Posteado por: Javier | enero 22, 2012

El cierre de Megaupload

Con respecto a una de las noticias de la semana, y que ha revolucionado la red, el cierre de “Megaupload” por el FBI y la detención de “Kim Dotcon”, apodo de Kim Schmitz, en su mansión neozelandesa, tras una operación tipo “Hombres de Harrelson”, he de reconocer que tengo impresiones encontradas. 

Por un lado: 

– Es cierto que existe algo llamado propiedad intelectual y derechos de autor. 

– Esos derechos generan un legítimo rendimiento económico a sus titulares que, como es lógico, se ven mermados cuando sus producciones circulan libremente por internet. Aunque quizás habría que diferenciar entre el intercambio libre y gratuito de archivos entre usuarios, como ocurre con los programas P2P, y las descargas directas destinadas al lucro particular, como ocurría con “Megaupload”. 

– Este tipo de webs no pueden controlar todo lo que suban sus usuarios, si suben material protegido o no, pero el caso de “Megaupload”, a diferencia de otros como “You Tube”, es muy cantoso. Por ejemplo, mientras “You Tube”, en cuanto recibe una queja por este motivo, retira el contenido, “Megaupload” lo encubría camuflándolo tras otro enlace. 

– No voy a defender moralmente, está claro, al gordo cebón y putero de Kim Schmitz, detenido en Nueva Zelanda tras ser acusado de piratería informática por las autoridades de EEUU, junto con Finn Batato y Mathias Ortmann, alemanes como él, así como con el holandés Bram van der Kolk, sus colaboradores, más allá de sus derechos procesales ante los cargos a los que se enfrentan: cinco años de cárcel por crimen organizado, otros cinco por violación de los derechos de autor y veinte por lavado de dinero. Paradojas del destino, el abogado de Schmitz va a ser el mismo que defendió al ex-presidente estadounidense Bill Clinton en el caso Lewinsky, Robert Bennett. 

Por otro: 

– Han cerrado “Megaupload” pero quedan otras dos webs muy populares “Rapidshare” y “Fileserve”, junto con “Mediafire”, “Wupload” y “Hotfile”, también muy utilizadas, que tienen pinta de ser los próximos blancos del FBI. Tras esta medida “ejemplarizante” contra “Megaupload” y aunque cierren las otras, en los tiempos que corren, este fenómeno de las webs de subidas y descargas de archivos parece imparable y que en el futuro seguirán surgiendo como hongos en la red, como ocurrió tras el cierre de “Napster”, ante las presiones de las discográficas. No soy digamos que muy ducho en este tema, pero en este artículo publicado en ABC se recogen todas las alternativas a “Megaupload” que han surgido y que seguirán surgiendo en el futuro. 

– Es cierto que lo mismo pudiera predicarse de las drogas. Aunque se persiga su tráfico y su consumo, seguirán produciéndose ambos. NO ES LO MISMO: las drogas son una amenaza para la seguridad nacional y los grandes traficantes debieran recibir el tratamiento de terroristas, pero NO es este el caso de las descargas de música y películas a través de internet. 

– Algo que siempre he pensado, y que es una impresión bastante compartida, es que a través de estas webs de descargas, la obra de ciertos autores y artistas no demasiado conocidos o novedosos consigue cierta promoción. Hay mucha gente a la que gusta tener el disco o la película en formato original pero, sobre todo en el caso de la música, prefiere “calarlo” antes, bajándose una o dos canciones de internet. A más de uno, tras bajar una canción, si le gusta, se compra el disco original porque le haga ilusión tenerlo. O sea, que, en muchas ocasiones, las pérdidas económicas que se produzcan por un lado, quedan compensadas por otro. 

– Por lo que se sabe, con el cierre de “Megaupload”, millones de usuarios han perdido multitud de documentos personales subidos a la web y que no violaban la propiedad intelectual. Esto ha generado una gran indignación entre los clientes de Megaupload. Seguramente, lo normal es que se hubiese abierto un plazo para que la gente pudiera descargar sus archivos privados consistentes en material no protegido. También es cierto que esos archivos se hubieran perdido igualmente si “Megaupload” hubiese quebrado y que, si eran tan importantes, más de uno debió hacer una copia, por pura lógica.

– El FBI intervino en su investigación comunicaciones privadas y correos electrónicos de esta gente, en los que se demuestra la realidad de sus actividades, sin embargo, esta intervención no solicitada de las comunicaciones que se ha llevado a cabo, según las leyes federales americanas, solo puede realizarse en la investigación de casos de asesinato, secuestro, juegos de azar, robo, soborno, extorsión, tráfico de estupefacientes, marihuana u otras drogas peligrosas, u otros delitos peligrosos para la vida, la integridad física o la propiedad, y los castigados con pena de prisión de más de un año. De hecho, o condenan a estos fulanos por violación de los derechos de autor, o las otras dos acusaciones, crimen organizado (una “mega conspiración mundial”, como se califica a “Megaupload” en el escrito de acusación) y lavado de dinero, no tendrían ningún sentido.

En cualquier caso, no voy a poner en absoluto la mano en el fuego por estos tipos, como si fueran “héroes de la libertad”.

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Responses

  1. Sin embargo en USA no se descarga tanto de esa red – porque allí te puedes comprar Netflix, Hulu, o la Fox, o ABC…hay mucho contenido gratis y mucho a un precio bastante razonable. Lo que hace falta en España es menos regulaciones por parte del gobierno, menos impuestos, y menos peajes mafiosos tipo SGAE y así los españoles no se verían obligados a usar tanto MEGAcutre.

  2. Esa basura de impuesto encubierto por parte de la SGAE, por supuesto, debería desaparecer inmediatamente.

    Sí, el caso es que la mayoría de afectados que utilizaban legalmente “Megaupload” subiendo material no protegido y pagando por almacenarlo allí ni siquiera eran norteamericanos, desde luego, no entiendo la forma de arramblar con esa web, como un elefante entrando en una cacharrería y sin ningún miramiento, o sea, cargarse la propiedad privada porque presuntamente hayan podido cometerse delitos. Más valdría que el FBI se centrase un poco menos en webs de descargas y un poco más en el narcotráfico y el terrorismo, que eso sí son amenazas para la seguridad nacional de nuestros países.

  3. Javier,

    Creo que es el artículo que le he leído en el que estoy más de acuerdo con usted.
    Por un lado estamos ante un fenómeno imparable, pero por otro lado no puede ser que un tio se vuelva multimillonario gracias a los derechos de autor de los creadores. Yo creo que ese es el resumen general del asunto.

    En cualquier caso discrepo con Alfredo de que con descargas baratas en la red se acabaría con estos portales. No creo que sea posible y creo que el caso de los EEUU debe deberse a una cuestión de mentalidad. Una cosa es que una web legal te venda algo a 2 euros y una ilegal a 1 euro. En ese caso sí que posiblemente reorientariamos la compra a la legalidad (como hubiese pasado con los CD de música antes de la generalización de internet), pero cuando hablamos de algo “gratis” las cosas cambian radicalmente pues hay personas que se pasan el día descargando de todo.

    A mi me ha creado alguna dificultad la desaparición de Megaupload porque sí descargo un par de capítulos de series a la semana, pero hay alternativas el muchos otros sitios y en una semana tendremos todos otras webs en mente. La velocidad a la que se recrea una de estas webs es mucho mayor que el procedimiento legal para cerrarla, así que me parece algo inutil.

    Saludos,

  4. Vaya, qué faena, de todas formas, seguramente se puede encontrar ese contenido en otras webs, aunque en algunas a los administradores les ha entrado el pánico y han puesto sus barbas a remojar, borrando enlaces. Pero así y todo, lo que puede ocurrir es que bajen las posibilidades de encontrar cosas en descarga directa y se vuelva más al P2P.

    Yo sí creo, de todas formas, que si se creara un mercado de esos contenidos a precios no muy altos tendría un cierto éxito, quizás no tanto como en EEUU, pues tengo la impresión de que quizás somos un poco más aficionados a las cosas “de gorra” (y en esto de las descargas, quien esté libre de “pecado” que tire la primera piedra), pero aún así hay gente que en estos temas, música y películas, prefiere la calidad a lo cutre, aparte, como he dicho, de a los que haga ilusión tener los discos originales, después de echar un vistazo a dos o tres canciones.

  5. Yo tenía mis reservas en opinar sobre lo que pasó con megaupload y con la ley SOPA. No soy jurista ni entiendo muy bien cómo funciona eso del internet, por lo que agradezco que Javier haya dado su punto de vista al respecto. En lo personal no me ha caído nada bien el cierre de megaupload, ya que tengo por costumbre descargar libros que no se pueden encontrar ni siquiera legalmente (ya que son o bien antiguos o han quedado obsoletos). Tengo entendido que con el kindle de amazon se puede bajar gratis muchos libros, ya que no tienen derechos de autor, o bien están autorizados.
    Mi preocupación no es precisamente la suerte del dueño de megaupload, sino las implicancias de su detención. Comparar lo que ha pasado con la censura del internet en China y medio oriente es exagerado, pero no me gusta para nada que un país occidental esté pensando seriamente en imitar a esos países.

  6. La literatura infantil en Chile se ha visto golpeada en el último tiempo, por un fenómeno que ha sido global, la televisión.


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