Posteado por: Javier | febrero 7, 2013

Matrimonio gay en Gran Bretaña: rebelión en las filas tories y reflexiones jurídicas varias (I)

El martes por la noche, después de seis horas de debate, la Cámara de los Comunes británica aprobó el proyecto de ley para permitir “matrimonios homosexuales” en el Reino Unido. Con el voto a favor, el proyecto pasa a la Cámara de los Lores que votará en mayo y, según el procedimiento legislativo británico, volverá a los diputados para una segunda votación que la convertirá en ley, con lo que, a la espera de cumplimentar estos trámites legales el que estas uniones homosexuales reciban el nombre de “matrimonio” en las tierras de la Gran Bretaña es solo cuestión de meses. En realidad, la ley lo que hace es ampliar un poco la situación anterior, pues desde 2005 el Reino Unido reconoce como legales las parejas de hecho del mismo sexo. De la Cámara compuesta por 303 diputados conservadores, 255 laboristas y 57 liberal-demócratas, recibió el respaldo de 400 diputados, mientras que 175 votaron en contra.

Varias cosas que decir de esto:

– Es significativo el hecho de que David Cameron (alias Camera-on) haya tenido que apoyarse en miembros de los demás partidos de la Cámara para sacar adelante el proyecto. De los 175 diputados que rechazaron el proyecto, 139 pertenecen a las filas del Partido Conservador, que cuenta con 303 diputados. En las encuestas previas, tres de cada cinco votantes británicos se mostraron a favor del matrimonio homosexual, pero uno de cada cinco conservadores señalaron que no votarían al actual primer ministro en las próximas elecciones si avanzaba con el proyecto.

– ¿Ha sido algo inteligente la aprobación de este proyecto? De eso hablaré más tarde, pero los motivos, más allá de si su oportunidad o no, están claros, Cameron es un oportunista, un tipo que no tiene ni un solo principio, más allá de decir a cada cual y en cada momento lo que quiera oír. Cameron desde un principio, desde que fue elegido para liderar las filas “tories” lo que he intentado en todo momento es “suavizar” y distanciarse de la imagen “demasiado conservadora” del thatcherismo.

– Como ven, aparte de que había libertad total de voto (ya quisiera eso en los partiduchos españoles), un centenar de diputados han votado en contra de Cameron y han creado toda una controversia dentro del partido. Que aprendan de democracia en el PP-PSOE. Unos 25 presidentes y ex presidentes de asociaciones conservadoras le entregaron a David Cameron una carta el domingo advirtiéndole que el proyecto no había sido apropiadamente debatido y que las deserciones del partido parece que se están multiplicando. A esto se une que las perspectivas electorales no es que sean muy halagüeñas, con lo que más vale a Camera-on no confiarse con la fractura por la mitad que él mismo ha creado (los conservadores más competentes deberían ir planteándose una moción de censura contra este caballero), aparte de cómo están hasta las narices de la alianza con el europeísta venenoso de Nick Clegg, con propuestas como la de destrozar definitivamente la Cámara de los Lores, convirtiéndola en su totalidad en una cámara elegida por sufragio universal directo, y así un largo etcétera.

– No creo que con esta ley muchos puedan seguir diciendo que España es “más progre” que el Reino Unido. Todo lo contrario. La ley española es incluso más “conservadora” que lo que han aprobado los británicos (lo mismo pasa con la ley del aborto), pues esta incluye incluso la posibilidad de celebrar estas bodas gays “en lugares de oración” y que sean civilmente reconocidos como tales. Por “lugares de oración” habrá que entender iglesias, sinagogas, mezquitas, lo que sea. No creo que los musulmanes estén muy por la labor, pero es evidente que los más progres en la Iglesia Anglicana estarán encantados. Los grupos judíos más progresistas, así como los cuáqueros también han dado sus “bendiciones” a ello. La Iglesia Católica y las denominaciones protestantes tradicionales lógicamente no están de acuerdo.

– Es significativo y llamativo la fijación del activismo gay o pro-gay con el “matrimonio”, es decir, con que sus uniones reciban específicamente el nombre de “MATRIMONIO”, habida cuenta de que los teóricos beneficios del reconocimiento jurídico de su unión bien podrían conseguirlos a través de una ley de parejas de hecho que fuera bastante amplia. Quiero decir: se afirman que el reconocimiento del matrimonio gay es un “avance hacia la modernidad”. Pero no obstante, nos encontramos con la paradoja de que el propio matrimonio en sí mismo es algo sociológicamente cada vez más “pasado de moda”. Ahora lo que pega fuerte es el “yo vivo con mi parejita” o el “¡uyyyy, tú no te cases, niño, tú arrejuntate!”. ¿Ven? Para el común de los mortales, el matrimonio se ha convertido en una situación “anticuada”. Y, sin embargo, el activismo gay dice que para ser “modernos” los homosexuales deben poder acceder a una institución la cual los propios “modernos” consideran ya obsoleta. ¿Tiene esto algún sentido?

Y aquí se me vuelve a ocurrir la misma pregunta: ¿debe estar el gobierno implicado en el matrimonio? ¿Debe meter las manos el Estado, más allá de ocuparse de tutelar jurídicamente el cumplimiento de las cláusulas de los contratos?

MAÑANA entro en ello.

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Responses

  1. Esperaré su entrada de mañana para comentar con fundamento sobre mis criterios en esta espinosa cuestión.

    Saludos

  2. Sí, esto era una pequeña introducción. Sin adelantar mucho, mañana quiero hablar de esto de que el Estado regule el matrimonio, desde una perspectiva histórica.


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