qué más da?

Más lejos aún. Hay miles de religiones y cultos en el mundo. Pues cualquiera, budistas, confucianos, rastafaris, quién sabe si hasta el vudú, … todas son caminos válidos a Dios pues “debido a que todos provienen del mismo linaje creado por Dios…, y debido también a que todos comparten un destino común, a saber, Dios,” es que “la providencia, la evidente bondad y los designios salvíficos [de Dios] se extienden” también a ellos (párrafo 842). Además, “toda la bondad y la verdad encontrada en estas religiones” son “una preparación para el Evangelio y son dadas por aquel que ilumina a todos los hombres para que puedan, a la larga, tener vida” (párrafo 843).

Por tanto, cuando se dice que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación “Esta afirmación NO SE REFIERE a los que, SIN CULPA SUYA, no conocen a Cristo y a su Iglesia: Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna” (párrafo 847). ¿No es “culpa suya”? ¿De quién? ¿ES “CULPA DE DIOS”, SEGÚN LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA?

Da lo mismo que todas las religiones del mundo, con la excepción del Cristianismo Bíblico, sean invenciones del hombre, siendo todas ellas producto de la interacción de la humanidad caída con la revelación general del Creador, la luz del conocimiento de Dios que tienen todos los hombres y que los hará inexcusables el Día del Juicio. Eso da igual. Son “medios de salvación”.

Esta es una de las manifestaciones de la fe humanista de la que hablé el domingo pasado. Es la fe de la Gran Ramera de la que se habla en Apocalipsis en la que se insertan todos los credos del mundo en un gran credo universal, la religión global. La Iglesia Católica Romana es la pieza de encaje de esa religión mundial que pretende aglutinar en fe y armonía universal no solo a católicos, a protestantes (estos son “hermanos separados” según la actual doctrina católica), judíos, musulmanes, hindúes, confucianos, etc…

Así funcionaba la religión en el Imperio Romano. Todo se aglutinaba en torno al culto al emperador y, a partir de ahí, todos los cultos eran válidos en ese sistema mundialista. Solo eran perseguidos los cristianos, quienes no se sometían a la divinidad del emperador, sino al Señor Jesucristo.

Satanás busca permanentemente combatir a Dios, y para ello lo que no intentará es infundir el ateismo en la humanidad, a fin de que lo sigan a él. El diablo mismo no es ateo, porque su gran ambición es ser “semejante al altísimo” (Isaías 14:14), en sí mismo reconoce la existencia de Dios. Satanás lo que quiere es ser adorado como Dios, pero como no es un ser físico, sino que es carente de cuerpo propio, tendrá que conformarse con recibir adoración mediante el hombre que lo represente: El Anticristo, el hombre de pecado, el hijo de perdición del que habló el apóstol Pablo en 2 Tesalonicenses.

“Una imagen harán de la Bestia, y todos los que no se postren y la adoren, y a través de ella al Anticristo como Dios, serán matados.” (Apocalipsis 13:15).

Como “dios de este mundo”, el arma de Satanás son las religiones falsas y las promesas engañosas que ellas representan, las cuales desvían a los que las creen del conocimiento de la Verdad de Dios.

Aquellos “cristianos” que colaboren poniendo su granito de arena a la construcción de la Gran Ramera son tan culpables y están tan sujetos a juicio como ella misma. La Gran Ramera es juicio de Dios para ellos.

“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae…” (Apocalipsis 17:1-7).

La Iglesia Católica Romana es, desde hace bastante tiempo, la abanderada y mascarón de proa de la “hermandad de los pueblos de la Tierra”. Dios instituyó la separación de los pueblos de la Tierra, como separó al Pueblo de Israel en el Antiguo Testamento y separa a los cristianos del mundo, pues este mundo está dominado por el pecado y Él desea que Su Pueblo esté separado del pecado. La lucha contra el pecado es individual y espiritual, pues individual es la relación del creyente con Dios. Las grandes entidades mundialistas (no solo el papado, también tenemos la ONU o la UE) son medios para romper esa relación individual del hombre con Dios y esa lucha individual contra el pecado. Pretenden tapar el pecado, como creyendo que en medio de una masa informe de gentes, despojadas de su individualidad, no va a ser evidente para Dios. Son como las hojas de higuera, con las que Adán y Eva trataron de tapar su vergüenza ante Dios por el pecado cometido. La misma ONU no separa, no discrimina, justifica a todos. Tapa las vergüenzas de todos. Es la hoja de higuera de los Adanes de este mundo. Cualquier entidad colectivista que aglutine a todos y haga irreconocibles a los individuos busca tapar la iniquidad y evitar que el hombre asuma sus responsabilidades. El hombre tiene un impulso natural a la irresponsabilidad. Adán fue el primer irresponsable, “la mujer que me diste me dio del fruto del árbol, y comí”. No es responsabilidad mía, no, no y no. No tengo por qué asumir responsabilidades por mis errores, no quiero, dame algo tupido que los tape.

¿Debe extrañarles, señores cristianos, que uno de los principales campos de actuación de la ONU sea el de la “Iniciativa Unida de las Religiones”? Una de las principales polémicas, hace varios años, en torno a la aprobación de ese bodrio al que se le puso por nombre “Constitución Europea” fue la inclusión o no de una referencia a las “raíces cristianas”, católicas, hay que aclarar, “de Europa”. La UE como otro de los medios de extensión de los tentáculos de esta nueva religión mundialista.

En esta grotesca “Iniciativa Unida de las Religiones”, organización que lleva funcionando desde 1995, a fines de agosto de 2000, se reunieron en asamblea cerca de mil líderes religiosos de todo el mundo. Los cristianos deben respetar la libertad de cada cual de aceptar o no el Evangelio (las responsabilidades serán ante Dios) pero ¿qué comunión tiene Jesucristo con el paganismo, el chamanismo y la brujería? ¿Acaso es un yugo desigual con incrédulos la forma de llegar a Dios? ¿Llegar al Padre a través de quienes rechazan a Cristo, cuando Él mismo declaró que era el único camino al Padre?

Al contrario de lo que creen esos papistas pre-conciliares de los que empecé hablando, Roma actualmente no está inmersa en ninguna “herejía” sobre su propia doctrina. Solamente habiendo perdido su categoría como iglesia oficial del estado en casi todas partes del mundo, y no pudiendo ya mas imponer la pena de muerte por el inconformismo, ha adoptado nuevas tácticas. Roma se adapta a los lugares y a los tiempos, será lo que necesite ser en cada sitio y en cada época. El papado se ha vuelto el pegamento ecuménico en un movimiento para unir, no solo a los “hermanos separados” del protestantismo, sino también a todas las religiones del mundo en una nueva Iglesia Mundial.

Y ¿qué dicen muchos “cristianos” ante eso? ¿Rechazan esta invitación de la Gran Ramera a unirse y fornicar con ella? ¿Defienden el Evangelio o esta “hermandad religiosa de todos los hombre”? ¿Dicen algo distinto? Pues, esencialmente, dicen lo mismo y así lo veremos mañana.

Mientras, recuerden que: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras” (2 Juan 1:9-11 ).

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