Posteado por: Javier | julio 7, 2012

NO a la huelga de mineros

Uno de los sucesos que están aconteciendo en los últimos días en nuestro país y que a algunos nos tiene ya un poco hasta las narices es la dichosa huelga de la minería asturiana y leonesa, que ya se alarga con numerosos incidentes violentos desde hace varias semanas: enfrentamientos con la Policía y la Guardia Civil (en los que han utilizado incluso “bazookas” de fabricación casera), cortes de carreteras y vías ferroviarias, piquetes, barricadas, etc…

El detonante supongo que lo conocerán: los recortes en las subvenciones al ruinoso sector de la minería del carbón, concretamente en un 60%. Un sector que desde hace décadas se mantiene exclusivamente gracias a las ayudas públicas (un dinero que se está agotando) destinadas a que las industrias españolas compren el carbón de Asturias y León en lugar de carbón de otros países, normalmente, más barato y de mayor calidad. Hasta el momento, esto de la crisis no había ido con estos mineros, que habían mantenido, gracias a estas subvenciones, un trato laboral y unas jubilaciones más que ventajosas respecto a la media española. Pero el chollo se terminó ya… y a quemar neumáticos y contenedores toca.

Yo no estoy en contra ni de los sindicatos ni de la huelga, pues son derechos reconocidos por la Constitución. Pero una cosa es el sindicalismo y las huelgas pacíficas y otra el chantaje violento de unos macarras.

A grandes rasgos, con las diferencias entre épocas y países, recuerda esto al pulso que plantearon los mineros británicos a Thatcher en 1984. Pero, lamentablemente, Rajoy no es Thatcher y es previsible que no actuará con la contundencia necesaria, sino que se bajará los pantalones. De hecho, parece que el Gobierno comienza a rajarse ante el chantaje y la llegada de los mineros a Madrid, pues el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha prometido hoy mismo que tratará de que los 655 millones de euros que los Presupuestos Generales del Estado de 2012 destinan al carbón no se vean afectados por los planes de ajuste del sector. La huelga de la Unión Nacional de Mineros fue la más dura a la que se enfrentó Thatcher, puesto que los sindicalistas pretendían dejar el Reino Unido casi sin suministro energético como medida de presión. Pero Thatcher había ordenado incrementar las reservas de carbón y no hubo cortes del fluido eléctrico. Hubo muchas críticas por la actuación policial pero las imágenes de la multitud de mineros intentando evitar incluso violentamente que otros mineros trabajasen produjeron un gran impacto incluso a algunos mineros que apoyaban la huelga. La creciente desesperación y pobreza de las familias huelguistas, que no tenían ningún ingreso durante la huelga (sobre todo a partir de que Thatcher consiguiera convencer a Mikhail Gorbachov de que la Unión Soviética suspendiera su ayuda financiera a los huelguistas) hacía que empezará a haber división entre los mineros. Un grupo de trabajadores, desistieron de las acciones de huelga después de meses, desafiaron las normas del sindicato y empezaron a aparecer divisiones entre los trabajadores avisando al resto que volver al trabajo era la única opción que quedaba: la batalla había sido perdida. La huelga de los mineros duró un año, 1984-85, pero con el tiempo la mitad de los huelguistas empezó a acudir nuevamente al trabajo y los líderes del sindicato se vieron obligados a terminar la huelga sin mayores resultados. El fracaso marcó un hito, pues los sindicatos más combativos en Gran Bretaña habían perdido la capacidad de tumbar un gobierno elegido. 

Ahora estos individuos sediciosos y ultra-violentos dicen que la minería del carbón no puede subsistir sin subvenciones. ¿Y? ¿Solo por eso hay que subvencionarla? O que el futuro de muchas de las familias que viven del carbón está en riesgo. ¿Y el de las que pagan de sus bolsillos las subvenciones del carbón no?

De traca, por cierto, es la cuestión esta del “derecho” que parecen arrogarse algunos a lanzar cohetes contra furgones de la Policía o a montar una barricada en una carretera quemando neumáticos. Ni se le ocurra hacer eso. Pues acabará esposado y en el calabozo en menos que canta un gallo. Ni se le ocurra, por supuesto, si no es minero y huelguista, pues, en ese caso, contará con todo el apoyo moral y las peticiones de impunidad de políticos del PSOE-IU y los sindicatos.

Anuncios

Responses

  1. […] al chantaje de Bobby Sands y sus compinches). También hubo de enfrentarse entre 1984 y 1985 a una dura huelga de mineros, que terminó con 20.000 despidos y todas las minas de carbón cerradas o privatizadas, al no dar […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: