Posteado por: Javier | febrero 1, 2014

Sobre el nuevo partido Vox

Voy a dar unos apuntes sobre la aparición reciente del nuevo partido llamado “Vox”, ya que sois varios los que me habéis pedido una opinión.

Parece ser que en el PP andan algo nerviosos con el nacimiento de este partido por los votos que pueda arañarles, pero la verdad es que, como no soy del PP, me importa un pimiento el número de votos que les “roben”, con lo que me voy a limitar a dar una opinión ideológica.

No tengo demasiada afinidad ni simpatía por la derecha española, así que tampoco es que me quite el sueño cómo ande de fragmentada o dividida, a pesar de que, como preferir, prefiero para España un sistema bipartidista al estilo canovista. Que el PP-SOE sea una verdadera basura no quiere decir, por ello, que el bipartidismo sea malo, todo lo contrario: es una garantía de estabilidad, mientras el multipartidismo lo único que muestra es no una sociedad más madura democráticamente hablando, sino un desnortamiento absoluto y caprichoso, que parece exigir una oferta política “a la carta”, una por votante. El multipartidismo no es más que un semillero de demagogos y un caos para la gobernabilidad. ¿Por qué digo esto? A ver, tenemos el ejemplo de EEUU y el Reino Unido, donde sus sistemas liberales y democráticos han superado todas las crisis de los dos últimos siglos gracias a la estabilidad que les ha proporcionado el bipartidismo. Entre los republicanos ha surgido el movimiento del “Tea Party”, que ha sido muy negativo para el GOP por la vampirización del resto del partido que llevan varios años intentando (no obstante, como la mayoría de sus promotores son abueletes libertarianos ya entrados en años, afortunadamente puede que de aquí a unos años no sean más que un recuerdo). En cambio, hay países donde se da un multipartidismo sin que haya grandes alteraciones, como Alemania, y otros que cada dos por tres se vuelven ingobernables, como Italia. El problema es que la situación de España sería más bien parecida a la de Italia, antes que a la de Alemania.

Aparte de todo esto, en cuanto a Vox, partido que se define como de centro-derecha y “matriz liberal”, pues lo puedo decir en pocas líneas: ni me gusta ni me fío de casi nada que venga de la derecha “oficial” española. La derecha española suele ser tradicionalista, centralista, defensora de eliminar o limitar la autonomía de las regiones y partidaria de implementar la agenda de la Iglesia Católica en la sociedad a través de las leyes (sí, ya sé que ni Vox en concreto, ni el PP, se definen como partidos “católicos” ni lo dicen, es la idea de muchos de sus partidarios), para lo cual quieren un privilegio inaudito para esta ideología religiosa, mientras yo soy partidario de un gobierno limitado pero fortísimo donde tenga que serlo, de la separación Iglesia-Estado, del federalismo y del atlantismo.

Con eso quedaría casi todo dicho, a lo que habría que añadir que el surgimiento de este partido  me parece algo similar a lo que ha pasado en EEUU, pues en España la derecha suele copiar lo que ocurre en América (así somos de originales aquí) con unos años de retraso. En EEUU en los 90 hubo un movimiento que fue un fusionismo, en que se intentó aglutinar a toda la derecha cuando gobernaba Clinton, y daba un poco igual incluso incluir a gente muy extremista con tal de que fuera “anti-progre”. Aquí pasó un poco igual entre 2004 y 2005, con tal de que fuera “anti-Zapatero”, “anti-PSOE” o “anti-izquierda” se le tomaba como “aliado” inmediatamente, de ahí el auge de los Losantos, los Pío Moa, etc… Cuando llegó Obama a presidente, en EEUU surgió el Tea Party, sobre todo en los estados más sureños y agrarios, un fenómeno populista y “cañero” con un mensaje muy sencillito de digerir: la “derecha” oficial no da bastante “caña” en ciertos temas. Pues aquí ha pasado algo similar, la diferencia es que ellos siguen en el Partido Republicano (como el sistema americano permite en cada lugar que gente muy distinta defienda cosas muy distintas aún siendo del mismo partido), y aquí han tenido que crear uno nuevo para que se les oiga y tener posibilidad de tener aunque sea un diputado. Creo que son simplemente eso, el PP en versión más cañera y no les veo demasiado recorrido, puesto que en su presentación, quienes acudieron, sobre todo, eran medios de comunicación, y por lo que sé quienes les está dando bombo es Intereconomía fundamentalmente.

¿Tienen algunas cosas positivas? Sí, pero eso no los hace un partido que me parezca interesante. Estoy de acuerdo con defender el liberalismo económico, bajar los impuestos y el libre mercado en un marco de regulación del Estado. También estoy de acuerdo con su idea de que el Rey tenga algunas atribuciones más, y que no sea simplemente un elemento decorativo, puesto que ya era hora de que alguien plantease ampliar las funciones constitucionales de la Corona, al estilo del Reino Unido.

Contra ETA estoy también, claro (bueno, contra todos los terrorismos), pero está por ver si defenderían la pena de muerte o la eliminación de terroristas por parte de las fuerzas de seguridad y servicios secretos en casos de graves ofensivas terroristas, pues eso va contra la “cultura de la vida” que dicen defender, y no más bien que el Gobierno se salte a la torera la ley y las sentencias firmes (y, si no, es que está “pactando con ETA”).

Y, en general, socialmente tienen pinta de ser más bien anárquicos, o sea, libertad sí, pero para lo que a ellos les parezca bien, y defensores de las tiranías privadas. En el caso de ellos, las familias. Igual que algunos denominados “liberales” tachan de “socialismo” cualquier intervención del gobierno y, en cambio, consideran que a una empresa o entidad privada se le debe permitir cualquier vulneración de la libertad de las personas sujetas a la misma, ellos seguramente aplican eso a las familias (suelen ser de mencionar mucho algo que llaman “el derecho de los padres”), nada raro puesto que entre la derecha en España la idea de “la familia” es algo que alcanza tintes casi idolátricos. Igual que hay anárquicos, como los libertarianos o los ancapistas, que ven la libertad como “derecho” a drogarse, a que uno se venda como esclavo si quiere porque para eso es “mi cuerpo” o a que los tratantes de blancas sean considerados como “empresarios”, pues, para estos de Vox, “libertad” seguramente es, por ejemplo, enclaustrar a sus hijos entre cuatro paredes y dos candados en la puerta, y no mandarlos a la escuela porque alguna asignatura no les guste, sin que haya ninguna consecuencia.

Un partido extremista en materia social y paleocon, con un par de ideas interesantes, pero que tampoco creo que sea un peligro, pues, como he comentado antes, su aparición responde a un mosqueo de una parte muy concreta de un puñado de miembros y simpatizantes del PP. Y difícilmente se puede pretender crear un movimiento político sólido en base a un mosqueo.

Es todo lo que tengo que decir de Vox.


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