Posteado por: Javier | octubre 14, 2013

¿Por qué tienen razón? Xavier Sala i Martín responde

Para ilustrar un poco más lo dicho el sábado, traigo tres artículos de Xavier Sala i Martín, Catedrático de Economía de la Universidad de Columbia. Uno es de septiembre de 2012, y los otros dos son un poco más antiguos, de 2004 y de 1999, pero la explicación sigue siendo igualmente válida.

Que este señor es “un nacionalista” y, por tanto, su opinión es interesada.  ¡Ah, bueno! Posiblemente es nacionalista (aunque tenga nacionalidad estadounidense y eso sería incongruente), y no lo comparto, pero que cada cual valore si tiene razón o no en sus argumentos. En mi opinión, no es menos imparcial que cualquiera que tenga la postura contraria.

Una perla del primero, sobre lo que consiste en realidad la queja fundamental en Cataluña sobre los déficits fiscales:

http://salaimartin.com/randomthoughts/item/409-r%C3%A9plica-a-abel-fern%C3%A1ndez-sobre-el-rescate-de-catalunya.html

Segundo, los datos de transferencias y impuestos privados son interesantes pero no reflejan la queja de los ciudadanos de Catalunya cuando hablan del déficit fiscal. Porque el problema de la relación fiscal de España con Catalunya NO ES que los catalanes paguen más impuestos que los demás. Pagan los que les toca y al ser más ricos pagan más. Y no es que reciban  menos pensiones o menos subsidios de paro. Reciben los que le tocan. El sentimiento de discriminación de Catalunya está en LAS INVERSIONES DEL ESTADO EN CATALUNYA! El estado ha estado invirtiendo en Catalunya mucho menos de lo que tocaría por lo que muchas de las infraestructuras catalanas han tenido que ser hechas por el sector privado y, por lo tanto, los catalanes tienen que pagar esas infraestructuras con, por ejemplo, peajes. Los peajes no aparecen en las cuentas que maneja Abel.

Este punto es importante porque siempre que se habla de déficits fiscales aparece el listillo de turno y dice “los impuestos no los pagan los territorios sino las personas y los catalanes pagan lo mismo que los extremeños!” ¿Cuántas veces hemos escuchado este argumento falaz??? Pues bien, es cierto que los impuestos los pagan los ciudadanos y no los territorios pero no estamos hablando de impuestos sino de déficit. Y el déficit es la diferencia entre los impuestos y los gastos. Y los gastos son, en gran medida, inversiones en infraestructuras. Y las infraestructuras no se hacen en las personas sino que se hacen en los territorios. ¿O es que alguien es capaz de enseñarme qué kilómetro de la Carretera nacional II es el mío o que parte de la TIV de Barajas me corresponde? Eso sí que es absurdo, señores del cansino sermón de “losimpuestoslospaganlosciudadanos”!”.

Otra del segundo, sobre porqué aparentemente el déficit fiscal de Madrid es superior al de Cataluña. Aunque sea del año 2004 es el mismo argumento que sigue esgrimiendo el Gobierno de la Comunidad de Madrid, ahora por boca de Ignacio González, para decir que son ellos los que salen “perjudicados”. Sala i Martín pone el ejemplo de que una parte importante de la Administración del Estado tenga su sede en Madrid, pero es aplicable a otros factores beneficiosos de la capitalidad de España (más inversiones en infraestructuras y por tanto más impuestos que generan estas obras, más empresas que se ubican en Madrid por esas infraestructuras y que generan más impuestos, y a la vez más consumo, y con ello más impuestos y así sucesivamente):

http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/2004/deficit%20madrid/deficit%20madrid_LV.htm

“El problema es que Madrid es la capital de España. Entre otras cosas, eso quiere decir que una parte importante de los gastos de administración del Estado (como salarios de ministros y funcionarios, gastos de electricidad, agua, gas, obras en los ministerios, etcétera) se realizan allí. Es verdad que todos los ciudadanos deben contribuir a pagar esos gastos, pero también es cierto que éstos benefician casi exclusivamente a las empresas y ciudadanos de la capital. Al fin y al cabo, los funcionarios y los ministros gastan sus salarios en restaurantes de Madrid, van al cine y al teatro en Madrid y se compran ropa, electrodomésticos y comida en tiendas de Madrid. Por eso la segunda manera de calcular el déficit, llamada el “enfoque monetario”, asigna a la capital el gasto que allí se hace. Estimado así, la cosa cambia radicalmente. Según el estudio de Castells (el de Uriel no lo calcula de esta segunda manera), el déficit de Madrid es solamente de 49.330 pesetas por habitante mientras que el de Catalunya asciende a 172.677. Es decir, la presidenta de Madrid se puede autoproclamar la más solidaria del Estado, pero cuando lo hace no explica que su comunidad es la que administra esa solidaridad y, por tanto, se beneficia del tinglado”.

Y otra en el tercero, sobre la falacia de pretender mezclar constantemente el déficit fiscal con la balanza comercial (en este caso, la de Cataluña con respecto al resto de España, y cómo, supuestamente, estos beneficios comerciales reducirían el déficit fiscal):

http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/lluch/deficit.htm

“El déficit fiscal de una comunidad en relación con el gobierno central es la diferencia entre los recursos que aporta (los impuestos pagados por los ciudadanos) y los que recibe (incluyendo la parte de los gastos que solidariamente debe pagar por los bienes públicos que a todos benefician). El déficit fiscal es, pues, una transferencia unilateral: dinero que se va A CAMBIO DE NADA (a menudo, a cambio ni de las gracias).

La balanza comercial, por su parte, es la diferencia entre lo que Catalunya vende a España y lo que España vende a Catalunya. Como Catalunya vende a España más de lo que le compra, se dice que Catalunya tiene un superávit comercial. Aquí hay que señalar que cuando en consumidor español compra productos catalanes, lo hace de manera voluntaria y que intercambia su dinero por bienes o servicios que desea. El superávit comercial, pues, se financia con un movimiento de capitales de igual magnitud (déficit de balanza de capitales).

La existencia de un superávit comercial voluntario no cambia ni la dirección ni la magnitud de las pérdidas provocadas por el déficit fiscal, por lo que se debe ignorar. Es exactamente igual que lo que le pasa a la tendera: sus pérdidas son de 10.000 pts, tanto si el ladrón decide huir con el dinero, como si se lo gasta todo en la propia tienda […] Y antes de que el gran manipulador distorsione mis palabras (una vez más), me gustaría dejar muy claro que con el ejemplo imaginario no pretendo acusar a España de robar dinero. En otras ocasiones he utilizado otro ejemplo de transferencia unilateral, una donación, con el mismo resultado. De hecho, hay quien piensa que la donación es un ejemplo más apropiado si se tiene en cuenta el concepto de solidaridad.


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