Posteado por: Javier | octubre 12, 2011

Películas de bandas: me gusta este sub-género

Como hoy ha sido un día festivo en nuestro país, esta noche la entrada va a ser un poco menos seria (mañana o pasado, escribiré algo sobre España e Hispanoamérica).

Aunque me gustan varios tipos de películas, un sub-genero que de toda la vida me ha hecho especial gracia son las películas de bandas, sobre todo las ambientadas en ese Nueva York sórdido de los años 70 y 80, sin nada que ver con el Nueva York actual. Una ciudad sin ley, en la que, caminando por las calles, hasta jeringuillas tiradas por los suelos te encontrabas (en definitiva, una ciudad degradada, insegura y degenerada, gracias al socialismo de los demócratas). O sitios como el Bronx de los 80:

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Uno de los motivos de que me gusten este tipo de películas es porque muestran bien lo que es el que una ciudad o zona queden en manos de la izquierda progre, como ocurrió con Nueva York en los años 70 y parte de los 80. Algunas partes de la ciudad eran zonas de guerra, tomadas por las bandas y las pandillas, y se permitía a miembros de algunas minorías raciales hacer lo que les diera la real gana solo por pertenecer a estas minorías, mientras recibían grandes cantidades de dinero público de forma fraudulenta, y que usaban para cualquier cosa menos para cubrir necesidades básicas (normalmente para comprarse buenos cochazos), como denunció Reagan en 1976. Para ver las diferencias entre una y otra política no hay más que comparar ese Nueva York echado a perder por los progres con el rehabilitado por las políticas liberales y capitalistas, así como las de seguridad policial implacable, del alcalde Rudolph Giuliani en la década de los 90. Verdaderamente, es que no me explico cómo un libertariano que tache de “totalitaria” o “estatista” y “socialista” casi cualquier medida de seguridad pública puede hacerse llamar “capitalista”, cuando, precisamente, el capitalismo depende, sí, de un mercado libre, pero también de un mercado en una situación de seguridad. Difícilmente puede desarrollarse el capitalismo en medio de la inseguridad y la delincuencia descontrolada.

Hay varios títulos, pero, ahora mismo, recuerdo dos especialmente: “Curso 1984” y “The Warriors”.

“Curso 1984”, ambientada dos años en el futuro sobre el año de realización (1982), muestra un conflictivo instituto en los EEUU (bueno, sí, vaya “novedad”, aunque está película se puede decir que fue pionera en este género), el Lincoln High School, prácticamente tomado por una violenta banda de jóvenes punks extremistas. Las drogas y las armas (blancas y de fuego) están al orden del día. Incluso son necesarios los detectores de metales en las entradas (aquello no era normal en 1982 pero, curiosamente, en los años siguientes algunos centros de enseñanza norteamericanos los incorporaron). Al instituto se incorpora un joven y formalito (siempre con chaqueta y corbata) profesor de música, Andy Norris. Aparte de hacer amistad con un profesor de biología, quien, como buen hombre prudente, va armado a su trabajo, pronto empezarán los encontronazos con Peter Stegman, el líder joven de la pandilla que campa a sus anchas en el instituto (un rubio, “niño de papá”, que bien podría ser por su aspecto, uno de los “Cobra Kai”, los “malos” de “Karate Kid”, otra película mítica de los 80).

Norris primero tratará de domar por las buenas a los adolescentes violentos, pero todo estalla con el suicidio de un estudiante bajo la influencia de drogas, una escena particularmente impactante pues el joven sube a lo alto de un mástil donde ondea la bandera de EEUU, fuera del instituto, y cae desde la altura cuando esta se rasga por su peso. El joven profesor sabe que la droga era vendida por Stegman, pero el único testigo, uno de los poquitos alumnos formales que se ven en la película, interpretado por Michael J. Fox, cuando aún era el “eterno adolescente”, años antes de que el pobre comenzara a sufrir de parkinson, se niega a hablar. El conflicto entre Norris y Stegman cada vez va a más, hasta el punto de que su banda asalta la casa del joven profesor con intenciones incluso de violar a su esposa. A partir de ahí, Norris, incapaz de aguantar más, decide pasar a métodos más contundentes. No es ningún secreto ni le chafo a nadie el final de la película si digo que, al final, el niñato de Stegman muere… sí, muere.

La venganza no es algo cristiano, lo sé y es cierto, pero, al ver esta película, uno no puede evitar sentir cierta empatía cuando el personaje de Norris se va, en el tramo final, tras ser atacada su casa y su familia, a por los barriobajeros, especialmente por el repugnante rubiales de Stegman. La película es muy cruda y tiene momentos de bastante violencia, para la época en que se filmó, aunque creo que ahora mismo, con lo que se ve en el cine, son bastante poquita cosa. En 1989 dio lugar a una secuela infecta, “Curso 1999”, una patochada totalmente prescindible, en la que, ante la conflictividad en las aulas, en el año 1999 los profesores habían sido sustituidos por una especie de robots con apariencia totalmente humana.

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“The Warriors”, de 1979, no la tengo tan fresca, pero, a grosso modo, trata de la falsa acusación de asesinato que cae sobre “Los Guerreros”, una banda urbana de Nueva York, y el precio que el resto de bandas ponen a la cabeza de sus miembros, que inicia una persecución por los rincones nocturnos más sórdidos de esta ciudad. Sí recuerdo que esta película no es tan cruda como la anterior e incluso está hecha con ciertos toques de humor.

El asesinado es un tal “Cyrus”, el líder de los Riffs, la banda mayor y más poderosa de Nueva York, quien convoca a varios miembros de cada una de las bandas de la ciudad, entre ellos los “Warriors”, a una multitudinaria reunión en “Central Park”, para llegar a un acuerdo e iniciar una tregua entre las pandillas. El objetivo final es que todas las bandas unan fuerzas y se apoderen de la ciudad. Mientras pronuncia su discurso promoviendo la “alianza”, es asesinado por un fulano que se hace llamar “Luther” (qué curioso), el líder de una de las bandas convocadas. Un miembro de los “Warriors” lo ve todo, pero, antes de que “Luther” pueda matarlo también, llega la policía y todas las pandillas huyen y se dispersan. “Luther” culpa a los “Warriors” del asesinato y entonces es cuando comienza la persecución. El objetivo: fulminar a los “Warriors”. Pero ya digo que la película no es de una violencia extrema y tiene hasta sus puntos de cierto humor.

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Algo curioso, aparte de estas dos películas. Allá por el mes de septiembre, la revista británica “Empire” publicó un reportaje con una clasificación de las 15 películas “más masculinas”. AQUÍ ESTÁ. Solo aptas para “tios viriles”.😉

 Yo quitaría alguna y metería “Rocky” III y IV, “Perseguido” o “Desafío total”, “John Rambo” (la última).

Hasta hace unos pocos años, aquí en Andalucía, en Canal Sur-bananero, ponían este tipo de películas los sábados por la noche, después del fútbol. O sea, que después del Madrid-Barcelona o del Real Sociedad-Valencia, lo que tocaba esa noche era una película “de tíos”. Y eso en la televisión pública sociata por excelencia. Y es que mucho socialismo, mucho progrerío, mucho feminismo y mucho homosexualismo, pero bien que saben lo que gusta a la mayoría de los hombres en España: fútbol y “películas de tíos”. Una muestra de que España será todo lo paleta (“Paletolandia”) que se quiera, pero progre seguro que no.


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