Posteado por: Javier | agosto 10, 2013

Detroit o el fracaso del socialismo

Una de las noticas más perturbadoras de finales del pasado mes de julio en Norteamérica sin duda fue el anuncio de la bancarrota de la ciudad de Detroit, en el estado de Michigan, la mayor ciudad que se declara en tal situación.

Erase una vez que aquella fue una gran ciudad. A mediados del siglo XX era conocida como “el arsenal de la democracia” pues allí se fabricaban buena parte de los aviones y los tanques que ayudaron a derrotar a las potencias del Eje en la II Guerra Mundial. Ello hizo surgir tras la guerra una pujante industria que convirtió a Detroit en uno de los emblemas del “Sueño Americano”, con una amplia clase media industrial empleada en esas fábricas, sobre todo en el de las grandes empresas automovilísticas instaladas allí. En aquellos años, el tener un auto en propiedad se convirtió en el sueño y el deseo de los norteamericanos que era hecho realidad por “las Tres Grandes” de Detroit: General Motors, Ford y Chrysler. Su influencia alcanzó a que también fue el lugar de origen de músicos como Diana Ross y The Supremes, Marvin Gaye y los Jackson 5. En la década de los 50 Detroit alcanzó la cifra de 1,8 millones de habitantes, la quinta de EEUU.

¿Cuál es el panorama actual de Detroit? Un verdadero desastre.

Desde entonces ha perdido un 25% de su población (el censo actual es de 713.777 habitantes), desde principios del siglo XX Detroit no tenía una población tan baja, y la perspectiva es que siga bajando pues allí solo se queda quien no tiene posibilidades de dejar la ciudad. La mayoría se marchan a los condados vecinos, con menos crimen, mejores escuelas y unas perspectivas económicas en alza. Eso ha convertido a Detroit en un batiburrillo de casas y comercios abandonados y en estado ruinoso, con un centro urbano totalmente degradado, llena de calles desiertas con las paredes pintarrajeadas con grafitis.

La tasa de paro es del 16%, prácticamente el doble a la media de EEUU como consecuencia del declive de las “Tres Grandes” frente a sus competidores extranjeros.

Una tasa de crimen disparada. Varias veces durante los años 1970 y 1980 Detroit fue nombrada la capital de los incendios de EEUU, y en varias ocasiones la capital de los asesinatos. A menudo, Detroit fue incluido en las estadísticas del crimen del FBI como la “ciudad más peligrosa de Norteamérica” ​​durante este tiempo. Las tasas de criminalidad en Detroit alcanzaron su punto máximo en 1991, llegando a más de 2.700 delitos violentos por cada 100.000 personas, especialmente debido a la disminución de la población al dejar edificios abandonados, que se convirtieron en imanes para las drogas, incendios y otros delitos. Cuando se la llama, la policía puede tardar aproximadamente una hora en acudir. No sé si alguien habrá visto la película “Robocop”, de 1987. Al margen de la historia de ciencia-ficción del policía mitad humano mitad robot, ahí se presentaba una visión distópica de la ciudad de Detroit en un futuro “más o menos próximo” como consumida totalmente por el crimen. Pues en los 90 la realidad no estaba tan lejos de la ficción.

Tasas récord dentro del país en analfabetismo y pobreza. Las escuelas públicas de la ciudad han fracasado, pues sólo un 7% de los alumnos de octavo grado llega a ser competente en lectura. La tasa de abandono escolar es del 19%, el valor de la vivienda se ha desplomado y los servicios municipales son un desastre, ello pese a unos impuestos altísimos.

La situación de Detroit es el resultado final de cincuenta años ininterrumpidos de políticas socialistas. Otras ciudades con industrias similares han sabido adaptarse a las mismas circunstancias (competencia del extranjero, robotización de los procesos industriales que hace necesaria menos mano de obra en la industria del automóvil, etc.) y, sin embargo, su situación no es la de Detroit, convertida en una ciudad fallida.

Desde 1962, Detroit lleva siendo gobernada por los demócratas. No ha habido ninguna alternancia en este último medio siglo. Estas décadas han estado caracterizadas por un torrente de normativas socialistas, típicas de los demócratas, como el dar un poder casi omnipotente a los sindicatos de empleados públicos, quienes bloquean inmediatamente cualquier tipo de propuesta de reformas. Detroit se ha mantenido todos estos años gracias a préstamos inasequibles, planes de subsidios estatales, subidas de impuestos y prórrogas de las pensiones públicas, sin pensar nunca en reducir el gasto de la ciudad. Las normativas han expulsado a la mayoría de empresas de la ciudad y, mientras la población decrecía, en lugar de reducirse el gasto público, el mismo seguía aumentando, financiándose mediante los referidos préstamos cuando las subidas de impuestos no eran suficientes. Ello no ha impedido la degradación de los servicios públicos, algo que ha ido unido al aumento de la delincuencia.

Debido a las normativas impuestas por los sindicatos en Detroit, las tres grandes compañías automovilísticas pagaban salarios un 80% más altos que sus competidores en otros estados de EEUU. Hace unos años se calculó que por cada empleo creado en una compañía extranjera, Ford, General Motors y Chrysler destruían 6, la mayoría en Detroit. El Código Municipal de Detroit crea una verdadera selva de burocracia y trabas legales para cualquier particular o empresa que quiera invertir en la ciudad, en su reconstrucción o reflotamiento. Los impuestos sobre la propiedad son los más elevados de entre las 50 ciudades más importantes de EEUU, siendo el doble de la media de todo el país. Encima, el estado de Michigan impone unos impuestos casi obscenos a la instalación de fábricas con maquinaria, una verdadera invitación a instalarlas en cualquier sitio menos en Detroit. No es que no deban existir regulaciones sobre la economía ni impuestos, no es esa la cuestión; pero es que lo de Detroit es una verdadera oda al odio a la libertad y el mercado.

Detroit, como he dicho es una ciudad fallida y que ha firmado su acta de defunción tras décadas de socialismo. Un rescate federal sería un malísimo ejemplo para otros gobiernos locales y estatales pues haría recaer sobre los contribuyentes de estados y ciudades más responsables el coste de la imprudencia fiscal y económica, eliminando cualquier incentivo para hacer reformas. Más bien, la situación sería la idónea para que el alcalde de Detroit entregase las llaves de la ciudad y anunciase su cierre definitivo.

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Responses

  1. Si quiere usted una buena visión distópica de la ciudad de Detroit, solo tiene que leer “La rebelión de Atlas”.

  2. ¿ Han visitado alguna vez Detroit ?

    Una parte de la ciudad, que propiamente no es ya Detroit, es el paraíso de las barbacoas.

    Y la otra parte, el Detroit que ha quebrado, te lo enseñan tus anfitriones sin bajarte del coche y con las ventanillas siempre subidas del mismo modo que lo harías en un recorrido por una reserva africana en busca de leones, jirafas y elefantes.

  3. Estoy de acuerdo con esto, Javier, pero creo que la palabra “socialismo” es un anto exagerada. En EEUU no ha habido “socialismo” y pienso que es contraproducente usar esa palabra, que significa algo muy concreto:

    Saludos

  4. Hola Alfredo:

    Quizás sí es un pelin exagerada porque es verdad que en EEUU nunca ha habido un sistema “socialista” tal y como lo entendemos por tal en Europa. El caso es que no era fácil elegir el adjetivo. Había pensado en la palabra “progresismo” pero tampoco me gustaba del todo porque me parecía que podía dar lugar a equívocos pues el progreso no es algo que rechace, claro el “progreso” de verdad, otra cosa es lo que se entiende habitualmente por “progresismo”, al igual que el “intervencionismo”, pues cualquier intervención pública no tiene porque ser mala per se. En cualquier caso es un fracaso de 50 años de los demócratas.

  5. Entendida la aclaracion y le doy la razon. A veces no es facil elegir palabras en estos casos ambiguos. Si le sirve de algo, yo suelo usar la palabra “burocratico” y tambien “ineficiente”, o simplemente aqui me vale con decir “democrata” je.

    Saludos

  6. Para mi el termino socialismo no es una exageración; quizás no es Socialismo puro y duro, pero son políticas socialistas; el socialismo si ha penetrado en los E.U.A. aunque sea de una forma más suave, a través de las corrientes progresistas.

    Saludos desde el 2016, veo que el articulo es de Octubre de 2013.


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