Posteado por: Javier | febrero 18, 2012

EpC y la dudosa “heroicidad” de la objeción de conciencia

Allá por finales del mes de enero, el ministro de Educación, José Antonio Wert, anunció que la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) iba a ser sustituida en los nuevos planes de estudio por una “asignatura de educación cívica y constitucional”, centrada en proporcionar a los alumnos el conocimiento de la Constitución, así como la historia de la UE y sus instituciones. Según Wert, el temario estará “libre de cuestiones controvertidas y de adoctrinamiento ideológico”.

Parece que será el fin de la polémica y que el cambio de nombre contentará a los detractores de una asignatura que, es cierto, tengo entendido que contenía mucha “basurilla” pero que, en absoluto fuera nada que con anterioridad a su implantación no se impartiera ya transversalmente en otras asignaturas de los temarios. Que el homosexualismo, el feminismo, el ambientalismo, etc…, presentados como elementos normales y usuales dentro de cualquier sociedad, es algo que impregna la educación pública era un hecho desde mucho antes de que naciera EpC, sin que nadie alzara la voz y sin obispos pancarteros en las calles.

Por lo menos, cuando nació EpC, todos los contenidos de esta estercolera mental ya iban a estar todos reunidos y se darse en cucharadas de jarabe de palo de forma más grosera y no subliminal, como hasta hace poco, y un padre tiene más fácil “contra-educar” a su hijo e informarle sobre esa basura, que antes estaba sutilmente camuflada.

Aparte, quitando esos puntos controvertidos, no es que esté de más ni sea malo en sí mismo enseñar principios constitucionales y ciertas normas de urbanidad. Si la nueva asignatura hace eso, bienvenida sea, pero lo resaltable es el cambio de denominación, para acabar en lo mismo, con la única finalidad práctica de contentar a determinados sectores.

¿Cómo habría que tratar el pretendido “derecho” al escaqueo a una asignatura que forma parte del currículo escolar que se ha estado reclamando, simplemente porque desagrada su contenido? Los padres que han objetado contra EpC aducen estar ejerciendo un derecho constitucional (el de libertad ideológica y religiosa, reconocido por la Constitución en su artículo 16.1), para evitar que sus hijos sean “víctimas del adoctrinamiento del gobierno de turno a través de esa materia”. En febrero de 2009, en una buena sentencia, el Tribunal Supremo declaró el carácter obligatorio de EpC y no reconoció el derecho a la objeción de conciencia (algo, por otra parte, sin demasiado arraigo en nuestro país, esto de la “objeción de conciencia”, procedente de un artículo de la CE sobre el servicio militar obligatorio ya sin aplicación efectiva, pero que abrió una espita peligrosa).

Ahora, por las organizaciones de padres objetores, tras anunciarse el cambio de denominación de la asignatura se pide “la normalización de la situación académica” de los miles de alumnos que objetaron a EpC. No sé muy bien de qué se trata esta “normalización”, cuando hay alumnos que sí han tenido que hacer un esfuerzo académico para superar una de las asignaturas del temario escolar.

¿Alcanza la libertad religiosa de los padres a decidir si los hijos cursan o no una asignatura obligatoria?

Aparte de que la libertad religiosa es una más, no la suprema, de las libertades que conforman una sistema democrático, es cuanto menos curioso que se alegue su ejercicio para eximir a los hijos de cursar una asignatura del sistema educativo. El ejercicio de la libertad religiosa no ampara el menoscabar el derecho de los hijos a la educación.

Tú no puedes hacer lo que te de la gana con tu hijo, amparándote en tu libertad religiosa. Tienes libertad para educar a tu hijo en tu hogar y en tus valores (siempre que sean aceptables y compatibles con la ley y el orden público), pero no para convertir a tu hijo en mártir de tu convicción religiosa personal.

¿Qué decimos en el caso de sectas como los testigos de Jehová, cuando algún padre ha negado una transfusión de sangre a un hijo? ¿Podemos amparar que los padres hagan a sus hijos objeto del ejercicio de su libertad religiosa?

A mi EpC no me gustaba nada, sin embargo, cada vez tengo más claro que la cuestión esta de los padres objetores es muy poco loable. Cansa un poco tanto oír que si “¡¡derecho de los padres, derecho de los padres!!”, cuando EDUCAR A LOS HIJOS NO ES TU “DERECHO”, ES TU RESPONSABILIDAD.

Desde luego, en absoluto se les debe presentar como “valientes defensores de la libertad”. Utilizar a tu hijo como parapeto de tus convicciones personales no es ninguna heroica defensa de la libertad.

ESTÁ CLARO: no es lo mismo que negarse a que un hijo reciba una transfusión, pero no es muy digno de elogio que un padre obligue a su hijo a suspender una asignatura, afectando a su carrera académica y hasta quién sabe si a repetir curso por ello, amparándose en que a él la asignatura no le gusta, es más seguramente ni siquiera debiera permitirse.

El padre tiene derecho a educar a su hijo en sus convicciones personales católicas, evangélicas, musulmanas, judías, etc…, pero eso no quiere decir que automáticamente el niño, cuando alcance una cierta madurez vaya a seguir esas mismas convicciones y no otras. Y, sin embargo, alegando su “libertad religiosa”, se dedica a decidir por él si estudia o no una asignatura del programa académico, si la aprueba o la suspende, con un grave perjuicio en este caso.

¿Si en lugar de EpC, por ejemplo, fuera historia? Si un padre piensa que la que enseñan a su hijo en los manuales de la asignatura es falsa, ¿se declara “objetor” y ya está?

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Responses

  1. Un articulo este muy bueno, Javier.
    Precisamente a esto me referia con la prohibicion de la enseñanza religiosa en las escuelas.
    Correcto lo que dices sobre la objecion, imagina que un padre no esta deacuerdo sobre la interpretacion historica de la dictadura franquista, que la llama cruzada nacional, ¿que hacemos, que objete? ¿que en el colegio le den la oportunidad de aprender la interpretacion de la historiografia fascista, que la hay? Ambas propuestas son sumamente ridiculas.
    En cuanto a la nueva propuesta del PP me parece muy buena y adecuada. Hecho en falta en la educacion obligatoria una asignatura sobre la Constitucion y legislacion basica española asi como las antiguas normas de urbanidad: como sentarse a la mesa, como comer, como dirigirse a los demas incluso con que tono se debe hablar, etc. Esto son cosas muy necesarias para la formacion de un futuro ciudadano que sepa vivir en sociedad y en España se echan en falta.

  2. Rubén, también es algo que siempre me ha parecido que puede ser adecuado, no un curso de Derecho, para eso están las facultades, pero al menos enseñar a los niños nociones del Estado de Derecho y del respeto a las leyes, junto a normas de mínima educación y civismo que nos son comunes a todos, tengamos la ideología que tengamos. Eso parece ser que ya estaba en la EpC, lo que comento que no es que estuviera mal, pero también se mezclaba con determinadas cosas que sí son controvertidas y propias de la ideología particular del partido del gobierno. Eso sí, una cosa es que fueran contenidos ideologizados y otra que de eso nazca un “derecho” a objetar (en realidad es que no tiene mucho sentido, por eso digo que es utilizar a los hijos como herramientas para ejercer la libertad religiosa de los padres, una libertad es algo que ejerces tú mismo con las limitaciones que tengas, no utilizando a terceros, aunque sean tus hijos), cuando hay otras asignaturas que también pueden tener carga ideológica, sin que haya el menor problema con ellas. La historia es el mejor ejemplo, normalmente las interpretaciones de los hechos históricos van a depender siempre de factores ideológicos, culturales, religiosos, etc… del historiador.

    La propuesta del PP, sobre el papel, si es para lo que hemos comentado, no es mala. A ver si, como he dicho, no se queda en un intento de contentar a quienes más han estado criticando EpC estos años.

  3. Me ha sorprendido mucho encontrar este post en un blog que se denomina liberal. Parece que usted, además de no entender la EpC ni la objeción se siente molesto por que unos ciudadanos hayan procurado hacer valer sus derechos ante una ley injusta.
    Telegráficamente:
    1.- la EpC es un ataque a la libertad (¿le suena?) no tanto por sus contenidos, sino por sus explícitos objetivos de modelar la conciencia de los alumnos. No se trata de un conflicto religioso sino de una invasión de ámbitos de libertad. Es una batalla civil contra un Estado que ha procurado invadir todos los espacios de libertad.
    2.- la objeción no se ampara en ningún tipo de legislación, sino en la obligación moral de anteponer los dictados de la conciencia a las leyes positivas. ¿Cree usted que el mismo sistema puede regular la objeción a sus propias leyes? No. Pero el ordenamiento jurídico no es la instancia suprema sobre la que se asienta la libertad.
    3.- los padres e hijos objetores no hemos recibido ningún trato de favor por nuestra desobediencia civil: hemos cosechado suspensos, expedientes disciplinarios, denuncias y persecución política y mediática.
    4.- los objetores no nos consideramos héroes. Ese epíteto lo escriben otros. Simplemente hemos hecho lo que veríamos correcto como respuesta a una agresión de las libertades civiles. Por eso debería revisar su liberalismo o procurar conocer de primera mano lo que ha sido el movimiento objetor.
    Un saludo de un padre objetor.

  4. Voy a contestar, primero, al padre “objetor” porque aún no se han recuperado del duro repaso judicial que les dio hace unos años el Tribunal Supremo:

    Dicho sea de paso, comparto todo lo que ha dicho Javier en el artículo, como es lógico para liberales de verdad y no los de boquilla – los de Hazte Oír.

    Dice este caballero que “la EpC es un ataque a la libertad (¿le suena?) no tanto por sus contenidos, sino por sus explícitos objetivos de modelar la conciencia de los alumnos. No se trata de un conflicto religioso sino de una invasión de ámbitos de libertad. Es una batalla civil contra un Estado que ha procurado invadir todos los espacios de libertad”.

    Hay que sentir cierto agradecimiento por el hecho de que casi nadie en su sano juicio tiene esta definición de la libertad.

    A mí, desde luego, me suena la libertad y mucho – a los que parece que no les suena el tono correcto son los oyentes de Libertad Digital e Intereconomía, donde se dedican a lavar el cerebro constantemente, arremetiendo con impunidad contra los gobiernos constitucionales en España.

    Yo no sé en qué país vivirá el padre objeto este pero ¿qué es eso de “modelar la conciencia de los alumnos”? ¿Qué pretende este señor, que los jóvenes vivan en una burbuja?

    “la objeción no se ampara en ningún tipo de legislación, sino en la obligación moral de anteponer los dictados de la conciencia a las leyes positivas”.

    Esto es una locura. La defensa “judicial” de “derechos de los padres” bajo una constitución que ni siquiera los menciona requiere en primer lugar, una definición jurídica de lo que significa ser padre pero también implica que los derechos de los padres sobre sus hijos sean absolutos, máxime cuando ya existen mecanismos: otros familiares, la adopción, etc, en casos de abuso grave.

    Eso de “la obligación moral”, señor, puede usted ahorrárselo porque no todo el mundo tiene los mismos conceptos de “obligación moral” y precisamente para eso existen las leyes positivas que usted, por mal que le pese, está obligado a cumplir.

    Dice usted: “el ordenamiento jurídico no es la instancia suprema sobre la que se asienta la libertad”.

    ¿Y cuál es para usted esa “instancia suprema”, señor objetor? ¿Un angelito enviando señales de humo, quizá? Sabe que su crítica o argumento no se sostiene.

    “los padres e hijos objetores no hemos recibido ningún trato de favor por nuestra desobediencia civil: hemos cosechado suspensos, expedientes disciplinarios, denuncias y persecución política y mediática”.

    Como debe ser – sería el colmo que ustedes recibieran un trato “a favor”.

    “los objetores no nos consideramos héroes. Ese epíteto lo escriben otros. Simplemente hemos hecho lo que veríamos correcto como respuesta a una agresión de las libertades civiles. Por eso debería revisar su liberalismo o procurar conocer de primera mano lo que ha sido el movimiento objetor”.

    Usted debería repasar la Constitución Española, que por mal que le pese a usted, sí es el máximo documento en el ordenamiento jurídico interno de España:

    “El artículo 1.1 de la CE es clarísimo: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”

    Es decir, desde luego, la Constitución choca con su particular visión del mundo.

    Por lo que se refiere al papel del Estado en la materia, el referente constitucional en esta cuestión lo ofrecen estos dos preceptos del art. 27 : el de su apartado 5, que impone a los poderes públicos una obligada intervención en la educación (lo cual es coherente con el modelo de Estado Social de los arts. 1 y 9.2 ); y el que resulta de su apartado 2, que dispone para esa función una necesaria meta constitucionalmente predeterminada, cual es que: “La educación tendrá por objeto el libre desarrollo de la personalidad en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Educación, hay que recordarlo, que todos tienen derecho a recibir.

    Y por cierto, el derecho a objetar es únicamente para militares, en España – eso es lo único que menciona nuestra Constitución. ¿No le gusta? Podemos seguir en la discusión pero por favor, lo mínimo es que intente cumplir la ley y no provocar suspensos para sus hijos – es increíble. ¿Qué clase de padre provocaría el fracaso escolar de su propio hijo bajo el pretexto tan egoísta y MIOPE de no querer una asignatura por algún pretexto absurdo?

    ¿Es que usted tiene tan poca confianza en los demás que piensa que una asignatura puede “corromperle la mente”? Mucho me temo entonces, si eso es así, que algo falla en la educación en el hogar, porque cuando hay buena educación, difícilmente puede alguien “corromperse” por 1 hora a la semana discutiendo sobre temas que, le guste a usted o no, sus hijos tendrán que atender en el futuro.

    He dicho.

  5. ¡Ay, Dios mío!

    Mire, padre objetor, la cuestión es muy sencillita y solo hay que quitarse un ratito de la oreja el pinganillo de “Es Radio” o “Intereconomía”, que le comen el coco, y reflexionar, usar un poco la lógica:

    “Me ha sorprendido mucho encontrar este post en un blog que se denomina liberal”.

    Ya, pero es que hay vida más allá de la “Red Liberal”, del blog de Pío Moa, o de los foros de LD o Intereconomía.

    “Parece que usted, además de no entender la EpC ni la objeción se siente molesto por que unos ciudadanos hayan procurado hacer valer sus derechos ante una ley injusta”.

    El Tribunal Supremo, en una sentencia correcta, dijo en 2009 que no hay “derecho”.

    Además, vuelta la burra al trigo, no son sus derechos, sino los de sus hijos.

    “1.- la EpC es un ataque a la libertad (¿le suena?)”

    No, no me suena. A no ser que resulte que en los últimos ocho años he vivido en la antigua URSS o en Corea del Norte, en lugar de en España, y no me he dado cuenta de ello. Hasta donde yo sé, en España cualquier padre ha podido educar a sus hijos en las convicciones que quiera.

    Confunde usted educar en valores, que eso se hace en casa, con instruir en determinadas materias, que se hace en la escuela. Otra cosa es que no haya sabido o no haya querido (se está mejor viendo el “furgol” en el bar de la esquina que enseñando al niño la Biblia o los fundamentos de la fe, por poner un ejemplo… o el catecismo papal, si se es romanista, otro ejemplo).

    “no tanto por sus contenidos, sino por sus explícitos objetivos de modelar la conciencia de los alumnos”.

    Es que toda educación en la escuela, precisamente, tiene por objeto formar la personalidad, actitudes y aptitudes del alumno.

    Y en cuanto a lo de “moldear la conciencia”, por ejemplo: ¿a qué no le molesta tanto un crucifijo en la pared del aula? ¡AH, YA! Pero, según esa ley del embudo, en cambio, un alumno cristiano evangélico, judío o musulmán, con eso: a tragar y callar.

    Yo conozco niños cristianos que han cursado EpC en el cole y nadie les ha “moldeado la conciencia”, no se han hecho ateos, ni gays, ni nada por el estilo. Otra cosa es que usted lleve a sus hijos a una iglesia católica, a recibir un pseudo-“evangelio” falso , tan carnal y humanista como pueda ser lo que reciban a través de EpC, y ésta les influya, pero ahí el problema ya es teológico…

    “No se trata de un conflicto religioso sino de una invasión de ámbitos de libertad. Es una batalla civil contra un Estado que ha procurado invadir todos los espacios de libertad”.

    Hombre, habría qué definir qué son “espacios de libertad”. NO ES LO MISMO, pero ¿qué espacios de libertad habría si un padre pretendiera encerrar a cal y canto y con tres cerrojos a su hijo en su casa, no sea que gente de fuera “modele su conciencia”.

    “2.- la objeción no se ampara en ningún tipo de legislación”

    Es obvio que NO, puesto que lo que el artículo 30.2 de la CE dice expresamente es que: “La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria”.

    La Constitución reconoce expresamente la objeción de conciencia (y ni siquiera la define como “derecho”) para prestar las obligaciones militares de los españoles, las que queden tras suprimirse el servicio militar obligatorio (en estados de alarma, excepción, sitio, etc…, fundamentalmente).

    “, sino en la obligación moral de anteponer los dictados de la conciencia a las leyes positivas”.

    Entonces, que haya cuarenta y tantos millones de ordenamientos jurídicos válidos en España, uno por el dictado de la conciencia de cada uno de los españolitos.

    “¿Cree usted que el mismo sistema puede regular la objeción a sus propias leyes? No”.

    Pues en el caso del servicio militar, sí podía, al parecer. Otra cosa es que no se contemplen tantas objeciones como gustos individuales haya.

    ¿Qué “sistema”?

    “Pero el ordenamiento jurídico no es la instancia suprema sobre la que se asienta la libertad”.

    ¿Cuál entonces? ¿Tres gurús en una montaña, quemando incienso, a ver si reciben una revelación de algún oráculo?

    “3.- los padres e hijos objetores no hemos recibido ningún trato de favor por nuestra desobediencia civil”

    ¡ESTARÍA BUENO que hubiera sido al contrario!

    “: hemos cosechado suspensos, expedientes disciplinarios, denuncias”

    ¿Y qué esperaban cuando por sus opiniones particulares están menoscabando los derechos educativos de sus hijos, obligándoles a suspender? ¿Qué les dieran un premio?

    “y persecución política y mediática.”

    ¿Me repite?

    ¿Obligarles a cumplir una ley emanada de un parlamento democrático y avalada por el Tribunal Supremo es “persecución”? 😮

    ¿Persecución “mediática”? ¿Qué es eso? ¿Qué hay que hacer? ¿Censurar y cerrar los medios que les critiquen?

    “4.- los objetores no nos consideramos héroes”.

    Y es que no lo son, en efecto.

    “Ese epíteto lo escriben otros”.

    Pues en sus webs sí hablan de “héroes”.

    “Simplemente hemos hecho lo que veríamos correcto como respuesta a una agresión de las libertades civiles. Por eso debería revisar su liberalismo o procurar conocer de primera mano lo que ha sido el movimiento objetor”.

    El liberalismo, pues sí, lo voy repasando casi día a día, y analizando si algo es liberal o no, procurando corregir fallos y aprender día a día, no repetir como un papagayo lo que hayan dicho la noche antes en “El gato al agua” o “Más se perdió en Cuba”.

    Saludos.

  6. Miren,
    como no voy a entrar en sus celotipìas con otros espacios liberales, pues me considero independiente y tienen ustedes todo el derecho a discrepar de otros grupos, solo voy a destacar el fondo de la cuestión que me parece nos separa. Y lo voy a hacer, como en mi primera intervención, sin sorna.
    Ustedes parten de la base de que el ordenamiento jurídico es quien marca los límites de la libertad personal. Yo no.
    Ustedes reducen el adoctrinamiento moral con el religioso. Yo no. Defiendo la libertad de los padres para educar a sus hijos en el liberalismo, el marxismo, el agnosticismo o el pasotismo. La EpC pretende reemplazar esa educación familiar por una determinada por el Estado, que es lo más opuesto al liberalismo: el estatalismo.
    En fin, no acabo de entender ni su reacción tan poco respetuosa con las opiniones y creencias ajenas ni su empeño por anteponer el Estado a toda actuación del individuo. ¿Es que no tiene límites el Estado?

  7. Padre Objetor.

    Creo que efectivamente llegamos al quid de la cuestión:

    “Ustedes parten de la base de que el ordenamiento jurídico es quien marca los límites de la libertad personal. Yo no.”

    1º No importa lo que vd o lo que yo diga sobre los límites de la libertad. Importa lo que dice la LEY, en este caso nuestra Constitución y leyes orgánicas de desarrollo. Otra cosa es que a vd le guste o no le guste lo que diga la ley pero “dura lex, sed lex”. Es la ley y hay que cumplirla.

    2º Si, según vd, los límites a la libertad no los marca la ley, entonces ¿qué o quién los marca?

  8. Ruben,
    “Es la ley y hay que cumplirla”
    supongo que mantendría su tesis si viviera en Cuba o en la extinta Unión Soviética ¿no?

  9. ¡Ah! Entiendo Padre Objetor… Entonces, segun vd, España es una ferrea dictadura estalinista donde no se respetan los derechos fundamentales ni las libertades publicas…
    ¿Pero no era vd el que hace un momento reclamaba un debate sin sorna?
    Bien, demagogias aparte, sigue sin darme una respuesta. Le repito la pregunta: segun vd, ¿que o quien debe marcar los limites de las libertades? Siempre y cuando, segun vd, los tengan, algo que ya empiezo a dudar que piense a tenor de su ultimo comentario.
    Luego, si quiere, le explicare lo que es un Estado democratico de derecho pero primero respondame a la pregunta si desea plantear un debate serio.

  10. Padre objetor, el ejemplo comparativo de Cuba o la URSS está ya muy visto y siempre se saca cada vez que se quiere eludir cumplir la ley. Si comparamos a España, un país democrático con un Estado de Derecho e instituciones que se encargan de velar por el mismo, con dictaduras totalitarias y sangrientas en muchos casos, pues claro, hasta podemos poner como ejemplo la Kampuchea de Pol Pot…, de verdad, comparar lo que es desobedecer la ley en España con desobedecerla en dictaduras genocidas comunistas que han causado millones de muertos, en fin…

    Vamos a ver:

    “Ustedes parten de la base de que el ordenamiento jurídico es quien marca los límites de la libertad personal. Yo no”.

    Me parece que confunde la libertad con su ejercicio. ¿Acaso porque las leyes marquen un límite al ejercicio de las libertades o lo regulen no hay libertad?

    De todas formas, seguimos en la eterna confusión: lo que ustedes reclaman no es ni siquiera encuadrable en la libertad de conciencia, sería puramente “libertad para eximir a mis hijos de asignaturas obligatorias porque quiero”

    “Ustedes reducen el adoctrinamiento moral con el religioso. Yo no. Defiendo la libertad de los padres para educar a sus hijos en el liberalismo, el marxismo, el agnosticismo o el pasotismo”.

    El ejemplo religioso se pone porque es el más usual, no digo que sea el único, pero en el 90% de los casos los cuestionamientos morales se hacen en base a creencias religiosas particulares.

    Vale, ¿y quién niega que los padres puedan educar en todo eso, marxismo, liberalismo, etc…, como si los quieren educar en el sintoísmo, a los hijos si quieren? Que yo sepa en España no hay ninguna ley que lo prohíba.

    “La EpC pretende reemplazar esa educación familiar por una determinada por el Estado, que es lo más opuesto al liberalismo: el estatalismo”.

    ¿Pero a usted le han impuesto que eduque a sus hijos en su casa en una forma u otra?

    ¿De verdad, si ha educado bien a sus hijos, piensa que se van a “desviar” por dos o tres horas a la semana de una asignatura escolar?

    Opuesto al liberalismo no solo es el estatalismo. También lo es el anarquismo, o puede que incluso más, si cabe, puesto que es algo que puede llevar hasta a tiranías aún peores que el estatalismo.

    “En fin, no acabo de entender ni su reacción tan poco respetuosa con las opiniones y creencias ajenas ni su empeño por anteponer el Estado a toda actuación del individuo. ¿Es que no tiene límites el Estado?”

    Es que yo no tengo porqué respetar creencias u opiniones ajenas, las creencias u opiniones de otros serán respetables o no lo serán, en todo caso lo que hay que hacer es respetar la libertad del que las emite para expresarlas y este no es un sitio donde se censure a nadie, por cierto, al contrario que sí hacen muchos fascistas que alegan el mismo concepto de “libertad” que usted (OJO: NO DIGO QUE USTED LO SEA, pues no le conozco, solo que los que suelen invocar ese tipo de “libertad” suelen ser unos fascistas), o no dejarte publicar comentarios en cuanto envías dos o tres que no les gusta. Lo que ocurre es que si se viene a debatir, igual que yo dejo plena libertad de expresión y no censuro a nadie, aunque lo que diga sea asqueroso, no se puede pretender que esto sea como un concierto de violín en el liceo o como una sonata de piano. Si no se está dispuesto a asumir que la respuesta que te den puede ser dura, es mejor ni intentar debatir, porque lo que está claro es que la libertad (la DE VERDAD) es muy dura para los que están hechos de mantequilla.

    El Estado tiene unos límites que están dispuestos en la Constitución y las leyes administrativas. Pero, claro, en leyes, no en lo que a mí me de la real gana. Porque la cuestión es ¿por qué iban a tener ustedes preferencia sobre otros que objetaran a otras leyes en base a las excusas basadas en los criterios más variopintos que se imagine?

  11. […] cosa de dos semanas tuvimos que asistir en esta bitácora al lamentable espectáculo de un caballero que se hacía llamar “Padre Objetor” y sus discutibles argumentaciones en el sentido de que existe una “obligación moral de anteponer […]


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