Posteado por: Javier | marzo 1, 2012

¿A quién presiona Obama? ¿A Irán? No, a Israel

Como en alguna entrada anterior he comentado, la perspectiva de un Irán como potencia nuclear es absolutamente inaceptable tanto para Israel como para nosotros. En realidad, más aún para el pequeño país hebreo, pues sus dimensiones territoriales, en caso de guerra, lo convierten en “país destruible por una sola bomba”. Pero no hay duda de que un Irán nuclear es un factor desestabilizante en la zona del Oriente Medio y para el resto del mundo, por la escalada armamentística que podría producirse, como efecto dominó, entre sus vecinos árabes.

¿Debería estar preocupado el presidente de EEUU por esta perspectiva? Parece que sí, pero, en cambio, no es esto lo que quita el sueño a Obama, sino la posibilidad, que viene apuntándose con fuerza desde principios de año, de que Israel lance un ataque preventivo contra la infraestructura nuclear del régimen de los ayatolás. Eso es lo que parece, viendo el empecinamiento en una fracasada política de acercamiento a Irán, unida a las presiones a Israel para que no haga nada.

A principios de febrero, Israel anunció que estaba sopesando un ataque, si la vía de las sanciones fallaba, como un acto de defensa preventiva. Al amenazar Irán con represalias contra EEUU, en caso de un ataque israelí, razón de más para que la política norteamericana en este sentido fuera mucho más clara, pero está visto que Obama, en medio de una crisis económica, tras abandonar Irak y Afganistán, en medio de una pugna fratricida entre los distintos candidatos republicanos y con el reclamo de la muerte de Bin Laden, no quiere mancharse las manos en año electoral. Con lo que parece que Israel, en caso de un hipotético ataque, tendría que actuar en solitario.

O esperar a que pasen las presidenciales de noviembre en EEUU, que es lo que también pudiera intuirse que quiera Obama, ir ganando tiempo hasta dentro de nueve meses. En cualquier caso, es más que evidente que Obama está mucho más preocupado por evitar un ataque israelí que por evitar que Irán tenga capacidad nuclear, como recientemente se ha dicho en un editorial de The Wall Street Journal.

La pasada semana se produjo una “peregrinación” de altos cargos estadounidenses a Jerusalén para convencer al gobierno israelí, y los próximos días 3 y 5 de marzo toca, respectivamente, al presidente de Israel Shimon Peres y al primer ministro Benjamin Netanyahu ir a Washington para ser recibidos por Obama en la Casa Blanca. Obama no quiere crear la impresión de que EEUU se arriesga a que Israel lo arrastre hacia un ataque contra Irán. Pero el grado de coordinación y cooperación entre los dos países aliados es tal que, si Israel ataca Irán, a EEUU le resultará extremadamente difícil convencer al resto de países de que lo hizo sin su beneplácito. Cuanto más nos acerquemos a noviembre, menos probable será un ataque israelí sin colaboración estadounidense, puesto que Israel actuase por su cuenta, arrastrando a EEUU, podría ser visto como una interferencia en la campaña electoral. Algo que Netanyahu, prudente y versado en política estadounidense, no parece dispuesto a asumir.

Con independencia de esto, EEUU debería reconocer el derecho de Israel a la autodefensa frente a un régimen como el de los ayatolás, desde el que se han lanzado en los últimos años repetidas amenazas de “borrar del mapa” al estado judío, y que también amenaza los intereses occidentales en la zona. EEUU no tiene el poder de garantizar que Israel no será atacado por un Irán nuclear en el futuro y por ello, no debería traicionar la confianza de un aliado amarrándole las manos en estos momentos. El Pentágono ya ha desplegado un radar X-Band en Israel como apoyo a los interceptores de defensa antimisiles, pero, como disuasión, debería desplegar más defensas antimisiles en la zona, también como protección para otros países árabes que pudieran verse amenazados por Irán. La peculiar jerarquía de poder en Irán podría utilizarse como factor de desestabilización. Habría que advertir seriamente a la dictadura gamberra de los ayatolás de seguir adelante con sus amenazas de atentar contra objetivos americanos en respuesta a un ataque preventivo israelí, ello dejando claro a los líderes supremos que, si el ataque llega a producirse, y el régimen de Ahmadineyad perpetra atentados contra objetivos de EEUU, la respuesta serían ataques devastadores, no sólo contra objetivos militares y nucleares de Irán sino contra líderes e instituciones del régimen que lo mantienen en el poder, en particular los Guardias de la Revolución, los organismos de inteligencia y las fuerzas de seguridad interna. Y como guinda, caso de que Irán trate de cortar el paso de petróleo por el Golfo Pérsico, estar preparados para un bloqueo naval que impida que el petróleo iraní sea exportado, lo que provocaría un extrangulamiento económico que podría llevar a desmoronarse a la dictadura islámica.

Las sanciones han hecho que cada vez resulte más caro a Irán desarrollar su programa nuclear. Pero, contrariamente a lo que piensa Obama, sin la amenaza de la fuerza detrás, no son más que aspavientos puesto que para Irán la posible ganancia final es mucho mayor a lo que pueda perder con ellas. Los ayatolás, como tiranos que son, solo recularán con la amenaza permanente del palo sobre ellos. Algo similar a lo que ocurrió en 2003, cuando paralizaron su programa nuclear después de que Bush presentara una amenaza creíble con la invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein. Por aquel entonces, hay que recordar que el libio Gadafi también abandonó sus pretensiones de llevar a cabo un programa de armas químicas y nucleares ante el temor de convertirse en el siguiente objetivo. En cambio, el pacifismo de Obama a lo único que puede llegar es a que los iraníes avancen con más decisión aún en su programa nuclear y en que un ataque israelí se haga inevitable.

Pese a las sanciones, Irán continúa desafiante enriqueciendo uranio, emitiendo brabuconas amenazas y apoyando a sus compinches terroristas por todo Oriente Medio. Si Irán está dispuesto a arriesgarse a un ataque preventivo por parte de Israel (o de los propios EEUU) antes de obtener armas nucleares, ¿qué  amenazas sería capaz de plantear después de que logre tener dichas armas? EEUU y sus aliados no pueden darse el lujo de averiguarlo.

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Responses

  1. Creo que el verdadero problema es el apoyo de Rusia (y en menor medida China) a Irán. Si se logra que Rusia relaje su apoyo, posiblemente Irán abandone su programa nuclear, ya que es conciente de que sólo es un paisucho con aires de grandeza.

  2. Alexander, como dices, buena parte del problema con Irán está en el apoyo de los rusos, que les hace sentirse seguros, aparte de todo el apaciguamiento y las dudas en cuanto a tratar con ellos. Alguna vez he pensado que con los rusos se podría probar ofreciendo algo de zanahoria, por ejemplo, abolir la enmienda Jackson-Vanik, que prácticamente en los tiempos que corren es una reliquia de la Guerra Fría, u otras medidas comerciales, ahora que Rusia va a entrar en la OMC, convencerlos de que es mejor y más provechoso tener una relación normal con los países occidentales que ir de “colegas” de Irán, Siria, Corea del Norte y compañía. Eso aparte de mantener la presión militar sobre los ayatolas o intentar agitar la oposición política (e incluso étnica y religiosa) al régimen.

  3. Recuerda un poco esto a la ineptitud de Chamberlain, ¿no?
    Esperemos que no acabe igual.


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