Posteado por: Javier | mayo 18, 2013

Diez años después, un mundo mejor sin Sadam Hussein

Aproximadamente a finales del mes de marzo, coincidiendo con el décimo aniversario del inicio de la Guerra de Irak publiqué una entrada en la que intenté dar una visión bíblica de determinados aspectos de este conflicto y por qué motivos entendía legítima la iniciativa de derrocar al régimen de Sadam Hussein.

Legítima y legal, sí, pero ¿mereció la pena?

Diez años después, ¿tenemos un mundo mejor sin un genocida como Sadam Hussein?

Esto es muy importante puesto que, tras toda una década, los opositores a la Guerra de Irak, inasequibles al desaliento, siguen propagando mitos y bulos que para muchos han terminado convirtiéndose casi en dogmas de fe. Algunos con mucha candidez, pues sus limitadas mentes no dan para más, y otros con verdadera mala fe.

Pero lo cierto es que EEUU alcanzó muchas de las metas que se planteó. Derrocar al dictador Sadam Hussein en 2003 sirvió para alcanzar importantes objetivos estratégicos. La amplia coalición internacional llevó a cabo su misión militar con un bajo número de víctimas y gran rapidez, enviando así una señal inequívoca de poder y determinación a todo Oriente Medio y al resto del mundo de no tolerar que un dictador grasiento, macarra y terrorista se convierta en una amenaza para la libertad y la seguridad. Pese a las críticas recibidas por lo ocurrido tras la derrota de Sadam, estos hechos son irrefutables.

Pero la cuestión es que la hostilidad sin fin de los opositores a la guerra trata de manchar los méritos de la eliminación de la dictadura sadamista, por eso es tan importante responder a las críticas (y yo, pueden darlo por hecho, en ningún momento me voy a quedar callado, después de diez años cayéndome flechas sin parar y de todos lados), así como las conclusiones políticas completamente erróneas que se derivan de ellas, pues lo contrario sólo conducirá a que se creen más problemas en el futuro.

En diez años ha dado tiempo de sobra a que se generen infinidad de mitos y fabulaciones, pero los más importantes y difundidos podemos resumirlos en siete:

Primero. “IRAK ESTÁ PEOR AHORA QUE CON SADAM HUSSEIN”. Esta acusación puede venir únicamente de personas que habitualmente simpatizan con los totalitarismos. Es cierto que Irak ha sufrido una década muy dura y su futuro está lejos de estar asegurado, pero esa incertidumbre procede de tensiones y de la conflictividad existente entre sus principales grupos étnicos y religiosos, reprimida durante la época de Sadam Husein. Sería lo mismo que añorar a Stalin o a Tito. El defecto inherente a Irak, el ser una nación artificial, podría hacer que se fuera a pique, pero no sería debido a la invasión estadounidense. Por ese mismo razonamiento, como la URSS se fue al garete tras la caída del comunismo, lo ideal, entonces, hubiera sido volver al régimen estalinista de mediados del siglo XX, que causo millones de muertos, en lugar de intentar implantar reformas para desarrollar la democracia, como en tiempos de Gorbachov. Al contrario: los iraquíes tienen ahora una oportunidad, que se les había negado bajo Sadam, para forjar una nueva sociedad, como hicieron Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Pero en ningún momento EEUU se metió en la guerra después de Pearl Harbor para construir naciones para sus enemigos. Y, en todo caso, la cuestión nunca fue dar una vida mejor a los iraquíes, sino asegurar un mundo más seguro para EEUU y sus aliados.

Segundo. “LAS GUERRAS PARA IMPONER DEMOCRACIAS FRACASAN SIEMPRE”. No sé si esto será siempre cierto o no, pero es bastante irrelevante en el caso de Irak. Mientras que el presidente George W. Bush y otros más trataron de justificar la acción militar tras la caída de Sadam como un acto para extender la democracia, tales argumentos no desempeñaron un papel significativo en la decisión de acabar con el régimen. Obviamente, la mayoría de los miembros de la Administración esperaba que el partido Baaz fuera sustituido por un Gobierno representativo, pero ése no fue el motivo ni debió serlo, y tampoco lo será en futuras intervenciones.

Tercero. “EN LOS 80 EEUU AYUDÓ AL RÉGIMEN DE SADAM: ¡HASTA EXISTE UNA FOTO DE DONALD RUMSFELD DÁNDOSE LA MANO CON HUSSEIN!”. Error. Es cierto que esa foto existe y es famosa, su fecha es el 20 de diciembre de 1983, pero EEUU no ayudó a construir el régimen de Hussein, nuevamente otro error. Rumsfeld mantuvo una reunión con el dictador para manifestar el interés que tenían ambos países de impedir la expansión de Siria e Irán. Jomeini era el peor enemigo, después de la URSS, que tenía EEUU en ese momento, y utilizaría los territorios petrolíferos de Irak contra Occidente. Cuando EEUU no pudo impedir que Sadam continuara usando su armamento químico contra el ejército de Irán y contra su propio pueblo (los kurdos) cerró para siempre sus relaciones diplomáticas con Irak. Los propios archivos oficiales del viaje de Rumsfeld, por aquel entonces enviado especial de Reagan a Oriente Medio, lo acreditan.

Cuarto. “BUSH MINTIÓ SOBRE LA EXISTENCIA DE ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA EN IRAK”. Es ridículo. Pese a lo que creen los adictos a películas de Hollywood sobre oscuras conspiraciones en torno al gobierno norteamericano, en EEUU es prácticamente imposible mantener algo en secreto, incluida la información más decisiva sobre seguridad nacional. La idea de que una conspiración para mentir acerca del armamento de destrucción masiva de Sadam haya podido mantener sus maquinaciones en secreto hasta hoy día, en todo o en parte, suena a paranoia.

EEUU y sus aliados, especialmente el Reino Unido, creían, por ejemplo, que Irak poseía un arsenal de armas químicas no gracias al espionaje, sino a las propias declaraciones de Sadam Hussein en 1991 acerca de esas armas en relación a la resolución de alto el fuego adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU. El tirano afirmó que había eliminado sus armas de destrucción masiva, pero se negó a proporcionar cualquier prueba que corroborara esa información a los inspectores de las Naciones Unidas. Prácticamente cualquier observador objetivo habría llegado a la conclusión de que mentía, y que, por tanto, aún poseía una amplia y amenazadora capacidad armamentística altamente destructiva. Se pueden inspeccionar los archivos y hemerotecas en busca de declaraciones relevantes que afirmaran, antes de la guerra de 2003, que Irak no poseía armas químicas. Sería algo inútil.

No es extraño que muchos de los que dan pábulo a este tipo de leyendas urbanas, algunas publicados en pseudo-artículos sensacionalistas sin ningún rigor, sean admiradores de dictadorzuelos y repúblicas bananeras, y, por comparación, piensen que en EEUU las cosas funcionan igual y que el propio pueblo americano no lo hubiera hecho pagar a Bush, caso de que hubiera mentido. Todo lo contrario, las veces que el gobierno americano ha hecho algo ilegal ha solido costarle la presidencia al inquilino de la Casa Blanca, como en el caso de Nixon.

Cuando EEUU, Reino Unido y el resto de sus aliados (entre los que, gracias a Dios, estaba España) liberaron Irak empezaron a desclasificar documentos del régimen, que acreditaban que mientras Sadam no dejaba pasar a los inspectores de la ONU, almacenaba gas mostaza y ántrax (ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA). Los americanos entregaron a todos los medios de comunicación una traducción de los documentos secretos de Sadam, incluso la CNN publicó un reportaje muy completo sobre esto. La página en inglés ya no existe, pero en este blog publican una traducción: http://freelancecorner.blogspot.com.es/2004/10/el-reportaje-de-cnsnewscom-saddam-tena.html

Por ejemplo:

“En ellos se detalla cómo el régimen iraquí adquirió cinco kilos de gas mostaza el 21 de agosto de 2000, así como tres viales de pústula maligna, como también se conoce el ántrax, el 6 de septiembre de 2000. La orden de compra del gas mostaza incluye también máscaras antigás, filtros y guantes de goma. El pedido de ántrax incluye equipo de esterilización y descontaminación”.

Aunque se entregó a todos los medios de comunicación, una cosa es que se entregue y otra que se les dé relevancia, lo que siempre depende los intereses del medio en cuestión. Y está claro que en países por España la relevancia que ello tuvo fue casi nula. Y a eso hay que unir que pocos españoles han querido indagar motu proprio los hechos para descubrir que su país hizo lo correcto en 2003 (por eso casi todo el mundo en España tiene la idea estereotipada de que Bush mintió y que la guerra en Irak fue para “robar petróleo”)… ya se sabe que la mejor forma de ocultar algo a un español es que esté puesto por escrito, en este caso publicado en Internet y en inglés.

Por cierto, en dichos documentos también se demuestra la financiación de Al Qaeda por parte del régimen de Sadam. En septiembre de 2001, el Presidente Bush decidió invadir primeramente a Afganistán y posteriormente a Irak, pero durante un período de tiempo se barajó la hipótesis de que Libertad Duradera fuera una doble respuesta consecutiva, contra los talibán y Sadam, cuestión que no terminó ocurriendo. Por otra parte, el dinero que robó Hussein a la ONU fue utilizado para, además de construir dichas armas, financiar otros grupos terroristas como el Frente Popular por la Liberación de Palestina y a Muyadín Khalq, el primero porque todos conocemos la enemistad que Sadam siempre ha tenido con Israel, y el segundo por su enemistad con Irán. Dicha información también salio de los documentos oficiales del régimen.

El hecho es que Sadam Hussein, con o sin armas de destrucción masiva, era una amenaza estratégica para la paz y la seguridad de Oriente Medio y del mundo entero. Una vez libre de las sanciones y los inspectores de la ONU, algo que hace diez años estuvo muy cerca de lograr, habría iniciado ambiciosos programas para la obtención de armas de destrucción masiva.

Quinto. “LA INTERVENCIÓN MILITAR DE LOS AMERICANOS FUE MUCHO MÁS AGRESIVA DE LO NECESARIO”. En absoluto. La crítica más contundente a la operación contra Sadam es que fue necesaria debido a que en 1991 EEUU fracasó al no perseguir sus objetivos hasta alcanzarlos por completo. Si EEUU hubiera liberado Kuwait y a continuación hubiese marchado sobre Bagdad para derrocar a Sadam, el mundo se habría evitado mucho sufrimiento e Irak habría tenido realmente una gran oportunidad de construir una sociedad pacífica y democrática antes de que se produjera el ascenso de Al Qaeda y el totalitarismo islámico. Evidentemente, nunca podremos saber si esto habría sido así, pero la lección que debe aprender Washington es que no hay que quedarse nunca cortos por miedo a las críticas de los “opinadores” internacionales.

Irónicamente, la crítica más acertada que se le puede hacer a la política estadounidense es justo la contraria a la opinión mayoritaria del establishment izquierdista mundial: la inconstancia de EEUU ha hecho que, demasiado a menudo, se detengan antes de alcanzar objetivos deseables y alcanzables. En Irak, por ejemplo, tuvo que movilizar coaliciones internacionales y potentes contingentes militares por dos veces en diez años para enfrentarse a la misma amenaza, es decir, a la ilimitada agresividad de Sadam Hussein hacia sus vecinos. Igualmente, en Afganistán, después de ayudar a los muyahidines para que obligaran a los soviéticos a retirarse de forma humillante y contribuir al colapso de la Unión Soviética, EEUU se fue en la década de 1990 y los talibán se hicieron con el poder. Tras derrocar a la camarilla formada por los talibanes y Al Qaeda que gobernaba en Afganistán, EEUU está a punto de retirarse de nuevo, cuando todo apunta a que los talibán volverán a tomar el poder. Y en Irán hemos visto cómo la amenaza nuclear crecía durante veinte años, mientras EEUU desperdiciaba una oportunidad tras otra para actuar al respecto.

Sexta. “LA CAÍDA DE SADAM HA PROVOCADO QUE IRÁN AHORA SEA MÁS PODEROSO”. Esta variación sobre el mito anterior ignora la realidad a la que se enfrentó EEUU en 2003. Si Sadam hubiera sido eliminado en 1991, el riesgo de la influencia iraní podría haberse dejado sin efecto antes de que la amenaza nuclear de Teherán creciera hasta los niveles actuales. Tras el derrocamiento del dictador iraquí EEUU debería haber vuelto su atención a los regímenes de Irán y Siria. Si EEUU hubiera apoyado a la oposición interna para derrocar a Assad y a los ayatolás hace diez años, al igual que si hubiera eliminado a Sadam Hussein en 1991, hoy la situación en Oriente Medio sería muy diferente.

Siete. “¡ME DA IGUAL LO ANTERIOR! EL CASO ES QUE EEUU ACTUÓ DE FORMA ARROGANTE E IMPERIALISTA, COMO SI FUERAN LA POLICÍA DEL MUNDO”. Este sería ya el argumento de desesperación y de estar a punto de tirar la toalla por parte de algunos anti-americanos. EEUU se adjudicó un poder que, a diferencia de lo que dicen, le corresponde por naturaleza. Es el poder de llevar la libertad allá donde no existe y de llevar la libertad allá donde la muerte es la principal protagonista. Si no existiera EEUU, el mundo sería un completo desastre. EEUU acabó con el imperio del mal en la I Guerra Mundial, con el mismo imperio fascista en la II Guerra Mundial, con el comunismo durante la Guerra Fría (y sin disparar una sola bala) y con cientos de regímenes y dictaduras, las más sanguinarias que ha contemplado la humanidad contemporánea. Es una nación excepcional fundada sobre el ideal protestante de que el mal y los malvados no pueden ser tolerados en ninguna de sus formas y en que no hay que resignarse a convivir con ellos, sino en que hay que derrotarlos. La envidia por parte de sus enemigos (entre ellos algunos de los pobladores más repulsivos y repugnantes de este planeta) es comprensible.

Estas son siete respuestas a los siete mitos y chascarrillos más corrientes que repiten y repiten socarronamente algunos graciosillos. De todas formas, es muy llamativo que, tanta memoria que suelen tener para recordar bulos y trolas difundidos por los grupos “pacifistas” anti-americanos, no la apliquen para acordarse de los más de dos millones de muertos provocados por Sadam Hussein, entre iraníes, kuwaitíes, los propios iraquíes y los kurdos gaseados en los 80.

Vergüenza debería dar a algunos de ellos por ir dándoselas de “humanitarios” o “amigos de la humanidad”, y no apoyar la guerra en Irak, que ha liberado a tanta gente de un dictador tan genocida, cuyo fallo en todo caso ha sido lo que tardó en hacerse, ¡hasta 2003!

La realidad actual es que si Obama consigue salirse con la suya, EEUU emprenderá la retirada en todo el mundo y reducirá su capacidad militar. Eso es lo que los opositores a la guerra de Irak de 2003 llevan tiempo manifestando que desean. Si finalmente consiguen lo que quieren, no pasará mucho tiempo antes de que comiencen a quejarse por las graves consecuencias que tendrá todo ello. No digan que no lo advertimos.


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