Posteado por: Javier | septiembre 29, 2013

Entrevista con el Papa

Anda el gallinero un poco alborotado desde hace dos semanas con la ya famosa entrevista al Papa, ya saben, en la que habría dicho que no hay que obsesionarse con temas como el aborto y el “matrimonio” homosexual y en la que, ¡oh, albricias!, habría declarado no haber sido nunca “de derechas”.

Estas cuestiones, y cómo interpretar esas palabras, prácticamente es lo único que ha trascendido y ha sido noticioso (no hay que esperar otra cosa) en los medios de comunicación de todo el mundo de todo un extenso diálogo de seis horas entre Francisco I y el sacerdote jesuita Antonio Spadaro, en los días 19, 23 y 29 de agosto.

Y, desde hace un par de semanas, llevan progres, por un lado, y articulistas y blogueros católicos, por otro, enfrascados en una guerra de desmentidos sobre lo que el Papa ha querido o no ha querido decir, en la cual los segundos hay que reconocer que están desplegando todo un esfuerzo que roza lo estajanovista (son de obediencia papal no al 100, sino al 200%, pero es evidente que hay palabras de Francisco que les ponen las cosas difíciles para defender que nada ha cambiado en la opinión oficial de la Iglesia Católica sobre ciertos temas). “¡Ha dicho que no hay que hablar del aborto y el matrimonio gay!¡Ah, y no es derechas!”; “¡NO, no, no ha querido decir eso!¡Estáis manipulando!”; “¡Sí, sí!¡Lo ha dicho, lo ha dicho!”.

No creo que el Papa vaya a abrir ni una clínica abortista en el Vaticano ni vaya a volverse pro-lobby gay. ¿Por qué iba a hacerlo, aún en el suponer de que fuera un relativista moral total, cuando la firmeza de la Iglesia Católica en estas cuestiones le favorece en aquellos lugares donde las Iglesias Protestantes allí asentadas hayan caído en el libertinaje y la relajación moral absoluta? Como ocurre con muchos anglicanos, también hay algunos protestantes que, hastiados ante la deriva de sus iglesias, ven un poco de “ortodoxia” en el catolicismo: “por lo menos, estos no casan a gays”.

Sencillamente, lo que ocurre es que el Papa sabe perfectamente que es el líder mundial más influyente y seguido y que cada gesto y cada palabra que diga es examinada concienzudamente y puede crear un cambio de ciertas tendencias de opinión. Y, concretamente en el tema homosexual, ahora mismo le conviene ganarse ciertos apoyos que pueda tener entre algunos medios de comunicación y lobbys pro-homosexuales en las luchas de poder interno en que está enfrascado con ciertos miembros de la curia romana.

De ahí también declaraciones como las que realizó en el avión que le llevaba de regreso a Roma tras la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, las archiconocidas de: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”. O sea, el Papa asumía la terminología homosexualista de “gay”, una palabra que en inglés y francés significa “alegre”, es decir, alguien que disfruta con alegría de sus relaciones homosexuales, no lo que el propio Catecismo católico reconoce como no incompatible con ser cristiano: alguien que es homosexual pero está inmerso en una lucha contra ello y no practica sexo homosexual. Hasta las declaraciones de Francisco, se podía ser cristiano en esa situación. Desde entonces, también lo es quien mantenga alegre y promiscuamente relaciones homosexuales pero “busca al Señor” de “buena voluntad” (bien es verdad que, las cosas como son, el Catecismo romano no habla de la homosexualidad como “pecado” sino como “acto intrínsecamente desordenado). Yo no es que esté obsesionado con el tema homosexual, y Dios me libre de tener algún tipo de odio, prejuicio o menosprecio a esa gente, mi postura es exclusivamente bíblica, pero hay conductas que ponen a uno fuera del Reino de Dios y una de ellas es la homosexual (1 Corintios 6:9-10).

Todo esto es perfectamente encajable con secretos a voces como el filtrado de informaciones relativas a un supuesto escándalo homosexual de Monseñor Ricca, nombrado por el propio Francisco para estar al frente del Banco Vaticano, informaciones escandalosas que habrían sido deslizadas por sectores vaticanos contrarios a este nombramiento, así como en los datos de numerosos estudios recientes, según los cuales, una parte importante del clero católico romano, en todos los países, es homosexual. Nada raro, teniendo en cuenta que la veneración y oración a María casi como si fuera una “diosa menor” (SÍ, la enseñanza no es “adorarla” ni que sea una “diosa”, es cierto, a lo que me refiero es a las consecuencias en las que desemboca en la práctica esa creencia) conduce ineludiblemente a un afeminamiento del culto y de la vida religiosa.

En definitiva, todo esto sería encuadrable, por tanto, esas declaraciones de una mayor “suavidad” aparente hacia temas como la homosexualidad, el aborto o hasta el feminismo, que no he mencionado antes, simplemente como publicidad con la que ganar simpatías. Actualmente, en el papado post-Concilio Vaticano II, todos caben, no se discrimina a nadie, mientras no se cuestione la estructura ni la cabeza de esta estructura no hay mayor problema (es “la suma de todos” como decía creo recordar la publicidad institucional de la Comunidad de Madrid). En temas sociológicos Roma cambia de posición más veces que un camaleón de color, así que no hay mayor problema.

Pero lo que no ha cambiado en absoluto es de aquello que se habla en el meollo de la entrevista (tratado en este magnífico artículo del pastor Emilio Monjo que adjunto), y de lo que todos los medios y los que intentan demostrar que “el Papa es de los míos” (sean progres o ultra-católicos) NO HAN DICHO NI UNA PALABRA: Trento. Trento sigue presente y es la base de todo, solo que ahora actualizado en un lenguaje del siglo XXI. Pero la esencia del mensaje permanece inalterada y es la misma que en el siglo XVI: “Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea anatema”. Cambian las palabras y los actos pero no las estructuras. La salud de la estructura es lo esencial en el catolicismo romano y la doctrina sobre la misma es lo que nunca cambia. Todo lo demás es secundario y puede moldearse según las necesidades y contextos del momento. Cambia el follaje del árbol (buen rollito con gays, con aquellos de otras creencias y hasta con ateos, no juzgamos, ahora somos de todos…) pero el tronco tridentino sigue firmemente arraigado y sólido.

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FRANCISCO, UN JESUITA DE TRENTO

Emilio Monjo Bellido

Protestante Digital

Concedió el Papa una entrevista, larga, a la revista de la casa  Civilización Católica. No suelo leer documentos ni encíclicas, al menos hasta donde no se afirme desde el Vaticano un rechazo absoluto de sus pretensiones y posiciones basadas en fraudes (donación de Constantino, donación de Pedro, etc.). Sin eso, todo es más de lo mismo, con lenguaje adaptado para engañar.

Sin embargo, esta entrevista, lo que de ella se publica (27 pág.), por curiosidad he querido leerla por los comentarios que sobre la misma se han vertido. Resulta que este papa es un reformador, uno que viene a cambiar la maquinaria del Vaticano, así lo han presentado. Y en la lectura lo que queda es un jesuita tridentino, con su lenguaje adaptado, cuyas respuestas son de manual jesuita. Puse las siguientes notas sobre la marcha, pues se trata de una explicación de los  ejercicios , eso sí, no por un director cualquiera. Nada de reformas o cambios, los  ejercicios , sin más. Se trata de “tú eres Trento, y sobre ti edificaré el Vaticano I y el II, y no habrá reforma ni cambio que pueda prevalecer sobre tu naturaleza”, que le dijo su  Cristo .

El primer paso del manual es conceder la entrevista a la revista de la casa. Todo jesuita debe prestigiar la casa como un fin principal. Son los mejores y tiene que quedar claro. Claro que también quedan al descubierto las sonrisas espontáneas y felices de las otras instancias de la Iglesia romana ante el privilegio otorgado a los de la casa. Seguro que, por ejemplo, están sonriendo los dominicos. “Santo Padre, ¿qué le movió a tomar la decisión de entrar en la Compañía de Jesús? ¿Qué le llamaba la atención en la Orden de los jesuitas?”. “Quería algo más. Pero no sabía qué era.” Algo más, ¿se dan cuenta?, y esto en el mismo inicio de la entrevista. Algo más, claro, los jesuitas son “algo más”. Sigue, “me atraían los dominicos y tenía amigos dominicos. Pero al fin he elegido la Compañía”.

El acto previo es igualmente modelo jesuita; va a mostrar opiniones sobre temas diversos, eso está bien, pero se  asume  su condición de papa sin objetar nada, es lógico, pero conviene que lo que viene luego no oculte lo anterior (tampoco esto es peculiar, es común al discurso de la Iglesia romana). Los que han mencionado las virtudes, o faltas, de la entrevista, ¿tienen en cuenta que se acepta todo el modelo papal como algo incontestable? Cuando se dice que este papa, o antes otro, u otro, va a cambiar la vida del Vaticano, ¿se cae en la cuenta de que todo presupone el discurso previo de aceptación de la institución? Sucesor de Pedro y vicario de Cristo en la tierra. El problema no son los actos específicos, con todo lo grave que sean, sino la propia estructura. Efectivamente el papa es “un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos”. Suena bonito. Eso de pecador, es jesuita hasta la médula. Un pecador, claro, pero que logra “convertirse”, transformarse, por medio, ahí de nuevo están, los métodos, la técnica de Ignacio. Si los “religiosos son profetas”, que “eligieron un modo de seguir a Jesús que imita su vida con la obediencia al Padre, la pobreza, la vida de comunidad y la castidad”, este es el espacio donde el “pecador” alcanza la perfección evangélica. El otro espacio es el de las obras, que procuran bajo tutela de la jerarquía y de esos que están en la institución de perfección en la imitación de Cristo, que procuran como pago y penitencia por los pecados que comenten; no es un espacio de perfección, solo de compensación.

Admitir que ha sido “mirado por Jesús” es imposible. Cristo no mira ni elige a ningún papa. Son su opuesto, usurpan su lugar. Otra cosa es que esa elección la traslademos a la esfera de la soberanía absoluta de Cristo, en ese caso, también eligió a Judas.

Vean que en todas las preguntas aparece Ignacio y sus técnicas de perfección. En las respuestas, igual. Estamos en Trento. Pero con el discurso jesuita de adaptación, de frontera, de encontrarse con la gente aquí y ahora, en el presente con su contexto. Ese contexto presupone encontrarse con los divorciados, los matrimonios no canónicos, etc. Pero es el contexto, no la esencia. Se trata de poner a Trento, sin cambiarlo, en el siglo XXI. Esto es lo que hacen los jesuitas en toda su historia. Siempre Trento, cambian los discursos y los espacios. Esto es lo que hace este papa.

“¿Cómo entiende el servicio a la Iglesia universal, que Ud. ha sido llamado a desempeñar, a la luz de la religiosidad ignaciana?”. Respuesta de manual, dice que se trata del “discernimiento”. Esto es lo corresponde a la primera semana de los  ejercicios.  El “discernimiento de espíritu” que se logra con la adecuada dirección y técnica en la primera etapa, para seguir en la segunda pudiendo escoger entre “las dos banderas”. Se debe colocar el sujeto para “sentir” las cosas de Dios desde el punto de vista de Dios. Trento, Trento. Este Dios es el que ha establecido a la Iglesia Jerárquica, a la que se debe servir y obedecer. No es el que habló con Pedro. Ahora estos que usurpan el lugar de nuestro Pedro, hablan de su propio “Dios” y lo colocan como el de Pedro. Trento, Trento.

Se reitera en la otra pregunta, que tiene a la Compañía de Jesús, por si alguien no sabía de qué iba el asunto, incluso como título. “El discernimiento es, por tanto un pilar de la espiritualidad del Papa. Esto es algo que expresa de forma especial su identidad de jesuita… ¿cómo puede la Compañía de Jesús servir a la Iglesia de hoy?”. De manual. Pregunten a cualquier director de ejercicios espirituales. La Compañía debe de tener delante aquello de a mayor gloria de Dios, pero eso dentro de la “Iglesia Esposa Verdadera”. Trento, Trento. Apocalipsis lo pone al descubierto. Esposa, esposa, depende de quien lo defina. “Cristo Rey que nos conquista y al que ofrecemos nuestra persona y todos nuestros esfuerzos, aunque seamos poco adecuados vasos de arcilla”. De manual; parece que algunos evangélicos copiaron el manual. Somos la élite de la perfección evangélica, de la que tuvo que ser pregonero Ignacio, todo gloria humana, pero con “humildad”, vasos de arcilla.

Trento en el siglo XXI. Sigue el papa, “el instrumento que hace verdaderamente fuerte a una Compañía descentrada es la realidad, a la vez paterna y materna, de la ‘cuenta de conciencia’, y precisamente porque le ayuda a comprender mejor la misión”. El entrevistador explica algo de esto. Es realmente diabólico. Se trata de la confesión, a la que se da tanta importancia, pero una confesión especial. Se tiene que revelar todo lo que está en el alma, pero no a Cristo, sino al superior, al director. Todo; sean gracias o tentaciones. Lo humano aplastado; esclavos de los hombres. Esta “cuenta de conciencia” se tiene que renovar cada año (¿ante quién lo hará el papa?), así el superior puede manejarlos y enviarlos. Todo para estar en misión, para servir a la Iglesia, entendida como “pueblo de Dios” y “santa madre Iglesia Jerárquica” (Trento, Trento. Ignacio, Ignacio).

El modelo del papa, pues Pedro Fabro (Pierre Favre). Encontrarse en la frontera, incluso con el adversario. Ecumenismo de Trento; ¿se han parado a pensar qué ecumenismo era posible con Ignacio? Pues no hay más. No es posible más.

El papa y el entrevistador siguen con su manual. Tienen ahora que “mostrarnos” el “verdadero rostro del fundador”. Una “reforma del Vaticano” con Ignacio, esto es lo que hay. No busquen otra cosa; si la quieren, adelante. Se tendrá que convenir en “sentir con la Iglesia” (esa Jerárquica), como lo” describe Ignacio en sus  Ejercicios Espirituales ”. En esa comunidad: jerarquía, sacramentos, es donde se mueve el Espíritu Santo y la guía, por supuesto (que estamos en la frontera) también “la gente”.

La condición actual “de la gente” requiere que las “acompañemos con misericordia”. Trento, Trento. Esa misericordia es la confesión, la penitencia, el purgatorio. Tanta publicidad con los divorciados, los homosexuales, etc., y se trata de la confesión, eso sí, “el Espíritu Santo inspira al sacerdote la palabra oportuna”.

Que la mujer es importante en la Iglesia. Claro, y está en la Compañía, como todos saben. En la “frontera” te encuentras con todos, te acercas sonriendo, y los metes en Trento en cuanto se descuiden. Eso es de lo que se trata. No hay más.

No sigo más. Pero sí quiero resaltar el aspecto que el papa propone como “confirmación” del “discernimiento de espíritus”, se trata de la “consolación espiritual”. Así lo dice sobre su elección como papa. Su consolación le dijo que su discernimiento de su momento, su persona en su nueva situación, era de Dios. Esto es copia de Ignacio. Mucho “diálogo, discernimiento y frontera”, para empezar y terminar en Trento. No hay otro lugar donde posar el pie. Incluso en la oración, donde la frontera se hace más compleja, el papa propone “la memoria de que habla san Ignacio en la primera Semana de los Ejercicios, en el encuentro misericordioso con Cristo Crucificado. Y me pregunto: ‘¿Qué he hecho yo por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo?’”. Bueno, ya no sé si esto es típico jesuita, o típico de un modelo de “protestantismo”.

Trento en lenguaje del siglo XXI. Sin cambios.

Autores:  Emilio Monjo Bellido

©Protestante Digital 2013

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Responses

  1. This standard wasp essay. I’ve read it over and over again in english and US newspapers written by left wingers. I’ve heard from the holy roller preachers from I guess “mainstream” to the ones who dance around with snakes. The Pope is still is relevant to this day that people still micro manage every single word he says. Most of the world does not know the president and or prime ministers of many countries let alone the leaders of these protestant factions. Caring about what these so called leaders have to say is zero. The Pope still makes the papers, blogs, websites and the 6 o’clock news.

  2. Michael:

    I don´t disagree that the Pope´s words are very important to many people, I have said it many times. But he is not a true minister of God and that is the question. If the Pope is sympathetic, not interest me much.

    I respect Roman Catholics, but I think the Roman Catholic Church is a false church.

  3. Portada de el país de cualquier día de estos: El papa se ha tirado un pedo. Tirarse pedos es de izquierdas. Y se lo ha tirado porque es gay y no podía retenerlo. Fue la lectura que les faltó a algunos hacer, deseosos de ganar al papa para su bando, y el papa deseoso de ganarlos para el suyo. Todos haciendo suma y frente en degenerado ayuntamiento contra la verdadera Iglesia y NS

  4. A mí lo de este Papa me recuerda a lo que se decía de Obama cuando llegó a la Casa Blanca: todos decían “este es de los nuestros”, por lo menos en España, tanto la PSOE como los peperos.

    Lo de El País es ridículo, pero lo que roza la esquizofrenia es esto (bien es verdad que ni El Plural ni Sopena son para nada relevantes en la actualidad, lo que digan tiene menos valor que un pimiento caducado):

    http://www.elplural.com/2013/07/26/francisco-es-un-revolucionario-como-lo-fue-jesus-de-nazaret/

    “Es un Papa que ha releído el Evangelio. Es un Papa que sabe que Jesús de Nazaret fue asesinado en la cruz por difundir -pongamos por caso- la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Y es un Papa revolucionario, como lo fuera Jesús de Nazaret, quien plantó cara a los fariseos hipócritas y a los jefes del establishment de la época, incluídos los romanos y los mercaderes del templo.”

    http://www.elplural.com/2013/09/19/ya-era-hora-de-que-un-papa-no-fuera-de-derechas/

    “La revolución de Francisco parece imparable, aunque puede ser arriesgadamente peligrosa, teniendo en cuenta a los sectores católicos más reaccionarios. Antes, mucho antes, hubo la revolución de Jesús de Nazaret, como puede fácilmente observarse leyendo los evangelios”.

    “Jesús de Nazaret tampoco fue nunca de derechas. Es más; fue la derecha política, la de las grandes fortunas y la religiosa la que decidió matarlo, y así lo hizo, porque les enojaba con sus reproches radicales y humanitarios”.

    Esto cualquiera diría que, en lugar de escribirlo un anciano que ya solo está para contar las batallitas del abuelete cebolleta, lo ha escrito un guerrillero seguidor de la Teología de la Liberación agarrado a un kalashnikov, junto a una fogata en un campamento en una selva sudamericana. Qué casualidad que con un Papa jesuita anden los nostálgicos trasnochados de la Teología de la Liberación tan sobrexcitados, al borde mismo del orgasmo. Y qué casualidad que vuelva el ignacianismo; pero, ya se sabe, se puede ser jesuita, progre y conservador a la vez, revolucionario y reaccionario a la vez, etc.

    No es más que otro de los frentes del reino de Satán, basura pura, ecumenismo de los perros, los homicidas, los fornicarios y los idólatras, el lugar donde estarán todos estos, ya vencidos y pisoteados.


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