Posteado por: Javier | junio 23, 2013

Cuidado con Hans-Hermann Hoppe: NO es un “aliado” para la derecha liberal

Anonadado me he quedado al enterarme de que el anarcocapitalista alemán emigrado a EEUU Hans-Hermann Hoppe anda por estos días en España, en concreto en Madrid. Por lo que tengo entendido, dio una conferencia el pasado día jueves.

Cada vez es más conocido que el Instituto Juan de Mariana, quienes han traído a Hoppe a España, no es un instituto “liberal”, sino anarquista y extremista. Pero lo grave del asunto es que se han traído a Hoppe EN NOMBRE DEL “LIBERALISMO”. No sé, la verdad, si tan mal andan los ancaps en España como para tener que invitar a uno que, al menos en apariencia, da una impresión algo más “seria” o de tener un poco de más “empaque” (supongo que, con tanto cocainómano o apologeta del “sexo, drogas y rock & roll” en la ancapia española, habrán tenido que idear una buena explicación para Hoppe , quien dice estar “asqueado” con los libertarios de “sexo y rock and roll”), pero quienes debieran cuidarse sobre todo de Hoppe son los libero-conservadores que, queriendo ver algo “aprovechable” en el anarcocapitalismo, lo tengan por lo más “serio” o “decente” en ese circo:

Cuidado con un señor que es un racista y que no tiene problemas en relacionarse con neo-nazis.

Cuidado con un señor que va de que quiere abolir el Estado y que quiere sustituirlo por una sociedad enteramente de “derecho privado”, mientras es un funcionario público que trabaja para la Universidad de Nevada (PÚBLICA). Claro que Hoppe, como otros ancaps, lo que querrá es abolir el Estado… menos aquellas instituciones del mismo para las que él trabaje y cobre jugosamente de ellas.

Cuidado con un señor que odia la Constitución de los EEUU, pese a que la libertad de expresión que ampara su Primera Enmienda es la que le permite propagar su racismo y homofobia sin ir a prisión por ello.

Cuidado con un señor que defiende la monarquía absolutista medieval y que quiere destruir la democracia.

Cuidado con un señor que, mientras ataca la inmigración, él mismo es un inmigrante en EEUU, más o menos un caso parecido al de Michelle Malkin, la filipina racista.

Hoppe, como he dicho, está en contra de la democracia y quiere sustituirla por lo que él llama el “orden natural”. Hoppe quiere imponer un nuevo sistema social en la sociedad, que consistiría en nada
menos que una privatización completa de la vida (pero, posiblemente, como he dicho antes, con la salvedad de su puesto como profesor en la Universidad PÚBLICA de Nevada, eso no se toca). Su hipótesis es que en una sociedad así no habría grandes conflictos, y los que surgieran podrían ser resueltos por empresas privadas, como las compañías de seguros. Por supuesto, el anarco-capitalismo no es una idea nueva y no fue inventado por Hoppe tampoco. Pero ha sido Hoppe el que ha innovado intentando mezclar las ideas ancaps con algo así como una especie de “conservadurismo” (según su punto de vista). De ahí el peligro de que algunos conservadores vean en Hoppe alguien con cositas “aprovechables”, cuando lo suyo a lo que llevaría es a una sociedad de tiranías privadas, como cualquier otro ancap.

Sigue siendo el secreto de Hoppe la definición sobre qué es “natural” en este “orden natural” del que habla. Lo que es definirlo, por ejemplo, lo han intentado los comunistas. Éstos pueden etiquetar su utopía como un “orden social natural”, ya que coincide con sus ideas de la naturaleza humana. Pero ese es precisamente el problema: al igual que los sistemas sociales del socialismo y el comunismo no eran más que producto de las mentes de sus teóricos, el sistema de Hoppe es el mero resultado de sus propias consideraciones teóricas y experimentos mentales. ¿No era esto lo que pensaban los ideólogos comunistas? ¿Piensa Hoppe en serio que personas moralmente imperfectas, y a menudo irracionales, se pueden integrar en una sociedad voluntaria, libre de cualquier tipo de coerción sin poner en peligro las libertades y derechos de propiedad de otras personas? La idea de Hoppe requeriría el desarrollo no sólo de un nuevo sistema social, sino también de una nueva sociedad y de nuevos seres humanos para esta sociedad. Hasta ahora, siempre había sido el objetivo de las ideologías totalitarias el crear “el hombre nuevo”, y las similitudes con las ideas de Hoppe son demasiado evidentes para ser pasadas por alto.

Como buen seguidor de la “teoría económica austriaca” es un representante del apriorismo puro, es decir, la afirmación de que las verdades científicas y académicas pueden deducirse mediante el empleo de la lógica pura, carente de cualquier fundamento empírico. Pues, igualmente, Hoppe pretende aplicar su método económico del apriorismo a la filosofía social. Pero la teoría social de Hoppe fracasa, pues se basa en un tipo de sociedad en la que no existe y, de hecho, nunca ha existido. Sobre esta base, ello no son más que experimentos mentales, en ningún modo más factibles o realistas que las premisas sobre las que se apoyan, y sin ninguna consideración de los hechos empíricos. Ah, pero eso sí, bien que toma Hoppe ejemplos de las fallas del Estado para ilustrar sus teorías, es decir, que utiliza los resultados empíricos que se ajusten a sus puntos de vista, pero hace caso omiso de todas las demás realidades históricas y actuales. Esta forma de percepción selectiva es muy típica de él, y lo que hace es pensar sólo en blanco y negro: el Estado es malo (“mu malo”), y el “orden natural” es siempre superior. ¿Qué ven algunos conservadores de “potable” en Hoppe, si, a fin de cuentas, no es más que otro ancapista “austriaco” con la misma metodología torticera?

Si los métodos de Hoppe son erróneos, peores aún son sus argumentaciones, aunque tenga toda la pinta de que la forma ambigua de presentarlas sea deliberada y un intento de llegar a ciertos grupos (ya veremos como a Hoppe no le importa que le apoye lo peorcito imaginable). Podemos recordar la polémica con los comentarios de Hoppe sobre los homosexuales que pronunció en uno de sus cursos en la Universidad de Nevada, a principios de 2005. En concreto, durante una conferencia en su curso “Dinero y bancos”, en el que desarrollaba la teoría económica austriaca de la preferencia temporal (el grado en el que una persona prefiere consumir en el presente en lugar de ahorrar para el futuro), afirmó que debido a que por lo general no tienen hijos, los niños, los ancianos y los homosexuales tienden a enfocarse menos en los ahorros para el futuro, de ver menos hacia el futuro, diciendo que “Los homosexuales tienen preferencias temporales más altas, porque la vida termina cuando mueren”. Aunque Hoppe hizo hincapié en que no hay ningún elemento de homofobia en esta declaración, más de uno de ellos pensará que han encontrado un aliado en Hoppe.

También podemos tomar el famoso párrafo de su libro “Democracia: el dios que falló”, que dice así (página 218): “Un orden social libertario no puede tolerar ni a los demócratas ni a los comunistas. Será necesario apartarlos físicamente de los demás y marginarlos. Del mismo modo, en un pacto instituido con la finalidad de proteger a la familia, no puede tolerarse a quienes promueven formas de vida alternativas, no basadas en la familia ni en el parentesco, incompatibles con aquella meta. También estas formas de vida alternativa –hedonismo individualista, parasitismo social, culto al medio ambiente, homosexualidad o comunismo– tendrán que ser erradicadas de la sociedad si se quiere mantener un orden libertario”. Por supuesto, en el contexto más amplio de este párrafo, Hoppe explica que sólo se refirió a acuerdos privados regidos bajo pactos (o sea, que aclaró su amor por las tiranías privadas), pero si usted fuera un anti-demócrata, anti-comunista u homófobo, usted podría también pensar que Hoppe comparte su punto de vista. Yo, desde luego, si no deseara atraer a ciertos elementos nocivos o totalitarios, me guardaría de decir las cosas que Hoppe suelta de vez en cuando de forma tan ambigua. Creo que Hoppe intenta atraer a un cierto tipo de seguidores de los que podría distanciarse bastante fácilmente, si es que de verdad no busca su apoyo. Puesto que, realmente, pese a que diga que se refiere a su sociedad utópica de “pactos privados”, Hoppe no aclara en ningún momento que él no piense eso. No pienso que se trate de ambigüedades accidentales, sino que intenta hacer guiños y llegar a ciertos grupos.

¡Ah, antes de que se me olvide! Cómo no, Hoppe defiende tratar el problema de la delincuencia a través únicamente del sector privado, asignando el control de la policía a compañías de seguridad privadas. Claro, este caballero piensa que, de todas formas, en su utópica sociedad del “orden natural” el grado de delincuencia sería mínimo, pues habría menos incentivos para cometer actos criminales, y que, aparte, las empresas de seguridad privadas son mejores que la policía, los fiscales y los tribunales penales existentes. Implícitamente, esto significa que Hoppe cree que una vez que el Estado no exista, casi no habrá violencia y delincuencia en el mundo. Buena prueba de ello es su idea de abolir el derecho penal en su “orden natural”. Lo que Hoppe nunca explica es cómo garantizaría que, una vez cumplido su sueño de la demolición del Estado, sus amadas e idolatradas compañías de seguridad privadas no degenerarían y se convertirían en estructuras mafiosas que, teniendo el poder de las armas, comenzarían a amenazar a otros individuos y extorsionar. Tampoco cómo garantizaría que dichas compañías, en el fragor de la competencia, se atacasen unas a otras con sus armas, provocando una pequeña guerra civil. El iluminado alemán inmigrante en EEUU ignora que el bien o el mal surge de las personas, no de las entidades jurídicas, como es el caso del Estado. Los hombres van a seguir teniendo un alto potencial de maldad, haya Estado o no lo haya. Es más, sin Estado ni Gobierno no habrá nada que refrene sus pasiones, como decía Hamilton. Hoppe quiere resolver todos los problemas posibles únicamente mediante el libre mercado. Pero él no ve que el mercado sólo puede ser libre si alguien lo mantiene libre de la violencia y el crimen. Y este alguien no puede ser una empresa en este mercado debido a que el libre mercado tiene que existir y ser libre antes de que una empresa pueda actuar como una parte del mismo. Siempre tiene que haber alguien que quite de la circulación a la compañía X, si X se convierte en una amenaza criminal y violenta para la seguridad. Por eso quienes abogamos por unos ejércitos bien dotados y unas fuerzas policiales competentes y efectivas somos LOS VERDADEROS CAPITALISTAS.

Pero, junto a esto, su utopía de abolición del Estado y su sustitución por compañías privadas, de forma inquietante, Hoppe utiliza a veces una retórica de lo más totalitaria (y subrayo que me refiero a retórica, no a contenidos… se supone, pese a que nunca lo aclara ni se desmarca de ello), lo que ha llevado a que cada vez haya más contactos entre el movimiento anarcocapitalista de Hoppe y los neo-nazis. A Hoppe no parece preocuparle en absoluto que algunos de sus artículos se publiquen en revistas en las que, por ejemplo, se niega el Holocausto. Es más, preguntado en alguna ocasión por esto ha respondido que por qué habría de ser incompatible negar el Holocausto y ser libertariano al mismo tiempo (bueno… en realidad, razón no le falta). Es cierto que esto es lógicamente posible. Pero en la práctica, el Holocausto sólo es negado por aquellos que quieren borrar de la dictadura nazi su crimen más horrendo, ya que tienen muchas ganas de un cambio hacia este tipo de régimen. Ya he dicho antes que el propio Hoppe no se define como “liberal”, pero es que hay tontos en España que lo incluyen como “liberal”, cuando para un verdadero liberal no puede haber cooperación de ningún tipo con extremistas neo-nazis, aunque eso se reduzca a dar permiso para reimprimir sus artículos. Pero Hoppe, como ya he dicho, no tiene ningún problema con estas coaliciones. ¿Y por qué no? Porque el enemigo de su enemigo, es su amigo. Esto significa: los neo-nazis que luchan contra el Estado son vistos por Hoppe como posibles y valiosos aliados.

Haga Hoppe lo que le venga en gana, lo que le salga de las narices; a fin de cuentas, no es más que otro pirado como sus amigos neo-nazis. Pero, por favor QUE NO NOS LO VENDAN COMO UN “LIBERAL”.


Responses

  1. A mí no me cabe ninguna duda que Hoppe, al igual que la mayoría de “ancaps” sí simpatiza con los tiranos. No le ayuda nada su condición de alemán tampoco, dada la historia tan negra que tiene Alemania.

    Él dice que hay que desterrar a los homosexuales. ¿Quién les va a expulsar? ¿Una policía privada en cada comunidad de vecinos dedicada a la pureza sexual? ¿Quizá una red de chivatos?

    Lo más patético fue cuando sus defensores me dijeron que “no se iniciará la violencia” . Ah, no, que claro, se referían a que solo es malo cuando el Estado inicia la violencia pero en privado, claro, que los maten si hace falta también. Ya sabe usted que los ancaps no defienden la libertad, sino la tiranía privada.

    También dice que no puede haber ninguna tolerancia hacia los que defienden ideas “comunistas” (recordemos que para este impresentable repugnante, si no estás de acuerdo con él, eres socialista).

    Habría expulsado a Milton Friedman y hasta a Hayek (que defendia asistencia estatal para los más pobres). Estos dos hicieron muchísimo más por la libertad de lo que Hoppe hará en toda su vida (no ha hecho nada por la libertad, hasta la fecha).

    Hoppe es anti-americano aunque desconozco si tiene pasaporte estadounidense. Si no es así, n tiene ningún derecho a estar aquí (ah y vive en Turquía también, ese bastión liberal y democrático ajem). Ah no, que no es una democracia ni hay libertad. ¿No será que le gusta Turquía porque alli sí se practica la tiranía privada con impunidad?

    Qué gente más mediocre — Snowden, Assange, Hans Hermann Hoppe, todos acaban en repúblicas bananeras.

    Ayer precisamente estuve hablando con un joven “wasp” en nuestra iglesia (antaño era episcopaliano cómo no) sobre Hoppe y me dijo que es mala señal cuando un país como EEUU se ve tomando en serio las opiniones de “artilugios importados” como Hoppe.

    Hay gente que conoce a Hoppe y no dicen cosas muy positivas sobre él y sus “fans”. Dicen que HHH intenta intimidar a los demás, tiene una voz insoportable , etc.

    En cuanto a la inmigración, no seré yo el que defienda la inmigración masiva ni mucho menos las fronteras abiertas. Lo que sí tiene gracia es que HHH diga ser “anarquista” y sin embargo quiere usar LA FUERZA ESTATAL para expulsar a los inmigrantes.

    ¿No se le ocurre al “brillante” Hoppe que a diferencia de los mexicanitos que están recogiendo verduras en Texas y otros estados fronterizos, las patrullas de las fronteras cobran un sueldo exclusivamente derivado de, sí, LOS IMPUESTOS que tanto dice odiar?

    Siguiendo la lógica retorcida de HHH, los verdaderos “parásitos” entonces serían esos mismos guardias que él quiere usar para que expulsen a los inmigrantes.

    Fíjese usted si HHH ha sido una vergüenza nacional, que incluso en círculos libertarianos radicales, como LEWROCKWELL.COM, han borrado material de HHH cuando gente que usa su cerebro les ha intentado debatir. No resisten el debate, ya sabe usted que son como el Instituto Juan de Mariana: ni se le ocurra llevarles la contraria y, si logra avergonzarles, borran material que les deja en evidencia.

    Se mire como se mire, HHH es un impresentable, indeseable y debe ser refutado.

  2. “A mí no me cabe ninguna duda que Hoppe, al igual que la mayoría de “ancaps” sí simpatiza con los tiranos. No le ayuda nada su condición de alemán tampoco, dada la historia tan negra que tiene Alemania.”

    No sería raro que esa fuera la verdadera ideología de Hoppe, la cual mezcla con anarcocapitalismo para que no lo tachen de “nazi” o “fascista”. Por eso no se desmarca de los apoyos que recibe de elementos indeseables. En realidad, es mucho más deshonesto que un nazi declarado, pues Hoppe lo que hace es jugar con la ambigüedad, el “dije aquello, pero lo que quería decir era lo otro”, más o menos como un Chomsky, el del “yo no dije eso”.

    “Él dice que hay que desterrar a los homosexuales. ¿Quién les va a expulsar? ¿Una policía privada en cada comunidad de vecinos dedicada a la pureza sexual? ¿Quizá una red de chivatos?”

    Es evidente que la sociedad ideal de este “freedom fighter” sería hasta más totalitaria, opresiva y liberticida que la de cualquier régimen fascista o comunista.

    “Lo más patético fue cuando sus defensores me dijeron que “no se iniciará la violencia” . Ah, no, que claro, se referían a que solo es malo cuando el Estado inicia la violencia pero en privado, claro, que los maten si hace falta también. Ya sabe usted que los ancaps no defienden la libertad, sino la tiranía privada.”

    ¡Faltaría más! El Estao es “mu malo” y si un policía me detiene porque voy llevando un arma ilegal eso es totalitario y socialista. Pero, claro, si un jovenzuelo de 14 años va corriendo por la calle, tropieza y con la inercia cae en mi jardín… ¡¡A TIROS CON ÉL!! ¡¡PLOMO, PLOMO Y PLOMO, QUE HA VIOLADO MI PROPIEDAD PRIVADA, QUE ES SAGRADA!!

    “También dice que no puede haber ninguna tolerancia hacia los que defienden ideas “comunistas” (recordemos que para este impresentable repugnante, si no estás de acuerdo con él, eres socialista).”

    Será igual que alguno de los cubanos exiliados en Miami amigotes de Esperanza Aguirre.

    “Habría expulsado a Milton Friedman y hasta a Hayek (que defendia asistencia estatal para los más pobres). Estos dos hicieron muchísimo más por la libertad de lo que Hoppe hará en toda su vida (no ha hecho nada por la libertad, hasta la fecha).”

    A Friedman, encima, por “judaizante”, y Hayek por lo menos enseñó en entidades y universidades privadas, a diferencia de este caradura.

    “Qué gente más mediocre — Snowden, Assange, Hans Hermann Hoppe, todos acaban en repúblicas bananeras.”

    Como esta gente defiende tanto la “libertad”, pues, claro… por eso solo los acogen tiranos marrones. ¡Qué raro, que nunca los acoge nadie decente! Solo los elogia y protege esa gente tan “respetuosa” con las libertades como Fidel Castro, Correa, Assad, etc… ¿No será porque piensan que a estos “luchadores por la libertad” los pueden utilizar como arietes contra las potencias democráticas. Por eso estos pirados solo atacan a EEUU y sus aliados, nunca les da por denunciar a los regímenes que les miman y les dan de comer.

    “En cuanto a la inmigración, no seré yo el que defienda la inmigración masiva ni mucho menos las fronteras abiertas. Lo que sí tiene gracia es que HHH diga ser “anarquista” y sin embargo quiere usar LA FUERZA ESTATAL para expulsar a los inmigrantes.

    ¿No se le ocurre al “brillante” Hoppe que a diferencia de los mexicanitos que están recogiendo verduras en Texas y otros estados fronterizos, las patrullas de las fronteras cobran un sueldo exclusivamente derivado de, sí, LOS IMPUESTOS que tanto dice odiar?

    Siguiendo la lógica retorcida de HHH, los verdaderos “parásitos” entonces serían esos mismos guardias que él quiere usar para que expulsen a los inmigrantes.”

    Aunque en eso utilizará la misma lógica que para su puesto en la Universidad PÚBLICA de Nevada, eso sí vale. Para lo que yo quiero, para eso sí puede intervenir el “Estao”. Pero es verdad que es una contradicción total lo de Hoppe: quiere destruir el Estado, pero, a la vez, implantar una ingeniería social que solo sería posible con un Estado muy fuerte.

    “Fíjese usted si HHH ha sido una vergüenza nacional, que incluso en círculos libertarianos radicales, como LEWROCKWELL.COM, han borrado material de HHH cuando gente que usa su cerebro les ha intentado debatir. No resisten el debate, ya sabe usted que son como el Instituto Juan de Mariana: ni se le ocurra llevarles la contraria y, si logra avergonzarles, borran material que les deja en evidencia.”

    Ah, eso es como el Batiburrillo, que borró todos los comentarios del hilo donde decía que había que prohibir el Islam. En la Red Liberaloide creo recordar que también han borrado artículos contra Guantánamo, en los que pedían que se les otorgasen derechos constitucionales americanos a los terroristas

  3. […] Junio. Cuidado con Hans-Hermann Hoppe: NO es un “aliado” para la derecha liberal […]

  4. Vaya panfleto ha escrito Usted.
    La intolerancia que destila es impropia de una persona que dice ser liberal. Y de sus comentarios se deduce claramente su afiliación política real, Usted es un adorador del Estado y de la democracia. No tiene nada de liberal ni por sus ideas ni por su actitud o talante.

  5. “Claro que Hoppe, como otros ancaps, lo que querrá es abolir el Estado… menos aquellas instituciones del mismo para las que él trabaje y cobre jugosamente de ellas.”

    Como ancap certifico que este conjunto de palabras no se sostiene salvo como forma de fomentar odio. ¿Que es eso de?: “Es que los ancaps quieren privado para lo demás y público para ellos”.

    Menuda chorrada.

    “Cuidado con un señor que defiende la monarquía absolutista medieval y que quiere destruir la democracia.”

    Exponer esto como si fuese una verdad absoluta que la democracia es superior a la monarquía. Hoppe defiende que un sistema es mejor que otro siendo él anarquista. Si no te gustan sus argumentos rebátelos.

    Espero que estas palabras te sirvan como mínimo para comenzar a no dar por supuesto que tu opinión es tan solida que no necesita dar argumentos a los demás para criticarlos.

    P.D. Que desperdicio de 10 minutos gastados en leer esto.

  6. Ya sabía yo que era cuestión de tiempo que en los hilos empezasen a proliferar y arremolinarse ancapistas sectarios, enfurecidos por las criticas a Hans Hermann Hoppe, que encima se dedican a acusarme a mí de intolerante.

    Es descojonante cada vez que se pasan los mismos trolls “austriacos”, “libertarians” o directamente “ancaps”, que parecen todos productos de una lobotomía que practica alguna secta. Se parecen muchísimo, siempre con los mismos temas cansinos y falta de argumentos serios. Dicen que no doy argumentos: claro, ya se ve, como contrapartida, todos los que aportan ellos.

    @Huanhito:

    Ya, un panfleto, ¿no?. Y habla de intolerancia un tipo que se dedica a llamarme “adorador del Estado y de la democracia”, precisamente alguien que pertenece a una corriente como la ancap, que si por algo se caracteriza es por su dogmatismo e intolerancia, si no pregunte en las asociaciones ancaps o ultralibertarianas (aka: “liberales”) en España, ingrese en una y atrévase a llevar la contraria. Verá lo rápido que será purgado.

    Presume el pollo de haber deducido mi afiliación política real. Claro, pero si es que no la oculto en ningún momento: defiendo el capitalismo ordenado, el Estado democrático y de derecho, el imperio de las leyes y la regulación. Lo que no defiendo es la anarquía porque ni es liberal ni compatible con el capitalismo.

    ¿”Adorador de la democracia”? No, adorador no soy de nada en este mundo, pero mucho menos lo sería de la sociedad anarka que tanto Hoppe y, muy seguramente usted, defienden, bastante cercana al feudalismo medieval. ¿Ese es su modelo, Huanhito? ¿El de masas miserables y analfabetas atadas a un señor feudal o a un obispo, pero eso sí, sin “malvado estatismo”, todo privado?

    @EnfermeroAncap:

    Otro igual que el anterior.

    “Como ancap certifico que este conjunto de palabras no se sostiene salvo como forma de fomentar odio. ¿Que es eso de?: “Es que los ancaps quieren privado para lo demás y público para ellos”.”

    ¿Y usted quién es para certificar nada?

    Eso supongo que no irá por gente como Huerta de Soto o Juan Ramón Rallo, dos funcionarios públicos que, sin embargo, se dedican a defender que el Estado prácticamente quede como un cascarón vacío.

    Ahora nos llega un acólito o estómago agradecido que se dedica a mentir descaradamente como un bellaco y a pretender hacernos creer que entre esta gente nadie defiende acabar con lo público usando, eso sí, púlpitos pagados con dinero público:

    http://www.enemigosdelestado.com/tag/jesus-huerta-de-soto/

    http://mises.org/pdf/desoto-liberalsmo-v-anarcocapitalismo.pdf

    Huerta de Soto nos dice:

    “En el presente trabajo se explica por qué el programa del liberalismo clásico es teórica y prácticamente imposible, y por qué el único sistema de cooperación social plenamente compatible con la naturaleza del ser humano es el anarcocapitalismo”.

    Ah, vaya. Y el pirado que defiende eso resulta que es profesor en la universidad pública, la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, para más señas.

    “Exponer esto como si fuese una verdad absoluta que la democracia es superior a la monarquía. Hoppe defiende que un sistema es mejor que otro siendo él anarquista. Si no te gustan sus argumentos rebátelos.”

    Evidentemente Hopper defiende un sistema como mejor siendo él anarquista, como los nazis defienden el suyo siendo nazis, o como los comunistas soviéticos defendían el suyo siendo comunistas soviéticos, ¿y qué? Lo que no quita que sea un absoluto absurdo lo que defiende, como he justificado en la entrada, aunque usted lo niegue.

    Ancaps radicales como Huanhito o EnfermeroAncap odian al Estado sin más, sin ser capaces de justificar porqué es mejor su modelo de sociedad totalmente anárquica, ya que no comprenden su importancia en la construcción liberal y en la salvaguarda de las libertades individuales. Si no es a través del Estado y sus leyes, ¿cómo va a ser? Mediante el “axioma de no agresión” o la “ley policéntrica”. Digan eso en cualquier foro serio y prepárense luego a que su audiencia estalle en carcajadas al oir semejantes estupideces.

    Aquí nadie “adora” al Estado, aquí lo que estamos es totalmente en contra de las tiranías, sean públicas o privadas. Evidentemente, para Huanhito o EnfermeroAncap las privadas serán totalmente aceptables, cómo no.

    “P.D. Que desperdicio de 10 minutos gastados en leer esto.”

    No, al contrario. Son los primeros 10 minutos que habrá empleado en leer algo mínimamente sensato en su vida, en lugar de panfletos.

  7. Este artículo es una gran falacia, ese párrafo de Hoppe sobre los homosexuales sólo hace referencia a un hipotético caso de una sociedad libertaria integrada por conservadores, como una posibilidad, no es el pensamiento de él: http://austroanarquistas.com/?p=6978

  8. Ancap:

    Ha hecho una aclaración innecesaria pues en el artículo ya he dicho que es una hipótesis de Hoppe (estaría bueno que no lo fuera).

    Por cierto, ya había leído antes el artículo que enlaza, y, en cualquier caso, HOPPE NO DEFIENDE LA LIBERTAD. No es un defensor de la libertad, sino de la propiedad privada como un absoluto ante la cual debe ceder cualquier otro derecho, en definitiva, un indeseable al que no molesta lo más mínimo la imposición de tiranías sobre los individuos mientras éstas sean en el ámbito privado.

    Dice que Hoppe no tiene ideas de ese tipo. Claro, por eso le apoya la gentuza que le apoya.

    Es un caso similar al de Ron Paul: le apoyan y financian miembros del Ku Klux Klan, del supremacismo blanco o neo-nazis… pero ¡eeeeeh! Que quede claro que él no tiene ideas similares a ellos.

    Váyase a contar cuentos a otra parte.

  9. Afirmar que en el Instituto Juan de Mariana todos son ancap es un burda simplificación. Yo soy socio del mismo y el año pasado presente en el congreso de economía austriaca este paper que le remito, donde critico a los ancap e identifico las corrientes que se congregan en el instituto.

    http://elreplicadorliberal.com/2015/04/28/los-idearios-de-la-escuela-austriaca-de-economia-una-critica-desde-el-minarquismo-a-las-teorias-anarcocapitalistas-y-evolucionistas/


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