Posteado por: Javier | octubre 14, 2011

¿Una zona de libre comercio con Hispanoamérica? Por mí, adelante

El pasado miércoles se celebró en España el Día de la Hispanidad y es interesante comentar algunas cosas sobre cuál debiera ser la relación de España con Iberoamérica de aquí al futuro.

Ni de coña me considero ni me he considerado nunca “europeo”, pero observando cómo evoluciona este continente pútrido, dan cada vez más ganas de agarrarse a la “hispanidad”, entendida en un sentido amplio, a un lado y otro del Atlántico. Habrá algún alucinado que pensará que España es la “pequeña Suecia del sur” o que con quien tenemos en común es con un franchute o un teutón y no con un argentino, chileno o peruano… pero la realidad es la realidad. Con los últimos tenemos en común no solo el idioma sino también una cultura que engendramos allí mediante la fusión de esos pueblos con la nuestra. ¿Yo mucho en común con un alemán o un danés? JAJAJA, que “sí” que “sí”. Como mucho y, en todo caso (pero cada vez menos), con un inglés, quizás. Pero por su tradición liberal, no por otra cosa, y porque en siglos pasados ambos fuimos imperios “marítimos” (a diferencia de Francia y Alemania, imperios “continentales”), puesto que a los actuales ingleses no los conoce ni la madre que los parió, la Gran Bretaña. Pero, en fin, ni harto de vino me identifico con ese concepto fascistoide. ”Europa”, o “Uropa”, lo único que ha engendrado a lo largo de su historia es totalitarismo fascista o comunista, o socialismo, aunque el principal ídolo que han adorado en las últimas décadas en este continente, el “estado de bienestar”, se esté derrumbando estrepitosamente. Algo más o menos destacable y liberal ha surgido, en personajes concretos, pero es lo mínimo.   

 Y no queda mucho, parece ser, para que llegue el momento de dar también una patada a la “occidentalidad” o, por lo menos, reconocer que Occidente cada vez está menos presente en Europa y Norteamérica. Más bien se diría que Dios está trasladando Occidente a las tierras de Hispanoamérica. Sé que quizás no guste a muchos, pero hay claros indicios. Con Dios no se juega y Europa lleva mucho tiempo mofándose de Dios. Han pretendido engañarlo con el euro, con la UE, con los rescates financieros,… pero es imposible engañar a Dios, pues Él fue el primer economista y el primer generador de sistemas económicos. Ahora se recogen los frutos: una economía cada vez más ruinosa e insostenible, cada vez más sensualidad, más emputecimiento, más sodomía, más abortos, más inmoralidad, etc… Más de un fascista se queja de la “invasión musulmana” de “Uropa” (en realidad, puede que sean una oportunidad bíblica), cuando, en realidad, el problema y el cáncer es la propia Europa, todo lo demás son las manifestaciones externas de esa enfermedad.

En Hispanoamérica está surgiendo otra oportunidad bíblica y de que florezca la libertad. Algo que me está llamando la atención es el fervor y la espiritualidad que he observado en algunos nuevos cristianos de esas tierras, sobre todo en los jóvenes. Por algo muy importante: no están tan mundanizados como nosotros. Tampoco están tan acomodados como nosotros. Cuando el Espíritu Santo se une a alguien, es como si le llenase de hierro la sangre, pero Dios también opera de distintas maneras en distintas personas. Mucha de esa gente tiene mucho menos que perder en cuanto a comodidades y facilidades en la vida que nosotros y de ahí que el Espíritu de Dios los convierta en verdaderos guerreros en defensa de la fe y la libertad (si no me equivoco, así puede que al hediondo socialismo chavista y castrista que infecta parte de ese continente le quede poco).

Esto no quiere decir que todo lo que venga de Sudamérica sea bueno necesariamente. NO. Ni que haya que regalar la nacionalidad española, como prevén las leyes, con un solo año de residencia en su caso. Tampoco. Como con otros extranjeros, habría que limitar en el futuro los cupos y que vinieran en función de las necesidades. Pero, ya que tenemos un alto porcentaje de hispanoamericanos en España, podríamos beneficiarnos, tanto ellos y sus países de origen como nosotros.

Según datos del INE, en 1981 teníamos en España unos 198.000 extranjeros, el 0,52% de la población. En 1996, la cifra se elevaba a, más o menos, 542.000, el 1,37% de la población. Ese año llegaba Aznar al Gobierno. Alguien, supuestamente, muy “duro” con la inmigración, la ilegal fundamentalmente. Pues, a pesar de la propaganda pepera y la demagogia sociata, en 2004 teníamos más de tres millones de extranjeros en España, un 7,02% de la población. Es decir, en ocho años, ¡dos millones y medio más! Después vino la regularización y el efecto llamada de ZP, que nos deja ahora con 5.700.000 extranjeros, un 12,2% de la población, más o menos el mismo aumento que con el PP, así que a otro perro con ese hueso cuando algún pepero pretenda venderles “dureza contra la inmigración ilegal”, cuando los utilizaron para meter más mano de obra en el ladrillo y vender el “milagro” económico español, y, más todavía, cuando algún tasquero paleto salga con que “los sociatas están llenando de moros y sudacas España”. La política del PSOE fue suicida, pro-inmigracionista y multiculti, pero la del PP sencillamente peor aún, por su caradura.

Pero, volviendo al tema principal, como he dicho anteriormente, ese porcentaje ya lo tenemos aquí y haya sido más o menos inteligente la forma de regularizarlos, una parte importante están en situación legal. De esas 5.700.000 personas, aproximadamente, el 36% son hispanoamericanos, o sea, algo más de dos millones, distribuidos, sobre todo, entre ecuatorianos (11,13%), colombianos (6,40%), argentinos (3,63%), bolivianos (3,37%), peruanos (2,31%), etc.

Lo cual nos da un mercado potencial bastante interesante para una serie de productos procedentes de sus países. Quién sabe. Gracias a Dios, la UE cada vez más está en un estado cercano al colapso y ya va siendo tiempo de pensar en alianzas entre países en el plano estrictamente comercial, decidiendo nosotros mismos con quien asociarnos y negociando las normas bilateralmente con los gobiernos de esos mismos países, según convenga al interés de una y otra parte, sin asquerosas imposiciones de terceros, al estilo bruselense. Decidiendo qué productos pasan porque se producen a una coste más ventajoso y mejor para el consumidor en el extranjero y qué sectores económicos e industriales nacionales hay que proteger arancelariamente, pero todo con nuestra propia política.

Algo similar a la relación que ya tienen en Europa los miembros de la EFTA, o la NAFTA, entre las tres naciones norteamericanas, México, EEUU y Canadá. La NAFTA, de hecho, ha reducido el paro en México porque ha creado nuevos empleos en Arizona por ejemplo y en algunas otras zonas de EEUU y ha generado riqueza para todos porque ha permitido que empleos que antiguamente costaban mucho mantener, puedan abrirse en terceros países. Posiblemente, una zona de libre comercio con algunos países de Hispanoamérica, permitiría reducir el paro entre los nacionales de esos países que actualmente están en España, al incrementarse la demanda de los productos procedentes de allí. Lo ruinoso para un país es pretender aumentar la demanda mediante derroche de dinero público keynesiano, no mediante la acción natural y espontánea de los mecanismos del mercado libre.

Esta libertad comercial, a la larga, es más beneficiosa tanto para los consumidores como para los productores. Que cada cual decida lo que compra y se administre según sus posibilidades económicas. Si alguien encuentra los plátanos o los tomates bastante más baratos, aunque no lleven la banderita española o el “made in Spain” estampado no veo porqué motivos no va a poder tener la opción de adquirirlos. En todo caso, la decisión de favorecer a los comerciantes españoles debe ser propia de cada uno, no está de más respetar un poquito la libertad, pero el nacionalismo económico ya es difícilmente, vendible, comprable o comestible.

Por otra parte, algunos países como Chile o Colombia, pese a las dificultades, son ya democracias consolidadas. Otros como Perú, Guatemala u Honduras están en esa fase. Que los habitantes de esos países pudieran ver los beneficios del comercio libre, sin duda, sería muy beneficioso para que cada vez fueran apreciando más la libertad, sobre todo, comparando su situación con la que tienen los cubanos bajo el mayor chulo de putas del mundo, Fidel Castro, o los venezolanos bajo el gorila bolivariano, o los bolivianos bajo el cocalero Evo Inmorales.

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Responses

  1. Javier:

    “Posiblemente, una zona de libre comercio con algunos países de Latinoamérica, permitiría reducir el paro entre los nacionales de esos países que actualmente están en España, al incrementarse la demanda de los productos procedentes de allí.”

    En estos días no sólo reduciría el paro de los inmigrantes latinos en España, sino que también podría reducir el paro de los jóvenes profesionales españoles. Todos los días leo historias apocalípticas de jóvenes bien preparados (exceptuando los que estudiaron estupideces) que hablan tres idiomas, graduados con honores ¡Y ganando menos de mil euros al mes, sin ninguna seguridad de conservar su puesto!. Es imposible para mí creer esas historias; pero si son ciertas, podrían venirse a trabajar por estos lares, donde muchos profesionales ganan literalmente más de mil euros mensuales, con un costo de vida menor y mayores oportunidades de ascenso. España podría imponer ciertas condiciones a la “exportación temporal” de sus profesionales, y al final, el beneficio sería mutuo. Tal vez alguien podría objetar algunas cosas, pero no creo que todos estaríamos de acuerdo (incluso los uropeos maricas y los neonazis, si tienen un mínimo de sentido común) en que este escenario es preferible a que Alemania se lleve gratis a los mejores cerebros de España SIN NINGUNA COMPENSACIÓN. Todos sabemos las “buenas intenciones” de los teutones respecto a España.

  2. Si Alexander, una zona de libre comercio para los paises integrantes de la cultura hispanica seria una inciativa muy coveniente para todos. Ahora bien, ¿crees que todos los paises hispanos tendrian esa concepcion? Me consta que muchos paises hispanos no quieren ni oir hablar de España, prefieren venderse al yankee o al gavacho europeo igual que en España la mayoria ha preferido regalarse gratis al teuton aleman.

  3. Ruben:

    Creo que a excepción de Verguenzuela, Cuba y Evolandia, los demás países latinoamericanos estarían dispuestos a ampliar sus relaciones con España. El Perú ya tiene un TLC con la Unión Europea, por lo que una zona de libre comercio con España vendría casi por inercia. Incluso en el Perú estoy viendo cómo los izmierdistas están moderando sus discursos, debido a que su último bastión (estado de bienestar uropeo) se está derrumbando.

  4. Como Alexander, tampoco creo que, salvo esos países, más Nicaragua, quizás, con gobiernos-basura comunistas o chavistas, hubiera problemas con los demás. Y en cuanto a esos en concreto el problema son sus gobiernos porque en cuanto a la población tampoco creo que exista en general una fobia o recelo a España, más allá del populismo o el indigenismo bananero que exista en algunos sectores o la influencia anglo, que ha hecho mucho alimentando la “leyenda negra”.


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