Posteado por: Javier | febrero 23, 2014

Ucrania: cae un peón de Putin

¿Qué ha estado pasando en Ucrania durante estas últimas semanas?

Nos han estado llegando imágenes muy crudas de enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad de esta república ex-soviética, con cadáveres tirados por las calles de Kiev, se calcula que unos 82 muertos, y se hablaba de una posible partición en dos del país y hasta de una probable guerra civil. Ayer nos llegó la noticia del derrocamiento por parte de la Rada (el parlamento ucraniano) del presidente pro-ruso Viktor Yanukovich, ahora mismo en paradero desconocido, aunque se rumorea que pretende huir a Rusia, y de la liberación de la opositora Yulia Timoshenko, encarcelada desde el año 2010.

Tras la brutal intervención en Georgia del verano del 2008, Ucrania es el último episodio de la injerencia de Rusia en los países del espacio ex-soviético, a los que aún considera como su “zona de influencia” y la demostración de que EEUU y la OTAN debieran tomar cartas en el asunto y, si esos países aún no están en condiciones de acceder a la Alianza Atlántica, sí al menos establecer acuerdos estrechos de colaboración con ellos. Rusia evidentemente considera que su esfera de influencia es esa región. Bien, y yo no veo mal en sí mismo que defiendan sus intereses si piensan que son esos. Muy bien que hace Vladimir Putin para su país por ello. Lo que ocurre es que sus intereses son completamente opuestos a los occidentales y no nos interesa para nada una Rusia fuerte y expansionista.

Las protestas en Kiev comenzaron en noviembre cuando Yanukovich rechazó firmar un Acuerdo de Asociación de Ucrania con la Unión Europea. Desde entonces, Yanukovich ha estado intentando aplastar a los manifestantes usando su brutal policía antidisturbios, la “Berkut”, y a los “titushki”, matones pro-gubernamentales sin uniforme que se infiltran entre los manifestantes (a los que Putin acusa de haber sido “armados por EEUU”) con el fin de provocar enfrentamientos y justificar la violencia policial.

A Putin, el ex–agente del KGB nostálgico de la tiranía soviética y líder del régimen mafioso de los petro-zares, interesaba de sobremanera apuntalar a Yanukovich, con lo que ordenó la compra de bonos basura ucranianos por un montante de 2000 millones de dólares, dentro de un paquete total de 15000 millones en ayudas, mientras empleaba la deuda pendiente de Ucrania por el pago del gas ruso, de 2700 millones, para presionar a Yanukovich para que continuara con la represión. Como consecuencia, el partido del presidente ucraniano aprobaba en el Parlamento una totalitaria legislación anti-protestas, que tuvo el efecto justamente contrario al buscado: las manifestaciones se intensificaron, extendiéndose más allá de Kiev, llegando incluso hasta las regiones pro-Yanukovich, al sur y el este de Ucrania.

Para Putin, Ucrania es una pieza esencial en su aspiración de formar algún tipo de unión, empezando por la aduanera, entre buena parte de los países escindidos del imperio soviético. Por eso su política será poner de rodillas a Ucrania de todas las formas posibles, inmiscuyéndose descaradamente en su política interna y apartándola de Occidente. Posiblemente una intervención militar en Ucrania, al estilo de Hungría o Checoslovaquia en tiempos de la Guerra Fría, o como la de Georgia en 2008, eran palabras mayores. Pero se hace evidente que el guerrear en el país caucásico hace seis años, en plenos juegos olímpicos, tenía como fin último el dar un toque de atención a los ucranianos, que por aquel entonces,como los georgianos, tenían puestas sus esperanzas en ingresar en OTAN. No sólo les advertía de lo que cabía esperarles caso de que fueran muy lejos en su aventura de asimilarse al mundo occidental, sino también les mostraba la desgana de EEUU y sus aliados europeos para actuar en su defensa. Por aquel entonces, EEUU estaba todavía inmerso en la guerra en Irak. Ahora ya no están en Irak y, no obstante, tienen un presidente, Barack Obama, que solo aspira en meterse en cuantos menos líos internacionales mejor y en salir pitando de los que ya tiene. Qué decir, aunque fuera esperable, de la Unión Europea, sobre todo teniendo en cuenta que el origen de la crisis fue el rechazo de un acuerdo de colaboración con Ucrania. El silencio más absoluto por el temor europeo a hacer enfadar al oso ruso. Otra prueba más de la absoluta y total irrelevancia de Europa: cuando el liderazgo americano es débil, como ocurre ahora mismo, Europa sencillamente es que no existe. La única que manda algo es Angela Merkel y a esta, obviamente, no conviene un enfrentamiento con los rusos.

Ante este abandono por parte de EEUU y de Europa, han tenido que ser los propios ucranianos opositores al régimen de Yanukovich y a la toma de control del Kremlin sobre su país quienes se hayan defendido en las calles de Kiev y empujado al gobierno pro-ruso a caer.

Nadie en su sano juicio quiere una II Guerra Fría, pero una cosa está clara: que ésta vuelva no depende de nosotros, sino de Rusia. Si Moscú continúa con su política agresiva y de constante injerencia en los asuntos internos de sus vecinos, será el único responsable de que esto ocurra. Rusia ha vuelto con la intención de quedarse. Pero eso no debe llevarnos a conclusiones erróneas sobre cómo tratar con ellos. Hay quien piensa que el proceso de ampliación de la OTAN hacia el Este de Europa está finiquitado para siempre. Un tremendo error. Si se cree que cerrando las puertas de la OTAN y deteniéndola más allá de las fronteras rusas se va a contentar a los dirigentes del Kremlin, se está cayendo en la ingenuidad más absoluta. La agresión sobre Georgia en 2008, sus ciberataques a Estonia, sus cortes del grifo energético a Bielorrusia y sus intentos de “rusificar” Ucrania no son hechos aislados, sino que se enmarcan en un plan mucho más amplio. Hay quien considera que, ahora, lo mejor es no provocar al Kremlin y seguir una política de apaciguamiento. Que pasaría, en primer, lugar por abandonar los planes de ampliación de la OTAN. Echarse atrás en esto último sería el peor de los errores que pudiéramos cometer los occidentales. Querer apaciguar a Moscú por medio de esa vía no es lo apropiado. De hecho, si hay alguna lección que sacar de esta crisis, va en la dirección opuesta: Rusia se atrevió a invadir Georgia y se ha dedicado estas semanas a ordenar a Yanukovich reprimir violentamente las protestas en Ucrania porque estos dos países se encuentran en una complicada zona gris. Así, no forman parte de la OTAN porque los europeos no han querido. Si el nuevo gobierno ucraniano tuviera en su mano al menos esa invitación, Moscú se vería obligada a modificar sus cálculos y, con toda probabilidad, no pensaría en recurrir a una intervención. Por eso quien pide que se ponga freno a la ampliación de la Alianza Atlántica no sólo ésta concediendo una victoria al agresor ruso, sino que le está incitando a que vuelva a agredir. Por eso la OTAN debe abandonar la política de “tierras desmilitarizadas”, llegar a un acuerdo con el nuevo gobierno ucraniano y desplegar efectivos en Ucrania, a fin de abortar cualquier tentación de Putin de una posible intervención militar para revertir la situación creada tras la caída de Yanukovich. Sin algaradas ni provocaciones, simplemente un despliegue militar como legítimo instrumento de garantía de la defensa colectiva. Seguidamente podría comenzar a negociarse la adhesión de Ucrania o, al menos, algún tipo de colaboración estrecha, como se ha hecho recientemente con Colombia.

Sería de locos aceptar tácitamente la política de “esferas de influencia” que el Kremlin busca implementar tan insistentemente. No hay que conformarse a la idea de que países autoritarios como Rusia o China tengan sus zonas de influencia, donde no entre la occidental. Esfera de influencia occidental: el mundo entero. Mostrarse firme no quiere decir buscar la confrontación. Debemos tender la mano del diálogo a Rusia, pero siempre y cuando Rusia no se comporte como un matón chulesco con sus vecinos. La intimidación no puede dar sus frutos. La OTAN lo dejó claro durante décadas a lo largo del siglo XX. Y eso es algo que no tiene que cambiar solo porque estemos en el siglo XXI.


Responses

  1. Vaya, llevo días leyendo sobre lo que sucede en Ucrania y ha sido su análisis simplón y maniqueo el que me lo ha aclarado todo:

    Golpistas proeuropeos (incluyendo algún que otro neonazi) = BUENOS

    Presidente legítimo y prorusos = MALOS

  2. Francisco, no es cosa de buenos o malos. El artículo es muy sincero, aterradoramente sincero. Da igual quién tenga la razón moral, lo único que interesa al autor son los intereses de EEUU y se su complejo-industrial militar, Y desplegar tropas incitando a la guerra, aunque el horno no esté para bollos. No pararán hasta que no haya una desgracia. Asco y pena de mundo.

  3. Francisco:

    Es simplemente una cuestión de qué beneficiaba y qué perjudicaba a un dirigente autoritario y anti-occidental. Y está claro que esto ha sido un revés para el Kremlin. Todo lo que sea dividir y fragmentar lo máximo posible el espacio político post-soviético, bienvenido sea.

    Mayoral:

    ¿Los intereses de EEUU? Claro, como si acaso Putin y Rusia no defendieran los suyos particulares en Ucrania.

    Sí, es una verdadera pena de mundo uno en el que hay gente como usted que se dedica a defender a dictadores y tiranos simplemente por ser anti-americanos.

  4. “Sí, es una verdadera pena de mundo uno en el que hay gente como usted que se dedica a defender a dictadores y tiranos simplemente por ser anti-americanos.”

    Precisamente usted está haciendo eso: está defendiendo a unos golpistas y a una dirigente corrupta (Tymoshenko) por el mero hecho de ser pro-occidentales.

    Yanukovych ganó las elecciones presidenciales por casi un millón de votos de diferencia:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Ukrainian_presidential_election,_2010

  5. A Francisco le diría que hay dos modos de verlo, por el fondo o por la forma.

    Javier ha atendido al fondo, a una reedición de la Guerra Fría, con Ángela Merkel enviando a los ministros de Exteriores de Polonia, Alenania y Francia en apoyo de la oposición pro europea, y Vladimir Putin aprovechando la quiebra económica de la Ucrania de Yanukovich para como un “fondo buitre” hacerse con ese país por cuatro rublos y desgajarlo luego si no hay otro modo de recobrar lo ayudado.

    Y en lo formal, que es como le parece gustar a Francisco, le diría que tan legitima y legal es aquella victoria electoral de Yanukovich como el que ahora algunos diputados del partido de Yanukovich hagan su particular “harakiri” político y voten con la oposición todo lo que están votando.

  6. No recuerdo haber defendido en el texto a ningún dictador ni tirano (lo de golpistas sería muy opinable pues lo que se han limitado una serie de diputados ucranianos es a retirar su apoyo a Yanukovich), pues en cualquier caso, aparte de que me refería más bien a Putin, difícilmente se puede calificar de “dictador” o “tirano” a cualquier gobierno que acaba de llegar al poder. En cualquier caso, preferible que sea pro-occidental que pro-ruso.

    Moli:

    Exactamente, ha sido un intento de Putin de vampirizar un país que aún considera de su “zona de influencia”.

  7. Cuando un presidente es depuesto por unos diputados amedrentados por el empleo de la violencia y sin seguir los cauces legales, se llama golpe de Estado.

  8. De verdad no se como todavia algunos siguen pensando que lo que paso en Ucrania,fue democratico y mas aun por nableza de los Europeos y Norteamaricanos. Y no defiendo a Putin para eso esta la historia que juzgara su legado. Nuevamente Obama comete el error,de dejar que MacCain y su grupo de nazis porque no existe otra palabra para describirlos. Metan su cuchara,y los que pagan el precio son la gente de Ucrania. No importa el bando,sea pro Europeo o Pro Ruso. Titeres en una clara revancha de los republicanos,que tienen la verdadera rienda del poder en Estados Unidos. Y que el simpatico pero torpe y sin experiencia Obama,pagara la consecuencias politicas para su partido. Europa no supo negociar con Rusia,para abrir puentes a un comercio que beneficie a ambas partes. De nuevo su falta de unidad politica dejo que los republicanos metiches fueran a prender fuego a una zona nos guste o no! Es importante para Rusia. No habra guerra entre la OTAN y Rusia eso solo lo creen los niñatos ignorantes,solo habra victimas y tontos que se dejaron engañar por espejitos y fantasias animadas de ayer y hoy. De parte de europa esto de debe ser una leccion! Mas para Alemania! Seamos sinceros,la potencia dominate de europa que denuevo toma las riendas del poder y como lideres,deben aprender esta leccion de su novates. Lo que se debe crear es un modelo de diplomacia conjunta e inteligente,mas alejada de Estados Unidos. Bienvenida Merkel a las peleas de peso completo. Esto es solo calentamiento.

    Fin


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