Posteado por: Javier | diciembre 2, 2011

Losantos: el ocaso

Esta noche publicaré la segunda parte del artículo de Rubén, pero, de momento, un pequeño apunte sobre algo que me ha llamado la atención y que puede que sea uno de los efectos colaterales de la victoria electoral del PP hace dos semanas: la caída de Jiménez Losantos.

Y, de paso, la confirmación de que parece ser que, desde las filas peperas, ya no lo consideran necesario. Puede que totalmente “amortizado”. De hecho, y también es cierto, que ya hace tres años fue abandonado cuando llamó a testificar, en el juicio por la querella que le plantó Ruiz Gallardón, a dos de sus teóricamente más afines, Ángel Acebes y Esperanza Aguirre. Como era lógico, se pusieron del lado de Gallardón y no del de Losantos.

Ayer jueves presentó en Madrid su nuevo libreto, “El linchamiento. La liquidación de la COPE y la aventura de esRadio”, en el que, al parecer, se desahoga con las personas que entiende fueron las “culpables” de su salida de la COPE.

Ciertamente, yo a Losantos le reconozco que, durante el Gobierno de Aznar, no se casaba necesariamente con todo lo que saliera de La Moncloa y mantenía cierta independencia y, en los primeros tiempos de ZP, funcionó como “animador” del alicaído cotarro de la derecha en España, en estado de absoluta depresión por aquel entonces. Pero cada vez ha ido convirtiéndose en un personaje más prescindible y desechable. El desgobierno de Zapatero ha sido algo nefasto, y no lo voy a negar, pero si alguien, que no conociera nada de España ni hubiera estado enterado de ninguna noticia sobre nuestro país, escuchara ayer (bueno, en realidad, no solo ayer) al de Teruel pensaría que hemos estado en los últimos años en una especie de dictadura fascista, implantada mediante un golpe de Estado en el que se hubiesen sacado los tanques a la calle.

Dijo que “El cambio de régimen del 11-M ha fracasado” y comparó la actitud del Rey con la del presidente alemán Hindenburg y su legitimación de Hitler. En realidad, la democracia española es tan imperfecta como pueda ser cualquier otra. Pero hablar de “cambio de régimen” o del mayor atentado terrorista de nuestra historia como de “golpe de Estado”, es algo que no resiste ni el más mínimo análisis. Hasta no hace mucho, la conspiranoia había sido algo casi exclusivo de la izquierda, para nada de la derecha. No ha sido raro tropezar en los últimos meses con gente convencida de que antes de las últimas elecciones iba a haber un atentado similar al 11-M o algo gordo destinado a que el PSOE ganara las elecciones, efectos secundarios de la intoxicación diaria losantianica. También es verdad, no hay que olvidar que Losantos es un afrancesado y un jacobino del copón, nada que ver con una derecha clásica en España, tipo la del ilustre don Antonio Cánovas del Castillo o don Antonio Maura Montaner, por poner dos ejemplos.

Hay que recordar, hablando de democracias, que Losantos es uno de esos fans ignorantes del “todo lo de España es una caca, EEUU es el no va a más”, cuando hay cosas, incluso en el sistema político y judicial norteamericano, que, en general, es magnífico, que, no obstante, no son mejores que las de España. Pero es que Losantos ni conoce el sistema de España ni el de EEUU. Puede presumir de toda la “cultura” que quiera presumir: o es como un “españoleitor” de cafetería, o se lo hace.

Losantos llegó a convertirse en un referente durante los primeros años de “travesía del desierto” de la derecha durante el zapaterismo. Sin embargo, lo quiera reconocer o no, el globo se ha deshinchado. No deja de ser sorprendente que se muestre tan corrosivo con la que fue su emisora, la COPE, y su pérdida de oyentes desde su salida, jactándose incluso de que han dejado de sintonizar la emisora episcopal porque ya no está él, cuando el propio Losantos no es que ande muy boyante ni para tirar cohetes. Posiblemente, Losantos creía que toda la audiencia de la COPE se iba a ir detrás de él, cual lemmings, cuando la realidad del descenso de oyentes de la emisora católica la entiende hasta un niño de cinco años: evidentemente, si las dos emisoras se reparten la audiencia que tenía inicialmente la COPE, ésta sufriría una sangría de oyentes. Pero eso no quiere decir que Losantos esté, precisamente, teniendo una gran audiencia, cuando la suya es incluso inferior a la de una COPE supuestamente “depauperada” y “capitidisminuida” por su marcha.

Ayer solo le acompañaron sus compañeros César Vidal y Luis Herrero y, por lo demás, sus empleados en Libertad Digital y esRadio. Ni un solo miembro relevante (no sé si entre los octogenarios que formaban el auditorio alguno sería militante) del PP. Ni siquiera Esperanza Aguirre. Y no hay más que recordar que, no hace tanto, a cualquier acto en el que figurase Losantos, por lo menos, un puñado de miembros de la plana mayor del PP eran fijos, ya fueran la propia Aguirre, Acebes o María San Gil.

Puede que sea una casualidad o puede que sea algo significativo.

Pero, ayer, nadie. ¿PP en el Gobierno, Losantos amortizado?

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Responses

  1. Tu si que eres desprec iable

  2. Eso es una buena señal, Javier. Durante muchos años, yo no sé si usted era consciente de cómo Losantos estaba dañando algunas cosas que eran fruto del consenso que todos valoramos, seamos de izquierdas o de derechas. Hay líneas “rojas” que no se deben cruzar y él sí las cruzaba gustosamente y parece que con ánimo de hacer daño.

    A mí NO me gusta Gallardón para nada y eso lo sabe todo el mundo pero lo que hizo Losantos en sus declaraciones no estuvo bien teniendo en cuenta que una persona DEBE DAR ejemplo.

    Me alegro que usted también se haya puesto en alerta con eso de “régimen”. Lo cierto es que España es una democracia, no un “régimen” y Zapatero no es un “dictador”. Un hijoputa sí, un malvado también y un subnormal pero ¿dictador? NO.

    Saludos

    Pepa: Regresa al cuarto oscuro con tu noviucho anda, gilipollas.

  3. Este perro sarnoso, además de maricón, será que es fan empedernido de Losantos y se ha indignado.

    En efecto, pues sí, el Zapatero es un cretino absoluto y alguien de una catadura despreciable, seguramente, el peor presidente de la democracia, pero de ahí a que es un dictador o un tirano hay un trecho. Mucho menos un “nazi”, que yo sepa, aquí nadie ha metido a nadie en hornos crematorios (a no ser que se considere que la aprobación de la ley del aborto es similar al Holocausto, que alguno habrá… aunque en ese caso llevaríamos 25 años siendo como la Alemania nazi) ni ha creado campos de concentración.

    Lo cierto es que, sin saber de qué boca ha salido esa majadería, si alguien nos dijera que eso de que el Rey es como “Hindenburg legitimando el régimen nazi” quien lo ha soltado es Arnaldo Otegui, posiblemente, nos lo creeríamos y nos parecería escandaloso.

  4. Aclaro, antes de que salga algún cateto diciendo que he comparado a Losantos con Otegui: NO, no son comparables ni he dicho que lo sean, ni mucho menos. Solo que esas declaraciones serían más propias de Otegui que de un periodista medianamente serio. Puesto que, al fin y al cabo, una de las cosas que más gustan a los batasunos es comparar la democracia española con dictaduras fascistas.


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