Posteado por: Javier | octubre 25, 2013

Sentencia del TEDH en el “caso Parot”: buen día para el Estado de Derecho

Pues, como era de esperar, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) el pasado lunes ha anunciado la sentencia por la que ha vuelto a tumbar una vez más la infausta “doctrina Parot”: ¿Querías “Europa”? Ahí tienes dos tazas.

En julio ya hablé de la doctrina Parot, ASÍ QUE A ESA ENTRADA ME REMITO EN BUENA MEDIDA.

Podemos felicitarnos de que esta vulneración flagrante del ordenamiento jurídico y constitucional haya vuelto a ser dejada por los suelos. NO SON LOS “DERECHOS” DE LOS ETARRAS, NO: SON LOS DERECHOS DE TODOS. Diga lo que diga el coro de voceros mediáticos de la “derecha” en España AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ (en realidad, no es derecha, no es más que un grupo de marujas histéricas: incapaces de dar ni un mísero argumento jurídico, a lo único que se dedican es a la visceralidad). Una de las cosas esperpénticas que dicen es que uno de los magistrados del TEDH, un español, es “afín al PSOE”: que sí, “jomío”, que sí, que Zapatero y Rubalcaba han dictado la sentencia, aceptamos barco como “animal acuático” (no es broma, Paco Marhuenda, director de La Razón, insinúa que ve “la mano negra de Zapatero” tras la sentencia… no ha aclarado si también la de alguna conspiración judeo-masónica tramada para dominar el mundo).

Esto tampoco se queda atrás:

“Si se deroga definitivamente la doctrina Parot, más de 50 miembros de la banda terrorista, además de narcos, violadores y asesinos en serie, serían puestos en libertad”. LIBERTAD DIGITAL DIXIT.

¡UY! ¡QUÉ “RARO”! Me acabo de enterar de que cuando un preso cumple la condena que le ha sido impuesta sale de la cárcel. Y yo que pensaba que lo normal en un país serio era meterlo en un hoyo de por vida, darle de comer alimentos podridos cada día y de vez en cuando aplicarle una tortura distinta… No puede ser más torticero, por lo demás, pues parece pretender crear la impresión y el estado de alarma en el lector de que a partir de ahora va a empezar en España toda una ola de atentados, asesinatos y violaciones por la salida de esta gente de la prisión (generalmente, casi todos ellos han cumplido una media de 25 años de prisión, así que poca capacidad deben tener ya para delinquir).

La presidenta de la AVT ha dicho que “han perdido la paciencia” y que no van a consentir que el Gobierno acate la sentencia. Bien, libremente pueden expresar lo que quieran y hacer las manifestaciones que quieran, pero poco más.

Lo siento por las víctimas de la etarra Inés del Río y de algún otro que con la aplicación de esta doctrina hubiesen estado algunos añitos más en prisión, pero el sentimentalismo no puede ser lo que dirija los objetivos de la política ni la legislación penal. El sentimentalismo no es más que desprecio de la realidad a favor de utopías y el deseo de parecer ante otros como “más bueno” o “más compasivos”. Es dureza disfrazada de sentimiento y un intento de tapar tu indigencia mental cogiendo tus tripas y poniéndolas encima de la mesa. No se puede pretender que el sentimentalismo penetre en nuestro ordenamiento jurídico ni que, porque sí y por las buenas, convierta automáticamente a las víctimas de los crímenes en “mártires” o en seres investidos de una especie de sabiduría “celestial” y de un don de la “infalibilidad”. La víctima de un crimen es precisamente eso: la víctima de un crimen. Ser víctima de un crimen no le hace estar investido de una autoridad moral o sapiencial superior a la de nadie. Los padres, hijos o hermanos de alguien que haya muerto por la explosión de un paquete o coche-bomba de los terroristas, por haber tenido el infortunio de pasar justo al lado en el momento de la explosión, no son superiores ni moral ni mentalmente a mí o a nadie. Como mucho, en cualquier caso tendrían algo de más reconocimiento en el caso de miembros de fuerzas de seguridad (policías o guardias civiles) muertos en lucha contra el terrorismo, pero, claro, porque podría asimilarse al caso de militares muertos en actos de servicio a España. Pero, en los demás casos, las víctimas del terrorismo etarra no son ni más ni menos que las de otros crímenes.

Los magistrados del TEDH no tienen ninguna culpa del actuar bananero de la Justicia y el Gobierno español, aplicando retroactivamente normas penales desfavorables contenidas en una norma de hace 40 años, derogada hace 18. La “culpa” no es de ellos, sino de los autores de ese despropósito.

Esto es lo que ocurre cuando jueces iluminados se meten a hacer política. La doctrina Parot no era más que una interpretación “ad hoc”, prefabricada para el caso concreto de un etarra, Henri Parot, pero que, por esa irresponsabilidad, podía tener gravísimas consecuencias para los derechos y libertades de todos. Nuestro sistema judicial (que ha salido muy mal parado de esto) ha modificado por las buenas la interpretación de unas normas legales con el único objetivo de mantener en prisión a un importante número de presos, en su mayoría condenados por terrorismo, tras haber cumplido las penas impuestas conforme a las normas VIGENTES EN EL MOMENTO DE LA COMISIÓN DEL DELITO. El máximo que señalaba el Código Penal de 1973 eran 30 años, que podían rebajarse mediante distintos beneficios penitenciarios como los trabajos en el centro penitenciario. Los años de condena eran los establecidos en la ley penal vigente en ese momento y los han cumplido.

Ya se pueden hacer todas las encuestas que se quiera contra la sentencia y ya se pueden manifestar 10.000, 100.000 o un millón de personas en las calles, manifiéstese cada cual por lo que crea conveniente, faltaría más como he dicho, que lo que hicieron el Tribunal Supremo y el Constitucional es una ilegalidad para intentar aumentar el número de años entre rejas de estos presos. Las leyes penales que se dicten y que sean más desfavorables para el reo NO TIENEN EFECTOS RETROACTIVOS y solo se pueden aplicar en casos que se produzcan después de su aprobación. Así lo consagra la Constitución, al intentar salvaguardar el principio de legalidad.

No se puede fijar la fecha de salida de un reo en el día X, y decirle, poco antes de llegar ese día: “Ah, no, ese día no, vas a salir cuatro, cinco, seis o siete años después”. Y punto pelota.

Es lo que se hizo con Henri Parot. El terrorista debía salir en 2006 de prisión, al habérsele reducido la pena máxima posible, 30 años, mediante los trabajos realizados en prisión: por cada dos días de trabajo, un día menos de condena. Ello en virtud del Código Penal de 1973. Pues hala, como a la sociedad repugna mucho que un etarra salga por la puerta de la prisión (¡toma, y a mí! Por mí que salieran en un coche fúnebre tras su ejecución, pero LA LEY ES LA LEY), va el Tribunal Supremo y se saca de la manga la doctrina de descontar los días por trabajos realizados del total de la condena, y no de los 30 años máximos de cumplimiento. Ello modificando retroactivamente el criterio anterior, pretendiendo hacerlo extensivo a todos los etarras que estuviesen a punto de salir de prisión, para hacerles cumplir el máximo de 30 años. El problema es que esto es una violación flagrante de la ley

Las normas jurídicas deben aplicarse respetando estrictamente el principio de legalidad, NO EN BASE AL “SENTIR” O EL “CLAMOR” DE LA CALLE. Lamentablemente, España es así.


Responses

  1. Querido Javier, en este entrado he de discrepar contigo.
    No pretendas elevar la Ley terrena y humana al nivel de la divina.
    Recordar simplemente dos apuntes desde mi escaso conocimiento en la materia.

    – La primera es que esta Ley de hombres la dan los hombres de común acuerdo para los hombres, para un fin social que NO se cumplió en aquellos tiempos por la dejación de funciones del poder legislativo socialista y que ahora arrastramos en consecuencias, y que tanto ahora como antes existe el clamor popular -que no político- de cambio.

    No obstante eso no importa, lo que importa es que es un cambio Interpretativo , no un cambio legislativo. Si existe un tribunal Constitucional que declara constitucional la doctrina parot, no tiene que venir ningún tribunal foráneo a enmendarle la plana; en eso le doy la razón a la AVT y a Dignidad y Justicia, y el estado debería ser soberano por una vez y no un acomplejado, no cumpliendo la sentencia por ser CONTRARIA al ordenamiento jurídico propio, hecho que viene recogido en el tratado y en el art 94 CE que -si no me equivoco- pone al TC por encima y en última instacia bajo decisión de las Cortes.

    Ejemplo vivo del incumplimiento de sentencias del TEDH por ser contrario al ordenamiento lo tenemos en Inglaterra.

    – LA segunda es que partimos de un error de base y es que el CP del 73 al cual se le aplican los supuestos beneficios, les llega capado por la suspensión de la Pena de muerte al nacer la CE. Con lo cual, me reconocerás, es una situación anómala que no previó el legislador y deja un hueco que la jurisprudencia debe cubrir. Si no la cubre con pena, que al menos lo haga con cumplimiento más o menos íntegro.

    Que esta doctrina fue inventada ”ad hoc” para un caso concreto, bien, que problema hay por ello, todas las caminatas empiezan por un paso y este es el que lleva a que ya que todos sabemos que la reeducación de presos y la reintegración es en la mayor parte de los casos una falacia, al menos que cumplan las penas que les corresponden sin beneficio alguno posible mientras no medie arrepentimiento e informes favorables. Y de arrepentimiento debes saber un rato.

    En definitiva nos encontramos ante un problema de interpretaciones, no un problema legal. Y como interpretación, puede tender y volcar hacia un lado o hacia otro y en este caso ha caído como losa encima de las víctimas para liberar el yugo de los verdugos.-

    Sobre el tema moral y ético, no voy a opinar nada ya que me toca demasiado cerca.

  2. Estos neocons son la leche. Dicen que el presidente americano por las buenas puede cometer ejecuciones extrajudiciales con drones en lejanos países árabes y luego se ponen sibaritas y ultrarigurosos con los jueces que intentan que los delincuentes cumplan las condenas íntegramente.
    Lo que pasa es que para ellos el poder ejecutivo es poco menos que Dios, les estorba el legislativo y el judicial a estos tiranos. Para ellos estos últimos solo son perritos falderos del ejecutivo.

  3. Estimado Juanra:

    No te preocupes por la discrepancia, es difícil estar de acuerdo en todo, y, generalmente, quienes están en desacuerdo conmigo son trolls que lo manifiestan con mucha peor educación, aunque voy a intentar aclarar algunas cosas porque creo que no se están explicando bien a la gente.

    Lo que me parece es que buena parte del escándalo (en realidad, prácticamente casi todo) en torno a esta sentencia viene del hecho de que la mayoría de los beneficiarios serían etarras, como si eso añadiese un extra de maldad sobre otros crímenes. Por ejemplo, el Rafita y sus colegas, que secuestraron, violaron y quemaron viva a Sandra Palo tras pasarle por encima con su coche de manera reiterada, ¿son menos “malvados” por el hecho de no ser etarras? Son cosas que rozan el absurdo, puesto que parece que, si no fuesen etarras los beneficiarios de la derogación de la doctrina Parot, todo esto estaría recibiendo mucho menos bombo. Este es uno de los problemas de la moralina católica que lo impregna todo en este país, hasta algunas leyes: se tiene la idea de que hay algunos crímenes que hacen más “malvado” que otros a quien los comete.

    Aquí la realidad es que suelen ser individuos que llevan algunos en torno a entre 20 o 25 años en prisión y los hay que hasta han cumplido los 30 años íntegros al haberse suspendido su salida de prisión por la doctrina Parot, no entraron ayer o antes de ayer en prisión, lo cual nunca dicen los medios de comunicación sensacionalistas en España. O sea, que, a efectos prácticos poco cambia la situación de buena parte de ellos. ¿Justo 25 años entre rejas? Lo justo para mí es la pena de muerte para esa gentuza, pero la ley era la que era cuando cometieron sus delitos y es la que es. No es cuestión de sacralizarlas como si fueran “derecho divino” pero sí respetarlas pues son leyes legítimas.

    A mí francamente me parece que poca diferencia hay en unos cuantos años más o menos, no es más “justo” 30 que 25, porque realmente lo justo sería, vida por vida, aplicar la pena de muerte (a terroristas, asesinos, secuestradores, violadores y traficantes de drogas) y la verdad es que algunas veces pierdo un poco la paciencia con los “humanitaristas” que se oponen a la pena capital porque es “matar a un ser humano”, y luego en cambio dicen que alguien debe “pudrirse toda su vida en la cárcel”. En realidad, lo “humanitario” con un sujeto de estos que hubiese matado a 20 personas en un atentado terrorista o, de cualquier otra forma, sería que terminasen ya sus días en la tierra (y, si se arrepiente verdaderamente ante Dios, no debe preocuparse, lo mejor que puede ocurrirle es que todo acabe cuanto antes), no tenerlo varias décadas encerrado en una celda o incluso todo el resto de su vida, eso sí que es inhumano.

    En cuanto a los tribunales “internacionales”, no, no, de hecho, estoy totalmente en contra de ese imperialismo judicial internacional:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/09/15/contra-el-imperialismo-judicial-internacional/

    No digo que el TEDH tenga que ser superior a los órganos judiciales españoles (menos todavía uno que se atribuye defender los “derechos humanos”), con lo que estoy de acuerdo es con el razonamiento jurídico. De hecho, como he dicho en la entrada relacionada, el TEDH no es una última instancia, no es un órgano de apelación, ni de casación, ni de revisión que pueda anular o corregir las decisiones de las autoridades judiciales o administrativas, ni anular una norma de Derecho interno de uno de los países miembros. Pero veo muy difícil que el Estado, cuando ha suscrito todos los tratados de “derechos humanos” habidos y por haber, ahora vaya a poder negarse, aparte de que España ahora no es un país soberano. Y eso es algo que los propios españoles han consentido, durante años les ha dado exactamente igual la soberanía del país y han sido los más europeístas del mundo (por eso digo al principio que quien quiera “Europa” aquí tiene dos tazas). Por cierto, todos esos tratados yo los derogaría inmediatamente, pero eso es otra historia.

    El CP del 73 se promulgó en una España mucho más “inocente” que la actual y por eso, salvo la pena de muerte, las penas por delitos más graves no eran muy altas, pero que el legislador no hiciera nada en 17 años cuando se derogó la pena capital no legitima a los jueces para inventar nuevas penas ni menos todavía para aplicarlas retroactivamente (porque aquí el problema ha sido aplicar retroactivamente una nueva interpretación de la ley, cuando ya se había hecho la liquidación de las condenas), su función es aplicar las leyes vigentes en el momento en que se producen los hechos que enjuician:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2012/03/07/contra-la-anarquia-de-la-ley-natural-iii-jueces-de-lo-legal-no-de-lo-justo/

    Y esto es aplicable a cualquiera, llámense los del Supremo que se sacaron de la manga esta doctrina, llámese Garzón:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2012/02/11/el-oscuro-proceder-garzonita-ii-por-que-eran-ilegales-las-escuchas/

    También deben limitarse a las pruebas que tengan, por mucho que tengan la convicción moral de que alguien es culpable o por mucha presión de la opinión pública que haya ante ciertos casos “mediáticos”:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2012/01/28/la-impecable-sentencia-de-marta-del-castillo/

    Yo no pongo en duda que los jueces que estiran al máximo la legalidad puedan tener a veces buenas intenciones (por no descartar, no descarto siquiera que Garzón las pudiese tener), pero es que esto no es una cuestión de buenas intenciones, sino de legalidad. Las mismas violaciones de la legalidad y los derechos que pueda sufrir un criminal despreciable podemos sufrirlas cualquiera de nosotros.

    La ley puede admitir a veces diversas interpretaciones y éstas pueden cambiar. Pero siempre sobre hechos posteriores, no anteriores que ya hayan sido juzgados. No se puede endurecer una pena de cárcel a posteriori y, cuando estos tipejos cometieron sus horribles crímenes, el Código Penal español era el que era. Lo máximo que podías estar en la cárcel eran 30 años y sobre ese plazo se aplicaban los beneficios penitenciarios.

  4. A propósito, esto del imperialismo judicial y de jueces que se inventan las leyes que les da la gana y las que se sacan de la chistera ni es exclusivo de España ni aquí es el peor sitio. Es interesante porque hay muchos que hablan de la justicia española como si fuera lo peor de lo peor en el mundo mundial.

    ¡Je! Pues que se vayan a EEUU y verán lo que es bueno: los tribunales están infestados de “Garzones” y “Garzonas” elevados al cubo (encima, casi todos jueces progres).

    Muy curiosos estos videos donde el juez, un tal Donald R. Venezia, del estado de New Jersey, en el primero declara suspendida la Constitución en su tribunal y en el segundo, también en su tribunal, decreta la ley marcial, un verdadero chulo y tirano (no yo, como dice el troll del segundo comentario: paso de él). En el segundo video reconoce que “se inventa” las normas judiciales, le dan igual las del código ético de los jueces. Uno que se habría ganado a pulso que el Gobierno mandase al FBI para cerrarle el tribunal.

  5. SIn ser experto en derecho.

    Creo que la solucion seria haber cambiado la constitucion y haber introducido la cadena perpetua para casos de terrorismo y asesinatos.

    ¿no creeis?

  6. Jesús, en absoluto estoy a favor de la cadena perpetua, puesto que para empezar, ya tenemos una cadena perpetua “de facto” en el Código Penal: las penas máximas para los delitos más graves son de 40 años sin posibilidad de revisión. Es una falacia decir que el CP del año 95 es “suave”, en absoluto lo es, de hecho, algunos delitos menores los castiga con penas de prisión que son desproporcionadas (encima, ahora van a endurecerlo más porque, como la calle pide “mano dura”, pues nada, por ejemplo, muchas faltas van a pasar a ser delitos). La gente suele ser bastante ignorante y piensa que las penas son “leves” cuando en realidad no tiene ni idea de lo que ocurre o pueda ocurrir cuando el reo ingresa en prisión.

    En el caso de la cadena perpetua revisable, además, el efecto podría ser un “reblandecimiento” de las penas, como está ocurriendo en Francia, algunos presos salen a los 15 años por considerárseles aptos para ellos. Como mucho, la cadena perpetua contenta a las masas y a la calle, pero eso no deben ser los fines de la política penal ni penitenciaria.

    Si alguien quiere “endurecimiento” la cosa es muy fácil: derogación de los tratados de “derechos humanos” que España haya suscrito e implantación de la pena de muerte para los delitos que he comentado antes (los de sangre y otros como el tráfico de drogas o la violación, al menos para la violación de niños). Aparte de más medios y dinero para la policía y la guardia civil a la hora de investigar los delitos, más detenciones, etc.

    Aquí expliqué mi criterio y porqué me opongo incluso a la revisable:

    https://lavozliberal.wordpress.com/2011/11/24/la-cadena-perpetua-en-espana-mi-postura-final/


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