Posteado por: Javier | febrero 20, 2013

¿Quién es Liberal? Conclusiones finales

Esta entrada es la conclusión de la serie publicada por Alfredo, “¿Quién es Liberal?”

Aquí mantengo lo mismo que comenté allí. Los negocios sobre el propio cuerpo o sobre la propia libertad de uno mismo, privadamente, como poder, como dicen los libertaianos, se podrán “concertar” (siempre hay un idiota para todo), pero no se puede exigir que sea una transacción reconocida públicamente ni el auxilio de los tribunales si una de las partes lo incumple, ni hay legislación civil seria que prevea eso. Es algo que no cabe más que en la mente de algunos disparatados.

Pero incluso en la propiedad sobre muchas cosas, que sí entrarían dentro del comercio de los hombres, hay límites. Yo puedo talar árboles para obtener madera de un bosque que esté dentro de una finca de mi propiedad pero no puedo, por ejemplo, arrasarlo todo y sembrar la tierra de sal, imitando a los romanos cuando destruyeron Cartago, para que no vuelva a crecer nada puesto que, para empezar, estaré perjudicando a mis propios herederos. Incluso aunque no los tuviera… siempre habrá alguien perjudicado por la destrucción de esos bienes, por muy “propiedad privada mía y de nadie más” que sean. 

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Pues hoy ya terminamos con esta mini-serie sobre el veneno libertariano. Si he dejado algo en el tintero, aprovechen en el hilo y PREGUNTEN que para eso estoy yo aquí: mi deseo e intención es ayudar a la juventud que esté explorando estas ideas así que no tengáis miedo y preguntad. Eso sí, siempre le digo lo mismo a todo alumno: si crees que tu pregunta es tonta, seguramente lo es.

Bien, ayer decíamos que los libertarios y otros afines como los ancaps suelen afirmar que la propiedad  de una persona se extiende también a propiedad en sí misma y eso implica propiedad del producto del fruto de sus obras y, por tanto, la propiedad sobre el “producto” de su propiedad. Pero el problema es que el “producto” de una persona o “contribución” no se puede establecer fuera en un marco institucional independiente de contexto. Los libertarios normalmente suponen, sin mucha discusión, que estos derechos absolutos de propiedad se derivan de la apropiación en el/un estado de naturaleza.

También dije y afirmo que la institución más central en el liberalismo es la protección de los derechos y libertades básicas necesarias para asegurar la libertad individual y la independencia. Los libertarianos nos quieren hacer creer que aceptan todos los derechos básicos que afirmamos los liberales y simplemente agregan más libertades, a saber, la libertad absoluta de contrato y de la propiedad. Luego, nos dicen que su punto de vista nos ofrece una libertad aún mayor, y que solamente mejoran el liberalismo, extrayendo conclusiones naturales. El problema es que cuando añadimos todas esas libertades y las combinamos con el cuento libertariano de la auto-propiedad, acaba destruyendo la idea de las libertades básicas porque en última instancia, los libertarianos otorgan la misma relación normativa a la persona-lidad moral que a las cosas. Todos los derechos son concebidos como derechos de propiedad. Pero dada la ENORME importancia que tiene la libertad absoluta de contrato que ellos defienden — y que además exigen que deben ser públicamente reconocidos y hasta respetados, lógicamente implica que todas las libertades pueden ser enajenadas, como cualquier otro bien económico. No es sorprendente, pues, que Nozick defienda la esclavitud. En su lugar lo que es fundamentalmente importante para los defensores del libertarismo es el mantenimiento de un sistema de “libertades” propietarias generadas por la historia y nuestra posesión de esas libertades. El libertarianismo al final se trata, no tanto de la libertad, sino proteger y hacer cumplir la propiedad absoluta y los derechos contractuales. Las libertades que los libertarios ofrecen se definen por referencia a la propiedad absoluta de personas y en las cosas y quienes tengan esos derechos al final no es lo moralmente importante, siempre y cuando sus posiciones sigan el esquema libertariano.

Los libertarios insisten en que la distribución de los derechos de propiedad de las personas y las cosas deben ser generadas por el consentimiento entre propietarios libres. Pero esto no demuestra que los libertarios valoren la libertad de cada persona al igual que los utilitaristas, solo por el hecho de valorar la igualdad, no necesariamente creen en el mantenimiento de la felicidad de cada persona por igual. En ambos casos se trata de una característica del procedimiento para la distribución de bienes (la felicidad para el utilitarismo, los derechos en el libertarianismo) sin realizar un control sobre las distribuciones de este procedimiento genera. Para los libertarios, cada persona se inicia con la propiedad de su persona y cualquier posesion adquirida por transferencia. Estos derechos de propiedad son considerados de igual importancia, y cada persona tiene libertad completa o absoluta para la transferencia de todo tipo de derechos que posee. Así llegamos a una posibilidad peculiar: el mundo y todas las cosas de este mundo puede pertenecer a alguien (o más probable a alguna clase de persona/s), y todos menos uno (persona o grupo) carece de la libertad y la independencia que defendemos los liberales y, a la vez, todo es correcto y justo ya que los procedimientos libertarios han sido satisfechos. Véase por ejemplo la teoría de Nozick sobre el “proviso” Lockeano.

Por mucho que esta situación sea poco probable, el ejemplo pone de relieve la falta de interés que tienen los “libertarios” a la hora de defender los derechos básicos y las libertades, individuales o de autogobierno e independencia que es inherente al liberalismo. Esto marca una diferencia irreparable con el liberalismo. Ningún régimen liberal haría cumplir o permitiría la ejecución de un acuerdo en contra de una persona que ha tratado de alejar a uno o más de sus derechos fundamentales protegidos por la Constitución ya que estos son los derechos que definen la condición de una persona como agente libre, capaz de decidir racionalmente y asumir la responsabilidad que sus acciones conllevan. El liberalismo afirma este ideal de libre albedrío, y trata de asegurar a través del reconocimiento institucional los derechos fundamentales. Estos derechos no son susceptibles a ser anulados por los deseos de nadie. Son fundamentales — los derechos básicos están asegurados contra el deseo agregado de una mayoría u otro.

Los libertarianos dirán que los liberales somos “menos” respetuosos con la libertad, ya que nos negamos a reconocer todas las “decisiones libres” de una persona. Pero no existe ninguna cosmovisión que diga que todas las decisiones “libres” han de ser respetadas; los libertarios, como todo el mundo, también exigen que las decisiones libres no violen los derechos de terceros. La cuestión, entonces, es ésta: ¿son todas las libertades igualmente importantes? Los libertarios dan prioridad a la libertad de contrato y propiedad. Los liberales damos prioridad a distintas libertades: libertades imprescindibles para mantener la independencia de una persona. Los liberales NEGAMOS una enajenación completa. El reconocimiento libertario a una libertad absoluta de contratos no es respetar la libertad — la envilece, y hace que la libertad se convierta en una cosa fungible, negociable a cambio de algo con un valor cualitativamente diferente y menor.

En el hilo, el que quiera también puede desarrollar el tema de los monopolios: una sociedad libertaria tendría este problema de mercados también.

¿CONCLUSIONES?

Entre las naciones, los EEUU es única ya que, como parte de su conciencia nacional, celebra el modelo de Locke (algunos dirían “mito”) de la creación de una sociedad política por un pacto/consentimiento originario entre iguales — y — importante — entre propietarios, todos igualmente en posesión de ciertos derechos básicos “naturales” o “divinos”. Quizá es posible que el libertarismo sea tan “popular” en EEUU debido a su historia de gobierno limitado y descentralizado pero a pesar de todo, aunque sólo modifiquen este “contrato social” con unas dosis del libertarismo de Nozick o Rothbard y los de la Escuela Austriaca, ya no habría liberalismo de Locke — EEUU ya no sería un país liberal clásico – sería una tiranía entre distintas facciones y un caos, un país anárquico. Los liberales NO defendemos eso.

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Responses

  1. ¿Quién es Liberal? Una pregunta muy compleja, que será contestada de distinta forma, según la nacionalidad y formación del interrogado.

    Interesante que aún se confunda al liberal-conservador con el libertario. En una ocasión, un economista me dijo que Von Hayek era un filósofo por excelencia, pero a la vez impráctico. Ustedes sabrán valorar mejor dicha observación.

    P.D.: El documental Zeitgeist es un verdadero soporífero.

  2. Yo también estuve a punto de quedarme dormido viendo “Zeigeist”, Sociata. Si aguanté fue porque me suelen gustar las películas de ciencia-ficción, y esa es de las más extravagantes que he visto.

    A mi Hayek me gustaba más de joven, cuando tenía unos 20 años, y para muchos liberales se puede decir que fue un autor de “iniciación”, pues hay que reconocer que defendió bien el capitalismo, aunque lo dejara sin aspectos morales.


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