Posteado por: Javier | abril 12, 2012

Obamacare y la Corte Suprema: ¿Está nerviosillo Obama? (I)

Y no precisamente por la carrera de los republicanos, en la que, después de suspender su campaña Santorum, parece claro que su rival en las elecciones será Mitt Romney.

Por ahí no, por ahí no tiene porqué estar nerviosillo, sino contentillo. Cualquier aspirante republicano lo tendría difícil, pero con Romney va a tener Obama varios torpedos que poder disparar contra su línea de flotación.

Uno de ellos es la fortuna de Romney. En enero, ante la presión de Gingrich, hizo pública su declaración de Hacienda. Y resultó que, con una fortuna de 200 millones de dólares, pagó una tasa fiscal efectiva del 13,9% en 2010, inferior a la de la mayoría de norteamericanos, lo que se explica en que la mayoría de ingresos de Romney proceden de ganancias de capital sobre inversiones. Bajo el código fiscal estadounidense, las ganancias de capital se gravan al 15%, en comparación con una tasa impositiva máxima de un 35% para los asalariados. Es decir, no hay nada raro y tampoco es que Obama, a la hora de compararse sea un pobretón o un paria de la tierra, pero, como socialista que se precie, tiene un buen argumento azuzando la envidia por este motivo. Obama ha estado estos últimos días insistiendo (señalando claramente a Romney) en la “regla Buffett”: que nadie con ingresos anuales superiores al millón de dólares pague menos del 30% en impuestos. A esto se opondrán los republicanos en el Congreso, pero lo que Obama busca sobre todo es marcar las diferencias ideológicas entre ambos bandos (Republicanos “partido de los ricos” versus Demócratas “partido de los pobres”), y especialmente señalar a Romney como “un rico que paga pocos impuestos”.

Otro hándicap de Romney es su religión. Según una encuesta de junio del año pasado, el 22% del electorado no está dispuesto a votar a un mormón. Romney además es un gran contribuyente de la Iglesia Mormónica, a la que ha entregado en los dos últimos años cuatro millones de dólares en concepto de diezmo (aparte de unos tres millones para obras benéficas no relacionadas con su iglesia). Obama prácticamente es un ateo (yo, al menos, estoy casi convencido de eso), no muy amigo de la libertad religiosa, pero formalmente es miembro de una iglesia evangélica (una de las más “liberales” de EEUU, eso sí). También parecía difícil que un católico como Kennedy ganara en los 60 las elecciones, pero la cuestión religiosa no es algo que favorezca a Romney.

Un “dardito” más que Obama tiene a mano para contraatacar, en caso de que Romney le ataque, es la reforma sanitaria… pero la del propio Romney en su estado, cuando era gobernador de Massachusetts. Rick Santorum, precisamente, la sacó a colación hace pocas semanas en un comunicado en el que criticó ley de Obama y aprovechó de paso para ir contra Romney, de quien afirmó que “engañó a los votantes” con una reforma sanitaria en Massachusetts, cuando era gobernador, muy similar a la que ahora rechaza. Romney ha dicho sobre la reforma sanitaria obamita que “la mayoría de los americanos quiere deshacerse de ella y nosotros estamos entre ellos”. Pero Obama le puede echar en cara que porqué aprobó entonces algo muy similar en Massachusetts.

Lo que sí está quitando el sueño a Obama es la decisión que ha de tomar la Corte Suprema de EEUU sobre su propia reforma sanitaria, su gran puntal junto con la muerte de Bin laden. Aparte de estas dos cosas, en tres años Obama no ha hecho más que hablar, hablar y hablar. Esa preocupación mostró hace unos días, en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, y el presidente de México, Felipe Calderón, en la que Obama criticó duramente a la Corte Suprema en términos de un “grupo de gente no electa” que habrán caído en el “activismo judicial o en falta de moderación judicial” si derogan su reforma sanitaria. No es que los tribunales no actúen muchas veces así, está claro. Pero lo impresentable es el poner el parche antes que el grano en que cae el presidente de EEUU.

Antes de junio la Corte debe decidir sobre la constitucionalidad del mandato individual que contiene “Obamacare”: la penalización que impone por no tener seguro médico. La cuestión es si la Constitución faculta al Congreso a exigirles prácticamente a todos los americanos que compren un seguro médico.

Lo que dice Obama es que la Corte, al pronunciarse sobre esto, se estaría excediendo al revisar judicialmente el uso que el Congreso ha hecho de la “Cláusula de Comercio”, obligando a los americanos, quieran o no, a contratar una seguro médico, o, si no, multazo al canto.

En la próxima entrada continuaremos viendo qué se está decidiendo.

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Responses

  1. Apasionante lo del asunto del “Obamacare” y el Tribunal Supremo.


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