Posteado por: Javier | julio 20, 2011

¿Es posible llegar a la verdad absoluta en economía?

¿Es la economía una ciencia más o es una doctrina ideológica? ¿Podemos llegar a un acuerdo sobre una determinada teoría económica como la cierta?

En el liberalismo hay consenso absoluto sobre la idea de que la libertad económica es el requisito necesario para las demás. No las garantiza, pero las facilita. Las diferencias fundamentales se encuentran en los métodos de estudio de la economía y aquí, como es sabido, las principales, o, al menos, las más conocidas, diferencias, en cuanto a los mismos, han surgido entre la Escuela Austriaca y la de Chicago. Los austriacos se oponen a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas, y prefieren utilizar métodos lógicos deductivos y la introspección, lo que se denomina individualismo metodológico, mientras que la Escuela de Chicago prefiere el uso de estadística antes que en la teoría. Para estos últimos, el mercado hace las veces de medio de información que se expresa a través de los precios, algo que para Milton Friedman, su principal ideólogo junto con George Stigler, se producía incluso en los países socialistas, ya que la aparición de mercados negros representaba las fallas en la planificación centralizada.

Sin embargo, tanto en un caso como otro, no se busca nunca la respuesta a por qué el libre mercado es el verdadero sistema económico moral, solo se postula la moralidad con respecto a otras libertades que tienen en él su raíz. Se opta por la libertad económica en función de su utilitarismo.

No obstante, existe una larga historia en la relación entre economía y moral, siendo más concretos, la cristiana.

Algo que ya expuse con anterioridad, no fueron sus precursores, cierto, pero la influencia de Lutero y de Calvino, sobre todo, de este último, en el desarrollo del capitalismo, fue clara, aunque fuera involuntaria (eran teólogos, a fin de cuentas, no teóricos liberales): la dignificación de la industria, el trabajo y el ahorro (los dos primeros considerados en tiempos del medievo como una penitencia, en lugar de como una virtud) y la no inmoralidad de los intereses bajo toda circunstancia en los negocios financieros, fueron claves en el avance de la libertad económica de los países del norte y noroeste de Europa, que partían desde una posición bastante rezagada y con mayor precariedad que los del sur, los cuales, sin embargo, se quedaban estancados en este sentido. Concretamente, era pasar de concebir el trabajo como una mera subsistencia (“te ganarás el pan con el sudor de tu frente”) a intentar encontrar la certeza de la Gracia y la salvación, como está no estaba ni en la penitencia, ni en la confesión ni en las obras y como era algo para lo que el individuo estaba o no estaba predestinado, depende de un plan divino que el hombre no puede torcer, en el éxito. Aunque estos países no sean, hoy día, muy católicos que digamos, en España eso sigue grabado a sangre y fuego en el subconsciente colectivo.

Las aportaciones a la teoría económica de Adam Smith, Von Mises o Friedrich Hayek, economistas no cristianos los dos últimos, nunca perderán su fundamental interés, por supuesto, es más, son muy positivas, aunque sí que es cierto que al común de los mortales que no esté metido en estos temas no los van a convencer de que la economía libre es positiva y beneficiosa (entre la gente del día a día, no conozco a casi nadie que haya leído a Adam Smith). Empíricamente, a través de numerosos ejemplos que nos da la historia de la evolución económica de las naciones, sí sabemos o, como mínimo, tenemos la intuición de que el liberalismo económico es el mejor sistema, aunque los defensores recalcitrantes del socialismo o, como mínimo, del keynesianismo, empíricamente también, siempre sabrán encontrar un ejemplo puntual mediante el cual pretenderán desmontar esto. Cada vez que quiebre un banco y cada vez que rescaten la economía de un país supuestamente “liberal”, por ejemplo, otra vez a argumentar porqué, sobre la experiencia que tenemos, no es el socialismo ni el intervencionismo en la economía la solución. Como el caso del anterior gobierno “conservador” de Grecia, que de liberal tuvo lo que yo de progre, por ejemplo, acusado de la quiebra del país heleno no por intervencionista y por la borrachera de gasto público en que se embarcó, sino por “neoliberal”.

Tanto la Escuela Austriaca como la de Chicago, o cualquier otra teoría económica, adolecen de que no son capaces de dar respuestas absolutas, no solo sobre la eficacia, sino también sobre la moralidad del capitalismo, aunque entre los métodos lógicos deductivos austriacos y los estadísticos de la de Chicago prefiero los segundos, aunque tampoco haya que “beatificarla” como si nos fuera a dar la verdad absoluta (en el famoso test “¿Es usted austriaco?”, en la web del Mises Institute, que hice por curiosidad hace algún tiempo, salí un 8% de la Escuela Austriaca y un 92% de la Escuela de Chicago, aunque, aún así, creo que no es una cuestión de santificar una u otra, simplemente es un convencimiento de la mayor eficacia de los métodos de investigación de la de Chicago).

Una curiosidad. Ayer advertí que “Austroliberales“, un proyecto ideológico capitaneado por Huerta de Soto (alguien cercano al Opus Dei), un anarquista que parece ser quiere quedar en el paro (es funcionario público, si abolimos el Estado…), seguramente como anexo al anarquista “Instituto Juan de Mariana“, que tenía como idea conjugar la Escuela Austriaca con catolicismo, ha echado el cerrojo. La motivación es, cuanto menos, curiosa:

“La página había sido fundada porque considerábamos que el liberalismo austríaco tenía amplios espacios de compatibilidad con la doctrina católica, y considerábamos que era nuestro deber difundir esta realidad. Pero un estudio profundo y detenido de ambas realidades ha hecho evolucionar nuestra posición intelectual hasta el punto de considerar que las doctrinas liberales -incluso las de la Escuela Austríaca (EA)- son realmente incompatibles con la fe, la antropología y la doctrina social católicas.

No se trata sólo de que la EA reclame como suyo el liberalismo “clásico” -condenado reiteradamente por la Iglesia Católica en encíclicas como Libertas Præstantissimum-, sino que desde dichas posiciones se manipula el contenido de la filosofía y teología de Santo Tomás de Aquino y los escolásticos del Siglo de Oro español para hacer aparecer a los liberales de ayer y hoy como sus legítimos sucesores intelectuales en doctrina económica, frente a una Iglesia Católica entregada al socialismo con su doctrina social.

Como fieles católicos, no podemos ser por más tiempo cómplices ni propagandistas de un intento tan burdo de insertar desviaciones manifiestas dentro del más riguroso y prestigioso pensamiento escolástico de la Iglesia Católica.

Tampoco podemos asumir la antropología liberal en asuntos en que diverge de la Doctrina Social, como son el concepto de individuo frente al de persona, la Economía como ciencia libre de valores frente a la Economía como ciencia al servicio del hombre, la supuesta neutralidad del Estado liberal frente a su evidente toma de partido por el relativismo y el ateísmo práctico, la libertad liberal -libertinaje- frente a la libertad católica ligada al ejercicio del bien, los derechos naturales católicos frente a los liberales, etc.”.

Es algo que llama la atención que muchos austriacos en España sean católicos, siendo una iglesia tan autocrática y todavía aún tan conservadora, engarzar eso con el minarquismo, el anarquismo y el relativismo moral que muestran muchos de los denominados “austriacos”. Al parecer, se han dado cuenta de esa incompatibilidad, inclinándose claramente por el catolicismo romano. Parece ser que el incienso y la hostia consagrada tienen más tirón que el pensamiento anarka. Huerta de Soto dijo, hace algunos años, en un ensayo que el liberalismo clásico había sido superado por el anarquismo“Es pues, ineludible superar el “liberalismo utópico” de nuestros predecesores los liberales clásicos que, por un lado, pecaron de ingenuos al pensar que el estado podría ser limitado y, por otro, de falta de coherencia, al no asumir hasta sus últimas consecuencias las implicaciones de su propio ideario. Hoy, por tanto, ya bien entrado el siglo XXI, se hace prioritario asumir la superación del liberalismo clásico (utópico e ingenuo) del siglo XIX, por su nueva formulación verdaderamente científica y moderna que podemos denominar capitalismo libertario, anarquismo de propiedad privada o, simplemente, anarcocapitalismo”. No sé si ahora tendrá tantos conflictos morales entre el “Magisterium” y la anarquía, como sus compañeros, pero tanto mejor para el liberalismo sería que un izquierdista de este tipo se refugie en la sacristía en lugar de difundir las pestilencias de la basura rothbardiana (porque el anarquismo, a fin de cuentas, no es más que izquierdismo, su fin es abolir el Estado, como el marxismo, hay que recordar, solo que con más rapidez, sin pasar por la “dictadura del proletariado”).

Volviendo al centro de la cuestión, la idea fundamental es que los liberales cristianos nunca han desarrollado la idea de que, a la hora de discutir sobre economía, como en otros temas, no hay espacios neutrales (en modo alguno los hay, el ateo parte siempre de la premisa de que Dios no existe, con lo que no hay revelación, la Biblia no es válida y, por tanto, no contiene la verdad), tratando la economía como una ciencia empírica, en lugar de cómo una rama de un mismo sistema moral, el cristiano.

Es decir, no se acepta la Biblia como revelación que única y suficiente de la verdad (la propia verdad de la existencia de Dios no estaría en las pruebas científicas, sino en la revelación: hay importantes científicos cristianos que afirman que Dios es la única explicación que encuentran a la complejidad de las leyes del Universo; en todo caso, teniendo fe, los descubrimientos de la ciencia lo que harían sería que nos admirásemos más aún de la complejidad de la obra de Dios, no “probárnosla” y, sin embargo, sin tenerla, nada nos probaría tampoco, por supuesto) como paso previo a elaborar una teoría económica, puesto que en caso contrario el criterio siempre sería utilitarista, no se podrá defender un sistema económico por su moralidad (aquí el socialismo ha ganado completamente la batalla, ha vendido completamente la idea de que es “moral” frente al capitalismo, o neo-liberalismo, si gusta más así, “inmoral”). Empíricamente, a través de la observación o de los ejemplos históricos, podemos sacar la conclusión de que el libre mercado es más positivo o de que los tipos impositivos bajos terminan aumentando la recaudación (como defendió Laffer), de que es más “útil” la libertad económica, pero no de que es el sistema moralmente perfecto.

Todos los principios económicos bíblicos no pasarían de lo curioso y anecdótico y no se podría defender un sistema económico con una certeza de verdad, basado en estos principios, sin reconocer primero que todo es cristiano, la economía incluida (cosa que no hace actualmente ningún economista). Algo muy similar a la idea de establecer un catálogo de libertades absolutas que haga que no tengamos que estar tentándonos la ropa cada vez que haya un cambio de gobierno y temiendo a ver qué ocurrencia va a tener o a ver que “derechos” va a crear, derechos que no son tales sino una excusa para esquilmarnos los bolsillos, reconocer que la libertad es otorgada por Dios al hombre y, a partir de ahí, ningún gobernante mundano es quien para quitar lo que Dios ha dado, siendo responsable y debiendo ser juzgado severamente si lo hace, puesto que la ley de Dios es de obligado cumplimiento incluso para los incrédulos. En lugar de guiarnos por el utilitarismo y por lo que entendamos por libertad de una forma un poco brumosa o difusa, y siempre discutible.

Hasta aquí estaríamos hablando de la justificación del libre mercado no como el sistema más moral, sino como el sistema moral en sí mismo, defendiéndolo como el sistema económico cristiano (algunos de los principios bíblicos coincidirían con varios de Friedman, no todos, él, por ejemplo, se inclinaba por el sistema progresivo de impuestos basado en los ingresos individuales).

Sentado este sistema como el más justo, en cuanto a la forma de solventar situaciones que surjan en la evolución de la economía de un país, podrían debatirse los métodos de estudio para afrontarlas, aunque, personalmente, me incline más por los de la Escuela de Chicago: la recolección de datos, su ordenamiento, y, a partir de ellos, la extracción de conclusiones y predicciones acerca de las variables económicas, o el uso del mecanismo de precios como una forma de transmisión de la información necesaria para saber dónde se necesita mayor o menor esfuerzo económico. Frente a los austriacos: sacar las conclusiones a partir de axiomas que ellos consideran evidentes en sí mismos, pero que no están sustentados en verdad alguna.

Salvando otra vez las diferencias, sabemos que las libertades basadas en la concepción cristiana de su concesión divina a los hombres es la Verdad, pero, a la vez, tenemos la experiencia de varios siglos en el mundo anglosajón, bastante más libre que el nuestro, pese a que ya le esté llegando la misma degradación: EEUU y el Reino Unido, con el paso de los años, son menos libres a la vez que menos cristianos, conforme aumenta su paganización. Sobre todo el Reino Unido, pero también EEUU que, aunque conserva muchas de sus esencias, es una sombra de lo que fue, cada vez más, con un gobierno federal hipertrofiado e ineficaz, al borde de la quiebra (pocos días quedan para encontrar una solución, el tiempo se agota), muy lejos del gobierno federal que idearon los Padres Fundadores (Hamilton especialmente).

En la próxima entrada veremos cuál es el concepto bíblico de libertad que ha de ser respetado por el gobernante.

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Responses

  1. Por lo que tengo entendido los católicos liberales distinguen entre la doctrina social de la iglesia y el “depósito de la fe” siguiendo al magisterio solo en esto último. El problema aparece cuando se pretende ser liberal y sostener también la doctrina social de la iglesia, como es lo que le ha sucedido a la gente de Austro iberales.

  2. De todas formas el cristianismo (ya sea católico o protestante) no es el barómetro moral para defender el capitalismo, si lo es la vida humana y sus requerimientos; todo lo que permite la supervivencia del hombre en un contexto de civilización es bueno, todo lo que la atenta contra ella o la dificulta es malo.

  3. Flavio: Su punto de vista es humanista y totalmente anticristiano.

    Ningún ser se puede gobernar a sí mismo, ya que implica otorgarse normas, partiendo por aquellas que constituyen su principio de operaciones, o sea su naturaleza. Y como nadie puede ser causa de sí mismo, necesariamente ha de ser causado por otro que por ser la causa eficiente de un agente ( en este caso el pueblo o sociedad) le imprime su causa final.

    Javier:

    Bastante de acuerdo en casi todo salvo en lo de los axiomas — o no le he entendido muy bien – creo que hay una Revelación, obviamente, en la Biblia, pero no sé si sería responsable, es más, lo dudo, extraer esos axiomas absolutos a toda una economía de variables financieras.

    Precisamente por eso me decanto más por el empirismo de Chicago.

    En cuanto a USA — ¡ja! NI LA SOMBRA de lo que era caballero. Cada vez están peor. La única “salvación” que veo, y eso depende de Dios, sería una “reconquista” de cristianos pero como en el mundo anglosajón cada vez hay menos y más apostasía, idolatría, paganismo diabólico, y énfasis en el libertinaje, mucho me temo que esa reconquista esta vez vendrá no del mar Norte…british, sino del Sur – del sur de las Américas. De Europa ni hablo, porque Europa hace tiempo que dejó de ser “Europa” y somos el prostíbulo del mundo. Dios nos está castigando YA y lo tenemos merecido por permitir esta degradación. No merecemos otra cosa que las llamas del infierno.

  4. Por axioma aceptable, a partir de que el sistema económico bíblico es capitalista (no porque se nombre la palabra “capitalismo” en la Biblia, sino por la denominación que siglos después se le ha dado a este sistema) lo que entiendo es considerar de una forma genérica a la economía liberal y capitalista como el sistema moralmente superior, luego, sí, en la política económica del “día a día” pienso que debemos utilizar los métodos empíricos y estadísticos, que ahí es donde también considero que es mejor la Escuela de Chicago que la austriaca.

    Europa es una auténtica ciénaga ponzoñosa hoy día, antes de pensar en “regenerar” nada, ya que a “Uropa” tanto le gusta ir de “superpotencia moral”, debería por empezar a pensar en regenerarse a sí misma, algo imposible ahora mismo al ser un continente completamente pagano, salvo que haya un arrepentimiento general está perdida y los ídolos que han construido y adorado durante décadas, la UE, el estado de bienestar, etc., están a punto de derrumbarse. Lo del Sur de América ya digo, es algo cada vez más interesante. Parece que va surgiendo una juventud liberal y cristiana bastante más sana que la anglosajona de los propios EEUU, a ver si con la de allí que no esté corrompida empiezan a regenerar también. El caso es que la cultura anglosajona no ha sido buena por sí sola, lo ha sido y ha sido una referente de libertad porque ha sido cristiana.

    Es curioso que comentaras ayer que la libertad es un medio, no un fin en sí mismo, como defienden libertarianos y ancaps, porque para mañana, si tengo tiempo, la próxima entrega de esta serie tenía intención que tratara de eso, precisamente.

  5. Buenas tardes Javier —

    Bueno en realidad es que en el mundo anglosajón nunca supieron matizar bien eso de la libertad como fin — en eso el mundo hispano sí lo supo hacer (en cuanto los tratados de Derecho se refieren y algunos de filosofía) — de ahí a que nosotros tenemos la frase “libertad sí, libertiNAJE NO”.

    Lo de América es cada vez más interesante sí, desde luego que sí. Lo hemos estado ignorando aquí durante un tiempo pero la realidad es la que decía mi pastor en EEUU: El crecimiento de la fe cristiana en Iberoamérica está siendo BRUTAL e impresionante. Sin contar por supuesto algunos rincones de África también.

    Igual no sería mala idea, Javier, que yo escriba algo sobre el “commonwealth” cristiano que tengo en mente…vienen tiempos interesantes, de la mano directa de nuestro Dios creador todopodoreso y soberano. NUESTRO REY.

  6. Alfredo: supongamos que fuera yo un cristiano devoto, no renunciaría por ello a buscar argumento seculares para defender el ideario liberal. No solo a cristianos hay que convencer. En todo caso ¿que argumentos utilizaría usted para convencer a un no creyente?

  7. Flavio: Por supuesto, que no sólo hay que convencer a Cristianos — si fuera así no existirían las misiones y la Evangelización.

    Para convencer a un no-creyente, tengo argumentos de sobra que no usan la Biblia como fuente — entre ellos, esta serie de artículos:

    http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2010/09/04/%C2%BFquien-es-liberal-i/

  8. Flavio:

    Sí, también he escrito alguna vez defendiendo el libre mercado de forma “laica”:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/01/13/el-derecho-de-todos-al-libre-mercado/

    O el monetarismo:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2010/12/21/el-demonio-monetarista/

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/01/30/chile-y-milton-friedman-%c2%bfel-asesor-de-pinochet/

    Alfredo:

    El distinguir entre “libertad” y “libertinaje” sí que es muy español, eso se nota no solo en la definición de libertad sino en conceptos como el de la propiedad privada en el Código Civil, la idea que tenían en aquella época no tenía nada que ver con el absolutismo en la propiedad (de la auto-propiedad de uno mismo, ni hablamos).

    Por eso cosas como la ancapia son totalmente extrañas y ajenas a España.

  9. Por cierto, en una de esas entradas critico el proteccionismo a ultranza, pero, antes de que salga algún listillo diciendo que me “contradigo” o que tal y cual, a lo que me refiero es a ideas de volver poco menos que al mercantilismo del siglo XIX, algo absurdo hoy día, y barreras como las que impone la venenosa UE a los productos de terceros países, al margen de que cada país decida soberanamente su política económica y qué sectores proteger y cuáles no.

  10. Por supuesto: el que diga que el caballero don Javier si esté “contradiciendo” es un bufón de la corte y no es nadie para tomársele en serio — no saben CONTEXTUALIZAR las cosas. En efecto, una cosa son las barreras que la malvada UE impone, y otra es hacer de tontos, porque los españoles somos muchas cosas, muchas de ellas también negativisimas, pero taaaaaan tontos no somos. Más tontos son los alemanes, que encima de ponernos la fiesta, la han pagado toda y la seguirán pagando. Yo me rio de ellos. ¡Qué fiados son! Los ingleses, al igual que nosotros, son algo más cabroncetes y no se dejan engañar tan fácilmente – es lo que tiene ser de origen pirata, y a mucha honra oiga usted.

    En cuanto a lo demás, efectivamente que eso de la ancapia ES UNA EXTRANJERIZACIÓN diabólica en esta patria y NO TIENE ACOGIDA NI CABIDA. Los españoles RECHAZAN masivamente ese concepto – este país NO acepta la anarquía como concepto, por mucho que TENGAMOS muchisimos anarquistas. Eso se acabaría en un plis plas: les pondriamos a trabajar en industria y vería usted como se les acaba el sueño húmedo anarka-guay “yo con mi cuelpo hago lo q kiero tronko”.

    ¡JA! ¿Se imagina usted a Cánovas, o a un Sagasta decir: “hombre es que cada uno que haga lo suyo, ¿quienes somos para juzgar?

  11. Jajaja, es que mantener un imperio (financiero en el caso alemán) es muy caro, por algo quebró el Imperio Romano y el Imperio Hispánico es cierto que creó un gran legado en América pero tanto Carlos I como Felipe II y sus sucesores tuvieron que declarar varias bancarrotas. Eso sí, como en la época de los Austrias no había ni UE, ni FMI, ni rescates financieros y Alemania era nuestra, quien quisiese cobrar las deudas tenía que ponerse a la cola y cobrar como buenamente pudieran, eligiendo entre cobrar los intereses enseguida y olvidarse del principal o aceptar una prórroga “sine die” del plazo de devolución. Éramos un poco “piratas” con eso, es verdad que hay que reconocerlo, pero nadie venía a chulearnos desde fuera y no éramos un país esclavo. Lo que habrá que hacer cuando caiga el monstruo unioneuropeista es ser fieles a la historia, lanzar el garfio y coger todos los despojos posibles del naufragio.

    España lo que es, en realidad, es individualista pero de ninguna manera anárquica. No hay más que darse un paseo por la calle y preguntar a cualquiera: “Oiga, ¿es usted ancap?”. Se quedarían mirándolo a uno como si hubieran visto un marciano. Ni siquiera saben lo que es eso.

  12. Totalmente de acuerdo en todo Javier. Bueno yo creo que si alguien va por la calle declarándose “ancap”, merece que se ríen en su ridícula cara.

    “Hola, soy ancap y gilipollas, no me ves la cara de pardillo”?? QUÉ IDIOTAS SON.

  13. Javier.

    Me ha gustado mucho tu entrada y me ha sorprendido lo de los anarquistas y la Iglesia Católica, no lo sabía. ¿Cómo se puede ser tan tonto?

    Una cosa, ¿te has planteado elaborar un compendio de liberalismo bíblico? Algo completo, con especificaciones concretas sobre como deberían ser los mercados, tipos de interés, limitaciones, tipos de propiedad, monetarismo, impuestos, etc. Una descripción de la economía bíblica, pero economía con “E” mayúscula, como gran sistema social. Empezando por sus bases o fundamentos.

  14. Muchas gracias, Ruben.

    Igual no soy el más adecuado para eso, pues daría para escribir un libro y, en realidad, en tantísima profundidad no soy un experto en la Biblia, aunque no lo parezca.

    Posiblemente, lo que sí haga, en agosto, con más tiempo, es escribir alguna entrada sobre los Diez Mandamientos y la libertad en una sociedad hipotética regida por el Decálogo.

  15. Rubén:

    Si te interesa, yo ya tengo un compendio (no publicado) de ese tipo. Posiblemente sea (no lo digo con ánimo de vanagloriarme) uno de los más completos y extensos en el mundo, pues llevo 10 años en ello.

  16. “Una curiosidad. Ayer advertí que “Austroliberales“, un proyecto ideológico capitaneado por Huerta de Soto (alguien cercano al Opus Dei), un anarquista que parece ser quiere quedar en el paro (es funcionario público, si abolimos el Estado…)……”

    PFFFFFFFFF JAJAJAJAJAJA Huerta de Soto es un MAGNATE que se caga en el sueldo de la URJC… Es un empresario que vive bien por el mercado, no por el estado.

  17. No, Roberto, usted no se entera, lease bien lo que ha copiado y pegado: a mi me da igual lo que gane o deje de ganar en el sector privado. Lo incongruente es ser funcionario público y pretender la abolición del Estado.


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