Posteado por: Javier | junio 16, 2012

Conspiranoias cachondas: las “malvadas” sillitas de los bebés en los coches

Como dije en la primera entrada sobre los poderes de guerra en relación con la Corona, uno de los motivos fundamentales para no identificarse (al menos, no demasiado), con la derecha en España es la infiltración jacobinista de que está infectada y la conspiranoia que la aqueja.

Este fenómeno era propio de los EEUU, sobre todo, con mucha fuerza a partir de los 90 y cruzó el Atlántico, aterrizando en nuestro país, a mediados de la década pasada.

Esto es muy lamentable, pues nada tiene que ver con lo que ha sido la derecha clásica y responsable, la educada y respetuosa con el orden constitucional y democrático.

Tradicionalmente, aparte de las conspiraciones que siempre están en mente de determinados grupos fascistas y neo-nazis, la conspiranoica siempre había sido la izquierda, por supuesto, cuanto más radical fuera, más inclinada estaría a dar pábulo a bulos y chorradas contra lo que llaman “el sistema”.

En EEUU, al poco tiempo del 11-S surgieron difundidores de bulos diciendo que, en realidad, aquello no había sido un atentado de Al Qaeda, sino una operación de “bandera falsa”, un operativo conjunto CIA-Mossad para favorecer los “intereses del complejo industrial-militar norteamericano y judíos en Medio Oriente” y “petroleros” de los Bush en “entente cordiale” con los Saud de Arabia Saudí (eso, por ejemplo, dicen en Telesur, la cadena de los bananeros bolivarianos, y hay mucho imbécil que lo suscribe en Occidente). Tesis de conspiranoicos neo-nazis y marxistoides (o de frikis que andan buscando marcianos, tipo Thierry Meyssan), pero también de anarquistas como el Justin Raimondo. Otro anarka, Joseph Sobran (este ya fallecido) dijo que dichos atentados eran “resultado de las políticas del gobierno de EEUU en relación con el Oriente Medio”, diseñadas por “los poderes judeo-sionistas en los Estados Unidos”. Por supuesto, la “creme” dentro de este grupo en los USA es Ron Paul. Esto no se puede obviar puesto que Paul es innegable que un cierto apoyo tiene entre la derecha norteamericana, lamentablemente, sobre todo entre los jóvenes. Aquí lo tienen, en un VIDEO muy reciente, diciendo que podría haber un “incidente de bandera falsa”, como el hundimiento de un buque, como excusa para iniciar una guerra (por el contexto hemos de entender que se refiere a una guerra contra Irán).

Como todos sabemos, en España, los conspiranoicos en la derecha comenzaron a surgir como hongos en 2004, a partir del 11-M, defendiendo la tesis de que el atentado no había sido obra de terroristas morunos (llegados gracias a la política migratoria que ha convertido algunos barrios de nuestras ciudades a lo más similar a un zoco moro apestando a marihuana), sino de ETA, o incluso de ETA en comandita con elementos de la seguridad del Estado, o hasta, vaya usted a saber, con el PSOE. Aunque el más famoso vocero de estas pamplinas haya sido Jiménez Losantos, no hay que olvidar que quién las inició fue el “CSI” de EL MUNDO, de Pedro J., seguido por el morunizado (de aspecto) Luis del Pino. Desde entonces, la derecha española ha vivido en un permanente estado de tensión casi angustiosa ante la fijación no solo con la ineptitud del Gobierno de ZP (hasta ahí cierto), sino ante la permanente idea de oscuras conspiraciones entre bastidores elaboradas entre Rubalcaba, infiltrados del CNI, hombres de negro y otros bultos sospechosos (algunos sediciosos pueden llegar hasta a insinuar que el Rey Don Juan Carlos está metido en todo también), ante las que los pobres e inocentes ciudadanos están en la inopia, salvo un puñado de iluminados delante de un micrófono o detrás del teclado de un ordenador.

Es un modelo de derecha “antisistema”, en la que encontramos desde frikis que rozan la calumnia (cuando no la incitación a la sedición) al deslizar que la policía y los jueces no tienen otra cosa que hacer que destruir pruebas del 11-M, hasta aficionados al carajillo o marujas que berrean contra el aborto en las calles.

Lógicamente, un Estado liberal no puede prohibir esas ideas (cuando digo “ideas”, da igual que sean de izquierdas o de derechas, da lo mismo que sea todo lo anterior o los del 15-M) pero tampoco puede ser ajeno al riesgo de que algunos bulos, fábulas y leyendas urbanas se difundan entre amplios sectores de la población hasta el punto de que lleguen a ser una amenaza para la seguridad. Hay que evaluar cada situación. No es lo mismo unos quinceañeros que vean una película de Hollywood sobre estos temas y crean que lo que sale ahí es la realidad, cosas como que el mundo está gobernado en la sombra por los reptilianos o por los marcianos en alianza con los gobiernos de los países; a grupos más o menos organizados que, en base a la creencia en estas bolas, se dediquen a intentar hacerse con armamento o explosivos y montar algún tipo de atentado contra el “poder” o “el Estao”. Habrá casos en que será necesaria una infiltración de agentes de inteligencia en estos grupos y otros, teniendo en cuenta que las historias falsas se difunden sobre todo por Internet, en que bastará con una brigada de “ciber-agentes” que se dediquen a participar en foros, blogs o chats y, una vez dentro, reventarlos, trolearlos (como se dice en la jerga internetera, ejercer de “trolls”), ridiculizar a los promotores de estos bulos, crear una sensación de desánimo… las posibilidades son incontables.

Un buen ejemplo de las últimas las traigo hoy (era, en realidad, el objeto central de la entrada), de que una parte de la derecha en España está como una verdadera regadera.

La izquierda dice (y esta derecha alocada y conspiranoica de la que ha hablado también a veces) que los derechistas capitalistas y atlantistas somos todos unos “neocons” de cuidado. Lo del “neocon” lo usan muchísimo los progres de forma peyorativa para referirse a toda la derecha en general, sobre todo si se trata de la norteamericana. Si se echa una mirada a webs o blogs desde progres hasta ultraizquierdistas todos los derechistas son “neocons”. Parece que llamar “neocon” a un derechista le da algo así como un “plus de maldad” y ya se sabe que muchos izquierdistas cuando retratan a la derecha son muy dados a la caricatura y, lo peor de todo, a creérsela. Yo he llegado hasta a leer alguna vez “neoliberales neocons” las dos cosas a la vez, muchos “neo”, eso que no falte, o sea un “neoliberal” que a la vez es un “neocon”, ¡toma capacidad analítica!

Yo jamás he asumido ni asumiré una cosa que es una payasada de la izquierda en su afán por caricaturizar a la derecha, ¿qué narices es eso del “neocon”? Yo no conozco el “neoconismo”, lo que conozco es el liberalismo clásico y capitalista de Hume, Adam Smith, Hamilton, Lincoln, Thatcher, Reagan o Bush padre.

Pues, bien, ya que estamos con denominaciones, estos en concreto serían “cencerro-cons” o “loco-cons”. Miren la entrada de este BLOG. Acabamos de descubrir la última gran “conspiración mundial”. Cómo no, en un blog de “Hazte Oír” tuvo que ser: LAS NORMATIVAS DE CIRCULACIÓN QUE OBLIGAN A LLEVAR A LOS NIÑOS EN SILLITAS EN LOS COCHES TIENEN COMO OBJETIVO BOICOTEAR EL QUE HAYA UNA ALTA NATALIDAD.

Según esta tesis, esto obliga a los padres a no tener más de dos hijos, puesto que no hay sitio en los coches para más de dos sillitas. Esto sería parte de un malvado plan “ultrasecreto” pergeñado por el “NOM” (el Nuevo Orden Mundial) para destruir a las familias, puesto que la mayoría no tiene medios para comprarse un monovolumen donde meter tanta sillita para tanto niño. Lo dice expresamente la autora: esto va destinado a que no haya mucha natalidad y destruir las familias.

Posiblemente, lo que la autora querría es que las madres lleven en brazos a los niños en el coche, a la antigua usanza, aún a riesgo de su seguridad. Porque, tronko, al fin y al cabo, “ej ke ej el derecho de loj padrej sobre loj hijoj” y “killo, seguro que en Ejtaoj Unioj se puede, no como en Aspaña, ke no hay libertaj”. Si, en materia educativa, defienden que los padres pueden hacer lo que les salga de las narices con sus hijos, hasta no mandarlos al colegio porque se imparta alguna asignatura que no les guste, ¿por qué no eso? Tampoco sería mala idea llevarlos en el maletero o hasta atados en la baca del coche. Eso sí, bien amarraditos, no sea que en una curva salgan disparados y al volver a recogerlos, se nos pierda alguno.

“Un timo”, dice esta señorona que es la ley: Hazte Oir y el catolicismo sí que son timos… y, lo que es peor, timos legalizados.

¿Ven? ¿Ven lo que decimos cuando hablamos de lo anarkoide y alocado de esta gente?

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Responses

  1. Jajajajajaja, sí, es que no hay otra forma de tomárselo.

    Yo cuando leí eso pensé en principio que era una broma, pero luego me acordé de que lo que llaman “el día de los inocentes” cae en diciembre, no en junio. Esa señorona, encima, por lo que he podido averiguar es “mora-luza” (esa sí que sería de “Mora-lucía”), y, ojo, yo también soy andaluz, con “Mora-lucía” me refiero a una parte muy concreta de la Andalucía profunda, no a toda. De hecho, cuando alguien critica a Cáritas es muy dada a lanzar maldiciones gitanas tipo “Cuidadito a ver si tú algún día vas a tener que ir a los comedores de Cáritas”.

  2. No se si has visto la solución que propone, es fantástica…

    “Yo propondria una división entre la parte trasera y la de delante, como muchos taxis la tienen, yo que la sillita fuera obligatoria SOLO hasta los 2 o 3 añitos para familias con más de tres hijos, pero los padres que tengan cuatro o cinco hijos menores de siete años ¿que propones tú para que puedan viajar todos juntos? ¿que se dejen la mitad o que se los entreguen al estado? ¿que los maten a partir del cuarto para evitar el riesgo de que el Estado se los quite?”

  3. Estimado Javier: sólo un apunte.
    En mi modesta opinión, de los cuatro primeros que menciona (Adam Smith, Hume..) a Thatcher, Reagan y Bush padre (la “santísima trinidad”, disculpe la blasfemia, de los neo-liberales) media un abismo, tanto histórica como ideológicamente. De ahí la diferenciación entre liberal clásico o neoliberal por parte de la izquierda. Atentamente

  4. Celtibero, está claro que idénticos no eran pero lo que compartían era una defensa del capitalismo y la libertad económica regulada por normas, y la defensa de un Estado no demasiado grande pero con presencia donde deba tenerla. Ni Reagan ni Thatcher, ni mucho menos Bush padre, defendían un Estado raquítico como Ron Paul o prácticamente la ausencia de Estado, como Murray Rothbard, Lew Rockwell, Hans-Hermann Hoppe. En realidad, lo que se hace es llamar “neo-liberales” a Thatcher y Reagan, con un sentido más bien peyorativo, cuando éstos tienen muchísimo más en común con los clásicos que con otra cosa.

    Gracias por su visita.

  5. Ariel:

    Posiblemente, para ellos, la mejor solución sería enclaustrarlos día y noche en un colegio del Opus Dei y asunto resuelto (a ser posible, que en las clases les pongan videos de “El gato al agua” y “Más se perdió en Cuba”, programas de TV muy didácticos), eso sí que el Estado les subvencione eso, la estancia allí tanto tiempo, que para eso no se quejan del Estado, ni dicen que les está oprimiendo. Aunque prefiero no dar muchas ideas…

  6. Cometrancas

  7. Hacía tiempo que no se pasaba el despojo fecal con patas, ojos y boca este.


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