Posteado por: Javier | diciembre 15, 2012

Otro tiroteo en EEUU

Otra vez, como de cuando en cuando ocurre, tiroteo salvaje con muertos en EEUU. Esta vez ha sido ayer, en la escuela primaria Sandy Hook de Newtown(Connecticut), una pequeña ciudad de 28.000 habitantes (la típica tranquila, bonita, pacífica y rodeada de bosques pequeña localidad de la región de Nueva Inglaterra), en el que han muerto 27 personas, de las cuales 20 son niños. Uno de los fallecidos es el propio asesino, un joven de 24 años llamado Adam Lanza.

adam-lanza-asesino-1

El individuo, después de asesinar a su madre (profesora de la escuela) en su casa, cogió un chaleco antibalas, dos pistolas y un fusil y se dirigió a la escuela, donde la emprendió a tiros con todo lo que se moviera, para terminar suicidándose y largándose rumbo directo al infierno.

El perfil de este tipo, aunque aún no hay muchos datos, está comenzando a intentar ser reconstruido. Por lo que se sabe, era un chico bastante vergonzoso e introvertido y existe la posibilidad de que padeciera el llamado Síndrome de Asperger, muy similar al autismo. La madre vivía divorciada del padre y parece ser que era una familia con numerosos problemas, aunque nada de esto tampoco es que explique por si solo cómo fue movido a cometer la masacre en la escuela. Sencillamente, todos los hombres llevamos una semilla de maldad dentro de nosotros que puede salir de una u otra forma, desde materializándose en actos relativamente “inocuos” hasta extremos como este. Dentro de la persona que menos imaginemos puede habitar un psicópata y es que, sobre Lanza, ya se está diciendo lo que habitualmente se argumenta en estos casos: “era inimaginable”. Según alguno de sus compañeros de clase, ni era alguien que “causara problemas” ni era “alguien antisociable”. De hecho, el psicópata más habitual es aquel que se adapta al medio, camuflado tras su apariencia de persona integrada socialmente, a pesar de que en su carácter figuren rasgos como la falta absoluta de empatía o la insensibilidad al dolor ajeno, de ahí que no sienta remordimiento alguno por el perjuicio que puedan causar sus actos. Tu propio vecino, que cada día te saluda con una sonrisita falsa y plástica cuando te ve, puede llevar un asesino psicópata dentro.

Al margen de todo esto, posiblemente tendremos otra vez abierto el debate en caliente sobre el control de armas, como ocurre cada vez que se produce un tiroteo con víctimas mortales en EEUU. Tradicionalmente, una de las cosas con que todo el mundo identifica a EEUU es con el derecho a portar armas (se calcula que unos 90 millones de estadounidenses tienen alrededor de 200 millones de armas, el país con más alto porcentaje de civiles que portan o pueden portar armas), pese a que haya países como Suiza donde las armas se puede decir que forman parte también de su cultura autóctona, con el matiz de que allí los miembros de la milicia, tras terminar el período de servicio militar (tres meses al año hasta cumplir los 34), las guardan en sus casas (y hasta 2007 no se estableció la obligación de guardar las municiones en un arsenal), con lo que aproximadamente una 25% de los suizos tiene guardada una arma de fuego en su hogar. De hecho, es algo tan arraigado que en 2011 los suizos rechazaron en referéndum la posible prohibición de mantener las armas en casa tras los períodos de servicio militar.

Curiosamente, el sistema suizo tiene mucho del espíritu original con que se interpretó en EEUU el derecho a poseer y portar armas.

El derecho a la posesión de armas en el mundo anglosajón era algo muy anterior a la propia fundación de los EEUU, puesto que surgió en Inglaterra en la Edad Media, cuando eran sentados los precedentes del Derecho anglosajón (Common Law) y la monarquía parlamentaria. En 1181, Enrique II promulgó una ley que requería a todo hombre libre a tener armas AL SERVICIO DEL REY. Es decir, el derecho a la posesión de armas estaba ligado al servicio militar. En 1689 fue reconocido el derecho a poseer armas para defensa personal (únicamente para los PROTESTANTES, nuevamente vemos cómo era un derecho regulado, CUALQUIERA NO PODÍA TENER ARMAS A SU GUSTO). Este derecho formó parte de la Declaración de Derechos (Bill of Rights) del mismo año, que se incluye en la actual Constitución no escrita de Gran Bretaña. El derecho a poseer armas, como el resto del derecho anglosajón, fue exportado a EEUU, Canadá, Australia y otros territorios del Imperio Británico. Ahora bien, en las décadas siguientes a la promulgación, el Parlamento británico impuso numerosas restricciones que acabaron por abolir este derecho. La excepción fueron las Trece Colonias inglesas en la costa Este de Norteamérica: no sólo lo mantuvieron, sino que la metrópolis le cedió su regulación a sus autoridades locales. Y con la Independencia de EEUU la posesión de armas se convirtió en un derecho consagrado. Es decir, el derecho de porte de armas entre los anglosajones se remonta hasta hace casi un milenio pero siempre ha sido algo regulado: o estar al servicio de la Corona o cumpliendo el requisito de ser protestante. Hoy día, aunque no requiramos eso concretamente, por ejemplo, un test psicológico sobre la personalidad de quien quiera obtener una licencia para el porte de armas no sería nada descabellado ni liberticida, por más que los queridos “libertarians” lo vieran como algo similar al comunismo o el fascismo. A donde quiero llegar es a que no solo ha sido siempre un derecho colectivo, sino que establecer unas condiciones para el acceso a las armas no violenta el derecho, solo lo regula.

La Segunda Enmienda a la Constitución de los EEUU literalmente dice “A well regulated militia being necessary to the security of a free State, the right of the People to keep and bear arms, shall not be infringed” (“Siendo una milicia bien preparada necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho DEL PUEBLO a tener y portar armas no será vulnerado”). Los partidarios de comprar y vender armas como si fueran piruletas dicen que el sentido original es que cada individuo tiene un derecho ilimitado e ilimitable en relación con las armas. Pero el caso es que en modo alguno fue así y ya casi desde el momento de la independencia hubo choques con estos anárquicos.

Las fuerzas armadas que ganaron la Guerra de Independencia estadounidense consistían en el Ejército Continental, creado por el Congreso Continental, juntos con varias unidades de milicia regionales y estatales. Después de la Guerra, EEUU fue gobernado por los Artículos de la Confederación. Los Federalistas argumentaban que este gobierno tenía una división de poderes intolerable entre el Congreso y los estados, que causaban debilidades militares, ya que el ejército permanente fue reducido a apenas 80 hombres. Esto fue muy revelador en el hecho de que no pudiera haber una campaña militar en contra de una rebelión armada contra los impuestos en Massachusetts, conocida como la “Rebelión de Shays” (de la cual Jefferson dijo que “Un poco de rebelión de vez en cuando es buena cosa”). Como no podía ser menos, los anti-federalistas abogaban por un Gobierno federal minúsculo y simpatizaban con los rebeldes, muchos de los cuales eran ex-soldados de la Guerra Revolucionaria. Posteriormente en 1787, la Convención de Filadelfia propuso en concederle al Congreso un poder exclusivo para levantar y mantener un ejército permanente y una armada de tamaño ilimitado. Los anti-federalistas se oponían al traspaso del poder militar de los estados al Gobierno federal, pero como la adopción de la Constitución se hacía más y más inminente, cambiaron su estrategia a la de establecer una “carta de derechos” (un “Bill of Rights”) que le pondría limites al poder federal.

La Segunda Enmienda fue fruto del temor, durante los debates de ratificación de la Constitución, a la posibilidad de una toma de posesión militar de los estados por el Gobierno federal, que se temía pudiera ocurrir si el Congreso aprobara leyes prohibiendo a los estados armar a sus ciudadanos o a los ciudadanos armarse ellos mismos. Ciertamente no tiene ningún sentido la interpretación estatista y prohibicionista que aboga por limpiar absolutamente EEUU de armas en base a la opinión de que lo que la Segunda Enmienda dice es que solo se aplicará o al Ejército o a milicias profesionales estatales. Pero tampoco para la que sostiene que es un derecho individual ilimitado y no regulable, cuando ignora que la letra de la Enmienda se refiere a “EL PUEBLO”. Y para formar parte de “El Pueblo” que podía integrar esa milicia, no militares profesionales, sino civiles, en los tiempos de la fundación de los EEUU, había que reunir una serie de requisitos: varón, blanco, protestante, libre, propietario, etc.

Los propios Padres Fundadores (que seguramente no eran ni unos fascistas, ni unos estatistas ni unos rojetes) concibieron el derecho al porte de armas como algo colectivo y con un ejercicio condicionado a una serie de requisitos. Hoy no es que nos vayamos a poner a exigir ser “varón, blanco, protestante y libre” para el porte de armas, pero, obviamente, en modo alguno es liberticida (no creo que los mayores liberales de la historia lo fueran a finales del siglo XVIII) requerir una evaluación de quién solicita la licencia de armas, por cuestiones de seguridad pública, ni establecer un registro de armas.

Tanto es así, que con el tiempo, en EEUU tanto el Gobierno federal como las autoridades locales (estados y condados) han ido creando diversas políticas sobre control de armas. Hay registros de armas y de sus puestos de venta, criterios de selección de sus compradores (edad, salud mental, experiencia en armas y antecedentes penales) y alguna restricción a ciertos tipos de armas. Esto último también lógico, si tenemos en cuenta el poder mortífero de las armas que existían en el siglo XVIII y las de algunas en la actualidad.

Ya había tocado este tema “calentito” de las armas en alguna ocasión anterior, pero era un buen momento para recordar cuál ha sido la interpretación histórica de este derecho (fijarla en sus precisos términos, pues también es verdad que probablemente los prohibicionistas intenten ponerse las botas a cuenta de este suceso). Armados estamos más seguros. Y con todo bien regulado, más todavía.

———————————————————————

ACTUALIZACIÓN:

Otra foto del asesino, algo más crecidito:

adam lanza

Anuncios

Responses

  1. ¡¡¡estatista estatista!!! ¿No sabes lo que dice Rothbard o qué? ¡NO AL ESTAO! ¡NO A LAS LEYES!

  2. ¡UY, VERDAD! “Me se” había olvidado:

    STOP FASCISM: READ ROTHBARD

    http://www.google.es/imgres?num=10&hl=es&tbo=d&biw=1249&bih=615&tbm=isch&tbnid=Nf35Yz4V47QQPM:&imgrefurl=http://gentlemint.com/tack/69879/&docid=zTjmFGHUU8sYMM&imgurl=http://gentlemint.com/media/images/2012/07/11/fd8200f6.jpg.505x650_q85.jpg&w=260&h=371&ei=8kXOUMvuOcXChAf3woHgBw&zoom=1&iact=hc&vpx=637&vpy=84&dur=578&hovh=268&hovw=188&tx=101&ty=145&sig=108415630448163240789&page=1&tbnh=133&tbnw=93&start=0&ndsp=23&ved=1t:429,r:4,s:0,i:100

  3. […] como un “derecho” la libre venta y circulación de armas sin ninguna restricción (algo totalmente inconsistente con los precedentes históricos de aplicación de esta Enmienda, digan lo que digan en la NRA y otros lobbys de las […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: