Posteado por: Javier | septiembre 11, 2012

Paul Ryan me cae bien

Hace poco más de un mes, el candidato republicano a la presidencia de los USA Mitt Romney terminó de deshojar la margarita sobre quién sería su candidato a vicepresidente, y poco más de dos semanas desde que ambos fueran nominados como candidatos en la Convención Republicana de Tampa, y he de decir que la elección de Paul Ryan me ha gustado mucho. Dentro de lo que hay actualmente dentro del Partido Republicano se puede decir que es lo más cercano a lo conservador en lo social y lo liberal en lo económico.

Increíblemente, tras cuatro años de “obamismo”, Romney todavía está algunos puntos por debajo de Barack. Pero cuidado. Esto todavía es muy largo y la cuestión no es si Romney levanta mayor o menor entusiasmo, sino hasta qué punto llega el hartazgo de los americanos con Obama.

El último sondeo realizado entre el 7 y 9 de septiembre, al término de las respectivas convenciones de los partidos republicano y demócrata, concede un apoyo entre votantes registrados del 50% para Obama y el 44% para Romney. No obstante, una cosa son “votantes registrados” y otra quiénes sean los que al final vayan a acudir a las urnas. Entre el público en general, pues sí, Obama cae más simpático y Romney es visto así como más “sosete”. También hay que ver algunas de las preguntas tan estúpidas de los encuestadores, como con cuál de los dos se irían a cenar, quién sería un amigo “más fiel” o cuál de los dos sería el mejor capitán de un barco que estuviera hundiéndose, donde gana abrumadoramente Obama, lo cual da una buena muestra del perfil medio de sus potenciales votantes.

Tomando estimaciones entre quienes tienen más probabilidades de acudir a las urnas, hay un empate técnico entre Obama o Romney. O sea: todo va a depender de la capacidad de movilización de cada uno. Y ahí seguramente (como se vio en las elecciones intermedias de 2010) la derecha gana por goleada a la izquierda, muy desmotivada tras todas las expectativas fraudulentas que generó Obama en 2008 de que su presidencia traería un mundo mejor y mucho más feliz. También del dinero que logre recaudar cada candidatura. Tradicionalmente, en EEUU la candidatura que logra recaudar más es la que gana al final. En 2008 Obama recaudó más que McCain. En 2004 Bush recaudó más que Kerry. De momento, Romney dispone de más medios económicos que Obama.

También dispone Romney de un candidato a vicepresidente mucho mejor que Sarah Palin en 2008.

Con Ryan, Romney puede conseguir lo siguiente:

1) Agitar a la base social conservadora. La elección de Ryan es una apuesta por reivindicar los principios del GOP para movilizar a los propios, es decir, a los votantes tradicionales de este partido, frente a la habitual estrategia de la búsqueda del “centro” (una de las claves del fracaso de McCain en 2008). Como he dicho antes, en estas elecciones la capacidad de la derecha de movilizar a “lo suyos” va a ser fundamental.

2) Apoyo del “Tea Party”. Este fenómeno useño fue algo similar a lo que ocurrió en España después de la perdida del poder por los peperos en 2004. Ante la deriva sin rumbo, el desnortamiento y el descabezamiento de la derecha tras la pérdida del poder, gran parte de la oposición al Gobierno fue en base a movimientos de “a pie de calle”. Ni unos ni otros, ni los de aquí ni el “Tea Party” son serios a la hora de construir algo ideológicamente consistente, no es esa la cuestión. La “función” de estos movimientos fue simplemente animar un poco una situación alicaída. Pues bien, Ryan goza de todo el apoyo del “Tea Party” (como los candidatos del GOP que se han impuesto en las últimas elecciones). Se puede decir que casi toda la base social republicana está convencida de que en la misión de desbancar a Obama no se puede perder ni un solo voto, pero para el “Tea Party” esto está más claro aún si cabe. No es que este movimiento me guste, pero esa es la realidad. Paul Ryan es un líder que convence y seduce al Tea Party. Con él, Romney se asegura el apoyo de este movimiento, que sigue muy activo. Por otro lado, los votantes republicanos que no terminaban de conectar con el “moderado” Romney ahora tienen en su número dos un candidato 100% netamente conservador y que así lo ha demostrado en su votaciones en el Congreso.

3)  Alguien con una imagen muy positiva entre el votante derechista. Hijo de una familia de origen irlandés de Janesville, empezó de joven friendo hamburguesas en el McDonnalds para costearse su matrícula universitaria, ello a pesar de que económicamente no le hacía ninguna falta, puesto que su familia podía costeársela sin problemas. Más bien fue movido a ello por el sentido de responsabilidad que provocó en él la muerte de su padre, cuando tenía solo 16 años de edad. Sus comienzos en la política fueron más de interés por las ideas, especialmente sobre la economía, que por la práctica política en sí misma. Cuando estudiaba en la “Miami University” de Ohio comenzó a hacer de becario para un senador. Eso le llevó a una serie de contactos que, tras un muy breve periodo dedicado a la empresa privada, le permitieron lograr un escaño en la Cámara de Representantes en 1998. Está casado y tiene tres hijos. Es católico (aunque no tanto como Santorum), pero, en su caso, afortunadamente sus creencias religiosas no suponen un obstáculo para su capitalismo (otra cuestión distinta es cómo afecte a las expectativas republicanas que ninguno de los dos candidatos sea protestante, aunque esto parezca que vaya a tener un impacto mínimo en esta ocasión: peor ven los votantes cristianos en EEUU a un ateo como Obama que a un mormón como Romney o un católico practicante como Ryan). Más cosas: ha estado durmiendo en su oficina del Capitolio durante casi los 14 años que lleva como miembro de la Cámara de Representantes. Los fines de semana es cuando duerme en su casa, en Wisconsin. Allí se dedica a sus aficiones de la caza, la pesca y la bicicleta: su pasión es el ejercicio al aire libre. En definitiva, un perfil familiar y personal muy sugerente para los votantes conservadores.

4) Una gran carga ideológica. Prueba de ello ha sido la virulenta reacción inmediata de los demócratas tras el nombramiento, ni puede ser más mendaz ni se puede caer más bajo. Con Ryan, el centro del debate estará en cuestiones como la reducción del monstruoso déficit público que deja el primer (y Dios quiera que único) mandato de Obama, en el conservadurismo fiscal, en la derogación de “Obamacare” y la reforma de “Medicare”, así como sobre la defensa de un Gobierno limitado que interfiera lo menos posible en la vida de los ciudadanos. “La rebelión de Atlas”, de Ayn Rand es uno de sus libros favoritos (nadie es perfecto), pero, por supuesto, también tiene entre sus obras de cabecera “La riqueza de las naciones” de Adam Smith. Socialmente, es un conservador convencido, que ha expresado con su voto una política muy clara: está en contra del aborto, de la investigación de células madre y del matrimonio homosexual. También ha votado a favor de construir un muro en la frontera con México, y en contra de aumentar el tiempo de espera para poder comprar un arma.

Este, es a grandes rasgos, Paul Ryan. Solo le queda una cosa, junto a Romney: GANAR y echar a Obama. Otros cuatro años de Obama serían el fin definitivo de los EEUU como los hemos conocido hasta ahora (algo que trataré en breve, qué es intelectualmente el “post-americanismo”).

Buenas noches.

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Responses

  1. Sí, Paul Ryan nos gusta a todos.

    A mí, a usted, a Coll, a “Moosecon”, a todos, pero creo que a medida que le vamos rascando la superficie nos vamos encontrando con alguien no tan perfecto.

    ¿ A qué viene lo de ir por ahí presumiendo de haber corrido la maratón en menos de 3 horas, cuando en realidad su mejor marca personal es de 4 horas, 1 minuto y 25 segundos ?

    ¿ Como pudo achacarle a Obama el cierre de una factoría de la General Motors que ya había cerrado durante el mandato de George W. Bush ?

    ¿ Y como no es más específico y concreto al hablar de ajustes en el presupuesto, si se supone que esa es precisamente la razón por la que le han elegido para ser candidato a Vicepresidente ?

    Espero equivocarme, pero Paul Ryan me empieza a dar un cierto tufillo a los “Milli Vanilli”.

  2. Qué negativo, Moli de Getafe; no, no he dicho que Ryan sea “perfecto”, perfecto no somos ninguno, lo que digo es que dentro de lo que hay a día de hoy es de lo mejorcito, o lo menos malo, si lo prefiere así. ¿Qué otras alternativas hay? Aparte de entre los republicanos, lo de enfrente, Joe Biden, es para echarse a temblar.

    Y Ryan sí ha propuesto cosas, ya habrá que ir concretando:

    http://www.libertad.org/la-resolucion-presupuestaria-de-paul-ryan-cambia-el-rumbo-de-america-3988/


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