Posteado por: Javier | octubre 6, 2013

El espíritu de Iscariote

“Que el Papa venda los tesoros del Vaticano y gaste el dinero en comida para África”.

Supongo que lo habrán escuchado más de una vez de algún anti-católico (incluso hay un grupo en Facebook, uno entre muchos, llamado “Cambio tesoros del Vaticano por comida para África”).

“Jo, tío, tú no eres cristiano, si lo fueras te irías a África a dar de comer a los negritos, tronko”.

Incluso si no eres católico, si alguno de estos caraculos se entera de que eres cristiano, es probable que te lo hayan dicho alguna vez (lo que nunca se les verá es predicar ellos con el ejemplo y hacer lo que exigen a otros).

Normalmente, dicen eso siempre de la católica, pues en un país con tantísima ignorancia e incultura como España, esos memos siempre identifican cristianismo con catolicismo. Pero no hay que dudar de que si España fuera un país protestante dirían lo mismo.

La crítica de los tesoros del Vaticano o de las iglesias siempre me ha parecido una de las más mezquinas que se hacen a la Iglesia Católica. Se les puede criticar por muchas cosas (y aclaro, como me gusta aclarar a veces, que yo no soy “anti-católicos” individuales, lo que soy es anti-sistema papal) pero eso es una soberana estupidez. Sí, cierto, tienen mucho oro y tesoros en el Vaticano. Pero eso es un patrimonio histórico y artístico que tienen desde hace siglos. Si se vendiera y se entregase en África el dinero, caería en manos de dictadores tercermundistas y sinvergüenzas, solo llegaría una pequeña parte a la población, y no se resolvería ningún problema (además de que el problema de África no es falta de ayudas del exterior, los países desarrollados llevan décadas y décadas echando dinero en un pozo sin fondo sin que sirva de nada, es de hipercorrupción y ausencia total de estructuras para el desarrollo de un mercado libre). El problema de Roma no es el dinero que tienen, sino el ser una estructura de poder anti-bíblica.

LAS IGLESIAS NO SON ONGS.

La misión de las iglesias es la predicación del Evangelio de Cristo en medio de un mundo que no conoce a Dios.

Realmente, quienes dicen eso de las iglesias, que deben ser agencias de asistencia social, su problema es que odian el Evangelio y odian a Cristo, por eso se inventan en sus mentes un “cristo” falso que dicen era una especie de hippy, y su sueño es que las iglesias quedasen como una ONG más, sin diferencia alguna con las ONGs seculares. Hay servidores de Satanás que idean otras tretas contra la predicación del Evangelio, pero, en concreto, la de estos es esa, presentándolo como algo humanísticamente de apariencia “noble”.

Quienes critican que una iglesia, estén dentro o fuera de esa iglesia, gasta demasiado en el culto, es decir, en las cosas de Dios, son los sucesores espirituales de un tal Judas Iscariote.

¿Por qué de Judas? ¿Qué hizo Judas?

Vamos a verlo en Juan 12:1-9:

Seis días antes de la Pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.

Por consiguiente, María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos y la casa se llenó del olor del perfume.

Pero uno de sus discípulos, Judas Iscariote, el que le había de entregar, dijo: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?”. Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: “Dejadla; fue para que pudiera guardarlo para el día de mi sepultura. Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas a mí no siempre me tenéis”.

Pocos días antes de la entrada triunfal en Jerusalén, Jesús acudió a Betania, donde los familiares y amigos de Lázaro, a quien había resucitado de los muertos, iban a ofrecer una cena en su honor. Presumiblemente, al ser la costumbre judía, donde estaban comiendo solo había hombres, aunque dos mujeres, Marta y María, pese a que no se sentasen con los hombres, también son parte del relato.

María quería mostrar su amor a Jesús tras la resurrección de su hermano Lázaro. Y para ello, tomó “una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio”. Ese perfume era todo un lujo para el nivel económico existente en aquella región y en aquella época. Y una libra era una cantidad nada despreciable. El nardo es una hierba aromática que crece en los pastos del Himalaya entre el Tibet y la India. En vista del hecho de que tenía que conseguirse en un sitio tan remoto, y transportarse a lomo de camello por kilómetros y kilómetros de desfiladeros y desiertos, costaba mucho. Hay que tener en cuenta, además, que este nardo no era imitación. El evangelista deja claro que era “nardo puro”. Marcos 14:3, al narrar el mismo episodio, menciona que el perfume estaba en un frasco de alabastro, o sea, una jarra de una especie de yeso de delicado color blanco. Con lo que podemos añadir que, si María podía permitirse eso, un perfume de mucho valor en un frasco caro, muy probablemente era una mujer rica.

Con el corazón lleno de amor y gratitud por su Señor, María, de repente, rompe el frasco que tiene en la mano y derrama el contenido aromático sobre Jesús. Era tal la cantidad de perfume que el olor llenó toda la casa, y, de hecho, los otros evangelistas que narran el episodio mencionan que el perfume fue derramado por todo el cuerpo de Jesús, aunque Juan mencione solo los pies. Es uno de los pasajes más hermosos de la Escritura, pues fue toda una muestra de amor y generosidad de María por Jesús.

Sin embargo, ahí hubo de aparecer en escena el padre espiritual de los actuales anti-cristianos que dicen que los cristianos deben ser meros oenegeros: “uno de sus discípulos, Judas Iscariote, el que le había de entregar”. Es muy significativo que Juan recuerde aquí que era “el que le había de entregar”.

Judas quería decir: “¡Qué desperdicio!”. El que el lenguaje genuino del amor se exprese en tanta generosidad y entrega al otro es algo que Judas no podía comprender. La persona egoísta no puede entender a la no egoísta. Por ello Judas dijo: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” Judas es la clase de hombre que siempre tiene en la mente el dinero. Hay muchos que acusan a otros de “materialistas”, cuando no hay mayores materialistas que ellos. Lo ve todo desde el aspecto del valor monetario. Mentalmente valoró el precio de este frasco de alabastro lleno del ungüento más precioso de la época. Calculó que debe valer trescientos denarios. Más o menos podía ser el salario en esos tiempos de trescientos días de trabajo. ¡Qué desperdicio, el salario de trescientos días de trabajo derrochado en un simple frasco de perfume! Para Judas era una extravagancia ridícula gastar ese dinero en la gloria del Señor. Además, seguro que María, al ser una mujer rica “muy mala”, con mayor razón debía haber empleado esa riqueza en darla… ¿a quién? ¿a quién? Bueno, debía darla a Jesús y a sus discípulos, donde hubiese estado al cuidado… de Judas, el tesorero. Pero a Judas no le conviene decir esto, ah, no, no. Por eso, lo que dice es: “a los pobres”. ¡Ooooooh!¡Qué “noble” es este Judas! ¡Qué “abnegado” y “preocupado” por los pobres!

Como Judas era un maestro en el arte del disimulo, del embaucamiento y de defender persuasivamente sus puntos de vista, otros inmediatamente estuvieron de acuerdo con él. En Mateo 26:8 y Marcos 14:4 leemos que otros discípulos “se enojaron” con la buena y piadosa María, “¡Qué desperdicio!”. Si esa mujer tenía medios económicos de sobra, debía gastarlos en dar de comer a los pobres en vez de en esas “tonterías religiosas”. Hoy día, estos “solidarios” de pacotilla siguen teniendo muchos discípulos e imitadores.

Pero, ¿quién defendió a María? EL SEÑOR JESUCRISTO: “Dejadla; fue para que pudiera guardarlo para el día de mi sepultura. Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas a mí no siempre me tenéis”. Jesús es Dios y, por tanto, podía ver las intenciones más profundas de los corazones, de modo que podía ver la intención de María de honrar su muerte, que había anunciado varias veces y que iba a tener lugar varios días después. ¡María le debía mucho a Jesús! Le debía la salvación y el retorno de su hermano Lázaro desde la misma muerte. Por ello, la interpretación más correcta de las que se han hecho de estas palabras de Jesús es que María había decidido guardar el perfume para el día de la sepultura del Señor. Pero no en el sentido de que deseara literalmente guardar el frasco hasta que ese día llegara de verdad, porque podría resultar demasiado tarde, sino que lo guardaría hasta que se presentara una buena oportunidad, y entonces lo ungiría en anticipo de su sepultura. Jesús estaba allí, en su casa, y puede que no volviera a verlo más ¡Ese momento era ahora o nunca!

¿Qué era lo que en el fondo había en el corazón de Judas tras su máscara externa de falsa solidaridad? QUE ERA UN LADRÓN. El Espíritu Santo, al inspirar a Juan, entra como un cuchillo bien afilado hasta el fondo del mismísimo corazón de Judas Iscariote y de sus intenciones: “Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella”. Era un ladrón que todavía no ha sido desenmascarado. Todavía disfrutaba de la confianza de todos y había sido constituido en tesorero del fondo común que tenían los discípulos de Jesús. Por eso tenía la bolsa donde se depositaba el dinero, de la cual sustraía una pequeña cantidad de cuando en cuando, de forma que no se notase. Es de notar que, como cuenta el mismo Evangelio de Juan, tras alimentar a los cinco mil y ver estos que el mensaje de Jesús no era que había venido para darles de comer gratis a diario, sino que debían arrepentirse de sus pecados y seguirle, pese al abandono masivo y las dudas, Judas fue uno de los que siguió con Jesús. Pensaba que, no obstante, algo podía sacar para su propio provecho de seguir al lado de Jesús. Una muchedumbre, la mayoría, abandonó a Jesús cuando, pese al milagro de los panes y los peces, vieron que no era un mero repartidor de comida. Pero uno siguió pensando que iba a sacar otros beneficios personales de seguir estando en el grupo que rodeaba a Jesús. En realidad, entonces era así y hoy sigue pasando igual con el Evangelio y esto es una seria advertencia también para todos nosotros.

La misión fundamental de la Iglesia de Jesucristo es servir y honrar a Dios en medio de este mundo incrédulo que camina hacia la perdición y predicar el Evangelio a toda criatura. Cada iglesia particular lo debe hacer con los medios que tenga y no es ningún desperdicio usar esos medios para honrar a Dios. En un país pagano e incrédulo como España, las congregaciones suelen ser muy pequeñitas y no suelen tener demasiado dinero, por eso suelen ser más austeras (aparte de la austeridad puritana, por supuesto). No hay problema, en Apocalipsis Cristo bendice a una iglesia pobre pero muy fiel, como era la de Esmirna. Tampoco lo hay si una iglesia tiene dinero de sobra y lo quiere emplear en la belleza del culto a Dios. La verdadera riqueza es la espiritual.

La verdadera pobreza del hombre es la falta de Dios, normalmente la pobreza material suele ser una de las muchas consecuencias de esa pobreza espiritual.

Los Judas de hoy no buscan robar, sino simplemente tener una excusa para atacar a los seguidores de Cristo y no renunciar a sus pecados ni seguir el Evangelio.


Responses

  1. En el término medio está la virtud , hermano Javier.
    Jesús, carpintero de profesión , vivió en lo que podíamos denominar la “clase media” de la época , aunque se suela relacionar erróneamente esa profesión con la pobreza.

    El problema de Roma es que sus riquezas las usan para cualquier cosa excepto para la Gloria de Dios. Véase el banco Vaticano y sus escándalos , las cofradías de semana santa y sus cosas, idolatrias y demases.

    no obstante, muy de acuerdo con el fondo del planteamiento

  2. Hola,

    Jesús era carpintero y, es más, lo que era entonces un “carpintero” no equivale exactamente a lo que entendemos hoy por alguien que se dedica a esa profesión. Es decir, un carpintero entonces no solo se dedicaba a hacer trabajos en madera, aparte de esto, era alguien que diseñaba y construía casas, o sea, desde la planificación hasta la ejecución de la obra, muy similar a lo que hoy sería un arquitecto. Por eso Jesús emplea tanto la figura de la construcción y la edificación en algunas de sus enseñanzas, aparte de su naturaleza divina, en la humana era normal que al enseñar hiciera referencias a lo que como hombre le era familiar del sitio donde había vivido. Si tenía esa profesión lo normal es que no fuera el más rico de Nazaret, pero tampoco alguien que viviera en la pobreza.

    La Biblia creo que en general presenta ejemplos de creyentes ricos o pobres, en muchas ocasiones un extremo u otro, mostrando que lo relevante en sí, más que el dinero, es la relación que alguien tenga con el dinero, como con otras cosas, el lugar donde esté el tesoro de cada uno.

    Roma es una iglesia muy carnal, por tanto normal que sus fines sean carnales, normalmente la gloria de los hombres, de ahí que haya esa fijación y exaltación de personajes y figuras concretas, llámense María, llámense santos y beatos ya fallecidos.

  3. yo cuando leo esos comentarios digo “Que fácil es ser solidario con dinero ajeno”

  4. Totalmente de acuerdo, a los socialistas no los verá nunca ni creando riqueza con sus propios medios (ni quieren ni, lo peor de todo, tampoco saben), ni atendiendo a nadie con ellos, solo exigiendo que les den a ellos o echándote en cara que tú no des a otros.


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