Posteado por: Javier | junio 30, 2013

Infiltrar la “iglesia” del pastor Phelps

Supongo que muchos conocerán, pues alguna vez he hablado de ella, la pseudo-iglesia de un pastor “bautista” llamado Fred Phelps, situada en Topeka (Kansas), la conocida como “Iglesia Bautista de Westboro”.

Este tal Phelps, de 83 años de edad, es alguien anti-americano, anti-católico, anti-judío, anti-musulmán, “anti” todo lo que se les ocurra, racista, etc… pero su odio donde cae con toda su potencia es sobre los homosexuales. Su lema más conocido es “God hates fags” (“Dios odia a los maricones”). A partir de ahí, también regurgita su odio a EEUU por considerar que se trata de un país “consentidor de maricones”, merecedor de todo tipo de desgracias por ello (este miserable celebra el 11-S como “algo glorioso”). He puesto abajo un vídeo, puesto que por mucho que describiera sería difícil que los lectores se hicieran una idea de hasta dónde llega el odio de esta gente.

De los 100 miembros de su iglesia, aproximadamente el 80% son familiares de Phelps, carnales o por matrimonio. Se han hecho muy famosos en EEUU por organizar piquetes en los funerales de soldados muertos en combate en la Guerra de Irak, celebrando la muerte de estos soldados.

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 A los que tienen un concepto de que la “libertad religiosa” es un “todo vale” no gustará demasiado, pero agentes del gobierno deberían infiltrar esa y otras iglesias de este tipo, en las que haya constancia de que se pueda estar desde el púlpito incitando al odio contra determinados grupos (en el caso de la Westboro son homosexuales, católicos y judíos los que suelen ser el blanco de estos chiflados). NO PARA DETENERLOS, OJO, SINO PARA OBTENER INFORMACIÓN SOBRE SUS PLANES. Pueden ser nada más que unos pirados (y, de hecho, creo que no son más que eso), pero con algunos mensajes que se propagan nunca podemos tener la absoluta seguridad de que a alguno de ellos no se le haya ido definitivamente la olla y no estén intentando hacerse ilegalmente con armamento o preparar algún tipo de atentado. No solo la de Phelps, la cual es solo la punta del iceberg y, además, está en franca decadencia, hay cosas verdaderamente intolerables (también sería necesario infiltrar iglesias como la de Benny Hinn, aunque éste para comprobar si se hubiesen estado utilizando drogas u otras sustancias estupefacientes para alterar la voluntad de sus fieles durante sus “servicios” religiosos, y, en ese caso, detenerlo y procesarlo por narcotráfico).

Debe haber un derecho absoluto a CREER (exclusivamente a “creer”) lo que cada uno quiera, pero también existe una responsabilidad absoluta cuando en el ejercicio de esas creencias violes principios públicos legalmente establecidos por el Parlamento. Sería anti-liberal y totalitario que el gobierno se dedicara a intentar imponer doctrinas a una iglesia u otro grupo religioso cualquiera, pero sí puede intervenir cuando se están violando las leyes de la nación. En demasiadas ocasiones, el Poder Legislativo ha sacrificado el interés público a favor de los de determinados grupos religiosos.

“¿No es muy “rojete” esto, señor? ¡¡Usted es como un progre totalitario que quiere aplastar los derechos de los creyentes y de los padres sobre sus hijos!!”.

No, pues va a ser que no. Incluso en los tiempos de la Nueva Inglaterra puritana hubo leyes como la del estado de Maryland del año 1649, que negaba las licencias a “actos infieles al estado” o la Carta de Rhode Island, de 1663, que exigía a los fieles de las iglesias comportarse “de manera pacífica”. A mediados del siglo XVIII, el puritano Elisha Williams abogaba porque los pastores no pudiesen predicar fuera de sus iglesias, salvo que otro pastor les invitase a predicar en su iglesia, bajo el castigo de ser retirada la autorización para predicar.

¡ANDAAAA! ¡¡Incluso en una sociedad casi al 100% CRISTIANA PROTESTANTE como la de los puritanos, la práctica de las creencias religiosas estaba regulada por las leyes!!

Después vino la anarquía confesional de la mano del movimiento pentecostal y una desvirtuación del concepto de “libertad religiosa” tal y como se había entendido tanto por los puritanos como en los tiempos de la fundación de EEUU.

Infiltrar algunas iglesias evangélicas de este tipo donde haya pastores que inciten al odio contra determinados colectivos (sean homosexuales, católicos, judíos, musulmanes, etc…) no es “atentar contra la libertad religiosa”. Tampoco lo es infiltrar iglesias católicas donde haya sospechas o denuncias de sacerdotes que practiquen la pederastia. Tampoco lo es infiltrar mezquitas donde se sospeche que se puedan estar predicando mensajes alentando a cometer atentados suicidas. En cuanto el ejercicio de la creencia religiosa se convierte en una amenaza para la seguridad pública, el derecho a la “libertad religiosa” salta por los aires.

Buenas noches.


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