Posteado por: Javier | febrero 23, 2013

El veneno ayn randiano: materialista y anticristiano

El 6 de marzo de 1982 la novelista y filósofa Ayn Rand murió en su apartamento de Nueva York. Finalmente (y gracias a Dios), no se cumplieron sus deseos de ver muerto a Ronald Reagan, sino, al contrario, fue ella la que dejó este mundo para comparecer ante el Creador contra el que tanto luchó inútilmente, muchos años antes de que lo hiciera el gran presidente americano. Hay que tener en cuenta que Rand veía a Reagan no como un capitalista, sino como un socialista encubierto, un partidario de una “economía mixta”. Esto escribía esta tipa a finales de 1975, con respecto a la nominación del candidato del Partido Republicano para las elecciones presidenciales del año siguiente:

“Les ruego, tan enfáticamente como puedo, no apoyar la candidatura de Ronald Reagan. Les insto a no trabajar a su favor ni defender su candidatura, ni votar por él. Mis razones son las siguientes: El Sr. Reagan no es un campeón del capitalismo, sino un conservador en el peor sentido de la palabra, es decir, un defensor de una economía mixta. Esta descripción se aplica en diversos grados a más políticos republicanos, pero la mayoría de ellos conservan un poco de respeto por los derechos de la persona. El Sr. Reagan no: se opone al derecho al aborto“.

¿No recuerda esto a las acusaciones de algunos “libertarian”?: “¡No eres liberal, no eres liberal! ¡Eres un conservador retrogrado y un tirano!”.

Esto dijo también la susodicha sobre Reagan, en su última entrevista pública, el 21 de noviembre de 1981:

La desgracia terrible de su administración es su conexión con la llamada “Mayoría Moral” y diversos religiosos televisivos, que están luchando, aparentemente con su aprobación-para llevarnos de vuelta a la Edad Media, a través de la unión inconstitucional de la religión y la política.

La mayor amenaza para el futuro del capitalismo es el hecho de que Reagan podría convertirse en otro fantasma, como Herbert Hoover, que en los próximos cincuenta años se invoque como un ejemplo del fracaso del capitalismo.

Tenga por inútiles los intentos de Reagan para despertar el país por algún tipo de recurso inspirador. Está en lo cierto al pensar que el país necesita un elemento inspirador. Pero él no lo encontrará en el pantano Dios-Familia-Tradición”.

Evidentemente, la profecía randiana del año 81 no se cumplió, sino que Reagan sí supuso un despertar para los EEUU y la libertad en todo el mundo, con su contribución al colapso de la URSS y del bloque comunista.

Al hilo de esta serie de artículos que he ido re-publicando estas últimas semanas de miércoles a miércoles, creo que está suficientemente claro que esta tipa de Ayn Rand ni por asomo es un referente para los liberales clásicos.

Rand fue una inmigrante rusa en EEUU que ha influenciado en miles de personas a través de sus libros, “El manantial” (The fountainhead) y “La Rebelión de Atlas” (Atlas Shrugged), entre otros, siendo una de las “almas mater”, junto con Murray Rothbard (y, aún así, el mismísimo Rothbard denunció al grupo de Rand como una “secta destructiva”… ahí es nada, si el propio Rothbard hablaba de ella en esos términos), del “movimiento libertario”. Pero la cuestión es que pocos realmente han intentado refutar las ideas esenciales del Atlas Shrugged.

Su filosofía, el “objetivismo”, se puede resumir en estos axiomas:

Metafísica: La materia es indestructible

Epistemología: Escepticismo

Ética: Hedonismo

Política: Anarquismo

Su metafísica consiste en la creencia en la primacía de la materia indestructible. Su epistemología, la sensación más abstracción, sólo conduce al escepticismo, no al conocimiento. La ética de Rand, que se basa en una elección amoral, y no en los “hechos de la realidad”, se traduce en el hedonismo. Sus políticas, derivadas de la teoría de la “soberanía individual”, conducen irremisiblemente , no a una sociedad, realmente ésto ella no lo buscaba, pero ni siquiera a un Estado “mínimo”, sino a una “asociación voluntaria de hombres que actúan sólo en su interés individual”.

Evidentemente, Rand no era más que otra materialista más, un tipo más de materialismo. No sería el “materialismo dialéctico” de Marx, pero sí el del implacable auto-servidor que vive para sí mismo y para absolutamente nadie más, cuya preocupación por otros es explicable como un mero reconocimiento intelectualizada de la relación entre la ayuda a los demás y ayudarse a uno mismo. No es raro que, en ese caso, la religión sea el primer enemigo a batir por los llamados “objetivistas” y, después de la religión, el Estado: el “misticismo de la mente” y “el misticismo del músculo”. El “homo randianus”, “El hombre randiano”, como el hombre marxista, se hizo a sí mismo el centro de un mundo sin Dios.

Aunque algún libero-conservador haya que pueda hasta tenerle cierta estima, su filosofía es totalmente incompatible con el énfasis conservador en la trascendencia, intelectual y moral, pero también está su inflexible dogmatismo que es en sí mismo… un dogmatismo que tan rechazable es, venga de la boca de un Ehrenburg, de un Savonarola o de una Ayn ​​Rand. Difícilmente se puede encontrar un libro escrito con un tono tan implacablemente arrogante como “La Rebelión de Atlas”. Su estridencia no da respiro y su dogmatismo es inapelable. El bueno de William F. Buckley Jr., el patrón oro de la derecha norteamericana, publicó en 1957 en National Review una crítica de  Whittaker Chambers a “La Rebelión de Atlas” en la que destapaba a Rand, dejándola fuera de juego en el movimiento conservador estadounidense que empezaba a gestarse por aquel entonces, hasta llegar a Reagan. La dogmática de Rand nunca se lo perdonó.

Chambers decía esto del sectarismo randiano:

The Children of Darkness are caricatures, too; and they are really oozy. But at least they are caricatures of something identifiable. Their archetypes are Left Liberals, New Dealers, Welfare Statists, One Worlders, or, at any rate, such ogreish semblances of these as may stalk the nightmares of those who think little about people as people, but tend to think a great deal in labels and effigies. (And neither Right nor Left, be it noted in passing, has a monopoly of such dreamers, though the horrors in their nightmares wear radically different masks and labels.)

In Atlas Shrugged, all this debased inhuman riffraff is lumped as “looters.” This is a fairly inspired epithet. It enables the author to skewer on one invective word everything and everybody that she fears and hates. This spares her the plaguey business of performing one service that her fiction might have performed, namely: that of examining in human depth how so feeble a lot came to exist at all, let alone be powerful enough to be worth hating and fearing. Instead, she bundles them into one undifferentiated damnation.

[…]

So the Children of Light win handily by declaring a general strike of brains, of which they have a monopoly, letting the world go, literally, to smash. In the end, they troop out of their Rocky Mountain hideaway to repossess the ruins. It is then, in the book’s last line, that a character traces in the air, “over the desolate earth,” the Sign of the Dollar, in lieu of the Sign of the Cross, and in token that a suitably prostrate mankind is at last ready, for its sins, to be redeemed from the related evils of religion and social reform (the “mysticism of mind” and the “mysticism of muscle”).”

Es indicativo, no obstante, de la bancarrota de la filosofía moderna el hecho de que el objetivismo de Rand haya estado tanto tiempo sin respuesta y siendo tan fervientemente aceptado por muchos. Al igual que Platón y Aristóteles, siempre se ha tratado de refutar los sofistas, sólo para originar una filosofía que confirma la sofistería perenne de la filosofía secular. En última instancia, siempre es la especulación inútil diseñada para mostrar que el hombre y la mente del hombre son realmente autónomos e independientes de su Creador. La filosofía humana secular, como las teorías seculares de la historia, es cíclica: es el resultado de grandes sistemas teóricos que dan una visión completa de la realidad, para degenerar luego en el escepticismo. Cuando se toca el fondo del escepticismo, algún filósofo nuevo construye otro magnífico edificio del pensamiento humano, sólo para que ese edificio, erosionado por las críticas lógicas de otros estudiosos, de lugar a un nuevo escepticismo. Así, el ciclo se repite constantemente, desde los sofistas a Platón y Aristóteles, desde ellos, de nuevo, a los sofistas; desde los sofistas a Santo Tomás, de Santo Tomás a los sofistas, desde los sofistas a Spinoza, desde Spinoza hasta los sofistas, desde los sofistas a Kant, de Kant a los sofistas, de los sofistas a un Hegel, desde Hegel a los sofistas, etc. Se podría concluir que la filosofía secular no es más que la historia de un fracaso de hombres que tratan de construir una torre hasta el cielo, para después dispersarse sobre la tierra incapaces de entenderse entre sí.

¿Por qué el ciclo de optimismo y pesimismo epistemológico ha existido por más de 2000 años? La razón no puede ser solo la superestructura de las diversas filosofías, que son tan diversas que es normal que sean incapaces de proporcionar una explicación común. Habría que examinar las infraestructuras de las diversas filosofías, y allí se encuentra un elemento común: la autonomía de la mente del hombre. Todas las filosofías seculares comparten el axioma de la autonomía, la creencia de que únicamente el intelecto del hombre puede llegar al conocimiento. El objetivismo no es una excepción. Sin embargo, los repetidos fracasos no han dado lugar a un rechazo de este axioma. La alternativa a la aceptación de la verdad de la mano de Dios es a que se enfrentan todos los pensadores, y todos los pensadores seculares han elegido una búsqueda eterna, interminable y fútil. La elección esbozada en el siglo XVIII por el pensador alemán Lessing es una opción que debe ser realizada por todos los hombres: “¿Debo aceptar la revelación o no? ¿Es la Biblia la Palabra de Dios o no?”. Los filósofos no cristianos (y algunos filósofos cristianos incoherentes) han elegido la búsqueda inútil. Muchos creen que la búsqueda no es inútil del todo (especialmente los pensadores cristianos incoherentes, como Santo Tomás), pero lo comprobar algún día. Sin embargo, después de 2.500 años de búsqueda, nadie ha establecido aún la verdad a través de su propio intelecto sin ninguna ayuda. El objetivismo no ha cambiado ese hecho, pues comparte el axioma de la autonomía con otras filosofías seculares. Como he dicho antes, no ha surgido ninguna filosofía nueva que lo refute seriamente, pero, tarde o temprano, también, será eclipsado por una nueva oleada de escepticismo, y con razón, ya que tampoco ha proporcionado ninguna buena razón para creer en la capacidad de la mente humana para crear un sistema de conocimiento.

Se supone que después de la dispersión de los constructores de la Torre de Babel, los que hablaban la misma lengua intentaron de nuevo para construir otras torres, y fracasaron. La antipatía de la mente humana para aceptar un regalo de Dios, revelada conocimiento proposicional, está siempre presente. Es la explicación para el ciclo de la filosofía secular. Frente a la alternativa de aceptar el conocimiento como un don de Dios y la búsqueda del conocimiento por sí mismo, el ser humano siempre rebelde se niega el don del conocimiento y tratar de construir su propio sistema filosófico, su propia Torre al Cielo.

La elección no es, como Rand dijo, entre el comunismo (entendiendo por “comunistas” o “socialistas” todo aquello que no esté de acuerdo con sus postulados sectarios) y el objetivismo, pues estas dos filosofías son en realidad muy similares: ambos son materialistas, ambos son empiristas, y en última instancia, ambos son anarquistas. Rand pudo escapar físicamente de los comunistas de mediados de los años 20, pero nunca se escapó intelectualmente del comunismo. En lugar de ser diametralmente opuestos, el objetivismo y el comunismo comparten lugares comunes, el materialismo ateo, y tienen un enemigo común al que atacar, el cristianismo. Aquí, la antítesis es inequívoca: ¿Dios o la materia? ¿Revelación proposicional o sensación? ¿La ley de Dios o el capricho del hombre? ¿Gobierno limitado o anarquía totalitaria? Sólo un sistema desafía el totalitarismo en todas sus ramificaciones, y ese sistema no es el objetivismo. Ese sistema es el cristianismo.

Una de las formas en que los condenados se confunden es que se verán condenados por su propia razón, aquella por la que dicen desechar la fe cristiana.


Responses

  1. Ha escrito un excelente artículo, Javier, aunque no sé si comparto lo de “antítesis” o “revelación” de proposición ya que no me gustan los axiomas del todo, especialmente cuando se trata de la fe. Hace tiempo hubo un debate en mi blog con este tema pero la conclusión fue que la sensación juega un papel (en cuanto al conocimiento sobre Dios). Su artículo incita al pensamiento pero soy de los que opinan que no es necesario establecer líneas de división entre la materia y Dios, por poner el ejemplo.

    Respecto a Ayn Rand, desde luego no sé por qué ella tiene cabida entre tanta gente de derechas cuando su filosofía es todo lo contrario a lo que significa ser liberal de derechas. Yo entiendo que un drogadicto sienta fascinación por estas estupideces pero ¿¿NOSOTROS?? No hay pretexto alguno que considere yo aceptable para defender a Rand. Rand no tiene oración y como ella mismo indicó ser atea hasta el final, ahora mism arde en el infierno, junto con cada seguidor suyo que muera.

    Saludos

  2. Muchas gracias y, aunque un poco tarde, por proposición entiendo que la revelación es verbal, a través de la Escritura, me refiero a tener una revelación completa de las verdades fundamentales necesarias para la salvación. Yo también pienso que las sensaciones o lo que se perciba por los sentidos son relevantes, aunque me parece que no dan una visión completa de Dios. Por ejemplo, hablando de percibir por los sentidos, en este caso la vista, incluso en los encuentros más espectaculares del hombre con Dios, sin comunicación verbal, la revelación hubiera estado incompleta: todo el episodio del Éxodo no habría ocurrido si Dios hubiese permanecido en silencio cuando se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente o la historia de Saulo hubiera sido otra si Cristo no le hubiera respondido cuando le rodeó la luz en el camino de Damasco, hubiera sido una gran manifestación de Dios, que la habría percibido a través de su vista y oído, pero entiendo que no una revelación completa.

    Lo de Rand es simplemente la libertad por el mero hecho de la libertad, como un fin en sí misma, sin responsabilidad de ningún tipo, o sea, una falsa idea de “libertad”. Son las excusas que da un drogadicto para justificar su conducta, solo que en el caso de Rand más “intelectualizadas” claro. Sí que sigue teniendo buen cartel entre parte de la derecha, en el Tea Party mismamente:

  3. Los autores de este blog deberían estar en un manicomio.

  4. Qué “bien”, acaba de perder un tiempo precioso en su vida para dejar esa tontería inútil de comentario.

  5. El que escribió este artículo, nunca leyó un libro de Ayn Rand. Le apuesto lo que quiera a que no tiene ni idea de lo que dijo Rand.
    Metafísica: la materia es indestructible. (A Rand nunca se le hubiera ocurrido semejante disparate, que la realidad sea objetiva no significa que la materia sea indestructible)
    Epistemología: Escepticismo (justamente es la defensora de la razón pura !!!!)
    Ética: Hedonismo (el egoísmo racional de Rand nada tiene que ver con el hedonismo !!!).
    Política: Anarquismo. (Rand nunca fue anarquista, siempre fue defensora de un Estado mínimo que brinde justicia y seguridad bajo reglas objetivas !!!)

    Vuelvo a insistir, el que escribió este artículo NUNCA LEYO UN SOLO LIBRO DE RAND.

  6. Como le ha expuesto Guido, ha escrito un artículo sobre supuestos que la señora Rand nunca ha dicho.

    En cuanto al fracaso, me parece que el de la religión ha sido más que estrepitoso y, para qué hablar del cristianismo, que se ha despedezado en centenares de sectas que se pelean por tener la razón (eso por no nombrar la oferta existente de otras religiones).

    En lo relativo a la diversidad de la “filosofía secular”. La filosofía “cristiana” no se queda atrás con sus apuestas cosmológicas, ontológicas o teolológicas que han intentado demostrar, sin éxito, y desde construcciones lógicas, la existencia de su dios: San Anselmo, Tomás de Aquino… y, en la actualidad, los creacionistas (como el doctor Craig y sus seguidores).

    El objetivismo no es anarquista, no apuesta por la abolición del estado, por el contrario, propone un estado protector de la libertad individual, pero que no sea intervencionista y no interfiera, de ningún modo, en la economía.

    Se espera, de alguien que se dice cristiano, un poco de honestidad y rigor al tratar ciertos temas. En ese sentido, su artículo contiene errores tan graves que lo invalidan completamente.

  7. Mañana usaré este articulo para enseñar a mis alumnos en la universidad lo que es el perfecto argumento del hombre de paja.

  8. O sea al final el argumento es que no comulga con esa paparrucha del dios cristiano … sólido argumento. Felicitaciones por varias páginas de sofismos

    • No, felicidades a usted por los “magníficos” argumentos que ha dado, tonto.

  9. Decir que la epistemología de la mayor representante del objetivismo es el escepticismo es para mofarse. Lea más y escriba menos

    Un saludo.

  10. No sé si leer más me haría falta, pero a usted, como a anteriores comentaristas, no le vendría mal mejorar en comprensión lectora, antes de lanzarse como un loco a escribir estupideces.

    Vamos a ver: yo no soy “randiano”, así que no asumo los postulados de Rand, pese a que su filosofía puede tener algunas cosas interesantes. No digo que ella defendiera el escepticismo directamente, como tampoco que fuera directamente anarquista (pues ella misma decía ser minarquista), sino que sus ideas ineludiblemente (lo quisiera o no) llevaban al escepticismo o al anarquismo (en materia política).

  11. Todos estos, Rand y los ultraderechistas defensores de la explotacion capitalista y pechoños beatos son la misma mierda.


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