Posteado por: Javier | abril 22, 2014

Magnífico artículo sobre la II República

La verdad es que no tengo demasiado tiempo para leer y comentar en otros blogs, así que normalmente llegó un poco tarde a las novedades que van saliendo día a día, así que ayer mismo me encontré con uno, de hace ya una semana, sobre la II República española en el del amigo Pedro, “La República Heterodoxa”, con el que me he quedado gratamente sorprendido por la forma de tratar esa época histórica de nuestro país, así que merece la pena que empleen unos minutos de su tiempo en leerlo.

Es un periodo histórico sobre el que me gusta leer un poco de vez en cuando, y lo cierto es que, con todo el maniqueísmo extremista existente y la pseudo-historia que se ha escrito por parte y parte, da gusto encontrarse con artículos tan equilibrados y ecuánimes como este.

Generalmente en España, si el autor es izquierdista dirá que la II República era maravillosa y perfecta, mientras que la democracia actual es algo ortopédico que procede del franquismo; mientras que, si es derechista, la época republicana la verá como un verdadero infierno lleno de chekistas comunistas hasta en la sopa (y tratará de, si no defender, sí al menos justificar, aunque sea con la boca pequeña y disimulando un poco, al régimen franquista), así que no es normal, con lo que se despacha, que yo, que soy monárquico, coincida con alguien izquierdista y republicano en que el sistema constitucional de la II República tenía sus puntos buenos y positivos para lo que era la España de la época (los avances en la educación, primer momento en la historia donde existió una separación real entre Iglesia Católica y Estado, primeros intentos de una igualdad real ante la ley – la mujer ya pudo votar-, o la primera descentralización efectiva en la España moderna), aunque, por lo menos en cuestión de libertades, lógicamente el sistema constitucional actual, el de 1978, con sus imperfecciones en general es más avanzado que el de 1931.

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DESMITIFICANDO LA II REPÚBLICA

Observo estos días, al cumplirse el 83 aniversario de la proclamación de la II república en España, como la reivindicación de la república cobra más fuerza que nunca. Fundamentalmente desde sectores de izquierda (aunque no solo) se mira a la república como un ejemplo de libertad y progreso en contraste con el actual régimen salido de la transición, que por diversas razones ha degenerado y ha perdido el apoyo de una parte importante de la ciudadanía.

A mí, que he sido republicano desde que tengo uso de razón política, esto me hace mucha gracia. En cierta manera y dentro de mi juventud me siento como un “camisa vieja”del republicanismo, de los que ya decíamos que este país debería ser una república antes de que el rey cazase elefantes, tuviese yernos corruptos o se rompiese la cadera en viajes clandestinos junto a su amante. Cuando la gente viene al redil de los republicanos siempre pienso maliciosamente “os lo llevo diciendo años”, con la satisfacción típica del pionero.

Sin embargo hay algo que supera a mi republicanismo y esto es mi seriedad y mi respeto por la verdad. Y en toda esta marea republicana veo una cosa que es ridícula e incluso peligrosa, y esa es la mistificación de las repúblicas en general y de la II república en particular.

Hay una dualidad falsaria que se está estableciendo en ciertos segmentos de esta sociedad sobre la democracia actual y la democracia republicana del periodo 1931-1936. La democracia actual sería, según esta visión, una democracia vigilada, partitocrática, tutelada por los grandes poderes fácticos del país, con una constitución chapucera y elitista y, en definitiva, una especie de engendro fabricado para blanquear y actualizar un franquismo jamás desaparecido del todo.

La democracia republicana, también según esta visión, sería todo lo contrario. Una democracia pura, popular, donde el pueblo realmente tenía el poder, con una constitución avanzadísima que colmaba de derechos y libertades a los ciudadanos. En definitiva, el sistema político de la II república sería el ejemplo a seguir, sería el horizonte al que tendríamos que aspirar como país.

Obviamente eso es un posicionamiento maniqueo. Ni la democracia actual está sostenida en bases legales tan corruptas ni la democracia republicana era tan pura y tan perfecta como se vende. Es más, desde muchos puntos de vista el sistema democrático actual es bastante más avanzado que el existente en la época de la república.

Ciertamente sí hay cosas más avanzadas en la constitución republicana que en la actual. Para empezar el propio hecho de que el jefe del estado sea un civil y sea elegido bajo procedimientos democráticos es obviamente un avance social respecto a un estado monárquico. Además y a diferencia de las actuales leyes por las que el rey es inviolable, el presidente de la II república sí tenía responsabilidad penal.

Otro punto donde creo que la constitución republicana era más avanzada es en el asunto de la libertad religiosa. Ambas constituciones dicen que España no tiene religión oficial pero la actual constitución pone una coletilla: “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.Esto es lo que permite, por ejemplo, que en España se enseñe religión en los colegios públicos, se esté financiando a la iglesia mediante la hacienda pública o que la religión católica esté presente en actos de estado. Estas cosas estaban prohibidas por la constitución republicana, lo que aseguraba un estado verdaderamente laico.

Hay más cosas que me parecen positivas de la constitución republicana, como que su reforma es más fácil. Para reformar un artículo esencial de la actual constitución se requieren 2/3 de las cortes generales en dos legislaturas diferentes y finalmente un referéndum. En la constitución republicana, en cambio, bastaba con la mayoría simple de dos parlamentos consecutivos, sin necesidad de referéndum. No obstante y aunque me parece que es más flexible la constitución republicana observemos como la actual da más poder directo al ciudadano para vetar una reforma (que no para promocionarla).

Sin embargo la constitución actual es más avanzada en otros aspectos. Reconoce, por ejemplo, el derecho a la objeción de conciencia y obliga al legislador a regular ésta. También reconoce el derecho a la sanidad y la obligación de que el estado tome las medidas necesarias para garantizar este derecho, algo que la constitución republicana no hace claramente. La constitución actual también obliga a mantener un régimen público de seguridad social.

En la constitución del 78 pueden votar los ciudadanos mayores de 18 años mientras que en la del 31 podían votar los mayores de 23. También habla de los derechos de los niños, de la protección especial a minusválidos, de la importancia de los convenios colectivos o de una política orientada al pleno empleo. Todas estas diferencias son probablemente de época pero hay que reconocer que la constitución del 78 recoge estas problemáticas sociales mucho mejor que la del 31.

Nuestra constitución actual también es más amplia en cuanto a las posibilidades de la autonomía que la republicana. De hecho la actual inmersión lingüística que se da en el sistema educativo catalán no podría darse bajo la constitución republicana, que obligaba a que el castellano fuese “instrumento de enseñanza”.

De todos modos yo siempre huyo de la “filia constitucionalista”, es decir, esa creencia popular de que para que un país funcione adecuadamente la constitución debe regularlo y marcarlo todo. No, eso no es así, más que la constitución en sí lo importante es todo el desarrollo legal posterior que es lo que marca en funcionamiento y realidad de la sociedad. Lo importante es la realidad legal y el día a día, no los principios constitucionales muchas veces abstractos e inaplicables.

Y por eso debemos ir al día a día de la II república. Y la verdad es que la realidad social que se vivió durante la época de la república fue menos democrática y menos “libre” que lo que hemos vivido en los últimos 30 años. Para empezar debemos decir que los dos primeros años de la república estuvieron marcados por la existencia de la “ley de defensa de la república”, una ley preconstitucional que se aplicó excepcionalmente durante los dos primeros años de vigencia de la constitución porque los republicanos consideraban que el régimen debía ser defendido de sus enemigos por encima de todo.

La ley de defensa de la república permitía, por ejemplo, prohibir los vivas al rey, las banderas monárquicas o cualquier cosa que se considerase subjetivamente que atentaba contra el régimen republicano. La ley de defensa de la república permitía también multar a periódicos o incluso evitar su difusión, prohibir manifestaciones y también huelgas “políticas”. Y todo ello no se dirimía por los tribunales de justicia sino que dependía directamente del ministerio de gobernación (interior), en un claro ejemplo de arbitrariedad gubernativa.

La ley de defensa de la república convertía de facto algunas libertades constitucionales en papel mojado. Podía haber motivo justificado para la ley (de hecho se demostró que la república tenía poderosos enemigos y que éstos acabaron destruyéndola) pero en cualquier caso hay que ser consciente que esta ley suponía una violación de las libertades constitucionales que no hemos sufrido en toda la vigencia del régimen del 78.

Las leyes republicanas tampoco eran humanitaristas y liberadoras como a veces pareciera. La “ley de vagos y maleantes”, conocida por haber sido muy usada durante el franquismo, es una ley que promulgó el gobierno Azaña en 1933. Bien es cierto que esta ley originariamente estaba pensada para controlar la mendicidad profesional y el proxenetismo y que fueron realmente las modificaciones que hizo el franquismo (que incluyó la persecución de la homosexualidad en la misma) las que le dieron su carácter represivo, pero en cualquier caso también era una ley un tanto arbitraria y que dejaba la puerta abierta a abusos contra las personas sin recursos.

Además de la naturaleza de las leyes debemos darnos cuenta que en los cinco años y tres meses en los que la república vivió en paz se decretaron 62 veces los estados de alarma (prevención), excepción o guerra. Cada vez que uno de estos estados excepcionales era declarado ciertos artículos de la constitución se dejaban en suspenso y las libertades de los ciudadanos por tanto se veían afectadas. Por mucha constitución que haya si ésta está suspendida parcialmente cada dos por tres su vigencia acaba siendo muy limitada. Durante los casi 35 años de vigencia de la constitución del 78 solamente se ha decretado el estado de alarma una vez, en 2010 y ante la “huelga” de los controladores aéreos.

Adicionalmente durante la república hubo fusilamientos a pesar de que la pena de muerte había sido eliminada por la constitución. Esto pudo ser porque, al declararse los estados excepcionales, muchos ámbitos pasaban a regirse bajo la jurisdicción militar y en ese ámbito la pena de muerte permanecía vigente.

Está bastante claro, pues, que a nivel de libertades individuales el periodo de la constitución del 78 ha sido mejor que el republicano, pero es que a nivel político yo creo que también. Actualmente nos quejamos mucho de la ley electoral que minimiza a los partidos pequeños nacionales y sobredimensiona a los grandes. Se echa la culpa a la ley d’hont, pero realmente la culpa es fundamentalmente de las circunscripciones provinciales.

Bien, en 1931 fue el gobierno provisional de la república quien implantó las circunscripciones provinciales. Además de eso el sistema electoral republicano era mucho más mayoritario que el actual porque otorgaba el 80% de los escaños de una circunscripción a la lista más votada, eliminando la proporcionalidad de forma absoluta. Si las cortes republicanas resultaron ser un crisol de partidos fue por un lado porque había menos homogeneidad en las decisiones políticas entre provincias de la que tenemos actualmente, y por otro porque los partidos se juntaban en coaliciones pero, al llegar al parlamento, luego votaban por su cuenta.

Respecto a la “limpieza” de las elecciones creo que se puede decir que con casi toda seguridad son más limpias las elecciones en la democracia actual. En la España de los años 30 todavía sobrevivía un fuerte caciquismo y la compra de votos por los caciques era habitual. La“coacción” para el ejercicio del voto también era mayor en otros campos, bien fuese desde los púlpitos de las iglesias, desde las tarimas de los mítines obreros o de los propios maridos sobre sus mujeres. De forma general las elecciones de la época republicana fueron limpias aunque se conocen casos de fraude electoral parcial en varios sentidos que, no obstante, no parece que alterasen los resultados finales.

Hay que tener mucho cuidado con no falsear la historia. Está fuera de toda duda que la II república era un régimen legítimo y democrático y que el golpe de estado contra ella fue quizá el acto más terrible y condenable de la historia contemporánea de España. Los objetivos de la república fueron nobles y ojalá no hubiese habido guerra civil y la democracia hubiese continuado vigente desde entonces hasta nuestros días.

Pero la república no fue un paraíso y su estructura legal no fue ninguna maravilla. Probablemente si no hubiese acabado como acabó la estructura jurídica y la constitución hubiesen sido reformadas en varios sentidos. Tenemos que ser serios en el análisis y no sacralizar épocas y realidades jurídicas que tenían virtudes pero también defectos.

Muchos de los problemas que vivió la república se debieron a su época histórica, a las amenazas que sufría, a la sociedad tan polarizada que tuvo que gobernar y a la sombra del fascismo que acechaba en toda Europa. Eso es verdad pero la realidad es la que es, las libertades de la época republicana eran menores que las actuales como también lo eran en la Francia o la Inglaterra de los años 30 respecto a sus realidades actuales. No reconocer esto es absurdo.

Sacralizar la II república me parece que no tiene sentido, no debemos creernos una serie de mitos creados para intereses políticos determinados. La creación de un paso glorioso y puro es precisamente lo que hacen los nacionalistas para sostener sus irracionales posicionamientos políticos, crear una mitología representa esencialmente lo contrario de lo que yo creo que debe ser la política, es la captación de adeptos por sentimentalismo y simplificación en vez de por convencimiento y mediante la razón. No debemos imitar los métodos de los adversarios con los que no compartimos valores.

Tampoco conviene creer que una república per se cambiaría la realidad política en España. Una monarquía parlamentaria es esencialmente similar a una república parlamentaria y ambos regímenes pueden ser víctimas de vicios, manipulaciones y desnaturalizaciones similares. No hay más que mirar a nuestros países vecinos o a las repúblicas latinoamericanas.

Ojo, que yo quiero una república, que quiero que podamos elegir al jefe del estado y eventualmente eso defenderé cuando proceda. Pero no tener una república es el menor de nuestros problemas y no estamos precisamente sobrados de fuerzas para confundir las prioridades, y mucho menos si además tenemos que crear ídolos de cartón-piedra.

 

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Responses

  1. Hola Javier,

    Muchas gracias por dar a conocer mi escrito. Como sospechará usted y también sus lectores he recibido bastantes críticas al escrito desde lo que llamaríamos la izquierda oficial. La principal: Que estaba mezclando épocas que no son comparables.
    Ciertamente es así, pero intuyo que el problema no es ese porque realmente creo haber tenido mucho cuidado en decir más de una vez que las épocas son distintas. El problema parece que ha sido haber dicho que durante el periodo de la constitución del 78 ha habido más libertades individuales que en el periodo republicano lo cual me parece que es una verdad difícil de objetar. Algunas de estas libertades son de “época” (hace casi cien años las fuerzas de seguridad o las leyes eran mucho más duras de forma general) pero otras están en la propia realidad legal y otras en las propias circunstancias (con un estado de alarma o excepción al mes es difícil tener amplias libertades).

    Yo creo que el escrito es bueno, es honesto y es objetivo con la época. Creo que hay que ser serios de una vez, que no se puede estar sacralizando cosas a causa del negacionismo que una parte de esta sociedad tiene con el franquismo. El franquismo fue horroroso, fue un desastre a todos los niveles para España principalmente por la guerra que generó y los más de 150.000 muertos a causa de la represión, pero eso no puede llevarnos a sacralizar lo anterior.
    Me resulta enfermiza esa actitud de algunos que parece decir que si objetas algo a la república o al comportamiento de sus gobiernos estás dando como una especie de legitimación a la rebelión militar. De ninguna manera, eso es absurdo. Pensar eso es dejarte ganar el debate público por el postfranquismo y no es más que síntoma de la debilidad de las tesis propias.
    Yo no tengo ninguna duda de lo que indica el análisis histórico: La república fue un régimen legítimo, lo mejor para España es que hubiese continuado y no hubiese habido una rebelión militar y el franquismo es lo peor que le ha pasado a este país en los últimos siglos. Y como eso lo tengo claro no tengo porque ir ocultando cosas que eran así y que creo deben ser sabidas.

    Saludos,

  2. Hola Pedro, no hay de qué, de vez en cuando me gusta traer aquí o dar difusión a otros artículos que puedan aportar cosas interesantes.

    Lo que ocurre es que en España hay un verdadero páramo intelectual en el que casi nunca hay debate. Las cosas son agrupadas inmediatamente en “muy buenas” o “muy malas” y nunca se estudian todos sus elementos ni todos sus matices. Igual que buena parte de la izquierda española te puede tachar de estar “justificando a Franco” si criticas algo de la II República, con la derecha pasa algo similar pero al revés: si dices que era un sistema legítimo o que hubo algunos avances para lo que había sido la situación de España hasta la época es que estás “tragándote la propaganda izquierdista”.

    Cada hecho histórico pertenece a su tiempo, a su lugar y a su contexto social, político y económico, y bajo tales circunstancias debe ser siempre juzgado. En caso de no actuar así se corre el peligro de cometer disparates como decir que Isabel la Católica era “franquista”, por ejemplo, o cosas de un calibre similar. La misión de un historiador consiste en ofrecer una visión rigurosa sobre el pasado. Pero esa visión del pasado no es única, puede ser rebatida o enriquecida con nuevos argumentos, siempre que éstos se asienten sobre unas fuentes palpables y verificables, que es lo que no se suele hacer con un período tan polémico como el de la II República y la Guerra Civil.

    Sobre el tema de la legitimidad de la II República en ese error precisamente es en el que se incurre, el de querer aplicar parámetros actuales a aquella época. La realidad es que el régimen anterior, tras la dictadura de Primo de Rivera (que era ilegal ya que rompía el orden constitucional de entonces), carecía de toda legitimidad y lo que debía hacer Alfonso XIII es tratar de recuperar esa legitimidad perdida, pero esto es justamente lo que no se produjo a partir de las elecciones del 12 de abril del 31. El propio Alfonso XIII admitió el carácter plebiscitario que había tomado la consulta electoral del 12 de abril (precisamente por eso se fue al exilio). Y nadie, ni el mismo Sanjurjo, quiso intervenir (al menos en ese instante) contra lo que todo el mundo (y toda la historiografía, menos Ricardo de la Cierva) consideraba una clara manifestación de la voluntad popular.

    Ya digo e insisto en que NO SOY REPUBLICANO pero para mí la II República, como es el parecer de la gran mayoría de los historiadores nacionales e internacionales, no fue para nada ilegal. Al contrario: fue el régimen legítimo de España en aquella época, con todos las insuficiencias y los problemas derivados de aquella época que señala en su artículo. Lo que sí fue ilegítimo e ilegal fue el golpe militar del 18 de julio de 1936.

    Saludos.

  3. Dicen ustedes que hubo “avances” en la II República, y yo estoy de acuerdo.

    Pero enseguida me surge una pregunta :

    ¿ Hubo “avances” en los cuarenta años de Franquismo ?

    • Hola Molí,

      Cuando Javier o yo mismo hemos hablado de avances lo hemos hecho en el terreno de las libertades y de los derechos de las personas. Por tanto, en este eje, en el franquismo no hubo avance alguno sino retroceso en todos los sentidos.

      Otra cosa es que hablemos en el terreno económico o en otros, que evidentemente en esos casos tendríamos una respuesta diferente.

      Saludos,

  4. Moli:

    Evidentemente, al hablar de avances la referencia es a avances en las libertades individuales y la democratización del país, con independencia de que luego mucho de ello se fuera al traste y no pudiera realizarse en una época tan caótica y en la que casi toda Europa estaba bajo el influjo del totalitarismo fascista o comunista como fue la de los años 30.

    ¿Avances del franquismo?

    Por buscar alguno, quizás cambiar la política económica a principios de los años 60 y abandonar la autarquía, que había sido desastrosa, así como la industrialización que empezó también en esa época. La autarquía de Franco fue verdaderamente espantosa, prácticamente hasta principios de los 50 estuvo vigente el racionamiento de alimentos y hasta entonces no se superó el nivel de renta de 1935, o sea, prácticamente quince años perdidos. Es verdad que en los 40 España estaba muy dañada por la guerra y partía de una situación muy mala, pero no más que otros países de Europa cuando terminó la II Guerra Mundial, y, sin embargo, estos se recuperaron mucho más rápido (en parte “gracias” a que, por el apoyo de Franco a la Italia de Mussolini y a la Alemania nazi, España era prácticamente un paria internacional que quedó fuera del Plan Marshall).

    Se puede decir que en 1959, con el Plan de Estabilización, es cuando el franquismo pasa de totalitario a autoritario, algo de “avance” sería, sí en cierta forma, sí, se pasó a buscar la obediencia por medio de la mejora económica, suavizando un poco el régimen. Normalmente esa es una de las “legitimidades” que se busca al franquismo por parte de algunos, la económica, pero, en cualquier caso, si por eso fuera también habría que defender o legitimar a la dictadura china o la de Pinochet como autoras de grandes “avances”.

  5. Pues eso.

  6. Hey, hola de nuevo. Me pasaron un enlace a una entrada de este blog de Octubre del 2010 en la que se me mencionaba. Aunque ya haya llovido la tira desde entonces, que sepáis que he respondido.

    Por si os interesa.

  7. Sí, lo he visto, wordpress avisa de todos los comentarios recientes, pero puntualizar que no se le menciona en la entrada, se le menciona en el hilo de comentarios porque estaba reciente una conversación reciente con usted sobre el tema. Como comprenderá no se le avisó (y la verdad es que ni se me pasó por la cabeza que hubiera alguna obligación de avisarle) porque, si cada vez que se menciona a alguien en un hilo de comentarios hubiera que avisar a ese alguien, no acabaría en todo el día.

    https://lavozliberal.wordpress.com/2010/10/27/drogas-y-prostitucion-que-no-que-no-que-no-hay-derecho/


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