Posteado por: Javier | septiembre 15, 2013

Redistribuir es robar: PECADO

Magnífico este sermón del Reverendo Lozano, pastor de la Iglesia Bautista Reformada del Pacto de Gracia, en Madrid (España), sobre el Octavo Mandamiento. No toda la predicación trata sobre lo que se dice en el enunciado del título de esta entrada, solo una parte, en general el tema es una visión general del mandamiento, pero me es muy útil como introducción a alguna otra que publicaré esta semana.

Me ha gustado especialmente la definición del hurto y el robo como el fruto de un corazón codicioso y manchado por el pecado, como es el del hombre, en todas las áreas de la existencia: existe el robo material, pero también el robo espiritual (se puede pretender robar la gloria a Dios, quien hace eso es ladrón igualmente). Pero, en cuanto al robo material, se le ponga el nombre que se le ponga, o se disfrace de legalidad (eso no cambia nada): es aprovecharse del trabajo de otros SIN PAGAR NINGÚN PRECIO A CAMBIO.

Otra buena reflexión: estamos rodeados por todas partes de gente que continuamente está diciendo “DAME, DAME, DAME”. Pero nunca los vas a ver diciendo “DOY, DOY, DOY”. Los que defienden esta clase de “solidaridad forzosa” (normalmente impuesta por el Estado), lo que querrán siempre es que les des tú, nunca dar ellos nada. También es posible que te diga “DALE, DALE, DALE (a otro)”. Es muy fácil y muy cómodo presumir de “solidaridad”… usando el dinero de otros para ejercer esa “solidaridad”.

 Robar, en último término, es resultado de la incredulidad, es negar la autoridad de Dios. También es negar que, en Su autoridad, Dios ha colocado a cada uno en una situación económica. En la Biblia hay un mandato de que cada uno ayude al necesitado en lo que pueda y le asista para salir de la pobreza, con los medios, bienes y los dones que le han sido dados (pues regalo inmerecido de parte de Dios son esos medios, bienes y dones), pero EN NINGÚN MOMENTO CONFISCANDO Y USANDO EL DINERO DE OTROS. La propiedad privada es un derecho que Dios nos da, por tanto la llamada “redistribución de la riqueza” es ILEGAL, es ROBAR, lo llames como lo quieras llamar y por muchas palabras bonitas y poéticas que emplees para denominarla.

La pobreza no es un estado moral, la pobreza es una situación que puede tener multitud de causas. En muchas ocasiones es consecuencia del pecado, y generalmente las situaciones de pobreza extrema lo son claramente (no hay más que ver los países de África, después de tantos siglos de paganismo e idolatría), aunque para algunos la riqueza también pueda ser un juicio de Dios contra ellos, pues el dinero les hace caer en una espiral de vicio y depravación que no podrían permitirse sin esa riqueza. Pero la pobreza no es una situación que implique que quien esté en ella sea más “noble” o “bondadoso” que quien esté en la riqueza. Hay verdaderos depravados morales entre los pobres, solo que no tienen medios económicos para llevar a la práctica muchas de sus depravaciones.

Por eso apropiarte de lo que no es tuyo siempre es ROBAR. Da igual la cantidad que se robe, siempre es un ROBO. Millones de euros que estafes o te apropies de los fondos públicos, o unos céntimos con los que te quedes cuando se equivocan al darte el cambio en una tienda. Es lo mismo: ERES UN LADRÓN SI HACES ESO. Hay muchos ateos y meapilas que se ufanan de su supuesta “honestidad” y están todo el día atacando a Urdangarín, Bárcenas o los imputados de la Junta de Andalucía por los millones que han presuntamente defraudado. Bien, habría que ver hasta dónde serían capaces de llegar ellos si pasase por sus manos tantísimo dinero como el que pasa por manos de toda esta gente. Suelen ser los mismos que, mientras dan lecciones morales con Urdangarín, roban a su empresa metiendo la mano en la caja, flojean durante toda la jornada laboral o se escaquean con bajas fraudulentas: LADRONES. Suelen ser los mismos que pontifican sobre la solidaridad y lo “malos” que son “los ricos que no ayudan a los pobres”, mientras se ponen ciegos de copas o cervezas sentados en la terraza de un bareto, sin hacer ellos nada. Que sean “pobres” no quita que en su corazón y espiritualmente sean unos VERDADEROS MANGANTES. Quien hurta, roba o estafa en lo poco, también lo hará en lo mucho. Todos los hombres llevamos en nuestro corazón el ser unos ladrones. El verdadero problema lo tenemos cuando negamos esto porque nunca lo hemos llevado a la práctica o a gran escala.

La “solidaridad” que defiende esta gente es el uso del poder del Estado para que quite al contribuyente y lo dé a quienes no lo han producido. NADIE DEBE ABSOLUTAMENTE NADA A QUIEN NO TIENE NADA (en todo caso, la obligación es con Dios, en los términos que he dicho). Generalmente, quien tiene algo, por poco que sea, lo ha producido por su esfuerzo. La pobreza no “ennoblece”, al contrario, no es raro que envilezca, pues desde el primero al último de los hombres somos unos envidiosos por naturaleza que no soportamos que alguien tenga más que nosotros, y esa situación provoca que en muchas situaciones la envidia se acentúe aún más: porque no se puede tener lo que se codicia.

Ah, y no, NO, lo siento. Jesús no era un jipi melenudo y porrero con una margarita en la oreja COMO TÚ, que iba bramando por las plazas que había que robar a los ricos para dar a los pobres. No hay nada más ridículo que desvergonzados que no conocen nada de la Biblia, más que un par de citas de los Evangelios sacadas de contexto, y a veces hasta modificadas (sí, hijo mío, sí, y Satanás también cita la Biblia, ¿qué es que tú la cites?) te restrieguen por la cara que “no eres cristiano” por no querer que te roben. Estas lombrices son unos temerarios que hablan con todo el descaro “en nombre de Cristo”, a quien ni conocen, ni (lo que es peor) quieren conocer.

Ya sé que esto molesta y deja contrariado a más de un impío sin Dios y camino del infierno: MEJOR, QUIERE DECIR QUE TENGO TODA LA RAZÓN. A cualquier incrédulo molesta enormemente que lo pongan delante de su pecado y de la evidencia de que, por mucho que presuma de su decencia, él no es que salga muy bien parado. La Biblia es como una cuchilla bien afilada que se hunde en nuestra carne y saca a la luz todas nuestras miserias y nuestra mugre, la Palabra es como una espada de doble filo. Normal que los “hipermorales” de la “solidaridad” con dinero ajeno ante esto se revuelvan como bestias acorraladas: porque saca a la luz toda la podredumbre, muestra lo que son.

El sermón lo podéis escuchar y descargar AQUÍ:

Los Diez Mandamientos. VIII Mandamiento… concluyendo

“Cuando Dios puso a Adán en Edén, le dio la orden de que lo guardara y lo labrase, aún antes de que hubiera caído por su desobediencia.  Esta fue la primera ley que tenía que ver con la propiedad.  Esta ley reconoce que algunos tienen más y otros tienen menos, pero todos sin excepción tienen algo, por poco que sea.  Arrebatar esa propiedad a su dueño legítimo supone violar el derecho que Dios le ha dado a cada individuo de poseer lo que es suyo”. 


Responses

  1. De lo mejorcito que te he leído !!

  2. […] En cuanto a las lecciones “morales” que dan algunos con respecto a este asunto, habría qué ver hasta dónde serían capaces de llegar algunos de estos “honestos” y honrados” si por sus manos pasase tanto dinero como por las de Urdangarín, baste con recordar lo que dije AQUÍ: […]


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