Posteado por: Javier | febrero 6, 2013

¿Quién es Liberal? (II)

Segunda parte de esta serie de entradas publicadas por Alfredo en su bitácora “El liberalismo democrático y clásico“.

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Ayer hablábamos sobre el libertarianismo y hoy continuamos con la exposición. Antes que nada, muchos se indignaron debido a mi condena contra la “asociación ilícita” y quiero explicar lo que es. Me remonto al Madrid histórico para daros una idea de lo que quiero decir con “asociación ilícita.” Cuando muere Fernando VII, Madrid se ve sacudida por el guerra-civilismo agudo y el cólera. Nuestra villa y corte era todavía una ciudad cerrada por las viejas murallas del medievo, de modo que los madrileños vivíamos mucho más hacinados que los ciudadanos de otras capitales europeas. La alta densidad de la población en esas fechas, justificaba que las autoridades se preocuparan de prevenir alborotos públicos, la reunión de pandillas que alteraran la tranquilidad del vecindario, e incluso la difusión de canciones obscenas. Madrid atraía en esas fechas a toda clase de marginados (hoy en día sigue atrayendo a inmigrantes y esta vez los inmigrantes del Tercer Mundo han sustituido a aquellos marginados). Bien, esos inmigrantes o marginados a veces forman bandas, como los “Latin Kings” y un liberal tiene que prevenir ese tipo de asociación ilícita, prohibirla y procesar a sus integrantes. Sobre todo, porque, esas asociaciones de marginados podrían ser un riesgo para las clases medias y medias-altas de la capital. Los liberales tenemos un sistema que asume y permite la existencia de trabajadores eventuales: jornaleros, obreros de la construcción, trabajadores domésticos, et cétera. Eso significa que también hay que asumir cierta bolsa de paro y de marginados y gentes de mal vivir. Eso, por otra parte, implica que se tiene que legislar en consecuencia para reprimir cualquier canal que podría servir para fomentar alborotos o revoluciones comunistas-socialistas, populistas ya que gran parte del movimiento marxista y neo-progresista en algunos casos utiliza a las bolsas de marginados para sacar adelante las propuestas económicas que defienden que dañan muy especialmente a los “burgueses” — los que somos de clase media y media-alta. Nada más eso. Bien, ahora vamos al libertarianismo y hoy quiero hablar sobre el concepto equívoco que tienen sobre la propiedad.

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Lean mi último párrafo de la entrada anterior si no recuerdan lo que dije pero de ahí continúo — el derecho formal a la propiedad tiene que distinguirse del derecho a propiedades particulares, por ejemplo, mi derecho a disponer libremente de una tierra familiar. Al igual que el derecho a entrar en contratos fijos o pactos laborales, el derecho formal a la propiedad — la capacidad de tener derechos y disponer de cosas definidas por la ley en igualdad con otros ciudadanos es algo básico para cualquier liberal ya que son pre-requisitos para el ejercicio de casi todas las demás libertades individuales que defendemos. La incapacidad (como ocurre con niños o extranjeros en algunos casos) o dependencia (mujeres casadas en el ejemplo del “common law”) implica la condición de servidumbre.  Pero la capacidad formal para ser propietario de algo dice poco acerca del CONTENIDO de nuestros derechos, o sobre los derechos que las personas deberían tener en cualquier sistema de propiedad particular.

Los liberales clásicos y de la tradición alta podemos estar de acuerdo en que estos derechos de propiedad son básicos. Pero, esto NO significa que los derechos a cosas particulares sean ni básicos ni fundamentales señores. Bajo cualquier concepto liberal, el gobierno PUEDE regular y PROHIBIR ciertos tipos de propiedad (por ejemplo — utilizar mi domicilio para fines comerciales o mi bastón para utilizarlo como arma sin provocación), o, incluso, EXPROPIAR propiedad para alguna obra pública (siempre y cuando haya compensación justa para el dueño). Esto significa, señores, que la “propiedad” no es algo “inmutable” o fijo y permanente. Me atrevo a decir aquí que los derechos de propiedad, legalmente constituidos, tienen que ser revisables por ley para poder estar a la par de condiciones cambiantes y ser eficientes, seguridad pública o conveniencia pública, o algún que otro valor “social”. Los derechos a la propiedad en este sentido NO son fundamentales: pueden ser regulados y revisados por otros motivos que no se limiten a proteger y mantener derechos y libertades básicas.

Pero ¿qué es lo que dicen los libertarianos señores? ¡Es absurdo! Miren: los libertarianos dicen que los derechos a la propiedad son ABSOLUTAMENTE fundamentales. Me explico: para un libertariano, el derecho de una persona a disponer y transferir sus posesiones particulares (su coche o sueldo) no puede ser “limitado” bajo ninguna circunstancia. De hecho, la única restricción aceptable para ellos es limitar el derecho a la propiedad para proteger los derechos (morales) de terceros. Esta concepción es absoluta o absolutista — llamémosla así señores. El derecho absoluto a la propiedad es el derecho más importante en el libertarianismo como ya ilustramos en la primera parte.

El segundo aspecto de una constitución liberal es la ausencia de restricciones politicas para participar en eso de la cosa pública. Por ejemplo, más allá del requisito a ser nacional (algo que todo liberal alto defiende), no se puede restringir un empleo público por motivos raciales, étnicos o clase social. Eso no quita que también, dentro del liberalismo, una persona puede sentirse ofendida y expresarlo. A mí, por ejemplo, me choca ver que en España ya se ven policías de raza negra y en algún futuro posiblemente veremos policías con rasgos “sudamericanos” (andinos) pero los liberales estamos obligados a no imponer criterios raciales en la constitución del país más allá de los requisitos, legítimos, a ser nacional. Por ejemplo, un país liberal y soberano podría exigir, como hace Suiza, que para ser nacional tiene que haber parentesco (ius sanguinis) y no estaría de más distinguir dos tipos de nacionalidades: por origen y por residencia. En España misma, por ejemplo, los hijos de padres extranjeros, si el país de uno de éstos reconoce a la criatura como de los suyos, no nacen españoles y tienen que esperar 1 año para poder nacionalizarse por residencia. Me parece bien aunque yo endurecería el requisito y exigir que esperen hasta los 16 años siempre y cuando hayan jurado a nuestra bandera y a la Corona…pero eso es otra historia y no quiero meterme mucho aquí en eso.

La igualdad de oportunidades se desarrolló por el rechazo de la idea medieval feudal que asignaba desde el nacimiento alguna posición política-social y prevenía “ascender” a otras clases o incluso, “bajar” a las clases bajas. Los liberales sabemos que una persona hoy puede ser “de clase alta” y mañana puede engrosar las listas del paro — lo sabemos y defendemos que así sea.

Como sé que esta segunda parte posiblemente levante algunas ampollas o muchas preguntas, dejo la discusión sobre el mercado libre para los liberales altos y responsables para mañana. Para que tengáis una idea: en esta serie tenemos muchísimas cosas que cubrir – 1. mercados libres, 2. riqueza y sobre todo 3. Los principios formales del libertarianismo y sus errores: el principio de no-coacción, no-agresión, no interferencia, etc. Este mes nos vamos a ocupar de todo esto y también de las elecciones así que nos espera un septiembre caliente.

Buen día

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