Posteado por: Javier | enero 26, 2013

El aborto y los cristianos

Bueno, vamos a ver, este tema sé perfectamente que es muy espinoso para muchos cristianos. En muchas iglesias de hoy día me ganaría prácticamente la excomunión por decir lo que voy a decir pero no es algo que me quite el sueño.

El problema es que muchos cristianos, que en muchas otras cuestiones pueden ser muy estrictos y bíblicos, aquí parece que han ido guiándose un poco por la inercia y hasta por el sentimentalismo sin pararse a intentar justificar bíblicamente el porqué su supone que el aborto es un grave pecado (o “un asesinato” como también se dice) en todo caso. En realidad, lo que han hecho, generalmente, no es más que un “copio y pego” de la postura católica contra el aborto, sin caer en la cuenta de que se basa en motivos que nada tienen que ver en la mayoría de los casos con la Biblia (de hecho, en el catecismo católico lo único que encontrarán para sustentarla es un par de citas bíblicas, las cuales veremos enseguida que nada tienen que ver, y unas cuantas más de algunos documentos vaticanos; o sea, nada y eso es lo mismo). Pero no pocos cristianos protestantes tampoco es que aporten mucho más como argumento. De ahí que actualmente los evangélicos no tengan ningún problema en unirse con católicos en campañas, iniciativas, manifiestos, manifestaciones, etc… “anti-aborto” o “pro-vida”. Bueno, no solo con católicos: con cualquiera que bajo una excusa “religiosa” se oponga al aborto. Creen que la fuente de santidad y bendición está en la iniciativa humana en sí (en este caso “prohibir el aborto”… es algo similar a lo que sucede con la “defensa de la familia”, de lo que ya hablé AQUÍ, hace poco menos de un año) y no en la Verdad.

Pero vamos a ver que se podrán dar razones “morales” basadas en principios más o menos filosóficos pero, eso sí, ajenos a la Biblia ( eso que llaman “el derecho natural”), en supuestos “derechos a vivir” o “a la vida” (algo extra-bíblico también, aparte de una absurdez jurídica) o sentimentales (a quién no desagrada la muerte de un ser indefenso en el vientre materno), pero que BÍBLICAMENTE NO SE PUEDE JUSTIFICAR QUE EL ABORTO SEA ILÍCITO NI UN PECADO EN CUALQUIER CASO.

¿Qué dice la Biblia del aborto?

Pues expresamente muy poco. Tenemos el pasaje de Éxodo 21:22-25:

“Si algunos riñeren, é hiriesen á mujer preñada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, será penado conforme á lo que le impusiere el marido de la mujer y juzgaren los árbitros. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”.

Es muy conocida la interpretación de este pasaje de Rousas J. Rushdoony: si el aborto accidental se pagaba con la pena de muerte, con mucha mayor razón el intencionado. Incluso sobre la propia lectura del mismo es muy dudoso que cuando se dice “haya muerte” se refiera a la muerte del feto, y ello por una serie de principios que contiene la propia Biblia y que contradecirían esta interpretación.

Es decir, según el reverendo Rushdoony, si dos hombres peleaban y tropezaban contra una mujer embarazada, que se había acercado a ellos o intervenido con el propósito de separarlos, y como resultado esta daba a luz al niño (venía al mundo), y no había daño ni para la mujer ni para el niño que nacía, se debía pagar una compensación pecuniaria, que determinaba el esposo de la mujer, y él infractor debía pagarla por intermedio de árbitros. Se impone una multa, porque aunque no se había hecho daño a la mujer ni a los frutos de su vientre, tal golpe podía haber puesto en peligro la vida. En cambio, si la madre moría, el castigo era la pena de muerte: “Mas si hubiere muerte [de la madre o del hijo entiende Rushdoony] entonces pagarás vida por vida…”.

Yo admiro mucho a Rushdoony pero, en fin, creo que está equivocado. Hay partes de la Biblia de difícil interpretación pero si por algo se caracteriza la ley mosaica es por estar perfectamente cuadrada y no dejar lagunas. Se puede interpretar que si se castiga lo menos (el aborto involuntario), con mayor razón se castigará lo más (el aborto intencionado). Pero, precisamente, esta no es la estructura de la ley bíblica, la cual siempre tipifica la infracción de mayor gravedad, no la de menor y, a partir de ahí, dejando implícita la mayor, como interpretaba Rushdoony en este caso.

Sin embargo, aquí Rushdoony incurre en el error de pretender hacer doctrina de un versículo aislado. Este precepto se establece teniendo en cuenta un contexto y época en que provocar un aborto podía suponer un grave riesgo para la vida de la mujer y en muchísimas ocasiones podía suponer la muerte de la propia embarazada. Los versículos tratan sobre la protección de la vida de la madre embarazada, NO de la del feto. Regulan una situación muy concreta, que una mujer preñada se viera en una situación de riña, ya fuera ella con otra mujer, con un hombre, en medio de una riña tumultuaria con mucha gente… en cualquier situación de este tipo (no se de dónde saca Rushdoony la situación concreta de “dos que pelean y tropiezan con una mujer embarazada” o de que “la mujer se acerque a separarla”), y que sufra un aborto (en todo caso, muere el hijo que lleva en el vientre… poco sentido tiene eso del nacimiento prematuro que interpreta Rushdoony) a causa de golpes o heridas recibidas. Si la mujer embarazada sufre golpes o heridas que le causan un violento aborto que le lleva a la muerte (“si hay muerte” de la madre), el castigo es la pena de muerte, pero si sobrevive consiste en una multa.

Puede parecer forzada esta interpretación pero enseguida vamos a ver que no tanto:

Lo primero que hay que tener claro es qué es bíblicamente la vida humana.

Un “derecho”, desde luego, NO ES. Incluso en el campo del Derecho “secular”, eso del “derecho a la vida” es una tontería y un absurdo, como mucho se podrá decir que existiría a lo mejor un “derecho a que no me maten arbitrariamente y sin motivo”, pero ¿”derecho” a un estado o a una cualidad? Es tan absurdo como decir que hay “derecho a ser negro” o “derecho a ser gordo”, “derecho a ser bajito” o “derecho a no tener la gripe”. ¿Y si me muero por una enfermedad o vejez? ¿Se está violando mi “derecho” a la vida? Hasta tal punto es una tontería que ni siquiera la mejor Constitución de la historia, la de los EEUU, reconoce nada denominado como “derecho a la vida”.

La ley bíblica tiene como uno de sus fines proteger la vida humana, pero, ojo, SOLO EN LA MEDIDA Y PORQUE ES UNA MANIFESTACIÓN DE LA IMAGEN DE DIOS EN EL HOMBRE, no por eso de un “derecho a la vida”. Por eso mayor tontería aún es que alguien cristiano hable de “derecho” a la vida… cuando la vida humana bíblicamente es valiosa en cuanto glorifica a Dios, no que sea un “derecho”. Un ejemplo bueno (aunque no tenga nada que ver con esto del aborto) creo que es cuando Nabucodonosor esta a punto de arrojar a los amigos de Daniel a un horno por no adorar su estatua (la historia completa la podéis leer en el Capítulo 3 de Daniel) y estos dicen: “He aquí, nuestro Dios a quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y SI NO (si no nos libra), sepas, oh rey, que a tu dios no adoraremos, y la estatua que tú levantaste, no honraremos”. Es decir, Dios protegería su vida si es que eso era una manifestación de su gloria ante Nabucodonosor y los babilonios. En caso contrario, no, perecerían en el horno ardiente. El hombre fue hecho para la gloria de Dios, no al contrario. Su vida es una manifestación de su gloria y solo es valiosa para Dios en la medida en que así sea. Esto es lo bíblico. Todo lo demás es sentimentalismo y ñoñería, pero nada en absoluto cristiano. El problema de muchos cristianos es que han abandonado completamente la doctrina de la soberanía absoluta de Dios y por eso luego no son capaces de justificar bíblicamente muchas posturas.

Vale, no es un derecho (ni se te ocurra volver a soltar esa gansada), pero sí es un bien que no se puede quitar arbitrariamente y por las buenas, pues es don de Dios, ¿desde cuándo podemos hablar de vida humana digna de ser protegida?

Es muy habitual citar textos como el Salmo 139:13-16 (“Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho. No fué encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fuí formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”) o Jeremías 1:5 (Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes”). Sin embargo, en ese caso, si se considera que, en concreto, Jeremías se refiere a fijar el momento en que la vida humana comienza, habría que entender que antes incluso de la formación del zigoto ya hay vida humana. Bueno, más aún, podríamos llegar al absurdo de suponer que entonces hasta la Biblia considera que haya una vida en potencia incluso antes de la unión sexual entre el padre y la madre. No es eso. El Salmo 139 se refiere a que, efectivamente, Dios ha intervenido en nuestra formación como seres humanos incluso en el vientre de nuestras madres, cuestión distinta de que ya ahí se pueda hablar de “vida humana”, y Jeremías lo que hace no es más que corroborar que Dios conoce a los suyos antes incluso de ser concebidos, los conoce desde la eternidad. El pasaje se refiere únicamente a sus elegidos para ser su pueblo, no a cualquiera (creo que no hay que recordar que Dios no considera ni mucho menos “sus hijos” a todos los hombres, que diferencia entre los suyos y los que no lo son, aunque incluso con los segundos  muestre bondad en esta vida). Leyendo al apóstol Pablo en Romanos 8:29-30 (“Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó”) o en Efesios 1: 4, 9, 11 (“4 Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; […] 9 Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, […] En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad”), queda más claro, ¿no? El pasaje de Jeremías se refiere a la PREDESTINACIÓN del profeta desde la eternidad, como hijo de Dios y para dar testimonio a las gentes de su nombre. ESTO NO ES APLICABLE A QUIEN DIOS NO HAYA QUERIDO DESDE LA ETERNIDAD ADOPTAR COMO HIJO SUYO, ASÍ QUE ES ABSURDO APLICARLO AL ABORTO.

Muy interesante para considerar desde cuándo bíblicamente se puede decir que hay vida (recuerden: no estamos hablando en términos científicos, sino estrictamente bíblicos) es… el propio relato de la creación del hombre. Dice Génesis 2:7:Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente”. No es el tema aquí la literalidad del pasaje, pero es indudable que, como palabra de Dios, contiene una verdad: Dios forma al hombre, es decir, modela, forma un ser humano. Pero ¿vida? No se la da hasta que alenta “en su nariz un soplo de vida”. Aunque Dios hubiera formado al hombre de la tierra, no era ser viviente hasta que le sopló hálito o aliento de vida. Sin respiración, no hay persona. Obvio. Es el aliento o hálito o espíritu, lo que anima al ser vivo. Esto es una generalidad que según la Biblia, se cumple para todo ser humano. Aunque Dios hubiera formado al hombre de la tierra, no era ser viviente hasta que le insuflara aliento. Sin respiración no hay persona: sólo como una escultura de tierra. Esto es más claro en Ezequiel 37:1-10:

“Y la mano de Jehová fué sobre mí, y sacóme en espíritu de Jehová, y púsome en medio de un campo que estaba lleno de huesos. E hízome pasar cerca de ellos por todo alrededor: y he aquí que eran muy muchos sobre la haz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y díjome: Hijo del hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Díjome entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehová. Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré nervios sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé pues, como me fué mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso á su hueso. Y miré, y he aquí nervios sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrío por encima de ellos: mas no había en ellos espíritu. Y díjome: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo del hombre, y di al espíritu: Así ha dicho el Señor Jehová: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies, un ejército grande en extremo”.

El pasaje de Ezequiel es mucho más explícito que el de Salmos 139: hay tendones, carne, piel, y aún así, no hay vida porque no hay aliento. Ningún texto bíblico considera persona viva al embrión (“golem” en hebreo), independiente de su nivel de desarrollo. Sólo es ser vivo al respirar, tal como el ejército en Ezequiel vive sólo después que el aliento de los cuatro vientos entra en los cuerpos ya formados pero no vivos de los soldados. Así pues, las citas del Salmo 139 y Jeremías difícilmente, salvo que las retorzamos muy forzadamente, pueden aplicarse al aborto.

Pero es que hay más textos bíblicos significativos. Así, en Levítico 27:1 y siguientes se habla del precio a pagar para la redención de personas:

“Y habló Jehová á Moisés, diciendo: Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando alguno hiciere especial voto á Jehová, según la estimación de las personas que se hayan de redimir, así será tu estimación: En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, tu estimación será cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. Y si fuere hembra, la estimación será treinta siclos. Y si fuere de cinco años hasta veinte, tu estimación será respecto al varón veinte siclos, y á la hembra diez siclos. Y si fuere de un mes hasta cinco años, tu estimación será en orden al varón, cinco siclos de plata; y por la hembra será tu estimación tres siclos de plata. Mas si fuere de sesenta años arriba, por el varón tu estimación será quince siclos, y por la hembra diez siclos. Pero si fuere más pobre que tu estimación, entonces comparecerá ante el sacerdote, y el sacerdote le pondrá tasa: conforme á la facultad del votante le impondrá tasa el sacerdote”.

Pues vaya, a la mínima edad a la que se llega es a la de un mes. Nada se dice de un recién nacido y, mucho menos, de un feto. Dios, estrictamente, NO LOS CONSIDERA “PERSONA”. Esto es muy claro también en Números 3:15-16: Cuenta los hijos de Leví por las casas de sus padres, por sus familias: contarás todos los varones de un mes arriba. Y Moisés los contó conforme á la palabra de Jehová, como le fué mandado. Curioso, ¿no?, conforme a la palabra de Dios, los menores de un mes no contaban aún como hijos de Leví, lo cual encaja perfectamente con el anterior pasaje de Levítico.

Los niños menores de un mes no se redimen pues ni siquiera valen un siclo para el santuario y de la misma forma, Dios ignora en su censo a los bebés menores de un mes. Se me puede decir que estoy “descontextualizando”. Vale, vamos a ver más cositas.

Se dice que es cristiano oponerse radicalmente en todo caso y circunstancia al aborto porque es “la muerte de un inocente”. Aparte de que esa idea de la inocencia implícita en el hombre es una idea de la cultura pagana, más propia de un malvado como Rousseau que de la Biblia, vamos a ver Deuteronomio 28:55-57, donde se describen, entre otras maldiciones por la desobediencia de Israel:

“El hombre tierno en ti, y el muy delicado, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren; para no dar á alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comerá, porque nada le habrá quedado, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie probó á sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija, y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere; pues los comerá escondidamente, á falta de todo, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades”.

Dios advierte a Israel de unos juicios de los cuales ni aún los bebés de pecho se librarían.

También se menciona a los niños en los juicios contra la nación pagana e idólatra de Babilonia:

“Hija de Babilonia la desolada, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste. Dichoso el que tomare y estrellare tus niños contra la peña (Salmo 137:8-9).

“Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres. He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro. Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos (Isaías 13:16-18).

“¡¡Pero esto se refiere a situaciones de asedios y conquistas por otros pueblos, no es aplicable al aborto, está usted manipulando los textos!!”. OK, seguimos.

Si nos vamos al relato del Diluvio (Génesis 6-8), tenemos que Dios extermina de la tierra a todo hombre, mujer, niño y ser vivo, salvo a Noe, su familia y una pareja de cada especie animal refugiada en el arca. Podemos suponer que había muchas embarazadas entre quienes murieron. Lo que equivale a un montón de embriones y fetos. Dice el pasaje que Dios vio “que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio  de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Vaya, curioso que, en ese caso, no salvara a los fetos y embriones, dado que es una “vida inocente”.

Más sobre juicios contra idólatras:

“Dales, oh Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos. Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión; por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales. Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto; aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre (Oseas 9:14-16). En este caso contra la tribu de Efraín.

“El pueblo de Samaria cargará con su culpa por haberse rebelado contra su Dios. Caerán a filo de espada; ¡a los niños los lanzarán contra el suelo, y a las embarazadas les abrirán el vientre!” (Oseas 13:16).

¿No le gusta? Vale, que a usted no le guste el Dios de la Biblia (o prefiera una versión “flower-power”, o un Jesucristo casi jipi), o hasta pretenda juzgar a Dios y sea tan engreído que piense que sus estándares morales están muy por encima de los de ese “dios tan malvado y sanguinario”, eso ya es otra cuestión, su problema entonces no es el aborto, ni mucho menos, sino su propia relación con Dios. Pero todo eso está en la Biblia.

Lo que está claro es que, BÍBLICAMENTE, UN FETO NO ES UNA PERSONA. Es más, incluso es dudoso que se considere un ser vivo, puesto que no puede respirar autónomamente. Pero vamos ahora a algo más explícito aún.

En Números 5:11-28 están las prescripciones en caso de celos matrimoniales. Cuando el hombre dudaba de la paternidad del niño que se gestaba en el vientre de su mujer, el sacerdote llevaba a cabo un rito descrito de la siguiente forma:

Y Jehová habló á Moisés, diciendo: Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando la mujer de alguno se desmandare, é hiciere traición contra él, que alguno se hubiere echado con ella en carnal ayuntamiento, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella contaminado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido cogida en el acto; si viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella contaminado; ó viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella contaminado; entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y traerá su ofrenda con ella, la décima de un epha de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso: porque es presente de celos, presente de recordación, que trae en memoria pecado. Y el sacerdote la hará acercar, y la hará poner delante de Jehová. Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro: tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y echarálo en el agua. Y hará el sacerdote estar en pie á la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos el presente de la recordación, que es el presente de celos: y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición. Y el sacerdote la conjurará, y le dirá: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido á inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición: mas si te has descarriado de tu marido, y te has amancillado, y alguno hubiere tenido coito contigo, fuera de tu marido: (El sacerdote conjurará á la mujer con juramento de maldición, y dirá á la mujer): Jehová te dé en maldición y en conjuración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová á tu muslo que caiga, y á tu vientre que se te hinche; y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre, y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén. Y el sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas: y dará á beber á la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella por amargas. Después tomará el sacerdote de la mano de la mujer el presente de los celos, y mecerálo delante de Jehová, y lo ofrecerá delante del altar: y tomará el sacerdote un puñado del presente, en memoria de ella, y lo quemará sobre el altar, y después dará á beber las aguas á la mujer. Dárale pues á beber las aguas; y será, que si fuere inmunda y hubiere hecho traición contra su marido, las aguas que obran maldición entrarán en ella en amargura, y su vientre se hinchará, y caerá su muslo; y la mujer será por maldición en medio de su pueblo. Mas si la mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella será libre, y será fecunda.

Lo contrario de la fecundidad, en el caso de inocencia, es la esterilidad, en el de culpabilidad. Si una mujer embarazada queda estéril necesariamente implica la pérdida del feto, pues de lo contrario habría sido fértil. Su “vientre se hinchará”, difícil pensar que ello no afecte al feto. ¿Y qué significa “caerá su muslo”? La expresión “caerá su muslo” se comprende cuando se piensa en la costumbre hebrea de expresar algunas ideas “bruscas” por medio de eufemismos: en la Biblia es frecuente el uso de “conocer” para referirse a “copular”; el uso de “mano” para referirse a los genitales masculinos, etc. En este caso un feto envuelto en la placenta se compara a un “muslo”, y la “caída del muslo” queda patente: el aborto del feto es condición necesaria para la infertilidad de la supuesta adúltera. Menos mal, que se suponía que los cristianos debían oponerse al aborto en todo caso, hasta en los de violación porque “¿qué culpa tiene el bebe que va a nacer?”. Pues esto parece validarlo incluso en el de adulterio.

En Números 31:13-18, tras la guerra de Israel contra Madián, se narra lo siguiente:

Y salieron Moisés y Eleazar el sacerdote, y todos los príncipes de la congregación, á recibirlos fuera del campo. Y enojóse Moisés contra los capitanes del ejército, contra los tribunos y centuriones que volvían de la guerra; y díjoles Moisés: ¿Todas las mujeres habéis reservado? He aquí ellas fueron á los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricación contra Jehová en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová. Matad pues ahora todos los varones entre los niños: matad también toda mujer que haya conocido varón carnalmente.

Difícil pensar que no hubiera mujeres que hubiesen quedado embarazadas entre las que “conocieron varón carnalmente”.

¡UY! ¡Qué atroz! ¿No? Bueno, no es el tema este en la presente entrada, pues sobre esto de las “atrocidades de Dios en el Antiguo Testamento” puede que escriba en alguna ocasión.

Solo son ejemplos que ilustran lo que estoy tratando de mostrar: la Biblia no considera igual, por lo menos no en el mismo grado, matar un feto que a una persona, adulto o niño, ya formada y con vida independiente de la de la madre.

Tenemos ejemplos en que Dios mismo mata a un bebe para castigar la maldad de los padres: Mas por cuanto con este negocio hiciste blasfemar á los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido morirá ciertamente (2 Samuel 12:14). El hijo de David y Betsabé muere como castigo por el pecado de adulterio y el asesinato de Urías: “Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente […] Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto”.

¿Qué decir de la pena de muerte que se establecía en el Antiguo Testamento para los casos de relaciones sexuales ilícitas?:

“Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti” (Deuteronomio 22:23-24).

¡Vaya, vaya! Si los pillan “in fraganti”, inmediatamente los llevaran a las puertas de la ciudad y los apedrearán. Otra vez: es difícil pensar que no hubiera ningún caso en que el hombre siquiera hubiera llegado a fecundar a la mujer en esa relación. Pues tiene pinta de que algún aborto debió producirse de esta forma.

Igual si leemos Levítico 20:10: “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos”. Aquí igual, y más claro aún, pues en el supuesto anterior hasta podríamos pensar que se hubiera producido un “coitus interruptus” al haber sido pillados los adulteros por sorpresa.

¿Qué más podríamos citar? No aluden expresamente al aborto pero son significativos:

“Que maldigan ese día los que profieren maldiciones, los expertos en provocar a Leviatán. Que se oscurezcan sus estrellas matutinas; que en vano esperen la luz del día, y que no vean los primeros rayos de la aurora. Pues no cerró el vientre de mi madre ni evitó que mis ojos vieran tanta miseria. ¿Por qué no perecí al momento de nacer? ¿Por qué no morí cuando salí del vientre? ¿Por qué hubo rodillas que me recibieran, y pechos que me amamantaran? Ahora estaría yo descansando en paz; estaría durmiendo tranquilo entre reyes y consejeros de este mundo, que se construyeron monumentos hoy en ruinas; entre gobernantes que poseyeron mucho oro y que llenaron de plata sus mansiones. ¿Por qué no me enterraron como a un abortivo, como a esos niños que jamás vieron la luz? ¡Allí cesa el afán de los malvados! ¡Allí descansan las víctimas de la opresión!”(Job 3,8-17). Job se lamenta de sus penurias diciendo que mejor le habría sido no haber nacido.

“¿Por qué me hiciste salir del vientre? ¡Quisiera haber muerto, sin que nadie me viera! ¡Preferiría no haber existido, y haber pasado del vientre a la tumba! ¿Acaso mis contados días no llegan ya a su fin?” (Job 10:18-20).

Hay dos pasajes en Eclesiastés bastante explícitos:

“Luego me fijé en tanta opresión que hay en esta vida. Vi llorar a los oprimidos, y no había quien los consolara; el poder estaba del lado de sus opresores, y no había quien los consolara. Y consideré más felices a los que ya han muerto que a los que aún viven, aunque en mejor situación están los que aún no han nacido, los que no han visto aún la maldad que se comete en esta vida” (Eclesiastés 4:1-3).

“Si un hombre tiene cien hijos y vive muchos años, no importa cuánto viva, si no se ha saciado de las cosas buenas ni llega a recibir sepultura, yo digo que un abortivo vale más que él. Porque el abortivo vino de la nada, y a las tinieblas va, y en las tinieblas permanecerá anónimo. Nunca llegará a ver el sol, ni sabrá nada; sin embargo, habrá tenido más tranquilidad que el que pudo haber vivido dos mil años sin disfrutar jamás de lo bueno. ¿Y acaso no van todos a un mismo lugar?” (Eclesiastés 6:3-6).

En fin, ¿significa todo esto que, en ese caso, el aborto es algo “bueno” o un “derecho”?

No, tampoco, un hijo es una bendición y es algo trágico su muerte sin que ni siquiera haya llegado a nacer.

No es algo que haya que celebrar como un gran bien ni nada maravilloso, salvo que se sea un psicópata o un sádico.

El aborto es repugnante y un grave pecado cuando se comete por irresponsabilidad, pretendiendo utilizarlo como anticonceptivo, y, peor aún, cuando un tiparraco y una tiparraca pretenden utilizarlo para tapar una relación adúltera. Lamentablemente, en muchísimos casos ocurre así. Pero es un pecado POR LA IRRESPONSABILIDAD de quien lo perpetra o por el uso del ENGAÑO, ENCUBRIMIENTO O LA MENTIRA, en el ejemplo que he puesto de los adúlteros, no porque la vida del feto sea igual a la de la persona. El principal problema es cómo los pro-abortistas más radicales pretenden sacarse de la manga un supuesto “derecho” a abortar por los motivos que sea y sin restricciones ni practicamente regulaciones. Y, además, por si fuera poco, pagado también con nuestro dinero.

Pero que me digan cómo se fundamenta bíblicamente que no sea lícito en el caso de grave peligro para la vida o la salud de la madre, violación o en de una grave tara del feto.


Responses

  1. […] aquí en su totalidad el excelentísimo artículo de don Javier que debe servir como nuestro texto hoy domingo. […]

  2. Creo que su artículo dejaría desconcertado no sólo a muchos cristianos sino también a los abortistas, jajajaja. A mi me deja pensando porque la verdad no había pensando en el tema del aborto de ese modo, aunque en el caso de violación siempre lo he considerado como un motivo válido, sin embargo, me genera una seria oposición cuando Ud. afirma que se puede abortar si el feto cuenta con alguna grave tara. ¿O sea que quien vaya a tener síndrome de Down se le debe arrojar a la basura? ¿Incluye Ud. esto cuando se refiere a taras graves? porque hay quienes pueden considerar el sindrome de Down como un motivo de vergüenza, a pesar de que una persona con ese tipo de retraso puede tener un desenvolvimiento en varias tareas básicas y hasta deportes. Es sólo curiosidad.

    Es una exhortación indispensable la de leer más la Biblia y no dejarse guiar del todo por lo que otros dicen.

    Un saludo Javier!

  3. Buenas noches:

    El tema de las graves taras en el feto sé que, si cabe, es más controvertido todavía. A mi me parece bien lo que dice el Código Civil español del siglo XIX sobre cuándo se considera como “nacido” al feto. Como sabe, España es un país de mayoría católica, y por aquel entonces más aún, pero no obstante la legislación entonces se puede decir que al estar más influida por “lo religioso”, estaba algo más cerca de lo que sería un criterio cristiano.

    Según el artículo 29 del Código Civil: “El nacimiento determina la personalidad; pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que expresa el artículo siguiente”. Y dice el artículo 30: “PARA LOS EFECTOS CIVILES, SÓLO SE REPUTARÁ NACIDO EL FETO QUE TUVIERE FIGURA HUMANA Y VIVIERE VEINTICUATRO HORAS ENTERAMENTE DESPRENDIDO DEL SENO MATERNO”.

    Eso es, el feto debe tener figura humana y capacidad de vivir autónomamente fuera del vientre de la madre, lo que se comprueba si es posible a las 24 horas del parto.

    La Biblia también hace referencia a taras físicas por las que se excluyen a algunos de la congregación de Israel. Por ejemplo, Deuteronomio 23:1-2: “No entrará en la congregación de Jehová el que fuere quebrado, ni el castrado. No entrará bastardo en la congregación de Jehová: ni aun en la décima generación entrará en la congregación de Jehová”. Esto es de la Reina Valera, pero la Biblia de las Américas es incluso más explícita al describir: “Ninguno que haya sido castrado o que tenga cortado su miembro viril entrará en la asamblea del SEÑOR”.

    También está la exclusión de la congregación por lepra:

    “Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes. Y el sacerdote mirará la llaga en la piel del cuerpo; si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le declarará inmundo. Y si en la piel de su cuerpo hubiere mancha blanca, pero que no pareciere más profunda que la piel, ni el pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días. Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga conserva el mismo aspecto, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá a encerrar por otros siete días. Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio: era erupción; y lavará sus vestidos, y será limpio. Pero si se extendiere la erupción en la piel después que él se mostró al sacerdote para ser limpio, deberá mostrarse otra vez al sacerdote. Y si reconociéndolo el sacerdote ve que la erupción se ha extendido en la piel, lo declarará inmundo: es lepra.” (Levítico 13:1-8).

    A quien padece la lepra se le declara “inmundo”. Como he dicho antes, el leproso es excluido de la congregación: “Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere ser más profunda que la piel, ni hubiere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará por siete días al llagado de la tiña; y al séptimo día el sacerdote mirará la llaga; y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo amarillento, ni pareciere la tiña más profunda que la piel, entonces le hará que se rasure, pero no rasurará el lugar afectado; y el sacerdote encerrará por otros siete días al que tiene la tiña.” (Levítico 13:31-33); “Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada” (Levítico 13:46).

    En Levítico 21:16-22 hay unos requisitos para los sacerdotes “Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios. Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado. Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios. Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer”.

    El versículo 23 añade “Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico”.

    Eso tenía su contexto, para Dios eso era como perforar, degradar, contaminar, deshonrar, manchar o violar algo consagrado para Él; era una figura para los israelitas de la perfección espiritual que se exige al creyente.

    Todo esto eran taras físicas que eran imágenes en el AT de taras espirituales que pueden afectarnos a cualquiera (evidentemente, sería disparatado pensar que se va a expulsar de la iglesia a alguien por estar castrado, o ser cojo, ciego, enano, sordo, etc…, ahora, que ya no estamos en los ritos de la ley mosaica, hay que dar una interpretación espiritual a todo ello), pero también muestra que los criterios sentimentales que nosotros aplicamos a estas situaciones no tienen porqué coincidir con los de Dios. Todo esto, al fin y al cabo, son efectos, entre muchos otros, de la entrada del pecado en el mundo y todo forma parte de la voluntad de Dios. Hay que intentar ser racional en estos temas, que es a lo que voy en la entrada, y guiarnos por la voluntad de Dios que está en las Escrituras, y no por impulsos emocionales.

    En cuanto a su pregunta sobre el síndrome de Down, bueno, esto de las graves taras obviamente no creo que deba ser un coladero ni una barra libre. Uno de los problemas de la ley que tuvimos en España desde 1985 hasta el 2010 es que, pretendiendo ser rigurosa y que el aborto fuera algo muy excepcional, sin embargo se convirtió en un “coladero” que implantó un aborto libre “de facto”. De hecho, hay quienes se escandalizan con la ley actual, cuando, en realidad, es de las más “conservadoras” de Europa y en la práctica es más restrictiva que la de 1985.

    Legalmente, me refiero a un feto cuya viabilidad para sobrevivir o desarrollar lo mínimo que se requiere para una vida independiente sea imposible, o sea absolutamente deforme, sin figura humana, por eso me parece bien el criterio del Código Civil. La medicina está bastante avanzada y eso puede determinarse. No vale el capricho de que como el futuro hijo va a tener alguna enfermedad, aunque no le afecte seriamente, o algún defecto que no sea una deformidad de ese tipo, ya por eso no me gusta y fuera, lo aborto. O sea, le puedo asegurar que yo con el aborto y sus requisitos sería muy durito. No es ni una forma de elegir a la carta que como no a ser un niño guapo, alto, rubio y con ojos azules, ya no lo quiero, ni un método anticonceptivo.

    Aunque, teológicamente, entiendo que dependerá todo de las motivaciones (a lo que va siempre la Biblia). No es lo mismo un sentimiento de piedad hacia una futura persona que vaya a llevar una vida absolutamente desgraciada que un deseo de escabullirse de las responsabilidades como padres o el puro hedonismo, pero en cualquier caso, como con cualquier pecado, siempre hay posibilidad de arrepentimiento y salvación en Cristo, la única posibilidad, más bien habría que decir.

    Creo que con ello contesto a lo que me comenta del síndrome de Down, no lo veo en principio como algo que justifique un aborto, aunque es algo que tendré que seguir estudiando y hay que verlo con cuidado, no se puede ir a la ligera. Como he dicho, antes, esto del aborto no es ni un método para escabullirme de la responsabilidad como padres ni una forma de satisfacer caprichos.

    Gracias por su comentario.

  4. Hola! Le agradezco el tiempo que ha tomado en responder a mi comentario, conozco esos versículos del antiguo testamento y efectivamente, hoy en día, esos rituales ya no se ejecutan, además, mucho de lo que se muestra en el antiguo testamento tengo entendido que es como un anticipo de lo que sería el ministerio de Jesucristo aquí en la tierra, incluso de la relación de la iglesia cristiana con Dios (como lo de la “circuncisión” del corazón en un sentido espiritual).

    Cierto, la escritura todo el tiempo nos recuerda lo engañoso que es el propio corazón y que no podemos confiar en nuestro parecer, sino en lo que Dios quiere, pensando en todo lo que he leído en el antiguo testamento (donde los temas relacionados a hechos violentos son más explícitos), tiene lógica lo que Ud. comenta sobre el aborto, aunque como le dije yo no había visto este tema en forma tan específica.

    Qué bueno haya aclarado el tema de las taras y que no todo defecto físico o mental del feto justifica un aborto (como el caso del síndrome de Down).

    Aquí en el Perú el aborto no es legal, de hecho, tengo entendido que las únicas excepciones son aquellas que pueden poner en riesgo la vida de la madre, pero quienes están a favor quieren un aborto absolutamente libre, como si eso fuera sinónimo de tener mente abierta o con el pretexto de que la mujer es “dueña de su cuerpo”. Pero en fin, queda conservar la calma y tratar este tema con cuidado.

    Un saludo y nuevamente gracias.

  5. No hay de qué, es un placer. Sí, parte del ritualismo del AT es algo así como una pedagogía, “sombras de lo que estaba por venir”, el Señor Jesucristo.

    Vaya, no sabía lo de la legislación del Perú. Lo que no me parecería mal es que fuera una cuestión, la de los límites al aborto, que se decidiera democráticamente a nivel estatal (incluso local), como en EEUU. Allí no es posible la prohibición del aborto por la sentencia de Roe v. Wade, de 1973, sin embargo, hay leyes como la de Luisana que prohibe realizárselo después de 20 días de embarazo o la de Montana, donde las menores de 16 años tienen prohibido abortar.

    Es un tema que hay que verlo con cuidado, efectivamente. Una cosa es el extremo de quienes hablan del aborto como un “derecho”, como si la vida del feto no fuera un bien jurídico a proteger, y otros los que creen que se puede erradicar totalmente, pues en este último caso (aparte de que eso es imposible, por mucho que vivan en el mundo ideal y fantasioso de las hasdas) habría que dejar a la mujer embarazada con una consideración no muy superior a la de mero “recipiente del feto”; y esto tampoco es liberal.

    Saludos.

  6. Nunca había asistido a una tergiversación de textos bíblicos como la que se da en este artículo. Vergüenza debería darle llamarse cristiano.
    El no nacido no respira porque le rodea el líquido amniótico y no puede hacerlo. Vive gracias al oxígeno que le llega por el cordón umbilical, desde la madre. La vida está en la sangre. Sí. La sangre lleva el oxígeno (sea que este nos llegue desde los pulmones o desde la sangre de nuestra madre) a todo nuestro cuerpo, y ESO nos mantiene con vida.
    Vergüenza.

  7. Es más… por supuesto que el texto de Levítico que menciona se refiere al feto!! Qué sentido tendría hablar de mujer embarazada, si sólo se tiene en cuenta el riesgo de muerte para la MUJER?? No lo ve? Podría haber dicho ” en caso de que dos hombres estén peleando y accidentalmente hieran a una persona que casualmente pasaba por ahí blablabla”. No ve la contradicción en que está cayendo usted con sus argumentos sin fundamento bíblico ninguno?
    Usted lo que es es un instrumento de Satanás, aquel que se transforma en ángel de luz para desviar de la verdad a los incautos.

  8. Qué pena da encontrarse con este tipo de comentarios.

    ¿Un instrumento de Satanás? Y usted es la que habla de tergiversar citas bíblicas, ¿no? Pues tenga cuidado no vaya a resultar que más bien sea usted como Satanás, el acusador de los hermanos. No sé de qué tipo de iglesia será usted, pero posiblemente sea una pentecostal (no lo digo rotundamente porque no lo sé, pero escribiendo como escribe desde Barcelona y viendo el lenguaje que emplea es muy posible) y, si es así, hágaselo mirar antes de andar acusando a otros de ser “instrumentos de Satanás”, pues el griterío y los cantes y bailes carnales y sensuales de sus iglesias sí que serían más bien los instrumentos de Satanás.

    ¿Usted sabe leer? Lo que he dicho no es que la Biblia “apoye el aborto”, sino que Biblia en mano no se puede justificar que el aborto sea un pecado en todo caso. EN MUCHOS CASOS SÍ LO ES porque se usa como medio para cometer otros pecados. Por ejemplo, en el supuesto de que David hubiera abortado el hijo que iba a tener con Betsabé, la esposa de Urías, para ocultar su adulterio hubiera sido un grave pecado, pero porque hubiera estado empleando el encubrimiento y la mentira , ¿es tan difícil entender eso, antes de ponerse a vociferar histéricamente? EN ESE CASO EL ABORTO SÍ SERÍA UN PECADO.

    ¿Acaso es mentira que en determinadas circunstancias en el Antiguo Testamento se avala matar niños en el vientre materno sin que haya una condena de Dios por ello? En la Biblia se valora y protege la vida del feto, pero en determinados casos, como en las campañas militares de Israel, no. ¿Por qué no se indica expresamente a los israelitas que no maten a las mujeres embarazadas?

    ¿Acaso en Levítico no se cuentan como “personas” a los niños de un mes de edad en adelante? ¿Por qué un pasaje de Éxodo que regula una situación muy concreta y específica debe interpretarse de forma que no sea coherente con otras partes de la Biblia?

    Por cierto, con respecto a los versículos sobre la riña (que es un pasaje de Éxodo, no de Levítico, como usted dice), pues sí, es un pasaje que ha tenido varias interpretaciones y también depende de la traducción (la de la Reina Valera no es muy buena, dicho sea de paso), pero aún suponiendo que hay una condena por la muerte del niño no nacido, ¿cómo es que se regula tan expresamente y con tanto detalle un aborto accidental y no se hace eso con abortos voluntarios, cuando se supone que el segundo sería más grave? La ley de Dios no tiene lagunas ni fallas, pues es el testimonio de nuestra condenación, ¿ENTIENDE? NUESTRA CONDENACIÓN.

    El pasaje lo que dice es que culpable deberá pagar una multa en caso de que la mujer sobreviva y pagar con su propia vida, según la ley del talión, en caso de que perezca como consecuencia del aborto. Y, así y todo, si interpretamos que se refiere a la pérdida del hijo, el texto no penaliza el aborto en sí mismo, sino la violación del derecho del padre a la descendencia, es algo específico de la nación de Israel en el AT. Por eso dice “pero sin haber muerte, será penado conforme á lo que LE IMPUSIERE EL MARIDO DE LA MUJER y juzgaren los árbitros”. En la Biblia, la pena capital por un crimen, por un asesinato, no es sólo la retribución por haber quitado la vida a otro ser humano. Es también la “satisfacción” que se hace a los familiares de la víctima. Se puede ver esto, por ejemplo, en Números 35, sobre el “vengador de la sangre”, y precisamente, el oficio que da la Biblia a las autoridades civiles es el de “vengador” (Romanos 13:4). La perspectiva de Éxodo 21:22-25 es esta misma, la satisfacción a los padres de una criatura que muere antes de nacer por la agresión de un tercero.

    Eso sí, el pasaje tampoco justifica que el aborto sea un “derecho” o que nunca sea condenable, como también lo utiliza de esa forma torticera más de un abortista.

    A ver si empleamos un poco más la cabecita que Dios nos ha dado para pensar.

  9. Hay comentaristas que tienen razón pero muchos no, la Biblia si prohíbe matar a inocentes antes de nacer, no voy a escribir mucho, pero no todos los que dicen ser católicos son cristianos de verdad, muchos de apariencia van a la iglesia por interés, si Es una boda un bautizo o aun entierro pero no van por participar, se pasan en las ceremonias charlando que a veces parece un gallinero la iglesia o el tanatorio. Y los domingos ni se rozan por la iglesia. Además un cristiano católico no acepta esos crímenes, ni los cristianos evangélicos, ahora las miles de sectas que hay no lo sé. PERO EL ABORTO ES UN ASESINATO.

  10. No matarás

    Punto…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: