Posteado por: Javier | julio 12, 2012

La España que viene (I)

Buenas noches. 

Ya ha pasado un día desde el último anuncio en el Congreso de la nueva ración de jarabe de palo y, una vez digerida, podemos ir haciéndonos una idea, o un retrato robot, del país al que se encamina a ser España. 

No es que no necesitemos austeridad ni control del gasto público desorbitado que hemos estado teniendo hasta ahora, y eso no me cansaré de repetirlo. Pero tampoco nos debemos engañar creyendo que vamos hacia un futuro más liberal. Ni a un país que sea aceptable para los liberales. 

Desde luego, por poner un ejemplo, ni mucho menos es aceptable para los liberales un país lleno de analfabetos, eso sí, colocados en chiringuitos playeros o en Eurovegas (si es que ese bodrio al final llega a edificarse), mientras nuestros mejores y más capacitados jóvenes trabajan en Alemania. Pues eso a Wert, posiblemente el más inútil de los ministros de Rajoy, le parece muy bien. O, por lo menos, a buen entendedor, pocas palabras bastan: si dice que la “fuga de cerebros” desde España a otros países no solo no es un drama, sino que “el hecho de que haya jóvenes con capacidad y voluntad de movilidad, que dominen idiomas extranjeros, que tengan la voluntad de salir fuera, que quieran ensanchar sus horizontes profesionales, nunca puede considerarse un fenómeno negativo”, es que, evidentemente, le debe parecer muy bien. ¿Y por qué no mejor en España, aportando iniciativas y generando riqueza, y sin que los machaquéis y los dejéis sin futuro, en lugar de fuera, PAYASO? 

Tampoco es asumible para los liberales que una entidad supranacional y antidemocrática como la UE sea la que gobierne “de facto” el país. Ahora mismo somos su propiedad de eso no hay ninguna duda. La Biblia dice que aquel que toma prestado se hace esclavo de quien le presta y las condiciones que nos han impuesto por el reciente rescate bancario se han cristalizado en las medidas que anunció el miércoles el inane Rajoy. 

La que se avecinaba en agosto del año pasado ya está aquí. Un futuro de desórdenes y disturbios. Ayer tuvimos un ensayo en Madrid, aderezado con cargas policiales, y la cosa va a ir a más a partir de septiembre, cuando pasen un poco los calores veraniegos. Yo jamás he estado a favor de las algaradas callejeras pero comprendo el cabreo que existe con una situación en la que estamos desgobernados y las exigencias de la UE se cumplen castigando al ciudadano de a pie y a los productores, en lugar de cortando de raíz tanta grasa y gasto basuriento y absolutamente inútil. Por ejemplo, ya que el impresentable de Rajoy exige “sacrificios” a los españoles (sacrificios que, cuando gobernaba la PSOE de Zapatero, otro inefable inepto, eran, según el PP, el “mayor recorte social de la historia”), no estaría mal que se aplicase al cuento con las derrochadoras autonomías peperas. 

La España que viene es un país detestable para los liberales, un país sudamericanizado, con una pequeñísima parte de la población manejando casi toda la riqueza, una clase profesional que, a trancas y barrancas, tendrá un nivel de vida más o menos “medio”, y una abigarrada masa, que será mayoritaria, de gente que tendrá que luchar día a día por ganarse el sustento en trabajos precarios, poco estables y peor remunerados, fundamentalmente, relacionados con el turismo, la gran “industria” de España, o en la economía sumergida. En definitiva, un país de siervos. 

Mañana continuaré desarrollando estas reflexiones puesto que la cosa es grave.

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Responses

  1. Es exactamente así don Javier, una suramericanización del país. Esto no es tan distinto de las exigencias que le hacía el FMI a México en los 80, o a Argentina en los 90, con las consecuencias que tuvo para aquellos países.

    Debemos un día de hablar de este “nuevo orden” que Alemania intenta imponer a toda Europa, diferente pero a la vez tan igual que el nuevo orden de los nazis. Alemania se convierte en el centro de virtud, de destino de los ahorros de la periferia, de recaudación de los intereses de la deuda de la periferia, receptora de los mejores cerebros del resto de Europa.
    Los Alemanes dirán lo que quieran, pero se están aprovechando de Europa y están parasitando sobre ella. El dinero que dan en forma de rescate es una mínima parte del provecho que sacan de esta situación.
    Hay ya quien habla de “burbuja alemana” y no le falta razón.

    Saludos,

  2. Hola, Pedro:

    Dudo mucho que a Alemania no le cuadren al final las cuentas y de forma positiva para ellos (a no ser que se sea tan ingenuo como para creer que estén poniendo dinero “por amor al arte”) y encima quedando como los “buenos” de esta historia: las hormiguitas laboriosas y responsables que están salvando a las cigarras perezosas e irresponsables del sur.


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