Posteado por: Javier | octubre 16, 2013

¿Qué es ser “exitoso” en esta vida?

La entrada de hoy es el fruto de varias horas de reflexión y de dar algunas vueltas a la cabeza después de leer este excelente artículo sobre todo lo que hay realmente como trasfondo tras la esplendorosa imagen de éxito y prosperidad que recibimos en el exterior de los EEUU. Creo que es bueno recibir de vez en cuando una dosis de realidad y plantearnos si todo lo que estamos inculcando, sobre todo a la juventud, es bueno.

Por supuesto, conocía que el “sistema americano” es muy duro, muy despiadado. Eres lo que produces, si no produces no eres nadie. No es algo que per se rechace, aunque entiendo que en Europa, y más concretamente en España, puede aterrorizar a más de uno. Lo que me ha dejado literalmente, como se suele decir, “planchado”, es leer que la mayoría de jóvenes en EEUU, desde hace unos 20 años, están hipotecados casi de por vida con préstamos estudiantiles que pueden superar los 150.000 dólares, todo para aspirar, con mucha suerte, a trabajos muy mal pagados con los que intentar ir cancelando esa losa deudora. Y eso en un país donde no pagar un préstamo está muy cerca de lo que podría considerarse casi un “delito capital”: mientras debas ese dinero y los intereses que se vayan acumulando hay multitud de herramientas para cobrártelo, hasta pueden dejarte sin la paga de jubilación. No les tiembla el pulso para ello.

Normalmente, la respuesta “liberal” a esto ha sido el “que se pudran”. Si, evidentemente, defendemos la responsabilidad individual. En la vida hay que tomar montones de decisiones libremente y todas tienen consecuencias buenas o malas. Tú, libremente, has decidido estudiar una carrera universitaria, te has endeudado para ello, has hecho una inversión, y, en consecuencia te puede salir bien o mal. Puedes acabar trabajando en algo relacionado con aquello para lo que has estudiado o puedes terminar con una fregona limpiando retretes públicos, pues ser licenciado no da “derecho” a nada.

Cierto, la inflación de licenciados, por la extensión de la idea del inalienable “derecho” a estudiar, ha producido un efecto similar a cuando se produce inflación monetaria: igual que baja el valor de la moneda cuando hay un exceso de ella, también baja el valor de los títulos cuando hay un exceso de licenciados en el mercado laboral. Hoy día un título es poco más que un papel que lo puedes poner como un poster y queda muy bonito en la pared de tu cuarto (literalmente, pues el tamaño de los títulos universitarios en España da para ello). La cosa, por supuesto, no quedó ahí. Si todo el mundo tenía “derecho” a un título universitario, ¿por qué no iba a tener derecho a un máster? Y así, igual que la carrera universitaria, se convirtió en requisito sine qua non para tener una oportunidad laboral, el máster terminó convirtiéndose también en ineludible. Claro, si todos hacen un máster, al final, ¿qué “oportunidad laboral” es esa? Pero la idea que se difundió era que con un máster “comprabas una oportunidad laboral” mediante el pago de una cantidad que podía rondar entre los 6.000 o los 12.000 euros (a veces más). La misma inflación se produjo y hoy un máster tiene un valor muy relativo.

No es que tenga nada, ni mucho menos, ni contra las carreras universitarias (si son útiles, por supuesto, no si son bromas pagadas con el dinero del contribuyente en universidades públicas) ni contra los másteres, pero salvo que tengas contactos a través de los cuales puedas conseguir una buena oportunidad laboral, no te gastes el dinero, salvo que tu objetivo sea simplemente ampliar conocimientos, que eso es otra historia.

Aquí es donde suele venir el “que se pudran” (también se suele decir de los desahuciados por las hipotecas). La ideología socialista e igualitarista del “derecho” de todos a estudiar provocó una inflación de licenciados y titulados con cada vez menos posibilidades laborales. Quien estudia una carrera o un máster lo ha decidido libremente y, si no encuentra empleo, su problema es. “Que se pudra”.

Es la idea y la línea de hipócritas artículos como este en Libertad Digital, y el ejemplo del licenciado que puede terminar limpiando WCs lo he puesto al hilo de que en el artículo se comenta el caso de un español joven en Londres que ha sido noticia por un tuit que ha colgado en el que dice: “Hola. Me llamo Benjamín Serra, tengo dos carreras y un máster y limpio WCs”. No es que falte cierta razón al artículo, ojo, no digo que no, cuando dice “tener dos carreras no te da derecho a nada, y está bien que así sea. Nuestro derecho a trabajar, a tener éxito o a lo que sea nos lo tenemos que ganar día a día, con esfuerzo y profesionalidad. Una profesionalidad que se demuestra, por ejemplo, cuando no desprecias públicamente el trabajo que haces, aunque no te guste”. Lo hipócrita viene cuando habla de “demostrar profesionalidad” un diario más bien cercano a lo panfletil, con pseudo-columnistas, seguramente enchufados la mayoría, quienes no es nada extraño que depongan artículos y editoriales repletos de faltas de ortografía y errores de redacción, hagan profundos “estudios jurídicos”, más propios de la barra de un bar, sobre oscuras y maquiavélicas conspiraciones en la que estarían envueltos los Fiscales, todo por recurrir la imputación de ciertos personajes ex-presidentes de la Junta de Andalucía (AQUÍ), o que tiene como plumilla insigne al mismísimo hijo de Federico Jiménez Losantos, para que todo quede en familia.

El título no te da “derecho” a nada. Vale, hasta ahí de acuerdo. Pero, ¿no puede ser cierto que justamente la mentalidad que hemos generalizado por nuestra parte es la de que “sin estudiar no eres nada” es parte e incluso origen del problema? ¿O incluso hemos restringido mucho lo que significaría“tener éxito” en la vida? Hemos creado tal “miedo al (supuesto) fracaso”, que ¿no habremos al final contribuido a crear fracasados de verdad y gente sin ninguna libertad en lo económico? Porque ¿qué libertad tiene quien está atado de por vida a una deuda gigantesca por un dinero que pidió prestado para un sueño de grandeza que le han inculcado? “Eres un vago, un cero a la izquierda, un fracasado, yo tengo un título y tú no, yo soy un profesional titulado y tú nada más que un currela”, “Sé ambicioso, sé exitoso, tienes que emprender, tienes que montar tu empresa, aunque sea una empresucha y te arruines e hipoteques de por vida en el empeño”, “todo el que triunfa lo logra por su propio mérito, los resultados finales siempre son fruto del esfuerzo”.

Los liberales estamos para defender la libertad de las personas, no necesariamente el éxito empresarial y el ser un emprendedor. Esto creo que ha sido un error, pues a veces hemos podido llegar a pensar que lo segundo es condición para lo primero. El éxito empresarial puede hacer a alguien más libre, pero perseguirlo puede convertirlo en un esclavo. El exceso de ambición puede matarte. Es falaz pensar que ese éxito está al alcance de cualquiera, pues eso no es así, es algo que depende de muchísimos factores.

El esfuerzo no siempre tiene premio y no siempre capacita para todo. Generalmente solo se suele hacer muchísimo énfasis en los casos de éxito en el emprendimiento y de éxito empresarial, pero nunca se menciona que son un pequeño porcentaje en comparación con los que se han quedado en el camino. Igual que no todo el que triunfa lo hace por su propio mérito, los hay que con menos esfuerzo obtienen más éxito que otros.

Por otra parte, el éxito empresarial no es necesariamente sinónimo de éxito en la vida. Mucha gente ha sido feliz con trabajos en los que no ganaban demasiado dinero pero les dejaba tiempo para cultivar otras cosas a las que fueran aficionados, como la literatura o el arte. Más de una gran obra habrá salido de ese modo, la cual, de otra forma, no se hubiera producido.

Más valdría a algunos pensar más veces en las mansiones celestiales y no tanto en las hipotéticas terrenales que supones que tendrás como para pedir prestados decenas y decenas de miles de dólares o euros para una carrera en una de las mejores universidades del mundo, si no tienes contactos en las más altas esferas jurídicas o financieras que luego te faciliten las cosas. No vivir en una fantasía de éxito que es irreal y que puede ser contraproducente para ti mismo y convertirte en un siervo de las deudas. El deudor es esclavo de su acreedor (Proverbios 22:7).

El tema de los abogados endeudados de por vida y, por tanto esclavos del préstamo estudiantil que pidieron, en EEUU lo conocía, pero otro que me ha llamado la atención, por algunas lecturas que hago de forma “autodidacta” de libros sobre negocios, es el de los estudiantes de los programas de MBA también en el país useño. El precio de las matrículas ha ido subiendo tanto con las décadas, que para la mayoría de estudiantes es más una carga que un beneficio, y a eso hay que unir que en absoluto garantizan que se pueda conseguir un trabajo altamente remunerado, puesto que habilidades como la toma de decisiones, la gestión o el liderazgo, o se tienen o no se tienen, no se adquieren en el aula de una escuela de negocios.

¿Por qué en EEUU muchos se hipotecan de por vida, para al final conseguir un trabajo que no vale lo que han pagado, por estudiar un MBA en una prestigiosa escuela de negocios?

Porque lo han vendido como un billete de ida y no retorno a una vida eternamente próspera y cómoda: dos años haciendo trabajos académicos más alguna horilla extra de “relaciones interpersonales”, y los cazatalentos de las mayores empresas del planeta se lanzarán, como tiburones a la sangre, a por los mejores estudiantes, poniéndoles por delante cheques con montones de ceros. De ahí, pasará a una vida de impresionantes despachos de caoba en grandes rascacielos de cristal, de negociar la compra de acciones mientras apura su Martini y su puro, de días jugando al golf o en lujosos yates, de banquetes con los que le agasajarán en todo el mundo, de la veneración que tendrán por él sus subordinados y de cómo lo verán rico, inteligente y poderoso (y tendrán razón).

¿Precio para esta promesa de riqueza, poder y gloria? Unos pocos miles de dólares de matrícula, una firmita de nada en una solicitud de préstamo bancario y ¡hala, directo a la cumbre!

Por desgracia, una cosa es soñar despierto y otra muy diferente el mundo real: sobre todo si al salir del sueño te encuentras con una deuda por la cual hasta podrías quedarte sin paga de jubilación, todo para conseguir al final una “birria” de trabajo (“birria”, claro, al lado de las grandiosas y gloriosas expectativas que tenías).

Muchas veces acusamos a los socialistas de que solo miden el éxito o el fracaso de alguien en valores monetarios. Pero habría que preguntarse si los liberales no caemos también a veces en ello, y hemos contribuido en parte a crear esa mentalidad que tan malos resultados ha dado, cuando lo esencial es que una persona sea libre y feliz con su estilo de vida: ese sería el éxito.

Mucha gente no quiere una ración muy grande del pastel. Hay quienes están muy satisfechos con su ración y hay quienes están cómodos con menos, mientras hay gente que tiene mil cosas más y no son felices. Mucha gente es feliz cobrando 15.000 euros anuales porque les gusta su trabajo y les importa un bledo si en otro trabajo que no les guste se gana bastante más o si es un trabajo de más prestigio social que el que tienen actualmente.

Habría que medir más las cosas a través de la calidad de vida. ¿Está usted viviendo el estilo de vida que quiere?

Si es así, eso es éxito. Usted es UNA PERSONA EXITOSA.


Responses

  1. Completamente de acuerdo con tu escrito, Javier. Sobre todo es interesante el planteamiento que cuestiona eso de acabar siendo esclavo del objetivo de conseguir el éxito. Conozco algún caso así, e invariablemente todos ellos han terminado por “morir de éxito” y con una vida personal y familiar desordenada y lamentable. David O. McKay, Presidente de la Iglesia de Jesucristo hace varias décadas, declaró en una ocasión que ningún éxito social puede compensar un fracaso en el hogar.

    Además, la “superpoblación” de licenciaturas y masters es un hecho. Y tal masificación ha redundado también en la calidad y cuantía de los conocimientos adquiridos. En mi campo, puedo asegurar que hay grandes empresas en España que prefieren contratar a ingenieros electrónicos e informáticos que vienen de países del este, porque la generalidad de los que hay en España (de las generaciones de los 90s y los 2000s no llegan a la calidad de los anteriores.) Yo estoy licenciado en ambas carreras hace mucho, y he seguido preparándome al tiempo que entré en el mercado laboral en España. Y he de decir que me deprime comprobar, en la mayoría de los casos, que los universitarios de mi campo que encuentro por ahí no superan a lo que sería un equivalente aproximado de FP2 en U.S. en las mismas carreras.

  2. Hola, Mike:

    Muchas gracias.

    Por supuesto, algo que habría que mencionar también es que en la tierra no hay hombre más “exitoso” en su vida que el cristiano, tenga lo material que tenga. Más bien incluso se podría decir que es el único “exitoso” de verdad.

    En cuanto a la masificación de titulados, al menos me parece a mí, algo curioso ha sucedido. Es verdad que ahí está en una mentalidad izquierdista de igualitarismo a ultranza, que al final ha llevado a igualar por lo bajo y hacer que un titulado hoy día tenga muchas menos oportunidades que el de hace unas décadas. Pero el pensamiento capitalista parece que también se habría sumado a esa vorágine, solo que vendiendo que un título es imprescindible para prosperar y tener una oportunidad en la vida. Al convertirse en algo tan popular las carreras y los másteres, la oferta habría aumentado un montón, los precios habrán bajado pero también ha bajado la calidad de lo que se ofrece Es verdad que el capitalismo se basa en parte en eso mismo, en comprar y vender, en el mercado, y en este caso la mercancía habrían sido los títulos, pero que sea el mejor sistema (o al final de todo el único razonable) no quiere decir que no puedan producirse fallas, desajustes y algunas situaciones no deseables, como estas devaluaciones en el valor de las titulaciones o estas acumulaciones de deudas por parte de tanta gente. Al fin y al cabo, es un sistema creado por el hombre, un ser notablemente imperfecto y pecaminoso, con lo cual que se produzcan fallos es posible.

    Saludos.

  3. Podríamos decir que, en lo que se refiere a la masificación de títulos, el mercado sería el mejor filtro, puesto que trataría de contratar siempre a los más cualificados. Pero el problema de España, desde hace unos años, es que gran parte de los más cualificados están ya en el extranjero. De hecho, ayer fue publicado un estudio que revela que la emigración española, de la que forman parte, ya envía más dinero a España de lo que envían los inmigrantes aquí hacia sus países. Luego viene la segunda parte del problema, que es que la mayor parte de nuestros emigrantes hacia países anglosajones acaban por no querer volver, si no es de visita. Parte de ese capital humano permanece fuera y echa raíces allá. Salen ganando esos países, y en España se queda un buen número de los que no pueden o no se atreven a emigrar.

  4. No conocía ese informe acerca del dinero que envían a España los emigrantes españoles pero no me extraña nada: a fin de cuentas, fuera se van españoles bien preparados que pueden aspirar a buenos sueldos, mientras aquí fundamentalmente llegan inmigrantes del tercer mundo para trabajar en el sector servicios con sueldos miserables.

    En cuanto a lo del capital humano, ahora que en el artículo he mencionado las escuelas de negocios, me recuerda que en España precisamente están algunas de las escuelas mejor consideradas (IESE, ESADE o IE), que atraen incluso a estudiantes de otras partes del mundo, que luego acaban fuera porque es evidente que en España no es que tengan mucho campo para desarrollar sus conocimientos:

    http://www.club-mba.com/2013/04/08/ranking-mba-de-club-mba-2013-las-mejores-escuelas-de-negocios-del-mundo/

    http://rankings.ft.com/businessschoolrankings/executive-education-customised-2013

  5. Me ha gustado mucho su artículo Javier, es lo que siempre he pensado, el éxito no se puede medir de un sólo modo (y por eso desprecio tanto el concepto de competitividad, cuando la excelencia debe ser motivada por motivos más elevados que “aplastar al otro”), de hecho, ¿Qué rayos hace un cristiano amando el dinero? porque eso de sólo pensar en ganar más y más dinero, creer que sólo vale por lo que se tiene, el hombre ya tiene un valor al ser imagen y semejanza de Dios, así sea un alto ejecutivo o un barrendero.

    Aunque no concuerdo cuando Ud. habla de carreras útiles e inútiles, ¿No se supone que cada persona nace con capacidades diferentes? ¿En nombre del dinero todos deben ser pies? (cuando bien sabido es que un cuerpo también necesita manos, cabeza, hombros, etc), este mundo necesita tanto a un científico como a un poeta, el ser humano necesita conocer cómo se compone la naturaleza, su propio cuerpo, pero también necesita nutrir su alma con la belleza de todo lo que Dios ha hecho y sobretodo exaltarlo a Él. Si le comento todo esto es porque normalmente cuando alguien habla de carreras inútiles, siempre mencionan aquellas que tienen que ver con las letras, ya que no son “rentables”.

    ¡¡Yo espero que el altar a Mammón sea destruído!!

    Saludos!

  6. Excelente entrada Javier.

    “Los liberales estamos para defender la libertad de las personas, no necesariamente el éxito empresarial y el ser un emprendedor. ”

    Ah, mire, un excelente matiz que a veces hasta yo mismo olvido. Graciias por recordarlo. Lo importante realmente es la libertad para que entonces las personas lleven vidas dignas.

    “Que se pudran”, dicen. La verdad es que es una de las actitudes más viciosas y rastreras que una persona puede tener contra los jóvenes.

    Suelo decir esto: “El problema no es que la gente deba recibir lo que “moralmente se merecen”, sino la creación de una comunidad donde todos estén en la igualdad respecto a su posición con otros.”

    http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2013/01/04/volvemos-con-la-igualdad/

    Un tipo que diga eso, “que se pudran”, es un impresentable y se merece que le insulten.

    No le veo ningún sentido entrar en el terreno moral a estas alturas, Javier — lo digo para las personas críticas. Sí, han tomado decisiones estúpidas e irresponsables y sí, claro que las deudas deben pagarse desde un punto de vista moral y económico, pero sencillamente NO se lo pueden permitir. ¿No creemos en la responsabilidad individual? YO SÍ. Pues bien, ¿¿y para cuando la RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL PARA LOS ACREEDORES?? Ellos prestaron ese dinero sin ningún control y ahora deberían sufrir una quita de deuda — NO HAY alternativas.

    Los hechos: Los hechos hacen falta porque hay mucho tonto suelto que se guía por la histeria. Vamos a los hechos:

    1) En el caso americano, miles y miles de estudiantes tienen deudas que superan los 100 mil dólares. Una deuda que crece a diario con los tipos de intereses desregulados así como también gastos de recaudación.

    2) El 100% NO tiene los medios para pagar estas deudas. PUNTO. Matemática de servilleta: si los tipos de interés están al 6% en un préstamos de 160,000 dólares, esto significa 9600$ SOLO EN INTERESES anualmente que se tiene que pagar en una economía cuyos sueldos medios no superan los 40 mil dólares. ¡¡Multiplica, Javier!! Acabarían con saldos netos NEGATIVOS a fin de mes.

    3) No parece que se vayan a generar muchos empleos de calidad para ayudarles a pagar estas deudas. Con toda esta deuda, sus informes crediticios están totalmente manchados con estos puntos negros. Muchs empleos REVISAN EL CRÉDITO. Desincentivan trabajar.

    4) NO se les permite declararse en bancarrota, para ningún préstamo, PÚBLICO O PRIVADO, si son préstamos estudiantiles. Están atrapados, sin amparo alguno ni de las personas ni del Estado, que les castiga sin misericordia.

    A ver, repito — tomaron decisiones estúpidas, pero ¿cuatro años de decisiones malas en el ámbito financiero, para un chaval que tiene entre 18 y 22 años, deben condenar a una persona para TODA SU VIDA??

    ¿Qué sería peor para el capitalismo? Aceptar pérdidas millonarias o tener a ciudadanos NO productivos viviendo a los márgenes de la sociedad toda su vida?

    Algo falla en este país.

    Por otro lado, está el tema del éxito y yo no sé por qué tenemos que pensar que un deudor con Master sea “mejor” que un mecánico. El capitalismo, que yo defiendo, premia la utilidad para el mercado. Oiga, que yo no tengo la culpa que haya más demanda para fontaneros antes que para jóvenes “de letras”. Lo siento, lo siento mucho pero esa es la realidad.

    Creo que un buen camino sería rebajar las ambiciones (y los humos de varios).

    También comparto lo que dice Mike porque aquí en USA es igual con los ingenieros.

    Saludos

  7. Claudia:

    Aclarar que no tengo nada en contra de la literatura, la pintura y otras artes, al contrario, ¡me encantan!, y son expresiones del talento que Dios ha dado a algunos hombres (lo reconozcan estos artistas así, o no), no es eso a lo que me refería por “inútil”, sino más bien a ofrecerlos con dinero público como estudios universitarios porque haya quienes se sientan “muy realizados” estudiándolo como una carrera en la Universidad. Lo que ocurre es que, efectivamente, eso son talentos que tienen determinadas personas, es innato y se tiene o no se tiene, no algo que se desarrolle en aulas de universidades. Aparte, tampoco veo que sea necesario, por ejemplo, estudiar Bellas Artes o Literatura para apreciar un cuadro de Velázquez o una pieza musical de Mozart.

    Si alguien quiere estudiar una carrera relacionada con las artes porque es algo que le llena (y aparte no tiene una necesidad urgente de estudiar algo para encontrar empleo) no lo veo mal ni en sí mismo, ni es algo de lo que esté en contra, pero sería mejor que fuera en universidades privadas. El mercado y la demanda que haya no lo es todo, es cierto, pero es un indicador y lo cierto es que no demanda a muchos licenciados en esas disciplinas (muchos lo que acaban es frustrados y en el paro o trabajando para otras cosas). Esa es la realidad actual.

    Estoy muy de acuerdo con su primer párrafo y agradezco su visita, pues muchas veces es bueno leer y escuchar a cristianos que viven en zonas del mundo un poco más pobres, como es el caso de su país, Perú, para ver que a veces aquí nos afanamos con cosas que no tienen tanta importancia en la vida como servir y confiar siempre en Dios.

    Saludos!

  8. Alfredo:

    “Ah, mire, un excelente matiz que a veces hasta yo mismo olvido. Graciias por recordarlo. Lo importante realmente es la libertad para que entonces las personas lleven vidas dignas.”

    Gracias y realmente su entrada ha sido muy inspiradora: hay que hacer algo con este problema de la deuda o el futuro no va a ser de más libertad precisamente, sino de mucha servidumbre.

    Por cierto, en líneas generales también estoy de acuerdo con el artículo de Pedro, también a raíz del suyo, y es muy probable que este sea uno de los temas en que se podría llegar (o, más bien, habría que llegar) a un acuerdo con la izquierda moderada para afrontar este problema, dado que ellos también están muy preocupados, aunque lamentablemente la mayor parte de la derecha esta totalmente “teapartizada”, es decir, como las quitas las ha propuesto la izquierda, pues nada, “de eso ni se habla”: “la gente y los países han pedido mucho dinero prestado y son unos irresponsables derrochadores, que lo paguen como puedan, RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL” (qué curioso que de esa “responsabilidad individual” siempre hablen becarios enchufados y/o subvencionados):

    http://larepublicaheterodoxa.blogspot.com.es/2013/10/libertad-vs-deudas.html

    Esta gente está con el norte perdido y ya ve usted lo que dicen las teteras en EEUU: les da exactamente igual que haya una quiebra porque, total, “así se acabará el Gobierno, ¡qué guay, tronko!”. Curiosa forma de “defender” el capitalismo la que tienen, les da igual que se derrumbe (que es lo que ocurriría si se derrumbase lo que garantiza la libertad de mercado) por sus prejuicios ideológicos.

    “Que se pudran”, dicen. La verdad es que es una de las actitudes más viciosas y rastreras que una persona puede tener contra los jóvenes.”

    Sí, no lo dicen así, pero desde luego lo dan a entender. Muy bien, muchos de esos jóvenes han tomado una decisión equivocada endeudándose para estudiar, pero cualquiera diría que aquí nadie ha fomentado la cultura del crédito fácil y de que, o estudias dos carreras y un máster, o eres un “don nadie”.

    “No le veo ningún sentido entrar en el terreno moral a estas alturas, Javier — lo digo para las personas críticas. Sí, han tomado decisiones estúpidas e irresponsables y sí, claro que las deudas deben pagarse desde un punto de vista moral y económico, pero sencillamente NO se lo pueden permitir. ¿No creemos en la responsabilidad individual? YO SÍ. Pues bien, ¿¿y para cuando la RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL PARA LOS ACREEDORES?? Ellos prestaron ese dinero sin ningún control y ahora deberían sufrir una quita de deuda — NO HAY alternativas.”

    Exacto, es que esa es la cuestión: NO SE VAN A PODER PAGAR.

    Hubo gente muy irresponsable, ok, vale. Pero también hubo gente que pidió dinero para cosas necesarias e ineludibles. Quien pidió prestado para pagarse unos estudios hizo una inversión y le puede haber salido mal o muy mal, pero a veces se olvida que QUIEN PRESTÓ ESE DINERO ALEGRAMENTE Y SIN CONFIRMAR LA SOLVENCIA DEL PRESTATARIO… TAMBIÉN HIZO UNA INVERSIÓN DE RIESGO Y LE PUEDE SALIR MAL.

    ¿O es que en ese caso no se aplica? ¿Ahí no debe pechar el prestamista con su responsabilidad?

    Porque está claro que quien presta dinero no lo hace porque sea un “alma caritativa”, sino para GANAR DINERO cobrando unos intereses, porque es UN NEGOCIO, UNA INVERSIÓN. Y, como tal, también debe responsabilizarse de no haber tenido cuidado de dónde invertía.

    Pero eso parece que no lo entienden los “libeggales” actuales.

    “A ver, repito — tomaron decisiones estúpidas, pero ¿cuatro años de decisiones malas en el ámbito financiero, para un chaval que tiene entre 18 y 22 años, deben condenar a una persona para TODA SU VIDA??”

    Totalmente de acuerdo. Eso también se dice de los hipotecados en España, como si la mayoría hubieran tenido que ser sesudos economistas que hubieran previsto la crisis que venía (cuando ni siquiera muchísimos de los prestigiosos “economistas” tenía ni idea de lo que se nos iba a venir encima en 2008).

    “¿Qué sería peor para el capitalismo? Aceptar pérdidas millonarias o tener a ciudadanos NO productivos viviendo a los márgenes de la sociedad toda su vida?”

    A veces hay que tomar decisiones duras. Igual que en 2008 no se podía dejar caer todo el sistema financiero, y por eso Bush y otros dirigentes no podían hacer otra cosa, NO HABÍA ALTERNATIVA, algo hay que hacer, lo menos malo y resetear el sistema.

    Desde luego que para el liberalismo capitalista sería una verdadera catástrofe una sociedad con un pequeño porcentaje de gente acomodada y una masa entera de gente en condiciones miserables. Ni la libertad ni el mercado podrían desenvolverse así. Por eso creo que no habrá más remedio que se produzca una quita en las deudas (y eso vale también para los países, Alemania, por la cuenta que le trae, va a tener que aparcar la intransigencia).

    De acuerdo también con lo demás.

    Un saludo y, de nuevo, gracias a usted por sus reveladores escritos.

    • Gracias por compartir aquí mi escrito Javier.
      Diré dos cosas:

      – Respecto al “éxito”: Como habrá leído en mi entrada he hecho una pequeña introducción a mi forma de ser respecto al dinero y al consumo. Como ve yo no tengo ningún interés en desarrollarme en el éxito que esta sociedad marca, es decir, en acaparar inversiones, propiedades, productos de lujo y en ostentar en las más diversas cosas.
      Por supuesto que se puede ser feliz con menos, pero deberiamos ir más allá ¿no seriamos casi todos más felices con menos? Es decir, no ir a una carrera sin final en la que siempre quieres más y más y nunca lo vas a obtener, porque la sociedad de consumo cambia sus modas y exigencias sociales para ser exitoso y nunca se va a poder. Porque ya no hablamos de dinero, hablamos de belleza, hablamos de juventud, hablamos de fama, hablamos en definitiva de una sociedad que te hace perseguir un dorado imposible de seguir por pura biología.
      Yo les voy a decir una cosa. Hace tiempo que en los dos terrenos en que me siento más realizado son dos que hago por puro hobbie: Escribiendo en el blog (que no me aporta ni un céntimo) y cocinando e innovando platos en la cocina.

      – Respecto a la deuda: Yo creo que todos tenemos más o menos claro que la situación es insostenible. Quizá en la izquierda lo hemos visto antes porque afecta más a las clases populares pero creo que ustedes también lo ven porque toda esta situación lleva a que las deudas sean inviables.
      La democracia no es factible sin clase media, eso es uno de los clásicos de la teoría política occidental. Hay unos límites mínimos de cohesión social que hay que mantener porque sino las instituciones y el sistema deja de ser respetado y defendido y entonces entramos en una espiral que acaba destruyendo el sistema mismo.
      La izquierda más “radical” está defendiendo las quitas y yo también las defiendo. La otra opción es inflacionar la masa monetaria para que las deudas se vayan aminorando conforme pasen los años (siempre que se controlen los tipos de interés de las deudas vigentes). La segunda solución es más fácil porque sólo hay que tomar el control del banco central, pero la primera sería la ideal. El problema de la primera es que debería hacerse por convenio internacional.
      Habría una tercera: Un “reset” y cambio de moneda, un poco como reiniciar el sistema de nuevo. Esa si que es realmente revolucionaria.
      Por cierto esto de cambiar la moneda también podría venir por parte de los ancaps. Ya hay mucho desarrollo teórico sobre el desarrollo de monedas privadas como mecanismo para “escapar” de las monedas emitidas por los bancos centrales. Cuidado con esto porque si llegamos a ese punto ya les digo yo que las soluciones reformistas desaparecen y la revolución es absolutamente inevitable.

      Saludos,

  9. El comentario de Claudia es interesante, por supuesto. Creo que no debe ser despreciada ningún área del conocimiento. Pero también hemos de ser realistas y comprender que en una sociedad competitiva, incluso la búsqueda de la excelencia obtiene resultados más altos y más bajos dependiendo de la preparación que elija cada persona.

    Hay un ejemplo por facebook que ilustra muy bien esto. Es un meme que corre por el muro de Propiedad Privada que dice algo así como “Ha hecho un postgrado en estudios sobre la cultura maya. Se queja porque no tiene trabajo”.

    Ése es el punto.

    Yo defiendo que cada uno pueda estudiar y prepararse para lo que quiera. Lamentablemente, siempre vamos a encontrar a algún caradura que se queja porque su titulación no le abre puertas en el mundo laboral, aunque esa titulación sea tan exclusiva que solo le permita optar a un número muy escaso de oportunidades.

    Otro asunto paralelo, como hablábamos antes, es la superpoblación de otras titulaciones que, siendo necesarias para la sociedad, hagan parecer a las facultades respectivas más como máquinas de producir licenciados que como verdaderos centros de instrucción. No sé cómo estará esto en las carreras de derecho, letras… etc. Pero en algunas de ciencias, como es mi caso, hace muchos años que el común de los titulados es bastante escaso en cuanto a verdadera preparación.

  10. Le agradezco haya ampliado su postura sobre el tema de las carreras “inútiles”, entiendo perfectamente que el talento es algo con lo que se nace y depende mucho del desarrollo y la disciplina para que salga a flote y por supuesto que no es necesaria un aula universitaria para tal fin (yo misma nunca he ido a la universidad y me encanta leer, visitar museos, contemplar largo rato una pintura que llame mi atención, etc, etc.), pero eso no quiere decir que no vea injusto como los seres humanos se ponen entre si zancadillas con tal de ganar más dinero, que “raro” que justo aquello que nos hace pensar sea lo menos rentable.

    Por otro lado, aplaudo las iniciativas privadas para fomentar la literatura, las artes, etc. no creo que el Estado deba tener el monopolio sobre eso, lo veo peligroso.

    Y ya que estamos con el tema, este año he tenido la oportunidad de leer “París en el siglo XX” de Julio Verne, en el cual describe como era aquella ciudad en 1960 (estando él en pleno siglo XIX :O) y me sorprendió enormemente porque parecía que estuviera describiendo en gran medida la sociedad actual. El protagonista es un joven poeta, al cual en forma excepcional se le concede un premio otorgado por el estado pero nadie lo aplaude, a diferencia de los científicos que eran enormemente aplaudidos, el final es sumamente triste.

    Y todo este tema de los créditos y hacerle “corralito” a la gente hasta terminar fuera del sistema, me recuerda al Faraón de Egipto en tiempos de Moisés, qué locura querer la misma cantidad de ladrillos pero sin darles materiales, que se las arreglen con la paja y el poquito barro que encuentren … demasiada maldad.

    Aquí en el Perú ahora hay más facilidades para obtener un crédito, espero no lleguemos a los niveles de EEUU.

    Un saludo y gracias por la apertura!

  11. Pedro:

    Gracias por su comentario.

    “Respecto al “éxito”: Como habrá leído en mi entrada he hecho una pequeña introducción a mi forma de ser respecto al dinero y al consumo. Como ve yo no tengo ningún interés en desarrollarme en el éxito que esta sociedad marca, es decir, en acaparar inversiones, propiedades, productos de lujo y en ostentar en las más diversas cosas.”

    Creo que en buena medida es una cuestión de qué relación tengas con ello, es decir, si es algo que te puedes permitir y te gusta (o hasta te puede ser necesario), sin que necesariamente tengas ganas de ostentar, o si las ganas de ostentar te tienen dominado y gastas dinero en eso, aún cuando no sea muy inteligente hacerlo y sería mejor guardarlo para cosas muy útiles.

    Por ejemplo, yo normalmente compro ropa buena porque es necesaria para mi trabajo y, aparte, siempre me ha gustado vestir muy formalmente y a veces de forma muy clásica (aunque hace poco me echaron unos 40 años de edad por eso precisamente, no sabía que aparentaba tantos :)). Estoy bien y cómodo así y ya está… pese a que algunos, desde hace años, me dijeran a veces que parecía su abuelo o si sabía dónde estaba la planta joven de El Corte Inglés, pero, en fin, siempre he pasado olímpicamente de eso.

    En cambio, hasta hace unos pocos meses no he tenido un iphone, no tengo coche, no tengo televisión de gama alta (entre otras cosas porque no veo la TV), no tengo video ni aparato de DVD, etc…, los “lujos” alimenticios que suelo tener son mucha leche, zumos, café y cereales para el desayuno, es decir, son cosas que nunca he necesitado ni tengo un ansia por tenerlas.

    “Por supuesto que se puede ser feliz con menos, pero deberiamos ir más allá ¿no seriamos casi todos más felices con menos? Es decir, no ir a una carrera sin final en la que siempre quieres más y más y nunca lo vas a obtener, porque la sociedad de consumo cambia sus modas y exigencias sociales para ser exitoso y nunca se va a poder. Porque ya no hablamos de dinero, hablamos de belleza, hablamos de juventud, hablamos de fama, hablamos en definitiva de una sociedad que te hace perseguir un dorado imposible de seguir por pura biología.”

    Hmm, es curioso porque usted no es cristiano pero tiene una idea muy similar a la del “contentamiento cristiano”: es decir, el mundo, o la sociedad, nos inculca unas metas, según las cuales, dicen que sin ellas ni vamos a estar completos ni vamos a estar realizados. Pero, como bien dice, cuando se consiga una, seguirán saliendo más y más: cuando tengamos dinero, dirán que no somos lo bastante guapos, si tenemos eso dirán que no tenemos un coche lo bastante caro y lujoso, si no, que no tenemos lo último en tecnología o que nuestra ropa es muy cutre, y así sin parar. La diferencia es que el cristiano estaría feliz y completo en su relación con Dios, sin estar afanado por las cosas que los demás le digan que debe tener, pero la idea base es similar. No es que siempre sean malas ciertas ganas de avanzar y prosperar, pues en caso contrario el mundo no avanzaría, pero a veces deberíamos preguntarnos si esas ganas siempre y en todo caso nos van a hacer más felices o más libres.

    Y, ojo, a mí no es que algunas cosas de lujo me desagraden necesariamente. Es decir, me gustan los platos de gourmet, “tonto” no soy, pero puedo ser muy feliz tomándome una simple cerveza (belga o alemana, de las que me gustan) después de trabajar.

    “Yo les voy a decir una cosa. Hace tiempo que en los dos terrenos en que me siento más realizado son dos que hago por puro hobbie: Escribiendo en el blog (que no me aporta ni un céntimo) y cocinando e innovando platos en la cocina.”

    ¡Vaya! Pues con el tema del blog, eso lo compartimos plenamente: a mí también es algo que me llena mucho y, de hecho, creo que fue una suerte el día en que a alguien se le ocurrió crear una herramienta como los blogs, es una posibilidad muy útil de plasmar tus pensamientos en la red y de que gente, hasta de los sitios más insospechados, pueda conocerlos.

    “Respecto a la deuda: Yo creo que todos tenemos más o menos claro que la situación es insostenible. Quizá en la izquierda lo hemos visto antes porque afecta más a las clases populares pero creo que ustedes también lo ven porque toda esta situación lleva a que las deudas sean inviables.”

    Bueno, nosotros tampoco somos de piedra ni totalmente insensibles, es decir, también nos preocupa la situación de la gente, no solo el sistema y que se sostenga en pie. Pero en un caso u otro, la situación es preocupante.

    También el hecho de que mucha gente va a verse sometida a tiranías privadas casi tan opresivas como las estatistas. Y lamento que la derecha en general no vea esto. Suelen ser de tendencia libertariana o anarquista y están obsesionados con posibles tiranías procedentes del Estado, pero no caen en la cuenta de que mucha gente va a verse arrastrada a tiranías impuestas por agentes privados, no estatales. De hecho, actualmente la primera situación es más factible.

    “La democracia no es factible sin clase media, eso es uno de los clásicos de la teoría política occidental. Hay unos límites mínimos de cohesión social que hay que mantener porque sino las instituciones y el sistema deja de ser respetado y defendido y entonces entramos en una espiral que acaba destruyendo el sistema mismo.”

    Por ese motivo justamente estamos viendo cada vez más desafección tanto en Europa como en EEUU por las instituciones y cada vez más nihilismo, y eso es una espiral peligrosa pues puede llevar a un estallido social.

    De hecho, si en España no se ha producido seguramente es por la cobertura de las familias, pero esa situación tampoco es deseable ya que volvemos a lo mismo que vengo diciendo en la entrada, la falta de libertad: diga lo que diga la derecha “oficial” en España, la familia no siempre es un ámbito de mayor libertad para el individuo, al contrario, puede cercenarla enormemente en muchos casos y no permitirle un desarrollo pleno de su personalidad.

    Tema quitas:

    Pues estoy de acuerdo con usted (y no me importa que defiende eso la izquierda radical, la verdad, es que la situación no da para sectarismos), fundamentalmente por lo que he comentado con Alfredo: hasta ahora se ha machacado mucho con la responsabilidad de quienes pidieron un crédito pero no con la de quienes los concedieron alegremente, inflando de dinero barato el mercado, y, lo más importante, quienes eran los que tenían las herramientas para evaluar los riesgos de esas inversiones.

    Es verdad que hay gente que ha pedido dinero prestado para tonterías (comprarse un Mercedes, irse de viaje a Cancún o Punta Cana, etc.), pero también muchas son familias que pidieron créditos para una vivienda. ¿Hubiera sido más inteligente un alquiler? Seguramente sí, ahora no tendrían esa losa a sus espaldas, pero en cualquier caso eran créditos concedidos para cosas necesarias.

    Saludos.

  12. Javier:

    “Pero también hubo gente que pidió dinero para cosas necesarias e ineludibles”.

    Claro, es que también mucha gente pidió eso para poder tener el suplemento necesario material para vivir tranquilamente. Es lo mínimo que puede hacer un gobierno serio para las personas en ausencia de prestaciones “a la danesa”.

    Luego está el ejemplo más repugnante que he visto en mi vida en cuestión de bancarrotas: Resulta que hay miles de gentes que pidió dinero prestado para comprarse coches, ropa de lujo, cmuniones INNECESARIAS, bodas de lujo, viajes…

    ¿Y sabia qué? ¡¡PUEDEN DECLARARSE EN BANCARROTA MIIENTRAS QUE LOS PRÉSTAMOS ESTUDIANTILES SON LOS ÚNICOS, AUNQUE SEAN PRIVADOS, QUE NO PUEDEN PERDONARSE EN UN CONCURSO DE ACREEDORES!! SÍ, SÍ, como lo lee (una ley firmada por CLINTON, por cierto).

    “Quien pidió prestado para pagarse unos estudios hizo una inversión y le puede haber salido mal o muy mal, pero a veces se olvida que QUIEN PRESTÓ ESE DINERO ALEGRAMENTE Y SIN CONFIRMAR LA SOLVENCIA DEL PRESTATARIO… TAMBIÉN HIZO UNA INVERSIÓN DE RIESGO Y LE PUEDE SALIR MAL.”

    Bien dicho.

    “Totalmente de acuerdo. Eso también se dice de los hipotecados en España, como si la mayoría hubieran tenido que ser sesudos economistas que hubieran previsto la crisis que venía (cuando ni siquiera muchísimos de los prestigiosos “economistas” tenía ni idea de lo que se nos iba a venir encima en 2008).”

    Aquí también pasa lo mismo con la derecha. “Joer, pues haberte leído el contrato de promesa de pago y ahora atente a las consecuencias”. Este sadismo sin precedentes es preocupante.

    “A veces hay que tomar decisiones duras. Igual que en 2008 no se podía dejar caer todo el sistema financiero, y por eso Bush y otros dirigentes no podían hacer otra cosa, NO HABÍA ALTERNATIVA, algo hay que hacer, lo menos malo y resetear el sistema.”

    Correcto. Yo no veo a los “moralistas” quejándose de ese rescate…quizá porque es muchísimo más fácil arremeter contra la presa fácil (una señal de cobardía malvada y de insuficiencia interna).

    “Un saludo y, de nuevo, gracias a usted por sus reveladores escritos.”

    Nada. Me alegro que le sirva de algo. Intentaré siempre estar al servicio de las personas, no de mis prejuicios personales.

  13. […] Octubre. ¿Qué es ser “exitoso” en esta vida? […]


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